MIGUEL CABELLO VALBOA. MISCELÁNEA ANTÁRTICA: UNA HISTORIA DEL PERU ANTIGUO

MIGUEL CABELLO VALBOA. MISCELÁNEA ANTÁRTICA: UNA HISTORIA DEL PERU ANTIGUO
UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS FACULTAD DE LETRAS
INSTITUTO DE ETNOLOGIA LIMA-1951

MISCELANEA ANTARTICA
UNA HISTORIA DEL PERU ANTIGUO
CON PROLOGO, NOTAS E INDICES A CARGO DEL INSTITUTO DE ETNOLOGIA
(SEMINARIO DE HISTORIA DEL PERÚ-INCAS)
UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS FACULTAD DE LETRAS
INSTITUTO DE ETNOLOGIA LIMA-1951

En 12 de mayo de 1551 fué fundada la Universidad Mayor de San Marcos en Lima (Perú); dentro de breve tiempo cumple, pues, su Cuarto Centenario. El Instituto de Etnología de la Facultad de Letras —una de las más jóvenes ramas del viejo tronco— presenta esta edición de la "Misce¬lánea Antártica" de Miguel Cabello Valboa como un ho¬menaje a la magna fecha.
Fué Cabello Valboa no solo un historiador de la Cultura Antigua del Perú y un erudito en las arduas materias acerca del origen del Hombre Americano sino también un poeta, cuya fama traspuso los límites de este Continente Austral que plasma su espíritu hasta convertirlo en un adoptivo hijo de las Indias.
Con este libro, el Instituto de Etnología inicia la Serie de Historiadores de la Cultura Peruana.

El Autor a su Misceilanea Antartica
SONETO
El alto cielo te prospere y guíe única hija de mi pecho amada q' en verte como vas bien empleada la ymbidia llora, la razón se rrie.
Áy caro padre, solo temo crie el rudo vulgo q' el juzgar le agrada un no se que, de presunción sobrada y contra mi (qual rustico) porfié
No temas hija, considera y piensa q' escudos sacros, y prestantes Torres lleuas delante, para tu defensa
Y si a tanta clemencia tu te acorres de aquese pertinaz y de su ofensa a tu buen pundonor y al mió, socorres.
Aparece en el Códice de la Universidad de "Texas y fué omitido en el de Ja Biblioteca Pública de Nueva York.
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Códice de la Universidad de Texas. Parte final de la dedicatoria al Virrey del Perú Pon Fernando de Torres y Portugal, Conde del Villar, con la firma del autor Miguel Cabello Valboa, de que carece el anterior M. S.
INTRODUCCIÓN
La MISCELÁNEA ANTÁRTICA, escrita en 1586 por Miguel Cabello Valboa, es una de las obras de mayor atracción para el historiador del Perú, porque contiene no escueta serie de relatos sino un intento de interpretación y un caudal de ideas tan valioso que reflejan el pensamiento de toda una época. La compleja personalidad del autor halla su mejor expresión en la MISCELÁNEA; él es también un hombre miscelánico y, por lo tanto, contradictorio. En los veinticinco años que vive en el Perú y en los cuarenta de su residencia en Amé¬rica (Nueva Granada), Cabello Valboa toma posesión de la tierra y es también poseído por ella. Es un indiano intelectual.
En estas páginas preliminares, reducirnos nuestra inter-vención a la sola historia de los manuscritos de la MISCELÁ¬NEA de que nos hemos servido para la presente edición y a un proyecto de biografía del autor para la que se ha aprove¬chado de todos los datos divulgados y de otros muchos menos conocidos. En los apéndices, ofrecemos algunos cuadros com-parativos para clarificar la relación de Cabello Valboa con otros cronistas; una bibliografía, con detalle de las varias edi-ciones de la MISCELÁNEA y de las diferencias entre los códi¬ces, y finalmente una relación de los escritos publicados acerca de Cabello Valboa y su obra.
Los índices de materias, de lugares, de antroponimios y de voces indígenas facilitarán el manejo del libro,
JJna crítica de MISCELÁNEA ANTARTICA habría abultado excesivamente este volumen. Nos limitamos a entregar el texto completo para su adecuada utilización no solo por estudiosos y especialistas sino por todo género de lectores, dada la amenidad con que el atitor nos introduce y guía por aquel mundo de seducción que es el Peni antiguo.
LA "MISCELÁNEA ANTARTICA" Y SUS CÓDICES
Hace poco más de veinte años que el gran peruanista Felipe Ainsworth Means, en carta dirigida al que esto es-cribe le insinuaba la conveniencia de proceder a la publica-ción íntegra de la obra de Miguel Cabello Valboa, (cuyo manuscrito existía en la Biblioteca Pública de Nueva York), de la cual solo eran conocidos únicamente algunos capítulos extractados por Henry Ternaux Compans, editados en francés y después retraducidos al español para su inclusión en la conocida Colección Urteaga-Romero. Cuando visité los Estados Unidos en 1936, Means me volvió a hablar del asunto y, hallándonos ambos en Nueva York, fuimos a la citada Biblioteca a examinar el manuscrito y a tratar con el Director para obtener de él la respectiva autorización. Como siempre, hallamos la más atenta acogida y se nos ofre¬ció todas las facilidades del caso. Desgraciadamente, no fué posible financiar la impresión, y hubo que esperar hasta estos últimos años en que la muy favorable circunstancia de ha¬llarse en la Biblioteca Nacional de Lima una copia fotostá- tica del mencionado códice facilitaba muchísimo nuestro propósito. Lo primero que se hizo fué copiar a máquina, en algunos centenares de páginas, el fotografiado manuscrito a fin de hacerlo accesible al estudio de nuestros estudiantes del seminario de Historia del Perú (Incas) que funciona en el Instituto de Etnología de la Facultad de Letras de nuestra Universidad. Realizado el examen de la "Miscelánea", pro-yectamos su publicación que ahora se consigue gracias al apoyo económico del Consejo Universitario.
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Los índices de materias, de lugares, de antroponimios y de voces indígenas facilitarán el manejo del libro.
Una crítica de MISCELÁNEA ANTÁRTICA habría abultado excesivamente este volumen. Nos limitamos a entregar el texto completo para su adecuada utilización no solo por estudiosos y especialistas sino por todo género de lectores, dada la amenidad con que el autor nos introduce y guía por aquel mundo de seducción que es el Peni antiguo.
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LA "MISCELÁNEA ANTARTICA" Y SUS CÓDICES
Hace poco más de veinte años que el gran peruanista Felipe Ainsworth Means, en carta dirigida al que esto es¬cribe le insinuaba la conveniencia de proceder a la publica¬ción íntegra de la obra de Miguel Cabello Valboa, (cuyo manuscrito existía en la Biblioteca Pública de Nueva York), de la cual solo eran conocidos únicamente algunos capítulos extractados por Henry Ternaux Compans, editados en francés y después retraducidos al español para su inclusión en la conocida Colección Urteaga-Romero. Cuando visité los Estados Unidos en 1936, Means me volvió a hablar del asunto y, hallándonos ambos en Nueva York, fuimos a la citada Biblioteca a examinar el manuscrito y a tratar con el Director para obtener de él la respectiva autorización. Como siempre, hallamos la más atenta acogida y se nos ofre¬ció todas las facilidades del caso. Desgraciadamente, no fué posible financiar la impresión, y hubo que esperar hasta estos últimos años en que la muy favorable circunstancia de ha-llarse en la Biblioteca Nacional de Lima una copia fotostá- tica del mencionado códice facilitaba muchísimo nuestro propósito. Lo primero que se hizo fué copiar a máquina, en algunos centenares de páginas, el fotografiado manuscrito a fin de hacerlo accesible al estudio de nuestros estudiantes del seminario de Historia del Perú (Incas) que funciona en el Instituto de Etnología de la Facultad de Letras de nuestra Universidad. Realizado el examen de la "Miscelánea", pro-yectamos su publicación que ahora se consigue gracias al apoyo económico del Consejo Universitario. 
Hallándose en ejecución nuestro empeño, fuimos infor-mados de que el ilustre americanista don Jacinto Jijón y Caamaño, recientemente fallecido, acababa de editar la "Miscelánea", y en efecto había ocurrido así como pudimos comprobarlo al recibir algunos ejemplares que su editor tuvo la gentileza de enviarnos. Mas, no renunciamos a nuestro propósito, en primer lugar porque la edición era privada, es decir de circulación restringida, y segundo porque nuestro plan era más ambicioso: debíamos publicar la "Miscelánea" con estudios sobre el propio autor, sus obras, las ediciones y acompañada de los índices respectivos.
Una nueva y mayor sorpresa había de producirse. Estando ya en impresión la "Miscelánea", descubrimos la existencia de otro códice que, por todos los indicios, podía ser identi¬ficado como el original, firmado por Cabello Valboa. Era urgente y esencial conocer ese manuscrito, porque si su texto resultaba distinto del que estábamos editando —sos¬pechoso de no ser auténtico por la sugerencia de Baudin de estar falsificado—habríamos asumido una grave responsa¬bilidad.
Siguiendo la historia de la "Miscelánea", diremos aquí cómo se produjo el descubrimiento del nuevo códice. El Ins¬tituto de Etnología ha estado revisando la bibliografía ame¬ricanista para formar un fichero lo más nutrido posible. Autores como José Toribio Medina, entre los modernos, o como Antonio de León Pinelo, entre los antiguos, han sido analizados. No se podía prescindir del erudito mexicano don Joaquín García Icazbalceta; fueron, pues, revisados los diez tomos de sus Obras Completas, y es en el noveno, página 343, donde se halló la biografía de Cabello Valboa, y al final este párrafo:
"El M. S. original de la "Miscelánea", firmado por el "autor, y que según noticias es el mismo que estaba en "la librería del Conde-Duque de Olivares, existe hoy per-fectamente conservado en poder del autor de este ar- "tículo: forma un volumen en 89 de 367 fojas, escritas "con esmero de una letra muy pequeña y clara".
Con esta sensacional noticia, el Instituto determinó de inmediato la respectiva investigación en México sobre la suerte que había corrido la biblioteca de García Icazbalceta. Había que poner a prueba la eficacia de la cooperación entre historiadores: nos dirigimos a la Comisión de Historia del Instituto Panamericano de Historia y Geografía que preside Silvio Zavala, generoso amigo e historiador continental.
Con especial interés fué atendida nuestra solicitud y la diligencia del activísimo secretario doctor Javier Malagón logró, en pocas semanas, ponernos sobre la segura pista. "En la parte del Archivo y Biblioteca de Icazbalceta que se encuentra en México— nos escribía Malagón— no existe el manuscrito original de la "Miscelánea"; pero me informó la persona encargada de la investigación que casi la totalidad del antes mencionado archivo, se encuentra en la Universidad de Austin, Texas, y que dirigiéndose al señor Carlos Casta¬ñeda, Departamento de Historia, Universidad de Austin, podrá indagar seguramente si el manuscrito está en poder de esa universidad".
Así lo hicimos, sin pérdida de tiempo; y el señor Casta-ñeda fué tan amable con nosotros que no tardó su respues¬ta . . . positiva. Nos decía: "En efecto, cuando esta Univer¬sidad adquirió la colección de manuscritos del insigne bibliófilo mexicano Don Joaquín García Icazbalceta vino entre ellos el tomo o volumen en 89 del Padre Cabello Balboa a que se refiere".
Teníamos, pues, al alcance de la mano el codiciado ma-nuscrito. La gentileza del señor Castañeda fué extraordinaria: en breve tiempo, nos envió la copia fotostática del códice, lo cual nos permitió realizar una cuidadosa confrontación con el manuscrito de Nueva York que estábamos editando. Pudimos gozar de la satisfacción de comprobar que no había diferencias sustanciales, fuera de las que dejamos anotadas
Hallándose en ejecución nuestro empeño, fuimos infor-mados de que el ilustre americanista don Jacinto Jijón y Caamaño, recientemente fallecido, acababa de editar la "Miscelánea", y en efecto había ocurrido así como pudimos comprobarlo al recibir algunos ejemplares que su editor tuvo la gentileza de enviarnos. Mas, no renunciamos a nuestro propósito, en primer lugar porque la edición era privada, es decir de circulación restringida, y segundo porque nuestro plan era más ambicioso: debíamos publicar la "Miscelánea" con estudios sobre el propio autor, sus obras, las ediciones y acompañada de los índices respectivos.
Una nueva y mayor sorpresa había de producirse. Estando ya en impresión la "Miscelánea", descubrimos la existencia de otro códice que, por todos los indicios, podía ser identi¬ficado como el original, firmado por Cabello Valboa. Era urgente y esencial conocer ese manuscrito, porque si su texto resultaba distinto del que estábamos editando —sos¬pechoso de no ser auténtico por la sugerencia de Baudin de estar falsificado—habríamos asumido una grave responsa¬bilidad.
Siguiendo la historia de la "Miscelánea", diremos aquí cómo se produjo el descubrimiento del nuevo códice. El Ins¬tituto de Etnología ha estado revisando la bibliografía ame¬ricanista para formar un fichero lo más nutrido posible. Autores como José Toribio Medina, entre los modernos, o como Antonio de León Pinelo, entre los antiguos, han sido analizados. No se podía prescindir del erudito mexicano don Joaquín García Icazbalceta; fueron, pues, revisados los diez tomos de sus Obras Completas, y es en el noveno, página 343, donde se halló la biografía de Cabello Valboa, y al final este párrafo:
"El M. S. original de la "Miscelánea", firmado por el "autor, y que según noticias es el mismo que estaba en "la librería del Conde-Duque de Olivares, existe hoy per-fectamente conservado en poder del autor de este ar- "tículo: forma un volumen en 89 de 367 fojas, escritas "con esmero de una letra muy pequeña y clara".
Con esta sensacional noticia, el Instituto determinó de inmediato la respectiva investigación en México sobre la suerte que había corrido la biblioteca de García Icazbalceta. Había que poner a prueba la eficacia de la cooperación entre historiadores: nos dirigimos a la Comisión de Historia del Instituto Panamericano de Historia y Geografía que preside Silvio Zavala, generoso amigo e historiador continental.
Con especial interés fué atendida nuestra solicitud y la diligencia del activísimo secretario doctor Javier Malagón logró, en pocas semanas, ponernos sobre la segura pista. "En la parte del Archivo y Biblioteca de Icazbalceta que se encuentra en México— nos escribía Malagón— no existe el manuscrito original de la "Miscelánea"; pero me informó la persona encargada de la investigación que casi la totalidad del antes mencionado archivo, se encuentra en la Universidad de Austin, Texas, y que dirigiéndose al señor Carlos Casta¬ñeda, Departamento de Historia, Universidad de Austin, podrá indagar seguramente si el manuscrito está en poder de esa universidad".
Así lo hicimos, sin pérdida de tiempo; y el señor Casta-ñeda fué tan amable con nosotros que no tardó su respues¬ta . . . positiva. Nos decía: "En efecto, cuando esta Univer¬sidad adquirió la colección de manuscritos del insigne bibliófilo mexicano Don Joaquín García Icazbalceta vino entre ellos el tomo o volumen en 89 del Padre Cabello Balboa a que se refiere".
Teníamos, pues, al alcance de la mano el codiciado ma-nuscrito. La gentileza del señor Castañeda fué extraordinaria: en breve tiempo, nos envió la copia fotostática del códice, lo cual nos permitió realizar una cuidadosa confrontación con el manuscrito de Nueva York que estábamos editando. Pudimos gozar de la satisfacción de comprobar que no había diferencias sustanciales, fuera de las que dejamos anotadas
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en el apéndice, destruyendo así el temor de que estuviésemos haciendo uso de una copia falsificada.
Considerando de interés los datos que se han reunido sobre la trayectoria seguida por los dos códices de la "Miscelánea", los damos a conocer a continuación.
El códice existente eh la Biblioteca Pública de Nueva York, que es el más conocido, perteneció a Henry Ternaux Compans hasta hace cien años. Nada se sabe de cómo llegó a sus manos, en París. Alrededor de 1850, pasó a ser propiedad de Obadiah Rich, quien formó la famosa Rich Collection, comprada por James Lenox, de Nueva York. En 1896, al consolidarse la refundición de las bibliotecas Astor y Lenox con el archivo de la Tilden Foundation, todas las existencias documentales y bibliográficas pasaron a constituir The New York Public Library o sea la Biblioteca Pública de Nueva York, propietaria desde entonces del valioso códice.
La historia del códice original es mucho más larga.
Antonio de León Pinelo, en su Epitome, sostiene que en 1629 el manuscrito de la Miscelánea se hallaba en la biblio-teca del Conde-Duque de Olivares. Cuatro años antes, el poderoso aristócrata había obtenido de Felipe IV una Real Cédula, fecha 30 de octubre de 1625, por la que se orde¬naba que le fueran entregados lo libros y papeles de di¬ferentes materias para que los conservase en su poder. Por otra Real Cédula de 9 de enero de 1632, el monarca refor¬zaba su mandato anterior, permitiendo al Conde-Duque que todo ese rico material quedase vinculado a su mayoraz¬go. De esta manera, la biblioteca del de Olivares hizo cuantioso acopio de documentos y piezas bibliográficas de gran valor.
Mas, a su muerte, la viuda se encargó de dispersar el tesoro acumulado. Vendió, obsequió e hizo desaparecer aquel valiosísimo repositorio histórico, aprovechándose de tan desaprensivas disposiciones no sólo los conventos y los biblió¬filos o anticuarios españoles, sino principalmente los extran¬jeros, entre los cuales se menciona a Cornelius Pederson
Lerche, influyente embajador de Dinamarca, quien residió en Madrid desde 1642 hasta 1662. Esto explicaría el éxodo de obras inéditas relativas al Perú como la crónica de Gua¬rnan Poma de Ayala descubierta en Copenhague o la de Sarmiento de Gamboa hallada en Gotinga. Mas, la Misce-lánea no salió de la Península. Estuvo un tiempo en poder del abogado Andrés de Brizuela, enseguida en el monasterio de Monserrat de Madrid (1807), y casi un siglo después reaparece en la capital hispánica el año jubilar de 1892, cuando se celebraba el cuarto centenario del descubrimiento de América, y entonces alguien la compra para el erudito mexicano Don Joaquín García Icazbalceta, quien, al re-cibirla, anota en el códice: "Recibido de Madrid-Original- Méjico enero 1* 1893".
A la muerte del bibliófilo azteca, integrando la masa hereditaria, pasa a sus descendientes su archivo y biblioteca. Es en 1938 que la Universidad de Austin, Estado de Texas, adquiere gran parte de los documentos históricos y entre ellos el manuscrito original de la Miscelánea compuesta por M. C. V. Fué el vendedor don Luis García Pimentel, nieto del señor García Icazbalceta, quien falleció hace poco.
Hasta aquí la historia de los dos códices de "Miscelánea Antártica" que tenemos a la vista en sendas copias fotostá- ticas. Gracias a ello, le es posible al Instituto de Etnología ofrecer la presente edición de la obra. En la introducción, apéndices e índices se ha procurado completar el texto del códice neoyorquino con lo que no fué copiado del manuscrito original y, sin variar en lo menor aquel texto, se aclara y rectifica principalmente la ortografía de palabras indígenas de acuerdo con la empleada por el autor según el códice matriz.
en el apéndice, destruyendo así el temor de que estuviésemos haciendo uso de una copia falsificada.
Considerando de interés los datos que se han reunido sobre la trayectoria seguida por los dos códices de la "Miscelánea", los damos a conocer a continuación.
El códice existente eh la Biblioteca Pública de Nueva York, que es el más conocido, perteneció a Henry Ternaux Compans hasta hace cien años. Nada se sabe de cómo llegó a sus manos, en París. Alrededor de 1850, pasó a ser propiedad de Obadiah Rich, quien formó la famosa Rich Collection, comprada por James Lenox, de Nueva York. En 1896, al consolidarse la refundición de las bibliotecas Astor y Lenox con el archivo de la Tilden Foundation, todas las existencias documentales y bibliográficas pasaron a constituir The New York Public Library o sea la Biblioteca Pública de Nueva York, propietaria desde entonces del valioso códice.
La historia del códice original es mucho más larga.
Antonio de León Pinelo, en su Epitome, sostiene que en 1629 el manuscrito de la Miscelánea se hallaba en la biblio-teca del Conde-Duque de Olivares. Cuatro años antes, el poderoso aristócrata había obtenido de Felipe IV una Real Cédula, fecha 30 de octubre de 1625, por la que se orde¬naba que le fueran entregados lo libros y papeles de di¬ferentes materias para que los conservase en su poder. Por otra Real Cédula de 9 de enero de 1632, el monarca refor¬zaba su mandato anterior, permitiendo al Conde-Duque que todo ese rico material quedase vinculado a su mayoraz¬go. De esta manera, la biblioteca del de Olivares hizo cuantioso acopio de documentos y piezas bibliográficas de gran valor.
Mas, a su muerte, la viuda se encargó de dispersar el tesoro acumulado. Vendió, obsequió e hizo desaparecer aquel valiosísimo repositorio histórico, aprovechándose de tan desaprensivas disposiciones no sólo los conventos y los biblió¬filos o anticuarios españoles, sino principalmente los extran¬jeros, entre los cuales se menciona a Cornelius Pederson
Lerche, influyente embajador de Dinamarca, quien residió en Madrid desde 1642 hasta 1662. Esto explicaría el éxodo de obras inéditas relativas al Perú como la crónica de Gua¬rnan Poma de Ayala descubierta en Copenhague o la de Sarmiento de Gamboa hallada en Gotinga. Mas, la Misce¬lánea no salió de la Península. Estuvo un tiempo en poder del abogado Andrés de Brizuela, enseguida en el monasterio de Monserrat de Madrid (1807), y casi un siglo después reaparece en la capital hispánica el año jubilar de 1892, cuando se celebraba el cuarto centenario del descubrimiento de América, y entonces alguien la compra para el erudito mexicano Don Joaquín García Icazbalceta, quien, al re¬cibirla, anota en el códice: "Recibido de Madrid-Original- Méjico enero 1» 1893".
A la muerte del bibliófilo azteca, integrando la masa hereditaria, pasa a sus descendientes su archivo y biblioteca. Es en 1938 que la Universidad de Austin, Estado de Texas, adquiere gran parte de los documentos históricos y entre ellos el manuscrito original de la Miscelánea compuesta por M. C. V. Fué el vendedor don Luis García Pimentel, nieto del señor García Icazbalceta, quien falleció hace poco.
Hasta aquí la historia de los dos códices de "Miscelánea Antártica" que tenemos a la vista en sendas copias fotostá- ticas. Gracias a ello, le es posible al Instituto de Etnología ofrecer la presente edición de la obra. En la introducción, apéndices e índices se ha procurado completar el texto del códice neoyorquino con lo que no fué copiado del manuscrito original y, sin variar en lo menor aquel texto, se aclara y rectifica principalmente la ortografía de palabras indígenas de acuerdo con la empleada por el autor según el códice matriz.

DATOS CRONOLÓGICOS
1530-1535.
Es en este período que debe fijarse la fecha del naci¬miento, ocurrido en el pueblo de Archidona, provincia de Málaga.
1535-1558.
Las únicas referencias son las que él mismo hace sobre haber pasado su niñez en Antequera y encontrarse en Va- lladolid en 1555.
1558-1564.
Se halla en Gravelingas (Flandes), posiblemente sirvien¬do en el ejército ("Yo tuve por huésped —dice— el año de 1558 en la villa de Gravelingas en Flandes un venerable viejo llamado Guillermo Grenuvela").
En la campaña de Flandes peleó bajo las órdenes del capitán Don Rodrigo de Bazán.
Estuvo en las guerras de Francia.
1564.
Se encuentra en la ciudad de Málaga donde tuvo estre-cha amistad con Enrique le Amat, caballero catalán.
1565.
Estuvo en Jerez de la Frontera.
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DATOS CRONOLÓGICOS
1530-1535.
Es en este período que debe fijarse la fecha del naci¬miento, ocurrido en el pueblo de Archidona, provincia de Málaga.
1535-1558.
Las únicas referencias son las que él mismo hace sobre haber pasado su niñez en Antequera y encontrarse en Va- lladolid en 1555.
1558-1564.
Se halla en Gravelingas (Flandes), posiblemente sirvien¬do en el ejército ("Yo tuve por huésped —dice— el año de 1558 en la villa de Gravelingas en Flandes un venerable viejo llamado Guillermo Grenuvela").
En la campaña de Flandes peleó bajo las órdenes del capitán Don Rodrigo de Bazán. Estuvo en las guerras de Francia.
1564.
Se encuentra en la ciudad de Málaga donde tuvo estre¬cha amistad con Enrique le Amat, caballero catalán.
1565.
Estuvo en Jerez de la Frontera.
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1566.
Llega a América ("Siguiendo el hilo de mi natural in-clinación deseoso de ver lo que el Nuevo Mundo en si con-tenía (ya que el viejo tenía visto en gran parte) pasé a estas Indias el año de sesenta y seis").
Es un error de S. Elias Ortiz suponer que fué en 15 56.
1566-1576.
Durante este decenio residió en Nueva Granada. Pri¬mero en Santa Fe de Bogotá donde conoce y trata al con¬quistador Gonzalo Jiménez de Quesada y a Fray Juan de Orozco.
En 1571 se ordena de sacerdote en Quito, bajo el patro-cinio del Obispo de la Peña. El mismo año sale de Popayán con el general Bartolomé Marín a descubrir las provincias que están hacia el Mar del Sur.
A fines de 1571 es capellán de la expedición al Chocó capitaneada por Diego de Bazán.
En 1572 desempeña el curato de Funes. Por Julio de este mismo año se halla en Pasto, suscribien¬do un memorial del clero.
Entre Pasto y Funes trascurrieron sus días hasta 1574 en que figura en una expedición de los Quijos. Residió algún tiempo en Avila, predicando la Santa Cruzada.
1576.
En el mes de Julio se traslada a Quito, donde comienza a escribir su Miscelánea, ("finalmente con presupuesto de darle al patriarca Ophir por hijos a nuestros indios, comen¬cé a escribir los primeros borradores de esta obra, en la ciudad de Quito el año de setenta y seis, los cuales (y lo que contenían) comuniqué con el reverendísimo Obispo Fray Pedro de la Peña").
2 577.
En 8 de julio sale en la expedición para reducir a los negros rebeldes de la provincia de las Esmeraldas. Explora la bahía de Tacamez.
En noviembre se halla de regreso en Guayaquil, desde donde escribe al Virrey Francisco de Toledo.
1578.
Del 24 de enero al 10 de febrero permanece en Quito, y en esta última fecha emprende un nuevo viaje, esta vez a la provincia de los Yumbos con el carácter de Vicario General. El 18 de marzo llega al pueblo de Niguas y más tarde vuelve a Quito, después de haber fijado el más corto camino al mar.
En 13 de agosto lleva hasta Niguas al Obispo de la Peña para mostrarle la nueva ruta y están de regreso el 7 de se-tiembre. El 16 de diciembre, hallándose en Quito para salir nuevamente a los Yumbos en compañía del capitán Marin y quince soldados, se recibe la noticia de la destrucción de Avila, en la gobernación de los Quijos. La Real Audiencia lo llama y le encomienda la comisión de visitar la comarca asolada. Fué con Rodrigo Núñez y el capitán Marin.
1579.
El 22 de enero regresa a Quito.
Insiste en su expedición a los Yumbos, logra que se le anticipe el capitán Marin; pero a los días siguientes se recibe la noticia de la presencia en Paita del temido pirata Francis Drakc. El capitán Marin recibió contraorden y partió des¬pués a Guayaquil. Cansado M. C. V., pidió un curato que ejerció desde febrero de este año hasta agosto de 1580.
(. . . "beneficio en que pude entretener la sobra de mi vida y diómelo tal que apenas en año y medio me pude re¬parar de vestido digno de corte porque sólo esto esperaba para presentarme al visorrey de estos reinos y ansi lo hice").
1580.
Continuaba escribiendo la Miscelánea.
Posiblemente en los últimos meses de este año sale con
Llega a América ("Siguiendo el hilo de mi natural in-clinación deseoso de ver lo que el Nuevo Mundo en si con-tenía (ya que el viejo tenía visto en gran parte) pasé a estas Indias el año de sesenta y seis").
Es un error de S. Elias Ortiz suponer que fué en 15 56.
1566-1576.
Durante este decenio residió en Nueva Granada. Pri¬mero en Santa Fe de Bogotá donde conoce y trata al con¬quistador Gonzalo Jiménez de Quesada y a Fray Juan de Orozco.
En 1571 se ordena de sacerdote en Quito, bajo el patro-cinio del Obispo de la Peña. El mismo año sale de Popayán con el general Bartolomé Marín a descubrir las provincias que están hacia el Mar del Sur.
A fines de 1571 es capellán de la expedición al Chocó capitaneada por Diego de Bazán.
En 1572 desempeña el curato de Funes. Por Julio de este mismo año se halla en Pasto, suscribien¬do un memorial del clero.
Entre Pasto y Funes trascurrieron sus días hasta 1574 en que figura en una expedición de los Quijos. Residió algún tiempo en Avila, predicando la Santa Cruzada.
1576.
En el mes de Julio se traslada a Quito, donde comienza a escribir su Miscelánea, ("finalmente con presupuesto de darle al patriarca Ophir por hijos a nuestros indios, comen¬cé a escribir los primeros borradores de esta obra, en la ciudad de Quito el año de setenta y seis, los cuales (y lo que contenían) comuniqué con el reverendísimo Obispo Fray Pedro de la Peña").
2 577.
En 8 de julio sale en la expedición para reducir a los negros rebeldes de la provincia de las Esmeraldas. Explora la bahía de Tacamez.
En noviembre se halla de regreso en Guayaquil, desde donde escribe al Virrey Francisco de Toledo.
1578.
Del 24 de enero al 10 de febrero permanece en Quito, y en esta última fecha emprende un nuevo viaje, esta vez a la provincia de los Yumbos con el carácter de Vicario General. El 18 de marzo llega al pueblo de Niguas y más tarde vuelve a Quito, después de haber fijado el más corto camino al mar.
En 13 de agosto lleva hasta Niguas al Obispo de la Peña para mostrarle la nueva ruta y están de regreso el 7 de se-tiembre. El 16 de diciembre, hallándose en Quito para salir nuevamente a los Yumbos en compañía del capitán Marin y quince soldados, se recibe la noticia de la destrucción de Avila, en la gobernación de los Quijos. La Real Audiencia lo llama y le encomienda la comisión de visitar la comarca asolada. Fué con Rodrigo Núñez y el capitán Marin.
1579.
El 22 de enero regresa a Quito.
Insiste en su expedición a los Yumbos, logra que se le anticipe el capitán Marin; pero a los días siguientes se recibe la noticia de la presencia en Paita del temido pirata Francis Drake. El capitán Marin recibió contraorden y partió des¬pués a Guayaquil. Cansado M. C. V., pidió un curato que ejerció desde febrero de este año hasta agosto de 1J80.
(. . . "beneficio en que pude entretener la sobra de mi vida y diómelo tal que apenas en año y medio me pude re¬parar de vestido digno de corte porque sólo esto esperaba para presentarme al visorrey de estos reinos y ansi lo hice").
Continuaba escribiendo la Miscelánea.
Posiblemente en los últimos meses de este año sale con dirección a Lima. A su paso ha debido visitar Lambayeaue, donde tenia su encomienda de Tucume Juan Roldán Dávila.
1581.
Su permanencia en Lambayeque le permitió recoger la leyenda de Naymlap. ("dicen los naturales de Lambaye¬que", así comienza a narrarla).
Ha estado en Lima a principios de este año y logró ob-tener el curato de San Juan Bautista de lea, a donde se dirige sin tardanza.
1582.
Viene a Lima. ("En la ciudad de los Reyes el año de 82 conferí así mismo esta materia con el muy ilustre caballero don Diego de Zuñiga, alcalde de corte en aquella real ciudad". . . ).
Este mismo año se reúne en Lima el III Concilio presi¬dido por el arzobispo Toribio de Mogrovejo.
1583.
Catorce meses duraba el tempestuoso concilio. En 7 de marzo fallecía el Obispo de la Peña y pocos días después el virrey don Martín Enriquez.
Es casi seguro que M. C. V. estuvo en Lima algunos meses, tantos como para trabar estrecha amistad con Cristó¬bal de Molina, a tal punto que éste le franqueó el manus¬crito de su historia incaica, hoy desaparecido. M. C. V. de¬clara que sigue al "venerable padre Cristóbal de Molina" al ocuparse del origen de los incas.
En noviembre se encuentra en su curato de lea.
Este año, Juan Roldán Dávila se presenta en Trujillo al corregidor para pedir dos o tres traslados del libro "La ver-dadera descripción de las Esmeraldas" por M. C. V-, cuyo manuscrito tiene en su poder. El autor escribió esta obra probablemente en el período 1579-1581 y el original lo dejaría en poder de su amigo Roldán, a su paso por Lam- bayeque.
1584-1585.
Ha debido continuar en su parroquia de San Juan Bau¬tista de lea. Seguía escribiendo su Miscelánea y realizaba frecuentes viajes. Dice expresamente que para conseguir bibliografía, "por alcanzarla se han caminado en idas y venidas más de cien leguas".
1586.
Estuvo en Trujillo, como se deduce del siguiente párra¬fo: " y fué tan empecible a los naturales de la tierra y a los españoles que entre ellos residían que con haber diez años que sucedió (unas lluvias torrenciales), cuando esto se escribe (en la misma parte ofendida de estas aguas) aun no se han podido recuperar los daños de las inundaciones que unos y otros recibieron". Se está refiriendo a Trujillo y al diluvio de 1576.
El 9 de julio de 1586 terminó de escribir la Miscelá¬nea, como lo anota de su puño y letra en el MS. original y como aparece en la copia existente en la Biblioteca Pública de Nueva York.
1587-1588.
Continua en el curato de lea.
En 1588 pasa por esa ciudad el Licenciado Juan López de Cepeda, a quien dedica su "Verdadera Relación" . .
Recién entonces debió conocerlo, pues cuando el mismo llegaba a Bogotá en 1571 M. C. V. hallábase en el Chocó.
1589-1593.
No hay datos.
1593.
A fines de este año debe hallarse en el Alto Perú, entre Chuquiabo y Chuquisaca.
dirección a Lima. A su paso lia debido visitar Lambayeaue, donde tenía su encomienda de Túcume Juan Roldán Dávila.
1581.
Su permanencia en Lambayeque le permitió recoger la leyenda de Naymlap. ("dicen los naturales de Lambaye¬que", así comienza a narrarla).
Ha estado en Lima a principios de este año y logró ob-tener el curato de San Juan Bautista de lea, a donde se dirige sin tardanza.
1582.
Viene a Lima. ("En la ciudad de los Reyes el año de 82 conferí así mismo esta materia con el muy ilustre caballero don Diego de Zuñiga, alcalde de corte en aquella real ciudad". . . ).
Este mismo año se reúne en Lima el III Concilio presi¬dido por el arzobispo Toribio de Mogrovejo.
1583.
Catorce meses duraba el tempestuoso concilio. En 7 de marzo fallecía el Obispo de la Peña y pocos días después el virrey don Martín Enriquez.
Es casi seguro que M. C. V. estuvo en Lima algunos meses, tantos como para trabar estrecha amistad con Cristó¬bal de Molina, a tal punto que éste le franqueó el manus¬crito de su historia incaica, hoy desaparecido. M. C. V. de¬clara que sigue al "venerable padre Cristóbal de Molina" al ocuparse del origen de los incas.
En noviembre se encuentra en su curato de lea.
Este año, Juan Roldán Dávila se presenta en Trujillo al corregidor para pedir dos o tres traslados del libro "La ver-dadera descripción de las Esmeraldas" por M. C. V., cuyo manuscrito tiene en su poder. El autor escribió esta obra probablemente en el período 1579-1581 y el original lo dejaría en poder de su amigo Roldán, a su paso por Lam- bayeque.
1584-1585.
Ha debido continuar en su parroquia de San Juan Bau¬tista de lea. Seguía escribiendo su Miscelánea y realizaba frecuentes viajes. Dice expresamente que para conseguir bibliografía, "por alcanzarla se han caminado en idas y venidas más de cien leguas".
1586.
Estuvo en Trujillo, como se deduce del siguiente párra¬fo: " y fué tan empecible a los naturales de la tierra y a los españoles que entre ellos residían que con haber diez años que sucedió (unas lluvias torrenciales), cuando esto se escribe (en la misma parte ofendida de estas aguas) aun no se han podido recuperar los daños de las inundaciones que unos y otros recibieron". Se está refiriendo a Trujillo y al diluvio de 1576.
El 9 de julio de 1586 terminó de escribir la Miscelá¬nea, como lo anota de su puño y letra en el MS. original y como aparece en la copia existente en la Biblioteca Pública de Nueva York.
1587-1588.
Continua en el curato de lea.
En 1588 pasa por esa ciudad el Licenciado Juan López de Cepeda, a quien dedica su "Verdadera Relación" . .
Recién entonces debió conocerlo, pues cuando el mismo llegaba a Bogotá en 1571 M. C. V. hallábase en el Chocó.
1589-1593.
No hay datos.
1593.
A fines de este año debe hallarse en el Alto Perú, entre Chuquiabo y Chuquisaca.
De mayo a setiembre se halla en la expedición a los chun- chos, visitando Camata, Mayacata, Supimasi, Suamasi, Pa- saramo, Huguama, Tacana, Masinari, Ixiama y San Adrián de Chipoco.
1595.
Sale en el mes de mayo de su expedición a los Chunchos.
1596.
Escribe su "Orden y traza para descubrir y poblar la tierra de los Chunchos y otras provincias".
Resulta así por referencia del propio autor. Es, pues, erróneo fijar en 1602 o 1603, como lo hacen Jiménez de la Espada y Jijón y Caamaño, la fecha de dicha relación.
1597-1603.
No hay datos.
1604.
Aparece en este año ejerciendo su ministerio en la parro-quia de Camata (Larecaja), según la Crónica Agustiniana de Fray Bernardo de Torres.
1605-1608.
No hay datos.
1608.
Se supone que este año fué el de su fallecimiento, aun cuando no existe documento disponible que lo acredite.
Estancias.
En Archidona, donde nació (véase la carátula del MS. de Texas).
En Antequera (España) (?) "siendo muchacho". En Valladolid (1555).
En la Villa de Gravelingas (Flandes), 1558. En Francia durante las guerras, 1558-15 59.
xx n
En Málaga (España), 1564.
En Jerez de la Frontera, 1565.
En América (Bogotá), 1566.
En Santa Fe de Bogotá y otros lugares de Nueva Gra¬nada y Quito, 1566-1576.
En Quito y otros lugares de este Obispado, 1576-1580.
En el Perú desde fines de 1580 hasta 1608. Esta larga residencia se descompondría así: en Trujillo, 1581 y 1586; en Lambayeque 1581; en Lima, 1581, 1582, 1583, 1585, 1586. En lea desde 1581 hasta 1589 con frecuentes salidas. En los Chunchos de Carabaya y Larecaja, 1594-1585. En Camata, 1595-1608 (?)
No existen pruebas de su residencia en Lima en el perío¬do 1595-1606. Mas bien, se ha anotado, hay el dato de que en 1604 se hallaba en Larecaja, parroquia de Camata.
El nombre del Cronista.
Los autores antiguos y modernos que lo han citado, es-cribieron su nombre y apellido en alguna de estas tres for¬mas: Miguel Cabello Balboa, Miguel Cavello Balboa o Mi¬guel Cabello de Balboa.
Sin embargo, ninguna de ellas es la auténtica porque el cronista se firmaba Miguel Cabello Valboa, como aparece en su autógrafo del manuscrito original de la "Miscelánea Antártica" que hoy forma parte integrante de los fondos documentales de la Universidad de Austin, Texas.
Su calidad eclesiástica.
C. V. no fué nunca "padre" o "frayle", es decir, miem¬bro de una congregación religiosa, sino cura, esto es, miem¬bro del clero secular, clérigo presbítero, como él mismo escribe en la carátula de la Miscelánea.
Con ese carácter desempeñó funciones parroquiales en pueblos de Nueva Granada, Quito y el Perú, como aparece de los precedentes datos cronológicos para su biografía.
De mayo a setiembre se halla en la expedición a los chun¬chos, visitando Camata, Mayacata, Supimasi, Suamasi, Pa- saramo, Huguama, Tacana, Masinari, Ixiama y San Adrián de Chipoco.
1595.
Sale en el mes de mayo de su expedición a los Chunchos.
1596.
Escribe su "Orden y traza para descubrir y poblar la tierra de los Chunchos y otras provincias".
Resulta así por referencia del propio autor. Es, pues, erróneo fijar en 1602 o 1603, como lo hacen Jiménez de la Espada y Jijón y Caamaño, la fecha de dicha relación.
1597-1603.
No hay datos.
1604.
Aparece en este año ejerciendo su ministerio en la parro-quia de Camata (Larecaja), según la Crónica Agustiniana de Fray Bernardo de Torres.
1605-1608.
No hay datos.
1608.
Se supone que este año fué el de su fallecimiento, aun cuando no existe documento disponible que lo acredite.
Estancias.
En Archidona, donde nació (véase la carátula del MS. de Texas).
En Antequera (España) (?) "siendo muchacho". En Valladolid (1555).
En la Villa de Gravelingas (Flandes), 1558. En Francia durante las guerras, 1558-1559.
xx n
En Málaga (España), 1564.
En Jerez de la Frontera, 1565.
En América (Bogotá), 1566.
En Santa Fe de Bogotá y otros lugares de Nueva Gra¬nada y Quito, 1566-1576.
En Quito y otros lugares de este Obispado, 1576-1580.
En el Perú desde fines de 1580 hasta 1608. Esta larga residencia se descompondría así: en Trujillo, 1581 y 1586; en Lambayeque 1581; en Lima, 1581, 1582, 1583, 1585, 1586. En lea desde 1581 hasta 1589 con frecuentes salidas. En los Chunchos de Carabaya y Larecaja, 1594-1585. En Camata, 1595-1608 (?)
No existen pruebas de su residencia en Lima en el perío¬do 1595-1606. Mas bien, se ha anotado, hay el dato de que en 1604 se hallaba en Larecaja, parroquia de Camata.
El nombre del Cronista.
Los autores antiguos y modernos que lo han citado, es-cribieron su nombre y apellido en alguna de estas tres for¬mas: Miguel Cabello Balboa, Miguel Cavello Balboa o Mi¬guel Cabello de Balboa.
Sin embargo, ninguna de ellas es la auténtica porque el cronista se firmaba Miguel Cabello Valboa, como aparece en su autógrafo del manuscrito original de la "Miscelánea Antártica" que hoy forma parte integrante de los fondos documentales de la Universidad de Austin, Texas.
Su calidad eclesiástica.
C. V. no fué nunca "padre" o "frayle", es decir, miem¬bro de una congregación religiosa, sino cura, esto es, miem¬bro del clero secular, clérigo presbítero, como él mismo escribe en la carátula de la Miscelánea.
Con ese carácter desempeñó funciones parroquiales en pueblos de Nueva Granada, Quito y el Perú, como aparece de los precedentes datos cronológicos para su biografía.
Amigos e informantes.
A lo largo de la Miscelánea, C. V. cita muchos nombres correspondientes a personas con quienes tuvo trato, unos como simples conocidos o amigos suyos, otros que fueron sus consejeros y otros,, en fin, que tienen el carácter de verdaderos informantes.
Vino de España tocado ya de la "pasión grandísima" de averiguar el origen de los indios americanos. En Santa Fe de Bogotá entró en relación con el Adelantado don Gon¬zalo Jiménez de Quesada que no sólo era un gran capitán sino "hombre docto y leído", con quien tratara de tan complicada materia. Por recomendación de Jiménez, trabó amistad con un religioso franciscano, Fray Juan de Orozco, "el que tenía escritos algunos borradores y cartapacios de lo que de esta materia sentía".
Más tarde, en Quito, C. V. atrajo a sus inquietas inves-tigaciones al propio Obispo Fray Pedro de la Peña, discu-tiendo con él el camino que debió recorrer el padre Ophir hasta llegar a estas tierras "piruleras". Para convencerle, C. V., dibujó un mapa que no ha llegado a nuestro tiempo.
El Obispo de la Peña lo animó mucho a buscar razones más fuertes. Fué más difícil aún de persuadir otro Adelan-tado, Juan de Salinas y Loyola ("que aunque no era letrado, gozaba de muy claro y agudo entendimiento"). Pero, pudo más su demostración geográfica, mapa en mano, y el Ade-lantado quedó tan satisfecho cuanto lo estaba C. V.
Ya estando en Lima (1582), trató del mismo asunto con el muy ilustre Caballero Dr. Don Diego López de Zú- ñiga, Alcalde de Corte, quien le señaló como indispensable fuente para proseguir sus estudios la autoridad del famoso doctor Benedicto Arias Montano. Al leerlo, C. V. entre ale¬gre y decepcionado, comprobó que su hipótesis ofirita había sido ya enunciada por el autor del Aparato de la Sa¬cra Biblia Real.
Sobrepuso la satisfacción de haber hallado tan poderoso apoyo de su tesis al desencanto de no ser ya lo original que él pensaba; y se dispuso a poner en orden sus cartapacios "en forma de libro".
C. V. no sólo era atraído por los libros de viajes sino por los hombres con "inclinación a explorar y ver reinos re¬motos y extraños". Nos cuenta de su estrecha amistad con dos personajes de esta especie: el viejo Guillermo Granuvela que en una villa de Flandes (Gravelinga) le relata sus aventuras por las tierras nórdicas, navegando por las costas de Botnia y Laponia, y el caballero catalán Enrique Amat, el cual, en la ciudad de Málaga, le refería sus andanzas por Rusia y otros países, como compañero del Duque Astoulf. Iguales relaciones tuvo con hidalgos portugueses que "han estado y residido en la gran India". Y con el Padre Pedro de Abreu, su conocido en Jerez de la Frontera.
C. V., en plena elaboración de su Miscelánea, entabla amistad con alguien que para él será seguro guía: el "egre¬gio doctor Juan de Valboa, dignísimo Canónigo de la Cate¬dral de los Reyes y benemérito Cicerón de la lengua Que¬chua, general de los Ingas, y padre y catedrático de ella". Fué, en efecto, el canónigo Valboa, un sabio en la plena extensión del vocablo. Figura como el primer graduado de la Universidad Mayor de San Marcos y como fundador de la cátedra de idioma quechua.
El doctor de Valboa participó del III Concilio Límense, y era su casa el centro de reunión de los más famosos lin¬güistas, empeñados entonces en preparar el catecismo de la Doctrina Cristiana en las lenguas quechua, aymara, mochica, puquina y guaraní.
Debió ser para C. V. su permanente consultor y con¬sejero. No es poco el elogio que le hace cada vez que se ofrece.
Puede también calificársele como uno de sus principales informantes, pues C. V. dice que seguirá" las colecciones y anotaciones" que, sobre ritos y creencias antiguas, hiciera.
Otro informante fué don Mateo Yupanqui Inca, resi-
Amigos e informantes.
A lo largo de la Miscelánea, C. V. cita muchos nombres correspondientes a personas con quienes tuvo trato, unos como simples conocidos o amigos suyos, otros que fueron sus consejeros y otros,, en fin, que tienen el carácter de verdaderos informantes.
Vino de España tocado ya de la "pasión grandísima" de averiguar el origen de los indios americanos. En Santa Fe de Bogotá entró en relación con el Adelantado don Gon¬zalo Jiménez de Quesada que no sólo era un gran capitán sino "hombre docto y leído", con quien tratara de tan complicada materia. Por recomendación de Jiménez, trabó amistad con un religioso franciscano, Fray Juan de Orozco, "el que tenía escritos algunos borradores y cartapacios de lo que de esta materia sentía".
Más tarde, en Quito, C. V. atrajo a sus inquietas inves-tigaciones al propio Obispo Fray Pedro de la Peña, discu-tiendo con él el camino que debió recorrer el padre Ophir hasta llegar a estas tierras "piruleras". Para convencerle, C. V., dibujó un mapa que no ha llegado a nuestro tiempo.
El Obispo de la Peña lo animó mucho a buscar razones más fuertes. Fué más difícil aún de persuadir otro Adelan-tado, Juan de Salinas y Loyola ("que aunque no era letrado, gozaba de muy claro y agudo entendimiento"). Pero, pudo más su demostración geográfica, mapa en mano, y el Ade-lantado quedó tan satisfecho cuanto lo estaba C. V.
Ya estando en Lima (1582), trató del mismo asunto con el muy ilustre Caballero Dr. Don Diego López de Zú- ñiga, Alcalde de Corte, quien le señaló como indispensable fuente para proseguir sus estudios la autoridad del famoso doctor Benedicto Arias Montano. Al leerlo, C. V. entre ale¬gre y decepcionado, comprobó que su hipótesis ofirita había sido ya enunciada por el autor del Aparato de la Sa¬cra Biblia Real.
Sobrepuso la satisfacción de haber hallado tan poderoso apoyo de su tesis al desencanto de no ser ya lo original que él pensaba; y se dispuso a poner en orden sus cartapacios "en forma de libro".
C. V. no sólo era atraído por los libros de viajes sino por los hombres con "inclinación a explorar y ver reinos re¬motos y extraños". Nos cuenta de su estrecha amistad con dos personajes de esta especie: el viejo Guillermo Granuvela que en una villa de Flandes (Gravelinga) le relata sus aventuras por las tierras nórdicas, navegando por las costas de Botnia y Laponia, y el caballero catalán Enrique Amat, el cual, en la ciudad de Málaga, le refería sus andanzas por Rusia y otros países, como compañero del Duque Astoulf. Iguales relaciones tuvo con hidalgos portugueses que "han estado y residido en la gran India". Y con el Padre Pedro de Abreu, su conocido en Jerez de la Frontera.
C. V., en plena elaboración de su Miscelánea, entabla amistad con alguien que para él será seguro guía: el "egre¬gio doctor Juan de Valboa, dignísimo Canónigo de la Cate¬dral de los Reyes y benemérito Cicerón de la lengua Que¬chua, general de los Ingas, y padre y catedrático de ella". Fué, en efecto, el canónigo Valboa, un sabio en la plena extensión del vocablo. Figura como el primer graduado de la Universidad Mayor de San Marcos y como fundador de la cátedra de idioma quechua.
El doctor de Valboa participó del III Concilio Límense, y era su casa el centro de reunión de los más famosos lin¬güistas, empeñados entonces en preparar el catecismo de la Doctrina Cristiana en las lenguas quechua, aymara, mochica, puquina y guaraní.
Debió ser para C. V. su permanente consultor y con¬sejero. No es poco el elogio que le hace cada vez que se ofrece.
Puede también calificársele como uno de sus principales informantes, pues C. V. dice que seguirá" las colecciones y anotaciones" que, sobre ritos y creencias antiguas, hiciera.
Otro informante fué don Mateo Yupanqui Inca, resi¬dente en Quito. De esta valiosa procedencia deben ser los muchos datos que ofrece C. V. sobre la historia del Imperio bajo los últimos Incas, a partir de Tupac Inca Yupanqui y en especial sobre la guerra entre Huascar y Atahuallpa. C. V. trató en intimidad con don Mateo, y, como lo declara, hubo de él la relación que va a servirle para la novela corta de los amores de Quilaco y Curicoillor.
Otros contactos directos debió tener con informantes in-dios, como los Sullca Changalla del valle de lea y los na-turales de Lambayeque, donde recoge la leyenda de Naim- lap. Es casi seguro que C. V. permaneció un tiempo en Túcume, la encomienda de los Roldan, dada su estrecha amistad con Don Juan Roldan de Ávila, hijo de Juan Rol¬dan el Viejo, uno de los de la Isla del Gallo, alcalde de Trujillo, a quien Pizarro le adjudica la encomienda por disposición que firma en Yucay el 5 de octubre de 1539, confirmatorio de la de 3 de febrero de 1536. Juan Roldan Dávila custodia en su poder el manuscrito de la "Verdadera Descripción de las Esmeraldas", relación que escribe C. V. probablemente en 15 81 y deja en manos de Roldan a su paso a Lima.
C. V. cita al licenciado Juan Polo de Ondegardo, a quien llama "doctísimo y estudioso", pero no alcanza a conocerle, porque Polo fallece el 4 de noviembre de 1575 y C. V. no llega a Lima sino en el segundo semestre de 1581.
Uno de sus mayores amigos y favorecedores debió ser el Obispo de Quito Fray Pedro de la Peña, de la orden de Santo Domingo, quien ejerció el cargo desde el 27 de abril de 1566 hasta el 7 de marzo de 1583, fecha de su muerte ocurrida en Lima. El historiador ecuatoriano doctor Fede¬rico González Suárez afirma que el Obispo de la Peña or¬denó sacerdote a C. V. en 1571; lo que está de acuerdo con lo aseverado por el propio C. V. en su Representación al Rey, fechada en Quito el 1' de febrero de 1578.
Es muy estrecha la relación que cultivan el prelado y el cronista. En 1578 van juntos por los difíciles caminos de Las Esmeraldas, hasta Niguas. Cuando el Obispo de la Peña viene a Lima en 1582, C. V. se encuentra con él se¬guramente y es más que probable que lo haya acompañado durante el funcionamiento del tercer Concilio, hasta su de¬ceso en marzo de 1583.
Es muy posible que durante su estada en Túcume, don¬de recogiera tantos valiosos datos sobre la dinastía Chimu, fuera su informante don Martín Farro Chumbi, hijo de don Pedro Cusco Chumbi y descendiente de los señores Capac Chimor, como hijo que fué de la princesa Chestan-Xecfuin, otra protagonista de las novelaciones de C. V.
Amistades en Quito, Lambayeque e lea le valieron para acercarse a la fuente de la tradición india. Gracias a ello son ricos sus aporte al conocimiento de la historia precolombina de la costa norte así como a la historia anecdótica de los postreros gobiernos del Imperio que tienen Quito y sus co-marcas como principal escenario. Pero faltaba saber dónde y quién o quienes le informaron de tantas noticias que consigna sobre la cultura incaica y sobre la historia de Ta- wantinsuyu en toda su extensión, con tan particulares de-talles que sólo poseían los cronistas cusqueños, los kipu- kamayoj.
Mas, el propio C. V. nos proporciona en parte la pista, cuando revela lo siguiente: para tratar del origen de los reyes incas él sigue a Polo de Ondegardo, a Juan de Valboa y al cura Christóbal de Molina, a quien adjetiva "venerable". Puede ser discriminado el material que del primero utiliza, mas no es posible otro tanto en lo que respecta a Valboa de quien nada conocemos publicado y a Molina, porque su historia de los Incas desapareció, no quedando de ella sino el título.
Hay quienes sospechan que C. V. se aprovechó del ma-nuscrito de Molina; pero, dónde y cuándo. Porque C. V. no estuvo —al parecer— en el Cusco. A Molina no lo co¬noció sino en Lima, como se induce en el siguiente parágrafo, es decir, entre 1582 y 1583. Dos años después Molina fallece, dente en Quito. De esta valiosa procedencia deben ser los muchos datos que ofrece C. V. sobre la historia del Imperio bajo los últimos Incas, a partir de Tupac Inca Yupanqui y en especial sobre la guerra entre Huascar y Atahuallpa. C. V. trató en intimidad con don Mateo, y, como lo declara, hubo de él la relación que va a servirle para la novela corta de los amores de Quilaco y Curicoillor.
Otros contactos directos debió tener con informantes in-dios, como los Sullca Changalla del valle de lea y los na-turales de Lambayeque, donde recoge la leyenda de Naim- lap. Es casi seguro que C. V. permaneció un tiempo en Túcume, la encomienda de los Roldan, dada su estrecha amistad con Don Juan Roldan de Ávila, hijo de Juan Rol¬dan el Viejo, uno de los de la Isla del Gallo, alcalde de Trujillo, a quien Pizarro le adjudica la encomienda por disposición que firma en Yucay el 5 de octubre de 1539, confirmatorio de la de 3 de febrero de 1536. Juan Roldan Dávila custodia en su poder el manuscrito de la "Verdadera Descripción de las Esmeraldas", relación que escribe C. V. probablemente en 15 81 y deja en manos de Roldan a su paso a Lima.
C. V. cita al licenciado Juan Polo de Ondegardo, a quien llama "doctísimo y estudioso", pero no alcanza a conocerle, porque Polo fallece el 4 de noviembre de 1575 y C. V. no llega a Lima sino en el segundo semestre de 1581.
Uno de sus mayores amigos y favorecedores debió ser el Obispo de Quito Fray Pedro de la Peña, de la orden de Santo Domingo, quien ejerció el cargo desde el 27 de abril de 1566 hasta el 7 de marzo de 1583, fecha de su muerte ocurrida en Lima. El historiador ecuatoriano doctor Fede¬rico González Suárez afirma que el Obispo de la Peña or¬denó sacerdote a C. V. en 1571; lo que está de acuerdo con lo aseverado por el propio C. V. en su Representación al Rey, fechada en Quito el 1' de febrero de 1578.
Es muy estrecha la relación que cultivan el prelado y el cronista. En 1578 van juntos por los difíciles caminos de Las Esmeraldas, hasta Niguas. Cuando el Obispo de la Peña viene a Lima en 1582, C. V. se encuentra con él se¬guramente y es más que probable que lo haya acompañado durante el funcionamiento del tercer Concilio, hasta su de¬ceso en marzo de 1583.
Es muy posible que durante su estada en Túcume, don¬de recogiera tantos valiosos datos sobre la dinastía Chimu, fuera su informante don Martín Farro Chumbi, hijo de don Pedro Cusco Chumbi y descendiente de los señores Capac Chimor, como hijo que fué de la princesa Chestan-Xecfuin, otra protagonista de las novelaciones de C. V.
Amistades en Quito, Lambayeque e lea le valieron para acercarse a la fuente de la tradición india. Gracias a ello son ricos sus aporte al conocimiento de la historia precolombina de la costa norte así como a la historia anecdótica de los postreros gobiernos del Imperio que tienen Quito y sus co-marcas como principal escenario. Pero faltaba saber dónde y quién o quienes le informaron de tantas noticias que consigna sobre la cultura incaica y sobre la historia de Ta- wantinsuyu en toda su extensión, con tan particulares de-talles que sólo poseían los cronistas cusqueños, los kipu- kamayoj.
Mas, el propio C. V. nos proporciona en parte la pista, cuando revela lo siguiente: para tratar del origen de los reyes incas él sigue a Polo de Ondegardo, a Juan de Valboa y al cura Christóbal de Molina, a quien adjetiva "venerable". Puede ser discriminado el material que del primero utiliza, mas no es posible otro tanto en lo que respecta a Valboa de quien nada conocemos publicado y a Molina, porque su historia de los Incas desapareció, no quedando de ella sino el título.
Hay quienes sospechan que C. V. se aprovechó del ma-nuscrito de Molina; pero, dónde y cuándo. Porque C. V. no estuvo —al parecer— en el Cusco. A Molina no lo co¬noció sino en Lima, como se induce en el siguiente parágrafo, es decir, entre 1582 y 1583. Dos años después Molina fallece, es decir, uno antes de que C. V. concluyera de escribir su Miscelánea.
Otros amigos suyos, compañeros de viaje y personajes influyentes son: Andrés Contero, vecino de Guayaquil y gobernador de las Esmeraldas; Andrés Franco de Ezio, ma-rino, "dueño y maestro del barco de Guayaquil a Tacamez"; Nicolás Degio, "marinero muy antiguo en este mar del Sur"; Francisco de Grado, vecino del Cusco, a quién entrega una carta para el virrey Toledo; Juan de Reyna, Juan de Cáceres Patiño, clérigo diácono, natural de Jerez de la Frontera, Juan de Santa Cruz, natural de Aguilar del Campo, Diego de Mendoza "mancebo de la tierra"; Pedro de Arévalo, acompañantes todos en sus andanzas por los Yumbos y Es-meraldas; el capitán Rodrigo de Bonilla, de la expedición a los Quijos, y su paisano el capitán Bartolomé Marin, que no le abandona en sus empresas sino por fuerza mayor; Gaspar Suárez de Figueroa, secretario de la Real Audiencia de Qui¬to; don Juan López de Cepeda del Consejo de su Majestad y Presidente de la Provincia de las Charcas, a quien dedica su "Verdadera descripción y relación de las Esmeraldas", pero al cual solo va a conocer personalmente a su paso por lea, en 1588; don Juan de Luna, correjidor del partido de Camata; Fray Miguel de Jesucristo, con quien comparte la conversión de los Chunchos, así como Fray Miguel de Andía. En lea son sus amigos Agustín Cabrera, Enrique de Figue¬roa y un tal Escobar. Conoce a Martín Enriquez quien acababa de reemplazar a Toledo, cuando C. V. llega a Lima, y a Fernando de Torres y Portugal, Conde del Villar Don Paado, ambos virreyes del Perú. A este último dedicará su Milcelánea Añtártica.
Es muy posible que en la oportunidad que le brinda el III Concilio Límense conociera a los teólogos Fray Bartolo¬mé Ledesma, Fray Joan del Campo, el maestro Agustino Fray Luis López y el canónigo Dr. Antonio de Molina; a los letrados juristas Drs. Pedro Gutiérrez Flores, Francisco de Vega y Vásquez Fajardo y a los oficiales del Concilio Dr.
Antonio de Balcazar, Licenciado Bartolomé Menacho, Dr. Joan de la Roca y Beneficiado Cristóbal Sánchez de Renedo.
Nada sabemos sobre si tuvo alguna relación con el Padre Martín de Morua, quien se hallaba en el Perú desde 1577, ni con el Padre Luis J. de Oré, el autor del Símbolo Católico Indiano.
Los Parientes.
En su Representación al Rey de l9 de febrero de 1578, C. V. da a conocer que fué su abuelo Gonzalo Fernández Valboa, capitán de S. M. en Motril y Salobreña y que el célebre descubridor del Océano Pacífico Vasco Núñez de Valboa fué tío abuelo suyo. Menciona también a Pedro Ca¬bello, Montero de S. M. como a su bisabuelo.
Nada sabemos de si existió alguna relación entre C. V. y un Miguel de Cabello que figura como testigo en el puerto del Callao a 2 de junio de 1586.
Pero lo curioso es que C. V. aparece como "ascendiente" del sabio José Sebastián Barranca, por declaración reiterada de este mismo. En efecto, en su Autobiografía dice: "El Dr. José Sebastián Barranca. Por su padre era relacionado con el historiador español Cabello Balboa, pues su abuelo pater¬no era sobrino de ese historiador". Años antes, en la "Gaceta Científica" (tomo I, N9 6, pág. 187) había escrito: "Quiche (idioma centro-americano) La-b-Agorero guerrero, Lim- lap, el gran guerrero o agorero; de nim, grande y lab. Este nombre concuerda con ligeras variaciones con Nayn lab de maestro ascendiente Cabello Balboa".
El Concilio de Lima.
Fué la tercera reunión la más larga e interesante, pues comienza el 15 de agosto de 1582 y sólo termina en 18 de octubre de 1583.
La figura central fué el violento, nada evangélico, Obis¬po del Cusco, Fray Sebastián de Lartaún, blanco de una es decir, uno antes de que C. V. concluyera de escribir su Miscelánea.
Otros amigos suyos, compañeros de viaje y personajes influyentes son: Andrés Contero, vecino de Guayaquil y gobernador de las Esmeraldas; Andrés Franco de Ezio, ma-rino, "dueño y maestro del barco de Guayaquil a Tacamez"; Nicolás Degio, "marinero muy antiguo en este mar del Sur"; Francisco de Grado, vecino del Cusco, a quién entrega una carta para el virrey Toledo; Juan de Reyna, Juan de Cáceres Patiño, clérigo diácono, natural de Jerez de la Frontera, Juan de Santa Cruz, natural de Aguilar del Campo, Diego de Mendoza "mancebo de la tierra"; Pedro de Arévalo, acompañantes todos en sus andanzas por los Yumbos y Es-meraldas; el capitán Rodrigo de Bonilla, de la expedición a los Quijos, y su paisano el capitán Bartolomé Marin, que no le abandona en sus empresas sino por fuerza mayor; Gaspar Suárez de Figueroa, secretario de la Real Audiencia de Qui¬to; don Juan López de Cepeda del Consejo de su Majestad y Presidente de la Provincia de las Charcas, a quien dedica su "Verdadera descripción y relación de las Esmeraldas", pero al cual solo va a conocer personalmente a su paso por lea, en 1588; don Juan de Luna, correjidor del partido de Camata; Fray Miguel de Jesucristo, con quien comparte la conversión de los Chunchos, así como Fray Miguel de Andía. En lea son sus amigos Agustín Cabrera, Enrique de Figue¬roa y un tal Escobar. Conoce a Martín Enriquez quien acababa de reemplazar a Toledo, cuando C. V. llega a Lima, y a Fernando de Torres y Portugal, Conde del Villar Don Paado, ambos virreyes del Perú. A este último dedicará su Milcelánea Antártica.
Es muy posible que en la oportunidad que le brinda el III Concilio Límense conociera a los teólogos Fray Bartolo¬mé Ledesma, Fray Joan del Campo, el maestro Agustino Fray Luis López y el canónigo Dr. Antonio de Molina; a los letrados juristas Drs. Pedro Gutiérrez Flores, Francisco de Vega y Vásquez Fajardo y a los oficiales del Concilio Dr.
Antonio de Balcazar, Licenciado Bartolomé Menacho, Dr. Joan de la Roca y Beneficiado Cristóbal Sánchez de Renedo.
Nada sabemos sobre si tuvo alguna relación con el Padre Martín de Morua, quien se hallaba en el Perú desde 1577, ni con el Padre Luis J. de Oré, el autor del Símbolo Católico Indiano.
Los Parientes.
En su Representación al Rey de l9 de febrero de 1578, C. V. da a conocer que fué su abuelo Gonzalo Fernández Valboa, capitán de S. M. en Motril y Salobreña y que el célebre descubridor del Océano Pacífico Vasco Núñez de Valboa fué tío abuelo suyo. Menciona también a Pedro Ca¬bello, Montero de S. M. como a su bisabuelo.
Nada sabemos de si existió alguna relación entre C. V. y un Miguel de Cabello que figura como testigo en el puerto del Callao a 2 de junio de 1586.
Pero lo curioso es que C. V. aparece como "ascendiente" del sabio José Sebastián Barranca, por declaración reiterada de este mismo. En efecto, en su Autobiografía dice: "El Dr. José Sebastián Barranca. Por su padre era relacionado con el historiador español Cabello Balboa, pues su abuelo pater¬no era sobrino de ese historiador". Años antes, en la "Gaceta Científica" (tomo I, N9 6, pág. 187) había escrito: "Quiche (idioma centro-americano) La-b-Agorero guerrero, Lim- lap, el gran guerrero o agorero; de nim, grande y lab. Este nombre concuerda con ligeras variaciones con Nayn lab de nuestro ascendiente Cabello Balboa".
El Concilio de Lima.
Fué la tercera reunión la más larga e interesante, pues comienza el 15 de agosto de 1582 y sólo termina en 18 de octubre de 1583.
La figura central fué el violento, nada evangélico, Obis¬po del Cusco, Fray Sebastián de Lartaún, blanco de una montaña de acusaciones que él supo detener por todos los medios, poniendo en cuitas al Arzobispo Toribio de Mogro- vejo. Aparte de este escandaloso asunto que ocupa casi todo el tiempo del Concilio, fué tratado el importantísimo tema de la preparación y publicación de catecismos de la doctrina cristiana en lenguas indígenas, para lo cual, junto a los teó¬logos y juristas, se sentaron los más famosos lingüistas e his¬toriadores del Virreynato. Allí estuvieron los célebres jesuí¬tas Fray José de Acosta y Fray Blas Valera, esclarecidos cronistas, el doctor Juan de Valboa, catedrático de quechua en San Marcos, el cura don Francisco Carrasco, el doctor Francisco Churrón de Aguilar, el doctor Esteban Villabón, el padre Cristóbal de Molina, todos ellos grandes quechuistas; además, Fray Alonso de Barzana y Fray Bartolomé de San¬tiago, muy conocedores de los idiomas peruanos y el primero, además, del guaraní.
Todos los mencionados lingüistas reuníanse en casa del canónigo Juan de Valboa, según declaración del doctor Ca-rrasco, quien es llevado a Lima por el Obispo Lartáun. Este mismo prelado debió traer consigo al cura Molina, quien figura frecuentemente como uno de los favoritos del rebelde obispo, a quien Santo Toribio, en documento oficial, califica de' 'muy necio y áspero de condición".
Estamos seguros de que C. V. se hallaba en Lima en 1582; hay también evidencia de que se encontraba en lea en 13 de noviembre de 1583. Es muy probable que acompañara a su protecto^el Obispo de la Peña hasta su muerte (marzo de 1583). Cristóbal de Molina se encontró por el mismo tiempo en esta Ciudad de los Reyes acompañando también a su obis¬po protector fray Lartáun y, así mismo, hasta su muerte, pues el atrabiliario pastor entregó el alma a Dios el 19 de oc¬tubre de 1583, nueve días antes de clausurarse el Concilio. Molina y C. V. debieron entonces conocerse y entablar una fecunda amistad. Un año pudo durar esta relación, tiempo más que suficiente para que C. V. aprovechara de la ciencia de Molina, de sus vastísimos conocimientos de Ja cultura precolombina y de la historia de los Incas, vistas desde su núcleo, el Cusco.
¿Alcanzaría a consultar el manuscrito en que Molina tenía registrada la vida de los Emperadores y el origen de su dinastía? ¿Molina traería consigo ese y otros manuscritos? Son preguntas sin respuesta posible, a no ser que algún día apareciese el códice perdido. No es imposible el hecho, si re-cordamos los recientes hallazgos, inclusive el del manuscrito original de la Miscelánea.
C. V. durante el Concilio tuvo la gran oportunidad de conocer a la plana mayor de investigadores y estudiosos de la historia del pueblo indio.
En casa de su amigo y quizás pariente Juan de Valboa debió de platicar con tantas eminencias, como nunca pudiera hacerlo antes ni después.
Es muy explicable que no aparezca el nombre de C. V. en los documentos relacionados con el Concilio, el cual es¬taba integrado solamente por el arzobispo de Lima, los obis¬pos de Quito, el Imperial, el Cusco, Santiago de Chile, el Tucumán, La Plata, y por procuradores de las Iglesias de los Reyes (uno de ellos Juan de Valboa), del Cusco, Quito, Nicaragua y Charcas y finalmente por los prelados de las órdenes de Santo Domingo, San Francisco, la Compañía de Jesús, San Agustín y La Merced. Tampoco podía figurar en la nómina de lingüistas codo a codo con los lenguaraces más famosos del Reyno. C. V. sabía su poco de quechua, y nada más.
La Academia Antártica.
Era esta academia un cenáculo de literatos presididos por el Licenciado Falcón. Parece que su fundación se debe a otro Licenciado con quien viniera Falcón, el homónimo del cé¬lebre arzobispo autor del "Gobierno Eclesiástico, pacífico y unión de los dos cuchillos", Fray Gaspar de Villarroel y Ordóñez, el Licenciado don Gaspar de Villarroel y Coruña.
montaña de acusaciones que él supo detener por todos los medios, poniendo en cuitas al Arzobispo Toribio de Mogro- vejo. Aparte de este escandaloso asunto que ocupa casi todo el tiempo del Concilio, fué tratado el importantísimo tema de la preparación y publicación de catecismos de la doctrina cristiana en lenguas indígenas, para lo cual, junto a los teó-logos y juristas, se sentaron los más famosos lingüistas e his-toriadores del Virreynato. Allí estuvieron los célebres jesuí¬tas Fray José de Acosta y Fray Blas Valera, esclarecidos cronistas, el doctor Juan de Valboa, catedrático de quechua en San Marcos, el cura don Francisco Carrasco, el doctor Francisco Churrón de Aguilar, el doctor Esteban Villabón, el padre Cristóbal de Molina, todos ellos grandes quechuistas; además, Fray Alonso de Barzana y Fray Bartolomé de San¬tiago, muy conocedores de los idiomas peruanos y el primero, además, del guaraní.
Todos los mencionados lingüistas reuníanse en casa del canónigo Juan de Valboa, según declaración del doctor Ca-rrasco, quien es llevado a Lima por el Obispo Lartáun. Este mismo prelado debió traer consigo al cura Molina, quien figura frecuentemente como uno de los favoritos del rebelde obispo, a quien Santo Toribio, en documento oficial, califica de "muy necio y áspero de condición".
Estamos seguros de que C. V. se hallaba en Lima en 1582; hay también evidencia de que se encontraba en lea en 13 de noviembre de 1583. Es muy probable que acompañara a su protecto^ el Obispo de la Peña hasta su muerte (marzo de 1583). Cristóbal de Molina se encontró por el mismo tiempo en esta Ciudad de los Reyes acompañando también a su obis¬po protector fray Lartáun y, así mismo, hasta su muerte, pues el atrabiliario pastor entregó el alma a Dios el 19 de oc¬tubre de 1583, nueve días antes de clausurarse el Concilio. Molina y C. V. debieron entonces conocerse y entablar una fecunda amistad. Un año pudo durar esta relación, tiempo más que suficiente para que C. V. aprovechara de la ciencia de Molina, de sus vastísimos conocimientos de Ja cultura precolombina y de la historia de los Incas, vistas desde su núcleo, el Cusco.
¿Alcanzaría a consultar el manuscrito en que Molina tenia registrada la vida de los Emperadores y el origen de su dinastía? ¿Molina traería consigo ese y otros manuscritos? Son preguntas sin respuesta posible, a no ser que algún día apareciese el códice perdido. No es imposible el hecho, si re-cordamos los recientes hallazgos, inclusive el del manuscrito original de la Miscelánea.
C. V. durante el Concilio tuvo la gran oportunidad de conocer a la plana mayor de investigadores y estudiosos de la historia del pueblo indio.
En casa de su amigo y quizás pariente Juan de Valboa debió de platicar con tantas eminencias, como nunca pudiera hacerlo antes ni después.
Es muy explicable que no aparezca el nombre de C. V. en los documentos relacionados con el Concilio, el cual es¬taba integrado solamente por el arzobispo de Lima, los obis¬pos de Quito, el Imperial, el Cusco, Santiago de Chile, el Tucumán, La Plata, y por procuradores de las Iglesias de los Reyes (uno de ellos Juan de Valboa), del Cusco, Quito, Nicaragua y Charcas y finalmente por los prelados de las órdenes de Santo Domingo, San Francisco, la Compañía de Jesús, San Agustín y La Merced. Tampoco podía figurar en la nómina de lingüistas codo a codo con los lenguaraces más famosos del Reyno. C. V. sabía su poco de quechua, y nada más.
La Academia Antártica.
Era esta academia un cenáculo de literatos presididos por el Licenciado Falcón. Parece que su fundación se debe a otro Licenciado con quien viniera Falcón, el homónimo del cé¬lebre arzobispo autor del "Gobierno Eclesiástico, pacífico y unión de los dos cuchillos", Fray Gaspar de Villarroel y Ordóñez, el Licenciado don Gaspar de Villarroel y Coruña.
Venía del Nuevo Reino de Granada, donde, en Tunja, per-teneciera a similar academia. Eran no pocos los académicos y de sus nombre ha quedado la fama en el poema intitulado "Discurso en loor de la poesía", dedicado a Diego Mexia por la llamada "Primera poetisa anónima".
Componentes de la academia son, según el Discurso, los siguientes literatos: el doctor Figueroa, "laureado por su grandiosa y elevada rima"; Duarte Fernández, a quien ca¬lifica "grande"; Montes de Oca, de quien dice: "tu nombre se derrama por ambos polos"; Sedeño, "regalo del Parnaso"; el licenciado Pedro de Oña, autor de "Arauco domado", y espíritu gentil"; Miguel Cabello, nuestro cronista, a quien dedica estos versos:
La Volcánea, horrífica, terrible, y el militar elogio, y la famosa miscelánea, que al Inca es apacible; la entrada de los Mojos milagrosa, la comedia del Cusco y Vasquirana, tanto verso elegante y tanta prosa, nombre te dan y gloria soberana Miguel Cabello, y está redundando por Hesperia, Archidona queda ufana.
M^Jciona enseguida a Juan de Salcedo Villandrando, ante quien hace rendir a Apolo Délfico; a Fray Diego de Hojeda y a Gálvez, cuyas plumas están dedicadas a Cristo, . "el uno está a Trujillo enriqueciendo y a Lima el otro, y ambos a Sevilla"; a Juan de Portilla, de "fecunda vena"; a Gaspar Villarroel, quien "con verso altivo ilustra su renom¬bre"; a Avalos, don Diego, "honor de la poesía castellana"; a Antonio Falcón, el fundador, "Atlante de la antártica Academia"; a Luis Pérez Ángel, de quien celebra sus ro¬mances y sonetos; a Diego de Aguilar, cuyo metro es "honor del siglo nuestro"; a Cristóbal de Arriaga, al cual "Pimpla da el lugar primero"; a Pedro Carvajal, "a quien Apolo dió su estandarte".
La "poetisa anónima" no sólo nos revela la pléyade de amigos literarios de C. V. sino que hace alusión a las obras por él escritas. Podemos reconocer entre ellas, la Miscelánea Antártica y la relación de la entrada a los Mojos que C. V. intituló "Orden y traza para descubrir y poblar la tierra de los Chunchos y otras provincias". En cuanto al "militar elogio" pudiera referirse a la "Verdadera descripción y re¬lación larga de la provincia y tierra de las Esmeraldas", etc. Nada se sabe de sus otras producciones: "La Volcánea", la "Comedia del Cusco" y la "Vasquirana".
Debieron ser muy amistosas las relaciones de C. V. con algunos de los académicos. Así, queda patente el intercambio de elogios con el autor de "El Marañón" don Diego de Agui- lar y de Córdova, quien en el capítulo segundo dice que Mi¬guel Cabello Valboa había escrito "docta y curiosamente" sobre el origen y descendencia de los incas y le llama "gran especulador de antigüedades antarticas en la Tercera parte de su Miscelánea". C. V., en cambio, dedica un soneto a su amigo Aguilar, cuyos últimos versos son estos:
Igual te juzgo, cordobés ilustre, después que renació de tu memoria "El Marañón", de sangre y muerte lleno; que de su oscuridad sacaste lustre, y de su vituperio tanta gloria, que en bálsamo conviertes su veneno".
Don Diego de Avalos, otro de los académicos, escribió una "Miscelánea Austral", ¿pudo influir en él su amistad con C. V.? No conocemos la obra de Avalos sino por los fragmentos que han sido publicados, en ninguno de los cuales aparece la menor referencia al Perú, a pesar de que entre los cuarenta y cuatro coloquios de que se compone hubo algunos de tema peruano.
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Venía del Nuevo Reino de Granada, donde, en Tunja, per-teneciera a similar academia. Eran no pocos los académicos y de sus nombre ha quedado la fama en el poema intitulado "Discurso en loor de la poesía", dedicado a Diego Mexia por la llamada "Primera poetisa anónima".
Componentes de la academia son, según el Discurso, los siguientes literatos: el doctor Figueroa, "laureado por su grandiosa y elevada rima"; Duarte Fernández, a quien ca¬lifica "grande"; Montes de Oca, de quien dice: "tu nombre se derrama por ambos polos"; Sedeño, "regalo del Parnaso"; el licenciado Pedro de Oña, autor de "Arauco domado", y espíritu gentil"; Miguel Cabello, nuestro cronista, a quien dedica estos versos:
La Volcánea, horrífica, terrible, y el militar elogio, y la famosa miscelánea, que al Inca es apacible; la entrada de los Mojos milagrosa, la comedia del Cusco y Vasquirana, tanto verso elegante y tanta prosa, nombre te dan y gloria soberana Miguel Cabello, y está redundando por Hesperia, Archidona queda ufana.
M^Jciona enseguida a Juan de Salcedo Villandrando, ante quien hace rendir a Apolo Délfico; a Fray Diego de Hojeda y a Gálvez, cuyas plumas están dedicadas a Cristo, . "el uno está a Trujillo enriqueciendo y a Lima el otro, y ambos a Sevilla"; a Juan de Portilla, de "fecunda vena"; a Gaspar Villarroel, quien "con verso altivo ilustra su renom¬bre"; a Avalos, don Diego, "honor de la poesía castellana"; a Antonio Falcón, el fundador, "Atlante de la antártica Academia"; a Luis Pérez Ángel, de quien celebra sus ro¬mances y sonetos; a Diego de Aguilar, cuyo metro es "honor del siglo nuestro"; a Cristóbal de Arriaga, al cual "Pimpla
da el lugar primero"; a Pedro Carvajal, "a quien Apolo dió su estandarte".
La "poetisa anónima" no sólo nos revela la pléyade de amigos literarios de C. Y. sino que hace alusión a las obras por él escritas. Podemos reconocer entre ellas, la Miscelánea Antártica y la relación de la entrada a los Mojos que C. V. intituló "Orden y traza para descubrir y poblar la tierra de los Chunchos y otras provincias". En cuanto al "militar elogio" pudiera referirse a la "Verdadera descripción y re¬lación larga de la provincia y tierra de las Esmeraldas", etc. Nada se sabe de sus otras producciones: "La Volcánea", la "Comedia del Cusco" y la "Vasquirana".
Debieron ser muy amistosas las relaciones de C. V. con algunos de los académicos. Así, queda patente el intercambio de elogios con el autor de "El Marañón" don Diego de Agui- lar y de Córdova, quien en el capítulo segundo dice que Mi¬guel Cabello Valboa había escrito "docta y curiosamente" sobre el origen y descendencia de los incas y le llama "gran especulador de antigüedades antarticas en la Tercera parte de su Miscelánea". C. V., en cambio, dedica un soneto a su amigo Aguilar, cuyos últimos versos son estos:
Igual te juzgo, cordobés ilustre, después que renació de tu memoria "El Marañón", de sangre y muerte lleno; que de su oscuridad sacaste lustre, y de su vituperio tanta gloria, que en bálsamo conviertes su veneno".
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Don Diego de Avalos, otro de los académicos, escribió una "Miscelánea Austral", ¿pudo influir en él su amistad con C. V.? No conocemos la obra de Avalos sino por los fragmentos que han sido publicados, en ninguno de los cuales aparece la menor referencia al Perú, a pesar de que entre los cuarenta y cuatro coloquios de que se compone hubo algunos de tema peruano. 
En reciente libro, se identifica a los académicos compa¬ñeros de C. V.
Diego Mexia, a quien se dedica el Discurso, era autor del "Parnaso Antartico" editado en Sevilla (1608). Duarte Fernández, abogado "muy entendido en letras humanas y curioso en letras divinas"; Figueroa, don Francisco, fraile dominico, poeta huancavelicano; Pedro Montes de Oca, se-villano, poeta y corregidor, a quien cita Cervantes; Salcedo, capitán español, regidor de la Paz, poeta; el padre Hojeda, autor de La Cristiada; Juan de Gálvez, fraile dominico sevillano; Villarroel, poeta guatemalteco, padre del Obispo abogado; Falcón, don Antonio, poeta citado por Cervantes, español; Carvajal, paje del virrey Conde del Villar Don Pardo, después corregidor, siempre poeta. Dos Cristóbales agréganse a la lista: uno, Arriaga, citado en el Discurso, el otro Pérez (Criselio), omitido, ambos poetas.
El grupo toledano.
Cuando C. V. llega al Perú ya no encuentra al Virrey don Francisco de Toledo, a quien escribiera desde Guayaquil en 1577.
Tampoco está el capitán Pedro Sarmiento de Gamboa, quien sale del Callao rumbo a España el 11 de octubre de 1579.
En habia muerto el licenciado Polo de Ondegardo.
El Padre José de Acosta participó, en forma importante, de los trabajos del tercer Concilio Límense, y es seguro que, en esta oportunidad, ha debido conocer a C. V. y continuar sus relaciones más tarde, pues el ilustre jesuíta sale para Es¬paña recién en 1587. No consta que tuviera ninguna vincu¬lación con el Licenciado Juan de Matienzo ni mucho menos con el secretario Ruiz de Navamuel o con el Dr. Loarte.
La evidencia de cierto "toledismo" en C. V. debe proce¬der, pues, del cura Cristóbal de Molina, el del Cusco.
Ahora, en cuanto a las coincidencias entre C. V. y Sar¬miento de Gamboa, son pocas y mayores las discrepancias.
Entre las primeras está el relato del viaje de Tupak Inka Yupanki a los atoles de Polinesia que como tales debe tenerse las islas que figuran como Nina Chumpi ("Cinturón de fuego") y Jawa Chumpi ("Cinturón de afuera"). Sin em¬bargo, no es improbable que la tradición fuera recogida por Sarmiento en el Cusco y por C. V. en Lambayeque o Trujillo, donde estuvo varias veces, en plan de investigador.
Es posible, de todos modos, que C. V. hubiese consultado en Lima, si aquí pudo encontrarse, el manuscrito de Sar¬miento.
Pero el vínculo entre uno y otro puede ser Cristóbal de Molina. La solución sólo podrá ser hallada si algún día aparece la historia incaica del autor de "Fábulas y Ritos".
Figura cerca al grupo toledano, pero más bien como un esforzado contradictor, el Licenciado Francisco Falcón, a quien debió conocer C. V., durante el Concilio, pues Falcón hizo ante él una vigorosa denuncia de los abusos que se cometían contra el pueblo indio.
En el juego de influencias no debe olvidarse la del anti- cusqueñísmo de Quito, donde reside C. V. por más de cinco años. Las crueldades de los últimos monarcas son presentadas con un tono muy subido.
Pese a todo, no creemos que es fundado incorporar a C. V. en el núcleo de los denominados historiadores de ten¬dencia toledista.
Como historiador de la guerra entre Huascar y Ata- huallpa, su narración es caudalosa en detalles, pero con cierta evidente simpatía quiteña.
Sus lecturas.
C. V. viene a América con la obsesión de descubrir el origen del hombre americano; está contagiado de la fiebre que ataca a los doctores y a los eclesiásticos de aquel tiem¬po: encontrar una solución al conflicto planteado entre las enseñanzas de la Sagrada Escritura y la nueva realidad de
En reciente libro, se identifica a los académicos compa-ñeros de C. V.
Diego Mexia, a quien se dedica el Discurso, era autor del "Parnaso Antártico" editado en Sevilla (1608). Duarte Fernández, abogado "muy entendido en letras humanas y curioso en letras divinas"; Figueroa, don Francisco, fraile dominico, poeta huancavelicano; Pedro Montes de Oca, se-villano, poeta y corregidor, a quien cita Cervantes; Salcedo, capitán español, regidor de la Paz, poeta; el padre Hojeda, autor de La Cristiada; Juan de Gálvez, fraile dominico sevillano; Villarroel, poeta guatemalteco, padre del Obispo abogado; Falcón, don Antonio, poeta citado por Cervantes, español; Carvajal, paje del virrey Conde del Villar Don Pardo, después corregidor, siempre poeta. Dos Cristóbales agréganse a la lista: uno, Arriaga, citado en el Discurso, el otro Pérez (Criselio), omitido, ambos poetas.
El grupo toledano.
Cuando C. V. llega al Perú ya no encuentra al Virrey don Francisco de Toledo, a quien escribiera desde Guayaquil en 1577.
Tampoco está el capitán Pedro Sarmiento de Gamboa, quien sale del Callao rumbo a España el 11 de octubre de 1579.
En había muerto el licenciado Polo de Ondegardo.
El Padre José de Acosta participó, en forma importante, de los trabajos del tercer Concilio Limense, y es seguro que, en esta oportunidad, ha debido conocer a C. V. y continuar sus relaciones más tarde, pues el ilustre jesuíta sale para Es¬paña recién en 1587. No consta que tuviera ninguna vincu¬lación con el Licenciado Juan de Matienzo ni mucho menos con el secretario Ruiz de Navamuel o con el Dr. Loarte.
La evidencia de cierto "toledismo" en C. V. debe proce¬der, pues, del cura Cristóbal de Molina, el del Cusco.
Ahora, en cuanto a las coincidencias entre C. V. y Sar-miento de Gamboa, son pocas y mayores las discrepancias.
Entre las primeras está el relato del viaje de Tupak Inka Yupanki a los atoles de Polinesia que como tales debe tenerse las islas que figuran como Nina Chumpi ("Cinturón de fuego") y Jawa Chumpi ("Cinturón de afuera"). Sin em¬bargo, no es improbable que la tradición fuera recogida por Sarmiento en el Cusco y por C. V. en Lambayeque o Trujillo, donde estuvo varias veces, en plan de investigador.
Es posible, de todos modos, que C. V. hubiese consultado en Lima, si aquí pudo encontrarse, el manuscrito de Sar¬miento.
Pero el vínculo entre uno y otro puede ser Cristóbal de Molina. La solución sólo podrá ser hallada si algún día aparece la historia incaica del autor de "Fábulas y Ritos".
Figura cerca al grupo toledano, pero más bien como un esforzado contradictor, el Licenciado Francisco Falcón, a quien debió conocer C. V., durante el Concilio, pues Falcón hizo ante él una vigorosa denuncia de los abusos que se cometían contra el pueblo indio.
En el juego de influencias no debe olvidarse la del anti- cusqueñísmo de Quito, donde reside C. Y. por más de cinco años. Las crueldades de los últimos monarcas son presentadas con un tono muy subido.
Pese a todo, no creemos que es fundado incorporar a C. V. en el núcleo de los denominados historiadores de ten¬dencia toledista.
Como historiador de la guerra entre Huascar y Ata- huallpa, su narración es caudalosa en detalles, pero con cierta evidente simpatía quiteña.
Sus lecturas.
C. V. viene a América con la obsesión de descubrir el origen del hombre americano; está contagiado de la fiebre que ataca a los doctores y a los eclesiásticos de aquel tiem¬po: encontrar una solución al conflicto planteado entre las enseñanzas de la Sagrada Escritura y la nueva realidad de este continente poblado por quienes no parecían descender en línea recta de Adán y Eva. Cuando menos quince años quema C. V. en la búsqueda de la anhelada solución. Ha te¬nido que leer una copiosa biblioteca de autores griegos, la¬tinos y cristianos; han desfilado durante sus vigilias Hero- doto, Pitágoras, Deaiócrito, Empédocles, Pindaro, Platón, Aristóteles, Diodoro, Cicerón, Séneca, Lucano, Marco Va- rrón, Plutarco, Lucrecio. Lactancio Firmiano, Ptolomeo, Valerio, Tito Livio, Claudiano, Propercio, Plinio, Strabón, Julio César, Pomponio Mela, Josefo, San Agustín, el vene¬rable Beda, San Antonio de Florencia, Rodrigo Osorio, obispo de Coimbra, Florián de Ocampo, el padre Gaspar Vilela, Luis de Camoens, Antonio de Nebrija, Don Lope de Barrientes, obispo de Cuenca, San Isidro, el Rey Alfonso el Sabio, San Antonio y cien autores más, sin olvidar al Tos¬tado, al doctor Benedicto Arias Montano, a Alexio Vanegas, Juan del Caño y Hernán Pérez de Castañeda.
C. V. acumuló una gran erudición libresca y sobre tal base edificó su "Miscelánea Antartica". En cambio, cuando se consulta la tercera parte de su famoso libro, son pocas las citas de autores que le ayudaron a conocer la historia de este continente y en particular del Perú. Sabemos por ellas que leyó a Cieza de León, a Polo de Ondegardo, a Gonzalo Fernández de Oviedo, a Francisco López de Go¬mara, a Pecfeo Mártir de Angleria y que consultó los ma-nuscritos de Juan de Valboa y de Cristóbal de Molina. Con tan limitado bagaje bibliográfico, C. V. tuvo que apelar a la información verbal del propio pueblo indio.
Nada sabemos de sus lecturas literarias que enriquecie¬ran este lado de su personalidad, su numen poético. Es po¬sible que influyera su conocimiento de las fuentes clásicas y su posible iniciación en los secretos de la corriente italia- nista de la época. Habría que aplicar la estilística a las pocas muestras de su producción en verso.
La personalidad de C. V.
Las coordenadas cronológicas de esta vida, sus viajes y estancias, sus amigos e informantes, los libros que leyó, la forma y el contenido de su obra histórica, las pocas muestras de su producción poética, el juicio que mereció de sus con¬temporáneos y de los pósteros, su primera fase militar, su definitivo status eclesiástico, unas veces párroco estable, otras trashumante misionero-, humilde cura de aldea y, a la vez, académico de la Antártica academia, ya platicando con el gran capitán Gonzalo Jiménez de Quesada, ya departien¬do con el indio quiteño Mateo Yupanqui, colombroño de su paisano el capitán Marin, sin temor a los negros alzados, a los chunchos caníbales, C. V. nos presenta una compleja y proteica personalidad.
Llega a la América en la flor de su existencia, cumplidos los treinta años, superada la primera juventud que gastó en andanzas por España y en aventuras guerreras por Francia y por Flandes. Le atraen las tierras incógnitas, la geografía boreal, el ancho mar, esta América. "Pasajero a Indias", hace alto en Tierra Firme, se avecinda en Bogotá, tiene suerte en relacionarse con primeras figuras y con sabios conven¬tuales que van a franquearle no solo su propio saber sino el tesoro de sus bibliotecas. Este mozo no va a seguir por las encrucijadas del conquistador, su ímpetu se canaliza ahora por el tranquilo sendero del estudio.
Si no era aún clérigo, a los pocos años !o será, porque no le queda otra alternativa al hombre que estudia; así podría asegurar la congrua y tendría acceso a las fuentes de la sabiduría que sellaba la Iglesia. Mas, no es hombre de encerrarse en una celda, por eso prefiere al hábito la sotana. Pronto abandonará las tranquilas calles de Santa Fe y aquel remanso de San Francisco donde le acogía fraternalmente el padre Orozco, para lanzarse al misterio de las selvas del Chocó con la expedición Bazán y después de un descanso en Funes y en Pasto, otra vez a explorar los bosques, ahora este continente poblado por quienes no parecían descender en línea recta de Adán y Eva. Cuando menos quince años quema C. V. en la búsqueda de la anhelada solución. Ha te-nido que leer una copiosa biblioteca de autores griegos, la¬tinos y cristianos; han desfilado durante sus vigilias Hero- doto, Pitágoras, Deaiócrito, Empédocles, Pindaro, Platón, Aristóteles, Diodoro, Cicerón, Séneca, Lucano, Marco Va- rrón, Plutarco, Lucrecio. Lactancio Firmiano, Ptolomeo, Valerio, Tito Livio, Claudiano, Propercio, Plinio, Strabón, Julio César, Pomponio Mela, Josefo, San Agustín, el vene¬rable Beda, San Antonio de Florencia, Rodrigo Osorio, obispo de Coimbra, Florián de Ocampo, el padre Gaspar Vilela, Luis de Camoens, Antonio de Nebrija, Don Lope de Barrientes, obispo de Cuenca, San Isidro, el Rey Alfonso el Sabio, San Antonio y cien autores más, sin olvidar al Tos¬tado, al doctor Benedicto Arias Montano, a Alexio Vanegas, Juan del Caño y Hernán Pérez de Castañeda.
C. V. acumuló una gran erudición libresca y sobre tal base edificó su "Miscelánea Antártica". En cambio, cuando se consulta la tercera parte de su famoso libro, son pocas las citas de autores que le ayudaron a conocer la historia de este continente y en particular del Perú. Sabemos por ellas que leyó a Cieza de León, a Polo de Ondegardo, a Gonzalo Fernández de Oviedo, a Francisco López de Go¬mara, a Pecw o Mártir de Angleria y que consultó los ma-nuscritos de Juan de Valboa y de Cristóbal de Molina. Con tan limitado bagaje bibliográfico, C. V. tuvo que apelar a la información verbal del propio pueblo indio.
Nada sabemos de sus lecturas literarias que enriquecie¬ran este lado de su personalidad, su numen poético. Es po¬sible que influyera su conocimiento de las fuentes clásicas y su posible iniciación en los secretos de la corriente italia- nista de la época. Habría que aplicar la estilística a las pocas muestras de su producción en verso.
Jji personalidad de C. V.
Las coordenadas cronológicas de esta vida, sus viajes y estancias, sus amigos e informantes, los libros que leyó, la forma y el contenido de su obra histórica, las pocas muestras de su producción poética, el juicio que mereció de sus con¬temporáneos y de los pósteros, su primera fase militar, su definitivo status eclesiástico, unas veces párroco estable, otras trashumante misionero, humilde cura de aldea y, a la vez, académico de la Antártica academia, ya platicando con el gran capitán Gonzalo Jiménez de Quesada, ya departien¬do con el indio quiteño Mateo Yupanqui, colombroño de su paisano el capitán Marin, sin temor a los negros alzados, a los chunchos caníbales, C. V. nos presenta una compleja y proteica personalidad.
Llega a la América en la flor de su existencia, cumplidos los treinta años, superada la primera juventud que gastó en andanzas por España y en aventuras guerreras por Francia y por Flandes. Le atraen las tierras incógnitas, la geografía boreal, el ancho mar, esta América. "Pasajero a Indias", hace alto en Tierra Firme, se avecinda en Bogotá, tiene suerte en relacionarse con primeras figuras y con sabios conven¬tuales que van a franquearle no solo su propio saber sino el tesoro de sus bibliotecas. Este mozo no va a seguir por las encrucijadas del conquistador, su ímpetu se canaliza ahora por el tranquilo sendero del estudio.
Si no era aún clérigo, a los pocos años lo- será, porque no le queda otra alternativa al hombre que estudia; así podría asegurar la congrua y tendría acceso a las fuentes de la sabiduría que sellaba la Iglesia. Mas, no es hombre de encerrarse en una celda, por eso prefiere al hábito la sotana. Pronto abandonará las tranquilas calles de Santa Fe y aquel remanso de San Francisco donde le acogía fraternalmente el padre Orozco, para lanzarse al misterio de las selvas del Chocó con la expedición Bazán y después de un descanso en Funes y en Pasto, otra vez a explorar los bosques, ahora hacia los Quijos. Alterna la paz de la parroquia con las pri¬vaciones e inquietudes de la exploración hileática.
Mas, no sólo es sed de aventuras, amor de fantasías y truculencias, sino auténtica vocación misional. C. V. se conduele de la condición humana y ha de perseguir siempre un lenitivo a los que sufren. Es evangélico.
Cuando llega a Quito, se decide, por fin, a poner en or¬den sus cartapacios, tiene ya planeada su Miscelánea, y co¬mienza a escribirla: diez años va a durar la tarea, a cada rato interrumpida; porque, ya al año de estada, se le ofrece una expedición, esta vez a la costa de las Esmeraldas, tierra montañosa, tropical, cubil de negros rebeldes. No trepida, se decide de inmediato, y marcha allá, con espíritu ligero. Pasará meses y al volver a Quito, solo ha de ser para salir de nuevo en otra empresa a la provincia de los Yumbos y enseguida, de nuevo a los Quijos,. En esta fase de la biografía de C. V., se acentúa su trashumancia. Le atrae la selva; hizo impacto su embrujo. Se puede admirar el vigor físico de C. V.
Ha descuidado su libro y también su congrua; apenas si tiene raido traje. Pensará en hacer alto en una parroquia tranquila, donde reunir unos pesos para vestir con decencia y poderse presentar a la corte Virreinal de Lima.
Tras un año de cura de almas en algún poblezuelo de la diócesis de (^iito. C. V. sale rumbo al Perú, cuya historia ha debido comenzar a escribir en la patria de los fabulosos Scyris, entre quilacos, escuchando a sus amigos indios el re¬lato de las guerras de los postreros Incas y aprendiendo las primeras voces de la lengua quechua, vería allí desenmade¬jar y descifrar los quipus, en que, nos asegura, se basan sus noticias. i
Ha de tomar contacto en Lambayeque con los descen¬dientes del legendario Naymlap; así será el único cronista que ofrezca tales datos. Se aficiona cada día más de la his¬toria de los antiguos peruanos, y resultados ha de tener en la tercera parte de su Miscelánea que está escribiendo afa- liosamente, sin poderla concluir sino en 1586, gracias sean dadas a sus buenos amigos Juan de Valboa y Cristóbal de Molina.
Reposa C. V. en su parroquia de San Juan Bautista de lea. Pero, ese reposo es interrumpido ya no por salidas a la selva sino por viajes a Lima y Trujillo, en busca de libros, de tradición oral, de informaciones que vayan completando su obra.
Mas, no solo son los menesteres de cronista, de filósofo, de erudito los que entretienen sus horas. Las Musas le hacen ruedo. Es él un poeta, ya en lo profano, ya en lo sagrado. Dedicará sonetos, traducirá salmos, hasta escribirá come¬dias. La nota romanesca invadirá aún las páginas de su "obra seria", para contarnos el idilio de Quilaco y Coricoi- llur. Un poeta quiere ser C. V., no solo para los suyos, sino aún para España, allí ha de llegar su fama, y lo citará Cer¬vantes. En Lima, todas las veces que llega a la coronada villa, encontrará su hogar intelectual en la Academia An¬tártica ; allí junto con otros ingenios cultivará la gaya ciencia.
La oportunidad del Concilio Limense le brindará algo indispensable para él: su directa vinculación, el humano contacto con los sabios peruanistas de ese tiempo. Cuenta para establecerla con el apoyo de su viejo amigo el Obispo de la Peña y con el alto predicamento del gran quechuista Juan de Valboa. Tratará al venerable cura de la parroquia del Hospital del Espíritu Santo de la imperial ciudad del Cusco, conocedor profundo de la cultura aborigen, suma autoridad en la materia, don Cristóbal de Molina. Decisiva, poderosamente, influirá él en C. V.; no sabemos hasta qué punto éste habrá de aprovecharse de su perdido manuscrito de la historia incaica.
Honradamente confesará C. V. —a diferencia de tan¬tos otros cronistas— que sigue a Molina al ocuparse del ori¬gen de los Incas. Pero, no será un vulgar copista. Hay evi¬dentes diferencias, en lo que se puede comparar, entre las noticias de uno y otro. Por ejemplo, en el calendario incaico.
hacia los Quijos. Alterna la paz de la parroquia con las pri¬vaciones e inquietudes de la exploración hileática.
Mas, no sólo es sed de aventuras, amor de fantasías y truculencias, sino auténtica vocación misional. C. V. se conduele de la condición humana y ha de perseguir siempre un lenitivo a los que sufren. Es evangélico.
Cuando llega a Quito, se decide, por fin, a poner en or¬den sus cartapacios, tiene ya planeada su Miscelánea, y co¬mienza a escribirla: diez años va a durar la tarea, a cada rato interrumpida; porque, ya al año de estada, se le ofrece una expedición, esta vez a la costa de las Esmeraldas, tierra montañosa, tropical, cubil de negros rebeldes. No trepida, se decide de inmediato, y marcha allá, con espíritu ligero. Pasará meses y al volver a Quito, solo ha de ser para salir de nuevo en otra empresa a la provincia de los Yumbos y enseguida, de nuevo a los Quijos, En esta fase de la biografía de C. V., se acentúa su trashumancia. Le atrae la selva; hizo impacto su embrujo. Se puede admirar el vigor físico de C. V.
Ha descuidado su libro y también su congrua; apenas si tiene raido traje. Pensará en hacer alto en una parroquia tranquila, donde reunir unos pesos para vestir con decencia y poderse presentar a la corte Virreinal de Lima.
Tras un año de cura de almas en algún poblezuelo de la diócesis de (^iito, C. V. sale rumbo al Perú, cuya historia ha debido comenzar a escribir en la patria de los fabulosos Scyris, entre quilacos, escuchando a sus amigos indios el re¬lato de las guerras de los postreros Incas y aprendiendo las primeras voces de la lengua quechua, vería allí desenmade¬jar y descifrar los quipus, en que, nos asegura, se basan sus noticias. i
Ha de tomar contacto en Lambayeque con los descen¬dientes del legendario Naymlap; así será el único cronista que ofrezca tales datos. Se aficiona cada día más de la his¬toria de los antiguos peruanos, y resultados ha de tener en la tercera parte de su Miscelánea que está escribiendo afa- liosamente, sin poderla concluir sino en 1586, gracias sean dadas a sus buenos amigos Juan de Valboa y Cristóbal de Molina.
Reposa C. V. en su parroquia de San Juan Bautista de lea. Pero, ese reposo es interrumpido ya no por salidas a la selva sino por viajes a Lima y Trujillo, en busca de libros, de tradición oral, de informaciones que vayan completando su obra.
Mas, no solo son los menesteres de cronista, de filósofo, de erudito los que entretienen sus horas. Las Musas le hacen ruedo. Es él un poeta, ya en lo profano, ya en lo sagrado. Dedicará sonetos, traducirá salmos, hasta escribirá come¬dias. La nota romanesca invadirá aún las páginas de su "obra seria", para contarnos el idilio de Quilaco y Coricoi- llur. Un poeta quiere ser C. V., no solo para los suyos, sino aún para España, allí ha de llegar su fama, y lo citará Cer¬vantes. En Lima, todas las veces que llega a la coronada villa, encontrará su hogar intelectual en la Academia An¬tártica ; allí junto con otros ingenios cultivará la gaya ciencia.
La oportunidad del Concilio Limense le brindará algo indispensable para él: su directa vinculación, el humano contacto con los sabios peruanistas de ese tiempo. Cuenta para establecerla con el apoyo de su viejo amigo el Obispo de la Peña y con el alto predicamento del gran quechuista Juan de Valboa. Tratará al venerable cura de la parroquia del Hospital del Espíritu Santo de la imperial ciudad del Cusco, conocedor profundo de la cultura aborigen, suma autoridad en la materia, don Cristóbal de Molina. Decisiva, poderosamente, influirá él en C. V.; no sabemos hasta qué punto éste habrá de aprovecharse de su perdido manuscrito de la historia incaica.
Honradamente confesará C. V. —a diferencia de tan¬tos otros cronistas— que sigue a Molina al ocuparse del ori¬gen de los Incas. Pero, no será un vulgar copista. Hay evi¬dentes diferencias, en lo que se puede comparar, entre las noticias de uno y otro. Por ejemplo, en el calendario incaico.
Seis a diez años debió permanecer en su refugio de lea, rodeado de arenales, perdido en aquel mundo silencioso del desierto costeño. Larga estada sólo interrumpida por even¬tuales viajes hacia el norte, a Lima y Trujillo. No conoce aún la sierra del Perú. Es ahora probablemente que va a com¬pararla con los amenos valles quiteños. No sabemos cómo llegó a La Paz, la antigua Chuquiabo, si fué siguiendo por la costa hasta Arica, o si tomó el camino transversal de Nasca para pasar por el Cusco. Es presumible que haya sido la primera ruta; porque ninguna referencia queda de haber visitado C. V. la capital de los Incas, que habría influido poderosamente en su espíritu.
Hombre maduro, frisando en los sesenta, vuelve otra vez a la aventura salvaje, al peligroso recorrido por los bosques. Penetra en la región de los Chunchos, y sigue dentro de la maraña por largos meses, sufriendo las mayores peripecias de su vida, que describe y narra en su "Orden y traza".
Maltrecho, enfermo, tiene que abandonar la seductora hylea. Saldrá a reposar, a convalescer, en algún pequeño rincón de los riscos andinos, en el perdido curato de Camata, allá por Larecaja. Cuántos años, quizá diez, doce.
Calla la historia, desaparecen los documentos y la vida de C. V. va apagándose. ¿Es en este retiro que escribe sus obras desconocías? Allí, en el oscuro villorio, ¿seguiría produciendo la diestra pluma del académico, del poeta, del historiador?
Nada sabemos, ni siquiera cuándo ni dónde se extinguió la vigorosa personalidad de Miguel Cabello Valboa, soldado del Rey y de Cristo; pero sobre todas las cosas, amigo de Mateo Yupangui Inca y de Martín Farro Chumbi, del negro Illescas y de los Sullca Changalla, historiador de los reyes del Cusco, novelista de los amores de Quilaco Yupanqui y Coricoillur, explorador de nuestras selvas, curioso viajero y ofirita empedernido. . .
Luis E. VALCARCEL

A D. FERNANDO DE TORRES, Y Portugal Conde del Villar, Visorrey, Governador y Capitan general en estos Reinos, y Provincias del Piru, Miguel Cavello Balboa su perpe¬tuo Capellan.
En tanto que las fuerzas jubeniles acompañaron mi vo¬luntad, y deseo, siempre lo uno y lo otro ocupe en el servicio de su magd' (' ) ansi en las guerras de Francia, como despues de Sacerdote en estos Reynos del Piru: en descubrimientos, conquistas, pacificaciones, y jornadas y en la combersion, y doctrina destos naturales. Especial en el descubrimiento por mi hecho, en la famosa Provincia de la Esmeraldas (de quien á su Mag'1.) en años passados escrevi copiossa relación. Mas ya que gastado el vigor corporal an quedado en mi solas las partes intelectuales, desnudas, y desamparadas de su primer verdor: quise también con ellas servir a mi Rey, y a mi Nación, y Siglo: con la fabrica, y compostura de este libro: por no dexar tiempo en el de mi vida desocupado, ni ociosso. E ya que pude ver concluida esta obra (aunque no en la perfección devida) quise cubrir con arte, lo que natural¬mente la faltaua dirigiéndola á V. Sa. (2) como á Principe del Govierno de este nuestro Piru, y a quien esta muy bien entender de raiz, la que tienen por origen los naturales de estas Yndias. Suplico á V. Sa. lo admita y reciba debajo el amparo de su prestantissimo nombre, como á menesteroso de no menor protección. Nuestro Señor por largos años prospere, y guarde á V. Sa. para regalo, y honor de la Nación Española. — Miguel Cabello Valboa.
i1) Majestad.
(2) Vuestra Señoría.
Seis a diez años debió permanecer en su refugio de lea, rodeado de arenales, perdido en aquel mundo silencioso del desierto costeño. Larga estada sólo interrumpida por even¬tuales viajes hacia el norte, a Lima y Trujillo. No conoce aún la sierra del Perú. Es ahora probablemente que va a com¬pararla con los amenos valles quiteños. No sabemos cómo llegó a La Paz, la antigua Chuquiabo, si fué siguiendo por la costa hasta Arica, o si tomó el camino transversal de Nasca para pasar por el Cusco. Es presumible que haya sido la primera ruta; porque ninguna referencia queda de haber visitado C. V. la capital de los Incas, que habría influido poderosamente en su espíritu.
Hombre maduro, frisando en los sesenta, vuelve otra vez a la aventura salvaje, al peligroso recorrido por los bosques. Penetra en la región de los Chunchos, y sigue dentro de la maraña por largos meses, sufriendo las mayores peripecias de su vida, que describe y narra en su "Orden y traza".
Maltrecho, enfermo, tiene que abandonar la seductora hylea. Saldrá a reposar, a convalescer, en algún pequeño rincón de los riscos andinos, en el perdido curato de Camata, allá por Larecaja. Cuántos años, quizá diez, doce.
Calla la historia, desaparecen los documentos y la vida de C. V. va apagándose. ¿Es en este retiro que escribe sus obras desconocías? Allí, en el oscuro villorio, ¿seguiría produciendo la diestra pluma del académico, del poeta, del historiador?
Nada sabemos, ni siquiera cuándo ni dónde se extinguió la vigorosa personalidad de Miguel Cabello Valboa, soldado - del Rey y de Cristo; pero sobre todas las cosas, amigo de Mateo Yupangui Inca y de Martín Farro Chumbi, del negro Illescas y de los Sullca Changalla, historiador de los reyes del Cusco, novelista de los amores de Quilaco Yupanqui y Coricoillur, explorador de nuestras selvas, curioso viajero y ofirita empedernido. . .
Luis E. VALCARCEL
A D. FERNANDO DE TORRES, Y Portugal Conde del Villar, Visorrey, Governador y Capitan general en estos Reinos, y Provincias del Piru, Miguel Cavello Balboa su perpe¬tuo Capellán.
En tanto que las fuerzas jubeniles acompañaron mi vo¬luntad, y deseo, siempre lo uno y lo otro ocupe en el servicio de su magd' (' ) ansi en las guerras de Francia, como despues de Sacerdote en estos Reynos del Piru: en descubrimientos, conquistas, pacificaciones, y jornadas y en la combersion, y doctrina destos naturales. Especial en el descubrimiento por mi hecho, en la famosa Provincia de la Esmeraldas (de quien á su Mag'1.) en años passados escrevi copiossa relación. Mas ya que gastado el vigor corporal an quedado en mi solas las partes intelectuales, desnudas, y desamparadas de su primer verdor: quise también con ellas servir a mi Rey, y a mi Nación, y Siglo: con la fabrica, y compostura de este libro: por no dexar tiempo en el de mi vida desocupado, ni ociosso. E ya que pude ver concluida esta obra (aunque no en la perfección devida) quise cubrir con arte, lo que natural¬mente la faltaua dirigiéndola á V. Sa. (2) como á Principe del Govierno de este nuestro Piru, y a quien esta muy bien entender de raiz, la que tienen por origen los naturales de estas Yndias. Suplico á V. Sa. lo admita y reciba debajo el amparo de su prestantissimo nombre, como á menesteroso de no menor protección. Nuestro Señor por largos años prospere, y guarde á V. Sa. para regalo, y honor de la Nación Española. — Miguel Cabello Valboa.
(!) Majestad.
(a) Vuestra Señoría.

MIGUEL CABELLO VALVOA CLÉRIGO PRESBI- tero, á el pió, y curioso lector
S. D
No ay cosa mas adaptada á el gusto de los Lectores (di¬ce Cicerón escriviendo á su amigo Luceyo) que la historia que en si contiene variedades en los tiempos, y mutaciones de fortuna en los subcesos; porque las tales cosas (aunque no deseemos experimentarlas) es grato, y jocundo á nues¬tros entendimientos el leerlas: que la recordación segura, de el passado trabajo, trae consigo dulcedumbre, y delectación. Aqui te presento (Lector charisimo) lo que el deseo de mu-chos a pedido, y mi bajo talento te puede dar. Ves aqui sa-cado á luz (de principal intento) el origen, y principio que tubieron en el Mundo nuestros Indios Occidentales, y no te escandalice ni altere el entender que aia puesto mano en una materia tan obscura, confusa, y dificultosa: un hombre de tan poco nombre como yo: pues ya sea visto acabar un flaco, y de pocas fuerzas lo que temiera intentar un robusto, y muy alentado. En el discurso de esta lectura, hallaras (a manos llenas) lo que Tulio pide en las lecciones, para recrear los entendimientos: pues auiendo de deducir, desde el principio del Mundo el origen de estas indianas na¬ciones, forzosamente auemos de pasar por muchas variacio¬nes de tiempos, y alteraciones de fortuna, subcedidas, (ansi entre aquellos de quien los abstraemos, como entre los que les damos por padres originarios) y atendiendo á esto (que necesariamente auia de subceder) no sin maduro acuerdo,
le fue puesto á nuestra historia el nombre de Miscelánea, por la forzosa mixtura, de historias que consigo antecoge, el hilo de su proceder: que demás de ser lance forzoso el hacerlo (como bien veras) hermoseara mucho su discurso la mixtura de tantos colores. Fuele puesto por renombre Anthartica respecto de la parte de el Mundo donde se escrive: que es en la sugeta á el Pollo Anthartico. No porque estimes en mas mi obra y trabajo, quiero aqui mostrarte, el mucho que me a costado el escreuirla. Siguiendo el hilo de mi na¬tural inclinación deseoso deuer (x) lo que el nuebo mundo en si contenia (ya que el viejo tenia vista gran parte) pase á estas Indias el año de sesenta y seis, y puesto en ellas acu¬dió a mi deseo, una pasión grandísima: que fue cubdicia de henchir la poca capacidad de mi entendimiento de lo que se pudiesse rastrear, por razones, sospechas, verisímiles, y con- geturas de el origen de estos Indios, y comunicando este deseo con barones de buenos juicios, y claros entendimien¬tos, me manifestaron las sospechas que acerca de esta ma¬teria tenian, y en el nuebo Reyno de Granada (en la Cib- dad de Santa fee) tratando, y confiriendo esta materia con el adelantado Don Gonzalo Ximenez de Quesada (hombre docto, y leido) me encamino a un religioso, de la horden de los frayles menores que en el Combento de aquella Cibdad residía, llamado Fray luán de Horozco el qual tenia escri¬tos algunos borradores, y cartapacios de lo que de esta ma¬teria sentia, y en resolución entendia auerse apartado los pa¬dres originarios de estos Indios, de los demás nietos, y viz- nietos de Noé, en el tiempo, y coiuntura que en Babilonia les sobre vino á los presuntuosos hombres, el castigo, y con¬fusión de las lenguas: lo qual, sin dubda me quadro, mas que otra cosa alguna, que tocante á aquesta materia huvies- se oido jamás, solo me desagrado, querer aquel benerable pa¬dre sentir, que estos fuessen descendientes de los hijos de Iauan, Cetin, y Dódanim: de quien sabemos deriuarse los Isleños de Rodas, Chipre y otras Islas que fueron poseídas
Año de 1166.
D. Gonzalo Ximenez de Quesada Adelantado de S'. fe.
F. Juan de
Orozco,
franciscano.
(!) de ver. 
de los Gentiles, como se dirá en su lugar, y inquiriendo con mas aguda especulación, a qual de aquellos pobladores de el vacio mundo se pudiese atribuir el patronazgo de tan lar¬gos linages: la sospecha fuerte, lleuo tras si a mi entendi¬miento y lo puso en el Patriarca Ophir: hijo de Iectan, quarto nieto de Sem, hijo primero de Noe; y por quadrar- me mucho esta sospecha, me detuue en ella: especil (*) quando ley (2) de Iosepho, llamar Ophir á el cabo o punta que Ptolomeo llama Aureachersoneso (a quien nuestros cos- mographos modernos llaman, Cabo, ó punta de Malaca) aiu- do mucho á esta satisfacción leer en el tercero de los Re¬yes, en el capitulo décimo, y en el segundo de el Paralipo- nemon, capitulo noueno: do (3) dice que Salomon embiaba sus flotas con los marineros de Hiran Rey de Tiro, por oro, á Ophir. También ver en las Hebraycas questiones de el glorioso Hieronimo, que quando llega á tratar de los hijos de Iectan, concluie diciendo, auerse perdido de ellos la no¬ticia, ó permutaciones de lenguas, y Reynos, ó por guerras y otras accidencias que consigo trae el largo tiempo. Tam¬bién corroboro mi sospecha, ver, que Santo Thomas (en el libro que se le atribuye sobre el Genesis) en el décimo capi¬tulo, quando llega a tratar de los trece hijos de Iectan corta el hilo de su discurso, y los passa en silencio, sin tratar de ellos cossa alguna, y el Nicolao de Lira en la glosa ordinaria en este passo de la escriptura hace lo mismo: traiendo y ci¬tando las formales palabras referidas de Sant Hieronimo. Finalmente con presupuesto de darle á el Patriarca Ophir, por hijos á nuestros Indianos, comence á escreuir los prime¬ros borradores de esta obra, en la Cibdad de el Quieto (4) el año de setenta, y seis, los quales, (y lo que contenían) co¬munique con el Reverendissimo Obispo Don fray Pedro de la Peña, y le di á entender muy de proposito mi intento, y
(!) especial.
(2) leí.
(3) donde.
(4) Quito.

le fue puesto á nuestra historia el nombre de Miscelánea, por la forzosa mixtura, de historias que consigo antecoge, el hilo de su proceder: que demás de ser lance forzoso el hacerlo (como bien veras) hermoseara mucho su discurso la mixtura de tantos colores. Fuele puesto por renombre Anthartica respecto de la parte de el Mundo donde se escrive: que es en la sugeta á el Pollo Anthartico. No porque estimes en mas mi obra y trabajo, quiero aqui mostrarte, el mucho que me a costado el escreuirla. Siguiendo el hilo de mi na¬tural inclinación deseoso deuer (*) lo que el nuebo mundo en si contenia (ya que el viejo tenia vista gran parte) pase á estas Indias el año de sesenta y seis, y puesto en ellas acu¬dió a mi deseo, una pasión grandísima: que fue cubdicia de henchir la poca capacidad de mi entendimiento de lo que se pudiesse rastrear, por razones, sospechas, verisímiles, y con- geturas de el origen de estos Indios, y comunicando este deseo con barones de buenos juicios, y claros entendimien-tos, me manifestaron las sospechas que acerca de esta ma¬teria tenían, y en el nuebo Reyno de Granada (en la Cib- dad de Santa fee) tratando, y confiriendo esta materia con el adelantado Don Gonzalo Ximenez de Quesada (hombre docto, y leído) me encamino a un religioso, de la horden de los frayles menores que en el Combento de aquella Cibdad residía, llamado Fray luán de Horozco el qual tenia escri¬tos algunos borradores, y cartapacios de lo que de esta ma¬teria sentia, y en resolución entendia auerse apartado los pa¬dres originarios de estos Indios, de los demás nietos, y viz- nietos de Noé, en el tiempo, y coiuntura que en Babilonia les sobre vino á los presuntuosos hombres, el castigo, y con¬fusión de las lenguas: lo qual, sin dubda me quadro, mas que otra cosa alguna, que tocante á aquesta materia huvies- se oído jamás, solo me desagrado, querer aquel benerable pa¬dre sentir, que estos fuessen descendientes de los hijos de Iauan, Cetin, y Dódanim: de quien sabemos deriuarse los Isleños de Rodas, Chipre y otras Islas que fueron poseídas
Año de 1166.
D. Gonzalo Ximenez de Quesada Adelantado de S*. fe.
F. Juan de
Orozco,
franciscano.
(!) de ver. 
de los Gentiles, como se dirá en su lugar, y inquiriendo con mas aguda especulación, a qual de aquellos pobladores de el vacio mundo se pudiese atribuir el patronazgo de tan lar¬gos linages: la sospecha fuerte, lleuo tras si a mi entendi¬miento y lo puso en el Patriarca Ophir: hijo de Iectan, quarto nieto de Sem, hijo primero de Noe; y por quadrar- me mucho esta sospecha, me detuue en ella: especil (x) quando ley (2) de Iosepho, llamar Ophir á el cabo o punta que Ptolomeo llama Aureachersoneso (a quien nuestros cos- mographos modernos llaman, Cabo, ó punta de Malaca) aiu- do mucho á esta satisfacción leer en el tercero de los Re¬yes, en el capitulo décimo, y en el segundo de el Paralipo- nemon, capitulo noueno: do (3) dice que Salomon embiaba sus flotas con los marineros de Hiran Rey de Tiro, por oro, á Ophir. También ver en las Hebraycas questiones de el glorioso Hieronimo, que quando llega á tratar de los hijos de Iectan, concluie diciendo, auerse perdido de ellos la no¬ticia, ó permutaciones de lenguas, y Reynos, ó por guerras y otras accidencias que consigo trae el largo tiempo. Tam¬bién corroboro mi sospecha, ver, que Santo Thomas (en el libro que se le atribuye sobre el Genesis) en el décimo capi¬tulo, quando llega a tratar de los trece hijos de Iectan corta el hilo de su discurso, y los passa en silencio, sin tratar de ellos cossa alguna, y el Nicolao de Lira en la glosa ordinaria en este passo de la escriptura hace lo mismo: traiendo y ci¬tando las formales palabras referidas de Sant Hieronimo. Finalmente con presupuesto de darle á el Patriarca Ophir, por hijos á nuestros Indianos, comence á escreuir los prime¬ros borradores de esta obra, en la Cibdad de el Quieto (4) el año de setenta, y seis, los quales, (y lo que contenían) co¬munique con el Reverendissimo Obispo Don fray Pedro de la Peña, y le di á entender muy de proposito mi intento, y
(!) especial.
(2) leí.
(3) donde.
(4) Quito.

parecer acerca de lo dicho, y aunque no le desagrado al dar¬les como les daua á el Patriarca Ophir por padre no pudo empero persuadirse a que su camino para esta parte de Mun¬do ouiese sido por la gran India Oriental, por donde yo sien¬to auer venido y para satisfacerle de esto a que no se persua¬día, tuve necesidad de un Mapa, y demonstracion de el Mundo em plano: y por el fui (lo menos mal que pude) ex¬presando mi concepto: y hauiendolo mirado el Rmo. (*) con¬siderado y entendido bien, y colegido atentamente la gran cantidad de Islas que ai interpuestas entre la dha. (2) India y nuestras Indias y el largo discurso de Siglos que an pasado desde su apartamiento asta nuestros tiempos: se inclinó mui de veras á lo mismo que yo estaua persuadido: y me animó mucho á pasar adelante encargándome que buscase razones fuertes (ya que textos faltauan) para corroborar aquella mi opinion tan conforme a buena razón, la qual (dijo) se¬ria suia asta que otra ubiese mas satisfatoria a su entendi¬miento. Lo mismo me subcedio con el Adelantado Juan de Salinas Loyola (que aunque no era letrado gozaua de mui claro y agudo entendimiento) y estubo remotissimo gran¬demente, de creer ni persuadirse a que ubiesen entrado los descindientes de Noe, en esta parte de Mundo, por aquella parte que yo los traia por quanto de Gonzalo Fernandez de Oviedo y de Alexio Vanegas y de otros escriptores auia en¬tendido y colegido muy al contrario de lo que yo afirmaua, mas usando de la misma diligencia que con el Rmo., y me¬diante la platica y demostración de el Mapa, sugetó su en¬tendimiento mui de veras á lo que yo le persuadia, y quedó tan satisfecho quanto yo lo estaua. En la Cibdad de los Reies el año de 82 conferí ansí mesmo esta materia con el mui Ille. (3) Cauallero Dr. Don Diego López de Zuñiga Alcalde de Corte en aquella Real Cibdad y no desagradandole mi opinion en aqueste caso me dio por aviso, que sin ver pri-
(1) Reverendísimo.
(2) Dicha.
(3) Ilustre. 
r

mero lo que el Dr. Benedicto Arias Montano trataua (acer¬ca desta materia) en el primer volumen de el aparato de la Sacra Biblia Real, no procediese con mis escriptos ade¬lante, y admitiendo y poniendo por obra este tan sano con¬sejo, procuré con instancia ver este paso en el lugar dho: y hauiendolo hallado y leido, y releído entendí clara y avierta- mente, dar el clarissimo Dr. Montano a estos Indios el mismo origen que yo les auia imaginado: y que hacia padre de estos linages a el Patriarcha Ophir, Iocundo quedó mi Corazon y quieto mi entendimiento, quando hallé mi concepto cali¬ficado con el enquentro de un tan doctissimo varón, y de allí me dispuse a poner en orden los Cartapacios, que asta allí estauan sin ella y ordenarlos en forma de libro. Pues que te podre decir (lector piadoso) de la carestía con que acau- dalaua una auturidad de las muchas q' an sido menester, certificóte que á ávido alguna, que por alcanzarla sean ca¬minado en idas y venidas mas de cien leguas y otras que sean adquirido con la importunación de muchas cartas col¬madas de plegarias y rruegos. Porque como algunos de los Sacerdotes de estos Reinos (que nos ocupamos en doctrinar barbaros) no tenemos caudal ni aparejo para tener librerías, y los que las tienen están en las Cibdades lejos de donde avi- tamos, ame sido grandemente dificultoso recopilar lo poco y mal limado que en este libro hallarás. Y no trataré de las reprehensiones y improperios que por cartas y palabras hé recibido: por ocupar la imaginativa y tiempo en escrebir Historias: porque demás de cansarte sera de ningún fruto. Finalmente rompiendo por medio de todos estos travajos y inconvenientes (lector amantissimo) saqué a luz (con el ayuda de Dios) la obra que aquí te presento. Hallarla as divisa en tres partes. La primera de las quales consta de Tre¬ce capítulos: y trata de la creación, y compostura de esta fabrica de el Mundo, y de la inundación de las aguas q' la cubrieron, y de la repartición de todo el uniuerso hecha en-tre los hijos, nietos, y visnietos de el Patriarca Noe y sus des-cendientes: escripia con la maior certeza que de varios au-
parecer acerca de lo dicho, y aunque no le desagrado al dar-les como les daua á el Patriarca Ophir por padre no pudo empero persuadirse a que su camino para esta parte de Mun-do ouiese sido por la gran India Oriental, por donde yo sien-to auer venido y para satisfacerle de esto a que no se persua¬día, tuve necesidad, de un Mapa, y demonstracion de el Mundo em plano: y por el fui (lo menos mal que pude) ex-presando mi concepto: y hauiendolo mirado el Rm0. (*) con-siderado y entendido bien, y colegido atentamente la gran cantidad de Islas que ai interpuestas entre la dha. (2) India y nuestras Indias y el largo discurso de Siglos que an pasado desde su apartamiento asta nuestros tiempos: se inclinó mui de veras á lo mismo que yo estaua persuadido: y me animó mucho á pasar adelante encargándome que buscase razones fuertes (ya que textos faltauan) para corroborar aquella mi opinion tan conforme a buena razón, la qual (dijo) se¬ria suia asta que otra ubiese mas satisfatoria a su entendi¬miento. Lo mismo me subcedio con el Adelantado Juan de Salinas Loyola (que aunque no era letrado gozaua de mui claro y agudo entendimiento) y estubo remotissimo gran¬demente, de creer ni persuadirse a que ubiesen entrado los descindientes de Noe, en esta parte de Mundo, por aquella parte que yo los traia por quanto de Gonzalo Fernandez de Oviedo y de Alexio Vanegas y de otros escriptores auia en-tendido y colegido muy al contrario de lo que yo afirmaua, mas usando de la misma diligencia que con el Rmo., y me-diante la platica y demostración de el Mapa, sugetó su en-tendimiento mui de veras á lo que yo le persuadía, y quedó tan satisfecho quanto yo lo estaua. En la Cibdad de los Reies el año de 82 conferí ansi mesmo esta materia con el mui Ille. (3) Cauallero Dr. Don Diego López de Zuñiga Alcalde de Corte en aquella Real Cibdad y no desagradandole mi opinion en aqueste caso me dio por aviso, que sin ver pri-
(1) Reverendísimo.
(2) Dicha.
(3) Ilustre. 
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mero lo que el Dr. Benedicto Arias Montano trataua (acer¬ca desta materia) en el primer volumen de el aparato de la Sacra Biblia Real, no procediese con mis escriptos ade¬lante, y admitiendo y poniendo por obra este tan sano con¬sejo, procuré con instancia ver este paso en el lugar dho: y hauiendolo hallado y leido, y releído entendí clara y avierta- mente, dar el clarissimo Dr. Montano a estos Indios el mismo origen que yo les auia imaginado: y que hacia padre de estos linages a el Patriarcha Ophir, Iocundo quedó mi Corazon y quieto mi entendimiento, quando hallé mi concepto cali-ficado con el enquentro de un tan doctissimo varón, y de allí me dispuse a poner en orden los Cartapacios, que asta allí estauan sin ella y ordenarlos en forma de libro. Pues que te podre decir (lector piadoso) de la carestía con que acau- dalaua una auturidad de las muchas q' an sido menester, certificóte que á ávido alguna, que por alcanzarla sean ca-minado en idas y venidas mas de cien leguas y otras que sean adquirido con la importunación de muchas cartas col¬madas de plegarias y rruegos. Porque como algunos de los Sacerdotes de estos Reinos (que nos ocupamos en doctrinar barbaros) no tenemos caudal ni aparejo para tener librerías, y los que las tienen están en las Cibdades lejos de donde avi- tamos, ame sido grandemente dificultoso recopilar lo poco y mal limado que en este libro hallarás. Y no trataré de las reprehensiones y improperios que por cartas y palabras hé recibido: por ocupar la imaginativa y tiempo en escrebir Historias: porque demás de cansarte sera de ningún fruto. Finalmente rompiendo por medio de todos estos travajos y inconvenientes (lector amantissimo) saqué a luz (con el ayuda de Dios) la obra que aquí te presento. Hallarla as divisa en tres partes. La primera de las quales consta de Tre¬ce capítulos: y trata de la creación, y compostura de esta fabrica de el Mundo, y de la inundación de las aguas q' la cubrieron, y de la repartición de todo el uniuerso hecha en¬tre los hijos, nietos, y visnietos de el Patriarca Noe y sus des¬cendientes: escripia con la maíor certeza que de varios au¬
tores é podido colegir. La segunda parte contiene veinte ca¬pítulos y en ellos hallaras las causas de el olvido que los antiguos pusieron en las Historias: que (como veras) fue la carencia de letras, tratase también de la verdadera inven¬ción de ellas: y de las ocasiones de auerse apartado tanto los descendientes de el Patriarcha Iectan de la tierra y regiones poseídas por sus hermanos y deudos, y de las grandezas de la India Oriental: con las mas notables tiranías q' en ella an acaecido despues q' Nembroth las trujo a el Mundo; y no van tan secas ni desnudas estas Historias de flores y co¬lores gratissimas que degen de dar dulcedumbre y delecta¬ción a el entendimiento del que fuere hombre ni tan poco nos olvidamos de las cosas dignas de memoria que en nuestra España iban subcediendo en los años y tiempos que vamos computando. En la tercera parte (que contiene treinta y tres Capitulos) se te hace plato de la entrada primera (des¬pues de el uniuersal dilubio) q' los originarios padres de estos Indios hicieron en este pedazo de Mundo (vacio asta aque¬llos tiempos) y de q' manera, con que orden, en q'creencias se sustentaron en el: asta que comenzaron los Reies Ingas á eregir Imperio en este gran Reino de Piru: cuias Historias te presento delante mas verdaderas y copiosas que jamas han salido a luz. Hallaras numerados los años en que estos Reies Ingas comenzaron con tanta certeza quanta humana dili¬gencia a bastado averiguar según los Quipos y quentas In¬dianas, que de aquellos tiempos an permanecido asta los nuestros: y también los años q' viuio cada uno, y las cosas mas notables que hizo en el discurso de su vida: y esta gus¬tosa tela de proceder hallarla as matizada y retocada con los mas notables subcesos q' en el Mundo iban aconteciendo en sus mismos tiempos en las tres partes principales que cons- tituien nuestro Mundo. Y si en mi libro hallares escripta alguna Historia Indiana (ó acaecimiento) de que tu no tie¬nes ni as tenido noticia: ó echares menos alguna (ó algunas) que tu bien saues por escriptos ó relaciones doy desde luego por mi descargo que no todos lo podemos todo, ni lo save-
mos todo, y no te admire si hallares en esta Historia nom-brados pueblos que tu no sepas estar en las Provincias y co-marcas de este Piru donde los ponemos, porq' el tiempo true-ca los tiempos, y con ellos las cosas, y creeme que he echo todo mi posible por dejar a mis escriptos verdaderos y a ti satisfecho: como es justo se crea de quien desea acertar con el fin y acabamiento de estos Señores Ingas fenece y se acaua nuestra Miscelánea. Recibela con rostro alegre de las manos y buena intención de el que en mas altas cosas desea ser pro- bechoso y servicial a su nación y patria: y con amor de be-nigno proximo suple y sobre lleua algunos defectos de los muchos que en ella hallarás, pues mientras mas perdonares mas aventajas tu clemencia y a mi me dejas mas obligado: Vale.
(NOTA: Eíte escritor acabo su obra año a 1586, como dice el fin de ella.)
tores é podido colegir. La segunda parte contiene veinte ca-pítulos y en ellos hallaras las causas de el olvido que los antiguos pusieron en las Historias: que (como veras) fue la carencia de letras, tratase también de la verdadera inven¬ción de ellas: y de las ocasiones de auerse apartado tanto los descendientes de el Patriarcha Iectan de la tierra y regiones poseidas por sus hermanos y deudos, y de las grandezas de la India Oriental: con las mas notables tiranías q' en ella an acaecido despues q' Nembroth las trujo a el Mundo; y no van tan secas ni desnudas estas Historias de flores y co¬lores gratissimas que degen de dar dulcedumbre y delecta¬ción a el entendimiento del que fuere hombre ni tan poco nos olvidamos de las cosas dignas de memoria que en nuestra España iban subcediendo en los años y tiempos que vamos computando. En la tercera parte (que contiene treinta y tres Capítulos) se te hace plato de la entrada primera (des¬pues de el uniuersal dilubio) q' los originarios padres de estos Indios hicieron en este pedazo de Mundo (vacio asta aque¬llos tiempos) y de q' manera, con que orden, en q'creencias se sustentaron en el: asta que comenzaron los Reies Ingas á eregir Imperio en este gran Reino de Piru: cuias Historias te presento delante mas verdaderas y copiosas que jamas han salido a luz. Hallaras numerados los años en que estos Reies Ingas comenzaron con tanta certeza quanta humana dili-gencia a bastado averiguar según los Quipos y quentas In-dianas, que de aquellos tiempos an permanecido asta los nuestros: y también los años q' viuio cada uno, y las cosas mas notables que hizo en el discurso de su vida: y esta gus-tosa tela de proceder hallarla as matizada y retocada con los mas notables subcesos q' en el Mundo iban aconteciendo en sus mismos tiempos en las tres partes principales que cons- tituien nuestro Mundo. Y si en mi libro hallares escripta alguna Historia Indiana (ó acaecimiento) de que tu no tie¬nes ni as tenido noticia: ó echares menos alguna (ó algunas) que tu bien saues por escriptos ó relaciones doy desde luego por mi descargo que no todos lo podemos todo, ni lo save- mos todo, y no te admire sí hallares en esta Historia nom¬brados pueblos que tu no sepas estar en las Provincias y co¬marcas de este Piru donde los ponemos, porq' el tiempo true¬ca los tiempos, y con ellos las cosas, y creeme que he echo todo mi posible por dejar a mis escriptos verdaderos y a ti satisfecho: como es justo se crea de quien desea acertar con el fin y acabamiento de estos Señores Ingas fenece y se acaua nuestra Miscelánea. Recíbela con rostro alegre de las manos y buena intención de el que en mas altas cosas desea ser pro- bechoso y servicial a su nación y patria: y con amor de be¬nigno proximo suple y sobre lleua algunos defectos de los muchos que en ella hallarás, pues mientras mas perdonares mas aventajas tu clemencia y a mi me dejas mas obligado: Vale.
(NOTA: Este escritor acabo su obra año a I í86, como dice e! fin de ella.)
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PRIMERA PARTE DE LA MISCELANEA ANTARTICA DONDE SE TRATA DE LA CREACION Y REPARTICION DEL UNIUER- SO ENTRE LOS HIJOS, NIETOS, Y VISNIETOS DEL PATRIAR¬CA NOE, CON OTRAS CURIOSIDADES TOCANTES ACADA PROVINCIA DIGNAS DE SER SAVIDAS
Cap. 1 de las varias opiniones de la creación del Mundo y de la Católica y verdadera, y de la coligación de los elementos con las cosas elementadas.
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O altura de las riquezas: saviduria y sciencia de Dios quan incomprehensibles son tus juicios, y quan investiga- bles tus caminos: De precor te Domine ut mihi detur sensus inteligendi non enim volo de superioribus tuis disputare sed dehis quae transeunt per nos quotidie: La omnipotencia j ciencia de Dios (cuio auxilio y protección invoco) como sin principio sea la maior de las cosas invisibles: quiso criar con principio el Cielo y la tierra, y lo en ella contenido, para que fuese la maior de las cosas visibles (como lo dice el glo¬rioso Agustino) y para que el hombre por cuio amor le crio, fuese con su entendimiento rastreando por lo visible, la hermosura de sus invisibles lindezas y enamorado de ellas alabaré su santo nombre. Comenzo Dios esta maravillosa obra en el principio del Siglo, y tan en el principio, que ni por años, meses, dias, ni oras no se puede significar; y ansi la Corona de los Chronistas y Principe de los Theologos Moi- sen, en su divina Historia señala esta creación sin nombrarle mas tiempo que decir. En el principio crio Dios el Cielo y la Tierra, asta que con la mañana de tan nueuo amanecer, y con la tarde a ella subsequente fue hecho el dia primero

PRIMERA PARTE DE LA MISCELANEA ANTARTICA DONDE SE TRATA DE LA CREACION Y REPARTICION DEL UNIUER- SO ENTRE LOS HIJOS, NIETOS, Y VISNIETOS DEL PATRIAR¬CA NOE, CON OTRAS CURIOSIDADES TOCANTES ACADA PROVINCIA DIGNAS DE SER SAVIDAS
Cap. 1 de las varias opiniones de la creación del Mundo y de la Católica y verdadera, y de la coligación de los elementos con las cosas elementadas.
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O altura de las riquezas: saviduria y sciencia de Dio» quan incomprehensibles son tus juicios, y quan investiga- bles tus caminos: De precor te Domine ut mihi detur sensus inteligendi non enim volo de superioribus tuis disputare sed dehis quae transeunt per nos quotidie: La omnipotencia j ciencia de Dios (cuio auxilio y protección invoco) como sin principio sea la maior de las cosas invisibles: quiso criar con principio el Cielo y la tierra, y lo en ella contenido, para que fuese la maior de las cosas visibles (como lo dice el glo¬rioso Agustino) y para que el hombre por cuio amor le crio, fuese con su entendimiento rastreando por lo visible, la hermosura de sus invisibles lindezas y enamorado de ellas alabaré su santo nombre. Comenzo Dios esta maravillosa obra en el principio del Siglo, y tan en el principio, que ni por años, meses, dias, ni oras no se puede significar; y ansí la Corona de los Chronistas y Principe de los Theologos Moi- sen, en su divina Historia señala esta creación sin nombrarle mas tiempo que decir. En el principio crio Dios el Cielo y la Tierra, asta que con la mañana de tan nueuo amanecer, y con la tarde a ella subsequente fue hecho el dia primero
del siglo que fue Domingo. En este día crio Dios (graciosa-mente) las segundas causas de las cosas; de aquí comenzó el todo poderoso a dar medida a el tiempo, y nombre á las medidas. En el segundo, tercio, y quarto, y quinto dia crio Dios todas las cosas que adornan y hermosean esta admira¬ble Machina de el Mundo, para que estuviese proveído y compuesto de todas las alhajas útiles y necesarias para el servicio del hombre que en el sexto dia crio a su imagen y semejanza, en quien (epilogando todo lo criado) hizo un Mapa mundi tan cabal y distinto, que con mediano conoci-miento coügiran de el la parte que tiene de el Cielo, y la que le cupo de tierra: y informo lo de tan sublimada forma, y formolo de tan quebradiza materia, q' con lo uno (que es el alma) tuviese parentesco con los Angeles: y con la otra (que es el Cuerpo) con los brutos, y quiso que en el se hallasen partes de estas dos grandezas: de que digimos ser Dios la maior de las invisibles: y el Mundo de las visibles. En el dia tercero desta gratissima creación, juntó el alto Dios una congregación de las aguas que quedaron devajo de el Cielo, y mando que apareciese la tierra, con la sequedad que por natural calidad en ella se conoce y ansi fue hecho, y vio Dios que todas las cosas criadas eran mui buenas y vendijo- las con bendición decrecimiento y conserbacion. De esta verdad escripia por el Santo Moisen, se verifica ser falso lo que acerca de la creación del Mundo tubieron muchos Phi- losophos: cuias sectas y opiniones Diodoro distingue en dos; la una fue auer sido el Mundo abeterno y que no tubo prin¬cipio (Sentencia por cierto de gente sin juicio y ciega). La otra (que no menos es ridicula) fue: que el Mundo y lo en el contenido, fue criado y hecho acaso de los impalpables átomos de el Sol, esta ultima vanidad siguió Pitagoras y sus sectarios: también la siguió Lucrecio: a quien Laetancio Firmiano maravillosamente confuta. Anaximandio salió con otro no menor desatino afirmando que del agua y tierra (sobreviniendo el calor de el Sol) fue formado el hombre. Empedocles destinaua casi por estos mismos pasos. Demo-
crito herró en esta manera de vanidad. Los Estoycos dieron menos lexos del blanco, y digeron hacerse las cosas por di¬vina providencia: estos tubieron auer sido hechos los hom¬bres y los animales, por dispusicion y voluntad de Dios: desta opinion fueron los Platónicos, y a estos siguió Cice¬rón. Aristhoteles (con todas sus letras) cayo en el primer he- rror afirmando ser el Mundo abeterno, y que ansi también auia de durar y este tubieron también sus sequaces los Pe- ripaseticos. Otras vanidades ay, que no hace a mi intento el referirlas, y prosiguiendo lo comenzado, digo q'esta tie¬rra que por mandamiento de Dios fué aparecida en las aguas inferiores (como dho queda) dicen los Philosophos natu¬rales (que dello an disputado) que es diez veces menos que el agua (aunque Pedro Apiano se esfuerza a prouar lo con¬trario) porque en esta cantidad concluyen que se va exce¬diendo un elemento a otro, y deue causar admiración el ver que siendo como es el agua liquida, corriente, y cundible, y la tierra summamente espesa, graue, y pesada (y como dice David) estar fundada sobre la misma agua (y ser esta diez maior q' la tierra) como no se hunde y submerge en ella, mas devemos satisfacernos los Catolicos con q' en la re¬partición que Dios hizo de las cosas que crio (como dice el R. Propheta) el Cielo de el Cielo (que es lo mas supremo) reservóse para Dios; y la tierra dio en heredad y posesion a los hijos de los hombres por quien y para quien hizo todas las otras cosas, y porque las aguas no estorbasen la viuienda y lauor á los propios dueños de la heredad; puso Dios ley a las aguas que no pasasen cierto termino que les señaló (como dice la Saviduria) y esta ley reprimió y enfreno el termino natural de las mismas aguas, que era no tener lí¬mite ni termino q' le impidiese el cubrirla y fluctuaría so¬bre la tierra, y ansi la ley y precepto de Dios les señaló ter¬mino de donde no auian de pasar a cubrir la tierra, de ma¬nera que á las costas y Marinas que vemos no devemos llamar termino natural de las aguas, sieno termino y precepto y mandamiento preciso de Dios, y este se les notifico, quando
del siglo que fue Domingo. En este dia crio Dios (graciosa-mente) las segundas causas de las cosas; de aquí comenzó el todo poderoso a dar medida a el tiempo, y nombre á las medidas. En el segundo, tercio, y quarto, y quinto dia crio Dios todas las cosas que adornan y hermosean esta admira¬ble Machina de el Mundo, para que estuviese proveído y compuesto de todas las alhajas útiles y necesarias para el servicio del hombre que en el sexto dia crio a su imagen y semejanza, en quien (epilogando todo lo criado) hizo un Mapa mundi tan cabal y distinto, que con mediano conoci-miento coligiran de el la parte que tiene de el Cielo, y la que le cupo de tierra: y informolo de tan sublimada forma, y formolo de tan quebradiza materia, q' con lo uno (que es el alma) tuviese parentesco con los Angeles: y con la otra (que es el Cuerpo) con los brutos, y quiso que en el se hallasen partes de estas dos grandezas: de que digimos ser Dios la maior de las invisibles: y el Mundo de las visibles. En el dia tercero desta gratissima creación, juntó el alto Dios una congregación de las aguas que quedaron devajo de el Cielo, y mando que apareciese la tierra, con la sequedad que por natural calidad en ella se conoce y ansi fue hecho, y vio Dios que todas las cosas criadas eran mui buenas y vendijo- las con bendición decrecimiento y conserbacion. De esta verdad escripta por el Santo Moisen, se verifica ser falso lo que acerca de la creación del Mundo tubieron muchos Phi- losophos: cuias sectas y opiniones Diodoro distingue en dos; la una fue auer sido el Mundo abeterno y que no tubo prin¬cipio (Sentencia por cierto de gente sin juicio y ciega). La otra (que no menos es ridicula) fue: que el Mundo y lo en el contenido, fue criado y hecho acaso de los impalpables átomos de el Sol, esta ultima vanidad siguió Pitagoras y sus sectarios: también la siguió Lucrecio: a quien Laetancio Firmiano maravillosamente confuta. Anaximandio salió con otro no menor desatino afirmando que del agua y tierra (sobreviniendo el calor de el Sol) fue formado el hombre. Empedocles destinaua casi por estos mismos pasos. Dcmo-
crito herró en esta manera de vanidad. Los Estoycos dieron menos lexos del blanco, y digeron hacerse las cosas por di¬vina providencia: estos tubieron auer sido hechos los hom¬bres y los animales, por dispusicion y voluntad de Dios: desta opinion fueron los Platónicos, y a estos siguió Cice¬rón. Aristhoteles (con todas sus letras) cayo en el primer he- rror afirmando ser el Mundo abeterno, y que ansi también auia de durar y este tubieron también sus sequaces los Pe- ripaseticos. Otras vanidades ay, que no hace a mi intento el referirlas, y prosiguiendo lo comenzado, digo q'esta tie¬rra que por mandamiento de Dios fué aparecida en las aguas inferiores (como dho queda) dicen los Philosophos natu¬rales (que dello an disputado) que es diez veces menos que el agua (aunque Pedro Apiano se esfuerza a prouar lo con¬trario) porque en esta cantidad concluyen que se va exce¬diendo un elemento a otro, y deue causar admiración el ver que siendo como es el agua liquida, corriente, y cundible, y la tierra summamente espesa, graue, y pesada (y como dice David) estar fundada sobre la misma agua (y ser esta diez maior q' la tierra) como no se hunde y submerge en ella, mas devemos satisfacernos los Catolicos con q' en la re¬partición que Dios hizo de las cosas que crio (como dice el R. Propheta) el Cielo de el Cielo (que es lo mas supremo) reservóse para Dios; y la tierra dio en heredad y posesion a los hijos de los hombres por quien y para quien hizo todas las otras cosas, y porque las aguas no estorbasen la viuienda y lauor á los propios dueños de la heredad; puso Dios ley a las aguas que no pasasen cierto termino que les señaló (como dice la Saviduria) y esta ley reprimió y enfreno el termino natural de las mismas aguas, que era no tener lí¬mite ni termino q' le impidiese el cubrirla y fluctuaría so¬bre la tierra, y ansi la ley y precepto de Dios les señaló ter¬mino de donde no auian de pasar a cubrir la tierra, de ma¬nera que á las costas y Marinas que vemos no devemos llamar termino natural de las aguas, sieno termino y precepto y mandamiento preciso de Dios, y este se les notifico, quando
dijo: Sean congregadas las aguas en un lugar, y los tales preceptos y mandamientos no tienen contradicion en los Agentes naturales. Para lindeza y hermosura de lo criado, y conseruacion y aumento de ello; y para manifestación de la potencia del Criador (y por esta causa) para materia de alabar y glorificar su nombre, dejó Dios emparentadas y unidas con maravillosa armonía y afinidad todas las cosas que crio una con otras (y lo que mas es) todas consigo mismo como dice el Apostol, y ansi savemos q' los Cielos tienen parentesco con este Mundo: pues claros vemos los efectos que los cuerpos superiores obran con sus influencias en los inferiores, y también por parte de las aguas que de el fueron puestas sobre el firmamento, y de que alia las aya nos dan claro y verdadero testimonio David con sus Psalmos; y los tres niños del Horno en su Cántico; y Esdras en sus Colo¬quios con el Angel, y esta trabazón, afinidad, y parentesco q' las cosas criadas unas con otras tienen: ansi resplancede y hermosea la parte de la una en el todo de la Otra como el Diamante o Rubí engastado en bien labrada lamina de Oro purissimo. Los quatro elementos están (como dice Oviedo) ligados y atados por orden del fabricador con una paz de concordia; y los elementos están ansimismo en las cosas ele¬mentadas. Estas Regiones inferiores visitan á las Superiores como adeudas, prestándoles vapores, nieblas, y exalaciones, y ellas (en agradecimiento y contra cambio de esto) embian á las tierras las Pluvias a sus tiempos, pues que hermosura es ver la mar abrazada con su coetanea la tierra, y conside¬rar el cuidadoso descuido con que parece estender por ella sus brazos, y aquel hordinario retozo y juego que en las Ori¬llas de el uno y en los estremos del otro se causa con los aco- metimi*08' (*) jocosos que el mar hace á la tierra. También se manifiesta este deudo y parentesco contraido entre ellos: en las Albuferas Piélagos y Lagunas: que la tierra vemos con-tener en si. Y en pago de esta variedad y hermosura q' la tierra de el Mar recibe: y para reconocimi10 de hermandad
í1) Acometimientos.
y parentesco: la misma tierra (con licencia de el Mar y por particular interese de su hermosura) se mete por sus aguas: haciendo Cabos, Puntas, Peninsulas, y Iothmos y en recom-pensa de los lagos de el Mar, que en la tierra vemos: se nos aparecen Islas de tierra en las entrañas de el Mar: y en tanta cantidad y numero (que aunque Apiano diligentissimo Geógrafo se puso a darnos las copiladas) son infinitas las que se le quedaron por escriuir como cada día nos los ba enseñando el tiempo y diré adelante.
Cap. 2 de la primera forma de el Mundo en su creación y de la que aora tiene, y de las mudanzas que á padecido su forma.
Toda esta fabrica y contextura que el Criador fabricó en el principio se llama Mundo: su forma y figura es una redondez perfectissima a quien los antiguos (guiados por sola la lumbre de sus entendimientos) llamaron Templo de Dios. Pues esta admirable obra (a quien llamamos Mundo) algunos de los Platónicos y otros antiguos: la dividieron en dos partes, llamando á la una Agente, y a la otra Paciente. Entendían por Agente aquella que por ser inmutable, ne- cesitaua á la otra a variación y mudamiento, y esta parte era la Región Celeste. Entendían (ansi mesmo) por parte Paciente la contenida desde el primer Cielo de la Luna asta el centro de la tierra, y llamabanla ansi por ser sugeta á las alteraciones, generaciones, y corrupciones: especialmente se nota y colige esta pasibilidad en las criaturas terestes cuias calidades y compleziones están en tanto grado sugetas á los Agentes Superiores, y por venir abstrayendo el intento mió de las demás cosas que se llaman Mundo: digo que en nro. común hablar (y en lo que de aquí adelante trataremos) solo se entiende y entenderemos Mundo, esta Rotundidad que consta de agua y tierra: la qual dio Dios en posesion a los hijos de Adán cuia forma es un perfectissimo globo dijo: Sean congregadas las aguas en un lugar, y los tales preceptos y mandamientos no tienen contradicion en los Agentes naturales. Para lindeza y hermosura de lo criado, y conseruacion y aumento de ello; y para manifestación de la potencia del Criador (y por esta causa) para materia de alabar y glorificar su nombre, dejó Dios emparentadas y unidas con maravillosa armonía y afinidad todas las cosas que crio una con otras (y lo que mas es) todas consigo mismo como dice el Apostol, y ansi savemos q' los Cielos tienen parentesco con este Mundo: pues claros vemos los efectos que los cuerpos superiores obran con sus influencias en los inferiores, y también por parte de las aguas que de el fueron puestas sobre el firmamento, y de que alia las aya nos dan claro y verdadero testimonio David con sus Psalmos; y los tres niños del Horno en su Cántico; y Esdras en sus Colo¬quios con el Angel, y esta trabazón, afinidad, y parentesco q' las cosas criadas unas con otras tienen: ansi resplancede y hermosea la parte de la una en el todo de la Otra como el Diamante o Rubi engastado en bien labrada lamina de Oro purissimo. Los quatro elementos están (como dice Oviedo) ligados y atados por orden del fabricador con una paz de concordia; y los elementos están ansimismo en las cosas ele¬mentadas. Estas Regiones inferiores visitan á las Superiores como adeudas, prestándoles vapores, nieblas, y exalaciones, y ellas (en agradecimiento y contra cambio de esto) embian á las tierras las Pluvias a sus tiempos, pues que hermosura es ver la mar abrazada con su coetanea la tierra, y conside¬rar el cuidadoso descuido con que parece estender por ella sus brazos, y aquel hordinario retozo y juego que en las Ori¬llas de el uno y en los estremos del otro se causa con los aco- metimi""' (l) jocosos que el mar hace á la tierra. También se manifiesta este deudo y parentesco contraído entre ellos: en las Albuferas Piélagos y Lagunas: que la tierra vemos con¬tener en si. Y en pago de esta variedad y hermosura q' la tierra de el Mar recibe: y para reconocimi'"' de hermandad
0) Acometimientos.
y parentesco: la misma tierra (con licencia de el Mar y por particular interese de su hermosura) se mete por sus aguas: haciendo Cabos, Puntas, Peninsulas, y Iothmos y en recom-pensa de los lagos de el Mar, que en la tierra vemos: se nos aparecen Islas de tierra en las entrañas de el Mar: y en tanta cantidad y numero (que aunque Apiano diligentissimo Geografo se puso a darnos las copiladas) son infinitas las que se le quedaron por escriuir como cada día nos los ba enseñando el tiempo y diré adelante.
Cap. 2 de la primera forma de el Mundo en su creación y de la que aora tiene, y de las mudanzas que á pad-ecido su forma.
Toda esta fabrica y contextura que el Criador fabricó en el principio se llama Mundo: su forma y figura es una redondez perfectissima a quien los antiguos (guiados por sola la lumbre de sus entendimientos) llamaron Templo de Dios. Pues esta admirable obra (a quien llamamos Mundo) algunos de los Platónicos y otros antiguos: la dividieron en dos partes, llamando á la una Agente, y a la otra Paciente. Entendían por Agente aquella que por ser inmutable, ne- cesitaua á la otra a variación y mudamiento, y esta parte era la Región Celeste. Entendían (ansi mesmo) por parte Paciente la contenida desde el primer Cielo de la Luna asta el centro de la tierra, y llamabanla ansi por ser sugeta á las alteraciones, generaciones, y corrupciones: especialmente se nota y colige esta pasibilidad en las criaturas terestes cuias calidades v compleziones están en tanto grado sugetas á los Agentes Superiores, y por venir abstrayendo el intento mío de las demás cosas que se llaman Mundo: digo que en nro. común hablar (y en lo que de aqui adelante trataremos) solo se entiende y entenderemos Mundo, esta Rotundidad que consta de agua y tierra: la qual dio Dios en posesion a los hijos de Adán cuia forma es un perfectissimo globo
Spherico, que no hay compás que con sus puntos señale re-dondo mas perfecto, ni torno q' con mas perfectas circuns-tancias saque una bola. Esta repartieron y numeraron los Cosmografos antiguos: por Climas, Meridianos, Circuios y Paralelos: poniendo y imaginando en medio una linea a quien llamaron Equinoci^l, que quiere decir igualadora, esta corre de Levante á Poniente: y en esta comenzo el Sol a hacer su Carrera el día mismo que Dios lo crio (y en el signo de Aries) y por igual mensura de tiempo se va inclinando igual-mente á los dos polos de el Mundo, no pasando de otras lí¬neas colaterales a quien llamaron Tropicos, que quiere decir términos corriendo, veinte y tres grados y medio hacia el Polo Ártico, y otros tantos hacia el Antartico. Dieronle de circulo y redondez los Consmografos (a este globo de el Mundo) especialmente Ptolomeo; que mas metió la mano en esta materia, trecientos y sesenta grados, y otros tantos de la parte q' corre de Norte a Norte: pues forzosamente sera ansi pues es (como dice) un globo perfectissimamente redondo y bien considerándolo Ptolomeo (que en cosa re¬donda no ay principio ni cabo) acordó imaginar un Meri¬diano fijo q'corriese de Norte á Norte para de allí ir men¬surando la longuitud de el Mundo, y por ser parte mas co¬nocida la de el Occidente parecióle fijar este Meridiano por las Islas Fortunadas (que son las q' nosotros llamamos Ca¬narias) y con esta imaginación: por aquella parte cruzó las lineas, dejando la parte superior divisa en quatro partes, y lo mismo á la tierra inferior, que á las partes superiores co¬rresponden. No ay duda sino que quando Dios crio este globo, de Mundo (que consta de tierra y agua) por ornato y lo¬zanía de él lo quiso hacer acompañado de Sierras, Valles, Lomas, y Cordilleras, porq' en la variación consiste la delec¬tación y gentileza, y ansi por gentileza de el mismo Mundo (y para delectación de aquellos para quien fue hecho) es de creer que lo hizo Dios (no todo llano como algunos an imaginado) ni tan áspero, y lleno de Sierras como aora lo vemos, y de que no fuese todo llano consta por el Cap. 7 ¿e el Génesis donde hablando el Santo Moisen de la inunda¬ción de las generales aguas dice estas palabras: Las aguas del dílubio cubrieron todos los Montes altissimos devajo el uni- uerso Cielo, y esta agua fue mas alta (que los Montes que cubrió) quince codos, de donde se puede entender que auia Montes altos y eleuados: y David dice (hablando de el sitio que Dios en el principio dio á la tierra) suben y eleuanse los Montes y abajanse los Campos, y tu Señor pusiste las fuentes en los Valles, y por medio de los montes correrán las aguas. Lo uno y lo otro nos da a entender (que como dho. queda) no fue este Mundo criado sin Sierras, Montes, y altas Cordilleras: ni tampoco con tantas como aora se veé, pues savemos que ansi aquel uniuersal dilubio, como otros particulares que an sucedido en diferentes Regiones y tiem¬pos an alterado la primera dispusicion y forma que en el Mundo estaua, y si a Historias antiquissimas devemos dar crédito, no faltan algunas (traídas por nuestros escriptos) de Pomponíomela, que nos dicen que el territorio de nues¬tra Madre España era continuado con la Africa, y que uno de los Hercules abrió aquella parte puesta entre el Calpe y Abila (que es entre Gibraltar y Tánger) y dió en¬trada por alli a el Mar Mediterráneo. Y otra ocasion casi semejante dan á la entrada que el mismo Mar hace por el antiguo Bosphoro Tracio (aora llamada Canal de Constan- tinopla) por donde se hace entrada para el Mar maior (lla¬mado Ponto Eugino) y no falta quien diga, que las Islas que oy día llamamos de Cabo verde en el Mar Athlantico ayan sido tierra continuada con la de Aphrica que tiene enfrente; y que inundaciones soberbias, las apartaron de el Cabo que Ptolomeo llamó Praso Promontorio, y nosotros Cabo verde. También dice Aristhoteles (entre las cosas de admiración) que entre la Región Athica (que es una parte Marítima de la Grecia) y la Isla Eubea (donde se hacia una Canal) cre¬cía y menguaua aquel Mar siete veces al dia, corriendo ora a una parte, ora a otra. Lo qual en nuestros tiempos (y mu¬chos atras) no se vee porque los acaecimientos alteran las
Spherico, que no hay compás que con sus puntos señale re-dondo mas perfecto, ni torno q' con mas perfectas circuns-tancias saque una bola. Esta repartieron y numeraron los Cosmografos antiguos: por Climas, Meridianos, Circuios y Paralelos: poniendo y imaginando en medio una linea a quien llamaron Equinocial, que quiere decir igualadora, esta corre de Levante á Poniente: y en esta comenzo el Sol a hacer su Carrera el día mismo que Dios lo crio (y en el signo de Aries) y por igual mensura de tiempo se va inclinando igual-mente á los dos polos de el Mundo, no pasando de otras lí¬neas colaterales a quien llamaron Tropicos, que quiere decir términos corriendo, veinte y tres grados y medio hacia el Polo Artico, y otros tantos hacia el Antartico. Dieronle de circulo y redondez los Consmografos (a este globo de el Mundo) especialmente Ptolomeo; que mas metió la mano en esta materia, trecientos y sesenta grados, y otros tantos de la parte q' corre de Norte a Norte: pues forzosamente sera ansi pues es (como dice) un globo perfectissimamcnte redondo y bien considerándolo Ptolomeo (que en cosa re¬donda no ay principio ni cabo) acordó imaginar un Meri¬diano fijo q'corriese de Norte á Norte para de allí ir men¬surando la longuitud de el Mundo, y por ser parte mas co¬nocida la de el Occidente parecióle fijar este Meridiano por las Islas Fortunadas (que son las q' nosotros llamamos Ca¬narias) y con esta imaginación: por aquella parte cruzó las lineas, dejando la parte superior divisa en quatro partes, y lo mismo á la tierra inferior, que á las partes superiores co¬rresponden. No ay duda sino que quando Dios crio este globo, de Mundo (que consta de tierra y agua) por ornato y lo¬zanía de él lo quiso hacer acompañado de Sierras, Valles, Lomas, y Cordilleras, porq' en la variación consiste la delec¬tación y gentileza, y ansi por gentileza de el mismo Mundo (y para delectación de aquellos para quien fue hecho) es de creer que lo hizo Dios (no todo llano como algunos an imaginado) ni tan áspero, y lleno de Sierras como aora lo vemos, y de que no fuese todo llano consta por el Cap. 7
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de el Genesis donde hablando el Santo Moisen de la inunda¬ción de las generales aguas dice estas palabras: Las aguas del dilubio cubrieron todos los Montes altissimos devajo el uni- uerso Cielo, y esta agua fue mas alta (que los Montes que cubrió) quince codos, de donde se puede entender que auia Montes altos y eleuados: y David dice (hablando de el sitio que Dios en el principio dio á la tierra) suben y eleuanse los Montes y abajanse los Campos, y tu Señor pusiste las fuentes en los Valles, y por medio de los montes correrán las aguas. Lo uno y lo otro nos da a entender (que como dho. queda) no fue este Mundo criado sin Sierras, Montes, y altas Cordilleras: ni tampoco con tantas como aora se veé, pues savemos que ansi aquel uniuersal dilubio, como otros particulares que an sucedido en diferentes Regiones y tiem¬pos an alterado la primera dispusicion y forma que en el Mundo estaua, y si a Historias antiquissimas devemos dar crédito, no faltan algunas (traidas por nuestros escriptos) de Pomponiomela, que nos dicen que el territorio de nues¬tra Madre España era continuado con la Africa, y que uno de los Hercules abrió aquella parte puesta entre el Calpe y Abila (que es entre Gibraltar y Tánger) y dió en¬trada por allí a el Mar Mediterráneo. Y otra ocasion casi semejante dan á la entrada que el mismo Mar hace por el antiguo Bosphoro Tracio (aora llamada Canal de Constan- tinopla) por donde se hace entrada para el Mar maior (lla¬mado Ponto Eugino) y no falta quien diga, que las Islas que oy dia llamamos de Cabo verde en el Mar Athlantico ayan sido tierra continuada con la de Aphrica que tiene enfrente; y que inundaciones soberbias, las apartaron de el Cabo que Ptolomeo llamó Praso Promontorio, y nosotros Cabo verde. También dice Aristhoteles (entre las cosas de admiración) que entre la Región Athica (que es una parte Marítima de la Grecia) y la Isla Eubea (donde se hacia una Canal) cre- cia y menguaua aquel Mar siete veces al dia, corriendo ora a una parte, ora a otra. Lo qual en nuestros tiempos (y mu¬chos atras) no se vee porque los acaecimientos alteran las
cosas, y en el primer libro de la India dice Hernán Perez de Castañeda, que es mui notorio entre los naturales de el Reino Malabar: que aquellas faldas de las Sierras de Gath: donde aora esta la Ciudad de Calicut y todo su Reino, fue mar en otros tiempos, y que cierta inundación y exuperacion de el Mar, cubrió y sorbió una pequeña Cordillera que salia en punta, y la hizo Islas, que son las que llamamos de Maldiuar: desencasadas de la tierra firme por el Cabo de Comorin, y como cubrió esta tierra descubrió aquella donde esta Calicut y su territorio a quien hacen la maior parte de el Reino Malabar, y porque no comprovemos esto con solas escrip- turas de agenas antiguallas, porne aqui lo q' en nuestras tierras sea visto, en Holanda y Gelanda Islas (no mui distan¬tes de el Condado de Brabante ó Flandes) y en la misma tierra firme el año de 1531 por el mes de Nobiembre co¬menzó tan espantable rebolucion en el Cielo y en el Mar que se temió la total rruina de aquellos Reinos: y creció tanto el Mar y tendióse tanto sobre la tierra: que se que¬daron sorbidas tres villas con sus territorios llamadas Bucha, Harles, Exclusa: y ansi se miran oy sus edificios debajo el agua, y donde solia ser tierra labrada y cultibada de hombres: es aora avitacion de Peges, y camino de Ñaues, no quiero tratar de la mucha cercanía, que dice Florian que tubo nuestra Isla de Cádiz con la tierra firme del Andalucía: porq' lo dho. basta para prouar auer la tierra y el Mar al¬terado aquella primitiua forma que Dios le dio en el prin¬cipio y aun la q' le quedó despues de el uniuersal dilubio, y esta materia trata mas largamente Plinio, en el segundo libro ' de su Historia natural.
Cap- 3 de la variación de las quentas en el numerar los tiempos antiguos, y de la muerte de Cain, y otras curiosidades antiquissimas.
Porque en lo que se a de escriuir de aquí adelante sera necesario computar los años para darles a las cosas antiguas sus tiempos, no me parece fuera de proposito adbertir al curioso lector la quenta que pienso guardar como quiera q' los antiguos disconformen tanto en la computación de los años, porque en realidad de verdad no puedo entender que fuese la causa de tanto discrimen en cosas de tanta calidad. Sancto Antonino de Florencia nota bien esta discordancia en el Cap. 1 y Cap. 2. y en el § 4 del primer T. de su pri¬mera parte Historial, y dice que según la quenta de los Hebreos a quien sigue San Hieronimo en su traslación y Vincencio en sus Clironicas desde el principio de el Mundo asta Noe pasaron 1656 años, y desde el dilubio (de do co- menzo la segunda edad) asta Abrahan en quien comenzo la tercera (según los mismos Hebreos) pasaron 292 años, que son todos 1948 y según la quenta de los Interpretes (a los quales sigue el venerable Veda, y Sant Ysidro y otros) desde que Dios crio el Mundo asta que lo destruyo por agua pasaron 2242 años, y de allí asta Abrahan 942 de suerte que son 3,184 años, y parece claro lleuarse la una quenta á la otra 1236 años. Esto es de Sant. Antonino. El Rei Dn. Alon¬so el Sabio en sus computaciones se alargo mucho á entram¬bas estas quentas, y de esto no hay que maravillar: pues claro vemos quanta diferencia hallamos en las quentas de cosas de menos tiempo aca subcedidas, muchos autores an puesto la culpa de estos defectos al descuido de los traduc¬tores y ansi es de crer en esta computación (para cotejar y señalar tiempos) se guardará la Hebrea porq' es la mas re¬cibida entre los escritores, y también se pornan los años antes de el nacimiento de Christo nuestro Redentor para maior inteligencia de numerar los años de lo subcedido asta
cosas, y en el primer libro de la India dice Hernán Perez de Castañeda, que es mui notorio entre los naturales de el Reino Malabar: que aquellas faldas de las Sierras de Gath: donde aora esta la Ciudad de Calicut y todo su Reino, fue mar en otros tiempos, y que cierta inundación y exuperacion de el Mar, cubrió y sorbió una pequeña Cordillera que salia en punta, y la hizo Islas, que son las que llamamos de Maldiuar: desencasadas de la tierra firme por el Cabo de Comorin, y como cubrió esta tierra descubrió aquella donde esta Calicut y su territorio a quien hacen la maior parte de el Reino Malabar, y porque no comprovemos esto con solas escrip- turas de agenas antiguallas, porne aqui lo q' en nuestras tierras sea visto, en Holanda y Gelanda Islas (no mui distan¬tes de el Condado de Brabante ó Flandes) y en la misma tierra firme el año de 1531 por el mes de Nobiembre co¬menzó tan espantable rebolucion en el Cielo y en el Mar que se temió la total rruina de aquellos Reinos: y creció tanto el Mar y tendióse tanto sobre la tierra: que se que¬daron sorbidas tres villas con sus territorios llamadas Bucha, Harles, Exclusa: y ansi se miran oy sus edificios debajo el agua, y donde solia ser tierra labrada y cultibada de hombres: es aora avitacion de Peges, y camino de Ñaues, no quiero tratar de la mucha cercania, que dice Florian que tubo nuestra Isla de Cádiz con la tierra firme del Andalucía: porq' lo dho. basta para prouar auer la tierra y el Mar al¬terado aquella primitiua forma que Dios le dio en el prin¬cipio y aun la q' le quedó despues de el uniuersal dilubio, y esta materia trata mas largamente Plinio, en el segundo libro " de su Historia natural.
Cap- 3 de la variación de las quentas en el numerar los tiempos antiguos, y de la muerte de Cain, y otras curiosidades antiquissimas.
Porque en lo que se a de escriuir de aquí adelante sera necesario computar los años para darles a las cosas antiguas sus tiempos, no me parece fuera de proposito adbertir al curioso lector la quenta que pienso guardar como quiera q' los antiguos disconformen tanto en la computación de los años, porque en realidad de verdad no puedo entender que fuese la causa de tanto discrimen en cosas de tanta calidad. Sancto Antonino de Florencia nota bien esta discordancia en el Cap. 1 y Cap. 2. y en el § 4 del primer T. de su pri¬mera parte Historial, y dice que según la quenta de los Hebreos a quien sigue San Hieronimo en su traslación y Vincencio en sus Chronicas desde el principio de el Mundo asta Noe pasaron 1656 años, y desde el dilubio (de do co- menzo la segunda edad) asta Abrahan en quien comenzo la tercera (según los mismos Hebreos) pasaron 292 años, que son todos 1948 y según la quenta de los Interpretes (a los quales sigue el venerable Veda, y Sant Ysidro y otros) desde que Dios crio el Mundo asta que lo destruyo por agua pasaron 2242 años, y de alli asta Abrahan 942 de suerte que son 3,184 años, y parece claro lleuarse la una quenta á la otra 1236 años. Esto es de Sant. Antonino. El Rei Dn. Alon¬so el Sabio en sus computaciones se alargo mucho á entram¬bas estas quentas, y de esto no hay que maravillar: pues claro vemos quanta diferencia hallamos en las quentas de cosas de menos tiempo aca subcedidas, muchos autores an puesto la culpa de estos defectos al descuido de los traduc¬tores y ansi es de crer en esta computación (para cotejar y señalar tiempos) se guardará la Hebrea porq' es la mas re¬cibida entre los escritores, y también se pornan los años antes de el nacimiento de Christo nuestro Redentor para maior inteligencia de numerar los años de lo subcedido asta nuestros tiempos siguiendo á los mas recibidos y comunes que siguen a los Hebreos, y si acaso no conformare con la que el pió lector de otras partes oviere colegido, confírmele la culpa a quien mui aprovados varones la tienen dada, y no condene en esto mi negligencia pues abra otras cosas de que le hacer cargo con mas Justicia. La primera edad de el Mundo fue desde nuestro padre Adán asta Noe: la qual duró (como queda visto según los Hebreos) 1,656 años, en esta edad ubo diez generaciones como consta de el sa¬grado texto.
Por la desobediencia que a todos es notoria, que Adán tubo al mandamiento de Dios: fue echado del Paraiso, con perpetua macula de su posteridad, y como expulsos y des-terrados, y desheredados de tanto bien vinieron nuestros padres Adán y Eua de la parte oriental á la Provincia de Siria donde poco antes fueron criados, y hicieron la pri¬mera poblacion de el Mundo en el campo de Ebron esto fue (según la quenta hebrea) 3,961 años antes de nuestro Redemptor Jesuchristo (para reparación de esta caida que acabo de contar) tomase nuestra carne mortal de las Vir¬ginales entrañas de la Beatissima María Señora nuestra. Ra¬zón sera que (para consuelo de los que de nueuo han reciui- do y reciuen las sagradas ley Euangelica) hagamos mención en nuestros escriptos de sus piadosas opiniones quando en nada contradicen a el Texto sagrado y verdadero, tienen por común y reciuida opinion los naturales de la Isla Cei- lan (que es en la India Oriental) poco distante de el Cabo de Comorin donde remata el Reino de Malabar puesta en. 8 grados a nuestro Norte, que despues de haber nuestro Padre Adán cometido aquel pecado de inobediencia contra Dios (por el qual fue despuesto de aquel lugar de deleites) vino con toda su familia a viuir a un monte altissimo que en la misma Isla Ceilan esta, y que allí residió muchos años de los de su vida, y a esta causa tienen por Santo aquel Monte, y le llaman Monte de Adán, y aun en una laja de Peña viua que esta en lo alto de el muestran oi dia unas señales (casi como pisadas de hombres) y dicen ser echas alli por sus mismos pies de nuestro padre, para testimonio de que residió alli como desterrado y depuesto: La parte donde avito despues de su deposición conforman todos ser como dho. es en la Provincia de Siria y Campos de Ebron donde viuio con el sudor de su rostro abriendo y cultiuando los campos asta alli no tocados, ay diferentes opiniones sobre la cantidad de los hijos que nuestro Padre Adán tubo, y aunq' el sagrado texto no hace mención mas de solos tres; ay autores que dicen auer tenido treinta, y aun otros que tubo ciento, mas como no hacian a el Santo intento del Eximio Chronista Moysen, paso con solo nombrar los tres, A los quince años de su creación de nuestro padre Adán en¬gendró en su muger Eua, á Cain primogénito de el Mundo, y vaso de maldad (que no poco argumento es de la malicia hu¬mana, auer tenido tanta el primer hombre que nació en el Mundo) nació juntamente con Cain (y de un parto) su her¬mana Calbaria: y pasados otros quince años que se cumplie¬ron treinta de la edad de nuestro padre Adán engendró á Abel el justo, que nació juntamente con otra hermana llama Delbora, este fue el primero q'murio en el Mundo y el primero Mártir: pues sin razón ni justicia lo mato su hermano Cain solo por inbidia de auer sido mas acepto a Dios el sacrificio de Abel que no el suio como mas largo parece en el genesis donde se contienen los coloquios que entre Dios y el matador Cain pasaron, y como lo maldijo el Sr. sobre la tierra, y desde aquel punto aun la misma muerte huya de el: y aunque el la buscaua como deseoso de acauar la vida de tantos temores no la podia hallar; porque le puso el Señor cierta señal para q' nadie lo matase, asta el tiempo que se dirá. Esto tiene por temporal castigo el que a Dios ofende asta que venga el eterno (ó el tiempo de su peni¬tencia) que de su misma sombra se espanta, y con su mis¬ma Anima anda su vida en discordia: como lo dijo Job. Amarga y disgustosa está mi anima con la misma vida en que viuio, y esto decia el Santo Job en persona de el en- nuestros tiempos siguiendo á los mas recibidos y comunes que siguen a los Hebreos, y si acaso no conformare con la que el pió lector de otras partes oviere colegido, confírmele la culpa a quien mui aprovados varones la tienen dada, y no condene en esto mi negligencia pues abra otras cosas de que le hacer cargo con mas Justicia. La primera edad de el Mundo fue desde nuestro padre Adán asta Noe: la qual duró (como queda visto según los Hebreos) 1,656 años, en esta edad ubo diez generaciones como consta de el sa¬grado texto.
Por la desobediencia que a todos es notoria, que Adán tubo al mandamiento de Dios: fue echado del Paraiso, con perpetua macula de su posteridad, y como expulsos y des¬terrados, y desheredados de tanto bien vinieron nuestros padres Adán y Eua de la parte oriental á la Provincia de Siria donde poco antes fueron criados, y hicieron la pri¬mera poblacion de el Mundo en el campo de Ebron esto fue (según la quenta hebrea) 3,961 años antes de nuestro Redemptor Jesuchristo (para reparación de esta caida que acabo de contar) tomase nuestra carne mortal de las Vir¬ginales entrañas de la Beatissima Maria Señora nuestra. Ra¬zón sera que (para consuelo de los que de nueuo han reciui- do y reciuen las sagradas ley Euangelica) hagamos mención en nuestros escriptos de sus piadosas opiniones quando en nada contradicen a el Texto sagrado y verdadero, tienen por común y reciuida opinion los naturales de la Isla Cei- lan (que es en la India Oriental) poco distante de el Cabo de Comorin donde remata el Reino de Malabar puesta en. 8 grados a nuestro Norte, que despues de haber nuestro Padre Adán cometido aquel pecado de inobediencia contra Dios (por el qual fue despuesto de aquel lugar de deleites) vino con toda su familia a viuir a un monte altissimo que en la misma Isla Ceilan esta, y que alli residió muchos años de los de su vida, y a esta causa tienen por Santo aquel Monte, y le llaman Monte de Adán, y aun en una laja de Peñ3 viua que esta en lo alto de el muestran oi dia unas señales (casi como pisadas de hombres) y dicen ser echas alli por sus mismos pies de nuestro padre, para testimonio de que residió alli como desterrado y depuesto: La parte donde avito despues de su deposición conforman todos ser como dho. es en la Provincia de Siria y Campos de Ebron donde viuio con el sudor de su rostro abriendo y cultiuando los campos asta alli no tocados, ay diferentes opiniones sobre la cantidad de los hijos que nuestro Padre Adán tubo, y aunq' el sagrado texto no hace mención mas de solos tres; ay autores que dicen auer tenido treinta, y aun otros que tubo ciento, mas como no hacían a el Santo intento del Eximio Chronista Moysen, paso con solo nombrar los tres, A los quince años de su creación de nuestro padre Adán en¬gendró en su muger Eua, á Cain primogénito de el Mundo, y vaso de maldad (que no poco argumento es de la malicia hu¬mana, auer tenido tanta el primer hombre que nació en el Mundo) nació juntamente con Cain (y de un parto) su her¬mana Calbaria: y pasados otros quince años que se cumplie¬ron treinta de la edad de nuestro padre Adán engendró á Abel el justo, que nació juntamente con otra hermana llama Delbora, este fue el primero q'murio en el Mundo y el primero Mártir: pues sin razón ni justicia lo mato su hermano Cain solo por inbidia de auer sido mas acepto a Dios el sacrificio de Abel que no el suio como mas largo parece en el genesis donde se contienen los coloquios que entre Dios y el matador Cain pasaron, y como lo maldijo el S\ sobre la tierra, y desde aquel punto aun la misma muerte huya de el: y aunque el la buscaua como deseoso de acauar la vida de tantos temores no la podia hallar; porque le puso el Señor cierta señal para q' nadie lo matase, asta el tiempo que se dirá. Esto tiene por temporal castigo el que a Dios ofende asta que venga el eterno (ó el tiempo de su peni¬tencia) que de su misma sombra se espanta, y con su mis¬ma Anima anda su vida en discordia: como lo dijo Job. Amarga y disgustosa está mi anima con la misma vida en que viuio, y esto decia el Santo Job en persona de el en- cenegado en pecados. Después de auer el Fratricida y per¬verso Cain muerto (tan injustamente) a su justo hermano, como andubiese consigo mesmo en desgracia (por estarlo en la de Dios) le vino á la memoria las excelencias que de boca de su padre auia oido de la tierra Oriental: y ansi (según escriue Josepho) paso a la India con toda su familia (que en esta coyuntura no deuia ser pequeña) y fue el prime¬ro que en ella avitó despues que de Dios fue criada. El sagrado texto dice, que yendo fugitivo de la faz y presencia de Dios (esto es de su gracia) se fue á la tierra de Oriente, y no es inconviniente ni contra esto lo que dice Josepho, porque la India es el Oriente de la tierra de Siria (donde nuestros padres avitaban) y en la India edificó una Ciudad llamada Enochia, y dándose el mal Cain a rrobos y latro¬cinios, se hizo rico y poderoso en bienes temporales, y con su mal exemplo se dieron sus desendientes á mal viuir, y como Dios es misericordioso danos espacio y lugar para que nos enmendemos, porque no quiere ni desea nuestra muerte, sino q' viuamos y nos convirtamos a el, tal se avino con el obstinado Cain, que aguardandole el Señor asta viejo, el se envegecio en la maldad y como a duro y pertinaz le dio Dios el castigo (de el justam.te merecido) y fue ansi, que andando un quinto nieto suio (llamado Lamech) a caza, y siendo ciego fuele dho. por un muchacho q' lo adestraua, que tirase su flecha acia donde el lencaminaua el arco, por¬que andaua alli una bestia fiera, y haciéndolo asi mató al mal quinto abuelo suio Cain, y como Lamech sintiese el daño q* tenia hecho, mató también a el muchacho (*) q'lo auia en- * gañado. Este fue el fin y remate de los dias mal viuidos de Cain primero hijo de Adán y primer padre de los hijos Ira: porque (como queda visto) Abel fue el segundo cuia muerte sintió nuestro padre mucho, y siendo ya de edad de 130 años engendró el tercero hijo llamado Seth, de quien vido felice propagación, y siendo ocupado nuestro padre Adán en regir y gouernar sus familias y enseñarles con mucho
(*) muchacho. 1
cuidado el temor de Dios y el amor del proximo; en vida de Lamech hijo de Mateusalen y padre de Noe, y noueno nieto suio, el año 930 de su edad, y 3031 antes que el hijo de Dios tomase su humanidad (para sanar la muerte que por el entro en el Mundo) falleció en la Ciudad de Arbee en la tierra de Siria y Campos de Ebron, y su cuerpo fue se¬pultado en un sepulcro de Marmor, aunque según otros (piadosamente piensan) fue sepultado en el Monte Calva¬rio donde Xpto. (*) su Redemptor y nuestro padeció. Di¬cho queda como esta primera edad de el Mundo (que co¬menzó en nuestro padre Adán duro 1656 años asta el tiem¬po de Noe, padre segundo de el linage humano) en cuia duración de tiempo hubo en el Mundo muchas poblaciones, porq' en el cuarto capitulo de el Genesis se hace mención de la Ciudad de Enochia que Cain fundó en la India Orien¬te y esta (como queda visto) fue la primera de el Mundo, y de esta (dice Josepho en sus antigüedades) auer sido cer¬cada de murallas y torres, y el mismo y otros autores hacen memoria de otras muchas Ciudades de aquellos siglos; y se¬gún Philon (historiador mas antiguo que el Josepho) el mismo Cain fundó otras seis Ciudades llamadas Tehe, Leed, Mauli, Iescacelet, Iebhat. También se fundo en este siglo en los campos de Ebron la Ciudad de Arbee, donde queda dho. ser (de opinión de algunos) enterrado nuestro padre Adán. En este siglo mismo fue poblada la ciudad y puerto de Japha donde van las Naos de el Mar Mediterráneo que lleuan pe¬regrinos a Hierusalen, antiguamente llamada Japetho, que dista doce leguas Castellanas de la Sancta Ciudad de Hieru¬salen; fue también poblada la Ciudad de Ascalon patria ori¬ginaria de los Herodes (según Josepho en el de Belo Juday- co) y el Beroso, autor antiquissimo de nación Caldeo ha¬blando de las cosas de aquel siglo en un libro suio (llamado De Floracio) dice que cerca del Monte Libano, que es una pequeña Cordillera puesta entre la tierra de Palestina y la Suria, fue fundada en aquel tiempo una Ciudad llamada
(]) Jesucristo.
cenegado en pecados. Después de auer el Fratricida y per¬verso Cain muerto (tan injustamente) a su justo hermano, como andubiese consigo mesmo en desgracia (por estarlo en la de Dios) le vino á la memoria las excelencias que de boca de su padre auia oido de la tierra Oriental: y ansi (según escriue Josepho) paso a la India con toda su familia (que en esta coyuntura no deuia ser pequeña) y fue el prime¬ro que en ella avitó despues que de Dios fue criada. El sagrado texto dice, que yendo fugitivo de la faz y presencia de Dios (esto es de su gracia) se fue á la tierra de Oriente, y no es inconviniente ni contra esto lo que dice Josepho, porque la India es el Oriente de la tierra de Siria (donde nuestros padres avitaban) y en la India edificó una Ciudad llamada Enochia, y dándose el mal Cain a rrobos y latro¬cinios, se hizo rico y poderoso en bienes temporales, y con su mal exemplose dieron sus desendientes á mal viuir, y como Dios es misericordioso danos espacio y lugar para que nos enmendemos, porque no quiere ni desea nuestra muerte, sino q' viuamos y nos convirtamos a el, tal se avino con el obstinado Cain, que aguardandole el Señor asta viejo, el se envegecio en la maldad y como a duro y pertinaz le dio Dios el castigo (de el justam." merecido) y fue ansi, que andando un quinto nieto suio (llamado Lamech) a caza, y siendo ciego fuele dho. por un muchacho q' lo adestraua, que tirase su flecha acia donde el lencaminaua el arco, por¬que andaua alli una bestia fiera, y haciéndolo asi mató al mal quinto abuelo suio Cain, y como Lamech sintiese el daño q' tenia hecho, mató también a el muchacho (*) q'lo auia en¬gañado. Este fue el fin y remate de los dias mal viuidos de Cain primero hijo de Adán y primer padre de los hijos Ira: porque (como queda visto) Abel fue el segundo cuia muerte sintió nuestro padre mucho, y siendo ya de edad de 130 años engendró el tercero hijo llamado Seth, de quien vido felice propagación, y siendo ocupado nuestro padre Adán en regir y gouernar sus familias y enseñarles con mucho
(*) muchacho. 1 ,
cuidado el temor de Dios y el amor del proximo; en vida de Lamech hijo de Mateusalen y padre de Noe, y noueno nieto suio, el año 930 de su edad, y 3031 antes que el hijo de Dios tomase su humanidad (para sanar la muerte que por el entro en el Mundo) falleció en la Ciudad de Arbee en la tierra de Siria y Campos de Ebron, y su cuerpo fue se¬pultado en un sepulcro de Marmor, aunque según otros (piadosamente piensan) fue sepultado en el Monte Calva¬rio donde Xpto. (*) su Redemptor y nuestro padeció. Di¬cho queda como esta primera edad de el Mundo (que co- menzo en nuestro padre Adán duro 1656 años asta el tiem¬po de Noe, padre segundo de el linage humano) en cuia duración de tiempo hubo en el Mundo muchas poblaciones, porq' en el cuarto capitulo de el Genesis se hace mención de la Ciudad de Enochia que Cain fundó en la India Orien¬te y esta (como queda visto) fue la primera de el Mundo, y de esta (dice Josepho en sus antigüedades) auer sido cer¬cada de murallas y torres, y el mismo y otros autores hacen memoria de otras muchas Ciudades de aquellos siglos; y se¬gún Philon (historiador mas antiguo que el Josepho) el mismo Cain fundó otras seis Ciudades llamadas Tehe, Leed, Mauli, Iescacelet, Iebhat. También se fundo en este siglo en los campos de Ebron la Ciudad de Arbee, donde queda dho. ser (de opinión de algunos) enterrado nuestro padre Adán. En este siglo mismo fue poblada la ciudad y puerto de Japha donde van las Naos de el Mar Mediterráneo que lleuan pe¬regrinos a Hierusalen, antiguamente llamada Japetho, que dista doce leguas Castellanas de la Sancta Ciudad de Hieru¬salen; fue también poblada la Ciudad de Ascalon patria ori¬ginaria de los Herodes (según Josepho en el de Belo Juday- co) y el Beroso, autor antiquissimo de nación Caldeo ha¬blando de las cosas de aquel siglo en un libro suio (llamado De Floracio) dice que cerca del Monte Libano, que es una pequeña Cordillera puesta entre la tierra de Palestina y la Suria, fue fundada en aquel tiempo una Ciudad llamada
(') Jesucristo.
En os (de el nombre de su fundador) donde avitauan Gi¬gantes que señoreaban desde Oriente á Occidente, y parece conforme á razón, q'en duración de tantos años ansi como en esta parte de el Mundo auia gentes y poblaciones q' en otras muchas también las deuia auer y por falta de escrip- tores que dello diesen noticias se quedo cubierta de olvido la memoria de ellas, y pues que el diluvio fue para castigo de los pecadores de el Mundo, y fue dilubio general siguie¬se q' generalmente pecauan en el Mundo, y que en todo el auia hombres pecadores, porque si solo en Siria Bavilonia, y la India Oriental ubiera hombres: allí solo ubiera abomina¬bles pecados, y como al pecado corresponde el castigo, mas como en todas las partes del uniuerso deuia ya de auer hom¬bres por el largo discurso de tiempo, y por los mui fecundos partos de las mugeres (que como consta de Autores graues) de cada uno paria una muger en aquel siglo un hijo y una hija, y eran los hombres inclinados naturalmente a aquello para que Dios los auia criado, que era para enchir el Mundo y multiplicar y crecer en el porque esta fue bendición de precepto. Es conforme a buena razón, que ansi la Asia como Africa y la Europa deuia de estar auatida, puesto que con la antigüedad se nos encubre la noticia de ello, y con la falta de escriptores como arriua dige. El antiguo Beroso (en el lugar citado) tratando de las abominaciones y vicios de aquellas corruptas gentes dice, que aquellos Gigantes q' aui- tauan en aquella Ciudad llama (*) Enos, confiauan tanto en sus fuerzas y cuerpos: que bejauan y molestauan a todas las gentes, dándose a rrobos y fuerzas, y a los vicios y abo¬minaciones donde los lleuaua su sensualidad, y dice que á las mujeres preñadas las hacían abortar violentamente para co¬mer con mas gusto los cuerpos tiernos de las criaturas, y que tenian carnales y sucios ayuntamientos con sus proias (2) madres, hermanas y hijas (y lo que mas abominable es) con los hombres, y los brutos; y que no auia genero de abomi-
(!) llamada.
(2) propias.
nación que no cometiesen, menos preciando su religión y sus Dioses. Dice mas Beroso que no faltauan otros varones buenos y Santos en medio de tantas corrupciones q' les pre¬dicasen y enseñasen á aquellas gentes la carrera de la virtud; diciendoles y profetizándoles las cosas futuras, y aun escri- uian en piedras la destruicion de el Mundo con que les ame- nazauan; pero que los malos hacian burla y escarnio de ellos y de sus dichos y doctrina. Dice el mismo autor que entre los hombres de aquel tiempo auia uno que tenia a los Dioses en mucha veneración, el qual viuia en Siria, siendo el mas perfecto de los buenos y el mas consumado entre los sa¬bios, y el mas prudente de todos los hombres. Este (dice Beroso) que se llamaua Noa (*),y su muger la gran Thitea y que tenia tres hijos que se llamauan Samo, Iapheto, Chen: cuias mugeres se llamauan Pandora, Noela, Noegia: que es lo mismo que nos dice el texto sagrado, y aunque en algo parece diferenciar las sonancias de los hombres caúsalo las diferencias de las lenguas y pronunciaciones de ellas.
Cap. 4 de la salida del Patriar cha Noe de el Arca, y de la repartición de el uniuerso conforme a lo moderno.
De quinientos años era Noe, quando engendró los tres hijos arriua nombrados (a quien el Texto sagrado llama Sem, Cham y Japheth) y fue 2045 años antes del nacimiento de nuestro Redemptor y aunque antes del dilubio uniuersal de- uia auer tenido otros: no se escaparon de la inundación de las aguas mas que estos tres en quien se repartió el Mundo; y aunque algunos quieren sentir que despues de auer salido de el Arca, tubo mas hijos y hijas. El Beroso siente lo con¬trario, y si advertimos al Sagrado Texto, dice que despues de el uniuersal dilubio viuio Noe 3 50 años, y no dice (en¬gendro hijos y hijas) como lo suele decir en las vidas de los padres sus genitores, de donde toma razón la que dá Beroso para no los auer tenido, el qual dice que Noe aborrecía gran-
í1) Noé.
Enos (de el nombre de su fundador) donde avitauan Gi¬gantes que señoreaban desde Oriente á Occidente, y parece conforme á razón, q'en duración de tantos años ansi como en esta parte de el Mundo auia gentes y poblaciones q' en otras muchas también las deuia auer y por falta de escrip- tores que dello diesen noticias se quedo cubierta de olvido la memoria de ellas, y pues que el diluvio fue para castigo de los pecadores de el Mundo, y fue dilubio general siguie¬se q' generalmente pecauan en el Mundo, y que en todo el auia hombres pecadores, porque si solo en Siria Bavilonia, y la India Oriental ubiera hombres: allí solo ubiera abomina¬bles pecados, y como al pecado corresponde el castigo, mas como en todas las partes del uniuerso deuia ya de auer hom¬bres por el largo discurso de tiempo, y por los mui fecundos partos de las mugeres (que como consta de Autores graues) de cada uno paría una muger en aquel siglo un hijo y una hija, y eran los hombres inclinados naturalmente a aquello para que Dios los auia criado, que era para enchir el Mundo y multiplicar y crecer en el porque esta fue bendición de precepto. Es conforme a buena razón, que ansi la Asia como Africa y la Europa deuia de estar auatida, puesto que con la antigüedad se nos encubre la noticia de ello, y con la falta de escriptores como arriua díge. El antiguo Beroso (en el lugar citado) tratando de las abominaciones y vicios de aquellas corruptas gentes dice, que aquellos Gigantes q' auí- tauan en aquella Ciudad llama (') Enos, confiauan tanto en sus fuerzas y cuerpos: que bejauan y molestauan a todas las gentes, dándose a rrobos y fuerzas, y a los vicios y abo¬minaciones donde los lleuaua su sensualidad, y dice que á las mujeres preñadas las hacian abortar violentamente para co¬mer con mas gusto los cuerpos tiernos de las criaturas, y que tenian carnales y sucios ayuntamientos con sus proias (2) madres, hermanas y hijas (y lo que mas abominable es) con los hombres, y los brutos; y que no auia genero de abomi-
(!) llamada.
<2) propias.
nación que no cometiesen, menos preciando su religión y sus Dioses. Dice mas Beroso que no faltauan otros varones buenos y Santos en medio de tantas corrupciones q' les pre¬dicasen y enseñasen á aquellas gentes la carrera de la virtud; diciendoles y profetizándoles las cosas futuras, y aun escri- uian en piedras la destruicion de el Mundo con que les ame- nazauan; pero que los malos hadan burla y escarnio de ellos y de sus dichos y doctrina. Dice el mismo autor que entre los hombres de aquel tiempo auia uno que tenia a los Dioses en mucha veneración, el qual viuia en Siria, siendo el mas perfecto de los buenos y el mas consumado entre los sa¬bios, y el mas prudente de todos los hombres. Este (dice Beroso) que se llamaua Noa (*), y su muger la gran Thitea y que tenia tres hijos que se llamauan Samo, Iapheto, Chen: cuias mugeres se llamauan Pandora, Noela, Noegia: que es lo mismo que nos dice el texto sagrado, y aunque en algo parece diferenciar las sonancias de los hombres caúsalo las diferencias de las lenguas y pronunciaciones de ellas.
Cap. 4 de la salida del Patriar cha Noe de el Arca, y de la repartición de el uniuerso conforme a lo moderno.
De quinientos años era Noe, quando engendró los tres hijos arriua nombrados (a quien el Texto sagrado llama Sem, Cham y Japheth) y fue 2045 años antes del nacimiento de nuestro Redemptor y aunque antes del dilubio uniuersal de- uia auer tenido otros: no se escaparon de la inundación de las aguas mas que estos tres en quien se repartió el Mundo; y aunque algunos quieren sentir que despues de auer salido de el Arca, tubo mas hijos y hijas. El Beroso siente lo con¬trario, y si advertimos al Sagrado Texto, dice que despues de el uniuersal dilubio viuio Noe 3 50 años, y no dice (en¬gendro hijos y hijas) como lo suele decir en las vidas de los padres sus genitores, de donde toma razón I3 que dá Beroso para no los auer tenido, el qual dice que Noe aborrecia gran-
(>) No*.
demente las abominables costumbres de el uno de sus tres hi-jos llamado Cham, y por ser incorregible, y vicioso en al¬guna manera no le tenia el amor que el mozo quisiera (que tal es la condición y opinión de los viciosos, que llaman des¬amor y aborrecimiento a el reprenderles sus vicios y malas obras) y dice que acaeciendo lo que el sagrado Texto dice, que beviendo de el vino que el mismo auia plantado, se em-briago y se desnudó en su tabernáculo el qual como lo biese el descomedido Cham, miró con menosprecio las partes pu-dibundas de el padre; y añade: que como se acordase de el despegamiento y poco amor que su padre le mostraua, con echizos, de que era gran maestro ligó y enhechizo las partes generatiuas de el adormido viejo: de tal manera que desde entonces no pudo llegar á hembra en los años dichos q'des- pues viuio (que no pocos hombres quitó a el Mundo el des-obediente Cham si lo tal pasó) esto trae Venero en su In- quiridion. Como quiera que sea siendo Noe de edad de 600 años entro en el Arca con su familia que se gastaron en su fabrica 120 años, porque entonces embio Dios aquel gene¬ral diluvio para castigo de pecados, esto fue 2304 años se¬gún quenta hebrea antes que Xpto. tomase nuestra carne. Para la multiplicación de estas aguas dice el Venerable Beda, que se guardaron aquellas que el Genesis dice auerse diuidido, y David y los Niños de el horno dicen, estar sobre los Cielos; Beroso dice q' las de los Mares Occeanos y Mediterráneo y las demás Mares salieron de sus limites, y que las fuentes ma-naron con un furor impetuossisimo. Finalmente como se escriue en el Genesis, toda carne fue consumida, que tenia, movimiento sobre la tierra y toda sustancia terrena desde el hombre asta el ganado lo reptil y volátil, y solo quedó Noe y su familia en el Arca, y que estas aguas cubrieron la tierra ciento y cinquenta dias, los quales (según algunos sobre el Genesis) sean de contar sobre los quarenta dias que sin cesar un punto llouio, y llegan a ser todos 190 dias que fue¬ron los que corrieron desde que comenzaron a caer las aguas asta el tiempo de su diminución. No ubo lugar en el uniuer- so donde estas aguas no consumiesen toda cosa criada, ni cerro (por alto y eleuado que fuese) donde no llegasen sus crecimientos (sino fue el Paraiso terrenal) y como de cosa tan general quanto notable no hay nación en el Mundo por barbara que sea que de ella no tenga noticia. Al cabo de estos dias mandó Dios a Noe salir de el Arca con su familia y hijos, y lo demás que en ella se guardó auiendo pasado un año entero que auia fluctuado sobre el agua como lo dice el Nicolao de Lira en su Postilla. Salido de el Arca nuestro segundo padre hizo a Dios gratissimo sacrificio, y de su parte le fue prometido que no habría de alli adelante otro tan empecible dilubio, y en ratificación de este pacto y pro-metimiento puso el Señor su Arco en las nubes en señal de confederación entre el y los hombres. Reducidas las aguas a su primer lugar lo dio también la tierra para ser avitada y a hacerlo por mandado de Dios salieron estos quatro cau¬dillos de el uniuerso y comenzaron a cultiuarlo. Noe em- bio ciertos ganados a un Monte de Silicia llamado Corico, y allí (según escriue Bergomo) gustó de unas hubas silbes- tres; y conocio la suavidad de aquel fructo de donde tomó motiuo a sembrar y cultiuar las viñas, de donde hizo el licor que fue causa de subcederle lo que queda tocado en el pre¬cedente capitulo quando se trató de la mala inclinación de Cam hijo segundo de Noe, y auiendo parado el Arca (de los ya nombrados Patriarcas) en las altas Sierras de Arme¬nia (en la parte que oy llaman Periardes) salieron y pro¬crearon muchas generaciones. De solos Sem, Cham, y Ia- pheth, procedieron setenta y dos mui conocidas, de las qua- les de Iapheth y sus hijos salieron quince, y aunque es ansi que ubo otros muchos linages no hicieron ni acaudillaron gentes de porsi; sino arrimáronse y encorporaronse con otros linages y tribus, y la maior parte de los decendientes de Ia¬pheth y sus hijos; ocuparon y poblaron muchas y mui po¬pulosas Provincias de nuestra Europa. De Cham segundo hijo de Noe, decindíeron treinta y dos generaciones de las quales fue la de Chus su primogénito, y este Chus tubo un
demente las abominables costumbres de el uno de sus tres hi-jos llamado Cham, y por ser incorregible, y vicioso en al¬guna manera no le tenia el amor que el mozo quisiera (que tal es la condición y opinión de los viciosos, que llaman des¬amor y aborrecimiento a el reprenderles sus vicios y malas obras) y dice que ¿acaeciendo lo que el sagrado Texto dice, que beviendo de el vino que el mismo auia plantado, se em¬briago y se desnudó en su tabernáculo el qual como lo biese el descomedido Cham, miró con menosprecio las partes pu-dibundas de el padre; y añade: que como se acordase de el despegamiento y poco amor que su padre le mostraua, con echizos, de que era gran maestro ligó y enhechizo las partes generatiuas de el adormido viejo: de tal manera que desde entonces no pudo llegar á hembra en los años dichos q'des- pues viuio (que no pocos hombres quitó a el Mundo el des-obediente Cham si lo tal pasó) esto trae Venero en su In- quiridion. Como quiera que sea siendo Noe de edad de 600 años entro en el Arca con su familia que se gastaron en su fabrica 120 años, porque entonces embio Dios aquel gene¬ral diluvio para castigo de pecados, esto fue 2304 años se¬gún quenta hebrea antes que Xpto. tomase nuestra carne. Para la multiplicación de estas aguas dice el Venerable Beda, que se guardaron aquellas que el Genesis dice auerse diuidido, y David y los Niños de el horno dicen, estar sobre los Cielos; Beroso dice q' las de los Mares Occeanos y Mediterráneo y las demás Mares salieron de sus limites, y que las fuentes ma¬naron con un furor impetuossisimo. Finalmente como se escriue en el Genesis, toda carne fue consumida, que tenia, movimiento sobre la tierra y toda sustancia terrena desde el hombre asta el ganado lo reptil y volátil, y solo quedó Noe y su familia en el Arca, y que estas aguas cubrieron la tierra ciento y cinquenta dias, los quales (según algunos sobre el Genesis) sean de contar sobre los quarenta dias que sin cesar un punto llouio, y llegan a ser todos 190 dias que fue¬ron los que corrieron desde que comenzaron a caer las aguas asta el tiempo de su diminución. No ubo lugar en el uniuer- so donde estas aguas no consumiesen toda cosa criada, ni cerro (por alto y eleuado que fuese) donde no llegasen sus crecimientos (sino fue el Paraiso terrenal) y como de cosa tan general quanto notable no hay nación en el Mundo por barbara que sea que de ella no tenga noticia. Al cabo de estos dias mandó Dios a Noe salir de el Arca con su familia y hijos, y lo demás que en ella se guardó auiendo pasado un año entero que auia fluctuado sobre el agua como lo dice el Nicolao de Lira en su Postilla. Salido de el Arca nuestro segundo padre hizo a Dios gratissimo sacrificio, y de su parte le fue prometido que no habria de allí adelante otro tan empecible dilubio, y en ratificación de este pacto y pro¬metimiento puso el Señor su Arco en las nubes en señal de confederación entre el y los hombres. Reducidas las aguas a su primer lugar lo dio también la tierra para ser avitada y a hacerlo por mandado de Dios salieron estos quatro cau-dillos de el uniuerso y comenzaron a cultiuarlo. Noe em- bio ciertos ganados a un Monte de Silicia llamado Corico, y allí (según escriue Bergomo) gustó de unas hubas silbes- tres; y conocio la suavidad de aquel fructo de donde tomó motiuo a sembrar y cultiuar las viñas, de donde hizo el licor que fue causa de subcederle lo que queda tocado en el pre¬cedente capitulo quando se trató de la mala inclinación de Cam hijo segundo de Noe, y auiendo parado el Arca (de los ya nombrados Patriarcas) en las altas Sierras de Arme¬nia (en la parte que oy llaman Periardes) salieron y pro¬crearon muchas generaciones. De solos Sem, Cham, y Ia- pheth, procedieron setenta y dos mui conocidas, de las qua- les de Iapheth y sus hijos salieron quince, y aunque es ansi que ubo otros muchos linages no hicieron ni acaudillaron gentes de porsi; sino arrimáronse y encorporaronse con otros linages y tribus, y la maior parte de los decendientes de Ia¬pheth y sus hijos; ocuparon y poblaron muchas y mui po¬pulosas Provincias de nuestra Europa. De Cham segundo hijo de Noe, decindieron treinta y dos generaciones de las quales fue la de Chus su primogénito, y este Chus tubo un hijo que se llamó Nemproth hombre de gran fuerza y Gi¬gante en el Cuerpo, el qual (como de las escripturas divi¬nas y humanas consta) fue el primero que dio principio en el Mundo á la infame y detestable Idolatría, siendo también el primer tirano que mal su grado forzó a los hombres que perdiesen aquella primitiva livertad en que Dios los auia constitudo (como trataré adelante aunque breuemente porq' mi intento se encamina a otro remate y paradero). Para maior entendimiento y menos confusion de lo que sea de escriuir de los pobladores de las partes y Provincias de el Mundo: me parece será acertado lo dividamos y descriva- mos según y como lo hacen los mas Vigilantes Geographos, para que a cada poblador del vacio Mundo le apliquemos la Provincia que en el poblo, nombrándola por el nombre á nosotros mas manifiesto. Esta fabrica maravillosa de el Mun¬do, que consta de aguas y tierra (de quien ya queda escrip- to) la dividieron los antiguos en tres partes principales, y a estas llamaron Asia, Aphrica, Europa; nombre primero á Asia como a parte maior, y que en mucha cantidad se aven¬taja y excede á las dos restantes; confina con la Aphrica por aquel largo brazo de Mar llamado Rojo, cuio remate y termino fenece en la parte que el sagrado Texto llama Asion- gaber, y desde aquel remate ó punta de el Mar, asta nuestro Mediterráneo, podra auer cantidad de 60 leguas poco mas ó menos; de suerte que si aquello se abriera (como algunos antiguos intentaron especialmente Cleopatra: de quien es- criuen auer querido juntar por una gran fosa, ó Caua, el Mar bermejo con el Nilo, para meter por ahi en barcas las drogas y riquezas que de la India Oriental se traen, y comu¬nicarlas por el Mediterráneo) quedara Aphrica hecha Ysla, mas déjalo deser por aquella distancia de tierra que dige, por ahi pues se diuide la Asia de la Aphrica, quedándose esta con todo el Egipto que es lo más Oriental de Aphrica y la Asia con la Siria, oi llamada Suria, donde se incluie Pa¬lestina, y las tres Arabias que son los términos suios mas Oc¬cidentales, y en el mismo derecho que se acaba y remata el
Mar bermejo buelto el rostro hacia el Norte y teniendo el naciente Sol sobre el lado derecho: se hace aquel estrecho de Helex a quien aora llaman Canal de Constantinopla (ó Bosphoro Tracio) por el qual se entra al Ponto Eugino lla¬mado aora Mar maior: dejando los mas Orientales remates de nuestra Europa sobre la mano hizquerda, y la Asia á la derecha. Siguiendo el mismo rrumbo (y caminando el ros¬tro a el Norte) se llega a el Bosforo cimerio, y aquel famo¬so Piélago de agua dulce paradero del Rio Tanais q' nace de los Montes Ripheos cercanos al Septentrión, el qual Piélago se llama Laguna Meotis y aora Mar de la Tana, y dividiendo las dos Scitias, Europea y Asiatica se llega esta linea a el Mar Scitico y devajo el Norte de quien se tubo mui confusa no¬ticia asta que Olao Magno publicó sus secretos con particu¬laridades tantas, que para referirlas seria necesario libros porsi. Yo evisto el Mapa de Guillelmo Postelo Dean de Pa¬rís, que salió a luz el año de 1580. donde haciendo demos¬tración plana de las tierras y Mares de el Septentrión, ma¬nifiesta mucha grandeza de Mundo a nosotros oculto, y aun no esta bien determinado qual parte de las muchas que pone se deua atribuir á la Europa, y qual á la Asia. Esto me parece bastará para entender los á ledaños y términos de estas dos partes menores de el Mundo con la maior (por la parte Oriental) lo demás se dirá mas en particular en el Capitulo siguiente. Aphrica se divide de Europa mediante el Mar Mediterráneo, que hace entrada por el Estrecho de Gi- braltar: y lleuando el rostro a el nacimiento de el Sol, tene¬mos a el lado derecho la Africa, y el hizquierdo la Europa asta llegar á la Canal de Constantinopla (que ya nombra¬mos) porque pasada aquella entrada de la dha. Canal co¬mienza la Asia menor desde aquel Cabo llamada oi dia Tro- yano iba corriendo la Costa todavia al leuante siendo el Mar Mediterráneo y la tierra, la Notolia y Cilicia y otras que adelante se nombraran y ansi va haciendo arco la costa y Marina de la Suria y Phenicia asta venirse a juntar con el termino y remate de la Aphrica q' como antes digimos esta en la Suria.
hijo que se llamó Nemproth hombre de gran fuerza y Gi¬gante en el Cuerpo, el qual (como de las escripturas divi¬nas y humanas consta) fue el primero que dio principio en el Mundo á la infame y detestable Idolatria, siendo también el primer tirano que mal su grado forzó a los hombres que perdiesen aquella primitiva livertad en que Dios los auia constitudo (como trataré adelante aunque breuemente porq' mi intento se encamina a otro remate y paradero). Para maior entendimiento y menos confusion de lo que sea de escriuir de los pobladores de las partes y Provincias de el Mundo: me parece será acertado lo dividamos y descriva¬mos según y como lo hacen los mas Vigilantes Geographos, para que a cada poblador del vacio Mundo le apliquemos la Provincia que en el poblo, nombrándola por el nombre á nosotros mas manifiesto. Esta fabrica maravillosa de el Mun¬do, que consta de aguas y tierra (de quien ya queda escrip- to) la dividieron los antiguos en tres partes principales, y a estas llamaron Asia, Aphrica, Europa; nombre primero á Asia como a parte maior, y que en mucha cantidad se aven¬taja y excede á las dos restantes; confina con la Aphrica por aquel largo brazo de Mar llamado Rojo, cuio remate y termino fenece en la parte que el sagrado Texto llama Asion- gaber, y desde aquel remate ó punta de el Mar, asta nuestro Mediterráneo, podra auer cantidad de 60 leguas poco mas ó menos; de suerte que si aquello se abriera (como algunos antiguos intentaron especialmente Cleopatra: de quien es- criuen auer querido juntar por una gran fosa, ó Caua, el Mar bermejo con el Nilo, para meter por ahi en barcas las drogas y riquezas que de la India Oriental se traen, y comu-nicarlas por el Mediterráneo) quedara Aphrica hecha Ysla, mas déjalo deser por aquella distancia de tierra que dige, por ahi pues se diuide la Asia de la Aphrica, quedándose esta con todo el Egipto que es lo más Oriental de Aphrica y la Asia con la Siria, oi llamada Suria, donde se incluie Pa¬lestina, y las tres Arabias que son los términos suios mas Oc¬cidentales, y en el mismo derecho que se acaba y remata el
Mar bermejo buelto el rostro hacia el Norte y teniendo el naciente Sol sobre el lado derecho: se hace aquel estrecho de Helex a quien aora llaman Canal de Constantinopla (ó Bosphoro Tracio) por el qual se entra al Ponto Eugino lla¬mado aora Mar maior: dejando los mas Orientales remates de nuestra Europa sobre la mano hizquerda, y la Asia á la derecha. Siguiendo el mismo rrumbo (y caminando el ros¬tro a el Norte) se llega a el Bosforo cimerio, y aquel famo¬so Piélago de agua dulce paradero del Rio Tanais q' nace de los Montes Ripheos cercanos al Septentrión, el qual Piélago se llama Laguna Meotis y aora Mar de la Tana, y dividiendo las dos Scitias, Europea y Asiatica se llega esta linea a el Mar Scitico y devajo el Norte de quien se tubo mui confusa no¬ticia asta que Olao Magno publicó sus secretos con particu¬laridades tantas, que para referirlas seria necesario libros porsi. Yo evisto el Mapa de Guillelmo Postelo Dean de Pa- ris, que salió a luz el año de 1580. donde haciendo demos¬tración plana de las tierras y Mares de el Septentrión, ma¬nifiesta mucha grandeza de Mundo a nosotros oculto, y aun no esta bien determinado qual parte de las muchas que pone se deua atribuir á la Europa, y qual á la Asia. Esto me parece bastará para entender los á ledaños y términos de estas dos partes menores de el Mundo con la maior (por la parte Oriental) lo demás se dirá mas en particular en el Capitulo siguiente. Aphrica se divide de Europa mediante el Mar Mediterráneo, que hace entrada por el Estrecho de Gi- braltar: y lleuando el rostro a el nacimiento de el Sol, tene¬mos a el lado derecho la Africa, y el hizquierdo la Europa asta llegar á la Canal de Constantinopla (que ya nombra¬mos) porque pasada aquella entrada de la dha. Canal co¬mienza la Asia menor desde aquel Cabo llamada oi dia Tro- yano iba corriendo la Costa todavía al leuante siendo el Mar Mediterráneo y la tierra, la Notolia y Cilicia y otras que adelante se nombraran y ansi va haciendo arco la costa y Marina de la Suria y Phenicia asta venirse a juntar con el termino y remate de la Aphrica q' como antes digimos esta en la Suria.
Cap. 5 donde se acaua de repartir el uniuerso y señalan las Provincias de cada parte de él y de la confusion de las lenguas en la fabrica de la Torre, con otras curiosidades.
Assia (ansi llamada según los poetas) de Asia Ninfa hija de Tetis y de Occeano, muger de lapeto de la qual ellos di¬cen auer nacido Prometeo, ó según los historiadores, llamado ansi de Asió hijo de Maneo Rei de Lidia, se aparta de las otras dos partes de el Mundo por aquellos lugares que dejo escriptos; ponele Ptolomeo quarenta y ocho principales pro-vincias, es dividida en Asia maior y menor, en la menor con¬tiene quatro grandissimas Provincias Phrigia aora llamada Notolia, Lidia, Misia, Caria. La maior contiene, Ponto, Bi- thinia, Licia, Panfilia, Leus, cosiria aora llamada Capado- cia, dos Armenias maior y menor, Cilicia, cuia caueza es Tarso (tierra del Apcstol) Galacia, Coicos, Iberia, Albania, Siria, Phenicia, Palestina, Judea, Arauia petrea, Arauia de¬sierta, Arauia felix, Mesopotania, Bavilonia (oi llamada Pro¬vincia de Valdac) Asiria, Media, Persia, Parthia, Carma- nias, Hircania.. Margiania, Batriania, Sogdiania, Saccha, Sci- tia, Asiatica, Sérica, Arria, China, Paropaniso. Drangiana. Arachossia, Gedrosia (en nuestros tiempos llamada Cambara, donde esta el principio de la India Oriental) India menor y maior de la otra parte de el Ganges. Estas Provincias son las que le aplican y atribuyen los que de Asia escriuen, y aunq' de la maior parte de ellas se nombran y llaman en . nuestros tiempos por nombx-es diferentes de los que aqui les ponemos: son cosas que se an de poner a quenta de los tiem¬pos, y el no sauerlos en los presentes, caúsalo el poco con- mercio q' con estas tierras y naciones tenemos. Aphrica se¬gún los escriptores Arabes es ansi llamada de Illfiric, un Ca- pitan valeroso q' pasando con pujante exercito á aquella parte de Mundo, quiso volber a su tierra (Arauia felice de donde auia salido) halló tomados los caminos por los ene- xxiigos con quien tenia guerra: de estotra parte de el Mar Bermejo y se ubo forzosamente de detener en ella, y poblar¬la, ó dicese de Pharaca verbo Araue, que quiere decir divi¬dir (por estar como esta divisa de las demás partes de el Mundo como esta visto) de la parte de el Poniente tiene el Mar Atlántico, que es aquel donde están la Canarias y Islas de Cabo verde; de la parte de el Norte tiene el Mar Medi-terráneo (que como queda dho. la divide de la Europa) de la parte Oriental tiene aquel pedazo de tierra interpuesto de el Mar Mediterráneo asta el Mar bermejo (que serán sesenta leguas de distancia) y el mismo Mar bermejo asta salir a el gran Mar Occeano etiopico según la descripción de Ptolo-meo, contiene doce Provincias que son estas, Mauritania, Tingitania (en que se contiene el Reino de Fez y Marrue¬cos y otros muchos) Mauritania Cesariense (donde cae el reino de Tremecen y Oran) Numidia (donde es Argel y Buxia) Africa Reino y Ciudad, llamada por sus funda¬dores Mehedia, donde se contiene el Reino de Túnez y la Isla de los Gelbes, y el Tripol de berueria, Cirenayca, Libia donde es la Mar Marica, y otras baruaras naciones, Egipto grandissimo Reino y mui celebrado en divinas y humanas historias, dos Etiopias, una llamada Sub Egipto (donde es el Reino de Nubia y la Isla Meroe, y Cieñe, que cae en el gran Señorío de el Emperador de los Abixinos llamado co¬mún y impriamente (*) Preste Joan) Libia interior donde caen los Garamantes, donde se hallan muchos generos de serpientes y animales nociuos, la grande Etiopia que con¬tiene la Guinea, Manicongo, Mano motape, Iolofe, Quiloa, y otros Reinos infinitos de quien por su baruaridad apenas se tiene noticia, La región, Troglodita donde los naturales son velocisimos corredores. Esto se puede decir en suma de la grandeza de Aphrica lo demás se queda para sus descrip¬tores. La otra parte de el Mundo es nuestra Europa, llamada ansi de Europa hija de Rei Agenor, que hurtándola Júpiter
■■]) impropriamente.
Cap. 5 donde se acaua de repartir el uniuerso y señalan las
Provincias de cada parte de él y de la confusion
de las lenguas en la fabrica de la Torre, con otras
curiosidades.
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Assia (ansi llamada según los poetas) de Asia Ninfa hija de Tetis y de Occeano, muger de Iapeto de la qual ellos di¬cen auer nacido Prometeo, ó según los historiadores, llamado ansi de Asió hijo de Maneo Rei de Lidia, se aparta de las otras dos partes de el Mundo por aquellos lugares que dejo escriptos; ponele Ptolomeo quarenta y ocho principales Pro¬vincias, es dividida en Asia maior y menor, en la menor con¬tiene quatro grandísimas Provincias Phrigia aora llamada Notolia, Lidia, Misia, Caria. La maior contiene, Ponto, Bi- thinia, Licia, Panfilia, Leus, cosiria aora llamada Capado- cia, dos Armenias maior y menor, Cilicia, cuia caueza es Tarso (tierra del Apcstol) Galacia, Coicos, Iberia, Albania, Siria, Phenicia, Palestina, Judea, Arauia petrea, Arauia de¬sierta, Arauia felix, Mesopotania, Bavilonia (oi llamada Pro¬vincia de Valdac) Asiría, Media, Persia, Parthia, Carma- nias, Hircania Margiania, Batriania, Sogdiania, Saccha, Sci- tia, Asiatica, Sérica, Arria, China, Paropañiso. Drangiana. Arachossia, Gedrosia (en nuestros tiempos llamada Cambaya, donde esta el principio de la India Oriental) India menor y maior de la otra parte de el Ganges. Estas Provincias son las que le aplican y atribuyen los que de Asia escriuen, y aunq' de la maior parte de ellas se nombran y llaman en nuestros tiempos por nombres diferentes de los que aqui les ponemos: son cosas que se an de poner a quenta de los tiem¬pos, y el no sauerlos en los presentes, caúsalo el poco con- mercio q' con estas tierras y naciones tenemos. Aphrica se¬gún los escriptores Arabes es ansi llamada de Illfiric, un Ca- pitan valeroso q' pasando con pujante exercito á aquella parte de Mundo, quiso volber a su tierra (Arauia felice de donde auia salido) halló tomados los caminos por los ene¬migos con quien tenia guerra: de estotra parte de el Mar Bermejo y se ubo forzosamente de detener en ella, y poblar¬la, ó dicese de Pharaca verbo Araue, que quiere decir divi¬dir (por estar como esta divisa de las demás partes de el Mundo como esta visto) de la parte de el Poniente tiene el Mar Atlántico, que es aquel donde están la Canarias y Islas de Cabo verde; de la parte de el Norte tiene el Mar Medi¬terráneo (que como queda dho. la divide de la Europa) de la parte Oriental tiene aquel pedazo de tierra interpuesto de el Mar Mediterráneo asta el Mar bermejo (que serán sesenta leguas de distancia) y el mismo Mar bermejo asta salir a el gran Mar Occeano etiopico según la descripción de Ptolo- mco, contiene doce Provincias que son estas, Mauritania, Tingitania (en que se contiene el Reino de Fez y Marrue¬cos y otros muchos) Mauritania Cesariense (donde cae el reino de Tremecen y Oran) Numidia (donde es Argel y Buxia) Africa Reino y Ciudad, llamada por sus funda-dores Mehedia, donde se contiene el Reino de Túnez y la Isla de los Gelbes, y el Tripol de berueria, Cirenayca, Libia donde es la Mar Marica, y otras baruaras naciones, Egipto grandissimo Reino y mui celebrado en divinas y humanas historias, dos Etiopias, una llamada Sub Egipto (donde es el Reino de Nubia y la Isla Meroe, y Cieñe, que cae en el gran Señorio de el Emperador de los Abixinos llamado co¬mún y impriamente (!) Preste Joan) Libia interior donde caen los Garamantes, donde se hallan muchos géneros de serpientes y animales nociuos, la grande Etiopia que con¬tiene la Guinea, Manicongo, Mano motape, Iolofe, Quiloa, y otros Reinos infinitos de quien por su baruaridad apenas se tiene noticia, La región, Troglodita donde los naturales son velocísimos corredores. Esto se puede decir en suma de la grandeza de Aphrica lo demás se queda para sus descrip¬tores. La otra parte de el Mundo es nuestra Europa, llamada ansi de Europa hija de Rei Agenor, que hurtándola Júpiter
(') ¡mpropriamentc.
de la casa de su padre en el Reino de Phenicia la paso a Can- dia, y con ella a esta parte de el Mundo y de ella como tal nombre. Ya queda dicho como parte términos con Asia (por la parte Oriental) por la Canal de Constantinopla (llama¬da antiguamente Mar de Helez por donde pasaua Leandro a gozar los regalos de Ero) y por el Mar maior, y por rio Tanais nutridos de la laguna Meotica, ó Temerida; por la parte de el Norte tiene el elado Mar Scitico y Mar de Ale¬mania, y Británico; á la parte de Occidente tiene el gran Mar Occeano; á la parte de el Medio dia tiene el Mar Me¬diterráneo por donde parte términos por Aphrica. Esta Pro¬vincia de Europa según Ptolomeo contiene en si treinta y quatro grandes Provincias, esta en ella nuestra España que por los antiguos fue diuisa en tres Regiones que fueron, Nethica ansi llamada del Río Betis, oí Guadalquibir, á la qual Provincia llamamos Andalucía, y Reino de Granada; la otra llamada Lusitania tomando tal nombre de Luso (com-pañero ó hijo de Bacto, según el Maestro Antonio) y oí llamada Portugal; la otra es España Tarraconense, donde se incluie Nauarra, Galicia, Vizcaya; la otra parte es Reino de Castilla, León, Aragón, Cataluña, llamada antes parte Ta¬rraconense; están en la Europa las Galias a quien llamamos en nuestro siglo Reino de Francia, a quien los antiguos di¬vidieron en quatro partes según se verá en el libro primero de las Anales de Aquitania (historia Francesa y autentica) llamaron destas Galia Aquitanica, Galia Lugdonense, Galia Bélgica, Galia Narbonense. Esta también en Europa la gran Alemania divisa en baja y alta donde están y se incluien • grandes y opulentas Provincias, la Suebia. Franconia, Thu- ringia, Morauia, Austria y Ungria llamadas Pononias, las dos Polonias maior y menor, Tracia, Podolia, Lotharingia, Pomerania, Recia, Vindelicia, oí Bauiera, Illiris, Liburnia, Dalmacia con la Esclauonia, la Grecia que contiene mu¬chas Regiones, Epiro, Acaya, Macedonia, Morea. Tiene Europa á la Italia madre de muchas Señorías y Provincias, Campania, Calabria, Lacio oi Toscana, Apulia, Tucia,
Umbría, Lombardia y otras que no ay para que nombrar¬las. Esta en esta Europa gran parte de la tierra Septentrio¬nal, que son Sarmacia, Prusia, Liuonia, las dos Rusias, Alba, y Negra, Moscouia, Lituania, Ubalaquia, Trasilbania, Thau- rica llamada la menor, Tartaria, Dacia, y otras mu¬chas Provincias a nosotros incógnitas, que hace poco al caso de referir aqui sus nombres. Estas tres partes de el Mundo demás de las Provincias nombradas y otras que se dejan, tiene asi adherentes grandissimas cantidad de Islas, especialmente la Asia por aquella parte que se llama India Oriental de quien adelante se tratará, y esto basta para la noticia de estas partes en q' el Mundo está por los antiguos diviso especial por Ptolomeo, que desta ciencia le dan el pri¬mado y quien mas en particular quisiere ver esta división maravillosamente explanada lea á Abrahamo Ortelio en tea¬tro orbis térra, y satisfara cumplidamente a su deseo. Al¬gunos años auian pasado despues de el uniuersal dilubio quan- do el Gigante Nembrot (que atras queda visto ser viznieto de Noe, y nieto de Cam, y hijo de Chus) con ambicioso or¬gullo comenzó á acaudillar gentes y grangear para si el nom¬bre de el primer tirano de el Mundo, y ansi estableció en ella primera Monarchia q' fue la de los Ásirios, de quien fue el ultimo Sardanapalo auiendola tenido treinta y seis Reies, que el referir aqui sus nombres no hacen a nuestro intento por aora. Este Primado de la tirania Nembrot mobio sus gentes hacia la parte Oriental criando por cómplice y com¬pañeros en sus desafueros otros dos desalmados varones que a imitación suia auia cada qual tiranizado sus tribus y de- cendencia, llamados Ietan caudillo de los hijos y decendien- tes de Sem y Suphne que gouernaua los de Iaphet. Y lle¬gados a los Campos de Senaar (que despues se llamó Caldea) auitaron ahi: este Campo consta de unas latissimas llanadas puestas entre el Monte Tauro (ramo de los Caspios) y el Mar Pérsico, a quien los mas modernos llamaron Campos de Edén, donde fue fundada aquella Ciudad de Edesa (que según Sant Hieronimo en las questiones Hebraicas) fue la de la casa de su padre en el Reino de Phenicia la paso a Can¬día, y con elia a esta parte de el Mundo y de ella como tal nombre. Ya queda dicho como parte términos con Asia (por la parte Oriental) por la Canal de Constantinopla (llama¬da antiguamente Mar de Helez por donde pasaua Leandro a gozar los regalos de Ero) y por el Mar maior, y por rio Tanais nutridos de la laguna Meotica, ó Temerida; por la parte de el Norte tiene el elado Mar Scitico y Mar de Ale¬mania, y Británico; á la parte de Occidente tiene el gran Mar Occeano; á la parte de el Medio dia tiene el Mar Me¬diterráneo por donde parte términos por Aphrica. Esta Pro¬vincia de Europa según Ptolomeo contiene en si treinta y quatro grandes Provincias, esta en ella nuestra España que por los antiguos fue diuisa en tres Regiones que fueron, Nethica ansi llamada del Rio Betis, oi Guadalquibir, á la qual Provincia llamamos Andalucia, y Reino de Granada; la otra llamada Lusitania tomando tal nombre de Luso (com-pañero ó hijo de Bacto, según el Maestro Antonio) y oi llamada Portugal; la otra es España Tarraconense, donde se incluie Nauarra, Galicia, Vizcaya; la otra parte es Reino de Castilla, León, Aragón, Cataluña, llamada antes parte Ta-rraconense; están en la Europa las Galias a quien llamamos en nuestro siglo Reino de Francia, a quien los antiguos di-vidieron en quatro partes según se verá en el libro primero de las Anales de Aquitania (historia Francesa y autentica) llamaron dcstas Galia Aquitanica, Galia Lugdonense, Galia Bélgica, Galia Narbonense. Esta también en Europa la gran Alemania divisa en baja y alta donde están y se incluien * grandes y opulentas Provincias, la Suebia. Franconia, Thu- ringia, Morauia, Austria y Ungria llamadas Pononias, las dos Polonias maior y menor, Tracia, Podolia, Lotharingia, Pomerania, Recia, Vindelicia, oi Bauiera, Illiris, Liburnia, Dalmacia con la Esclauonia, la Grecia que contiene mu¬chas Regiones, Epiro, Acaya, Macedonia, Morea. Tiene Europa á la Italia madre de muchas Señorias y Provincias, Campania, Calabria, Lacio oi Toscana, Apulia, Tucia,
Umbría, Lombardia y otras que no ay para que nombrar¬las. Esta en esta Europa gran parte de la tierra Septentrio¬nal. que son Sarmacia, Prusia, Liuonia, las dos Rusias, Alba, V Negra, Moscouia, Lituania, Ubalaquia, Trasilbania, Thau- rica llamada la menor, Tartaria, Dacia, y otras mu¬chas Provincias a nosotros incógnitas, que hace poco al caso de referir aqui sus nombres. Estas tres partes de el Mundo demás de las Provincias nombradas y otras que se dejan, tiene asi adherentes grandissimas cantidad de Islas, especialmente la Asia por aquella parte que se llama India Oriental de quien adelante se tratará, y esto basta para la noticia de estas partes en q' el Mundo está por los antiguos diviso especial por Ptolomeo, que desta ciencia le dan el pri¬mado y quien mas en particular quisiere ver esta división maravillosamente explanada lea á Abrahamo Ortelio en tea¬tro orbis térra, y satisfara cumplidamente a su deseo. Al¬gunos años auian pasado despues de el uniuersal dilubio quan- do el Gigante Nembrot (que atras queda visto ser viznicto de Noe, y nieto de Cam, y hijo de Chus) con ambicioso or¬gullo comenzó á acaudillar gentes y grangear para si el nom¬bre de el primer tirano de el Mundo, y ansi estableció en ella primera Monarchia q' fue la de los Asirios, de quien fue el ultimo Sardanapalo auiendola tenido treinta y seis Reies, que el referir aqui sus nombres no hacen a nuestro intento por aora. Este Primado de la tiranía Nembrot mobio sus gentes hacia la parte Oriental criando por cómplice y com¬pañeros en sus desafueros otros dos desalmados varones que a imitación suia auia cada qual tiranizado sus tribus y de- cendencia, llamados Ietan caudillo de los hijos y decendien- tes de Sem y Suphne que gouernaua los de Iaphet. Y lle¬gados a los Campos de Senaar (que despues se llamó Caldea) auitaron ahi: este Campo consta de unas latissimas llanadas puestas entre el Monte Tauro (ramo de los Caspios) y el Mar Pérsico, a quien los mas modernos llamaron Campos de Edén, donde fue fundada aquella Ciudad de Edesa (que ^gun Sant Hieronimo en las questiones Hebraicas) fue la antigua Rages, de quien quenta Eusebio en su Historia Ecle¬siástica, ser Reí Abagaro Thoparcus, que escriuio aquella comedia carta a Xpto. nuestro Redemptor, y de donde fue natural la primera Sibilla, llamada Pérsica, que con voz de- viuo oráculo predijo de mucho tiempo atras el sumptuoso banquete que nuestro Redemptor hizo á aquellas compa¬ñas con los cinco panes y dos peces. Por estas mismas llana¬das corre el caudaloso Rio Eufratres, que el y el arrevatado Tigris (según Estrabon) nacen de el Monte Tauro, y se vienen a juntar no mui lejos de la antigua Babilonia, oi lla¬mada Balda^ por los Turcos; y la tierra que estos dos cau¬dalosos RÍOS toman en medio es la Mesopotamia tanto cele¬brada en las divinas letras. En estas campañas dhas. reparó con su exercito aquel diabolico Triumvirato presidiendo en el el maldito Nembrot, y en este lugar introdujo entre sus gentes la falta idolatría siendo el el primero inventor de tan nefanda maldad; aqui fundó la Ciudad de Babilonia, auien- do antes de ella fundado en diferentes partes otras tres lla¬madas Arath, Arcad, Calmna, mas de todas y de la tierra que ay desde Gaza asta Egipto tubo Bauilonia el Primado, y fue tal en el tiempo de su prosperidad, que fue contada como una de las siete marauillas de el Mundo. Aqui le pa¬reció a Nembrot fabricar una Torre con que intentaua re¬sistir la voluntad del soberano Dios; si otra vez quisiese cas¬tigar sus culpas con agua. A este Nembrot llamaron mu¬chos escriptores antiguos Saturno, y la causa creo deuio ser que (como dice Genophon) á los Principes que fundaron Reinos, gouernaron Provincias, mandaron gentes, y seño- reron naciones llamauan Saturnos, y porque este Nembrot fue (como queda visto) el primero que tiránicamente se hi>- zo pujante, el Beroso y otros lo llaman Saturno. Ciento y treinta y un años (poco mas o menos) hauian pasado des-pues de aquel uniuersal dilubio, quando esta Torre se co- menzo a fabricar en cuia ocupacion y obra se hallaron jun¬tas casi todas las gentes que en aquella sazón auia en el Mun¬do: excepto los hijos decindientes de Heber, viznietos de
Noe, hijo de Sem, y asi es de creer que la lengua hebrea es la mas antigua de el Mundo, y la que hablo nuestro padre Adán; porque como no participaron en la culpa, tampoco en la pena: y tal opinion tienen Sant Agustín y Sant An¬tonino y Neucler, y Sant Ysidro en sus Ethimologias, y otros modernos; y es conforme á razón que con la lengua juntamte' conservarían el uso de las letras, pues es claro q' las auia an¬tes de el Dilubio; y Abrahan las pornia en mas acomodado estilo y en mas factibles caracteres, y por esto (con mucha verdad y razón) se le atribuie a el la delicada y útil inven¬ción de ellas como mas largo lo notare adelante. En estos tiempos donde aora llegamos con la Historia que es la con¬fusión de las lenguas (según Eusebio de los tiempos, y Jus¬tino, y Maneton antiguo y diligentissimo escriptor de los Reies de Egipto) Tubal a quien los mas atribuien la pobla¬ción de nuestra España, no se auia apartado para ella: antes afirman auer sido el segundo año de el Reinado de Nembrot en Babilonia, y lo mismo seria los demás. Ofendidos los ojos de el Señor de la inuqua y pessima ocupacion de aquella gente ingrata, quiso cortar el camino a su vano intento; y ansi los confundio con sus mismas lenguas, y como asta allí auia sido toda la lengua una de suvito se hallaron trocado su lenguaje en muchos y mui diferentes idiomas: y como los unos a los otros no se entendian alzaron de obra, y cada qual siguió al que entre ellos era mas principal coadunán¬dose en una compañía y familia, aquellos que mejor se po- dian entender entre si, y quedóse el tirano Nembrot con la tierra de Senaar, y con la gente mas granada. Alli fue fun¬dada la famosa Babilonia madre de confusion, monstruo pa- ridor de monstruosas abominaciones. Este fue el principio y origen de la Monarchia de los Asirios que según diligentes Autores fue Ciento y treinta años despues de el dilubio. Fue su primero Reí, como queda visto, Nembrot el qual vi- uio en el Reinado cinquenta años tan llenos de vicios y abo¬minaciones como nos dan testimonio todos los autores que de su infame vida tratan. Eusebio Cesariense (en sus Chro-
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antigua Rages, de quien quenta Eusebio en su Historia Ecle-siástica, ser Rei Abagaro Thoparcus, que escriuio aquella comedia carta a Xpto. nuestro Redemptor, y de donde fue natural la primera Sibilla, llamada Pérsica, que con voz de- viuo oráculo predijo de mucho tiempo atras el sumptuoso banquete que nuestro Redemptor hizo á aquellas compa¬ñas con los cinco panes y dos peces. Por estas mismas llana¬das corre el caudaloso Rio Eufratres, que el y el arrevatado Tigris (según Estrabon) nacen de el Monte Tauro, y se vienen a juntar no mui lejos de la antigua Babilonia, oi lla¬mada Baldac, por los Turcos; y la tierra que estos dos cau¬dalosos RÍOS toman en medio es la Mesopotamia tanto cele¬brada en las divinas letras. En estas campañas dhas. reparó con su exercito aquel diabolico Triumvirato presidiendo en el el maldito Nembrot, y en este lugar introdujo entre sus gentes la falta idolatría siendo el el primero inventor de tan nefanda maldad; aqui fundó la Ciudad de Babilonia, auien- do antes de ella fundado en diferentes partes otras tres lla¬madas Arath, Arcad, Calmna, mas de todas y de la tierra que ay desde Gaza asta Egipto tubo Bauilonia el Primado, y fue tal en el tiempo de su prosperidad, que fue contada como una de las siete marauillas de el Mundo. Aqui le pa¬reció a Nembrot fabricar una Torre con que intentaua re¬sistir la voluntad del soberano Dios; si otra vez quisiese cas¬tigar sus culpas con agua. A este Nembrot llamaron mu¬chos escriptores antiguos Saturno, y la causa creo deuio ser que (como dice Genophon) á los Principes que fundaron Reinos, gouernaron Provincias, mandaron gentes, y seño- reron naciones llamauan Saturnos, y porque este Nembrot fue (como queda visto) el primero que tiránicamente se hi^ zo pujante, el Beroso y otros lo llaman Saturno. Ciento y treinta y un años (poco mas o menos) hauian pasado des¬pues de aquel uniuersal dilubio, quando esta Torre se co- menzo a fabricar en cuia ocupacion y obra se hallaron jun¬tas casi todas las gentes que en aquella sazón auia en el Mun¬do: excepto los hijos decindientes de Heber, viznietos de
Noe, hijo de Sem, y asi es de creer que la lengua hebrea es la mas antigua de el Mundo, y la que hablo nuestro padre Adán; porque como no participaron en la culpa, tampoco en la pena: y tal opinion tienen Sant Agustin y Sant An¬tonino y Neucler, y Sant Ysidro en sus Ethimologias, y otros modernos; y es conforme á razón que con la lengua juntamte" conservarían el uso de las letras, pues es claro q' las auia an¬tes de el Dilubio; y Abrahan las pornia en mas acomodado estilo y en mas factibles caracteres, y por esto (con mucha verdad y razón) se le atribuie a el la delicada y útil inven¬ción de ellas como mas largo lo notare adelante. En estos tiempos donde aora llegamos con la Historia que es la con¬fusión de las lenguas (según Eusebio de los tiempos, y Jus¬tino, y Maneton antiguo y diligentissimo escriptor de los Reies de Egipto) Tubal a quien los mas atribuien la pobla¬ción de nuestra España, no se auia apartado para ella: antes afirman auer sido el segundo año de el Reinado de Nembrot en Babilonia, y lo mismo seria los demás. Ofendidos los ojos de el Señor de la inuqua y pessima ocupacion de aquella gente ingrata, quiso cortar el camino a su vano intento; y ansi los confundio con sus mismas lenguas, y como asta alli auia sido toda la lengua una de suvito se hallaron trocado su lenguaje en muchos y mui diferentes idiomas: y como los unos a los otros no se entendían alzaron de obra, y cada qual siguió al que entre ellos era mas principal coadunán¬dose en una compañía y familia, aquellos que mejor se po- dian entender entre si, y quedóse el tirano Nembrot con la tierra de Senaar, y con la gente mas granada. Alli fue fun¬dada la famosa Babilonia madre de confusion, monstruo pa- ridor de monstruosas abominaciones. Este fue el principio y origen de la Monarchia de los Asirios que según diligentes Autores fue Ciento y treinta años despues de el dilubio. Fue su primero Rei, como queda visto, Nembrot el qual vi- uio en el Reinado cinquenta años tan llenos de vicios y abo¬minaciones como nos dan testimonio todos los autores que de su infame vida tratan. Eusebio Cesariense (en sus Chro- nicas) llama primero Rei de esta Monarchia a un hijo de Nembrot llamado Belo, y creo deve ser porq' mas se puede Nembrot llamar primero Rei de el uniuerso, que no de los Asirios, como algunos quieren decir, que Julio Cesar no fue el primero Emperador de Roma, sino su subcesor y sobrino Octaviano Augusto: Este Belo (ora llamado primero ó se¬gundo Rei de Babilonia) fue mas virtuoso ó no tan vicioso como su padre, tubo un hijo llamado Niño valeroso en las armas, el qual en los primeros años de su edad vido la muer¬te de su padre Belo, y tubo manera como fuese adorado de todas las gentes, y ansi hizo una estatua mui al natural, y puesta en lugar publico compelio a todos que la adorasen: lo qual fue fácil de hacer porq' siendo negociación en que tanto interese se le seguía al Demonio: haría de su parte todo lo a el pusible por apartar á los hombres de el camino de su salvación; y también porque su mal abuelo Nembrot, tenia ya inficionadas todas las gentes de aquella parte del Mundo con la supersticiosa y falsa idolatria, porque aun¬que es verdad que la primera estatua que fue eregida, fue la de el muerto Belo, antes de su erection auia compelido el mal Nembrot á los hombres a que adorasen el fuego por Dios: y ansi mismo a otras criaturas terrestres. Invención fue la una y la otra que jamas en el Mundo sea perdido, porque de esta escuela de Satanás salieron tantos y tan amaestrados discípulos, que con este vicio y otros que por sus torpezas no quiero poner en escripto, inficionaron la maior parte del humano linage: y ansi estará asta que el Señor con su prometida misericordia lo remedie y atage - alumbrando los confusos entendimientos de tantas gentes ciegas.
Cap. 6 donde se señala a cada hi\o y nieto de Noe la Pro¬vincia que le cupo en el Mundo con graduación y descripción de cada Provincia, y las cosas mas notables en ellas subcedidas.
Concebido lleua mi entendimiento, repartir el Mundo entre los hijos, nietos, y biznietos de estos tres maiorazgos de el, que son Sem, Cham, y Iaphet, porque de la coyuntu¬ra donde ahora llegan mis escriptos se comenzaron á apar¬tar por varios y diversos caminos, y ábreseme un piélago tan anchuroso, y una anchura tan sin vado, que no se por donde lo tome para salir de ella. Y sera acertado señalar primero el lugar á aquellos beatissimos Padres de quien el sagrado Texto habla de intento principal, según el Gene- sis, de Cien años era Sem quando, engendró á Arphaxat segundo año despues de el dilubio. Este Arphaxat siendo de treinta y cinco años engendró á Sale, y demás de este tubo otros hijos e hijas que no se nombran por no hacer a el proposito de el diuino espíritu de Moisen. Siendo Sale de treinta años engendró a Heber de quien los Hebreos to¬maron tal nombre, y demás de este engendró hijos y hijas en la tierra de Caldea. Este Heber fue quinto abuelo de el Patriarcha Abraham, a quien Dios mando salir de Caldea morada antigua de sus maiores, y a el fue echa la promision de dar a sus decindientes por abitacion y heredad propia la tierra que era poseída de los derriuados y honce hijos de Canaam a quien aquella tierra de promision fue dada des-pues de el diluvio: no en propiedad sino entenencia. De Abrahan nació Ismael hijo de la Sierua Agar de quien pro-cedieron muchas y mui barbaras naciones, que ocuparon mucha parte de las Arabias por discurso de años a quien llamaron Ismaelitas y Agarenos de quien haremos mención adelante. Nació de Santo y conjugal ayuntamiento de el Pa-triarcha Abrahan y de la Santa y Religiosa Sarra, Ysaac, lo qual deuio ser según los Hebreos 1912 años antes de Xpto.
nicas) llama primero Rei de esta Monarchia a un hijo de Nembrot llamado Belo, y creo deve ser porq' mas se puede Nembrot llamar primero Rei de el uniuerso, que no de los Asirios, como algunos quieren decir, que Julio Cesar no fue el primero Emperador de Roma, sino su subcesor y sobrino Octaviano Augusto! Este Belo (ora llamado primero ó se¬gundo Rei de Babilonia) fue mas virtuoso ó no tan vicioso como su padre, tubo un hijo llamado Niño valeroso en las armas, el qual en los primeros años de su edad vido la muer¬te de su padre Belo, y tubo manera como fuese adorado de todas las gentes, y ansi hizo una estatua mui al natural, y puesta en lugar publico compelio a todos que la adorasen: lo qual fue fácil de hacer porq' siendo negociación en que tanto interese se le seguia al Demonio: haría de su parte todo lo a el pusible por apartar á los hombres de el camino de su salvación; y también porque su mal abuelo Nembrot, tenia ya inficionadas todas las gentes de aquella parte del Mundo con la supersticiosa y falsa idolatría, porque aun¬que es verdad que la primera estatua que fue eregida, fue la de el muerto Belo, antes de su erection auia compelido el mal Nembrot á los hombres a que adorasen el fuego por Dios: y ansi mismo a otras criaturas terrestres. Invención fue la una y la otra que jamas en el Mundo sea perdido, porque de esta escuela de Satanás salieron tantos y tan amaestrados discípulos, que con este vicio y otros que por sus torpezas no quiero poner en escripto, inficionaron la maior parte del humano linage: y ansi estará asta que el Señor con su prometida misericordia lo remedie y atage * alumbrando los confusos entendimientos de tantas gentes ciegas.
Cap- 6 donde se señala a cada hijo y nieto de Noe la Pro¬vincia que le cupo en el Mundo con graduación y descripción de cada Provincia, y las cosas mas notables en ellas subcedidas.
Concebido lleua mi entendimiento, repartir el Mundo entre los hijos, nietos, y biznietos de estos tres maiorazgos de el, que son Sem, Cham, y Iaphet, porque de la coyuntu¬ra donde ahora llegan mis escriptos se comenzaron á apar¬tar por varios y diversos caminos, y ábreseme un piélago tan anchuroso, y una anchura tan sin vado, que no se por donde lo tome para salir de ella. Y sera acertado señalar primero el lugar á aquellos beatissimos Padres de quien el sagrado Texto habla de intento principal, según el Gene- sis, de Cien años era Sem quando, engendró á Arphaxat segundo año despues de el dilubio. Este Arphaxat siendo de treinta y cinco años engendró á Sale, y demás de este tubo otros hijos e hijas que no se nombran por no hacer a el proposito de el diuino espiritu de Moisen. Siendo Sale de treinta años engendró a Heber de quien los Hebreos to¬maron tal nombre, y demás de este engendró hijos y hijas en la tierra de Caldea. Este Heber fue quinto abuelo de el Patriarcha Abraham, a quien Dios mando salir de Caldea morada antigua de sus maiores, y a el fue echa la promision de dar a sus decindientes por abitacion y heredad propia la tierra que era poseida de los derriuados y honce hijos de Canaam a quien aquella tierra de promision fue dada des-pues de el diluvio: no en propiedad sino entenencia. De Abrahan nació Ismael hijo de la Sierua Agar de quien pro-cedieron muchas y mui barbaras naciones, que ocuparon mucha parte de las Arabias por discurso de años a quien llamaron Ismaelitas y Agarenos de quien haremos mención adelante. Nació de Santo y conjugal ayuntamiento de el Pa-triarcha Abrahan y de la Santa y Religiosa Sarra, Ysaac, lo qual deuio ser según los Hebreos 1912 años antes de Xpto.
De este Sancto Patriarcha Ysaac y de su muger Rebeca, nacieron aquellos dos obpuestos hermanos Jacob y Esau; este ausentándose de la Casa de su padre abitó las Montañas de Idumea y fue padre de muchas gentes. El Saricto Jacob engendró en diferentes tiempos y mugeres, los doce hijos cabezas de aquellos celebratissimos tribus de Isrrael: que por estar tan llenos de sus cosas los Santos libros no trataré de ellas: y bolbere la pluma y el intento a los demás viznietos de Noe, tomando el hilo desde la Ciudad de Babilonia donde lo dejamos. Quien con atención leyere el Capitulo décimo de el Genesis (que es donde el Sancto Moisés hace un brebe epilogo y copia de los hijos, nietos y viznietos de Noe) hallará algunos de aquellos primeros herederos de el disier- to, Mundo, de un mismo nombre y conforme apellido, ansi como dos de este nombre Heuila, y tres de este nombre Saba; a lo qual deue advertir q' ansi como son hijos de di¬ferentes padres, ansi también fueron diferentes en la pose¬sión y suerte. Y ase de notar que según Sant Hironimo en las Hebraicas questiones y Josepho en sus antigüedades; y Santo Tomás que lo sigue sobre el Capitulo décimo de el Genesis: a los hijos de Iaphet tercero hijo de Noe, cupo en suerte la parte Septentrional de el Mundo, desde los Montes Tauro y Amano (que son en la Cilicia y en la Siria) asta el Rio Tanais, y de la Europa obtubieron toda la Costa y tierras marítimas, que ay de los dhos Montes asta Cádiz: y la demás costa que ay alli asta el Mar Británico (que oi llamamos Mar de Inglaterra). Gomer primero hijo de Iapheth, es de quien deciende los Galatas, cuia tierra se llamó Galatia a quien el Apostol Sant Pablo escriuio una saludable carta, que contiene seis Capitulos: está esta parte de tierra en la Asia menor en quarenta y seis grados de altura á la parte de el Norte, confina por la parte de el Medio dia con Capadocia, y por la de el Norte con el Imperio de Trapizonda, q' la una y la otra es oy poseida de el infame Turco juntamente con la Bithinia y Ponto sus circunve¬cinas. De estos dice Sancto Thomás en un libro que se le atribuye a el sobre el Genesis: que decienden los Galios a quien aora llamamos Franceses. El segundo hijo de Iaphet fue Magog, padre de los Scitas: destos se divisan muchas naciones, de ellos dice Diodoro, y Justino, que el linage de las Amazonas comenzó: y es ansi que de los que fueron cundiendo tanto que pasaron de la otra parte de la Cor¬dillera de el Monte (que Ptolomeo llama Imao) procedieron los Tartaros cuio numero de naciones no consiente suma: porque ellos ocupan la maior cantidad de la Asia, confinan con los Seres o Chinas. De estos Scitas vino a el mundo aquella espiritual y temporal pestilencia de la Casa y fami¬lia Otomana de donde proceden los Turcos: desta nación prophetizo el glorioso Euangelista y Apostol Sant Juan en su Apocalipsi, que engañados de el desatado Satanas, se auian de congregar en modo de guerra, contra la Sancta Congregación de los justos, y contra la electa Ciudad: y no en menor multitud q' la de las arenas del mar. Lo qual vieron cumplido nuestros miserables siglos, quando el año de 800 poco mas o menos (despues de el nacimiento de nuestro Salvador) va jaron de esta tierra de los Scitas tantos decen- dientes de este Magog; que con crueldades increibles ocu¬paron la Asia menor, y entreteniendose esta deprauada gen¬te, y sustentándose con su pujanza y multitud, aunque ven¬cidos una vez, y desvaratadas de el Santo Capitan Gudofre de Bullón, quando le quisieron estorbar el camino que Ileba- ua a la Sancta Ciudad de Jherusalem. El año de 1300 poco mas o menos un hombre vajo decindiente de este anatemati¬zado linage llamado Othomano, llamado ansi porq' aunque era Scita de nación: en el tiempo que en Asia se detubieron fue nacido y criado en un pueblo llamado Otomancio en la Galacia, comenzo a subir en la pujanza este Imperio Tur-quesco, y nuestros pecados an sido materia de ser entroniza-dos en lo que aora los vemos. Este tierra de los Scitas se divide en dos partes, el memorado Monte Imao, las hace una Europea (por caer en la parte de Europa) y la otra Asiatica, por ser conjunta con la Asia, es tierra aspera y montuosa,
De este Sancto Patriarcha Ysaac y de su muger Rebeca, nacieron aquellos dos obpuestos hermanos Jacob y Esau; este ausentándose de la Casa de su padre abitó las Montañas de Idumea y fue padre de muchas gentes. El Sancto Jacob engendró en diferentes tiempos y mugeres, los doce hijos cabezas de aquellos celebratissimos tribus de Isrrael: que por estar tan llenos de sus cosas los Santos libros no trataré de ellas: y bolbere la pluma y el intento a los demás viznietos de Noe, tomando el hilo desde la Ciudad de Babilonia donde lo dejamos. Quien con atención leyere el Capitulo décimo de el Genesis (que es donde el Sancto Moisés hace un brebe epilogo y copia de los hijos, nietos y viznietos de Noe) hallará algunos de aquellos primeros herederos de el disier- to, Mundo, de un mismo nombre y conforme apellido, ansi como dos de este nombre Heuila, y tres de este nombre Saba; a lo qual deue advertir q' ansi como son hijos de di¬ferentes padres, ansi también fueron diferentes en la pose¬sión y suerte. Y ase de notar que según Sant Hironimo en las Hebraicas questiones v Josepho en sus antigüedades; y Santo Tomás que lo sigue sobre el Capitulo décimo de el Genesis: a los hijos de Iaphet tercero hijo de Noe, cupo en suerte la parte Septentrional de el Mundo, desde los Montes Tauro y Amano (que son en la Cilicia y en la Siria) asta el Rio Tanais, y de la Europa obtubieron toda la Costa y tierras marítimas, que ay de los dhos Montes asta Cádiz: y la demás costa que ay alli asta el Mar Británico (que oi llamamos Mar de Inglaterra). Gomer primero hijo de Iapheth, es de quien deciende los Galatas, cuia tierra se llamó Galatia a quien el Apostol Sant Pablo escriuio una saludable carta, que contiene seis Capítulos: está esta parte de tierra en la Asia menor en quarenta y seis grados de altura á la parte de el Norte, confina por la parte de el Medio dia con Capadocia, y por la de el Norte con el Imperio de Trapizonda, q' la una y la otra es oy poseída de el infame Turco juntamente con la Bithinia y Ponto sus circunve¬cinas. De estos dice Sancto Thomás en un libro que se le atribuye a el sobre el Genesis: que decienden los Galios a quien aora llamamos Franceses. El segundo hijo de Iaphet fue Magog, padre de los Scitas: destos se divisan muchas naciones, de ellos dice Diodoro, y Justino, que el linage de las Amazonas comenzó: y es ansi que de los que fueron cundiendo tanto que pasaron de la otra parte de la Cor¬dillera de el Monte (que Ptolomeo llama Imao) procedieron los Tartaros cuio numero de naciones no consiente suma: porque ellos ocupan la maior cantidad de la Asia, confinan con los Seres o Chinas. De estos Scitas vino a el mundo aquella espiritual y temporal pestilencia de la Casa y fami¬lia Otomana de donde proceden los Turcos: desta nación prophetizo el glorioso Euangelista y Apostol Sant Juan en su Apocalipsi, que engañados de el desatado Satanas, se auian de congregar en modo de guerra, contra la Sancta Congregación de los justos, y contra la electa Ciudad: y no en menor multitud q' la de las arenas del mar. Lo qual vieron cumplido nuestros miserables siglos, quando el año de 800 poco mas o menos (despues de el nacimiento de nuestro Salvador) vajaron de esta tierra de los Scitas tantos decen- dientes de este Magog; que con crueldades increibles ocu¬paron la Asia menor, y entreteniendose esta deprauada gen¬te, y sustentándose con su pujanza y multitud, aunque ven¬cidos una vez, y desvaratadas de el Santo Capitan Gudofre de Bullón, quando le quisieron estorbar el camino que lleba- ua a la Sancta Ciudad de Jherusalem. El año de 1300 poco mas o menos un hombre vajo decindiente de este anatemati¬zado linage llamado Othomano, llamado ansi porq' aunque era Scita de nación: en el tiempo que en Asia se detubieron fue nacido y criado en un pueblo llamado Otomancio en la Galacia, comenzo a subir en la pujanza este Imperio Tur-quesco, y nuestros pecados an sido materia de ser entroniza-dos en lo que aora los vemos. Este tierra de los Scitas se divide en dos partes, el memorado Monte Imao, las hace una Europea (por caer en la parte de Europa) y la otra Asiatica, por ser conjunta con la Asia, es tierra aspera y montuosa.
tiene á la parte Septentrional los elados Montes Ripheos, la abitacion marítima de estas tierras es mas amigable y cle¬mente; mantienense estos Scitas de la multitud de ganados que crian: y con leche y sangre de ellos sustentan sus vidas: es tierra fértil de pastos, falta de vino y pan: esta en n.ros tiempos dividida en muchas sectas y Señores Tartaros q' la poseen aun que lo mas granado de ella está por el Turco. De estos Scitas decienden los Sarmatas y Getas (de quien los Godos decienden) los Moscovitas, Valacos, Suevos, y Dacianos de quien fue Rei el desalmado Christienio hijo de una tia de n.ro invicto Emperador Carlos Y. este fue destrui¬dor de Templos, y verdugo de Religiosos, reciviendo muchas eregias en sus tierras y Reinos, los quales cansados de ver sus abominaciones se alzaron contra el, y le quitaron el Reino casi en nuestros dias. De estos Scitas finalmente salen y se derivan muchas y mui varias naciones. El tercero hijo de Iaphet fue Maday: de quien traen origen los Medos: por estos se llamó la tierra que poblaron Media, la qual esta según Strabon al Septentrión del Mar Hircano ó Mar Caspio (que todo es uno) tiene al Poniente la Armenia y la Siria; al Medio dia tiene la Persia; á Leuante tiene la Hircania. Es dividida esta Provincia de Media en dos partes una maior (cuia cabeza fue llamada Ebathana) y otra menor que tam¬bién se llama Atrapasia, de Atrapa toun Capitán que la de¬fendió del furor de la gente Macedonia, quando Alejandro Magno conquistaua el Mundo. Esta Provincia es en parte Montuosa aunque de buenas tierras; contiene seis comarcas las tres se aventajan en mucho á las demás, dicese della tener unos campos tan fertiles y anchurosos, que en ellos se apa¬cientan 507 cauallos de los Señores y principales de aquellas tierras, y por esto se llama aquel Campo Hipoton, que quie¬re decir pasto de cauallos abunda de todos frutos necesarios para la vida humana, ecepto de aceites. Solino dice, llamarse deste nombre por respecto de Medo hijo de Egeo y Medea, mas la verdad es ya la dha. La gente de esta tierra es velicosa, usan de Arcos y flechas, tienense por dicendientes de los
Armenios, y a la verdad no les falta razón. El quarto hijo de Iaphet se llamó lavan de quien procedieron ciertos li¬nages de Griegos a quien llamaron Iones por quien se llamó el Mar Ionio: de estos escriu^ Erodoto que tubieron 10 ciudades tanto nombradas como opulentas que fueron Mi- leto, Mió, Priene, Epheso, Colophon, Levedo, Teos, Clazo- mena, Phosea, Eritria: poblaron también la Isla de Xio, y la de Zamo, estos fueron y son sus decendientes, permane¬cientes moradores de la primera Provincia donde pararon, que por la bondad de su tierra y begninidad de su Cielo, no quisieron mudarse de su primer sitio, que fue en la Asia menor entre las Provincias de Caria y Eolide, aunque algunos ramos de ellos pasaron á la Grecia, como dige. La Tierra de los decendientes de estas gentes es la parte mejor que aora poseé el Turco. Verdad es que ansi en estas naciones como en las tierras por ellas poseidas (tanto de las ya dhas, como de las que adelante se dirán) el tiempo, las guerras, y las ambiciones de los mismos hombres, an alterado y trocado las cosas, de tal manera q' apenas se halla rastro en el tiempo presente, de lo que fue en el pasado. El quinto hijo de el Pa- triarcha Iaphet, fue Tubal a quien muchos y mui graues Autores atribuien la poblacion originaria de nuestra España y a esta opinion estube persuadido (como cosa ya en general receuida de todos) asta que lei la que acerca de esto tiene el egregio varón y profundissimo Theologo el Dr. Benito Arias Montano (honrra y Corona de su Madre Seuilla) el qual dice en el primero volumen de el aparato de la Sacra Biblia (en el libro intitulado Phaleg, degentium seribus cap. 9) que los Españoles proceden de un Sepharath, como mui largos lo trata y disputa Esteuan de Gariuay y Zama- lloa en el sesto libro de su compendio historial, y el citado Doctor Arias Montano, quiere decir auer poblado Tubal la Isla Ibernia, que esta conjunta con la Inglaterra y Irlanda una misma cosa. Lo que en esto podre yo decir, es que los mismos Insulanos de Ibernia se precian venir del linage de los Españoles, aunque esta manera de proceder lo quentan tiene á la parte Septentrional los ciados Montes Ripheos, la abitacion marítima de estas tierras es mas amigable y cle¬mente; mantienense estos Scitas de la multitud de ganados que crian: y con leche y sangre de ellos sustentan sus vidas: es tierra fértil de pastos, falta de vino y pan: esta en n."" tiempos dividida en muchas sectas y Señores Tartaros q' la poseen aun que lo mas granado de ella está por el Turco. De estos Scitas decienden los Sarmatas y Getas (de quien los Godos decienden) los Moscovitas, Valacos, Suevos, y Dacianos de quien fue Rei el desalmado Christienio hijo de una tia de n.ru invicto Emperador Carlos V. este fue destrui¬dor de Templos, y verdugo de Religiosos, reciviendo muchas eregias en sus tierras y Reinos, los quales cansados de ver sus abominaciones se alzaron contra el, y le quitaron el Reino casi en nuestros dias. De estos Scitas finalmente salen y se derivan muchas y mui varias naciones. El tercero hijo de Iaphet fue Maday: de quien traen origen los Mcdos: por estos se llamó la tierra que poblaron Media, la qual esta según Strabon al Septentrión del Mar Hircano ó Mar Caspio (que todo es uno) tiene al Poniente la Armenia y la Siria; al Medio dia tiene la Persia; á Leuante tiene la Hircania. Es dividida esta Provincia de Media en dos partes una maior (cuia cabeza fue llamada Ebathana) y otra menor que tam¬bién se llama Atrapasia, de Atrapatoun Capitan que la de¬fendió del furor de la gente Macedonia, quando Alejandro Magno conquistaua el Mundo. Esta Provincia es en parte Montuosa aunque de buenas tierras; contiene seis comarcas las tres se aventajan en mucho á las demás, dicese della tener unos campos tan fertiles y anchurosos, que en ellos se apa¬cientan 507 cauallos de los Señores y principales de aquellas tierras, y por esto se llama aquel Campo Hipoton, que quie¬re decir pasto de cauallos abunda de todos frutos necesarios para la vida humana, ecepto de aceites. Solino dice, llamarse deste nombre por respecto de Medo hijo de Egeo y Medea, mas la verdad es ya la dha. La gente de esta tierra es velicosa, usan de Arcos y flechas, tienense por dicendientes de los
Armenios, y a la verdad no les falta razón. El quarto hijo de Iaphet se llamó lavan de quien procedieron ciertos li¬nages de Griegos a quien llamaron Iones por quien se llamó el Mar Ionio: de estos escriu^ Erodoto que tubieron 10 ciudades tanto nombradas como opulentas que fueron Mi- leto, Mió, Priene, Epheso, Colophon, Levedo, Teos, Clazo- mena, Phosea, Eritria: poblaron también la Isla de Xio, y la de Zamo, estos fueron y son sus decendientes, permane¬cientes moradores de la primera Provincia donde pararon, que por la bondad de su tierra y begninidad de su Ciclo, no quisieron mudarse de su primer sitio, que fue en la Asia menor entre las Provincias de Caria y Eolide, aunque algunos ramos de ellos pasaron á la Grecia, como dige. La Tierra de los decendientes de estas gentes es la parte mejor que aora posee el Turco. Verdad es que ansi en estas naciones como en las tierras por ellas poseídas (tanto de las ya dhas, como de las que adelante se dirán) el tiempo, las guerras, y las ambiciones de los mismos hombres, an alterado y trocado las cosas, de tal manera q' apenas se halla rastro en el tiempo presente, de lo que fue en el pasado. El quinto hijo de el Pa- triarcha Iaphet, fue Tubal a quien muchos y mui graues Autores atribuien la poblacion originaria de nuestra España y a esta opinion estube persuadido (como cosa ya en general receuida de todos) asta que lei la que acerca de esto tiene el egregio varón y profundísimo Theologo el Dr. Benito Arias Montano (honrra y Corona de su Madre Seuilla) el qual dice en el primero volumen de el aparato de la Sacra Biblia (en el libro intitulado Phaleg, degentium seribus cap. 9) que los Españoles proceden de un Sepharath, como mui largos lo trata y disputa Esteuan de Gariuay y Zama- lloa en el sesto libro de su compendio historial, y el citado Doctor Arias Montano, quiere decir auer poblado Tubal la Isla Ibernia, que esta conjunta con la Inglaterra y Irlanda una misma cosa. Lo que en esto podre yo decir, es que los mismos Insulanos de Ibernia se precian venir del linage de los Españoles, aunque esta manera de proceder lo quentan sus historiadores, y muchos de los nuestros de esta manera: que en el tiempo que los Moros señorearon á España, salió de la costa de Galicia ó Vizcaya un Nauio cargado de gente fugitiua de las victoriosas armas de los Mohametanos y naue- gando al Septentrión tubieron noticia de aquella Isla y fue- ronse a ella, y hicieron alli su manida, y enparentando con los naturales de las Islas cincunvecinas (que ya estauan ocupadas de otras naciones muchos años auia) tomaron sus costum¬bres y lenguas. Florian quenta esto de otra manera: y dice que el Rei Brigo quarto Rei de España pobló aquella Isla. La verdad de esto Dios la sabe. Tubal con sus familias salió de Suria ó Siria (y si pobló en España como esta ya receuido comunmente) no tendré que detenerme en el como ni en el quando (pues tan de proposito lo escriue el Gariuay en su compendio historial) y si pobló en Ibernia como el Dr. Arias Montano quiere, digo que nuestra Isla de Ibernia tiene a su Oriente la Isla de Escocia, tiene de largo setenta y cinco leguas, y de ancho quarenta y cinco, á la parte de Inglaterra q' la tiene al medio dia; tiene muchos vagios, está desde cinquenta y uno asta 5 5 grados, goza de grandes pesquerías, y conservase mucho el pescado que en ella se to¬ma. La tierra es algo montuosa, ay en ella mucho ganado, que sean en las seibas el porsi montaraz. La maior parte de sus avitadores viben en los Campos donde tienen sus cacerías, cogen pan, carecen de vino y de aceite, son grandes co¬medores de carne, y quando hayan coyuntura para beuer vino aprotiechanse de ella. El dia de oy están corrompidos con las eregias de Vuitcleff (Dogmatista Ingles) cuia pon- • zoña á inficionado toda aquella tierra; ay entre ellos algu¬nos hombres graues Catolicos que en sus casas de Campo tien Sacerdotes; ay en esta Isla buenos Alanos ó lebreles, como en Islandia; ay tan buenas acaneas como en Inglaterra, y esto basta para relación de esta Isla. Tiene Santo Tomás (en el libro dho. sobre el Genesis) que de este Tubal tam¬bién procede cierta nación de Italianos. El sexto hijo de laphet, fue Mosoc, este pobló en la tierra llamada Capa- ¿ocia, y la caueza de aquella Provincia fue la Ciudad de Mosata, intitulada ansi de el nombre de su fundador Mo- soc. Esta tierra de Capadocia esta en quarenta y siete grados poco mas o menos á la parte de el Norte; tiene a el Oriente á la maior Armenia esta puesta entre el Ponto Eugino, y los Montes Mosticos, que es ramo de la gran Codillera que corre con diferentes nombres desde la Scitia Europea, asta el remate mas Oriental de la India. Es buena tierra fértil; a y en ella todo genero de Arboles; ay aceite en abundan¬cia y vino, y por ser toda tierra aprouechada es falta de leña. Esta aora sugeta al Turco, y puesta entre las Provin¬cias de el Imperio de Trapisonda; tiene Gouernador por si, la gente es belicosa, y bien agestada; el temple es frió por la vecindad que tienen con la grande y nevada Cordillera ya dicha. Las mugeres son en estremo hermosas y se precian de ello. Thiras séptimo y ultimo hijo de Iaphet aportó a tierra que despues llamaron Tracia (derivando este nombre de su primer poblador Thiras) aunque algunos escriptores Griegos dicen llamarse ansi de Tracio hijo de el Dios Marte, y ya seria posible (como atras queda anotado) que las va¬nas gentes de aquellos primeros siglos honrrasen y venerasen a este nieto de Noe, devajo de este nombre hijo de Marte, pues consta claro auer ávido muchos a quien llamaron Jú¬piter, y muchos Saturnos, y muchos Apolos, y por el con-siguiente muchos de este nombre Marte, como lo nota mui bien el Tostado sobre el, Eusebio de los tiempos. Esta Región de Tracia es la ultima tierra en la Europa, en altura de quarenta y cinco grados poco mas ó menos al Polo Artico ó Norte; tiene a el Oriente el Mar que divide a la Asia de nuestra Europa, llamase en nuestros tiempos la Romanía, tiene por vecina y conjunta la Macedonia, de donde fue Rey Philipo padre de Alejandro Magno. Demórale a el Po¬niente la aspera tierra de Albania, de quien fue Señor el valerossisimo Capitan George Castrioto, a quien los Turcos llamauan Escanderberg; que quiere decir segundo Alejan¬dro, mas digna su memoria de que no se acabe en el Mundo, sus historiadores, y muchos de los nuestros de esta manera: que en el tiempo que los Moros señorearon á España, salió de la costa de Galicia ó Vizcaya un Nauio cargado de gente fugitiua de las victoriosas armas de los Mohametanos y naue- gando al Septentrión tubieron noticia de aquella Isla y fue- ronse a ella, y hicieron alli su manida, y enparentando con los naturales de las Islas cincunvecinas (que ya estauan ocupadas de otras naciones muchos años auia) tomaron sus costum¬bres y lenguas. Florian quenta esto de otra manera: y dice que el Rei Brigo quarto Rei de España pobló aquella Isla. La verdad de esto Dios la sabe. Tubal con sus familias salió de Suria ó Siria (y si pobló en España como esta ya receuido comunmente) no tendré que detenerme en el como ni en el quando (pues tan de proposito lo escriue el Gariuay en su compendio historial) y si pobló en Ibernia como el Dr. Arias Montano quiere, digo que nuestra Isla de Ibernia tiene a su Oriente la Isla de Escocia, tiene de largo setenta y cinco leguas, y de ancho quarenta y cinco, á la parte de Inglaterra q' la tiene al medio dia; tiene muchos vagios, está desde cinquenta y uno asta 5 5 grados, goza de grandes pesquerias, y conservase mucho el pescado que en ella se to¬ma. La tierra es algo montuosa, ay en ella mucho ganado, que sean en las seibas el porsi montaraz. La maior parte de sus avitadores viben en los Campos donde tienen sus cacerías, cogen pan, carecen de vino y de aceite, son grandes co¬medores de carne, y quando hayan coyuntura para beuer vino aprouechanse de ella. El dia de oy están corrompidos con las eregias de Vuitcleff (Dogmatista Ingles) cuia pon¬zoña á inficionado toda aquella tierra; ay entre ellos algu¬nos hombres graues Catolicos que en sus casas de Campo tien Sacerdotes; ay en esta Isla buenos Alanos ó lebreles, como en Islandia; ay tan buenas acaneas como en Inglaterra, y esto basta para relación de esta Isla. Tiene Santo Tomás (en el libro dho. sobre el Genesis) que de este Tubal tam¬bién procede cierta nación de Italianos. El sexto hijo de laphet, fue Mosoc, este pobló en la tierra llamada Capa- docia, y la caueza de aquella Provincia fue la Ciudad de Mosata, intitulada ansi de el nombre de su fundador Mo- soc. Esta tierra de Capadocia esta en quarenta y siete grados poco mas o menos á la parte de el Norte; tiene a el Oriente á la maior Armenia esta puesta entre el Ponto Eugino, y los Montes Mosticos, que es ramo de la gran Codillera que corre con diferentes nombres desde la Scitia Europea, asta el remate mas Oriental de la India. Es buena tierra fértil; ay en ella todo genero de Arboles; ay aceite en abundan¬cia y vino, y por ser toda tierra aprouechada es falta de leña. Esta aora sugeta al Turco, y puesta entre las Provin¬cias de el Imperio de Trapisonda; tiene Gouernador por si, la gente es belicosa, y bien agestada; el temple es frió por la vecindad que tienen con la grande y nevada Cordillera ya dicha. Las mugeres son en estremo hermosas y se precian de ello. Thiras séptimo y ultimo hijo de Iaphet aportó a tierra que despues llamaron Tracia (derivando este nombre de su primer poblador Thiras) aunque algunos escriptores Griegos dicen llamarse ansi de Tracio hijo de el Dios Marte, y ya seria posible (como atras queda anotado) que las va¬nas gentes de aquellos primeros siglos honrrasen y venerasen a este nieto de Noe, devajo de este nombre hijo de Marte, pues consta claro auer ávido muchos a quien llamaron Jú¬piter, y muchos Saturnos, y muchos Apolos, y por el con-siguiente muchos de este nombre Marte, como lo nota mui bien el Tostado sobre el, Eusebio de los tiempos. Esta Región de Tracia es la ultima tierra en la Europa, en altura de quarenta y cinco grados poco mas ó menos al Polo Artico ó Norte; tiene a el Oriente el Mar que divide a la Asia de nuestra Europa, llamase en nuestros tiempos la Romania, tiene por vecina y conjunta la Macedonia, de donde fue Rey Philipo padre de Alejandro Magno. Demórale a el Po¬niente la aspera tierra de Albania, de quien fue Señor el valerossisimo Capitan George Castrioto, a quien los Turcos llamauan Escanderberg; que quiere decir segundo Alejan¬dro, mas digna su memoria de que no se acabe en el Mundo, que no el de acauar tan presto y tan desfauorecido como acabó el año de 1467. Tiene al Medio dia esta Tracia el Mar Egeo, que si a Plutarco devemos crédito, nos dice lla¬marse de este nombre, por Egeo padre de Teseo, la nomina- tissima y infelice Ciudad de Constantinopla, antes llamada Vizancio, cae en tierra de Tracia en ella están aquellas latissimas llanadas de los Campos Pharsalicos derramadores de las lagrimas y sangre Romana como lo manifiesta bien Lucano. Por medio de estos llanos corren algunos Ríos, y al principal llaman los Turcos el dia de oy Mariza. De este tierra dice Pomponio Mela, que ni Cielo ni tierra de ella es tractable, por ser fría y del mal Cielo, y esteril: y ansi cria los hombres fieros y inhumanos; ay famosos cauallos, y los de esta tierra fueron los primeros que los sugetaron á freno: y si a fabulas antedemos, de la Costa de esta Pro¬vincia, salió la primera Nao despues de el Arca de Noe. Mucho auia que decir, pero lo dho basta dejando lo demás para lo descriptores de aquel Reino.
Cap. 7 donde se prosigue la repartición de el Mundo y las cosas antiguas y modernas en la Provincias subce- didas.
De los siete hijos de Iaphet (y a lo que se cree de Neogia su muger) auemos escripto, dándoles a cada uno la posesion que de el Mundo le cupo en suerte: resta aora que tratemos de sus nietos de este y viznietos de el padre Noe. El maioraz- - go de Iaphet (como queda visto) fue Gomer de el qual (y de su quarto hermano Jauan) buelbe el sagrado texto á hacer mención, dándole progenie y descendientes, pasando en silencio los otros cinco, como cosas que no hacían a el sagrado proposito de este Gomer (aunque sea ansi, que ter- nia muchos hijos) de solos tres se hace mención, cuios nom¬bres son Ascenez, Riphat, y Thogorma. Ascenez (según los autores arriua alegados) ayudó con su posteridad: a henchir y poblar el bacio Mundo por la misma parte q' co¬menzó su padre: y ansi fue que estendiendose hacia el Sep¬tentrión de la Galacia (donde el padre de Ascenez se quedó con los demás hijos y familia) llegó a dar principio al an- chissimo Reino de Sarmacia: con cuia descendencia (si es verdad lo que de las Amazonas nos quentan los antiguos escriptores) se mezclaron estas: haciendo convenencia, que a ciertos tiempos del año (que deuia ser por la primavera de aquella tierra) fuesen varones Sarmatas a coabitar con ellas, y si de la preñez en que quedavan pariesen varones eran embiados a sus padres, y si hembras, criauanse con sus ma¬dres en aquella disciplina militar que de estas Amazonas lee¬mos. Son tantos y tan graues Autores los que escriuen de este linage de mugeres que pareceria descomedimiento no creelo, y temeridad contradecirlo. De Diodoro Ciculo lee¬mos auer en dos partes de el Mundo, auido Amazonas, las una en la Scitia (que son estas de quien acauamos de hablar) y las otras en la parte de Aphrica llamada Libia: mas de solas las Sciticas hacen mención los mas graues Autores. Justino y Diodoro escriuen mui de proposito su origen, y lo mismo hiciera yo si no fuera otro el mió. Plutarco en la vida de Tgeseo, quenta marauillas de sus hechos, y otros autores difusamente, ansi como Claudiano, Pomponio Mela, Proper- cio, Estrabon, y Seruio sobre la Eneyda, y Valerio flaco en su Argonautica, y otros. Estas mugeres ayudaron a estender la generación de los Sarmatas, cuia tierra confina con los elados Montes Hiperbóreos á la parte de el Norte: en estos Montes nace el Rio Tanais, que según queda visto divide la Europa de la Asia, están en sesenta grados de altura al Nor¬te, de estos descienden grandes naciones de Tartaros: a sido gente indómita, y oi dia lo son, tienen entre ellos muchas eregias, aunque se precian de Christianos, y ai gran multitud de barvaros de esta nación, que ni conocen a Dios ni entien¬den que ay mas de nacer y morir: hacen guerra cruel á los Turcos y a sus aliados por aquella parte que antiguamente se llamó Bosphoro Cimerio: y despues Taurica chernoneso;
que no el de acauar tan presto y tan desfauorecido como acabó el año de 1467. Tiene al Medio dia esta Tracia el Mar Egeo, que si a Plutarco dcvemos crédito, nos dice lla¬marse de este nombre, por Egeo padre de Teseo, la nomina- tissima y infelice Ciudad de Constantinopla, antes llamada Vizancio, cae en tierra de Tracia en ella están aquellas latissimas llanadas de los Campos Pharsalicos derramadores de las lagrimas y sangre Romana como lo manifiesta bien Lucano. Por medio de estos llanos corren algunos Rios, y al principal llaman los Turcos el dia de oy Mariza. De este tierra dice Pomponio Mela, que ni Cielo ni tierra de ella es tractable, por ser fria y del mal Cielo, y esteril: y ansi cria los hombres fieros y inhumanos; ay famosos cauallos, y los de esta tierra fueron los primeros que los sugetaron á freno: y si a fabulas antedemos, de la Costa de esta Pro¬vincia, salió la primera Nao despues de el Arca de Noe. Mucho auia que decir, pero lo dho basta dejando lo demás para lo descriptores de aquel Reino.
Cap. 7 donde se prosigue la repartición de el Mundo y las cosas antiguas y modernas en la Provincias subce- didas.
De los siete hijos de Iaphet (y a lo que se cree de Neogia su muger) auemos escripto, dándoles a cada uno la posesion que de el Mundo le cupo en suerte: resta aora que tratemos de sus nietos de este y viznietos de el padre Noe. El maioraz- * go de Iaphet (como queda visto) fue Gomer de el qual (y de su quarto hermano Jauan) buelbe el sagrado texto á hacer mención, dándole progenie y descendientes, pasando en silencio los otros cinco, como cosas que no hacían a el sagrado proposito de este Gomer (aunque sea ansi, que ter- nia muchos hijos) de solos tres se hace mención, cuios nom¬bres son Ascenez, Riphat, y Thogorma. Ascenez (según los autores arriua alegados) ayudó con su posteridad: a henchir y poblar el bacio Mundo por la misma parte q' co¬menzó su padre: y ansi fue que estendiendose hacia el Sep-tentrión de la Galacia (donde el padre de Ascenez se quedó con los demás hijos y familia) llegó a dar principio al an- chissimo Reino de Sarmacia: con cuia descendencia (si es verdad lo que de las Amazonas nos quentan los antiguos escriptores) se mezclaron estas: haciendo convenencia, que a ciertos tiempos del año (que deuia ser por la primavera de aquella tierra) fuesen varones Sarmatas a coabitar con ellas, y si de la preñez en que quedavan pariesen varones eran embiados a sus padres, y si hembras, criauanse con sus ma¬dres en aquella disciplina militar que de estas Amazonas lee¬mos. Son tantos y tan graues Autores los que escriuen de este linage de mugeres que pareceria descomedimiento no creelo, y temeridad contradecirlo. De Diodoro Ciculo lee¬mos auer en dos partes de el Mundo, auido Amazonas, las una en la Scitia (que son estas de quien acauamos de hablar) y las otras en la parte de Aphrica llamada Libia: mas de solas las Sciticas hacen mención los mas graues Autores. Justino y Diodoro escriuen mui de proposito su origen, y lo mismo hiciera yo si no fuera otro el mió. Plutarco en la vida de Tgeseo, quenta marauillas de sus hechos, y otros autores difusamente, ansi como Claudiano, Pomponio Mela, Proper- cio, Estrabon, y Seruio sobre la Eneyda, y Valerio flaco en su Argonautica, y otros. Estas mugeres ayudaron a estender la generación de los Sarmatas, cuia tierra confina con los elados Montes Hiperbóreos á la parte de el Norte: en estos Montes nace el Rio Tanais, que según queda visto divide la Europa de la Asia, están en sesenta grados de altura al Nor¬te, de estos descienden grandes naciones de Tartaros: a sido gente indómita, y oi dia lo son, tienen entre ellos muchas eregias, aunque se precian de Christianos, y ai gran multitud de barvaros de esta nación, que ni conocen a Dios ni entien¬den que ay mas de nacer y morir: hacen guerra cruel á los Turcos y a sus aliados por aquella parte que antiguamente se llamó Bosphoro Cimerio: y despues Taurica chernoneso;
cae esto en parte del Imperio de Trapizonda, que les demora al medio dia, aqui son aquellos Circasos sufridores de trava- jos, de cuia nación fue Caytbey Soldán de el Cairo que de esclauo vino a ser Rey y murió en tal pompa año de 1499; y por este Bosphoro (que es lo mismo que decir estrecho) desagua en el Ponto, Eugino la Laguna Meotica en que entra el Rio Tañáis, y lo uno y lo otro son los términos y remates de Europa y Asia. Esto se puede decir de la descendencia de Ascenez. El segundo hijo de Gomer se llamó Riphat, este poblo y obtuvo la tierra mas cercana á la de el dho. su padre porque es de creer, que con la multiplicación de las gentes se estrecharían los lugares, y cada uno buscaria descansado y desocupado asiento para si y para su familia. Poblo pues Riphat la Provincia llamada Paphlagonia, que es parte de la Asia menor, en las vertientes de la parte de el Norte sobre el Ponto Eugino ó Mar maior (que todo es uno) y conjunta á la Galacia poblada por su padre (como esta dho.) y aun Ptolomeo, la hace parte della: y si a Stephano atendemos el dice ser poblada por Paphlagon hijo de Phinco: mas lo dho. es mas verdadero porque estos historiadores no atienden a el primer origen de gente que vino á las tierras: sino al prin¬cipio que de las tales gentes tubieron clara noticia, y se deue creer que pasarían artos años: y ansi aunque otros au¬tores quieren dar á estas naciones que voy escriviendo los padres originarios diferentes de los que yo les doy (siguien¬do a los graues autores nombrados) reciben engaño porque no toman el tiempo de tan atras como lo debian tomar. Tito- libio dice que de esta nación llamada Paphlagones, se deribo otra llamados los Henetos, los quales por fuerza de guerras Ciuiles (que entre ellos mismos se levantaron) fueron ex¬cluidos de sus tierras: y siguiendo a su Rei Pilemene fueron a el memorable Asirio de Troya: y en esta guerra fue muer¬to su Rei, y los que de ellos quedaron siguieron como a su Capitan y caudillo a Antenor varón Ilustre Troyano, y con el se pasaron en una parte de la Ytalia, y mudando la letra H en letra V se llamaron Veneti cuios pueblos dieron ori¬gen en año de Christo 454 á la Ciudad de Venecia en el Mar Adriático en el mismo que Athilla destruyó a Aquileya, siendo Sumo Pontífice en Roma León primero, y Empera¬dor Constantino Politano Marciano. Esta Paflagonia dice Solino, que comienza de el Monte Citoro, y va prolongán-dose por espacio de sesenta y tres millas (que sera poco mas de veinte leguas de comarca) en esta tierra fundó Metri- dates Rei de Ponto una Ciudad mui populosa a quien llamó Eupatoria: y algunos años despues, quando este Mitridates fue vencido, y captibo de Pompeyo le mudaron el nombre, y se llamó Pompeyo Polis, aqui están aquellas ensangrenta¬das llanuras donde el villano Thartaro Taborlan venció y prendió a el Turco Bayaceto, muriendo de ambas partes mas gentes que jamas en el Mundo murió en batalla, lo qual sub- cedio al pie del Monte Estelia, de donde comienzan á nacer aquellas anchurosas campiñas y fue esto el año 1397 de esta tierra de que tratamos: podemos decir lo mismo que de Ga- lacia: pues es casi toda una con la Bithinia. La una y la otra están en obediencia de el Turco como las demás de Asia me¬nor, y a el sirven y obedecen. El tercero y ultimo hijo de Gomer se llamó Thogorma, este apartandose de la compa¬ñía y multitud q' con su padre y hermanos venia (por las causas q' los demás) se vino buscando con sus familias la parte mas Occidental de la Asia, y ansi vinieron asta hallar el Mar que la divide de la Europa, y sin querer pasarlo halló unas anchas y desocupadas llanuras: puestas a la falda de una frondosa cordillera con unas playas que miran a el Po¬niente, y ellas van corriendo de Norte á Norte. Esta Provin¬cia es la que según Estrabon tomó nombre de Frigia de cier¬tos pueblos de Tracia ansí llamados. A esta Región llegó nuestro Thogorma y la abito con sus compañas.
Esta es Fhrigia donde fue fundada la nombrada Ciudad de Troya de quien tantas historias Griegas y Latinas están llenas: dividenla los Consmographos en dos Frigias una me¬nor, y otra maior; confinan con Caria, Lidia, Misia, y Bi¬thinia. De esta Provincia fue natural la Ciuilla a quien 11a- cae esto en parte del Imperio de Trapizonda, que les demora al medio dia, aqui son aquellos Circasos sufridores de trava- jos, de cuia nación fue Caytbey Soldán de el Cairo que de esclauo vino a ser Rey y murió en tal pompa año de 1499; y por este Bosphoro (que es lo mismo que decir estrecho) desagua en el Ponto Eugino la Laguna Meotica en que entra el Rio Tanais, y lo uno y lo otro son los términos y remates de Europa y Asia. Esto se puede decir de la descendencia de Ascenez. El segundo hijo de Gomer se llamó Riphat, este poblo y obtuvo la tierra mas cercana á la de el dho. su padre porque es de creer, que con la multiplicación de las gentes se estrecharían los lugares, y cada uno buscaría descansado y desocupado asiento para si y para su familia. Poblo pues Riphat la Provincia llamada Paphlagonia, que es parte de la Asia menor, en las vertientes de la parte de el Norte sobre el Ponto Eugino ó Mar maior (que todo es uno) y conjunta á la Galacia poblada por su padre (como esta dho.) y aun Ptolomeo, la hace parte della: y si a Stephano atendemos el dice ser poblada por Paphlagon hijo de Phinco: mas lo dho. es mas verdadero porque estos historiadores no atienden a el primer origen de gente que vino á las tierras: sino al prin¬cipio que de las tales gentes tubieron clara noticia, y se deue creer que pasarían artos años: y ansi aunque otros au¬tores quieren dar á estas naciones que voy escriviendo los padres originarios diferentes de los que yo les doy (siguien¬do a los graues autores nombrados) reciben engaño porque no toman el tiempo de tan atras como lo debian tomar. Tito- libio dice que de esta nación llamada Paphlagones, se deribo otra llamados los Henetos, los quales por fuerza de guerras Ciuiles (que entre ellos mismos se levantaron) fueron ex¬cluidos de sus tierras: y siguiendo a su Rei Pilemene fueron a el memorable Asirio de Troya: y en esta guerra fue muer¬to su Rei, y los que de ellos quedaron siguieron como a su Capitan y caudillo a Antenor varón Ilustre Troyano, y con el se pasaron en una parte de la Ytalia, y mudando la letra H en letra V se llamaron Veneti cuios pueblos dieron ori¬gen en año de Christo 454 á la Ciudad de Venecia en el Mar Adriático en el mismo que Athilla destruyó a Aquileya, siendo Sumo Pontífice en Roma León primero, y Empera¬dor Constantino Politano Marciano. Esta Paflagonia dice Solino, que comienza de el Monte Citoro, y va prolongán¬dose por espacio de sesenta y tres millas (que sera poco mas de veinte leguas de comarca) en esta tierra fundó Metri- dates Rei de Ponto una Ciudad mui populosa a quien llamó Eupatoria: y algunos años despues, quando este Mitridates fue vencido, y captibo de Pompeyo le mudaron el nombre, y se llamó Pompeyo Polis, aqui están aquellas ensangrenta¬das llanuras donde el villano Thartaro Taborlan venció y prendió a el Turco Bayaceto, muriendo de ambas partes mas gentes que jamas en el Mundo murió en batalla, lo qual sub- cedio al pie del Monte Estelia, de donde comienzan á nacer aquellas anchurosas campiñas y fue esto el año 1397 de esta tierra de que tratamos: podemos decir lo mismo que de Ga- lacia: pues es casi toda una con la Bithinia. La una y la otra están en obediencia de el Turco como las demás de Asia me-nor, y a el sirven y obedecen. El tercero y ultimo hijo de Gomer se llamó Thogorma, este apartandose de la compa- ñia y multitud q' con su padre y hermanos venia (por las causas q' los demás) se vino buscando con sus familias la parte mas Occidental de la Asia, y ansi vinieron asta hallar el Mar que la divide de la Europa, y sin querer pasarlo halló unas anchas y desocupadas llanuras: puestas a la falda de una frondosa cordillera con unas playas que miran a el Po¬niente, y ellas van corriendo de Norte á Norte. Esta Provin¬cia es la que según Estrabon tomó nombre de Frigia de cier¬tos pueblos de Tracia ansí llamados. A esta Región llegó nuestro Thogorma y la abito con sus compañas.
Esta es Fhrigia donde fue fundada la nombrada Ciudad de Troya de quien tantas historias Griegas y Latinas están llenas: dividenla los Consmographos en dos Frigias una me¬nor, y otra maior; confinan con Caria, Lidia, Misia, y Bi¬thinia. De esta Provincia fue natural la Ciuilla a quien 11a- marón Phrigia en nuestros tiempos es llamada la Noto- lia, ocupola el Turco y es gouernacion y aun de las buenas de su Imperio, esta en casi quarenta grados de altura al Norte, en esta Provincia ó en su circunferencia están los famosos y celebrados Montes Tmolo, y Ida, desde aqui corre la costa hacia el medio dia, y descabeza en frente de la Isla de Rodas; es tierra fértil y nutridora de mejores cauallos q' hombres; los dhos. son los tres hijos de Gomer; y el sagra¬do Texto señala luego la generación de Iauan, que como que¬da visto fue quarto hijo de Iaphet de este se señalan y nom¬bran solos quatro (aunque bien se dejo entender que ternia muchos mas: y no se nombran por la causa que sea refe¬rido) son los hijos de Iauan, Elissa, Tharsis, Gethin, Dodain, de quien añade el sagrado Texto, que de estos fueron divi¬sas las Islas de los Gentiles en sus Regiones cada qual según sus lenguas, y sus familias en sus naciones. Lo q' ay que decir según Sant Hieronimo, Sancto Thomás, y Sant Ysidro en el lugar y lugares citados, y según Josepho y otros autores es, que á Elissa se le atribuye (de consentimiento de dhos. autores) la propagación de una nación de Griegos llamados Eolides: por quien una de las lenguas Griegas, tenidas en estimación fue llamada Eolis, de estos fue poblada la mui ce¬lebrada Península antiquissimamente llamada Apia, y tam¬bién Pelagia, y despues Peloponeso (según los Gentiles) por un hijo de Thantalo llamado Pelopes, es llamada en nues¬tros tiempos la Morea, tiene un breue estrecho de tierra con que se junta con la Grecia; tiene á la mano hizquierda (mirando al Norte) el Mar Egeo, y a la derecha el Jonio, . y en aquel estrecho fue la famosa Ciudad de Corintho. Ubo en esta Península antiguamente muchas y mui populosas Ciudades, ansi como Argos, Micenas, Lacedemonia, y otras muy decantadas de los escriptores Griegos y Latinos, está en casi quarenta y cinco grados de altura al Norte: y es tie¬rra fértil y abundosa, y una de las buenas tenencias que dá el Turco a sus Capitanes. Son muchas y mui notables las cosas que en esta Peninsula an subcedido (asi en el tiempo de la Gentilidad como en el breue que tubieron la fee de Christo) y despues en el infelice tiempo de la Secta Maho¬metana. El segundo hijo de Jauan fue llamado Tharsis, este (según los Doctores citados) aportando á aquellas Plani¬cies, que de la Asia menor miran el Sol quando esta en lo alto de su curso (a quien llamaron Silicia) poblo una ciu¬dad para cabeza y Metropolitana de lo que su familia ocupo: la qual de su propio nombre llamó Tgarsis (aunque Luca- no quiere sentir que a esta Ciudad a quien el llama Tharso, la fundó Perseo hijo de Danao) otros autores (no menos graues) aplican la phabrica de esta Ciud. al Infante y afe¬minado Sardanapalo, y quieren decir auer estado en ella su sepulcro, y que esta y la Ciudad de Anchialon las fabricó y fundó en un mismo dia, fue madre la Ciudad de Tharsis de muchos y mui Ilustres varones aunque mui mas ilustrada ella, y todo su territorio de Silicia por ser venturosa patria del glorioso Apostol Sant Pablo, y porque estos renglones se escriuen en el mismo dia del laureado Mártir Sant Bonifa¬cio, me parece no sera razón quitarle el rosicler hermossisimo que esta Ciudad de Tharso tiene por esmalte de la sangre des te glorioso Mártir, que en ella reciuio en tiempo de los impios Emperadores, Diocleziano y Maximiano, aqui le mos¬tró Dios su lumbre para que auiendo herrado el camino por lasciuos regalos de su ama y enamorada Aglaes, pudiese bol- ber con heroico aliento al camino de la Justicia. Mucho auia que decir de las cosas subcedidas en Silicia y Tharso, mas dejarlas emos por distinguir este nombre con otro que en el Sagrado texto se halla. Leese en el segundo del Paralipo me- non y en otros lugares, que los Reies de Isrrael embiauan a Tharsis y Ofir por oro drogas, gemmas v cosas de estima¬ción, en especial en el lugar citado parece que el Rey Jo- saphat hizo una flota en un Puerto de el Mar Bermejo lla¬mado Asion gauer (al qual Puerto no se con que funda-mento algunos Geographos especial Enciso llaman Ayllan) en este Puerto previno Josaphat la flota para ir por oro a Tarsis, y por auer tomado amistad y hecho compañía con marón Phrigia en nuestros tiempos es llamada la Noto- lia, ocupola el Turco y es gouernacion y aun de las buenas de su Imperio, esta en casi quarenta grados de altura al Norte, en esta Provincia ó en su circunferencia están los famosos y celebrados Montes Tmolo, y Ida, desde aqui corre la costa hacia el medio dia, y descabeza en frente de la Isla de Rodas; es tierra fértil y nutridora de mejores cauallos q' hombres; los dhos. son los tres hijos de Gomer; y el sagra¬do Texto señala luego la generación de Iauan, que como que¬da visto fue quarto hijo de Iaphet de este se señalan y nom¬bran solos quatro (aunque bien se dejo entender que ternia muchos mas: y no se nombran por la causa que sea refe¬rido) son los hijos de Iauan, Elissa, Tharsis, Cethin, Dodain, de quien añade el sagrado Texto, que de estos fueron divi¬sas las Islas de los Gentiles en sus Regiones cada qual según sus lenguas, y sus familias en sus naciones. Lo q' ay que decir según Sant Hieronimo, Sancto Thomás, y Sant Ysidro en el lugar y lugares citados, y según Josepho y otros autores es, que á Elissa se le atribuye (de consentimiento de dhos. autores) la propagación de una nación de Griegos llamados Eolides: por quien una de las lenguas Griegas, tenidas en estimación fue llamada Eolis, de estos fue poblada la mui ce¬lebrada Península antiquissimamente llamada Apia, y tam¬bién Pelagia, y despues Peloponeso (según los Gentiles) por un hijo de Thantalo llamado Pelopes, es llamada en nues¬tros tiempos la Morea, tiene un breue estrecho de tierra con que se junta con la Grecia; tiene á la mano hizquierda (mirando al Norte) el Mar Egeo, y a la derecha el Jonio, y en aquel estrecho fue la famosa Ciudad de Corintho. Ubo en esta Península antiguamente muchas y mui populosas Ciudades, ansi como Argos, Micenas, Lacedemonia, y otras muy decantadas de los escriptores Griegos y Latinos, está en casi quarenta y cinco grados de altura al Norte: y es tie¬rra fértil y abundosa, y una de las buenas tenencias que dá el Turco a sus Capitanes. Son muchas y mui notables las cosas que en esta Peninsula an subcedido (asi en el tiempo de la Gentilidad como en el breue que tubieron la fee de Christo) y despues en el infelice tiempo de la Secta Maho¬metana. El segundo hijo de Jauan fue llamado Tharsis, este (según los Doctores citados) aportando á aquellas Plani¬cies, que de la Asia menor miran el Sol quando esta en lo alto de su curso (a quien llamaron Silicia) poblo una ciu¬dad para cabeza y Metropolitana de lo que su familia ocupo: la qual de su propio nombre llamó Tgarsis (aunque Luca- no quiere sentir que a esta Ciudad a quien el llama Tharso, la fundó Perseo hijo de Danao) otros autores (no menos graues) aplican la phabrica de esta Ciu"1. al Infante y afe¬minado Sardanapalo, y quieren decir auer estado en ella su sepulcro, y que esta y la Ciudad de Anchialon las fabricó y fundó en un mismo dia, fue madre la Ciudad de Tharsis de muchos y mui Ilustres varones aunque mui mas ilustrada ella, y todo su territorio de Silicia por ser venturosa patria del glorioso Apostol Sant Pablo, y porque estos renglones se escriuen en el mismo dia del laureado Mártir Sant Bonifa¬cio, me parece no sera razón quitarle el rosicler hermossisimo que esta Ciudad de Tharso tiene por esmalte de la sangre des te glorioso Mártir, que en ella reciuio en tiempo de los impios Emperadores, Diocleziano y Maximiano, aqui le mos- tro Dios su lumbre para que auiendo herrado el camino por lasciuos regalos de su ama y enamorada Aglaes, pudiese bol- ber con heroico aliento al camino de la Justicia. Mucho auia que decir de las cosas subcedidas en Silicia y Tharso, mas dejarlas emos por distinguir este nombre con otro que en el Sagrado texto se halla. Leese en el segundo del Paralipo me- non y en otros lugares, que los Reies de Isrrael embiauan a Tharsis y Ofir por oro drogas, gemmas v cosas de estima¬ción, en especial en el lugar citado parece que el Rey Jo- saphat hizo una flota en un Puerto de el Mar Bermejo lla¬mado Asion gauer (al qual Puerto no se con que funda¬mento algunos Geographos especial Enciso llaman Ayllan) en este Puerto previno Josaphat la flota para ir por oro a Tarsis, y por auer tomado amistad y hecho compañía con
Ochosias Rei malo le destruyo Dios la flota que iba a Tar- sis cuia perdición el Propheta Davit predijo, y según esto consta claro ser diferentes estas tierras ó Islas donde iba esta flota (aunque llamada Tharsis) á la otra de quien vamos descriviendo; pero yo (con licencia de quien la pueda dar) diria que este Thatsis a donde iba encaminada la flota é in-tención del Rey Josaphat tomó tal nombre de las piedras preciosas de que aquellas partes Orientales abundan a quien por otro nombre llaman Chrisolito ó Jacinto que en Hebreo llaman Tharsis. Scilicia donde aportó nuestro Tharsis de quien vamos tractando, esta en quarenta grados al Norte poco mas o menos, es tierra fértil y en n.ros tiempos tan po¬blada de Piratas corsarios, como quando Pompeyo la sugetó y castigó.
Cap. 8. — donde se prosigue y concluid la repartición de el Mundo por el estilo comenzado.
Segundo hijo de Jauan fue Cethim, el qual apartandose del Padre y de los demás hermanos (y de la tierra firme) dio origen y principio á la Isla de Cipro, que es la misma que bulgarmente llamamos Chipre: no mui distante de la tierra firme de Scilicia y Siria. De esta Isla escriue Plinio ser enoblecida de muchas especies de piedras preciosas y me¬tales. Fue antiguamente no menos estimada que celebrada, por la hermosura y gentileza de las mugeres desta Isla na¬turales, a cuia causa fue eifidicado en ella: un sumptuosis-* simo Templo consagrado á la Diosa Venus, y con esta aten¬ción le pusieron a esta vana y lasciua Diosa Cipriana; te¬níase en aquel corrupto tiempo por costumbre y ley, que las mozas de qualquier estado y condicion que fuesen ganasen con sus cuerpos los dotes que en sus casamientos auian de lleuar, y ansi para el tal efecto biuian muchas destas en la Costa de el Mar para darse en venal amor á los estrange- ros que a sus playas llegasen: y viniendo de Fenicia (tierra no mui lejana desta Isla) la Reina Elisa Dido huiendo la furia y cudicia de su mal hermano Pigmaleon cerca de los años 818 antes del nacimiento de Xpto; como hallase las playas ocupadas de muchas hermosas y desonestas mozas, tomó consigo setenta dellas con que ayudó a poblar y enno-blecer la Ciudad de Carthago, que pocos meses después fa¬bricó en Aphrica. En esta Isla entró Cleopatra en el tiempo mas florido de sus amores con Marco Antonio y represen¬tando la misma Venus Cipriana fue lleuada el Rio arriua en una galera cuia popa era de oro y el velamiento y xar- cerias de finissimas sedas: y esta Egiptioca Reina la mi- rauan un espetaculo arto más hermoso que honesto. Lla¬máronse antiguamente los naturales desta Isla Ceys, y des¬des Cipros, y en nuestros tiempos Cipriotas; es Isla deco¬rada de muchas y mui necesarias cosas para la vida humana ansi como pan, vino, aceite, carnes, cazas, monterías, algo- don en tanta cantidad que se lleuan Naos cargadas dello; aquí fue la antigua y celebrada cuidad de Salamina, en es¬tos tiempos la mas principal es la de Nicosia en la qual ay casas de Caualleros estrangeros asi Franceses como Alema¬nes, e Ingleses, y de otras naciones. De nuestra España ay dos, la una de los Señores Requesens de Cataluña, y la otra de la casa de Abila de nuestra Castilla. Pareceme cosa digna de poner en este lugar lo que ay en uno de aquella Isla, y es que un Monesterio de frailes Franciscos (obseruantes que guardan la obserbacion Romana) guarda y conserua un li¬bro escripto de mano hecho por un monge de Sant Benito (cuio fue primero aquel Monesterio) el qual libro esta pues¬to y colocado en las vigas tirantes de su Iglesia, y asido a ellas con fuertes cadenas; este libro contenia en si una pro- phecia donde aquel Santo monge (aflado de divino spiritu) predijo y prophetizo la mudanza de su Monasterio á poder de otra Religión é institutos, y que auia de ser aquella Isla coronada por enemiga mano con muchas Coronas de Santo Martirio, lo qual pudieron ver los lacrimosos ojos de sus naturales ser cumplido el año de 1571 quando los excomul-
Ocliosias Rei malo le destruyo Dios la flota que iba a Tar- sis cuia perdición el Propheta Davit predijo, y según esto consta claro ser diferentes estas tierras ó Islas donde iba esta flota (aunque llamada Tharsis) á la otra de quien vamos descriviendo; pero yo (con licencia de quien la pueda dar) diria que este Thafsis a donde iba encaminada la flota é in¬tención del Rey Josapliat tomó tal nombre de las piedras preciosas de que aquellas partes Orientales abundan a quien por otro nombre llaman Chrisolito ó Jacinto que en Hebreo llaman Tharsis. Scilicia donde aportó nuestro Tharsis de quien vamos tractando, esta en quarenta grados al Norte poco mas o menos, es tierra fértil y en n.ro" tiempos tan po¬blada de Piratas corsarios, como quando Pompeyo la sugetó y castigó.
Cap. 8. — donde se prosigue y concluie la repartición de el Mundo por el estilo comenzado.
Segundo hijo de Jauan fue Cethim, el qual apartandose del Padre y de los demás hermanos (y de la tierra firme) dio origen y principio á la Isla de Cipro, que es la misma que bulgarmente llamamos Chipre: no mui distante de la tierra firme de Scilicia y Siria. De esta Isla escriue Plinio ser enoblecida de muchas especies de piedras preciosas y me¬tales. Fue antiguamente no menos estimada que celebrada, por la hermosura y gentileza de las mugeres desta Isla na¬turales, a cuia causa fue eifidicado en ella: un sumptuosis-" simo Templo consagrado á la Diosa Venus, y con esta aten¬ción le pusieron a esta vana y lasciua Diosa Cipriana; te¬níase en aquel corrupto tiempo por costumbre y ley, que las mozas de qualquier estado y condicion que fuesen ganasen con sus cuerpos los dotes que en sus casamientos auian de lleuar, y ansi para el tal efecto biuian muchas destas en la Costa de el Mar para darse en venal amor á los estrange- ros que a sus playas llegasen: y viniendo de Fenicia (tierra
no mui lejana desta Isla) la Reina Elisa Dido huiendo la furia y cudicia de su mal hermano Pigmaleon cerca de los años 818 antes del nacimiento de Xpto; como hallase las playas ocupadas de muchas hermosas y desonestas mozas, tomó consigo setenta dellas con que ayudó a poblar y enno¬blecer la Ciudad de Carthago, que pocos meses después fa¬bricó en Aphrica. En esta Isla entró Cleopatra en el tiempo mas florido de sus amores con Marco Antonio y represen¬tando la misma Venus Cipriana fue lleuada el Rio arriua en una galera cuia popa era de oro y el velamiento y xar- cerias de finissimas sedas: y esta Egiptioca Reina la mi- rauan un espetaculo arto más hermoso que honesto. Lla¬máronse antiguamente los naturales desta Isla Ceys, y des¬des Cipros, y en nuestros tiempos Cipriotas; es Isla deco¬rada de muchas y mui necesarias cosas para la vida humana ansi como pan, vino, aceite, carnes, cazas, monterias, algo- don en tanta cantidad que se lleuan Naos cargadas dello; aqui fue la antigua y celebrada cuidad de Salamina, en es¬tos tiempos la mas principal es la de Nicosia en la qual ay casas de Caualleros estrangeros asi Franceses como Alema¬nes, e Ingleses, y de otras naciones. De nuestra España ay dos, la una de los Señores Requesens de Cataluña, y la otra de la casa de Abila de nuestra Castilla. Pareceme cosa digna de poner en este lugar lo que ay en uno de aquella Isla, y es que un Monesterio de frailes Franciscos (obseruantes que guardan la obserbacion Romana) guarda y conserua un li¬bro escripto de mano hecho por un monge de Sant Benito (cuio fue primero aquel Monesterio) el qual libro esta pues¬to y colocado en las vigas tirantes de su Iglesia, y asido a ellas con fuertes cadenas; este libro contenia en si una pro- phecia donde aquel Santo monge (aflado de divino spiritu) predijo y prophetizo la mudanza de su Monasterio á poder de otra Religión é institutos, y que auia de ser aquella Isla coronada por enemiga mano con muchas Coronas de Santo Martirio, lo qual pudieron ver los lacrimosos ojos de sus naturales ser cumplido el año de 1571 quando los excomul¬gados Turcos metieron, sus sacrilegas manos en lo mas viuo de sus entrañas donde muchos Caualleros Christianos fueron Mártires por Xpto. y muchas doncellas recivieron Palma y Corona de entrambas excelencias de Virgines y Mártires. Quien mas quisiere ver de las cosas notables de esta Isla lea los Commentarios de Jhoan Maria Beneciano, y quedará sa- tisfho., por que yo me buelbo a mi primer intento.
Dodaim (ultimo hijo de Jauan) aporto con sus campa¬ñas á la Isla de Rhodas, puesta no mui distante de la tierra firme de Asia menor en el Mar (antiguamente llamado Car- pathio) llamóse por diferentes nombres, que fueron Ophi- usa, Asperia, Aetrea, y otros nombres, y al cabo permane¬ció con el de Rhodas (dicen las fabulas llamarse ansi de Rho- dia una doncella amada de Apolo) es la tercera Isla entre las Asiaticas, porque Lesbos es la primera, y Cipro la se¬gunda; es abundantissima de todas las cosas necesarias p." la vida humana; tiene de circuito 1309 pasos, esta en altura de quarenta grados y medio poco mas o menos, fueron te¬nidos sus antiguos moradores por los mas expertos de el Mundo en el arte nautica, della escriue Solino no subcederle jamas ni auer dia en ella de todo el año en que se dege de ver el Sol (tanto es libre de nieblas y bapores) Pindaro an- tiquissimo poeta engrandeciendo su fertilidad y excelencia cantaua en sus versos que llouian plubias de oro en Rodas. En esta Isla se mostró al Mundo aquel estupendo espectá¬culo contado entre las siete marauillas del, que fue el in¬menso Coloso, que Cares famossisimo estatuario fabricó; fue esta una estatua hecha de metal ofrecida al Sol, aunque otros dicen que a Júpiter, su altura excedia a una gran Torre tardóse en su fabrica doce años, costó de hechura trecientos talentos. Desta escriue Plinio y Paulo Orosio ser tanta la grauedad y peso, que solos 56 años se pudo susten¬tar en pie porque un lebe temblor de tierra la derribó, y por grandeza iban auer sus miembros esparcidos, ya por el campo un hombre con todo su braza no podría abarcar uno de sus dedos, y el minimo dellos eran bastante cama y recep¬taculo para un caminante asi tubo esta estatua esparcidos sus miembros asta que en vida del Papa Martino primero cerca de los años del Señor de 650 un soldán de Egipto vino sobre Rodas y la tomó (y según Platina y Sauelico) de los pedazos que de aquel desmesurado cuerpo auia que¬dado se cargaron 900 camellos de metal. Por este mostruo a quien llamaron coloso se llamaron Colo senses. Los naturales de aquella Isla debajo del qual nombre el Apostol Sant Pablo les escriuio una divina carta dividida en quatro ca¬pítulos. No es de callar ni de pasar en silencio el lamenta¬ble subceso desta mal fortunada Isla la qual hauiendo sido ganada por los Caualleros de la Orden de Sant Juan de poder de los despiadados Turcos el año de 1307 la defen¬dieron y obtubieron a pesar de la potencia Othomana por mas tiempo de 200 años asta que por la grauedad de los pe¬cados nuestros mereciendolo ello y permitiéndolo Dios, el año de 1523 dia de la Natividad de Nro Redemptor Xpto, entró y asaltó, sobre seguro la Ciudad principal y fuerza desta Isla, el fementido y sacrilego Solimán Señor de los Turcos, el qual en persona auia venido de Constantinopla a concluir Jornada de tanta importancia, donde celebró tan¬tas crueldades sacrilegios y stupros quanto a todo el Mun¬do consta por verdaderos testimonios.
Cap. 9 donde se trata de las causas naturales y razón por¬que son Negros los de Etbiopia: y quien, y quando se metieron en España los primeros Negros por es- clauos.
Los dichos y nombrados Patriarchas, son los propagados de la familia y estirpe del padre Iaphet ultimo nombrado en los tres hijos de Noe. Resta digamos de los hijos y gene¬raciones pendientes y deriuadas del desobediente Cham, el qual tubo quatro hijos, ó a lo menos de solos estos hace men¬ción la divina escriptura, sus nombres son Chus, Mesraim, gados Turcos metieron sus sacrilegas manos en lo mas viuo de sus entrañas donde muchos Caualleros Christianos fueron Mártires por Xpto. y muchas doncellas recivieron Palma y Corona de entrambas excelencias de Virgines y Mártires. Quien mas quisiere ver de las cosas notables de esta Isla lea los Commentarios de Jhoan María Beneciano, y quedará sa- tisfho., por que yo me buelbo a mi primer intento.
Dodaim (ultimo hijo de Jauan) aporto con sus campa¬ñas á la Isla de Rhodas, puesta no mui distante de la tierra firme de Asia menor en el Mar (antiguamente llamado Car- pathio) llamóse por diferentes nombres, que fueron Ophi- usa, Asperia, Aetrea, y otros nombres, y al cabo permane¬ció con el de Rhodas (dicen las fabulas llamarse ansi de Rho- dia una doncella amada de Apolo) es la tercera Isla entre las Asiaticas, porque Lesbos es la primera, y Cipro la se¬gunda; es abundantissima de todas las cosas necesarias p.* la vida humana; tiene de circuito 1309 pasos, esta en altura de quarenta grados y medio poco mas o menos, fueron te¬nidos sus antiguos moradores por los mas expertos de el Mundo en el arte nautica, della escriue Solino no subcederle jamas ni auer dia en ella de todo el año en que se dege de ver el Sol (tanto es libre de nieblas y bapores) Pindaro an- tiquissimo poeta engrandeciendo su fertilidad y excelencia cantaua en sus versos que llouian plubias de oro en Rodas. En esta Isla se mostró al Mundo aquel estupendo espectá¬culo contado entre las siete marauillas del, que fue el in¬menso Coloso, que Cares famossisimo estatuario fabricó; fue esta una estatua hecha de metal ofrecida al Sol, aunque otros dicen que a Júpiter, su altura excedia a una gran Torre tardóse en su fabrica doce años, costó de hechura trecientos talentos. Desta escriue Plinio y Paulo Orosio ser tanta la grauedad y peso, que solos 56 años se pudo susten¬tar en pie porque un lebe temblor de tierra la derribó, y por grandeza iban auer sus miembros esparcidos, ya por el campo un hombre con todo su braza no podría abarcar uno de sus dedos, y el minimo dellos eran bastante cama y recep¬taculo para un caminante asi tubo esta estatua esparcidos sus miembros asta que en vida del Papa Martino primero cerca de los años del Señor de 650 un soldán de Egipto vino sobre Rodas y la tomó (y según Platina y Sauelico) de los pedazos que de aquel desmesurado cuerpo auia que¬dado se cargaron 900 camellos de metal. Por este mostruo a quien llamaron coloso se llamaron Colo senses. Los naturales de aquella Isla debajo del qual nombre el Apostol Sant Pablo les escriuio una divina carta dividida en quatro ca-pítulos. No es de callar ni de pasar en silencio el lamenta¬ble subceso desta mal fortunada Isla la qual hauiendo sido ganada por los Caualleros de la Orden de Sant Juan de poder de los despiadados Turcos el año de 1307 la defen¬dieron y obtubieron a pesar de la potencia Othomana por mas tiempo de 200 años asta que por la grauedad de los pe¬cados nuestros mereciendolo ello y permitiéndolo Dios, el año de 1 523 dia de la Natividad de Nro Redemptor Xpto, entró y asaltó, sobre seguro la Ciudad principal y fuerza desta Isla, el fementido y sacrilego Solimán Señor de los Turcos, el qual en persona auia venido de Constantinopla a concluir Jornada de tanta importancia, donde celebró tan¬tas crueldades sacrilegios y stupros quanto a todo el Mun¬do consta por verdaderos testimonios.
Cap. 9 donde se trata de las causas naturales y razón por¬que son Negros los de Ethiopia: y quien, y quando se metieron en España los primeros Negros por es- clauos.
Los dichos y nombrados Patriarchas, son los propagados de la familia y estirpe del padre Iaphet ultimo nombrado en los tres hijos de Noe. Resta digamos de los hijos y gene¬raciones pendientes y deriuadas del desobediente Cham, el qual tubo quatro hijos, ó a lo menos de solos estos hace men¬ción la divina escriptura, sus nombres son Chus, Mesraim,
Phut, Cganam: este Chus siguiendo el camino de el Sol, quando declina al Occidente, acompañado de mucha fami¬lia pasó los secos arenales de las Arabias, y tierra de Madian y transfretando el Mar Erithreo (que es el Seno Arábico ó Mar bermejo) o bajandolo por las faldas de las Sierras Naua- teas, pasaron á la Ethiopia región criadora de gentes ne¬gras; y por que sera necesario para lo de adelante, advierto que quando el Patriarcha Chus y sus familias entraron de- vajo deste Cielo y a poblar tal tierra es conforme a buena razón, y fuera de ella seria decir ni creer que sus gentes y descendencia fuesen menos blancas, ni menos hermosas, que lo eran las demás de sus hermanos primos y sobrinos, sino que la influencia de el Cielo, y la fuerza de la Estrellas, y la sequedad de los vientos con largo discurso de tiempo, tro¬có la blancura de sus rostros en aquella color mas ó menos negra, con que agora vemos a los de Ethiopia, y añadese a lo dho., que aquellas gentes en su principio ni muchos años des¬pues (y en estos tiempos presentes aun mui pocas) no pro¬curaron de guardarse ni se guardan de los recios y encendi¬dos soles q' en aquellas partes hace, y ansi dice Plinio en el Cap. 3 6 del lib. 6 que de la vecindad que aquella región tie¬ne con los raios de el Sol resulta ser sus abitadores tostados, que con esta sea tanta dispone la materia, y abre los poros para que el viento con sus encendidos soplos tueste sus san¬gres, que según regla de médicos en la repartición que ellos hacen de nuestros humores es quatro entre otros tantos ele¬mentos, la colera atribuien al fuego, la phlegma a el agua, la melancolía a la tierra, y la sangre a el ayre; y que este tenga dominio sobre la sangre nuestra, muestrase claro en que quando mudamos los temples y aires pasándonos de una tierra a otra, la sangre es la primera que siente el estremo, y ella misma es la que da ó quita el color a nuestras pieles, y ansi vemos que un cuerpo totalmente desangrado no tiene color, y otro que peque en abundancia de sangre lo vemos encendido y rojo demasiadamente, y el cuerpo que peca de umor tiricio como sea colera entremezclada con la misma sangre, y reuelada contra ella, hacele participante de su co¬lor que es amarilla, y ansi la color de el tal tiriciado es con¬forme á la intercutal que es aquello que su piel tiene devajo de si y mas adherente a ella; digo pues que como los vientos meridionales calidos y tostadores Rallen abiertos el paso de los poros de la gente Ethiopica entranse por ellos y tuestan la sangre, y ha celes mostrarse de la color que lo vemos y es conforme á razón, y no ai duda sino que si un linage de ne¬gros Ethiopicos fuese trasladado en Flandes, ó en España, ó en otras partes de Cielos y Estrellas mas clementes y de me¬nos asistencia de Sol y de no tan abrasadores vientos aun¬que no se mezclasen con otro linage de gentes blancas lo vendrían a ser sus descendientes por largo discurso de años, ansi como también los hijos de Chus de blancos fueron tor¬nados negros, no en breue ni repentino tiempo sino en dis¬crimen y prolongacion de algunos siglos. Para prueva de lo dho. y para que se entienda mas claro ser esta color de Ethio- pia, eficaces efectos de las causas dichas, advierta el curioso, que tanto quanto mas las gentes interpuestas entre el Polo ártico y la Equinoccial, se acercaren a esta linea (o tórrida zona) tantos son mas morenos y tostados en sus colores. La gente Rusiana, Sueua, y Moscobita, y toda la demás su cir- cunvencina es naturalmente blanca, rubia, y de hermosas colores, y lo mismo vemos en los Ingleses, Alemanes, y Fla¬mencos y dige naturalmente porque accidentalmente tam¬bién ay hombres quemados, morenos, crespos, hirsutos, y mal agestados; mas esto proviene de andar y abitar por las Montañas curtidos y percudidos de los puros y nociuos vien¬tos cierzos, como gente que ni se guarda dellos ni cura de pulicia urbana en el tratami.to de sus personas, vemos ansi mesmo q' los Franceses no son tan blancos como los Flamen¬cos é Ingleses, ni tan morenos como los Españoles y Italia¬nos; los Aphricanos son mas morenos que los Españoles, y no tanto como los de Guinea tierra conjunta con la suya, y es de admirar que ay un Rio en los estreñios de Aphrica lla-mado Cenega, que parte los términos de Aphrica y Guinea
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Phut, Cganam: este Chus siguiendo el camino de el Sol, quando declina al Occidente, acompañado de mucha fami¬lia pasó los secos arenales de las Arabias, y tierra de Madian y transfretando el Mar Erithreo (que es el Seno Arábico ó Mar bermejo) o bajandolo por las faldas de las Sierras Naua- teas, pasaron á la Ethiopia región criadora de gentes ne¬gras; y por que sera necesario para lo de adelante, advierto que quando el Patriarcha Chus y sus familias entraron de- vajo deste Cielo y a poblar tal tierra es conforme a buena razón, y fuera de ella seria decir ni creer que sus gentes y descendencia fuesen menos blancas, ni menos hermosas, que lo eran las demás de sus hermanos primos y sobrinos, sino que la influencia de el Cielo, y la fuerza de la Estrellas, y la sequedad de los vientos con largo discurso de tiempo, tro¬có la blancura de sus rostros en aquella color mas ó menos negra, con que agora vemos a los de Ethiopia, y añadese a lo dho., que aquellas gentes en su principio ni muchos años des¬pues (y en estos tiempos presentes aun mui pocas) no pro¬curaron de guardarse ni se guardan de los recios y encendi¬dos soles q' en aquellas partes hace, y ansi dice Plinio en el Cap. 36 del lib. 6 que de la vecindad que aquella región tie¬ne con los raios de el Sol resulta ser sus abitadores tostados, que con esta sea tanta dispone la materia, y abre los poros para que el viento con sus encendidos soplos tueste sus san¬gres, que según regla de médicos en la repartición que ellos hacen de nuestros humores es quatro entre otros tantos ele¬mentos, la colera atribuien al fuego, la phlegma a el agua, la melancolía a la tierra, y la sangre a el ayre; y que este " tenga dominio sobre la sangre nuestra, muestrase claro en que quando mudamos los temples y aires pasándonos de una tierra a otra, la sangre es la primera que siente el estremo, y ella misma es la que da ó quita el color a nuestras pieles, y ansi vemos que un cuerpo totalmente desangrado no tiene color, y otro que peque en abundancia de sangre lo vemos encendido y rojo demasiadamente, y el cuerpo que peca de umor tiricio como sea colera entremezclada con la misma
sangre, y reuelada contra ella, hacele participante de su co¬lor que es amarilla, y ansi la color de el tal tiriciado es con¬forme á la intercutal que es aquello que su piel tiene devajo de si y mas adherente a ella; digo pues que como los vientos meridionales calidos y tostadores hallen abiertos el paso de los poros de la gente Ethiopica entranse por ellos y tuestan la sangre, y haceles mostrarse de la color que lo vemos y es conforme á razón, y no ai duda sino que si un linage de ne¬gros Ethiopicos fuese trasladado en Flandes, ó en España, ó en otras partes de Cielos y Estrellas mas clementes y de me¬nos asistencia de Sol y de no tan abrasadores vientos aun¬que no se mezclasen con otro linage de gentes blancas lo vendrian a ser sus descendientes por largo discurso de años, ansi como también los hijos de Chus de blancos fueron tor¬nados negros, no en breue ni repentino tiempo sino en dis¬crimen y prolongación de algunos siglos. Para prueva de lo dho. y para que se entienda mas claro ser esta color de Ethio- pia, eficaces efectos de las causas dichas, advierta el curioso, que tanto quanto mas las gentes interpuestas entre el Polo ártico y la Equinoccial, se acercaren a esta linea (o tórrida zona) tantos son mas morenos y tostados en sus colores. La gente Rusiana, Sueua, y Moscobita, y toda la demás su cir- cunvencina es naturalmente blanca, rubia, y de hermosas colores, y lo mismo vemos en los Ingleses, Alemanes, y Fla¬mencos y dige naturalmente porque accidentalmente tam¬bién ay hombres quemados, morenos, crespos, hirsutos, y mal agestados; mas esto proviene de andar y abitar por las Montañas curtidos y percudidos de los puros y nociuos vien¬tos cierzos, como gente que ni se guarda dellos ni cura de pulicia urbana en el tratami.'" de sus personas, vemos ansi mesmo q' los Franceses no son tan blancos como los Flamen¬cos é Ingleses, ni tan morenos como los Españoles y Italia-nos; los Aphricanos son mas morenos que los Españoles, y no tanto como los de Guinea tierra conjunta con la suya, y es de admirar que ay un Rio en los estremos de Aphrica lla¬mado Cenega, que parte los términos de Aphrica y Guinea que según opinion de Cosmographos es brazo del Rio Niger que nace en las mismas alturas y paramos paludosos, que nace el Nilo y este se ua hacia el Norte a desaguar en el Mar mediterráneo, y no en el Bermejo como dice Torque- mada en sus diálogos, y este otro Rio Niger se ua corriendo al mediodía a meter en el Mar Ethiopicoso Athlantico, y de la parte y orilla que este Rio Cenega tiene hacia la Aphrica son las gentes blancas, corpulentas y bien agestadas, y de la contraria (puesta en los confines de Guinea) son negros de pequeños cuerpos y mal agestados; las secretas causas de tan súbitas mudanzas el que las hizo las saue. Bolbiendo al primer hilo este Ethiopia dicen los escriptores gentiles, que se llamó asi por Ethiope hijo de Bulcano que tubo mando en ella; lo mas fértil desta tierra es la parte meridional a el Occidente, es montuosa, a el Oriente tiene grandes desiertos, al Norte ó Septentrión tiene á Egipto por donde atrabiesa el Nilo que en ella nace como queda dicho cuyas fuentes y manaderos las tuvo el Mundo encubiertas a todos los anti¬guos, y con tanto secreto, que cenando Julio Cesar en la Ciu¬dad de Alexandria con unos doctissimos Sacerdotes Egip- tios entre otras cosas les pregunto por la noticia que tenian de los nacimientos del Nilo á lo qual ni tubieron respuesta que darle ni menos ni la auia en aquel Siglo satisfatoria á esta pregunta, la mas abierta noticia que deste secreto sea tenido es que el año de mil y quinentos, y treinta y tres el Preste Juan llamado David por nombre siendo aflijido de ciertas naciones mahometanas que se revelaron en sus con¬fines embio a pedir socorro ál General de la Yndia puesto en ella por el Rey Don Manuel de Portugal, y el por el amis¬tad que con el tenia asentada, y por cumplir sus capitula¬ciones le despacho del puerto de Toro, ó Tor (que ansi le llaman los Arabes) á Don Christoval Dagama Cauallero Portugués con seiscientos de su nación, y fueron recebidos alegremente de la Reyna Elena madre de el Preste, que por estar ausente hicieron los Portugueses solos la guerra donde mostraron valor de mas que hombres, y finalmente se vinie¬ron á juntar con el Preste Juan, y juntos celebraron con ale- grissima solemnidad la Natividad de Christo teniendo plan-tada sus tiendas, y Pabellones en torno de las lagunas de do- nace el Nilo, y seua hacia el Norte como digimos: y de alli también se aparta el Niger y se ua ál Sur ó medio dia. Quien quisiere saber mas de las particularidades de este Rio, lea la primera parte de la historia de Aphrica hecha por Luis de el Marmol donde escrive capitulo por si deste Rio Nilo en el primer libro. Tiene Ethiopia infinito numero de naciones diferentes en inclinaciones, factiones, lenguas, y costumbres, y por el consiguiente muchos animales fieros, y domésticos. Strabon en su primero libro divide en dos partes la Ethiopia, la una oriental que fue primero conocida de los de Arabia, la otra Occidental cuia noticia se tuvo mas tarde. Se decir que los primeros Negros que en n.ra España se vieron y sir¬vieron como captiuos fueron licuados el año de 1443 por un Donis Ernandez Escudero del Rey Don Juan de Portu¬gal. El dicho Autor Luis del Marmol hace tercero volumen de sus obras donde descrive largamente la Ethiopia para alli remito a aquel que su curiosidad le hiciere desear mas larga relación desta parte de Mundo, y ansi concluiré con decir que su sitio es en la Aphrica, y su mar es el Occeano meri¬dional ay partes desta región que caen debajo de la linea co-mo son las que contiene en si el cabo de buena esperanza, el qual es el mayor que ay en el Mundo, que con su remate y punta pasa mas adelante muchos grados de el Tropico de Capricornio, en lengua Hebrea se llama la Ethiopia, Chus ansi como se llamo su primer poblador.
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que según opinion de Cosmographos es brazo del Rio Niger que nace en las mismas alturas y paramos paludosos, que nace el Nilo y este se ua hacia el Norte a desaguar en el Mar mediterráneo, y no en el Bermejo como dice Torque- mada en sus diálogos, y este otro Rio Niger se ua corriendo al mediodía a meter en el Mar Ethiopicoso Athlantico, y de la parte y orilla que este Rio Cenega tiene hacia la Aphrica son las gentes blancas, corpulentas y bien agestadas, y de la contraria (puesta en los confines de Guinea) son negros de pequeños cuerpos y mal agestados; las secretas causas de tan súbitas mudanzas el que las hizo las saue. Bolbiendo al primer hilo este Ethiopia dicen los escriptores gentiles, que se llamó asi por Ethiope hijo de Bulcano que tubo mando en ella; lo mas fértil desta tierra es la parte meridional a el Occidente, es montuosa, a el Oriente tiene grandes desiertos, al Norte ó Septentrión tiene á Egipto por donde atrabiesa el Nilo que en ella nace como queda dicho cuyas fuentes y manaderos las tuvo el Mundo encubiertas a todos los anti¬guos, y con tanto secreto, que cenando Julio Cesar en la Ciu¬dad de Alexandria con unos doctissimos Sacerdotes Egip- tios entre otras cosas les pregunto por la noticia que tenian de los nacimientos del Nilo á lo qual ni tubieron respuesta que darle ni menos ni la auia en aquel Siglo satisfatoria á esta pregunta, la mas abierta noticia que deste secreto sea tenido es que el año de mil y quinentos, y treinta y tres el Preste Juan llamado David por nombre siendo aflijido de ciertas naciones mahometanas que se revelaron en sus con¬fines embio a pedir socorro ál General de la Yndia puesto en ella por el Rey Don Manuel de Portugal, y el por el amis¬tad que con el tenia asentada, y por cumplir sus capitula¬ciones le despacho del puerto de Toro, ó Tor (que ansi le llaman los Arabes) á Don Christoval Dagama Cauallero Portugués con seiscientos de su nación, y fueron recebidos alegremente de la Reyna Elena madre de el Preste, que por estar ausente hicieron los Portugueses solos la guerra donde mostraron valor de mas que hombres, y finalmente se vinie¬ron á juntar con el Preste Juan, y juntos celebraron con ale- grissima solemnidad la Natividad de Christo teniendo plan-tada sus tiendas, y Pabellones en torno de las lagunas de do- nace el Nilo, y seua hacia el Norte como digimos: y de alli también se aparta el Niger y se ua ál Sur ó medio dia. Quien quisiere saber mas de las particularidades de este Rio, lea la primera parte de la historia de Aphrica hecha por Luis de el Marmol donde escrive capitulo por si deste Rio Nilo en el primer libro. Tiene Ethiopia infinito numero de naciones diferentes en inclinaciones, factiones, lenguas, y costumbres, y por el consiguiente muchos animales fieros, y domésticos. Strabon en su primero libro divide en dos partes la Ethiopia, la una oriental que fue primero conocida de los de Arabia, la otra Occidental cuia noticia se tuvo mas tarde. Se decir que los primeros Negros que en n.r;i España se vieron y sir¬vieron como captiuos fueron licuados el año de 1443 por un Donis Ernandez Escudero del Rey Don Juan de Portu¬gal. El dicho Autor Luis del Marmol hace tercero volumen de sus obras donde descrive largamente la Ethiopia para alli remito a aquel que su curiosidad le hiciere desear mas larga relación desta parte de Mundo, y ansi concluiré con decir que su sitio es en la Aphrica, y su mar es el Occeano meri¬dional ay partes desta región que caen debajo de la linea co¬mo son las que contiene en si el cabo de buena esperanza, el qual es el mayor que ay en el Mundo, que con su remate y punta pasa mas adelante muchos grados de el Tropico de Capricornio, en lengua Hebrea se llama la Ethiopia, Chus ansi como se llamo su primer poblador.
Cap. 10 de los primeros pobladores de las Provincias de Africa y descripción breue della con algunas co¬sas notables.
El segundo hijo de Cham fue Mesrraim, que a imitación de su hermano Chus (o por ventura juntamente con el) partió de Asiria con no menos numerosa familia, que sus Coetáneos, y hermanos, y a lo que es de creer auiendo las dos copias, ó las familias salido de los limites de las regiones Naliateas apeteciendo Chus, la parte meridional como que¬da dicho, se acostó nuestro Mesrraim, á la parte Septentrio¬nal, la qual fue siguiendo asta topar con las aguas del mar Mediterráneo, y aunque la tierra en que se hallo era esteril, seca y arenosa pendiente de la esperanza de que adelante la hallaría, mas tractable se dispuso a hacer lo que los demás que fue poblar y repartir sus gentes por aquellas partes mas faborecidas de las humidades mediante las quales la tierra (ya preñada del grano) diesse fruto bastante para sepoder sustentar, llamóse de su nombre esta tierra Mesrraim, y ansi le llama el antiguo, y recebido Texto Hebreo: llamóse despues Aria, por las muchas serenidades que en su Cielo de ordinario se veen la qual es tanta, que della dice Platón (y la esperiencia nos lo enseña) que jamás lluebe ni su Cielo se muestra manchado de Nuues negras. Llamóse despues Egip¬to por un hijo de Belo, y hermano de Danao como place á los Poetas, y por este nombre es celebrada de todos los Au¬tores antiguos, y conocida de los modernos, es parte de Aphri¬ca, tiene á el Oriente el mar Bermejo, ya que la distancia que diximos auer de su remate hasta el Mediterráneo (lo qual es parte de la Siria) tiene al medio dia la tostada Ethiopia tiene ál Norte el mar Mediterráneo á el Poniente la arenosa tierra Sirenayca, por esta Prouincia pues entro Mesrraim con sus copiosas compañas, y fueron á hallar las anchas, y regadas Vegas del Rio Nilo donde poblaron lo mas yllustre y provechoso de aquella Región en los passados siglos fue mas poblada aquella tierra que agora se vee, pues escriven de ella que en tiempo del Rey Amasis tuvo veinte mili Ciudades su facción y postura de esta parte de Mundo es en figura triangular, y a esta causa los Griegos la llamaron Triqueta, por ser semejante á la letra Delta A que es semejante á este nombre ora por el parentesco que estas gentes tubieron cerca¬no con el tribu, y linage de Nembroch, ora por su natural ynclinacion ninguna gente del Mundo ha auido tan supers¬ticiosa y abusionera en tanto grado que no solo á el Sol, Luna, y Estrellas, adoraron por Dioses, mas á los perros, bueies, y otros animales, y lo que mas es de abominar, a los ojos, puerros, y cebollas, y aun a otras cosas arto mas torpes, e inmundas, por no llover en esta Tierra como queda dicho se aprovechan de muchas y muy grandes acequias sacadas á fuerza de brazos del caudaloso Nilo, y como nuestro Señor es padre de Misericordias, y nada de lo que el hizo aborrecio, como dio á los Cielos esta esterilidad y falta de roclos (por¬que sus criaturas no pereciessen) proveio con arcano juicio que acudiessen ál Nilo, tan exuperantes crecientes de las niebes de las altas Sierras de Ethiopia, que llegando á lo lla¬no saliesse de madre, y hinchese las entrañas de la Tierra de aqviella humedad bastante para producir fructos, y ansi la hacer fértil, y abundosa, porq' como la tierra todo el año esta deseosa de aguas, y no ai ninguna que le esquilme, y apo¬que su substancia, y vigor retienesela en si, y quando por su tiempo es regalada por la creciente dicha arroja con gran- dissimo aliento la fertilidad que tiene recogida en sus entra¬ñas, y muéstrala magníficamente sobre su faz. Las causas de estas exuperaciones, y crecientes del Rio Nilo muchos las an disputado á ellos remito al curioso lector aunque no de¬jare de responder á una obgecion que algunos disputantes suelen poner diciendo que no es pusible ni se compadece que en la alta Ethiopia estando como esta debajo de la Equi- noctial pueda aber ni aire ni caer sobre sus cumbres a lo qual respondiendo digo que si a lugar, y la esperiencia no lo muestra que cae y puede caer mucha y muy ordinaria niebe 
Cap. 10 de los primeros pobladores de las Provincias de Africa y descripción breue della con algunas co¬sas notables.
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El segundo hijo de Cham fue Mesrraim, que a imitación de su hermano Chus (o por ventura juntamente con el) partió de Asiria con no menos numerosa familia, que sus Coetáneos, y hermanos, y a lo que es de creer auiendo las dos copias, ó las familias salido de los limites de las regiones Naliateas apeteciendo Chus, la parte meridional como que¬da dicho, se acostó nuestro Mesrraim, á la parte Septentrio¬nal, la qual fue siguiendo asta topar con las aguas del mar Mediterráneo, y aunque la tierra en que se hallo era esteril, seca y arenosa pendiente de la esperanza de que adelante la hallaría, mas tractable se dispuso a hacer lo que los demás que fue poblar y repartir sus gentes por aquellas partes mas faborecidas de las humidades mediante las quales la tierra (ya preñada del grano) diesse fruto bastante para sepoder sustentar, llamóse de su nombre esta tierra Mesrraim, y ansi le llama el antiguo, y recebido Texto Hebreo: llamóse despues Aria, por las muchas serenidades que en su Cielo de ordinario se veen la qual es tanta, que della dice Platón (y la esperiencia nos lo enseña) que jamás lluebe ni su Cielo se muestra manchado de Nuues negras. Llamóse despues Egip¬to por un hijo de Belo, y hermano de Danao como place á los Poetas, y por este nombre es celebrada de todos los Au¬tores antiguos, y conocida de los modernos, es parte de Aphri¬ca, tiene á el Oriente el mar Bermejo, ya que la distancia que diximos auer de su remate hasta el Mediterráneo (lo qual es parte de la Siria) tiene al medio dia la tostada Ethiopia tiene ál Norte el mar Mediterráneo á el Poniente la arenosa tierra Sirenayca, por esta Prouincia pues entro Mesrraim con sus copiosas compañas, y fueron á hallar las anchas, y regadas Vegas del Rio Nilo donde poblaron lo mas yllustre y provechoso de aquella Región en los passados siglos fue mas
poblada aquella tierra que agora se vee, pues escriven de ella que en tiempo del Rey Amasis tuvo veinte mili Ciudades su facción y postura de esta parte de Mundo es en figura triangular, y a esta causa los Griegos la llamaron Triqueta, por ser semejante á la letra Delta A que es semejante á este nombre ora por el parentesco que estas gentes tubieron cerca¬no con el tribu, y linage de Nembroch, ora por su natural ynclinacion ninguna gente del Mundo ha auido tan supers¬ticiosa y abusionera en tanto grado que no solo á el Sol, Luna, y Estrellas, adoraron por Dioses, mas á los perros, bueies, y otros animales, y lo que mas es de abominar, a los ojos, puerros, y cebollas, y aun a otras cosas arto mas torpes, e inmundas, por no llover en esta Tierra como queda dicho se aprovechan de muchas y muy grandes acequias sacadas á fuerza de brazos del caudaloso Nilo, y como nuestro Señor es padre de Misericordias, y nada de lo que el hizo aborrecio, como dio á los Cielos esta esterilidad y falta de rocíos (por¬que sus criaturas no pereciessen) proveio con arcano juicio que acudiessen ál Nilo, tan exuperantes crecientes de las niebes de las altas Sierras de Ethiopia, que llegando á lo lla¬no saliesse de madre, y hinchese las entrañas de la Tierra de aquella humedad bastante para producir fructos, y ansi la hacer fértil, y abundosa, porq' como la tierra todo el año esta deseosa de aguas, y no ai ninguna que le esquilme, y apo¬que su substancia, y vigor retienesela en si, y quando por su tiempo es regalada por la creciente dicha arroja con gran- dissimo aliento la fertilidad que tiene recogida en sus entra¬ñas, y muéstrala magnificamente sobre su faz. Las causas de estas exuperaciones, y crecientes del Rio Nilo muchos las an disputado á ellos remito al curioso lector aunque no de¬jare de responder á una obgecion que algunos disputantes suelen poner diciendo que no es pusible ni se compadece que en la alta Ethiopia estando como esta debajo de la Equi- noctial pueda aber ni aire ni caer sobre sus cumbres a lo qual respondiendo digo que si a lugar, y la esperiencia no lo muestra que cae y puede caer mucha y muy ordinaria niebe
en las tierras donde apenas se hallo grado de altura (tanto están metidas debajo de la linea Equinoctial) y desto trata-remos adelante, es Egipto tierra la mas parte de ella desapro-vechada á causa de no participar de las crecientes desde cau-daloso Rio, ay aora muchas Ciudades populosas, acique de las muy antiguos se tiene poca noticia aqui fue la Ciudad de Taphnes silla antigua de los Pharaones, en la qual (y en Memphis) fueron grauemente vexados ios hijos de Ysrael quando Pharaon Chencres (ultimo de los deste dictado) se temia de la pujanza, y multiplicación deste pueblo electo, aqui subcedieron aquellos portentosos milagros, de que Exo-do hace mención, aqui nació 1571 años antes que Christo nro. bien, aquel valeroso Capitan, y profundísimo Teologo Moysen, en la Ciudad de Memphis, se vieron aquellas tan so- bervias quanto nominatissimas Pirámides, contadas por los Authores, por una de las 7 marauillas del Mundo cuya lati¬tud, y sumidad era yncreyble en cuya obra anduvieron occu- pados muchos millares de hombres, y respondiéndose asi mis¬mos muchos que se han puesto a imaginar la causa de la tal obra tan costosa, y de tan poco aprouechamiento se respon¬den que hallándose los últimos Pharaones de Egipto (o di¬nastías que asi fueron llamados de Chencres para adelante) en sumo grado ricos, y abundantes de moneda de la que se auia recogido de la plebe del trigo que se vendió que fue guardado por consejo de Joseph y queriendo volverlo á re¬partir entre aquellos mismos de quien tanta moneda auia salido tomaron por ocasion hacerles trabajar en aquella su- perba obra donde demás de sustentarles a costas, y expensas reales se les pagaua a cada uno su dinero diurno, y ansi fue¬ron descargando de si lo que les parecia ser encargo á su Re¬pública. Quien quisiere ver mas adlongum esta materia, y lo que fueron estas Pirámides lea á Pomponiomela en el pri¬mero libro, y a Herodoto, en el segundo, y Astrobon en el ultimo, y otros Authores, que dello tratan de proposito. Es tan bien en este Reyno de Egipto, opulenta y grande la Ciudad de Diamata, y la celebratissima Alexandria, por el
magno Alexandro su fundador llamada de tal nombre, cuio cuerpo fue trasladado á ella desde Babilonia donde murió por su gran Priuado Ptolomeo a quien dexo por Rey de Egip¬to, pasa por junto á esta Ciudad el mas caudaloso brazo de los siete con que el Nilo entra en el mar, fueron ricos, y pujantes los Reyes desta tierra, y ansi los Mahometanos aficionados á su fertilidad, y abundancia; pusieron mucha diligencia en auerla para si, y fue la primera que occuparon despues de la falsa promulgación de su empencible secta a quien ellos llaman la Hijara. Entro en Egipto la secta de Mahoma el año de Christo de 650. entro por Capitan, y Predicador desta nosciua peste Occubauen Ñafie del li¬naje de Mahoma fue embiado por Odman 3 halifa 49 año poco mas despues de la institución de la Seta. En los tiem¬pos mas modernos sean llamado Soldanes de Egipto, los que han mandado en aquel Reyno. Y quien quisiere ver su so- beruia Pompa y magnifico aparato, lea el Ytinerario (ó comentos de Pedro Mártir de Angier, Embajador que fue de los Reyes Catholicos en aquella Corte, finalmente la poblazon, y originaria decenaencia deste triangulado Rey- no, se le atribuie, y da á Mesrraim. De creer es (y muy con¬forme á razón) que pues la Libia es tan conjunta á el Egipto como lo vemos que Phut hermano de Mesrraim, y de Chuz y hijo de Cham (como queda visto tendría por forgoso viage acompañar á sus hermanos dos, á el uno asta la salida de los limites, y términos de la Siria, y á el otro asta Egipto, donde hizo su asiento, y poblacion y que de alli por buscar tierra, y parte de mundo donde el solo sin competencia de igual pudiesse governar sus gentes pasaría el Nilo y se entraría en los secos, y Abrasadores Arenales de la Libia donde afirman todos los Authores que hizo su asiento, y morada, dando principio de moradores á aquella Región ansi como sus padres y hermanos la auian dado á otros, es tan esteril y desapiadada, y nutridora de muertes esta Re¬gión que no se que se pueda decir della dicen los Escripto- res antiguos llamarse Libia, por una valerosa muger asi
en las tierras donde apenas se hallo grado de altura (tanto están metidas debajo de la linea Equinoctial) y desto trata-remos adelante, es Egipto tierra la mas parte de ella desapro-vechada á causa de no participar de las crecientes desde cau-daloso Rio, ay aora muchas Ciudades populosas, acique de las muy antiguos se tiene poca noticia aqui fue la Ciudad de Taphnes silla antigua de los Pharaones, en la qual (y en Memphis) fueron grauemente vexados los hijos de Ysrael quando Pharaon Chencres (ultimo de los deste dictado) se temia de la pujanza, y multiplicación deste pueblo electo, aqui subcedieron aquellos portentosos milagros, de que Exo-do hace mención, aqui nació H71 años antes que Christo nro. bien, aquel valeroso Capitan, y profundísimo Teologo Moysen, en la Ciudad de Memphis, se vieron aquellas tan so- bervias quanto nominatissimas Pirámides, contadas por los Authores, por una de las 7 marauillas del Mundo cuya lati¬tud, y sumidad era yncreyble en cuya obra anduvieron occu- pados muchos millares de hombres, y respondiéndose asi mis¬mos muchos que se han puesto a imaginar la causa de la tal obra tan costosa, y de tan poco aprouechamiento se respon¬den que hallándose los últimos Pharaones de Egipto (o di¬nastías que así fueron llamados de Chencres para adelante) en sumo grado ricos, y abundantes de moneda de la que se auia recogido de la plebe del trigo que se vendió que fue guardado por consejo de Joseph y queriendo volverlo á re¬partir entre aquellos mismos de quien tanta moneda auia salido tomaron por ocasion hacerles trabajar en aquella su- perba obra donde demás de sustentarles a costas, y expensas reales se les pagaua a cada uno su dinero diurno, y ansi fue¬ron descargando de si lo que les parecia ser encargo á su Re- publica. Quien quisiere ver mas adlongum esta materia, y lo que fueron estas Pirámides lea á Pomponiomela en el pri¬mero libro, y a Herodoto, en el segundo, y Astrobon en el ultimo, y otros Authores, que dello tratan de proposito. Es tan bien en este Reyno de Egipto, opulenta y grande la Ciudad de Diamata, y la celebratissima Alexandria, por el
magno Alexandro su fundador llamada de tal nombre, cuio cuerpo fue trasladado á ella desde Babilonia donde murió por su gran Priuado Ptolomeo a quien dexo por Rey de Egip¬to, pasa por junto á esta Ciudad el mas caudaloso brazo de los siete con que el Nilo entra en el mar, fueron ricos, y pujantes los Reyes desta tierra, y ansi los Mahometanos aficionados á su fertilidad, y abundancia; pusieron mucha diligencia en auerla para si, y fue la primera que occuparon despues de la falsa promulgación de su empencible secta a quien ellos llaman la Hijara. Entro en Egipto la secta de Mahoma el año de Christo de 650. entro por Capitan, y Predicador desta nosciua peste Occubauen Ñafie del li¬naje de Mahoma fue embiado por Odman 3 halifa 4P año poco mas despues de la institución de la Seta. En los tiem¬pos mas modernos sean llamado Soldanes de Egipto, los que han mandado en aquel Reyno. Y quien quisiere ver su so- beruia Pompa y magnifico aparato, lea el Ytinerario (ó comentos de Pedro Mártir de Angier, Embajador que fue de los Reyes Catholicos en aquella Corte, finalmente la poblazon, y originaria decendencia deste triangulado Rey- no, se le atribuie, y da á Mesrraim. De creer es (y muy con¬forme á razón) que pues la Libia es tan conjunta á el Egipto como lo vemos que Phut hermano de Mesrraim, y de Chuz y hijo de Cham (como queda visto tendría por forzoso viage acompañar á sus hermanos dos, á el uno asta la salida de los limites, y términos de la Siria, y á el otro asta Egipto, donde hizo su asiento, y poblacion y que de alli por buscar tierra, y parte de mundo donde el solo sin competencia de igual pudiesse governar sus gentes pasaría el Nilo y se entraría en los secos, y Abrasadores Arenales de la Libia donde afirman todos los Authores que hizo su asiento, y morada, dando principio de moradores á aquella Región ansí como sus padres y hermanos la auian dado á otros, es tan estéril y desapiadada, y nutridora de muertes esta Re¬gión que no se que se pueda decir della dicen los Escripto- res antiguos llamarse Libia, por una valerosa muger asi
llamada; es parte de la Aphrica tiene ál medio dia la Ethiopia, ál Norte el Mar Mediterráneo, y por aquella par¬te infamado por sus muchos bagios a quien llaman Sirtes, y por aliarla tan esteril sus primeros moradores se dieron á buscar el sustento por- los montes donde alguna humedad de tierra produce montañas, porque es ansi que casi toda sea arenosa, á la mayor parte en algunas comarcas donde la tierra se hace mas baxa, y convexa reciue algún tanto de humedad contraída de las Sierras circunvecinas y esto es en maior cantidad quando las tales tierras están mas cer¬ca de las faldas del Monte Áthlante, que ansi llaman los Descriptores de Aphrica á la gran Cordillera que la ua pro¬longando en tales lugares como los que decimos, y en se¬mejante dispocición puestos nacen algunas escasas Aguas, y quando no á lo menos ha cense pozos con facilidad de que beben, y la tierra tiene jugo para producir fructos. Atra- biesan la Libia con muy tortuosas canales algunos rios que de las Cordilleras bajan, y los mas dellos no llegan á la mar porque la sequedad de las arenas los beben, y resuelven. Ay muchas lagunas, y piélagos ceuados de tales corriente, la parte mas oriental de esta Provincia es menos tractable, y mas esteril por participar de la dañosa serenidad de Egipto. La del Poniente por do parte términos con la Numidia es mas fértil, y por esta razón, mas poblada. Los auitadores de esta tierra an sido y son gente barbarissima ynclinados na-turalmente a impiedades, robos, muertes, e insultos, en tan¬to grado que acontece muchas veces vender los padres á los hijos; por solo Ínteres de comidas, son infinitas las na¬ciones inclusas en este pedazo de Mundo, cuyos nombres dejo de poner reseruandolo para quien de proposito mas principal escriuiere de Libia, dice Santo Thomas en el lu¬gar antes citado que ay un Rio en esta tierra que le llaman los naturales Phut reteniendo en si el nombre de su primer poblador. Ay en esta Provincia de Libia muchos pueblos, especial hacia la parte Occidental, y en la costa del mar aunque también ay muchos en los montes, y sierras, que >
son ramos de la dicha Cordillera Athlantica, en la costa desta tierra caen el Reyno de Tripol de Berueria, a quien con su territorio pone Ptolomeo en las tablas de Libia, esta la antigua Ciudad de Capez, que fue la primera que los Romanos fundaron en Aphrica, á esta Capez llama Ptomeo Tritón. Esta Mahaz cuya fundación es moderna hecha por uno de los Reyes de Túnez. Están los Querquenes, y los Alfaques Yslas donde al presente están Pobladas de algunos Barbaros. Alli fue donde rehaciendose el Conde Pedro Naua- rro de una fortuna de mar que le auia subcedido por el mes de Octubre del año de 1510 hizo abrir y limpiar cier¬tos pozos con intención de fortificarla en seruicio de su Rey, y un Español (agrauiado del Coronel Dionelo, y por vengarse del) se fue á los Moros, y tuuo tal trato con ellos que la noche siguiente mataron con grandissima crueldad á todos los Christianos, que en guarda y obra de los pozos andauan, lo qual fue causa que el Conde no saliese con su intento, ni aquella Armada hiciesse efecto aquel año no muy lejos de esta Ysla, y pegada con la tierra firme esta la antigua Lotofagia ansi llamada por Ptolomeo, en la se¬gunda tabla de Libia, llamóse despues esta Ysla Menice, y nosotros la llamamos los Gelues: tanto notoria á nuestra nación quanto costosa á la sangre Yllustre de la casa de Alúa, y á otras excelentes de España. Esta asi mesmo en esta prouincia la ciudad de Zahora, poblada de gente vil, Barbara y pobre. Ay también una Ciudad antigua llamada Eoa y por otro nombre Ullo, la qual fue depuesta, y priuada de su antigua nobleza por los primeros Mahometanos que entraron en Aphrica cuyo Capitan era Uccubaben Ñafie, de las ruinas de la qual se poblo, y en noblecio la Ciudad de Tripol, de Berbería, llamasse esta Ciudad en nuestros tiempos Lepide. Esta ansi mesmo la Ciu.a antigua de Tre- bilis fundada en su principio por ciertos Phenices, que alli aportaron, llamase en nuestros tiempos Tripol de Berbe¬ría á diferencia de otra de Suria, esta Ciudad fue ganada Por el Conde Pedro Nauarro aunque duro poco tiempo en
llamada; es parte de la Aphrica tiene ál medio dia la Ethiopia, ál Norte el Mar Mediterráneo, y por aquella par¬te infamado por sus muchos bagios a quien llaman Sirtes, y por aliarla tan esteril sus primeros moradores se dieron á buscar el sustento por- los montes donde alguna humedad de tierra produce montañas, porque es ansi que casi toda sea arenosa, á la mayor parte en algunas comarcas donde la tierra se hace mas baxa, y convexa reciue algún tanto de humedad contraida de las Sierras circunvecinas y esto es en maior cantidad quando las tales tierras están mas cer¬ca de las faldas del Monte Athlante, que ansi llaman los Descriptores de Aphrica á la gran Cordillera que la ua pro¬longando en tales lugares como los que decimos, y en se¬mejante dispocición puestos nacen algunas escasas Aguas, y quando no á lo menos hacense pozos con facilidad de que beben, y la tierra tiene jugo para producir fructos. Atra- biesan la Libia con muy tortuosas canales algunos rios que de las Cordilleras bajan, y los mas dellos no llegan á la mar porque la sequedad de las arenas los beben, y resuelven. Ay muchas lagunas, y piélagos ceuados de tales corriente, la parte mas oriental de esta Provincia es menos tractable, y mas esteril por participar de la dañosa serenidad de Egipto. La del Poniente por do parte términos con la Numidia es mas fértil, y por esta razón, mas poblada. Los auitadores de esta tierra an sido y son gente barbarissima ynclinados na-turalmente a impiedades, robos, muertes, c insultos, en tan¬to grado que acontece muchas veces vender los padres á los hijos; por solo Ínteres de comidas, son infinitas las na¬ciones inclusas en este pedazo de Mundo, cuyos nombres dejo de poner reseruandolo para quien de proposito mas principal escriuiere de Libia, dice Santo Thomas en el lu¬gar antes citado que ay un Rio en esta tierra que le llaman los naturales Phut reteniendo en si el nombre de su primer poblador. Ay en esta Provincia de Libia muchos pueblos, especial hacia la parte Occidental, y en la costa del mar aunque también ay muchos en los montes, y sierras, que
son ramos de la dicha Cordillera Athlantica, en la costa desta tierra caen el Reyno de Tripol de Berueria, a quien con su territorio pone Ptolomeo en las tablas de Libia, esta la antigua Ciudad de Capez, que fue la primera que los Romanos fundaron en Aphrica, á esta Capez llama Ptomeo Tritón. Esta Mahaz cuya fundación es moderna hecha por uno de los Reyes de Túnez. Están los Querquenes, y los Alfaques Yslas donde al presente están Pobladas de algunos Barbaros. Alli fue donde rehaciendose el Conde Pedro Naua- rro de una fortuna de mar que le auia subcedido por el mes de Octubre del año de 1510 hizo abrir y limpiar cier¬tos pozos con intención de fortificarla en seruicio de su Rey, y un Español (agrauiado del Coronel Dionelo, y por vengarse del) se fue á los Moros, y tuuo tal trato con ellos que la noche siguiente mataron con grandissima crueldad á todos los Christianos, que en guarda y obra de los pozos andauan, lo qual fue causa que el Conde no saliese con su intento, ni aquella Armada hiciesse efecto aquel año no muy lejos de esta Ysla, y pegada con la tierra firme esta la antigua Lotofagia ansi llamada por Ptolomeo, en la se¬gunda tabla de Libia, llamóse despues esta Ysla Menice, y nosotros la llamamos los Gelues: tanto notoria á nuestra nación quanto costosa á la sangre Yllustre de la casa de Alúa, y á otras excelentes de España. Esta asi mesmo en esta prouincia la ciudad de Zahora, poblada de gente vil, Barbara y pobre. Ay también una Ciudad antigua llamada Eoa y por otro nombre Ullo, la qual fue depuesta, y priuada de su antigua nobleza por los primeros Mahometanos que entraron en Aphrica cuyo Capitan era Uccubaben Ñafie, de las ruinas de la qual se poblo, y en noblecio la Ciudad de Tripol, de Berberia, llamasse esta Ciudad en nuestros tiempos Lepide. Esta ansi mesmo la Ciu." antigua de Tre- bilis fundada en su principio por ciertos Phenices, que alli aportaron, llamase en nuestros tiempos Tripol de Berbe¬ría á diferencia de otra de Suria, esta Ciudad fue ganada Por el Conde Pedro Nauarro aunque duro poco tiempo en
poder de Christianos, porque el año de el Señor, de mil, y quinientos, y cincuenta y uno el Turco Solimán embio fuerte, y abastecida armada, con que la ganaron á 14 de Agosto Vispera de nuestra Señora, de manera que no la go-zamos mas de 41 años y 20 dias. Esta también en esta Pro-vincia una gran Villa llamada Cazarhamet fundada sobre la costa de la mar a quien nosotros llamamos la Cisterna. Esta también la antigua Trieti memorada por Ptolomeo, llamada agora Sudayca. Esta la que Ptolomeo llama Bara- * cia, y agora Casar hacen. Esta también la Villa de Bath harto mas estendida en sus barrios, que noble en sus mo¬radores. Esta Sarman, y Zabit, Liancer, Hamron, Tajora, que un tiempo mereció tener Rey por si. Esta ansi mesmo la Provincia de Mecellata a quien los antiguos llamaron siete mayor esta es la mas fértil tierra de la Libia. Esta la Provincia de Mesrata donde la gente es arto mas bellicosa que rica, aqui fue la que los Escriptores llaman Cirenayca, y otros Pentapolis, por cinco breues ciudades, que en si en tiempo antiguo con tenia; porque en el presente no están en la nobleza que solia, cae en esta parte el Promontorio, ó cabo que Ptolomeo llamó Baco, y nosotros cauo de Te¬jones. Vense aqui reliquias de la antigua Berenice llamada también Hesperide esta Prouincia conserua en si alguna no¬bleza, por participar de las riquezas que de la tierra aden¬tro se traen como es Almizque Algalia, algunas Turquesas, y oro finissimo. Esta asi mesmo Taurca tierra cercana á la Numidia mas abundante de mantenimientos que las que caen ál Leuante desta Provincia desde la qual asta los con¬fines de Egipto están los desiertos de Barca, que tienen mas le quatrocientas leguas con la esterilidad, y miseria que al principio digimos.
Cap 11. del antiguo conocimiento que en la Ethiopia se tuuo del verdadero Dios, y como la Reyna Saba lo lleno á aquella tierra, y del Preste Juan, y sus cosas, y quando se conformo con la Yglesia Ro¬mana.
El quarto y ultimo hijo de Cham que el Sagrado Texto señala fue Chanaam sobre quien el Abuelo Noe echo la pe¬na de la bien merecida pena de su padre Cham, por auer descubierto (como dicho queda) las partes ocultas del pa¬dre con enojo justo, del hecho maldijo ál nieto mostrando con el la yra (aunque ynocente) y no con el padre perpre- tador de tan gran descametimiento, la causa desto fue no querer el Sancto, y bien comedido viejo Noe sobreponer su maldición en aquel mismo que Dios ál salir del Arca auia bendecido de este Chanaam aunque maculado de la timenda maldición paterna, procedieron muchas, y muy copiosas ge¬neraciones, las quales (como dicho queda) se quedaron en aquella tierra de la Siria, Palestina, y Judea, y deste eredaron nombres los Chananeos, y demás linages expresados en el Texto Sagrado a quien despues de largos años, los hijos de Ysrael desposeieron de la maior parte de sus posesiones como lo cuenta Josué hijo de Num, en su libro que por ser (como es materia tan tratada en la diuina Escriptura) el proceder de la generación, destos no dice mas de que se puede colegir, y es verisimile, que espantado y atemorizado de la esterili¬dad que la tierra (que su padre y ermanos, yban occupan- do) prometía no osaría entrar en ella por állarse como se allaua con familia mucho mas abentajada en numero, que los demás sus hermanos, y arrimándose á la costa un hijo suyo primogénito poblo la fértil, y celebrada Provincia de Sidon llamada asi del nombre del que la ocupo, finalmente el Sagrado Texto le señalan términos, y son desde Sidon ásta Gaza, y asta entrar en el valle Yllustre (aunque des-pues muy deslustroso donde fue Sodoma, y sus Ciudades).
poder de Christianos, porque el año de el Señor, de mil, y quinientos, y cincuenta y uno el Turco Solimán embio fuerte, y abastecida armada, con que la ganaron á 14 de Agosto Víspera de nuestra Señora, de manera que no la go¬zamos mas de 41 años y 20 dias. Esta también en esta Pro¬vincia una gran Villa llamada Cazarhamet fundada sobre la costa de la mar a quien nosotros llamamos la Cisterna. Esta también la antigua Trieti memorada por Ptolomeo, llamada agora Sudayca. Esta la que Ptolomeo llama Bara- ' cia, y agora Casar hacen. Esta también la Villa de Bath harto mas estendida en sus barrios, que noble en sus mo¬radores. Esta Sarman, y Zabit, Liancer, Hamron, Tajora, que un tiempo mereció tener Rey por si. Esta ansi mesmo la Provincia de Mecellata a quien los antiguos llamaron siete mayor esta es la mas fértil tierra de la Libia. Esta la Provincia de Mesrata donde la gente es arto mas bellicosa que rica, aqui fue la que los Escriptores llaman Cirenayca, y otros Pentapolis, por cinco breues ciudades, que en si en tiempo antiguo contenía; porque en el presente no están en la nobleza que solia, cae en esta parte el Promontorio, ó cabo que Ptolomeo llamó Baco, y nosotros cauo de Te¬jones. Vense aqui reliquias de la antigua Berenice llamada también Hesperide esta Prouincia conserua en si alguna no¬bleza, por participar de las riquezas que de la tierra aden¬tro se traen como es Almizque Algalia, algunas Turquesas, y oro finissimo. Esta asi mesmo Taurca tierra cercana á la Numidia mas abundante de mantenimientos que las que caen ál Leuante desta Provincia desde la qual asta los con¬fines de Egipto están los desiertos de Barca, que tienen mas le quatrocientas leguas con la esterilidad, y miseria que al principio digimos.
Cap 11• del antiguo conocimiento que en la Ethiopia se tuno del verdadero Dios, y como la Reyna Saba lo lleno á aquella tierra, y del Preste Juan, y sus cosas, y quando se conformo con la Yglesia Ro¬mana.
El quarto y ultimo hijo de Cham que el Sagrado Texto señala fue Chanaam sobre quien el Abuelo Noe echo la pe¬na de la bien merecida pena de su padre Cham, por auer descubierto (como dicho queda) las partes ocultas del pa¬dre con enojo justo, del hecho maldijo ál nieto mostrando con el la yra (aunque ynocente) y no con el padre perpre- tador de tan gran descametimiento, la causa desto fue no querer el Sancto, y bien comedido viejo Noe sobreponer su maldición en aquel mismo que Dios ál salir del Arca auia bendecido de este Chanaam aunque maculado de la timenda maldición paterna, procedieron muchas, y muy copiosas ge-neraciones, las quales (como dicho queda) se quedaron en aquella tierra de la Siria, Palestina, y Judea, y deste eredaron nombres los Chananeos, y demás linages expresados en el Texto Sagrado a quien despues de largos años, los hijos de Ysrael desposeieron de la maior parte de sus posesiones como lo cuenta Josué hijo de Num, en su libro que por ser (como es materia tan tratada en la diuina Escriptura) el proceder de la generación, destos no dice mas de que se puede colegir, y es verisimile, que espantado y atemorizado de la esterili¬dad que la tierra (que su padre y ermanos, yban occupan- do) prometia no osaria entrar en ella por aliarse como se allaua con familia mucho mas abentajada en numero, que los demás sus hermanos, y arrimándose á la costa un hijo suyo primogénito poblo la fértil, y celebrada Provincia de Sidon llamada asi del nombre del que la ocupo, finalmente el Sagrado Texto le señalan términos, y son desde Sidon ásta Gaza, y asta entrar en el valle Yllustre (aunque des¬pues muy deslustroso donde fue Sodoma, y sus Ciudades).
Chus que como queda dicho fue origen de los de Ethio¬pia tuuo cinco hijos, los nombres de los quales fueron Saba, Hebila, Sabatha, Regma, y Sabathaca los quales nombre ó a lo menos los tres de ellos son tan conformes, que me hacen creer auer dado nombre á tres famosas Provincias, que aunque distantes , en sitios, y asientos vanse ymitando y consonando sus nombres, Stephano dice que Saba fue una Ciudad de corada con Silla R. (*) en la Ethiopia de donde afirman muchos, y muy graues Authores auer ido aquella prudeiste Reyna ha oir de la boca de Salomon sus senten¬ciosas palabras como parece en el tercero de los Reyes, Ca¬pitulo décimo, dice Josepho en sus antigüedades que el Rey Cambises tuvo una hermana llamada Meroen, la qual si¬guiendo el hilo de su suerte vino á ser Reyna de aquella parte de Ethiopia y de su nombre (como asta alli se lla¬maba Saba) la llamo Meroe, á este el Nilo la cerca, y la hace quedar en forma de Ysla, y de tal apostura que se tie¬ne, por inexpugnable. Y de aqui mismo fue Reyna aquella Candaces, Ama del Eunucho, a quien baptizo San Phelippo camino de Gaza como se quenta enlos actos de los Apostó¬les, y por droctina, y enseñamiento de la primera Reyna Saba vinieron las gentes barbaras de aquel Reyno al cono¬cimiento y confesion de un solo y verdadero Dios como ella lo auia aprendido de Salomon (y aunque quieren decir al¬gunos que uvo un hijo della, y que se llamo Meylech, que no poca parte se le atribuye de tan loable obra) y con la predicación y enseñamiento del Eunucho, vino la Reyna Tandace, á ser alumbrada, e ynstructa en la ley Ebange- lica, y por orden, y mandado della, y predicaciones del Eu¬nucho, fueron las gentes de aquellas Provincias enseñadas (aunque no muy enteramente) en las cosas de nuestra Sanc¬ta fee Catholica. Llamase en n.ros tiempos esta Ysla Noba, y de aqui tomo raiz, y principio de Christiandad de los Abi- ginos, y despues fueron mas informados con la predicación de San Thome Apostol, es Emperador, y Pontifice destas nacio-
(!) Real.
nes el Preste Juan, cuyo numero de gentes, y vassallos es qua- si infinito. Tuvieron estos Abixinos algunos errores en su erencia, y cerimonias; asta que en nuestros tiempos (que fue el año de 1438) fueron Embajadores deste Pujante Principe y Prelado á el Concilio general celebrado en Flo¬rencia: donde se les dio en pago de su profundissima humil¬dad: Norma, y instrucion de lo que auian de creer, guardar y confesar. Y son ya informados enteramente en las cosas de nra Sancta fee, tienen y an tenido estos Christianos Abi¬xinos Yglesia propia y conocida en la Sancta Ciudad de Jherusalem, adonde son llamados Abassinos, los quales tie¬nen por particulares priuilegios, y antiguas concesiones, facultad para elegir el supremo Patriarcha que entre ellos es llamado Marco. Comenzamos a tener noticia destos re- motissimos Christianos, por intervención de Alonso de Pai- ua, y Pedro de Covillan, que fueron embiados para este efec¬to, y otros no menores: por el Rey Don Juan segundo de Portugal el año de 1486. ya en estos dias: tienen Misal, Breuario, y manual, á nuestro modo, y por el Calendario Romano se goviernan: poniendo, y añidiendo en el algunos Sanctos. Esta Ciudad Saba (de quien auemos tratado) dio nombre á toda aquella Ysla (como queda visto) la qual des¬pues se llamo Meroe, y en estos tiempos Noua (y aun de algunos Authores Maqueda) se le atribuye, y aplica, á Saba hijo primero de Chus. Y es conforme a buena razón, que huviesse aiudado á poblar y ensanchar la Ethiopia que el pa¬dre auia comenzado. Tuvo este Saba otro ermano llamado Sabatha de quien proceden aquellos Sábeos de la felice Ara¬bia, famosos por su probatissimo Yncienso, Mirra, y Cina¬momo los quales están cercados de tres Mares, tienen á el Oriente, el Seno Pérsico, á el Occidente el Mar Bermejo á el Medio dia el gran Mar Arábico ó Ethiopico, es tierra y Región tan fértil, y abundante en todo lo necesario que hace á los hombres ociosos, vagos y Efeminados. Joseph en el primero de sus antigüedades quiere sentir, que esta tierra fue llamada Saba de Chusi, un hijo de Cam del qual no costa
Chus que como queda dicho fue origen de los de Ethio¬pia tuuo cinco hijos, los nombres de los quales fueron Saba, Hebila, Sabatha, Regma, y Sabathaca los quales nombre ó a lo menos los tres de ellos son tan conformes, que me hacen creer auer dado nombre á tres famosas Provincias, que aunque distantes en sitios, y asientos vanse ymitando y consonando sus nombres, Stcphano dice que Saba fue una Ciudad de corada con Silla R. (') en la Ethiopia de donde afirman muchos, y muy graues Authores auer ido aquella prudente Reyna ha oir de la boca de Salomon sus senten¬ciosas palabras como parece en el tercero de los Reyes, Ca¬pitulo décimo, dice Josepho en sus antigüedades que el Rey Cambises tuvo una hermana llamada Meroen, la qual si¬guiendo el hilo de su suerte vino á ser Reyna de aquella parte de Ethiopia y de su nombre (como asta alli se lla¬maba Saba) la llamo Meroe, á este el Nilo la cerca, y la hace quedar en forma de Ysla, y de tal apostura que se tie¬ne, por inexpugnable. Y de aqui mismo fue Reyna aquella Candaces, Ama del Eunucho, a quien baptizo San Phelippo camino de Gaza como se quenta enlos actos de los Apostó¬les, y por droctina, y enseñamiento de la primera Reyna Saba vinieron las gentes barbaras de aquel Reyno al cono¬cimiento y confesion de un solo y verdadero Dios como ella lo auia aprendido de Salomon (y aunque quieren decir al¬gunos que uvo un hijo della, y que se llamo Meylech, que no poca parte se le atribuye de tan loable obra) y con la predicación y enseñamiento del Eunucho, vino la Reyna Tandace, á ser alumbrada, e ynstructa en la ley Ebange- lica, y por orden, y mandado della, y predicaciones del Eu¬nucho, fueron las gentes de aquellas Provincias enseñadas (aunque no muy enteramente) en las cosas de nuestra Sanc¬ta fee Catholica. Llamase en n.™" tiempos esta Ysla Noba, y de aqui tomo raiz, y principio de Christiandad de los Abi- ginos, y despues fueron mas informados con la predicación de San Thome Apostol, es Emperador, y Pontifice destas nacio-
(1) Real.
ncs el Preste Juan, cuyo numero de gentes, y vassallos es qua- si infinito. Tuvieron estos Abixinos algunos errores en su erencia, y cerimonias; asta que en nuestros tiempos (que fue el año de 1438) fu,eron Embajadores deste Pujante Principe y Prelado á el Concilio general celebrado en Flo¬rencia: donde se les dio en pago de su profundissima humil¬dad: Norma, y instrucion de lo que auian de creer, guardar y confesar. Y son ya informados enteramente en las cosas de nra Sancta fee, tienen y an tenido estos Christianos Abi¬xinos Yglesia propia y conocida en la Sancta Ciudad de Jherusalem, adonde son llamados Abassinos, los quales tie¬nen por particulares priuilegios, y antiguas concesiones, facultad para elegir el supremo Patriarcha que entre ellos es llamado Marco. Comenzamos a tener noticia destos re- motissimos Christianos, por intervención de Alonso de Pai- ua, y Pedro de Covillan, que fueron embiados para este efec¬to, y otros no menores: por el Rey Don Juan segundo de Portugal el año de 1486. ya en estos dias: tienen Misal, Brcuario, y manual, á nuestro modo, y por el Calendario Romano se goviernan: poniendo, y añidiendo en el algunos Sanctos. Esta Ciudad Saba (de quien auemos tratado) dio nombre á toda aquella Ysla (como queda visto) la qual des¬pues se llamo Meroe, y en estos tiempos Noua (y aun de algunos Authores Maqueda) se le atribuye, y aplica, á Saba hijo primero de Chus. Y es conforme a buena razón, que huviesse aiudado á poblar y ensanchar la Ethiopia que el pa¬dre auia comenzado. Tuvo este Saba otro ermano llamado Sabatha de quien proceden aquellos Sábeos de la felice Ara¬bia, famosos por su probatissimo Yncienso, Mirra, y Cina¬momo los quales están cercados de tres Mares, tienen á el Oriente, el Seno Pérsico, á el Occidente el Mar Bermejo á el Medio dia el gran Mar Arábico ó Ethiopico, es tierra y Región tan fértil, y abundante en todo lo necesario que hace á los hombres ociosos, vagos y Efeminados. Joseph en el primero de sus antigüedades quiere sentir, que esta tierra fue llamada Saba de Chusi, un hijo de Cam del qual no costa en el sagrado Testo, ni tal nombre se allá entre los hijos de Cham, y ansi es mas verisimile, y de creer auer tomado estos tal nombre de Sabatha Nieto del mismo Cham: y es muy poca la diferencia desta opinion a la de Joseph. Esta tierra llamada Arabia (puesta en el sitio dicho) es una de las tres que numera Plineo en el segundo libro, la segunda de las quales llama Petrea, y a la tercera Desierta, mas de las tres la Felis (que es esta de quien vamos tratando) lleua la escelencia^ por ser copiosísima de drogas, y Aromáticas Reciñas, y yervas. Strabon dice della que por su fertilidad se siembra dos veces al año como se hace, en la Yndia Orien¬tal: ciñe y cierra á esta Arabia una Cordillera (no muy grande) que corre del mar Pérsico al Mar Bermejo donde fueron los Nabatheos, esta cae en partes de la Arabia Pe¬trea, al remate de la qual está el Monte Sinai, donde Moisen recibió la ley de la mano de Dios. También ay Authores que dicen auer tenido Cham otro hijo (de quien el Testo Sa¬grado no ace mención) llamado Curetis, el qual tubo 39 hijos el uno llamado Arabo, y el otro Sabothurifero, y el tercero Petreio, a quien se aplica la poblacion, y origen de las tres Arabias, mas este no es inconviniente para entender que nuestro Sabatha no encajase entre ellos sus Sábeos como queda dicho, esta tierra de Arabia felix, menos digna de tal sobre nombre despues que en ella nació, (o en sus confines) el Demonio encarnado Mahoma. Otro ermano de los dos nombrados se llamo Sabathaca, que (como digimos) á los demás va imitando, este quedo en parte mas Oriental, que los demás sus hermanos, y fue padre de otras naciones, a quien también llamaron Sábeos que abitaron en unas mon¬tañas en las cabezadas de la Persia, gente dada á robos, la¬trocinios, y crueldades, cuya memoria apartaron de la de los hombres, su abitada suerte y mal vivir. Descendientes destos fueron aquellos que aleuosamente, y sin el merecerlo le destruieron las haciendas, siervos, y ganados del pacien- tisimo Job. cuya Provincia llamada Hus, tenia la mala ve-cindad destos rústicos Sábeos. El segundo hijo de Chus, se llamo Heuila cuyo nombre es muy consimile, y semejante al de otro hijo de Getam hijo de Hebet, y Nieto de Sem, y muy poco diferente de otro Hebilath de cuya tierra hace memoria Moysen en el segundo capitulo de el Genesis se¬ñalando la corriente, y curso del Reyno O Pheson, y sera necesario quitar esta dubda, y hacer declaración destas di¬ferencias. Quanto á lo primero este Heuila de quien vamos tratando dice San Geronimo en las questiones Hebraycas, y Nicolao de Lira en su Glosa ordinaria, en este lugar, y Sancto Thomas que los sigue auer poblado, y dado por asiento á su estirpe, y descendincia en las partes interiores, y mas intraterraneas de la Aphrica cuyos Pueblos se llama¬ron Getulos, y la tierra Getulia de quien por la poca noticia que de ellos se á tenido ay poco que tractar de sus cosas, y cumplir sea con decir que an sido Pueblos derramados, y de poca urbanidad, y pulicia que occupando parte de la Mauritania se an estendido perdiendo aquel primer nombre, y cobrado otros modernos, parte destos se llaman Berberes, y parte Almohadas, ó Nómadas, y este ultimo nombre co¬braron quando se embolvieron en los de Numidia llamóse también alguna parte de ellos Morauitinos, y quien se qui¬siere mas satisfacer desta coligación y mezcla de naciones, lea el primer volumen de Luis del Marmol en su Aphrica. De estotros dos llamados Heuila, y Heuilath trataremos largo quando llegaremos á los hijos, y descendientes de Sem. De Regma y de sus dos hijos no tengo que decir mas de que entre mezcladas con los de su linage occuparon nuebas tierras de quien no se tienen tanta noticia como de los demás sea tenido óra por cauerles en suerte parte de Mundo menos noble que á los demás, óra por la bageza de sus en¬tendimientos, e inclinaciones, que no se darían á cosas gran¬des como los demás se dieron. Vengamos á tratar de la descendencia, y posteridad de Sem (y dejando á Heber hijo de Arphaxat, y a Hus en la tierra de Caldea, y a Aram en sus desiertos) tractemos de Yectan hijo de Heber, y
i1) Rio.
en el sagrado Testo, ni tal nombre se allá entre los hijos de Cham, y ansi es mas verisimile, y de creer auer tomado estos tal nombre de Sabatha Nieto del mismo Cham: y es muy poca la diferencia desta opinion a la de Joseph. Esta tierra llamada Arabia (puesta en el sitio dicho) es una de las tres que numera Plineo en el segundo libro, la segunda de las quales llama Petrea, y a la tercera Desierta, mas de las tres la Felis (que es esta de quien vamos tratando) lleua la escelencia,*por ser copiosisima de drogas, y Aromáticas Reciñas, y yervas. Strabon dice della que por su fertilidad se siembra dos veces al año como se hace, en la Yndia Orien¬tal: ciñe y cierra á esta Arabia una Cordillera (no muy grande) que corre del mar Pérsico al Mar Bermejo donde fueron los Nabatheos, esta cae en partes de la Arabia Pe¬trea, al remate de la qual está el Monte Sinai, donde Moisen recibió la ley de la mano de Dios. También ay Authores que dicen auer tenido Cham otro hijo (de quien el Testo Sa¬grado no ace mención) llamado Curetis, el qual tubo 39 hijos el uno llamado Arabo, y el otro Sabothurifero, y el tercero Petreio, a quien se aplica la poblacion, y origen de las tres Arabias, mas este no es inconviniente para entender que nuestro Sabatha no encajase entre ellos sus Sábeos como queda dicho, esta tierra de Arabia felix, menos digna de tal sobre nombre despues que en ella nació, (o en sus confines) el Demonio encarnado Mahoma. Otro ermano de los dos nombrados se llamo Sabathaca, que (como digimos) á los demás va imitando, este quedo en parte mas Oriental, que los demás sus hermanos, y fue padre de otras naciones, a quien también llamaron Sábeos que abitaron en unas mon¬tañas en las cabezadas de la Persia, gente dada á robos, la¬trocinios, y crueldades, cuya memoria apartaron de la de los hombres, su abitada suerte y mal vivir. Descendientes destos fueron aquellos que aleuosamente, y sin el merecerlo le destruieron las haciendas, siervos, y ganados del pacien- tisimo Job. cuya Provincia llamada Hus, tenia la mala ve¬cindad destos rústicos Sábeos. El segundo hijo de Chus, se llamo Heuila cuyo nombre es muy consimile, y semejante al de otro hijo de Getam hijo de Hebet, y Nieto de Sem, y muy poco diferente de otro Hebilath de cuya tierra hace memoria Moysen en el segundo capitulo de el Genesis se¬ñalando la corriente, y curso del Reyno (*) Pheson, y sera necesario quitar esta dubda, y hacer declaración destas di-ferencias. Quanto á lo primero este Heuila de quien vamos tratando dice San Geronimo en las questiones Hebraycas, y Nicolao de Lira en su Glosa ordinaria, en este lugar, y Sancto Thomas que los sigue auer poblado, y dado por asiento á su estirpe, y descendincia en las partes interiores, y mas intraterraneas de la Aphrica cuyos Pueblos se llama¬ron Getulos, y la tierra Getulia de quien por la poca noticia que de ellos se á tenido ay poco que tractar de sus cosas, y cumplir sea con decir que an sido Pueblos derramados, y de poca urbanidad, y pulicia que occupando parte de la Mauritania se an estendido perdiendo aquel primer nombre, y cobrado otros modernos, parte destos se llaman Berberes, y parte Almohadas, ó Nómadas, y este ultimo nombre co¬braron quando se embolvieron en los de Numidia llamóse también alguna parte de ellos Morauitinos, y quien se qui¬siere mas satisfacer desta coligación y mezcla de naciones, lea el primer volumen de Luis del Marmol en su Aphrica. De estotros dos llamados Heuila, y Heuilath trataremos largo quando llegaremos á los hijos, y descendientes de Sem. De Regma y de sus dos hijos no tengo que decir mas de que entre mezcladas con los de su linage occuparon nuebas tierras de quien no se tienen tanta noticia como de los demás sea tenido óra por cauerles en suerte parte de Mundo menos noble que á los demás, óra por la bageza de sus en¬tendimientos, e inclinaciones, que no se darian á cosas gran¬des como los demás se dieron. Vengamos á tratar de la descendencia, y posteridad de Sem (y dejando á Heber hijo de Arphaxat, y a Hus en la tierra de Caldea, y a Aram en sus desiertos) tractemos de Yectan hijo de Heber, y
(*) Rio.
Nieto de Sem. Porque este Yectan toma principio mi his¬toria, como tronco, y fundamento de toda la gente Orien¬tal, tuvo este venerable viejo 13 hijos, los nombres de los cuales solos dos hacen en mi intento, que son Ophir y Heui- la destos dixo el Divino Geronimo en sus questiones ebray- cas sobre el décimo del Genesis que ni tenia noticia dellos ni quien dellos la tuviesse dando por ocasion de tanto ol¬vido la mucha distancia de tierras, cielos y mares que auian interpuesto entre3"ellos, y la tierra de Asiria, y ansi no les señala suerte conocida en el Mundo, ni menos á otros her¬manos de los dichos, especial á Yobab ultimo, y menor de todos ellos, y lo mismo que San Geronimo hace el Nicolao de Lira en el mismo lugar, y Santo Thomas en el libro di¬cho, y sobre este mismo Capitulo pasa en silencio á Yectan, y a sus 13 hijos, y si acaso, nombra á algunos es poca ó nin¬guna la memoria que de ellos hace. Mas el doctissimo Be¬nedicto Arias Montano Egregio Doctor, y desentrañador de las lenguas Siria, Caldea, y Ebrea, y en todas ellas pro- fundissimamente versado en el primer volumen del aparato de la Sacra Biblia Real, con que ha enriquecido n.ro Siglo, en un libro de los que alli pone intitulado Phaleg, (de gentium sedibus) señala lugar á los hijos de Yectan, y dice que Seba, y su hermano Abimael poblaron aquella parte que partiendo de las Carmanias, y lleuando el rostro á el Orien¬te se ua encumbrando sobre la mano hizquierda en las altas Cordilleras del Caucaso (monte en otros lugares engran¬decido) a cuyas vertientes Septentrionales habitan los Tár¬taros, parte de los quales son descendientes destos dos nom¬brados hijos de Yectan, y de las faldas Meridionales desta Cordillera, y vertientes sobre la gran Yndia Oriental, y del remate de la posesion destos dos comienza la lactissima tie¬rra que le cupo en suerte ha Heuila doceno hijo deste ya nombrado Padre, y desde alli tendiendose asta el Mar Yn- dico incluiendo en si las muy espaciosas Riberas del Rio Gages este es el mismo que el Sagrado Texto llama Phison aunque algunos Escriptores an querido atribuir este nombre al Rio Nilo, mas es cosa clara, y aberiguada recebir engaño porque deste Phison dice el Sagrado Texto que circunda y rodea toda la tierra de Heuilath, que es la parte del Mun¬do, que agora acabamos de decir, y el que el Testo Sagrado llama Gehon sin duda alguna es el Nilo porque el mismo Testo nos da del claras y conocidas señas, diciendo que cerca y rodea la tierra de Ethiopia como consta claro ha¬cerlo el Nilo, como queda dicho atras esta parte del Mun¬do le cuyo en suerte á Heuilath de quien tomaron origen gran suma de Barbaros a quien el vicio, y fertilidad de la tierra traia vagabundos, y ociosos, que en nada se occupauan mas que en ofenderse los unos á los otros. Fueron dilatando, y estendiendo tanto hacia el Oriente, que poblaron, y hin-cheron lo mas digno y noble de la Yndia mayor, y menos los hanchurosos Reynos de Biznaga, Naisinga, Gat, Sableth, Picordia, Mengala, y otros muchos en la Yndia menor in¬clusos. A este y a sus descendientes deuen el origen, y lo mismo la Yndia mayor ultra el Ganges con la gran Pro¬vincia de Toloman, Camotai, Mein, Santingui, y la larga y estendida costa, de Sian á los antiguos Escriptores ignota. Esta Yndia Oriental es parte de la Asia Mayor, y tan gran¬de, y hanchurosa que a sido estimada por algunos por la tercia parte de la redondez de la tierra. Pomponiomela es¬criue tener tan larga costa que un Nauio á todas velas ape¬nas la podría prolongar en 60 dias. Dicese della auer tenido cinco mil Ciudades sin otros pueblos menores. Toma el nombre de Yndia de un Rio llamado Yndo, a quien otros también llamaron Ydaspes desagua en el Mar por el remate mas Occidental de la menor Yndia partiendo términos en¬tre ella, y el Reyno de Cambaya donde son los Guzarates gente conocida en el Mundo por su mercaduría desagua por quatro vocas frontero de la Ysla a quien los Portugue- sses llaman Mangalor. Este Rio Ydo, (o Ydopas) cría co¬codrilos como el Nilo. A la parte septentrional tiene los montes Tauros que es lo mismo que atras llamamos Cau- caso. Al medio dia tiene el gran Mar Yndico a quien la
Nieto de Sem. Porque este Yectan toma principio mi his¬toria, como tronco, y fundamento de toda la gente Orien¬tal, tuvo este venerable viejo 13 hijos, los nombres de los cuales solos dos hacen en mi intento, que son Ophir y Heui- la destos dixo el Divino Geronimo en sus questiones ebray- cas sobre el décimo del Genesis que ni tenia noticia dellos ni quien dellos la tuviesse dando por ocasion de tanto ol¬vido la mucha distancia de tierras, cielos y mares que auian interpuesto entre*ellos, y la tierra de Asiria, y ansi no les señala suerte conocida en el Mundo, ni menos á otros her¬manos de los dichos, especial á Yobab ultimo, y menor de todos ellos, y lo mismo que San Geronimo hace el Nicolao de Lira en el mismo lugar, y Santo Thomas en el libro di¬cho, y sobre este mismo Capitulo pasa en silencio á Yectan, y a sus 13 hijos, y si acaso, nombra á algunos es poca ó nin¬guna la memoria que de ellos hace. Mas el doctissimo Be¬nedicto Arias Montano Egregio Doctor, y desentrañador de las lenguas Siria, Caldea, y Ebrea, y en todas ellas pro- fundissimamente versado en el primer volumen del aparato de la Sacra Biblia Real, con que ha enriquecido n.ro Siglo, en un libro de los que alli pone intitulado Phaleg, (de gentium sedibus) señala lugar á los hijos de Yectan, y dice que Seba, y su hermano Abimael poblaron aquella parte que partiendo de las Carmanias, y lleuando el rostro á el Orien¬te se ua encumbrando sobre la mano hizquierda en las altas Cordilleras del Caucaso (monte en otros lugares engran¬decido) a cuyas vertientes Septentrionales habitan los Tár¬taros, parte de los quales son descendientes destos dos nom¬brados hijos de Yectan, y de las faldas Meridionales desta Cordillera, y vertientes sobre la gran Yndia Oriental, y del remate de la posesion destos dos comienza la lactissima tie¬rra que le cupo en suerte ha Heuila doceno hijo deste ya nombrado Padre, y desde alli tendiendose asta el Mar Yn- dico incluiendo en si las muy espaciosas Riberas del Rio Gages este es el mismo que el Sagrado Texto llama Phison aunque algunos Escriptores an querido atribuir este nombre al Rio Nilo, mas es cosa clara, y aberiguada recebir engaño porque deste Phison dice el Sagrado Texto que circunda y rodea toda la tierra de Heuilath, que es la parte del Mun¬do, que agora acabamos de decir, y el que el Testo Sagrado llama Gehon sin duda alguna es el Nilo porque el mismo Testo nos da del claras y conocidas señas, diciendo que cerca y rodea la tierra de Ethiopia como consta claro ha¬cerlo el Nilo, como queda dicho atras esta parte del Mun¬do le cuyo en suerte á Heuilath de quien tomaron origen gran suma de Barbaros a quien el vicio, y fertilidad de la tierra traia vagabundos, y ociosos, que en nada se occupauan mas que en ofenderse los unos á los otros. Fueron dilatando, y estendiendo tanto hacia el Oriente, que poblaron, y hin-cheron lo mas digno y noble de la Yndia mayor, y menos los hanchurosos Reynos de Biznaga, Naisinga, Gat, Sableth, Picordia, Mengala, y otros muchos en la Yndia menor in¬clusos. A este y a sus descendientes deuen el origen, y lo mismo la Yndia mayor ultra el Ganges con la gran Pro¬vincia de Toloman, Camotai, Mein, Santingui, y la larga y estendida costa, de Sian á los antiguos Escriptores ignota. Esta Yndia Oriental es parte de la Asia Mayor, y tan gran¬de, y hanchurosa que a sido estimada por algunos por la tercia parte de la redondez de la tierra. Pomponiomela es¬criue tener tan larga costa que un Nauio á todas velas ape¬nas la podria prolongar en 60 dias. Dicese della auer tenido cinco mil Ciudades sin otros pueblos menores. Toma el nombre de Yndia de un Rio llamado Yndo, a quien otros también llamaron Ydaspes desagua en el Mar por el remate mas Occidental de la menor Yndia partiendo términos en¬tre ella, y el Reyno de Cambaya donde son los Guzarates gente conocida en el Mundo por su mercaduría desagua por quatro vocas frontero de la Ysla a quien los Portugue- sses llaman Mangalor. Este Rio Ydo, (o Ydopas) cria co¬codrilos como el Nilo. A la parte septentrional tiene los montes Tauros que es lo mismo que atras llamamos Cau- caso. Al medio dia tiene el gran Mar Yndico a quien la misma Yndia da nombre, á la parte de Oriente (donde con grandissima longitud se estiende) tiene los Chinas, si ya no queremos nombrar por otros nombres á la multitud de barvaras, y crueles naciones puestas entre las Chinas, y Yndos mas orientales. Es la Yndia criadora de muchas, y muy prestantissimas Drogas, fructos, Aromáticos y salutí¬feros, abundante de Oro, Margaritas, y piedras Preciosas en tanto grado que tie su oro, Piedras y Resinas, hace men¬ción la diuina Escriptura, señalando el Territorio por donde corre el Rio Phison que como (queda dicho es el Ganges) diciendo el Phison cerca y rodea toda la tierra de Heuilath, donde nace el Oro, y el Oro de aquella tierra es muy bue¬no, y alli también se alia el Bdelium, y la Piedra Onichinus. Este Bdelium (según Galeno) se halla en dos generos uno Scitico, y otro arabico, el Scithico es negro mas que el Arabico, y mas Resinoso, y el Arabico es mas transpa¬rente, y seco, es cierta Goma, ó sudor de un Arbor de la grandeza de una Oliua, es Arbor negro, tiene ojas co¬mo las del Robre, y el fructo como Cabra higos, y esta Re¬sina suya asido muy estimada por ser preserbatiua de corrupción, para los cuerpos muertos como lo escrive Maestro Matheoli en el primero libro de su Anothomia en el Capitulo Asphaltes, la piedra Onichino deuio ser suma¬mente estimada de los Antiguos, pues della se hace en aquel lugar mención; la secreta y natural virtud della no la sabré decir, su color era semejante á la uña del hombre, y por esta causa se le dio tal nombre por los Griegos porque los llaman Onicen, á la uña y de alli le deriuaron el nombre por la mucha semejanza que con ella tiene. Esta Piedra Onichino quiere el Maestre Antonio que sea la Cornerina. Fue la Yndia Oriental en los primeros Siglos poco fre- quentada de gentes estrangeras, y por estas causa carecie¬ron de toda pulicia, y letras que solo usaban unos charap- teres, y señales Geroglificos señalando por pinturas las co¬sas como lo tuvieron de costumbre largo tiempo los Egipcios, y el estar tan apartados de la combersacion y trato de los demás sus hermanos les hizo de todo punto perder la memoria de sus Progenitores, y ansi mientras mas se hiuan dilatando mas se yvan Barbarizando, hasta venir á lo estremo de inumanidad que fue comerse los unos á los otros, y sacrificar los padres á los hijos, como lo tuvieron de costumbre, los Paos, Abas, Bramas, y Gueos descen¬dientes de los mismos hijos de Heuilath cuyas inumanas crueldades engrandecen los que de la Yndia Oriental an escrito. Armas estrangeras jamas en la Yndia se conocieron en muchos, y muy grandes años asta que los de la impúdica Siramis entraron en ella como se dirá en el Cap. 8 de la segunda parte.
Cap. 12- de como los hijos de lectan an sido olvidados de todos los que han escripto, y de como Opphir es padre de los Yndianos-
No menos priesa se dieron a cundir, y henchir el Mun¬do, las gentes acaudilladas, y regidas por los otros dos her¬manos, que occupando los lugares abitables del Caucaso, y pasándolos de la otra vanda fueron hinchando por aquella parte todo lo Meridional de la Gran Tartaria, por que lo Septentrional, ya se iba occupando por los descendientes de Magog, y su prosapia, y los unos, y los otros y los demás descendientes de sus hermanos, de quien el Texto Sagrado no hace mención, fueron cundiendo aquel grande, y es¬pacioso pedazo de Mundo, que comenzando desta dicha Cordillera ba á encontrarse, con el gran Mar de la China donde por larguisimos Siglos se detuuieron hinchendo aquellas Regiones, que son tantas, y tan estendidas, y largas como lo podra colegir el que con atención mirare las des- criptiones, y Mapas, que la magnitud del Mundo tratan, como lo podra colegir el que con atención mirare las des¬cendiente de Heuilath antes tomando cada uno las mugeres que bien le parecía daua gentes al Mundo, y occupaua sus misma Yndia da nombre, á la parte de Oriente (donde con grandissima longitud se estiende) tiene los Chinas, si ya no queremos nombrar por otros nombres á la multitud de barvaras, y crueles naciones puestas entre las Chinas, y Yndos mas orientales. Es la Yndia criadora de muchas, y muy prestantissimas Drogas, fructos, Aromáticos v salutí¬feros, abundante de Oro, Margaritas, y piedras Preciosas en tanto grado quetie su oro, Piedras y Resinas, hace men¬ción la diuina Escriptura, señalando el Territorio por donde corre el Rio Phison que como (queda dicho es el Ganges) diciendo el Phison cerca y rodea toda la tierra de Heuilath, donde nace el Oro, y el Oro de aquella tierra es muy bue¬no, y alli también se alia el Bdelium, y la Piedra Onichinus. Este Bdelium (según Galeno) se halla en dos generos uno Scitico, y otro arabico. el Scithico es negro mas que el Arabico, y mas Resinoso, y el Arabico es mas transpa¬rente, y seco, es cierta Goma, ó sudor de un Arbor de la grandeza de una Oliua, es Arbor negro, tiene ojas co¬mo las del Robre, y el fructo como Cabra higos, y esta Re¬sina suya asido muy estimada por ser preserbatiua de corrupción, para los cuerpos muertos como lo escrive Maestro Matheoli en el primero libro de su Anothomia en el Capitulo Asphaltes, la piedra Onichino deuio ser suma¬mente estimada de los Antiguos, pues della se hace en aquel lugar mención; la secreta y natural virtud della no la sabré decir, su color era semejante á la uña del hombre, y por esta causa se le dio tal nombre por los Griegos porque los llaman Onicen, á la uña y de alli le deriuaron el nombre por la mucha semejanza que con ella tiene. Esta Piedra Onichino quiere el Maestre Antonio que sea la Cornerina. Fue la Yndia Oriental en los primeros Siglos poco fre- quentada de gentes estrangeras, y por estas causa carecie¬ron de toda pulida, y letras que solo usaban tinos charap- teres, y señales Geroglificos señalando por pinturas las co¬sas como lo tuvieron de costumbre largo tiempo los Egipcios, y el estar tan apartados de la combersacion y trato de los demás sus hermanos les hizo de todo punto perder la memoria de sus Progenitores, y ansi mientras mas se hiuan dilatando mas se yvan Barbarizando, hasta venir á lo estremo de inumanidad que fue comerse los unos á los otros, y sacrificar los padres á los hijos, como lo tuvieron de costumbre, los Paos, Abas, Bramas, y Gueos descen¬dientes de los mismos hijos de Heuilath cuyas inumanas crueldades engrandecen los que de la Yndia Oriental an escrito. Armas estrangeras jamas en la Yndia se conocieron en muchos, y muy grandes años asta que los de la impúdica Siramis entraron en ella como se dirá en el Cap. 8 de la segunda parte.
Cap. 12- Je como los hijos Je lectan an siJo olviJaJos Je todos los que han escripto, y Je como Opphir es paJrc Je los YnJianos.-
No menos priesa se dieron a cundir, y henchir el Mun¬do, las gentes acaudilladas, y regidas por los otros dos her¬manos, que occupando los lugares abitables del Caucaso, y pasándolos de la otra vanda fueron hinchando por aquella parte todo lo Meridional de la Gran Tartaria, por que lo Septentrional, ya se iba occupando por los descendientes de Magog, y su prosapia, y los unos, y los otros y los demás descendientes de sus hermanos, de quien el Texto Sagrado no hace mención, fueron cundiendo aquel grande, y es¬pacioso pedazo de Mundo, que comenzando desta dicha Cordillera ba á encontrarse, con el gran Mar de la China donde por larguísimos Siglos se detuuieron hinchendo aquellas Regiones, que son tantas, y tan estendidas, y largas como lo podra colegir el que con atención mirare las des- criptiones, y Mapas, que la magnitud del Mundo tratan, como lo podra colegir el que con atención mirare las des¬cendiente de Heuilath antes tomando cada uno las mugeres que bien le parecía daua gentes al Mundo, y occupaua sus
Senos para hacer mas famosas las victorias de los Capitanes, y Caudillos que a su tierra auian de señorear, su hermano Ophir aunque del no auemos hecho mención en lo passado será en lo porvenir, el que hinchira el deseo de todos los curiosos de nra. nación. Este (ora que con la falia (*) de su hermano Heuilath trugese coaduñada y junta la suya, óra que poco despues viniese siguiendo sus passos) es ansi que escogio por suerte las tierras marítimas de la Yndia Orien¬tal, y la Yslas á ella adherentes, y cercanas, y haciendo paz entre ellos, y las aguas, por intervención y tercería de al¬gunos liuianos palos, y mal labradas tablas, cañas, ó Juncos marinos, se dieron á la pesquería, y al tratarse y combersarse los de las unas Yslas con los de las otras, y poco a poco fueron perdiendo el miedo ál Mar, y conociendo sus tiem¬pos, y movimientos. Son tantas en numero las Yslas con¬juntas con la tierra firme de la Yndia, tanta su fertilidad, y riquezas, que fueron tenidas por mejor suerte, y eredad que la que cupo á los demás hermanos, en la tierra firme poblaron la famosa Trapobana en cuyo circuito, (sigun Apiano) ay mili y ochocientas Yslas, y en aquel Siglo en cumplimiento de aquella bendición preceptiua que Dios á Noe, y á sus hijos dio (diciendo cresced y multiplicad, y henchid la tierra) comenzose a poner en uso como manda-miento del mismo Dios, y con este uso enseñaban los padres á los hijos como auían de buscar nuevas tierras, que tem¬ples y disposiciones auian de tener, a que tiempos auian de sembrar, quales granos, y raices eran nutritiuas, y con- mestibles, quales arboles eran frutales, que beneficio se les auia de hacer para bolvellos de silvestres domésticos: como auian de conseruarse en paz entre si, y con sus becinos, como auian de discidir, y Juzgar las causas que entre ellos se moviessen, y finalmente los padres no procuraban dejar otras haciendas a sus hijos, sino inclinación, modo, y manera para henchir la tierra y conseruarse en ella, y asi como en
(*) familia.
los siglos, despues (quando állo mas lugar la malicia) po¬nían los hombres su felicidad en adquirir Riquezas, buscar regalos, darse á los vicios, envegecerse en ellos en este de que agora tratamos toda su felicidad, era crecer y multi¬plicar, y henchir la tierra. Y estaua entre ellos recibido ya por negocio infame, y digno de vituperio, el no dejar en el Mundo cada padre de compañas poblada alguna Provin¬cia, por su orden y buena diligencia: y al que lo tal no hacia en su vida era en su muerte poco honrado, de sus subditos, y familia; y se tenia esta por infame é infelice; por no auer cumplido con esta obligación deuida á su propio pundor- nor, y lamentauanse por auer sido hijos de padre que murió sin nombre. De uso como dicho queda salto esta inclinación en combertirse en naturaleza en tanto grado, que todo su cuydado, y estudio, era y se aplicaba en henchir lo vacio del Mundo y a porfia se adelantauan los unos á los otros a descubrir y explorar sus valles, y rincones, por occultos, y escondidos que estubiesen, y ásperos, y montosos los ca¬minos por donde á ellos se auia de ir. El cebo, y golosina desta Gloria (tenida en aquel tiempo por la maior que se podia alcanzar) les hacia menospreciar los peligros, y se oluidauan de la Muerte, con que la Mar, las Olas, y los bientos les amenazaban á los marítimos, y los intraterraneos acian lo mismo, á las amenazas de los Leones, Tigres, Ser-pientes, y demás fieras, de que las no abitadas tierras es- tauan llenas. No les impidia entonces estas onestas occupa- ciones, el comercio, y trato con gentes estrañas, porque en este ni en muchos tiempos adelante no las tuvieron, menos la sed de adquirir Oro, Joyas, Plata, ni otras alhajas: por¬que de madera hacían ellos los vasos necesarios para su uso, y la necesidad misma les daua el remedio, para suplirla. Menos se embarazaban en entretenimientos de amores, por¬que traían tan sebado su carnal apetito, que aun de su nombre no se acordauan, ni ponian su abassallada afición en muger ninguna porque el desearla y tenerla era aun tiempo. La adquisición de regalados y curiosos vestidos no
Senos para hacer mas famosas las victorias de los Capitanes, y Caudillos que a su tierra auian de señorear, su hermano Ophir aunque del no auemos hecho mención en lo passado será en lo porvenir, el que hinchira el deseo de todos los curiosos de nra. nación. Este (ora que con la falia (') de su hermano Heuilath trugese coaduñada y junta la suya, óra que poco despues viniese siguiendo sus passos) es ansi que escogio por suerte las tierras marítimas de la Yndia Orien¬tal, y la Yslas á ella adherentes, y cercanas, y haciendo paz entre ellos, y las aguas, por intervención y tercería de al¬gunos liuianos palos, y mal labradas tablas, cañas, ó Juncos marinos, se dieron á la pesquería, y al tratarse y combersarse los de las unas Yslas con los de las otras, y poco a poco fueron perdiendo el miedo ál Mar, y conociendo sus tiem¬pos, y movimientos. Son tantas en numero las Yslas con¬juntas con la tierra firme de la Yndia, tanta su fertilidad, y riquezas, que fueron tenidas por mejor suerte, y eredad que la que cupo á los demás hermanos, en la tierra firme poblaron la famosa Trapobana en cuyo circuito, (sigun Apiano) ay mili y ochocientas Yslas, y en aquel Siglo en cumplimiento de aquella bendición preceptiua que Dios á Noe, y á sus hijos dió (diciendo cresced y multiplicad, y henchid la tierra) comenzose a poner en uso como manda-miento del mismo Dios, y con este uso enseñaban los padres á los hijos como auian de buscar nuevas tierras, que tem¬ples y disposiciones auian de tener, a que tiempos auian de sembrar, quales granos, y raices eran nutritiuas, y con- mestibles, quales arboles eran frutales, que beneficio se les auia de hacer para bol vellos de silvestres domésticos: como auian de conseruarse en paz entre si, y con sus becinos, como auian de discidir, y Juzgar las causas que entre ellos se moviessen, y finalmente los padres no procuraban dejar otras haciendas a sus hijos, sino inclinación, modo, y manera para henchir la tierra y conseruarse en ella, y asi como en
(1) familia.
los siglos, despues (quando állo mas lugar la malicia) po¬nían los hombres su felicidad en adquirir Riquezas, buscar regalos, darse á los vicios, envegecerse en ellos en este de que agora tratamos toda su felicidad, era crecer y multi¬plicar, y henchir la tierra. Y estaua entre ellos recibido ya por negocio infame, y digno de vituperio, el no dejar en el Mundo cada padre de compañas poblada alguna Provin¬cia, por su orden y buena diligencia: y al que lo tal no hacia en su vida era en su muerte poco honrado, de sus subditos, y familia; y se tenia esta por infame é infelice; por no auer cumplido con esta obligación deuida á su propio pundor- nor, y lamentauanse por auer sido hijos de padre que murió sin nombre. De uso como dicho queda salto esta inclinación en combertirse en naturaleza en tanto grado, que todo su cuydado, y estudio, era y se aplicaba en henchir lo vacio del Mundo y a porfia se adelantauan los unos á los otros a descubrir y explorar sus valles, y rincones, por occultos, y escondidos que estubiesen, y ásperos, y montosos los ca¬minos por donde á ellos se auia de ir. El cebo, y golosina desta Gloria (tenida en aquel tiempo por la maior que se podia alcanzar) les hacia menospreciar los peligros, y se oluidauan de la Muerte, con que la Mar, las Olas, y los bicntos les amenazaban á los marítimos, y los intraterraneos acian lo mismo, á las amenazas de los Leones, Tigres, Ser¬pientes, y demás fieras, de que las no abitadas tierras es¬tallan llenas. No les impidia entonces estas onestas occupa- ciones, el comercio, y trato con gentes estrañas, porque en este ni en muchos tiempos adelante no las tuvieron, menos la sed de adquirir Oro, Joyas, Plata, ni otras alhajas: por¬que de madera hacian ellos los vasos necesarios para su uso, y la necesidad misma les daua el remedio, para suplirla. Menos se embarazaban en entretenimientos de amores, por¬que traían tan sebado su carnal apetito, que aun de su nombre no se acordauan, ni ponian su abassallada afición en muger ninguna porque el desearla y tenerla era aun tiempo. La adquisición de regalados y curiosos vestidos no les occupaua el tiempo de explorar el Mundo, y poblarlo; porque se contentaron estos de ropas humildes, y tanto pusieron el olvido el acuerdo destas cosas, que por no acor¬darse dellas muchos dejauan andar desnudos resistiendo con sus carnes, el rigor de los Soles y vientos, y quando estos eran en exceso contentauanse con las poco blandas pieles de los animales, que por pies alcanzaban, ó de las ojas de los Arboles, que con su rustico artificio tegian, y esto les bas- taua para resistir estos dos contrarios. Otros movidos con maior diligencia aliaron el uso del Algodon de que aquella tierra naturalmente abunda. Menos les quitaua el sueño ni hacia mudar el paso el cuidado de como ó de donde auia de henchir sus graneros, para que en la duración del año sus- tentassen sus casas, y familias. Porque desta pena les qui-taua la fértil tierra que gratamente contribuía con lo necesario á la vida, con no mas trauajo que hir a coger los fructos yervas, y rayces que de si daua. Ni menos les cau- saua pena el sustentar homrras, porque en aquel Siglo ni aun por el nombre se conocía, y si alguna auia era la ya dicha, poblar tierras, y perseverar en ellas perpetuando su prole y descendencia. Y fuera desta honra no auia otra alguna la vergüenza no les impedia lo que su apetito les demandaua; de manera que todos los cuidados que á los demás ombres desvelan, no podían llegar (ni llegaron en largos Siglos) á estos ni á sus descendientes: menos sobre¬salto sus pensamientos el temor del Ynfierno, ni el deseo del Cielo porque a tanto llego sus barbaridad (assi de los Terrestres, como marítimos) que tubieron creido no auer mas que nacer, y morir aunque los mas destas naciones (de que vamos contando) para ser ayudados en sus tempora¬lidades ussaban muchas supersticiones Ydolatrias aprendi¬das de los Maestros que en los passados Siglos las sacaron de la maldita esquela del Babilónico Nembroth, que como cosa tan anexa, á la malicia humana, y tan a gusto del De¬monio los hombres con la una, y el Demonio por su Ínteres con la otra jamas dejaron caer la Ydolatria antes se fue multiplicando, y tanto mas quanto mas se olvidauan del temor y amor de Dios, no faltaua entre ellos ambiciosos Ministros del Demonion que queriendo con afectación cui¬dadosa agradarlo en esto: Ynventuan nuebos abusos, y no usados saficios, (*) algunos dellos tan impíos y crueles, que tiemblan las carnes, y otros tan abominables, y feos, que retiembla el Alma en pensarlos. Mas ninguna cosa destas no tuvo tanto lugar en la pleue de aquellos Siglos que fuesse parte para hacerles perder el curso de su comenzada obra: que era enchir Yslas; multiplicar gentes, poblar Reynos, descubrir Valles, talar Montañas, y dejar memoria de nuebo á su posteridad: para que á imitación, suya y honra (si asi se puede decir) de su tribu, y linage: fuesen aumentando de dia en dia las tierras, y poblaciones: no esperando ni que¬riendo otro interese en pago desta solicitud, y trabajo; mas que auer cumplido con lo mandado, y encargado de Abuelos, y padres. Porque ni tributos ni rentas ni vassallages no los auian ni lleuarian mas que alguna corporal ocupa¬ción de sus Subditos en reconocimiento, y confision de que lo eran. En esta manera de vida, se sustentaron los unos, y los otros en este pedazo de Mundo que oy se llama la Yndia Oriental porque verdaderamente ellos fueron los postreros que dieron entrada en sus corazones á la malicia, y cubdicia, ambiciones, odios, y rencores, antes fueron á ellos estas Ministras del Demonio, y corrumpcion del hu¬manal linage, quando ya todo el Mundo estaua lleno dellas, y de las obras de las demás gentes, llegaron á esta parte del Mundo hasta alli conseruada en un estado simple, llano, y quieto sin mas cuidado ni occupaciones que las ya referidas.
(') sacrificios.
les occupaua el tiempo de explorar el Mundo, y poblarlo; p>orque se contentaron estos de ropas humildes, y tanto pusieron el olvido el acuerdo destas cosas, que por no acor-darse dellas muchos dejauan andar desnudos resistiendo con sus carnes, el rigor de los Soles y vientos, y quando estos eran en exceso contentauanse con las poco blandas pieles de los animales, que por pies alcanzaban, ó de las ojas de los Arboles, que con su rustico artificio tegian, y esto les bas- taua para resistir estos dos contrarios. Otros movidos con maior diligencia aliaron el uso del Algodon de que aquella tierra naturalmente abunda. Menos les quitaua el sueño ni hacia mudar el paso el cuidado de como ó de donde auia de henchir sus graneros, para que en la duración del año sus- tentassen sus casas, y familias. Porque desta pena les qui¬taua la fértil tierra que gratamente contribuia con lo necesario á la vida, con no mas trauajo que hir a coger los fructos yervas, y rayces que de si daua. Ni menos les cau- saua pena el sustentar homrras, porque en aquel Siglo ni aun por el nombre se conocía, y si alguna auia era la ya dicha, poblar tierras, y perseverar en ellas perpetuando su prole y descendencia. Y fuera desta honra no auia otra alguna la vergüenza no les impedia lo que su apetito les demandaua; de manera que todos los cuidados que á los demás ombres desvelan, no podian llegar (ni llegaron en largos Siglos) á estos ni á sus descendientes: menos sobre¬salto sus pensamientos el temor del Ynfierno, ni el deseo del Cielo porque a tanto llego sus barbaridad (assi de los Terrestres, como maritimos) que tubieron creido no auer mas que nacer, y morir aunque los mas destas naciones (de que vamos contando) para ser ayudados en sus tempora¬lidades ussaban muchas supersticiones Ydolatrias aprendi¬das de los Maestros que en los passados Siglos las sacaron de la maldita esquela del Babilónico Nembroth, que como cosa tan anexa, á la malicia humana, y tan a gusto del De¬monio los hombres con la una, y el Demonio por su Ínteres con la otra jamas dejaron caer la Ydolatria antes se fue multiplicando, y tanto mas quanto mas se olvidauan del temor y amor de Dios, no faltaua entre ellos ambiciosos Ministros del Demonion que queriendo con afectación cui¬dadosa agradarlo en esto: Ynventuan nuebos abusos, y no usados saficios, (') algunos dellos tan impios y crueles, que tiemblan las carnes, y otros tan abominables, y feos, que retiembla el Alma en pensarlos. Mas ninguna cosa destas no tuvo tanto lugar en la pleue de aquellos Siglos que fuesse parte para hacerles perder el curso de su comenzada obra: que era enchir Yslas; multiplicar gentes, poblar Reynos, descubrir Valles, talar Montañas, y dejar memoria de nuebo á su posteridad: para que á imitación, suya y honra (si asi se puede decir) de su tribu, y linage: fuesen aumentando de dia en dia las tierras, y poblaciones: no esperando ni que¬riendo otro interese en pago desta solicitud, y trabajo; mas que auer cumplido con lo mandado, y encargado de Abuelos, y padres. Porque ni tributos ni rentas ni vassallages no los auian ni lleuarian mas que alguna corporal ocupa¬ción de sus Subditos en reconocimiento, y confision de que lo eran. En esta manera de vida, se sustentaron los unos, y los otros en este pedazo de Mundo que oy se llama la Yndia Oriental porque verdaderamente ellos fueron los postreros que dieron entrada en sus corazones á la malicia, y cubdicia, ambiciones, odios, y rencores, antes fueron á ellos estas Ministras del Demonio, y corrumpcion del hu¬manal linage, quando ya todo el Mundo estaua lleno dellas, y de las obras de las demás gentes, llegaron á esta parte del Mundo hasta alli conseruada en un estado simple, llano, y quieto sin mas cuidado ni occupaciones que las ya referidas.
(1) sacrificios.
Cap. 13. de como se iban aumentando las gentes de la Yndia, y con ellas la Ydolatria, y se remata la primera parte desta obra, y apercibe el Autor para la segunda.
Lo mismo que hacían l<5s descendientes de Ophir, y los demás sus hermanos que les cupo en suerte la parte Orien¬tal (desde Messa Cordillera, que naciendo de la grandissi- ma, que los Montes Caucasos hacen va adescabezar su re¬mate sobre el seno Arabico según Estephano, hasta Sephar Monte Oriental que despues se dirá, que monte este sea) acian también los demás descendientes de nro padre Noe, en aquellas parte de Mundo, que les cupo en suerte. Verdad sea que en ellos reinaba mas ó menos malicia, conforme á las influencias de las Estrellas que sobre sus complexiones predominaua: Mas igualmente siguieron la Ydolatria, to¬dos aquellos que allandose en la fabrica de aquella superva Torre. Auian recibido de Nembroth, y sus hijos aquella infernal contagion solos los hijos de Heber descendientes de Sem guardaron, y retuuieron en sí el temor, y conoci¬miento de Dios, perdón y previlegio particular de su divina misericordia: porque los demás en la tierra, ó quarta gene-ración lo olvidaron aquellos pocos que en aquella Aposta- sia no prevaricaron. En estos Siglos comenzaron algunos hombres insolentes, y amigos de estimación, á aprobecharse de la sencillez, y simpleza de las gentes plebeyas, hacién¬doles entender un millón de vanidades, fingiéndose ser Dio¬ses los hombres ayudándoles en esta obra aquellos que una vez auian ya dado crédito á sus falsas, y fingidas fabulas y vanidades. Estos fueron los tiempos en que á las Ciegas, y poco entendidas gentes hizo creer la malicia humana, y las engañosas persuaciones de hombres desalmados, que en el fuego auia Deidad, y merecía ser adorado (y como un ierro, y caída abre el camino para otra caida, y aquella, á otra, y otra á muchas) no tuvieron estos aliento para leuantarse de las primeras, y ansi fueron de bajeza á bajeza hasta parar en el Abismo. Y no esta manera de Deificar, adorar, y sa¬crificar, se comenzo, y acabo en una parte sola del Mundo. Antes como gente liuiana, fácil, y amiga de nouedades, y no nada cauta para rastrear verdades, ni cudiciosa de yn- quirirlas. Lo que comenzo en Siria y Babilonia. Salto en Egipto, daño á Grecia, inficiono á Assia, con toda sus Pro- uinicias (y no perdono á nra España) y a lo demás del Mundo sin exeptar parte de el, que poco, ó mucho no estubiese infestado desta contagion ó lepra. Y lo que alli se comenzo fue una parte pequeña de leuadura: que acedó, y corrom- pio la masa de Adam; y fue centella que emprendió poco á poco, y abraso el Uniberso. Y aun en la descendencia de Heber (por mas que queramos guarecerla de esta enferme¬dad) hallaremos infinito numero de Ydolatras. Finalmente esta llama ardió, y abraso muchas almas, y las abrasara, asta que Dios ponga su mano en apagarla, y con fuego de su gracia alumbre tanta gente como ay ciega deste mal¬dito accidente: pasó tanto adelante este mal que no se con¬tentando las gentes con adorar á el Sol, á la Luna, á las Estrellas, y a hombres famosos, y Eroicos. Ynventauan sus imaginaciones nuebos Dioses nuebos Ydolos, nuebos Al¬tares, y nuebas invenciones para agradar y seruir ál Demo¬nio, Autor y sustentador de tal obra; el ponia en ella tan deueras las manos, que por meter en su red mas gentes, se metia en estatuas de palo, metales, y piedras, y de alli daua sus respuestas, acertando en unas acaso, y mintiendo en todas naturalmente ( como el que es padre de toda mentira) las quales cosas viendo aquellas gentes, (dejadas ya de la mano de Dios; por merecerlo sus peccados) se enredauan, y abismauan mas en aquel piélago de su perdición: y como sea verdad lo que afirma Tulio en su libro de natura Deo- rum: que no ay nombre racional, que ignora auer Dios, creia cada uno ser lo aquel ó aquello que el se imaginaua. Y erales gran argumento, á aquellas ignorantes gentes para creer que auia una suma y uniuersal potencia el ver acudir
Cap. 13. de como se iban aumentando las gentes de la Yndia, y con ellas la Ydolatria, y se remata la primera parte desta obra, y apercibe el Autor para la segunda.
Lo mismo que hacían las descendientes de Ophir, y los demás sus hermanos que les cupo en suerte la parte Orien¬tal (desde Messa Cordillera, que naciendo de la grandissi- ma, que los Montes Caucasos hacen va adescabezar su re¬mate sobre el seno Arabico según Estephano, hasta Sephar Monte Oriental que despues se dirá, que monte este sea) acian también los demás descendientes de nro padre Noe, en aquellas parte de Mundo, que les cupo en suerte. Verdad sea que en ellos reinaba mas ó menos malicia, conforme á las influencias de las Estrellas que sobre sus complexiones predominaua: Mas igualmente siguieron la Ydolatria, to¬dos aquellos que allandose en la fabrica de aquella superva Torre. Auian recibido de Nembroth, y sus hijos aquella infernal contagion solos los hijos de Heber descendientes de Sem guardaron, y retuuieron en si el temor, y conoci¬miento de Dios, perdón y previlegio particular de su divina misericordia: porque los demás en la tierra, ó quarta gene-ración lo olvidaron aquellos pocos que en aquella Aposta- sia no prevaricaron. En estos Siglos comenzaron algunos hombres insolentes, y amigos de estimación, á aprobecharse de la sencillez, y simpleza de las gentes plebeyas, hacién¬doles entender un millón de vanidades, fingiéndose ser Dio¬ses los hombres ayudándoles en esta obra aquellos que una vez auian ya dado crédito á sus falsas, y fingidas fabulas y vanidades. Estos fueron los tiempos en que á las Ciegas, y poco entendidas gentes hizo creer la malicia humana, y las engañosas persuaciones de hombres desalmados, que en el fuego auia Deidad, y merecía ser adorado (y como un ierro, y caida abre el camino para otra caida, y aquella, á otra, y otra á muchas) no tuvieron estos aliento para leuantarse
MISCELÁNEA ANTARTICA
de las primeras, y ansi fueron de bajeza á bajeza hasta parar en el Abismo. Y no esta manera de Deificar, adorar, y sa¬crificar, se comenzo, y acabo en una parte sola del Mundo. Antes como gente liuiana, fácil, y amiga de nouedades, y no nada cauta para rastrear verdades, ni cudiciosa de yn- quirirlas. Lo que comenzo en Siria y Babilonia. Salto en Egipto, daño á Grecia, inficiono á Assia, con toda sus Pro- uinicias (y no perdono á nra España) y a lo demás del Mundo sin exeptar parte de el, que poco, ó mucho no estubiese infestado desta contagion ó lepra. Y lo que alli se comenzo fue una parte pequeña de leuadura: que acedó, y corrom- pio la masa de Adam; y fue centella que emprendió poco á poco, y abraso el Unibcrso. Y aun en la descendencia de Heber (por mas que queramos guarecerla de esta enferme¬dad) hallaremos infinito numero de Ydolatras. Finalmente esta llama ardió, y abraso muchas almas, y las abrasara, asta que Dios ponga su mano en apagarla, y con fuego de su gracia alumbre tanta gente como ay ciega deste mal¬dito accidente: pasó tanto adelante este mal que no se con¬tentando las gentes con adorar á el Sol, á la Luna, á las Estrellas, y a hombres famosos, y Eroicos. Ynventauan sus imaginaciones nuebos Dioses nuebos Ydolos, nuebos Al¬tares, y nuebas invenciones para agradar y seruir ál Demo¬nio, Autor y sustentador de tal obra; el ponia en ella tan deueras las manos, que por meter en su red mas gentes, se metia en estatuas de palo, metales, y piedras, y de alli daua sus respuestas, acertando en unas acaso, y mintiendo en todas naturalmente ( como el que es padre de toda mentira) las quales cosas viendo aquellas gentes, (dejadas ya de la mano de Dios; por merecerlo sus peccados) se enredauan, y abismauan mas en aquel piélago de su perdición: y como sea verdad lo que afirma Tulio en su libro de natura Deo- rum; que no ay nombre racional, que ignora auer Dios, creia cada uno ser lo aquel ó aquello que el se imaginaua. ^ erales gran argumento, á aquellas ignorantes gentes para creer que auia una suma y uniuersal potencia el ver acudir el verano, y el Ymbierno á sus tiempos, y cada qual con diferentes operaciones, un salir el Sol y ponerse luego, un crecer y menguar la Luna, un neuar, llouer, tronar y gra¬nizar, un acudir la muerte, y lleuar de el Mundo á los que conocían en el mas entrozinados.
Y conocían aunque gentes rudas ser estos efectos de mas pujante potencia (obradora de tan marauillosos efec¬tos) estaua y residia en el mejor lugar de el Cielo donde eran sus palacios como lo trae Aristotiles. Mas como no se puede alcanzar este verdadero conocimiento de Dios, si no es con su luz y auida particular, y esta la auian desmerecido los hombres, por la begez de sus pecados, y abominaciones. Andauan claudicando, atiento cayendo de un mal en otro peor, y finalmente lo que comenzaron por uso lleuaban ya combertido en Naturaleza. Y porque me parece bastara lo escripto para esta primera parte oriniaria, cesare en el fin, y remate de la segunda Edad. Y en lo que se siguiere da¬remos origen á nuestros Yndios, y iremos siguiendo el via- ge que ellos siguieron, notando las cosas mas notables que en el Universo yvan sucediendo, y para esta parte cita, y combido al curioso Lector. Que confiado en el divino fauor ( sin el qual nada es hecho) cumpliré sus deseos, y mi pa¬labra, y todo a honra y Gloria de Christo nro Dios, y su Gloriosa madre. - Fin de la primera parte.
SEGUNDA PARTE DE LA MISCELANEA ANTARTICA DONDE SE DESCRIBE EL ORIGEN DESTOS YNDIOS, DE N*AS YNDIAS OCCIDENTALES DEDUCIDO DESDE ADAN, CON OTRAS CU-RIOSIDADES PEREGRINAS DIGNAS DE SER SABIDAS DE LOS
CURIOSOS:
Cap. I9.- de las Misericordias grandes, que Dios usa con toda cosa criada, y mucho mas con el hombre. Y del beneficio que el Patriarca Abrahan hizo al Mundo con la comunicación de las Letras:
Marauillosas (y engrandecidas en superlatiba grande¬za) son las obras de Dios: como lo manifiestan, y pregonan el Cielo, y la tierra y lo en ellos contenido: mas con muy claras, y conocidas ventajas sobrepujan y esceden á todas ellas los efectos de su misericordia: porque en lo que cer¬can, y abarcan los Cielos, y en lo que en si, y en sobre si contienen: no ay cosa grande ni pequeña, que de estos efectos no participe lo que conviene, y es bastante para su conseruacion, y existencia. La Tierra que pisamos, los Cielos que miramos, todo es un espejo donde á nuestra vista se ofrecen las marauillosas misericordias del Señor. Crio Dios la tierra con humedad, y Jugo para que se coligasse, y es¬pesase una con otra, con una densidad apacible: bastante para su conseruacion, y de infinitas cosas de que ella se madre. En busca (y rastreando participación desta miseri-cordia) van las simientes arrojadas, con sus deuiles rayces, buscando aquel humor que en sus senos la tierra conthiene, para de el adquirir vida y conseruacion. Las plantas mayores (como necesitadas de mas fuerte y abundante nutrimiento el verano, y el Ymbierno á sus tiempos, y cada qual con diferentes operaciones, un salir el Sol y ponerse luego, un crecer y menguar la Luna, un neuar, llouer, tronar y gra¬nizar, un acudir la muerte, y lleuar de el Mundo á los que conocían en el mas entrozinados.
Y conocían aunque gentes rudas ser estos efectos de mas pujante potencia (obraáora de tan marauillosos efec¬tos) estaua y residía en el mejor lugar de el Cielo donde eran sus palacios como lo trae Aristotiles. Mas como no se puede alcanzar este verdadero conocimiento de Dios, si no es con su luz y auida particular, y esta la auian desmerecido los hombres, por la begez de sus pecados, y abominaciones. Andauan claudicando, atiento cayendo de un mal en otro peor, y finalmente lo que comenzaron por uso licuaban ya combertido en Naturaleza. Y porque me parece bastara lo escripto para esta primera parte oríniaria, cesare en el fin, y remate de la segunda Edad. Y en lo que se siguiere da¬remos origen á nuestros Yndios, y iremos siguiendo el via- ge que ellos siguieron, notando las cosas mas notables que en el Universo yvan sucediendo, y para esta parte cita, y combido al curioso Lector. Que confiado en el divino fauor ( sin el qual nada es hecho) cumpliré sus deseos, y mi pa¬labra, y todo a honra y Gloria de Christo nro Dios, y su Gloriosa madre. - Fin de la primera parte.
SEGUNDA PARTE DE LA MISCELANEA ANTARTICA DONDE SE DESCRIBE EL ORIGEN DESTOS YNDIOS, DE NRAS YNDIAS OCCIDENTALES DEDUCIDO DESDE ADAN, CON OTRAS CU¬RIOSIDADES PEREGRINAS DIGNAS DE SER SABIDAS DE LOS
CURIOSOS:
Cap. I9.- de las Misericordias grandes, que Dios usa con toda cosa criada, y mucho mas con el hombre. Y del beneficio que el Patriarca Abrahan hizo al Mundo con la comunicación de las Letras:
Marauillosas (y engrandecidas en superlatiba grande¬za) son las obras de Dios: como lo manifiestan, y pregonan el Cielo, y la tierra y lo en ellos contenido: mas con muy claras, y conocidas ventajas sobrepujan y escedcn á todas ellas los efectos de su misericordia: porque en lo que cer¬can, y abarcan los Cielos, y en lo que en si, y en sobre si contienen: no ay cosa grande ni pequeña, que de estos efectos no participe lo que conviene, y es bastante para su conseruacion, y existencia. La Tierra que pisamos, los Cielos que miramos, todo es un espejo donde á nuestra vista se ofrecen las marauillosas misericordias del Señor. Crio Dios la tierra con humedad, y Jugo para que se coligasse, y es¬pesase una con otra, con una densidad apacible: bastante para su conseruacion, y de infinitas cosas de que ella se madre. En busca (y rastreando participación desta miseri-cordia) van las simientes arrojadas, con sus deuiles rayces, buscando aquel humor que en sus senos la tierra conthiene, para de el adquirir vida y conseruacion. Las plantas mayores (como necesitadas de mas fuerte y abundante nutrimiento para poder vivir) no se contentan con lo que la simiente (artificialmente) encomendada á la tierra: ni tan poco con la superficie, con que se sustentan las yerbas natural¬mente nacidas, sino penetran do estos términos se mete y mezcla en sus entrañas, asta topar con lo que pretende y ha menester. Y sino superfluo, ^y sin probecho deja perder aquella parte de misericordia, que a la tierra arrebata de sus entranas y senos: antes vemos que con la presteza, y bre- bedad que con dios dejo capitulada, el dia de su creación: aquel humor, que de la tierra arrebata, por sus venas, y en¬trañas lo lleua, y lo combierte en ensanchar sus sombras, y en dilatar sus ramos, y refrescar sus hojas, y en matizar sus flores, y en formar y madurar sus fructos. Encaminan¬do todas estas infalibles occupaciones, y el fin de ellas, para servicio, y aprobechamiento del hombre debajo cuya mano las hizo Dios subgetas. Que se podra decir de la parte que á los brutos cupo, y cabe de estas generales misericordias que de Dios manan como de biba y peremna fuente. Pues con el cuidado, y solicitud que á nosotros nos desvella, hallan la mesa puesta donde quiera que bueluan el rostro. Porque ansi como los ojos de todas las cosas están puestos en el Se¬ñor (de aquella manera y forma que su especie permite) ansi el misericordioso abre su mano y prouee a todos de el granero de sus misericordias. Las aues en el ayre no hilan, siembran, ni cogen, y el padre celestial las apacieta, á los peces provee de lo necesario sin salir de su casa. Ay por ven¬tura abysmo mas abismado, que el que se le representa á el entendimiento quando atentamente se pone a considerar la abentajada parte que á el hombre racional cupo, y al¬canzó de este Tessoro de las misericordias de Dios: ay Jui¬cio donde pueda caber? ay memoria que lo pueda retener? ay lengua que lo pueda decir? ay pluma que lo pueda es- criuir?. Las misericordias de el Señor contare, (dijo Dauid) y con auer alargado aquel cántico notablemente mas, que los demás que el compuso, desconfiado de poder acabar lo que comenzo, y entendiendo no bastar su entendimiento a poder cumplir su promesa: abreuia su discurso y concluye su intento alabando, y bendiciendo a el Señor, y convocando toda la tierra, a que lo mismo baga, y que en hacerlo no se canse. Mas ay dolor, que de esta consideración nace y procede un dolor que tanto mas se añide y abentaja, quan- to mas el corazon esta enterado y informado desta ciencia. Y con mas bibo conocimiento siente y pondera la obstina¬da ingratitud con que el hombre coresponde á beneficios tan dignos de ser llamados dones de la mano de Dios, todas las cosas criadas (por brutas, y desalmadas que sean) guar¬dan (yrefagablemente) lo que el Señor les mando (o mejor diciendo) naturaleza en su nombre ordeno Dios que los Cielos tuuiesen un diurno movimiento de Oriente á Po¬niente no exceden ni en el jamas an excedido. Mandó que el Sol presidiese de dia, y la Luna de noche, sin hacer falta lo cumplen sus cursos. Ordeno que el Agua corriesse para abajo, y el fuego y humo subiese arriba: tal sea visto siem¬pre y jamas serera (*) menos. Ordeno Dios que los Arboles diesen flor y fruto á sus tiempos: jamas hacen falta en este cumplimiento. Mandó y ordenó que los animales brutos amasen sus hijos, para con suabidad mas dulce conseruar sus especies, ansi lo cumplen, y con tan infalible cumpli¬miento, que no ay madre (que por guardar á sus hijos no ponga en riesgo una y muchas veces su vida), finalmente todas las cosas criadas acuden naturalmente á el cumpli¬miento de aquello a que naturaleza les obliga. Y solo el hombre ( que de justissima razón deuia ser en esto el mas cierto y primero) es el mas remisso, y desacordado: porque auiendole Dios doctado de tantas, y tan principales partes, para que con ellas siruiesse, y agradase á tan franzo, y li¬beral dador y auiendole dado, el libre albeldrio, para que obrando mereciesse, y mereciendo gozasse; el como vaso de maldad, cisterna de aguas hediondas profundo piélago de descomedida ingratitud, aplicando asi solo la gloria de tanta gloria, y volviendo los ojos a quien le esta combidando con
0) se vera.
para poder vivir) no se contentan con lo que la simiente (artificialmente) encomendada á la tierra: ni tan poco con la superficie, con que se sustentan las yerbas natural¬mente nacidas, sino penetran do estos términos se mete y mezcla en sus entrañas, asta topar con lo que pretende y ha menester. Y sino superfluo, \ sin probecho deja perder aquella parte de misericordia, que a la tierra arrebata de sus entranas y senos: antes vemos que con la presteza, y bre- bedad que con dios dejo capitulada, el dia de su creación: aquel humor, que de la tierra arrebata, por sus venas, y en¬trañas lo lleua, y lo combierte en ensanchar sus sombras, y en dilatar sus ramos, y refrescar sus hojas, y en matizar sus flores, y en formar y madurar sus fructos. Encaminan¬do todas estas infalibles occupaciones, y el fin de ellas, para servicio, y aprobechamiento del hombre debajo cuya mano las hizo Dios subgetas. Que se podra decir de la parte que á los brutos cupo, y cabe de estas generales misericordias que de Dios manan como de biba y peremna fuente. Pues con el cuidado, y solicitud que á nosotros nos desvella, hallan la mesa puesta donde quiera que bueluan el rostro. Porque ansi como los ojos de todas las cosas están puestos en el Se¬ñor (de aquella manera y forma que su especie permite) ansi el misericordioso abre su mano y prouee a todos de el granero de sus misericordias. Las aues en el ayre no hilan, siembran, ni cogen, y el padre celestial las apacieta, á los peces provee de lo necesario sin salir de su casa. Ay por ven¬tura abysmo mas abismado, que el que se le representa á el entendimiento quando atentamente se pone a considerar la abentajada parte que á el hombre racional cupo, y al-canzó de este Tessoro de las misericordias de Dios: ay Jui¬cio donde pueda caber? ay memoria que lo pueda retener? ay lengua que lo pueda decir? ay pluma que lo pueda es- criuir?. Las misericordias de el Señor contare, (dijo Dauid) y con auer alargado aquel cántico notablemente mas, que los demás que el compuso, desconfiado de poder acabar lo que comenzo, y entendiendo no bastar su entendimiento a poder cumplir su promesa: abreuia su discurso y concluye su intento alabando, y bendiciendo a el Señor, y convocando toda la tierra, a que lo mismo haga, y que en hacerlo no se canse. Mas ay dolor, que de esta consideración nace y procede un dolor que tanto mas se añide y abentaja, quan- to mas el corazon esta enterado y informado desta ciencia. Y con mas bibo conocimiento siente y pondera la obstina¬da ingratitud con que el hombre coresponde á beneficios tan dignos de ser llamados dones de la mano de Dios, todas las cosas criadas (por brutas, y desalmadas que sean) guar¬dan (yrefagablemente) lo que el Señor les mando (o mejor diciendo) naturaleza en su nombre ordeno Dios que los Cielos tuuiesen un diurno movimiento de Oriente á Po-niente no exceden ni en el jamas an excedido. Mandó que el Sol presidiese de dia, y la Luna de noche, sin hacer falta lo cumplen sus cursos. Ordeno que el Agua corriesse para abajo, y el fuego y humo subiese arriba: tal sea visto siem¬pre y jamas serera (') menos. Ordeno Dios que los Arboles diesen flor y fruto á sus tiempos: jamas hacen falta en este cumplimiento. Mandó y ordenó que los animales brutos amasen sus hijos, para con suabidad mas dulce conseruar sus especies, ansi lo cumplen, y con tan infalible cumpli-miento, que no ay madre (que por guardar á sus hijos no ponga en riesgo una y muchas veces su vida), finalmente todas las cosas criadas acuden naturalmente á el cumpli¬miento de aquello a que naturaleza les obliga. Y solo el hombre ( que de justissima razón deuia ser en esto el mas cierto y primero) es el mas remisso, y desacordado: porque auiendole Dios doctado de tantas, y tan principales partes, para que con ellas siruiesse, y agradase á tan franzo, y li¬beral dador y auiendole dado, el libre albeldrio, para que obrando mereciesse, y mereciendo gozasse; el como vaso de maldad, cisterna de aguas hediondas profundo piélago de descomedida ingratitud, aplicando asi solo la gloria de tanta gloria, y volviendo los ojos a quien le esta combidando con
(') « vera.
la eterna, a pesar (y con amargura de la amarga de su Alma) se deja ya a rienda suelta tras el gustillo, y golosina de su antojadiza sensualidad: tapando los ojos á su enten¬dimiento, y enbriagando (con el Loto de Circe) á su oluidadiza memoria. Pues que fruto saca el desterrad hijo de Adam de esta miserable sementera? que gragea de este empleo? no por cierto otra cosa |ino lo que dice Esaias que las maldades de los honbres y sus iniquidades an apartado á Dios de ellos sus pecados, y abominaciones le han hecho esconder, y cubrir su cara, para no los ver ni oyr: y pues de esta manera sea nro Dios con los desvergonzados hombres, y cubre y encubre de ellos su rostro; no es marauilla que aquella centella de Luz que sobre nuestras Animas esta es¬tampada, y sellada de el resplandor de la presencia de Dios este en nosotros marchito, y muerto mientras el Señor nos cubre aquel mismo rostro de donde la tal luz nos viene. Tales como aqui decimos estauan los hijos de Adam en aquellos escuros, y caliginosos tiempos; que acabamos de contar en el fin, y remate del ultimo Capitulo de nra Mis¬celánea en el qual Siglo tenían los hombres tan escurecidas sus Animas con aquella voluntarias tinieblas, que aunque esta luz lucia en ellas de la parte de Dios: ellas no la com- prehendieron por tenerles el Señor buelto el rostro á su mala manera de acudir, a lo deuido á la obligación que a el dador de tantos vienes tenían. Y como ignorantes de tanta riqueza (por la muchedumbre de sus maldades) no cono¬cían el rastro de Dios que en si tenían, y andauanlo á buscar fuera de si. Mas como el todo poderoso (padre de miseri¬cordias y Dios de toda consolacion) jamas aborrecio á sus criaturas: ni quiso de todo punto dejarles cerrar el camino para acertar á el Cielo. Siempre sustento en el Mundo Lu¬cernas, y Lamparas que alumbrasen en lugar tan caliginioso como estauan estos tiempos. Siempre en aquella populosa Ciudad de Dios auia y se aliaban Ciudadanos Santissimos, para Maestros, y guias de aquellos que los quisiesen seguir: Y aun si de aquella famosa casa de el Patriarca Heber (y con las generosas insinias de su linage) nació del Ciuda¬dano Tare el Santissimo Patriarca Abrahan resplandeciente Sol, aparecido entre las cesuras y espacios de las ahumadas nubes rutilante Lucero en noche tenebrosa, y obscura, ver¬dadero Maestro de los profundos Theologos, y cabeza, y padre de los que vien creen. Y bien convino que varón tan clarísimo como Abraham, naciese de tal padre como Tare, el qual huiendo las abominaciones que Nembroth auia sem-brado en Caldea, (y por no adorar el fuego) tomo por partido andar desterrado de su natural tierra, antes que ofender á el Señor del Cielo. No se que se pueda escriuir de los acontecimientos destos Siglos, porque aunque es de creer (y es ansí) que en aquellos tiempos acontecieron en el Mundo cosas dignas de memoria, carecemos de las mas dellas por carecer aquel Siglo de el prestantísimo uso de las letras, hasta que n9 Santissimo Abraham las comunico á el Mundo (como se dirá en el Capitulo siguiente). Nació este San¬tissimo Patriarca cerca de los años que los Hebreos cuentan dos mil y doce antes del advenimiento de Christo á el Mundo, quando en nuestra España rey ñaua Ybero hijo, (y digno subcesor) de Tubal aunque según un Beroso (a quien Yhoan de Viterbo famoso Coronista sigue) deuió nacer el Santo Abrahan, ocho, o seys años antes que Ybero co¬menzase a reynar. Este Ybero fue muy amador, y amado de sus pocos Vassallos, que en aquel tiempo tenia en nra Es¬paña, y toda ella visito ratificando las justas, y santas leyes, que su buen padre Tubal á estas gentes auia dado, escriptas en verso: para que con mas facilidad (aquellas rudas gentes) las pudiesen apreender según y como el las auia aprendido de la virtuosa escuela de su buen Abuelo Noe. Llego visi¬tando Ybero (y poblando) la región que despues se llamo Tarraconense y poco apartada de donde aora se nos muestra la Ciudad de Tortosa: fundo una Ciudad junto a un deley- toso Río, á la qual de su propio nombre llamo Ybera. Y a el Rio que junto á ella pasaua por la misma occasion lla¬maron Ebro, el qual retiene el nombre asta nuestros tiem- la eterna, a pesar (y con amargura de la amarga de su Alma) se deja ya a rienda suelta tras el gustillo, y golosina de su antojadiza sensualidad: tapando los ojos á su enten¬dimiento, y enbriagando (con el Loto de Circe) á su oluidadiza memoria. Pues que fruto saca el desterrad hijo de Adam de esta miserable sementera? que gragea de este empleo? no por cierto otra cosa ^ino lo que dice Esaias que las maldades de los honbres y sus iniquidades an apartado á Dios de ellos sus pecados, y abominaciones le han hecho esconder, y cubrir su cara, para no los ver ni oyr: y pues de esta manera sea nro Dios con los desvergonzados hombres, y cubre y encubre de ellos su rostro; no es marauilla que aquella centella de Luz que sobre nuestras Animas esta es¬tampada, y sellada de el resplandor de la presencia de Dios este en nosotros marchito, y muerto mientras el Señor nos cubre aquel mismo rostro de donde la tal luz nos viene. Tales como aqui decimos estauan los hijos de Adam en aquellos escuros, y caliginosos tiempos; que acabamos de contar en el fin, y remate del ultimo Capitulo de nr" Mis¬celánea en el qual Siglo tenían los hombres tan escurecidas sus Animas con aquella voluntarias tinieblas, que aunque esta luz lucia en ellas de la parte de Dios: ellas no la com- prehendieron por tenerles el Señor buelto el rostro á su mala manera de acudir, a lo deuido á la obligación que a el dador de tantos vienes tenian. Y como ignorantes de tanta riqueza (por la muchedumbre de sus maldades) no cono¬cían el rastro de Dios que en si tenian, y andauanlo á buscar fuera de si. Mas como el todo poderoso (padre de miseri¬cordias y Dios de toda consolacion) jamas aborrecio á sus criaturas: ni quiso de todo punto dejarles cerrar el camino para acertar á el Cielo. Siempre sustento en el Mundo Lu¬cernas, y Lamparas que alumbrasen en lugar tan caliginioso como estauan estos tiempos. Siempre en aquella populosa Ciudad de Dios auia y se aliaban Ciudadanos Santissimos, para Maestros, y guias de aquellos que los quisiesen seguir: Y aun si de aquella famosa casa de el Patriarca Heber (y con las generosas insinias de su linage) nació del Ciuda¬dano Tare el Santissimo Patriarca Abrahan resplandeciente Sol, aparecido entre las cesuras y espacios de las ahumadas nubes rutilante Lucero en noche tenebrosa, y obscura, ver¬dadero Maestro de los profundos Theologos, y cabeza, y padre de los que vien creen. Y bien convino que varón tan clarisimo como Abraham, naciese de tal padre como Tare, el qual huiendo las abominaciones que Nembroth auia sem-brado en Caldea, (y por no adorar el fuego) tomo por partido andar desterrado de su natural tierra, antes que ofender á el Señor del Cielo. No se que se pueda escriuir de los acontecimientos destos Siglos, porque aunque es de creer (y es ansí) que en aquellos tiempos acontecieron en el Mundo cosas dignas de memoria, carecemos de las mas dellas por carecer aquel Siglo de el prestantísimo uso de las letras, hasta que n' Santissimo Abraham las comunico á el Mundo (como se dirá en el Capitulo siguiente). Nació este San¬tissimo Patriarca cerca de los años que los Hebreos cuentan dos mil y doce antes del advenimiento de Christo á el Mundo, quando en nuestra España reynaua Ybero hijo, (y digno subcesor) de Tubal aunque según un Beroso (a quien Yhoan de Viterbo famoso Coronista sigue) deuió nacer el Santo Abrahan, ocho, o seys años antes que Ybero co¬menzase a reynar. Este Ybero fue muy amador, y amado de sus pocos Vassallos, que en aquel tiempo tenia en nra Es¬paña, y toda ella visito ratificando las justas, y santas leyes, que su buen padre Tubal á estas gentes auia dado, escripias en verso: para que con mas facilidad (aquellas rudas gentes) las pudiesen apreender según y como el las auia aprendido de la virtuosa escuela de su buen Abuelo Noe. Llego visi¬tando Ybero (y poblando) la región que despues se llamo Tarraconense y poco apartada de donde aora se nos muestra la Ciudad de Tortosa: fundo una Ciudad junto a un deley- toso Río, á la qual de su propio nombre llamo Ybera. Y a el Rio que junto á ella pasaua por la misma occasion lla¬maron Ebro, el qual retiene el nombre asta nuestros tiem¬pos. La Ciudad (siguen Plinio) se conserbo muy opuíente y magnifica asta que al fin de largos años fue destruida y asolada con las guerras Romanas. Ya en este tiempo en la parte de Ytalia no auia menos poblaciones que en nn España: por que casi aun tiempo fueron ambas pobladas de los de el Patriarca Noe. Gomer llamado por sobre nom¬bre Gallo (a diferencia de un pariente suyo hijo segundo de Yaphet) entro en esta parte de el Mundo auiendose apartado de las Compañas inumerables que á Magog auian seguido como a principal Caudillo quando subió á la parte septentrional; que disgustados mucho de intensos fríos de la Scitia: bajaron tanto que toparon aquel lugar desocupado, y metieronse en el, poco mas de dos mili años antes que nuestro Redemptor naciese. Los pueblos que este tenia en este tiempo de Abraham fabricados se llamauan Veis y siempre auian ydo multiplicando (aunque barbaros como los de- mas) asta que siendo visitados por el Patriarca Noe fueron puestos en alguna pulicia y orden. A este Santo varón lla¬maron Yano y por estos fue llamado Ogiges, y debajo de tal nombre de Jano lo venerauan, y como era varón pru¬dente, y previsto en sus cosas y regulaba lo futuro con lo ya pasado, fingiéronlo con dos caras para mostrar que con la una miraba, y consideraua los tiempos passados, y con la otra lo porvenir. Fabio pictor en el libro de las antigüe¬dades Romanas, dice que este que llamaron Jano enseño á aquellas gentes ha acer muchos instrumentos necesarios de vida humana, y para que mejor guardasen sus cosas aque¬llos barbaros les dio el uso de las cerraduras, y puertas, y por esta causa fueron llamadas en aquella lengua las puertas Januas, este buen padre dicen que abito en la región llamada Etruria (que es en donde aora esta la nominatisima Ciudad de Florencia) y de allí aprouechaua con su prudencia á todos los Pueblos, y Prouincias que de el se querían apro¬vechar. Y dice Beroso que en la misma Ytalia (auiendo ya cumplido novecientos y cinquenta años de su edad) murió en Santa senectud el Patriarca Noe: y pudo ver en el Mun- 
MISCELÁNEA
do veinte y quatro mil hombres varones de los procedidos de su Muslo, sin contar mugeres ni muchachos, y debajo deste nombre de Jano, le fueron hechos Templos, y seña¬lados sacrificios (no solo en la Ytalia por los Aborígenes que en ella vivian) sino aun también en nuestra España y como con su fin y muerte se acabo la una edad de el Mundo y la primera forma de proceder los hombres en sus cosas, y comenzo nueba edad, y nuebos tiempos, atribuieronle tam¬bién dominio sobre el tiempo, y sus mudanzas.
Cap. 2.- de la útilísima invención de las letras: donde se prueba y concluie quien fue su primero inventor con otras curiosidades.
ANTARTICA

No podemos (ni deuemos) negar á la invención de las letras el primado, y excelencia sobre todas las invenciones, y artes que los hombres han rastreado con sus entendimien¬tos, y hallado para su hutilidad y uso; y porque cosa tan nueba esta (de si y consigo mesma muy alabada) no ay para que gastar tiempo en hacerlo de nuebo: sino confesar clara¬mente que según su excelencia, y el glorioso abito con que las letras visten á nuestras animas, fueron sin duda dadas a el Mundo por reuelacion divina y ansi lo quiere sentir Plinio; pues auiendo dicho su parecer, y opinion á cerca de su origen, y invención concluye decir que fueron eter¬nas, y que comenzaron con los hombres: no ay que dete¬nernos en traer aqui los desvarios gentílicos derramados por el Mundo pretendiendo cada Autor aplicar la Gloria desta invención á su nación propia, ó aquella donde su obligación, ó afición les guiaba sino vengamos á lo cierto, y verdadero con pluma desnuda deficiones Poéticas, y quentos, y pa¬trañas gentílicas; no es conforme á buena razón, que auien¬do sido nro primero padre Adam doctado, de tantas gracias infundid as de la larga, y abundantissima mano de Dios: y no ignorando (como no ignoraua) cosa alguna ni ciencia
pos. La Ciudad (siguen Plinio) se conscrbo muy opulente y magnifica asta que al fin de largos años fue destruida y asolada con las guerras Romanas. Ya en este tiempo en la parte de Ytalia no auia menos poblaciones que en nrt España: por que casi aun tiempo fueron ambas pobladas de los de el Patriarca Noe. Gomer llamado por sobre nom¬bre Gallo (a diferencia de un pariente suyo hijo segundo de Yaphet) entro en esta parte de el Mundo auiendose apartado de las Compañas ¡numerables que á Magog auian seguido como a principal Caudillo quando subió á la parte septentrional; que disgustados mucho de intensos fríos de la Scitia: bajaron tanto que toparon aquel lugar desocupado, y metieronse en el, poco mas de dos mili años antes que nuestro Redemptor naciese. Los pueblos que este tenia en este tiempo de Abraham fabricados se llamauan Veis y siempre auian ydo multiplicando (aunque barbaros como los de- mas) asta que siendo visitados por el Patriarca Noe fueron puestos en alguna pulicia y orden. A este Santo varón lla¬maron Yano y por estos fue llamado Ogiges, y debajo de tal nombre de Jano lo venerauan, y como era varón pru-dente, y previsto en sus cosas y regulaba lo futuro con lo ya pasado, fingiéronlo con dos caras para mostrar que con la una miraba, y consideraua los tiempos passados, y con la otra lo porvenir. Fabio pictor en el libro de las antigüe¬dades Romanas, dice que este que llamaron Jano enseño á aquellas gentes ha acer muchos instrumentos necesarios de vida humana, y para que mejor guardasen sus cosas aque¬llos barbaros les dió el uso de las cerraduras, y puertas, y por esta causa fueron llamadas en aquella lengua las puertas Januas, este buen padre dicen que abito en la región llamada Etruria (que es en donde aora esta la nominatisima Ciudad de Florencia) y de allí aprouechaua con su prudencia á todos los Pueblos, y Prouincias que de el se querían apro¬vechar. Y dice Beroso que en la misma Ytalia (auiendo ya cumplido novecientos y cinquenta años de su edad) murió en Santa senectud el Patriarca Noe: y pudo ver en el Mun¬
do veinte y quatro mil hombres varones de los procedidos de su Muslo, sin contar mugeres ni muchachos, y debajo deste nombre de Jano, le fueron hechos Templos, y seña¬lados sacrificios (no solo en la Ytalia por los Aborígenes que en ella vivían) sino aun también en nuestra España y como con su fin y muerte se acabo la una edad de el Mundo y la primera forma de proceder los hombres en sus cosas, y comenzo nueba edad, y nuebos tiempos, atribuieronle tam¬bién dominio sobre el tiempo, y sus mudanzas.
Cap. 2.- de la útilísima invención de las letras: donde se prueba y concluie quien fue su primero inventor con otras curiosidades.
No podemos (ni deuemos) negar á la invención de las letras el primado, y excelencia sobre todas las invenciones, y artes que los hombres han rastreado con sus entendimien¬tos, y hallado para su hutilidad y uso; y porque cosa tan nueba esta (de si y consigo mesma muy alabada) no ay para que gastar tiempo en hacerlo de nuebo: sino confesar clara¬mente que según su excelencia, y el glorioso abito con que las letras visten á nuestras animas, fueron sin duda dadas a el Mundo por reuelacion divina y ansi lo quiere sentir Plinio; pues auiendo dicho su parecer, y opinion á cerca de su origen, y invención concluye decir que fueron eter¬nas, y que comenzaron con los hombres: no ay que dete¬nernos en traer aqui los desvarios gentílicos derramados por el Mundo pretendiendo cada Autor aplicar la Gloria desta invención á su nación propia, ó aquella donde su obligación, ó afición les guiaba sino vengamos á lo cierto, y verdadero con pluma desnuda deficiones Poéticas, y quentos, y pa¬trañas gentílicas; no es conforme á buena razón, que auien¬do sido nro primero padre Adam doctado, de tantas gracias infundidas de la larga, y abundantissima mano de Dios: y no ignorando (como no ignoraua) cosa alguna ni ciencia necesaria entre los hombres, de quien auia de ser universal padre careciese de el uso, y noticia de las letras: pues tanto y mas que las demás cosas tenia el Mundo (y los hombres de el) precisa necesidad: y ansi concluyamos con aquerdo de todos, y graues varones, con que Adam nuestro padre tubo letras, y Letrado fue y letras dejo á sus hijos. Josepho en el libro de las antigüedades Judaysas dice que los Nietos de Adam hijos de Set hicieron dos Columnas una de barro cocida, y otra de marmor en las quales dejaron escripias con delicada escultura todas las Artes y aun el mismo Jo¬sepho libra (a cuenta de su verdad) auer visto con sus pro¬pios ojos una destas en la Provincia de Siria. El glorioso Sant Agustín ansi mismo siente auer sido las letras y cono¬cimiento de ellas, alcanzado por Adam. Don Lope de Barrientos doctissimo, y benemérito Obispo de Cuenca en un libro que compuso de las diferencias, y especies de la adevinacion refiere que el Angel que guardaua el Paraíso terrenal, enseño aun hijo de Adán, la inbocacion de los Es¬píritus de que usaban los mágicos, y que de alli tuvo origen un libro llamado Rasiel nombre de el Angel, y se hicieron traslados: y según esto auia letras en aquel tiempo. El Apostol Judas en su canónica alega el libro de Enoch, el qual suemos auer sido mucha antes del diluvio. Noe no ay duda sino que supo letras, y de ellas aprehendieron sus hijos, y Nietos. Y creamos Autores graues, y creeremos con ellos auer llebado el Patriarca Tubal á nuestra España letras, y ciencias, escritas con caracteres: y si fue ó pudo ser incom- beniente la confusion de Babilonia: para que las letras, y el uso, y conocimiento de ellas se perdiesse asi como se perdió la lengua. Escaparlas emos con el mismo lenguage antiquísimo, que (como queda notado en el Capitulo í9 de la primera parte) permaneció, y se conserbo en los descendientes de Heber viznieto de Noe, y hijo de Sem. Y por tradición de padres á hijos las fueron eredando de pa¬dres y las aprendiendio: quedando las demás naciones y gentes de el Mundo priuadas, y depuestas de este glorioso beneficio, hasta que nro Patriarca Abraham (con la viveza de su claro Juicio, y con su claridad tan encendida) las puso, y adapto con la orden, y concierto que los demás vivientes las fueron tomando, y aprehendiendo, de los que de el las aprehendieron, y las demás naciones circumbecinas, á Siria y á Caldea, la recibieron, y de tiempo en tiempo cundieron á muchas Regiones, si gloria alguna los Choronistas anti¬guas quieren dar á su Mercurio ó su Cadmo, ó a otros que quieren (a fuerza de brazos) hacen inventores de las letras: conténtese con hacer los porta Cartas, y Correos particulares cada qual de su Probincia, á Mercurio de Egipto, á los pie- lagos de Ytalia, á Cadmo de Grecia, y degen la Gloria de tan buena inbencion á nro padre Adam, pues de esta (y de otras no menod cosas) lo hizo Dios milagrosamente inventor. Concedamoles también (á los que fauorecen á los susodi¬chos) y conteniese con que los llaman inventores de nuebas formas, y caracteres tales quales á ellos les pareció convi- nientes para expresar sus conceptos. Eusebio de preparación Euangelica, y muchos Autores menos antiguos, y entre ellos Philon Judio; pensaron auer sido Moysen el inventor de esta graciosa arte: mas bien consta de lo dicho lo contrario, porque quando Moysen aprehendió las ciencias en Egipto, ya auian cesado las letras Jeroglificas, y de figuras, que se¬gún Diadoro Siculo auian aprendido las ciencias, porque el Ynventar hechuras y maneras de letras, cosa fácil le es a cada uno con tal que aquella figura que yo veo con mis ojos la admita en mi entendimiento por A. ó por B. ó como mas a mi me plugiere. Sant Geronimo dice en el prologo galeato, que Esdras (doctor de la ley y famoso Escriuano) invento nuebos caracteres, y letras para escruir, y recopilar la ley: y de estas letras usaron asta el tiempo del mismo doctor Santo los Judíos. Y a sido tan notable la falta que en el Mundo ha hecho este gratissimo don de Dios, que mu¬chas, (y muy muchas naciones) an sido priuadas de la pu-lida espiritual y temporal; por la priuacion que han tenido de letras, porque mediante ellas, y su uso se guardan y con-necesaria entre los hombres, de quien auia de ser universal padre careciese de el uso, y noticia de las letras: pues tanto y mas que las demás cosas tenia el Mundo (y los hombres de el) precisa necesidad: y ansi concluyamos con aquerdo de todos, y graues varones, con que Adam nuestro padre tubo letras, y Letrado fue y letras dejo á sus hijos. Josepho en el libro de las antigüedades Judaysas dice que los Nietos de Adam hijos de Set hicieron dos Columnas una de barro cocida, y otra de marmor en las quales dejaron escriptas con delicada escultura todas las Artes y aun el mismo Jo¬sepho libra (a cuenta de su verdad) auer visto con sus pro¬pios ojos una destas en la Provincia de Siria. El glorioso Sant Agustín ansi mismo siente auer sido las letras y cono¬cimiento de ellas, alcanzado por Adam. Don Lope de Barrientos doctissimo, y benemérito Obispo de Cuenca en un libro que compuso de las diferencias, y especies de la adevinacion refiere que el Angel que guardaua el Paraiso terrenal, enseño aun hijo de Adán, la inbocacion de los Es¬píritus de que usaban los mágicos, y que de alli tuvo origen un libro llamado Rasiel nombre de el Angel, y se hicieron traslados: y según esto auia letras en aquel tiempo. El Apostol Judas en su canónica alega el libro de Enoch, el qual suemos auer sido mucha antes del diluvio. Noe no ay duda sino que supo letras, y de ellas aprehendieron sus hijos, y Nietos. Y creamos Autores graues, y creeremos con ellos auer llebado el Patriarca Tubal á nuestra España letras, y ciencias, escritas con caracteres: y si fue ó pudo ser incom- beniente la confusion de Babilonia: para que las letras, y el uso, y conocimiento de ellas se perdiesse asi como se perdió la lengua. Escaparlas emos con el mismo lenguage antiquísimo, que (como queda notado en el Capitulo 5" de la primera parte) permaneció, y se conserbo en los descendientes de Heber víznieto de Noe, y hijo de Sem. Y por tradición de padres á hijos las fueron eredando de pa¬dres y las aprendiendio: quedando las demás naciones y gentes de el Mundo priuadas, y depuestas de este glorioso beneficio, hasta que nr" Patriarca Abraham (con la viveza de su claro Juicio, y con su claridad tan encendida) las puso, y adapto con la orden, y concierto que los demás vivientes las fueron tomando, y aprehendiendo, de los que de el las aprehendieron, y las demás naciones circumbecinas, á Siria y á Caldea, la recibieron, y de tiempo en tiempo cundieron á muchas Regiones, si gloria alguna los Choronistas anti¬guas quieren dar á su Mercurio ó su Cadmo, ó a otros que quieren (a fuerza de brazos) hacen inventores de las letras: conténtese con hacer los porta Cartas, y Correos particulares cada qual de su Probincia, á Mercurio de Egipto, á los pie- lagos de Ytalia, á Cadmo de Grecia, y degen la Gloria de tan buena inbencion á nro padre Adam, pues de esta (y de otras no menoá cosas) lo hizo Dios milagrosamente inventor. Concedamoles también (á los que fauorecen á los susodi¬chos) y conténtese con que los llaman inventores de nuebas formas, y caracteres tales quales á ellos les pareció convi- nientes para expresar sus conceptos. Eusebio de preparación Euangelica, y muchos Autores menos antiguos, y entre ellos Philon Judio; pensaron auer sido Moysen el inventor de esta graciosa arte: mas bien consta de lo dicho lo contrario, porque quando Moysen aprehendió las ciencias en Egipto, ya auian cesado las letras Jeroglificas, y de figuras, que se¬gún Diadoro Siculo auian aprendido las ciencias, porque el Ynventar hechuras y maneras de letras, cosa fácil le es a cada uno con tal que aquella figura que yo veo con mis ojos la admita en mi entendimiento por A. ó por B. ó como mas a mi me plugiere. Sant Geronimo dice en el prologo galeato, que Esdras (doctor de la ley y famoso Escriuano) invento nuebos caracteres, y letras para escruir, y recopilar la ley: y de estas letras usaron asta el tiempo del mismo doctor Santo los Judíos. Y a sido tan notable la falta que en el Mundo ha hecho este gratissimo don de Dios, que mu¬chas, (y muy muchas naciones) an sido priuadas de la pu¬lida espiritual y temporal; por la priuacion que han tenido de letras, porque mediante ellas, y su uso se guardan y con- seruan (como en incoruptible deposito) las leyes diuinas, y humanas mediante ellas se traen de un Reyno las noticias de las buenas costumbres de que el otro carece, y los que no saben aprenden, y los que aprenden retienen y conseruan lo aprendido, y de alli lo comunican á otros con mas faci¬lidad, y de aquellos se transfiere á otras gentes, y ansi como la vela encendida es bastante para encender, y comunicar su lumbre á otras muchas (sin que su claridad ni resplandor se amengüe) ansi las letras a muchas illustran, á muchos enseñan con muchos se comunican, sin que disminución ni falta alguna les comprehenda, por ellas los muy alejados se hacen presentes, y los que por los cuerpos ni comunica-ción sean visto ni comunicado, mediante el pequeño nu¬mero destas letras se aman en sus animas, y se coligan en sus voluntades, y corazones y la esperiencia (testigo bas¬tante) nos muestra muy claro que las naciones que han carecido del uso de las letras an sido las postreras que an venido al conocimiento del verdadero Dios, y profesion de su ley santissima. Los que en aquella proterua Torre y confusa fabrica suya fueron priuados por pugnicion, y castigo de la lengua materna, y originaria, lo fueron ansi mismo de este vien el uso de las letras, y jamas de todo punto lo recuperaron muchas naciones de el Mundo, y otras ni aun noticia an tenido de ellas, y otras con las re¬laciones que á sus noticias llegauan, de que en las provin¬cias, y Reynos demás pulicia y urbanidad que las suyas, usaban para entenderse y comunicarse entre si y para re¬tener la memoria de las cosas dignas de ella de ciertas señales, caracteres, puntos, y Apices hechos, y dibujados sobre ma¬terias, y colores distintas de las del mismo dibuxo (aiuda- dos de buen natural, y por la precisa necesidad que de las tales memorias tenian) inuentauan ellos otras nuebas for¬mas, y dauanles el valor y nombre a su albedrio, incluyen¬do en una pintura, una silaba ó una dicion ó aquello que mas bien les parecía como vemos en las letras hebreas que una letra es una palabra ansi como Aleph, q' quiere decir
Ciudad y Beth, que significa casa, y no por eso esta y las demás dejan de hacer su oficio de letras. Los Egiptios tu¬bieron otro estilo en el escríbuir asta el tiempo de Moysen, que fueron letras Jeroglificas, o rreales, y de tal manera procedian que de lo dibujado en la carta se colegia lo que se pretendía dar a entender otras naciones usaron de otra manera de retener, y conserbar sus memorias como lo mos¬traremos adelante porque lo dicho basta para la prosecu¬ción de mi intento. Y para que entendamos la eficacissima causa de auer estado oculta y encubierta á los hombres, la noticia de tanta parte de el Mundo como el tiempo y los varones de nP0 Siglo an descubierto que sepan que a sido la falta de letras, y fragilidad de las memorias de los hombres. Las quales quitadas de la retención de las cosas pasadas, y puestas en solo lo que les iba subcediendo pareció de todo punto la memoria de ellos á nosotros, y de nosotros á ellos, va dejamos dicho como Abran (Caldeo de nación Santissimo Teologo en profesion, y en religión padre de los creientes) fue el primero que en el Mundo comenzo hacer usuables, y comunicables las letras de ellas tomaron unos y otros para aprobechar á sus naciones, ganar eterno nombre enoblecer sus ánimos, y aprobecharse de sus muchas utilidades. La gente Oriental fue la ultima y postrera de el Mundo, y la que mas tarde recibió de el Cielo este gratissimo rocío' de las letras, y la razón de ello diremos. Y porque este Capi¬tulo que se sigue es la piedra cimental, y la vasa fortissima de nra fabrica y edificio pido atención, y promptitud al pió y clemente lector.
seruan (como en incoruptible deposito) las leyes diuinas, y humanas mediante ellas se traen de un Reyno las noticias de las buenas costumbres de que el otro carece, y los que no saben aprenden, y los que aprenden retienen y conseruan lo aprendido, y de alli lo comunican á otros con mas faci¬lidad, y de aquellos se transfiere á otras gentes, y ansi como la vela encendida es bastante para encender, y comunicar su lumbre á otras muchas (sin que su claridad ni resplandor se amengüe) ansi las letras a muchas ¡Ilustran, á muchos enseñan con muchos se comunican, sin que disminución ni falta alguna les comprehenda, por ellas los muy alejados se hacen presentes, y los que por los cuerpos ni comunica¬ción sean visto ni comunicado, mediante el pequeño nu¬mero destas letras se aman en sus animas, y se coligan en sus voluntades, y corazones y la esperiencia (testigo bas¬tante) nos muestra muy claro que las naciones que han carecido del uso de las letras an sido las postreras que an venido al conocimiento del verdadero Dios, y profesion de su ley santissima. Los que en aquella proterua Torre y confusa fabrica suya fueron priuados por pugnicion, y castigo de la lengua materna, y originaria, lo fueron ansi mismo de este vien el uso de las letras, y jamas de todo punto lo recuperaron muchas naciones de el Mundo, y otras ni aun noticia an tenido de ellas, y otras con las re-laciones que á sus noticias llegauan, de que en las provin¬cias, y Reynos demás pulida y urbanidad que las suyas, usaban para entenderse y comunicarse entre si y para re¬tener la memoria de las cosas dignas de ella de ciertas señales, caracteres, puntos, y Apices hechos, y dibujados sobre ma-terias, y colores distintas de las del mismo dibuxo (aiuda- dos de buen natural, y por la precisa necesidad que de las tales memorias tenian) inuentauan ellos otras nuebas for¬mas, y dauanles el valor y nombre a su albedrio, incluyen¬do en una pintura, una silaba ó una dicion ó aquello que mas bien les parecía como vemos en las letras hebreas que una letra es una palabra ansi como Aleph, q' quiere decir
Ciudad y Beth, que significa casa, y no por eso esta y las demás dejan de hacer su oficio de letras. Los Egiptios tu¬bieron otro estilo en el escribuir asta el tiempo de Moysen, que fueron letras Jeroglificas, o rreales, y de tal manera procedían que de lo dibujado en la carta se colegia lo que se pretendía dar a entender otras naciones usaron de otra manera de retener, y conserbar sus memorias como lo mos¬traremos adelante porque lo dicho basta para la prosecu¬ción de mi intento. Y para que entendamos la eficacissima causa de auer estado oculta y encubierta á los hombres, la noticia de tanta parte de el Mundo como el tiempo y los varones de nro Siglo an descubierto que sepan que a sido la falta de letras, y fragilidad de las memorias de los hombres. Las quales quitadas de la retención de las cosas pasadas, y puestas en solo lo que les iba subcediendo pareció de todo punto la memoria de ellos á nosotros, y de nosotros á ellos, va dejamos dicho como Abran (Caldeo de nación Santissimo Tcologo en profesión, y en religión padre de los creientes) fue el primero que en el Mundo comenzo hacer usuables, y comunicables las letras de ellas tomaron unos y otros para aprobechar á sus naciones, ganar eterno nombre enoblecer sus ánimos, y aprobecharse de sus muchas utilidades. La gente Oriental fue la ultima y postrera de el Mundo, y la que mas tarde recibió de el Cielo este gratissimo rocío de las letras, y la razón de ello diremos. Y porque este Capi¬tulo que se sigue es la piedra cimental, y la vasa fortissima de n™ fabrica y edificio pido atención, y promptitud al pió y clemente lector.
Cap. 3 9 donde se declara con autoridades de la sagrada Escriptura auer sido esta nras Yndias manifiestas a los Yrraelitas: y auer passado á ellos las flores de Salomon, y se comienza a descriuir como proce¬den del Patriarca Ophir con otras curiosidades.
Error notable sería (y contra nuestra fee, y lo por ella recebido) querer decir, sentir, ó afirmar que aia auido, (ni aya en el Mundo) gentes racionales que no sean hijos de Adam, y á el solo (y no a otro) deuan el nombre paterno, y originario, y agrauio se le haria (si decir se puede) y poco respecto se tendria á la recibida autoridad de los graues varones que en nra parte auemos seguido (acerca de la re¬partición de el uniberso) si a otros (y no a los que ellos nombran) deuen el principado en aquel particular de ser padres de aquellas naciones. Y aunque en las historias gentí¬licas (especial las escriptas por Poetas) se les den otros nombres de quien quieran deducir la propagación de tantas gentes: reciben engaño por que si en las tales cosas deuemos dar el primer lugar á las Escripturas mas antiguas: ninguna ay (ni tanto) como la Sagrada. Ni ningunos Escriptores se pueden poner en competencia con la verdad, autoridad, santidad de los que yo he seguido en la prosecución de esta obra; los quales (asi en divino como en humano) an dado a el Mundo claro testimonio de no auer auido en el quien en la especulación de las historias, y verdad en ellas les daba ser preferido. Y si atentamente miramos á los escriptos de los unos y los otros: no aliaremos auerles dado lugar propio en esta ingeniosa machina del Mundo que Dios crio (para la propagación de Adán) á los descindientes de 13. hijos que tuvo Iectan puesto que el Testo Sagrado se lo señala diciendo su abitacion de los hijos de Iectan fue he¬cha desde Messá, caminando asta Sephar monte ó Cordi¬llera oriental. Y como atras queda referido Ophir (octavo hijo del Patriarca noriibrado) dio principio á las gentes marítimas de toda la Yndia oriental, y su hermano Heuilath de la marina y costa hasta el pie de los elebados montes Caucasos, y los demás sus hermanos, en los mismos Montes, y á la parte Septentrional dellos; dando origen a infinitas naciones, y gentes á ynumerables Reynos. Messá (como queda visto según Estefano) es una Cordillera orramo de los dichos Montes Caucasos (a quien los naturales llaman Dalanguer) que buscando el Mar, ba a descabezar en el en aquella parte que llaman seno Arabyco. Y corriendo ál mismo Oriente señala y termina el Sagrado Texto la pose¬sión y eredad de nro Ophir Sephar (aunque el tiempo por falta de letras lo aya tenido oculto a tantos, y tan graues varones) con sus largos discursos auenido a darnos lo cono¬cido; porque el Doctor Arias Montano (auentajado espe¬culador de antigüedades Hebreas) nos dice y muestra muy claro, y con indubitable ebidencia ser la famosa Cordillera (que naciendo debajo el Polo Antartico, y comenzando á correr desde cinquenta y dos grados, y medio de altura ba buscando el otro Polo con altisimas, y elebadas cumbres) atrauesando los famosos Reynos de Piru. Esta Cordillera es la que llaman los abitadores destos Reynos los Andes de cuya magnitud, y estrañeza se ara adelante mension en particular. De manera que queda visto ser Ophir padre y origen de las naciones, y gentes que abitan en esta parte de Mundo, que bien considerada es lo que antiguamente lla-maron Antipodas los que no alcanzaron a saber tanto como el tiempo, y el trabajo á mostrado á los que oy biuen. Pues recibida esta verdad por tal (como lo es) resta que pro- vemos con alegaciones de el mismo doctor Montano; ser ansi que las gentes de la Yndia sean descendientes de Ophir. Y luego iremos prouando como los naturales de nuestras Yndias Occidentales tengan ansi mesmo á el mismo Ophir por padre, y origen, no que inmediatamente el valeroso Patriarca aya passado a tan remota, y apartada parte de el Mundo mas que á lo menos aya cundido asta alia su pro¬pagación, y prosapia: haciendo verdadero (lo que no pue-
Cap. 39 donde se declara con autoridades de la sagrada Escriptura auer sido esta n™ Yndias manifiestas a los Yrraelitas: y auer passado i ellos las flores de Salomon, y se comienza a descriuir como proce¬den del Patriarca Ophir con otras curiosidades.
Error notable sería (y contra nuestra fee, y lo por ella recebido) querer decir, sentir, ó afirmar que aia auido, (ni aya en el Mundo) gentes racionales que no sean hijos de Adam, y á el solo (y no a otro) deuan el nombre paterno, y originario, y agrauio se le liaría (si decir se puede) y poco respecto se tendría á la recibida autoridad de los graues varones que en nr" parte auemos seguido (acerca de la re¬partición de el uniberso) si a otros (y no a los que ellos nombran) deuen el principado en aquel particular de ser padres de aquellas naciones. Y aunque en las historias gentí¬licas (especial las escripias por Poetas) se les den otros nombres de quien quieran deducir la propagación de tantas gentes: reciben engaño por que si en las tales cosas deuemos dar el primer lugar á las Escripturas mas antiguas: ninguna ay (ni tanto) como la Sagrada. Ni ningunos Escriptores se pueden poner en competencia con la verdad, autoridad, santidad de los que yo he seguido en la prosecución de esta obra; los quales (asi en divino como en humano) an dado a el Mundo claro testimonio de no auer auido en el quien en la especulación de las historias, y verdad en ellas les daba ser preferido. Y si atentamente miramos á los escriptos de los unos y los otros: no aliaremos auerles dado lugar propio en esta ingeniosa machina del Mundo que Dios crio (para la propagación de Adán) á los descindientes de 13. hijos que tuvo Iectan puesto que el Testo Sagrado se lo señala diciendo su abitacion de los hijos de Iectan fue he¬cha desde Messá, caminando asta Sephar monte ó Cordi¬llera oriental. Y como atras queda referido Ophir (octavo hijo del Patriarca nombrado) dio principio á las gentes marítimas de toda la Yndia oriental, y su hermano Heuilath de la marina y costa hasta el pie de los elebados montes Caucasos, y los demás sus hermanos, en los mismos Montes, y á la parte Septentrional dellos; dando origen a infinitas naciones, y gentes á ynumerables Reynos. Messá (como queda visto según Estefano) es una Cordillera orramo de los dichos Montes Caucasos (a quien los naturales llaman Dalangucr) que buscando el Mar, ba a descabezar en el en aquella parte que llaman seno Arabyco. Y corriendo ál mismo Oriente señala y termina el Sagrado Texto la pose¬sión y eredad de nru Ophir Sephar (aunque el tiempo por falta de letras lo aya tenido oculto a tantos, y tan graues varones) con sus largos discursos auenido a darnos lo cono¬cido; porque el Doctor Arias Montano (auentajado espe¬culador de antigüedades Hebreas) nos dice y muestra muy claro, y con indubitable ebidencia ser la famosa Cordillera (que naciendo debajo el Polo Antartico, y comenzando á correr desde cinquenta y dos grados, y medio de altura ba buscando el otro Polo con altísimas, y elebadas cumbres) atrauesando los famosos Reynos de Piru. Esta Cordillera es la que llaman los abitadores destos Reynos los Andes de cuya magnitud, y estrañeza se ara adelante mension en particular. De manera que queda visto ser Ophir padre y origen de las naciones, y gentes que abitan en esta parte de Mundo, que bien considerada es lo que antiguamente lla-maron Antipodas los que no alcanzaron a saber tanto como el tiempo, y el trabajo á mostrado á los que oy biuen. Pues recibida esta verdad por tal (como lo es) resta que pro- vemos con alegaciones de el mismo doctor Montano; ser ansi que las gentes de la Yndia sean descendientes de Ophir. Y luego iremos prouando como los naturales de nuestras Yndias Occidentales tengan ansi mesmo á el mismo Ophir por padre, y origen, no que inmediatamente el valeroso Patriarca aya passado a tan remota, y apartada parte de el Mundo mas que á lo menos aya cundido asta alia su pro¬pagación, y prosapia: haciendo verdadero (lo que no pue¬de dejar de serlo) q' su descendencia tubo por abitacion lo que ay de las Cordilleras que diuiden á Persia de la Ync|ja asta las altas Sierras de los Andes, que es en el Oriente considerándose desde la Yndia grande de Portugal como se colige claramente de las demostraciones, y estampas, quel alegado doctor Montano pone en su primero volumen de el aparato de la sacra Biblia Real; en el libro a quien intitula Phaleg de gentium sedibus. En el qual dice estas palabras sacadas de Latin en Romance con la congruidad pusible.
No deuemos pasar en silencio aquella anchissima, y estendida parte de la redondez de la tierra; la qual sin dub- da abunda marauillosamente de Oro, Plata, y piedras pre¬ciosas, y de las demás cosas que en supremo grado, son es¬timadas de los hombres y de todas aquellas que para susten¬tación de la vida son necesarias: la qual se cree auer sido. Poco tiempo ha (y primero) aliada de los Nauegantes Es¬pañoles, a quien llamaron nuebo Mundo. Mas bien puede claramente ser tenida, y conocida, por aquella de que el Sagrado Texto hace relación en la descripción que de el Mundo hace. Y por el consiguiente del mismo Testo Sagrado podemos colegir auer sido la tierra de las Yndias Occiden¬tales, manifiesta á los Ysraelitas. Porque claro consta auerla los Hebreos frequentado con sus nauegaciones muchas ve¬ces. Y ni Solino, Strabon, Pompoliomela, Stephano, Platón, Aristóteles que (como por enigmas disputaban de aque¬llas cosas, que a ellos no les eran claras ni manifiestas) de esta tierra ni entendieron ni disputaron, ni aunque ellos Poetas que parecía, no ignorar cosa alguna, ni secreto se escapaua que de sus fabulas no fuesse tocado, no hicieron mension (ni aun por sospecha) de esta parte de tierra, y finalmente ninguno de los Escriptores Griegos, ni Latinos (cuyos escriptos aun an permanecido asta nra edad) no an sacado á luz cosa que de esta Región trate. Empero si con diligencia se examina qual tierra esta sea en las letras He- braycas, se podra muy bien conferir, y comparar con lo que Moysen dejó escripto (clarisimamente) de la tierra de
Ophir, ó con lo que Jonatas Propheta (Escriptor, y Coro- nista de los Reyes de Juda) copiosa y ampliamente mani¬festó. Y también se puede comprouar con aquellas cosas, que nos quedaron escriptas (con sabias, y discretas palabras) por aquel que (distando el Spri. Santo) escriuio el Parali- pomenon. Porque este (no solo hace mención muy clara de la armada, y flota hecha de Salomon Junto á la Ciudad de Tiro y de la (otra bastecida y acabada en aquel Puerto del Mar Bermejo llamado Ghasion gaber y lleuada acia el oriente) mas también la hace del tiempo, y tardanza de esta navegación, y de las Ynsulas, y cosas dellas y de las playas, y riberas que dejauan á las Espaldas, siendo lleuados por los vientos aun mas adelante. Y también de aquella tierra de donde tanta copia de Oro se traya en aquel tiempo llamado.. — .. (J) que quiere decir Parbain (según esta letra nos enseña) la qual dicción da a entender (á los que saben la lengua Hebrea) auer dos Regiones Piru, antigua¬mente llamada, y la una dellas en nuestros tiempos retiene este nombre Piru, y la otra es la nueba España, el Oro de las quales, es purísimo, y consta auer sido estimado en gran precio de todas las gentes. Mas el Ynterprete del Sagrado Texto (ora sea por serle innota esta Región) ora que la excelencia de el Oro lo lleuo a que en su álabanza esten- diesse la pluma, es cierto que donde deuia decir (...—.) (2) que traducido de Hebreo en Español dice estas palabras: El Oro que de aquella tierra se traya era Oro del uno y otro Piru, y el Ynterprete traduxó. El oro de aquella tierra era probatissimo. Lo dicho es del Doctor Arias Montano, de donde consta claro auer sido notorias estas nuestras Yndias á los antiguos Hebreos, y que (como San Geronimo dice en sus Hebraycas questiones) y lo refiere el Nicolao en su Glosa sobre el Genesis la poca contratación que se a tenido (en los tiempos mas cercanos a nosotros) con los descen¬dientes de Ophir (o por auerse ellos alojado tanto) o por
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de dejar de serlo) q' su descendencia tubo por abitacion lo que ay de las Cordilleras que diuiden á Persia de la Ynctya asta las altas Sierras de los Andes, que es en el Oriente considerándose desde la Yndia grande de Portugal como se colige claramente de las demostraciones, y estampas, quel alegado doctor Montano pone en su primero volumen de el aparato de la sacra Biblia Real; en el libro a quien intitula Phaleg de gentium sedibus. En el qual dice estas palabras sacadas de Latin en Romance con la congruidad pusible.
No deuemos pasar en silencio aquella anchissima, y estendida parte de la redondez de la tierra; la qual sin dub- da abunda marauillosamente de Oro, Plata, y piedras pre¬ciosas, y de las demás cosas que en supremo grado, son es¬timadas de los hombres y de todas aquellas que para susten¬tación de la vida son necesarias: la qual se cree auer sido. Poco tiempo ha (y primero) aliada de los Nauegantes Es¬pañoles, a quien llamaron nuebo Mundo. Mas bien puede claramente ser tenida, y conocida, por aquella de que el Sagrado Texto hace relación en la descripción que de el Mundo hace. Y por el consiguiente del mismo Testo Sagrado podemos colegir auer sido la tierra de las Yndias Occiden¬tales, manifiesta á los Ysraelitas. Porque claro consta auerla los Hebreos frequentado con sus nauegaciones muchas ve¬ces. Y ni Solino, Strabon, Pompoliomela, Stephano, Platón, Aristóteles que (como por enigmas disputaban de aque¬llas cosas, que a ellos no les eran claras ni manifiestas) de esta tierra ni entendieron ni disputaron, ni aunque ellos Poetas que parecia, no ignorar cosa alguna, ni secreto se escapaua que de sus fabulas no fuesse tocado, no hicieron mension (ni aun por sospecha) de esta parte de tierra, y finalmente ninguno de los Escriptores Griegos, ni Latinos (cuyos escriptos aun an permanecido asta nra edad) no an sacado á luz cosa que de esta Región trate. Empero si con diligencia se examina qual tierra esta sea en las letras He- brayeas, se podra muy bien conferir, y comparar con lo que Moysen dejó escripto (clarisimamente) de la tierra de
Ophir, ó con lo que Jonatas Propheta (Escriptor, y Coro- nista de los Reyes de Juda) copiosa y ampliamente mani¬festó. Y también se puede comprouar con aquellas cosas, que nos quedaron escriptas (con sabias, y discretas palabras) por aquel que (distando el Spri. Santo) escriuio el Parali- pomenon. Porque este (no solo hace mención muy clara de la armada, y flota hecha de Salomon Junto á la Ciudad de Tiro y de la (otra bastecida y acabada en aquel Puerto del Mar Bermejo llamado Ghasion gaber y licuada acia el oriente) mas también la hace del tiempo, y tardanza de esta navegación, y de las Ynsulas, y cosas dellas y de las playas, y riberas que dejauan á las Espaldas, siendo lleuados por los vientos aun mas adelante. Y también de aquella tierra de donde tanta copia de Oro se traya en aquel tiempo llamado .--. . (') que quiere decir Parbain (según esta letra nos enseña) la qual dicción da a entender (á los que saben la lengua Hebrea) auer dos Regiones Piru, antigua¬mente llamada, y la una dellas en nuestros tiempos retiene este nombre Piru, y la otra es la nueba España, el Oro de las quales, es purísimo, y consta auer sido estimado en gran precio de todas las gentes. Mas el Ynterprete del Sagrado Texto (ora sea por serle innota esta Región) ora que la excelencia de el Oro lo lleuo a que en su alabanza esten- diesse la pluma, es cierto que donde deuia decir (...—.) (2) que traducido de Hebreo en Español dice estas palabras: El Oro que de aquella tierra se traya era Oro del uno y otro Piru, y el Ynterprete traduxó. El oro de aquella tierra era probatissimo. Lo dicho es del Doctor Arias Montano, de donde consta claro auer sido notorias estas nuestras Yndias á los antiguos Hebreos, y que (como San Geronimo dice en sus Hebraycas questiones) y lo refiere el Nicolao en su Glosa sobre el Genesis la poca contratación que se a tenido (en los tiempos mas cercanos a nosotros) con los descen¬dientes de Ophir (o por auerse ellos alojado tanto) o por
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truecos de gentes, y naciones, ó por guerra, o otros acci¬dentes semejantes a sido causa de que se perdiesse de todo punto la noticia de ellos asta que nuestros Españoles des¬cubrieron aquella parte de Mundo como lo trataremos lar¬go en la tercera parte dé esta obra. De manera que la falta de las letras que estos Orientales tubieron, para que noso¬tros tuviésemos de ellos noticia, ó conocimiento de que es- tauan en el Mundo la suplió la buena diligencia, y especu- latiua ocupacion de los nuestros Siglos.
Muchas, y muy varias opiniones sean movido entre las gentes, y en muchas congregaciones de personas doctas sea disputado sobre aueriguar de donde, ó de que parte del Mundo vinieron hombres a poblar, y henchir tan gran par¬te de tierra como es esta a quien llamamos Yndias, y ver-daderamente a mi noticia an llegado algunas razones ale¬gadas para corroborarlas tan fuera de el camino de atinar á la verdad que ni aun apariencias muy remotas no tenían, y otras opiniones tan disparadas, y llenas de herror como se pueden esperar de hombres ydiotas, y poco leídos en di¬urnas, y humanas letras. Mas dejadas estas como cosas vul¬gares, y rridiculas me parece poner aqui las de algunos va¬rones graues que con animo y deseo de quitar de el Mundo esta dubda: nos an dado escriptos (y aun algunos impresos) sus pareceres. El Maestro Alexio Vanegas en el libro na¬tural de su recopilación refiere auerse tenido antiguamente noticia de esta parte de tierra por los Cartagineses, y auer ellos sido los primeros hijos de Adán que despues del Dilu¬bio dieron gentes que lo poblasen. Y a la verdad Aristóte¬les da ocasión de ymaginarlo; porque en sus escriptos se alia hecha relación semejante á la que otros muchos Autores antiguos, y graues hacen de cierta parte de tierra de estra- na grandeza que descubrieron ciertos nabegantes, Carta¬gineses. Y recopilada de la misma de Aristóteles (y de las demás hechas por otros Autores) la refiere el Doctissimo Vanegas en el lugar citado: y yo la traygo en el Capitulo que se sigue con algunas particularidades que este Doctor se dejó por no hacer á su proposito.
Cap. 4° de como las tierras y Yslas que descubrieron unos Cartagineses: no fue el principio, y origen de dar gentes á estas Yndias: y se confunde la opinion que en este casso sea tenido de que los Yndios pro¬ceden de Cartagineses.
Cuentan en sus Chronicas Autores muy graues que es¬tando la gran Señoria de Cartago en el dorado Siglo de su pujanza quando á nadie temia, y de muchas era temida, por sauer si en el Mundo le quedaua mas que vencer en el Mundo, en el año antes de la venida de nuestro Redemptor á el Mundo de 445 (poco mas ó menos) con la confianza firme que en sus Capitanes Hanon y Himelton tenia, les encargo el descubrimiento de las costas y riberas de el Mar, que saliendo del estrecho de Gibraltar, una se va metiendo debajo de el Sol, y otra rebuelve buscando el Norte. Esta ultima y septentrional Jornada la comenzo y concluyo Himelcon con prosperos sucesos y voluio á su tierra car¬gado de noticias, y opinion. El viage meridional (que pro¬longando la Africa se va hallar el Sol sobre la caueza) si- guio Hanon su hermano en el qual gasto duración de 5. años, o casi, y auiendo descubierto las Yslas afortunadas, y aun (si mi sospecha vale) auiendo dejado gentes en ellas: paso adelante, y despues de muchos trabajos y fortunas contrarias, asi de mar como de tierra, y de Cielo llego á embocar, por el seno arabico (o mar Bermejo) y de alli le pareció que combenia volverse y ansi lo puso por obra, y entro en su deseada Patria triumphando como vencedor de muchos, y estranos contrastes. Finalmente demás de las cosas que en este viage hizo, crio y constituyo muchos embidiosos de la gloria que de tal empresa se le auia seguido, y de entre estos (que eran infinitos) 8 años después de la lle- truecos de gentes, y naciones, ó por guerra, o otros acci¬dentes semejantes a sido causa de que se perdiesse de todo punto la noticia de ellos asta que nuestros Españoles des¬cubrieron aquella parte de Mundo como lo trataremos lar¬go en la tercera parte dfe esta obra. De manera que la falta de las letras que estos Orientales tubieron, para que noso¬tros tuviésemos de ellos noticia, ó conocimiento de que es- tauan en el Mundo la suplió la buena diligencia, y especu- latiua ocupacion de los nuestros Siglos.
Muchas, y muy varias opiniones sean movido entre las gentes, y en muchas congregaciones de personas doctas sea disputado sobre aueriguar de donde, ó de que parte del Mundo vinieron hombres a poblar, y henchir tan gran par¬te de tierra como es esta a quien llamamos Yndias, y ver-daderamente a mi noticia an llegado algunas razones ale¬gadas para corroborarlas tan fuera de el camino de atinar á la verdad que ni aun apariencias muy remotas no tenían, y otras opiniones tan disparadas, y llenas de herror como se pueden esperar de hombres ydiotas, y poco leidos en di¬urnas, y humanas letras. Mas dejadas estas como cosas vul¬gares, y rridiculas me parece poner aqui las de algunos va¬rones graues que con animo y deseo de quitar de el Mundo esta dubda: nos an dado escriptos (y aun algunos impresos) sus pareceres. El Maestro Alexio Vanegas en el libro na¬tural de su recopilación refiere auerse tenido antiguamente noticia de esta parte de tierra por los Cartagineses, y auer ellos sido los primeros hijos de Adán que despues del Dilu¬bio dieron gentes que lo poblasen. Y a la verdad Aristóte¬les da ocasión de ymaginarlo; porque en sus escriptos se alia hecha relación semejante á la que otros muchos Autores antiguos, y graues hacen de cierta parte de tierra de estra- na grandeza que descubrieron ciertos nabegantes, Carta¬gineses. Y recopilada de la misma de Aristóteles (y de las demás hechas por otros Autores) la refiere el Doctissimo Vanegas en el lugar citado: y yo la traygo en el Capitulo que se sigue con algunas particularidades que este Doctor se dejó por no hacer á su proposito.
Cap. 49 de como las tierras y Yslas que descubrieron unos Cartagineses: no fue el principio, y origen de dar gentes á estas Yndias: y se confunde la opinion que en este casso sea tenido de que los Yndios pro¬ceden de Cartagineses.
Cuentan en sus Chronicas Autores muy graues que es¬tando la gran Señoría de Cartago en el dorado Siglo de su pujanza quando á nadie temia, y de muchas era temidá, por sauer si en el Mundo le quedaua mas que vencer en el Mundo, en el año antes de la venida de nuestro Redemptor á el Mundo de 445 (poco mas ó menos) con la confianza firme que en sus Capitanes Hanon y Himelton tenia, les encargo el descubrimiento de las costas y riberas de el Mar, que saliendo del estrecho de Gibraltar, una se va metiendo debajo de el Sol, y otra rebuelve buscando el Norte. Esta ultima y septentrional Jornada la comenzó y concluyo Himelcon con prosperos sucesos y voluio á su tierra car¬gado de noticias, y opinion. El viage meridional (que pro¬longando la Africa se va hallar el Sol sobre la caueza) si- guio Hanon su hermano en el qual gasto duración de 5. años, o casi, y auiendo descubierto las Yslas afortunadas, y aun (si mi sospecha vale) auiendo dejado gentes en ellas: paso adelante, y despues de muchos trabajos y fortunas contrarias, asi de mar como de tierra, y de Cielo llego á embocar, por el seno arabico (o mar Bermejo) y de alli le pareció que combenia volverse y ansi lo puso por obra, y entro en su deseada Patria triumphando como vencedor de muchos, y estranos contrastes. Finalmente demás de las cosas que en este viage hizo, crio y constituyo muchos embidiosos de la gloria que de tal empresa se le auia seguido, y de entre estos (que eran infinitos) 8 años después de la lle¬gada de este Capitan a Cartago, (que fue cerca de los antes de nuestra redempcion de 392.) ciertos mercaderes Carta¬gineses con pretensión de ganar onra y reputación en su República, y probecho, y aumento en sus haciendas leuan- taron una mediana Copia de Nauios, y pertrechados sufi¬cientemente de las cosas necesarias alzaron velas (siguiendo á el Sol acia su Ocaso, y poniente) y gastaron en tal nave¬gación muchos dias, y al cabo de muy prolixo nauegar se vi¬nieron á hallar muy cercanos de una grande y espaciosa Ysla, y tal que no se le veya cabo, y su postura y amenidad les combido a que saltasen de los Nauios en ella, y la hallaron disierta sin rastro ni señal de gente alguna, y muy copiosa de amenissimas arboledas, y rios dulces, y tierras apareja¬das para ser cultibadas: y que prometían mucha y opulenta cosecha de lo que en ellas se quisiere sembrar. Y aficiona¬das á sus buenas partes aquellas gentes ambrientas de glo¬ria dejaron en la Ysla la copia que les pareció bastante para perseuerar, y permanecer en aquella tierra o la que buena¬mente podían escusar de su flota, y con la demás dieron la buelta, á Cartago, á la qual llegados (no solo no aliaron agradecimiento de sus trabajos: ni remuneración de ellos) mas mucha indignación criada en los pechos de los regentes de aquella populosa Señoría Cartaginesa añidiendo á esto un mandato publico que so pena de perder la vida nadie fuesse atreuido bolver á aquella tierra, ni tratar de su con-servación ni aumento, por ciertas causas que a mandarlo, y proveerlo ansí les mouian mandaron, otro si á los Mari¬neros, y Pilotos de aquel viage quemar y consumir las re¬laciones, y memoriales que de la nauegacion, y derrotas de ellas en sus poderes tenían, para que de ay en adelante (no solo se ignorase la Ysla nuevamente descubierta) mas de todo punto cesasen los instrumentos de poderla hallar: y con tal proueymiento la tierra nueba (y los que de nuebo en ella quedaron) fueron sepultados, en permanente oluido reusando cada qual yncurrir en la indignación de el Senado, y de aqui en la egecucion de las penas puestas. Pues de estos
Cartagineses (que en aquella Ysla que auemos dicho que¬daron) quiere sospechar el Doctissimo Maestro Alexio Va- negas auer procedido por largos discursos de años los abi- tadores, y naturales hijos de esta nueba parte de Mundo a quien llamamos Yndias Occidentales, y aquella Ysla des¬cubierta quiere que sea la Española, que por otro nombre lla¬mamos de Sancto Domingo. Y verdaderamente lleuaua ar¬gumento lo dicho de persuadir á las gentes, y hacerles conceder traer de allí su origen y principio sino huviera en contra tantas, y tan fuertes obgectiones como se pue¬den obponer, y digamos ansir. Estos Nauios de estos Mer¬caderes Cartagineses, que se pusieron á buscar y escrudinar el Mundo por aquella parte de el gran mar Occeano esti¬mulados, y comovidos con la imbidia de los dos valerosos hermanos Hanon, y Himelcon, o salieron con disinio, y de¬terminado proposito de poblar y permanecer en la Prouin- cia, y tierras; que hallassen, ó de no hacer mas que aliada conquistarla explorarla, y saquearla ó ponerla en sus memo¬riales, como los demás (a quien querian imitar) auian hecho. Si salian a buscar y buscando aliar, y aliando poblar, y poblando perpetuar, y permanecer con conservación, y aumento de lo adquirido y poblado; es muy conforme á buena razón que auian de lleuar consigo los principales instrumentos de su permanencia, y conseruacion, que son lo primero mugeres demás de esto ganados maiores, y me¬nores, legumbres, y semillas domesticas: plantas de arboles frutales: y principalmente leyes, y institutos por escripto para el buen govierno de su república, dado caso que la pensasen establecer, y fundar: demás de esto auian de lleuar Sacerdotes de sus Ydolos; y estos auian de ser necesariamente Letrados, y fuera de estos era forzoso, que entre los que auia de auer Ciudadanos: huviese algunos ( y no pocos) que supiessen leer, y escriuir; pues ya en aquellos tiempos (y muchos mas atras) era muy general y común, el uso de las letras especial entre los Cartagineses que por ser su origen de fenicia, y preciarse ellos de auer sido inbentores de las gada de este Capitan a Cartago, (que fue cerca de los antes de nuestra redempcion de 392.) ciertos mercaderes Carta¬gineses con pretensión de ganar onra y reputación en su República, y probecho, y aumento en sus haciendas leuan- taron una mediana Copia de Nauios, y pertrechados sufi¬cientemente de las cosas necesarias alzaron velas (siguiendo á el Sol acia su Ocaso, y poniente) y gastaron en tal nave¬gación muchos dias, y al cabo de muy prolixo nauegar se vi¬nieron á hallar muy cercanos de una grande y espaciosa Ysla, y tal que no se le veya cabo, y su postura y amenidad les combido a que saltasen de los Nauios en ella, y la hallaron disierta sin rastro ni señal de gente alguna, y muy copiosa de amenissimas arboledas, y rios dulces, y tierras apareja¬das para ser cultibadas: y que prometían mucha y opulenta cosecha de lo que en ellas se quisiere sembrar. Y aficiona¬das á sus buenas partes aquell. s gentes ambrientas de glo¬ria dejaron en la Ysla la copia que les pareció bastante para perseuerar, y permanecer en aquella tierra o la que buena¬mente podían escusar de su flota, y con la demás dieron la buelta, á Cartago, á la qual llegados (no solo no aliaron agradecimiento de sus trabajos: ni remuneración de ellos) mas mucha indignación criada en los pechos de los regentes de aquella populosa Señoría Cartaginesa añidiendo á esto un mandato publico que so pena de perder la vida nadie fuesse atreuido bolver á aquella tierra, ni tratar de su con¬servación ni aumento, por ciertas causas que a mandarlo, v proveerlo ansí les mouian mandaron, otro si á los Mari¬neros, y Pilotos de aquel viage quemar y consumir las re¬laciones, y memoriales que de la nauegacion, y derrotas de ellas en sus poderes tenian, para que de ay en adelante (no solo se ignorase la Ysla nuevamente descubierta) mas de todo punto cesasen los instrumentos de poderla hallar: y con tal proueymiento la tierra nueba (y los que de nuebo en ella quedaron) fueron sepultados, en permanente oluido reusando cada qual yncurrir en la indignación de el Senado, y de aqui en la egecucion de las penas puestas. Pues de estos
Cartagineses (que en aquella Ysla que auemos dicho que¬daron) quiere sospechar el Doctissimo Maestro Alexio Va- negas auer procedido por largos discursos de años los abi- tadores, y naturales hijos de esta nueba parte de Mundo a quien llamamos Yndias Occidentales, y aquella Ysla des¬cubierta quiere que sea la Española, que por otro nombre lla¬mamos de Sancto Domingo. Y verdaderamente lleuaua ar¬gumento lo dicho de persuadir á las gentes, y hacerles conceder traer de allí su origen y principio sino huviera en contra tantas, y tan fuertes obgectiones como se pue¬den obponer, y digamos ansir. Estos Nauios de estos Mer¬caderes Cartagineses, que se pusieron á buscar y escrudinar el Mundo por aquella parte de el gran mar Occeano esti¬mulados, y comovidos con la imbidia de los dos valerosos hermanos Hanon, y Himelcon, o salieron con disinio, y de¬terminado proposito de poblar y permanecer en la Prouin- cia, y tierras; que hallassen, ó de no hacer mas que aliada conquistarla explorarla, y saquearla ó ponerla en sus memo¬riales, como los demás (a quien querían imitar) auian hecho. Si salian a buscar y buscando aliar, y aliando poblar, y poblando perpetuar, y permanecer con conservación, y aumento de lo adquirido y poblado; es muy conforme á buena razón que auian de lleuar consigo los principales instrumentos de su permanencia, y conseruacion, que son lo primero mugeres demás de esto ganados maiores, y me¬nores, legumbres, y semillas domesticas: plantas de arboles frutales: y principalmente leyes, y institutos por escripto para el buen govierno de su república, dado caso que la pensasen establecer, y fundar: demás de esto auian de licuar Sacerdotes de sus Ydolos; y estos auian de ser necesariamente Letrados, y fuera de estos era forzoso, que entre los que auia de auer Ciudadanos: huviese algunos ( y no pocos) que supiessen leer, y escriuir; pues ya en aquellos tiempos (y muchos mas atras) era muy general y común, el uso de las letras especial entre los Cartagineses que por ser su origen de fenicia, y preciarse ellos de auer sido inbentores de las letras; se esmerarían en este particular. Pues siendo esto ansi, y auiendo lleuado consigo estas cosas dichas no auian de ser tan contrarios los tiempos ni tan mordaces, y roedo¬res los largos siglos, que de todo en todo se lo quitase, y consumiese todo ni huviese dejado tan disiertos, y ágenos de todas estas cosas á los naturales, que en aquella tierra sean aliado, y á la misma tierra tan priuada de arboles, y fru¬tales conoscidos como aora la conocemos, mas es ansi, que ni rastro ni memoria, ni sospecha de ninguna de las cosas dichas no se á visto ni hallado en aquella tierra, que nro Maestro quiere que sea la que poblaron aquellos olvidados Cartagineses. Yo quiero que los ganados menores se consu¬miesen: por ser el temple de aquella Ysla muy contrario á el Cielo, y suelo que su naturaleza demanda la esperien- cia nos a enseñado que en el uniberso no ay tierra mas ligi- tima para ganado maior que la Ysla Española, ni donde las vacas, y yeguas acudan con mas facundos partos. Yo quiero también que el ganado maior se acabase, y totalmente se destruyese; no es tan esteril ni ingrata la tierra de la Ysla Española que dege de dar aliento a qualquier árbol que en ella se plantare especial aquellos que sinbolizan con su constelación, y temple, y que también las plantas mayo¬res se perdiesen, y la tierra no las quisiese admitir en si, se¬pamos que legumbres Españolas aliaron en aquellas Yslas nuestros Españoles? claro esta que ningunas, y concedamos en buen ora á nuestros opuestos que arboles, que ganados legumbres, y lo demás se acabo por las acciones, y efectos de los contrarios temples, si duraran, y permanecieran gentes procreadas, y descendientes de aquellos de Cartago, cosa clara que con ellas auian de permanecer las letras, y el uso de ellas, pues de suyo son tan amables, y necesarias para los tratos de los hombres especial para gente de tanta urbanidad, y pulicia como eran en aquel tiempo los Car¬tagineses: mas no solo nada de lo dicho se hallo en la Ysla Española quando nuestros Españoles la descubrieron mas ni aun rastro, ni vestigio ni olor de cosa como esta dicho,' por donde se pueda presumir no auer auido tales frutos ni crias ni legumbres, ni letras en aquella tierra en ningún tiempo; y caso dado que no huviese escapado cosa ninguna de las suso dichas, que el tiempo no las huuiese consumido y que las letras se huviesen perdido con discrimen de tantos Siglos: no empero pudiera consumir de todo punto los edificios, y fortalezas, ó caserías, y piedras labradas que siempre aquella nación tuvo de costumbre erigir y leuan- tar donde quiera que fundaua Peblos, ó fabricaua Tem¬plos como vemos que an permanecido, y permanecen en España: porque tan antiguos son en el Puerto de Santa Maria (llamado antiguamente Menesteo) la Torre que llaman de Tiros, y el Castillo de Sidueña, que están en las riberas de el Rio Guadalete, y lo uno y lo otro fueron edi¬ficios de Cartagineses hechos en ciertas guerras que tu- bieron con los Turditanos de la Andalucía cerca de el año antes de Christo de 437 cuyos primeros nombres fueron Torre de Tiro, y Castillo de Sidon en memoria de su Patria originaria, de la Phenicia, y ansi la Torre como el Castillo lo vemos en nuestros tiempos tales que se pueden abitar, y dan entrambos muy claro testimonio de sus fundadores. Y lo mismo se aliara en la misma Ysla si Cartagineses fueran los que la poblaron, y los que quiere nuestro Doctor Yanegas que sean y ayan sido padres originarios de la gente Yndiana ciertos edificios antiguos dicen auerse aliado en aquella Ysla: mas muy diferentes á los de la usanza de los que usaba hacer aquella nación, y no sea auido ni se huvo naturaleza tan escatinada y auaramente con ninguna nación por barbara que fuesse, que de todo punto la dejase priuada de auilidad, y entendimiento para hacer, y labrar edificios, con arte y abtitud (no solo para defenderse de los vientos, pluvias, y frios, y bestias fieras) mas aun para ser refugio, y amparo de otros hombres enemigos suyos quando caso fuesse llegar con ellos en competencia, y disenciones, con lo dicho (y lo que se sigue) quedara bastantemente probado no auer sido
letras; se esmerarían en este particular. Pues siendo esto ansi, y auiendo licuado consigo estas cosas dichas no auian de ser tan contrarios los tiempos ni tan mordaces, y roedo¬res los largos siglos, que de todo en todo se lo quitase, y consumiese todo ni huviese dejado tan disiertos, y ágenos de todas estas cosas á los naturales, que en aquella tierra sean aliado, y á la misma tierra tan priuada de arboles, y fru¬tales conoscidos como aora la conocemos, mas es ansi, que ni rastro ni memoria, ni sospecha de ninguna de las cosas dichas no se á visto ni hallado en aquella tierra, que n™ Maestro quiere que sea la que poblaron aquellos olvidados Cartagineses. Yo quiero que los ganados menores se consu¬miesen: por ser el temple de aquella Ysla muy contrario á el Cielo, y suelo que su naturaleza demanda la esperien- cia nos a enseñado que en el uniberso no ay tierra mas ligi- tima para ganado maior que la Ysla Española, ni donde las vacas, y yeguas acudan con mas facundos partos. Yo quiero también que el ganado maior se acabase, y totalmente se destruyese; no es tan estéril ni ingrata la tierra de la Ysla Española que dege de dar aliento a qualquier árbol que en ella se plantare especial aquellos que sinbolizan con su constelación, y temple, y que también las plantas mayo¬res se perdiesen, y la tierra no las quisiese admitir en si, se-pamos que legumbres Españolas aliaron en aquellas Yslas nuestros Españoles? claro esta que ningunas, y concedamos en buen ora á nuestros opuestos que arboles, que ganados legumbres, y lo demás se acabo por las acciones, y efectos de los contrarios temples, si duraran, y permanecieran gentes procreadas, y descendientes de aquellos de Cartago, cosa clara que con ellas auian de permanecer las letras, y el uso de ellas, pues de suyo son tan amables, y necesarias para los tratos de los hombres especial para gente de tanta urbanidad, y pulicia como eran en aquel tiempo los Car-tagineses: mas no solo nada de lo dicho se hallo en la Ysla Española quando nuestros Españoles la descubrieron mas ni aun rastro, ni vestigio ni olor de cosa como esta dicho,'
por donde se pueda presumir no auer auido tales frutos ni crias ni legumbres, ni letras en aquella tierra en ningún tiempo; y caso dado que no huviese escapado cosa ninguna de las suso dichas, que el tiempo no las huuiese consumido y que las letras se huviesen perdido con discrimen de tantos Siglos: no empero pudiera consumir de todo punto los edificios, y fortalezas, ó caserías, y piedras labradas que siempre aquella nación tuvo de costumbre erigir y leuan- tar donde quiera que fundaua Peblos, ó fabricaua Tem¬plos como vemos que an permanecido, y permanecen en España: porque tan antiguos son en el Puerto de Santa Maria (llamado antiguamente Menesteo) la Torre que llaman de Tiros, y el Castillo de Sidueña, que están en las riberas de el Rio Guadalete, y lo uno y lo otro fueron edi¬ficios de Cartagineses hechos en ciertas guerras que tu- bieron con los Turditanos de la Andalucía cerca de el año antes de Christo de 437 cuyos primeros nombres fueron Torre de Tiro, y Castillo de Sidon en memoria de su Patria originaria, de la Phenicia, y ansí la Torre como el Castillo lo vemos en nuestros tiempos tales que se pueden abitar, y dan entrambos muy claro testimonio de sus fundadores. Y lo mismo se aliara en la misma Ysla si Cartagineses fueran los que la poblaron, y los que quiere nuestro Doctor Vanegas que sean y ayan sido padres originarios de la gente Yndiana ciertos edificios antiguos dicen auerse aliado en aquella Ysla: mas muy diferentes á los de la usanza de los que usaba hacer aquella nación, y no sea auido ni se huvo naturaleza tan escatinada y auaramente con ninguna nación por barbara que fuesse, que de todo punto la dejase priuada de auilidad, y entendimiento para hacer, y labrar edificios, con arte y abtitud (no solo para defenderse de los vientos, pluvias, y frios, y bestias fieras) mas aun para ser refugio, y amparo de otros hombres enemigos suyos quando caso fuesse llegar con ellos en competencia, y disenciones, con lo dicho (y que se sigue) quedara bastantemente probado no auer sido los Cartagineses (quel Doctor Vanegas dice) los que die¬ron gentes, y naciones á este nuebo Mundo de las Yndia¿.
Cap. 5P donde se concluye el argumento y se confuta otra opinion, que estos Yndios vienen de Judíos, y pruébase vastantemente lo contrario.
Lo que auemos tratado en el pasado Capitulo para prouar lo contrario de lo que el buen Toledano siente acerca de nuestros Yndios Occidentales, y su origen á sido dado caso que aquellos nauegantes Cartagineses tuviesen salido de sus puertos, y peltrechados sus flotas, con de- liuerado animo de permanecer con perseuerencia en aquella tierra que aliasen y descubriesen, porque forzosa¬mente se auian de preuenir de las cosas dichas, y de otras que se dejan de nombrar pero no se dejan de colegir; qua¬les deuian (o podian ser) y digamos aora por el contrario, que si de sus costas y rriberas leuantaron sus ancoras, y á los vientos Solanos dieron sus velas sin proposito de hacer mas de aquello que Hanon y su hermano auian hecho en sus viages que era solo explorar, y ver y conocer, costas, mares, riberas, y playas agenas, y bolverse á las suyas con¬tentos con solas las noticias, y relaciones, y lo que buena-mente pudieran grangear de pasada: claro esta que no auian de ir cargados de tantas mugeres que bastasen a dar hijos para tanta tierra si ya no es que el que me contradigere se quiera acoger á sagrado, y decir que de sola una comenzo el Mundo (que en tal caso me daré por concluido) mas ablando sin milagro digo que los que Ueuaban en aquel tiempo intento de poblar nuebas tierras, y permanecer en ellas se pertrechauan.de copia de mugeres lo primero, y lo segundo de ganados legumbres plantas, y otras semejantes preseas como consta por los Autores que tratan de las pobla¬ciones antiguas de España, y otros Reynos. Mas volviendo á nuestro proposito digo que si aquellos Cartagineses salie¬ron sin la deliverscion que esta dicha, y sin sauer adonde auian de nauegar, clara cosa es que la anchura, largura y profundidad de tanta mar como ay de el Puerto de Cádiz á la Ysla Española, les auia de enfadar y cansar y aun asom¬brar, pues á los Nauegantes muy cursados de nuestros tiem¬pos hace lo mismo y compelidos de tan largo enfado, y asom¬brados de tanta mar, y faltos de bastantes provisiones se auian de bolver a sus tierras, y ansi parece cosa no comben- cible decir creer, tener, ni consentir, que los tales Cartagi¬neses fuesen el origen de nuestros Yndianos Occidentales. Y si me redarguien diciendo que Hanon, y Himelcon naue- garon también largos viages (pues el uno llego asta la Ysla Albion que ora es Ynglaterra) y el otro asta el seno Arabico (que es el mar Bermejo) sin que tan largo nauegar cansase sus cuerpos ni atemorizase sus ánimos responderé diciendo que aunque es ansi que la tal nauegacion fue larga el naue¬gar de el uno fue costa á costa con la tierra de Aphrica, y el de el otro con la de Europa sin se apartar de la marina (o ribera) tanta distancia, que pudiesen estar muchos dias sin ver tierra, y esto tanto por no estar hechos a mucho golfo como por no ser vasos los que se usaban en aquellos Siglos capaces de lleuar municiones en mucha abundancia ni bastantes á sufrir los embates; y tormentas que necesaria¬mente sean de padecer en anchas, y largas nabegaciones: porque los Nauios de aquellos tiempos an de remo (a quien Hamauan Pentecontarios) que era casi la hechura de las Galeras, ó Vergantines, que en nuestros tiempos se usan. Lo dicho me parece basta para prouacion eficacissima de que Cartago no fue la cepa de donde tan largo, y estendido ra¬mo de el Mundo, tomo principio, ni sus tratantes merca¬deres ni Marineros ayan jamas aportado á tierra (ora fir¬me ora Ysla ora Península) que á nuestras Yndias pertenezca. Y si ansi fue como Aristóteles ( y los que lo siguen) dice que huviessen aquellos Aphricanos aportado a nueba y no vista Ysla seria posible auer sido la de la Ma¬dera, ó otra grandissima que muchos an visto, y algunos los Cartagineses (quel Doctor Vanegas dice) los que die¬ron gentes, y naciones á este nuebo Mundo de las Yndiaa.
Cap. 5Q donde se concluye el argumento y se confuta otra opinión, que estos Yndios vienen de Judíos, y pruébase vastantemente lo contrario.
Lo que aucmos tratado en el pasado Capitulo para prouar lo contrario de lo que el buen Toledano siente acerca de nuestros Yndios Occidentales, y su origen á sido dado caso que aquellos nauegantes Cartagineses huviesen salido de sus puertos, y peltrechados sus flotas, con de- liuerado animo de permanecer con perseuerencia en aquella tierra que aliasen y descubriesen, porque forzosa¬mente se auian de preuenir de las cosas dichas, y de otras que se dejan de nombrar pero no se dejan de colegir; qua¬les deuian (o podian ser) y digamos aora por el contrario, que si de sus costas y rriberas leuantaron sus ancoras, y á los vientos Solanos dieron sus velas sin proposito de hacer mas de aquello que Hanon y su hermano auian hecho en sus viages que era solo explorar, y ver y conocer, costas, mares, riberas, y playas agenas, y bolverse á las suyas con¬tentos con solas las noticias, y relaciones, y lo que buena¬mente pudieran grangear de pasada: claro esta que no auian de ir cargados de tantas mugeres que bastasen a dar hijos para tanta tierra si ya no es que el que me contradigere se quiera acoger á sagrado, y decir que de sola una comenzo el Mundo (que en tal caso me daré por concluido) mas ablando sin milagro digo que los que lleuaban en aquel tiempo intento de poblar nuebas tierras, y permanecer en ellas se pertrechauan de copia de mugeres lo primero, y lo segundo de ganados legumbres plantas, y otras semejantes preseas como consta por los Autores que tratan de las pobla¬ciones antiguas de España, y otros Reynos. Mas volviendo á nuestro proposito digo que si aquellos Cartagineses salie¬ron sin la deliverscion que esta dicha, y sin sauer adonde auian de nauegar, clara cosa es que la anchura, largura y profundidad de tanta mar como ay de el Puerto de Cádiz á la Ysla Española, les auia de enfadar y cansar y aun asom¬brar, pues á los Nauegantes muy cursados de nuestros tiem¬pos hace lo mismo y compelidos de tan largo enfado, y asom¬brados de tanta mar, y faltos de bastantes provisiones se auian de bolver a sus tierras, y ansi parece cosa no comben- cible decir creer, tener, ni consentir, que los tales Cartagi¬neses fuesen el origen de nuestros Yndianos Occidentales. Y si me redarguien diciendo que Hanon, y Himelcon naue- garon también largos viages (pues el uno llego asta la Ysla Albion que ora es Ynglaterra) y el otro asta el seno Arabico (que es el mar Bermejo) sin que tan largo nauegar cansase sus cuerpos ni atemorizase sus ánimos respondere diciendo que aunque es ansi que la tal nauegacion fue larga el naue¬gar de el uno fue costa á costa con la tierra de Aphrica, y el de el otro con la de Europa sin se apartar de la marina (o ribera) tanta distancia, que pudiesen estar muchos dias sin ver tierra, y esto tanto por no estar hechos a mucho golfo como por no ser vasos los que se usaban en aquellos Siglos capaces de lleuar municiones en mucha abundancia ni bastantes á sufrir los embates; y tormentas que necesaria¬mente sean de padecer en anchas, y largas nabegaciones: porque los Nauios de aquellos tiempos an de remo (a quien llamauan Pentecontarios) que era casi la hechura de las Galeras, ó Vergantines, que en nuestros tiempos se usan. Lo dicho me parece basta para prouacion eficacissima de que Cartago no fue la cepa de donde tan largo, y estendido ra¬mo de el Mundo, tomo principio, ni sus tratantes merca¬deres ni Marineros ayan jamas aportado á tierra (ora fir¬me ora Ysla ora Peninsula) que á nuestras Yndias pertenezca. Y si ansi fue como Aristóteles ( y los que lo siguen) dice que huviessen aquellos Aphricanos aportado a nueba y no vista Ysla seria posible auer sido la de la Ma¬dera, ó otra grandissima que muchos an visto, y algunos surgido en ella, y quando van con intento de buscarla de proposito se desaparece y encubre: a quien algunos Auto¬res llaman inaccesible, las gentes bulgares Sant Borondon de quien se cuentan muchas y muy admirables relaciones, que ponerlas aqui no hacen a mi caso, esta (ó alguna de las terce¬ras) ó otra a quien la mar aia tragado como ha hecho á las Aphrondisias frontero de la costa de Tarifa, diuio ser la que aquellos Cartagineses descubrieron, y poblaron, nra Ysla Española no lo consiente la misma razón antes con viva fuerza lo repugna y reprueba. Otra opinion (acerca de el origen de nuestros naturales) trae Gonzalo Fernan¬dez de Ouiedo en su historia general de estas Yndias, y otra diferente sigue Francisco López de Gomara, y otra refiere Cieza, y otras otros que tratar de ellas aquí importa poco pues sus libros andan impresos, y en ellos podran ver los que fueron curiosos, quan lexos van de lo que fue. El venerable varón. El Licenciado Juan de el Caño, leya en Salamanca á sus oientes el año pasado de 1580, opinion muy discor¬dante, y distinta de las que an seguido los demás, y en el processo de sus lectiones (sobre aquel paso) de el Psalmista (in omnen terram exiuirt sonus eorum) afirmaua venir, y proceder estos naturales de gentes y linage Judio: dedu¬ciendo su venida á esta parte de Mundo no se (ni me supie¬ron decir) de que parte, ó porque camino mas de que (para corroborar, y dar fuerza á sus razones, y arraigar su opi¬nion) tomaua por argumento decir que en la lengua de los Yndios auia y se coligian muchos términos y vocablos He¬breos lengua que los Judios ablan, y que asi mesmo, ymi- tauan á los mismos Judios, y de ellos parecia decendir en la forma y manera de sus vestidos, y trages. Quanto á lo pri¬mero de que en la lengua de los Yndios se alian términos Hebreos no es razón que valga porque son tantas y tan diferentes las lenguas que ablan, y tratan acá en nuestras Yndias que creo faltaran letras en la Arichmetica para numerarlas según son muchas, y es esto en tan notable manera que en muchas Prouincias no se andara legua que
MISCELÁNEA ANTARTICA
no se alie lengua diferente, y tan remota, y distinta la una de la otra como la Castellana de la Vizcayna, ó de la Yn- glesa ó de la Aphricana en unas lagunas que hace un brazo de el Rio grande de la Magdalena llamado Cesare (que na¬ciendo de los Aruacos, y de la sierra de los Tupes, passa por el Valle de Upar, y viene haciendo grandes lagunas á jun¬tarse con este poderoso rio) ay ciertas Ysletas pobladas á vista las unas de las otras, y en cada Ysla de estas se abla muy diferente lengua. En otras partes de estas Yndias su¬cede aquesto con tanto estremo que en un pueblo mismo se hablan dos, y tres lenguas diferentes y en una casa acontece hablar la muger, y las hijas una lengua, y el ma¬rido y los hijos otra muy diferente, y en partes se tiene por deshonestidad en la muger hablar la lengua de el varón, y en el varón se tiene por menosprecio, y infamia ablar la lengua, y términos de la muger; pues si quiere nro Licenciado to¬mar por la lengua de las Yndias á la general de el Ynga: como a lengua que mas tierra cunde y mas gentes la ablan, y en esta quiere decir aver vocablos, y términos Hebreos: posible seria; porque yo e mirado atentamente en este par¬ticular, y he aliado que aunque es verdad que ay en ella algunas palabras de que usa la lengua francesa otros de que usamos en nra lengua Española; tienen pero diferentes sig¬nificados, y tan remotos de lo que en nra" lengua significa que es admiración. En esta manera, Casco llama el Yndio en su lengua general de el Piru, á el pecho, y en la caste¬llana ya sabemos lo que significa. A la arena llama el Yn¬dio TÍO, y nosotros al hermano de padre ó madre. Llama¬mos nosotros Mayo al quinto mes de el año, y en lengua de el Ynga quiere decir Rio. A lo que nosotros llamamos olla, llama el Yndio manga, que clara se vee la diferencia: macho llamamos nosotros á lo que es de sexso viril, y en lengua de Yndios quiere decir viejo, y de esta manera se pudieran acomular infinitos, que aunque suenan á términos, y vo¬cablos nuestros son muy ágenos en el significado de aquello que nosotros entendemos por ellos. La experiencia que yo surgido en ella, y quando van con intento de buscarla de proposito se desaparece y encubre: a quien algunos Auto¬res llaman inaccesible, las gentes bulgares Sant Borondon de quien se cuentan muchas y muy admirables relaciones, que ponerlas aqui no hacen a mi caso, esta (ó alguna de las terce¬ras) ó otra a quien la mar aia tragado como ha hecho á las Aphrondisias frontero de la costa de Tarifa, diuio ser la que aquellos Cartagineses descubrieron, y poblaron, nra Ysla Española no lo consiente la misma razón antes con viva fuerza lo repugna y reprueba. Otra opinion (acerca de el origen de nuestros naturales) trae Gonzalo Fernan¬dez de Ouiedo en su historia general de estas Yndias, y otra diferente sigue Francisco López de Gomara, y otra refiere Cieza, y otras otros que tratar de ellas aquí importa poco pues sus libros andan impresos, y en ellos podran ver los que fueron curiosos, quan lexos van de lo que fue. El venerable varón. El Licenciado Juan de el Caño, leya en Salamanca á sus oientes el año pasado de 1 580, opinion muy discor¬dante, y distinta de las que an seguido los demás, y en el processo de sus lectiones (sobre aquel paso) de el Psalmista (in omnen terram exiuirt sonus eorum) afirmaua venir, y proceder estos naturales de gentes y linage Judio: dedu¬ciendo su venida á esta parte de Mundo no se (ni me supie¬ron decir) de que parte, ó porque camino mas de que (para corroborar, y dar fuerza á sus razones, y arraigar su opi-nion) tomaua por argumento decir que en la lengua de los Yndios auia y se coligian muchos términos y vocablos He-breos lengua que los Judios ablan, y que asi mesmo, ymi- tauan á los mismos Judios, y de ellos parecia decendir en la forma y manera de sus vestidos, y trages. Quanto á lo pri¬mero de que en la lengua de los Yndios se alian términos Hebreos no es razón que valga porque son tantas y tan diferentes las lenguas que ablan, y tratan acá en nuestras Yndias que creo faltaran letras en la Arichmetica para numerarlas según son muchas, y es esto en tan notable manera que en muchas Prouincias no se andara legua que no se alie lengua diferente, y tan remota, y distinta la una de la otra como la Castellana de la Vizcayna, ó de la Yn- glesa ó de la Aphricana en unas lagunas que hace un brazo de el Rio grande de la Magdalena llamado Cesare (que na¬ciendo de los Aruacos, y de la sierra de los Tupes, passa por el Valle de Upar, y viene haciendo grandes lagunas á jun¬tarse con este poderoso rio) ay ciertas Ysletas pobladas á vista las unas de las otras, y en cada Ysla de estas se abla muy diferente lengua. En otras partes de estas Yndias su¬cede aquesto con tanto estremo que en un pueblo mismo se hablan dos, y tres lenguas diferentes y en una casa acontece hablar la muger, y las hijas una lengua, y el ma¬rido y los hijos otra muy diferente, y en partes se tiene por deshonestidad en la muger hablar la lengua de el varón, y en el varón se tiene por menosprecio, y infamia ablar la lengua, y términos de la muger; pues si quiere nro Licenciado to¬mar por la lengua de las Yndias á la general de el Ynga: como a lengua que mas tierra cunde y mas gentes la ablan, y en esta quiere decir aver vocablos, y términos Hebreos: posible seria; porque yo e mirado atentamente en este par¬ticular, y he aliado que aunque es verdad que ay en ella algunas palabras de que usa la lengua francesa otros de que usamos en nra lengua Española; tienen pero diferentes sig¬nificados, y tan remotos de lo que en nrtt' lengua significa que es admiración. En esta manera, Casco llama el Yndio en su lengua general de el Piru, á el pecho, y en la caste¬llana ya sabemos lo que significa. A la arena llama el Yn¬dio TÍO, y nosotros al hermano de padre ó madre. Llama¬mos nosotros Mayo al quinto mes de el año, y en lengua de el Ynga quiere decir Rio. A lo que nosotros llamamos olla, llama el Yndio manga, que clara se vee la diferencia: macho llamamos nosotros á lo que es de sexso viril, y en lengua de Yndios quiere decir viejo, y de esta manera se pudieran acomular infinitos, que aunque suenan á términos, y vo¬cablos nuestros son muy ágenos en el significado de aquello que nosotros entendemos por ellos. La experiencia que yo tengo de lenguas me a enseñado y dado a conocer un vo¬cablo común a todas las lenguas mas conocidas de el Mundo,- y la misma significación y la misma sonancia tiene en estas Yndias en las mas generales lenguas que en ellas ay que son Quichua, y Aymara, la Quichua es la general de las Yngas, y la Aymara se usa en las Prouincias de los Charcas. Es pues el vocablo general, y común á todas lenguas Marcha (ó Marca quitado la H) este vocablo en lengua Francesa, y Ytaliana, y Flamenca, y Alemana y Ungara significa Pro- uincia (o pago de tierra) y lo mismo significa en la lengua Quichua, y Aymara aunque en nra lengua Española esta fuera de el uso, y ansi para usar del le añadimos una silaba antes, y decimos Comarca; que es lo mismo que Marca en las demás lenguas en los demás vocablos, y términos de la lengua de estas Yndias, no se que semejanza pueda auer con la lengua Hebrea si no es acaso, y con muy remoto signifi¬cado, ya que el Licenciado quiera tomar esta general por la lengua de los Yndios que el dice, y si entiende por la lengua de nueua España, yo no me entiendo con ella aunque bien se que tan poco son procedidos de Hebreos como estotros de estotra parte meridional a quien llamamos Piru (como mas claro se vera adelante) en quanto decir el Licenciado Juan de el Caño, que el vestido asi mesmo da testimonio que de¬cienden los Yndios de Hebreos Judíos tanpoco á lugar ni es buena razón: porque son muchos y muy diuersos los tra- ges que en este nuebo Mundo usan los Yndios, y el que mas, y mas pulido es en todas las Yndias antes da indicio de ser invención de gente holgazona, y perezosa, y que procura escusar hechura, y costuras, que no de que tenga decendencia de gente sutil, y pulitica como ansido, y fueron los Judíos, y quisiera yo que particularizara nro Licenciado de que nación de Yndios de las muchas que ay aca, se auia de entender lo de las lenguas, y lo de los vestidos, pues es ansi que mas de la mitad de los Yndianos (en general ablan¬do) aun asta el dia de oi andan desnudos como nacieron msi varones como mugeres. En lo que dice el Doctissimo que a esta parte de el Mundo á llegado noticia de la predica¬ción Euangelica ansi pasa pero fue tan poca la que se tubo; y tanpoco lo que duro en estas partes el buen Nuncio de tan saludable nueba que apenas fue visto quando despa¬recido como mas largo lo trataremos en su lugar que será en la tercera parte de esta nra' Miscelánea y ansi mesmo trataremos mas largo de sus trages y vestidos. Por aora lo dicho vasta para que se sepa y entienda no auer sido estos naturales procedidos de Cartagineses ni de Judios ni de Aphricanos sino de el Patriarca Ophir hijo de Yectan como queda dicho venidos a esta parte de el Mundo, por el cami¬no, y viage que se dirá.
Cap. 6.- de donde se prueba auerse tenido noticia de este Piru en tiempo de los Reyes de Ysrael, y auerse llamado Piru y del origen de este nombre, y de otras cosas notables, y dignas de saberse.
En el Capitulo 39 de esta segunda parte queda todo co¬mo la porcion y heredad que de el Mundo les cupo á los hijos de Yectan fue desde Mesa asta Sephar Monte Oriental. Acerca de esta repartición de que ninguno (de quantos asta oy an escrito o tratado) dice el Doctor Arias Montano en el mismo volumen primero de el aparato de la sacra Biblia Real cerca de el fin de el Cap. 99 estas palabras. Desde que aquel lugar (de el apartamiento) Ophir fue el que mas lexos se aparto, caminando según las marinas, y costas de el gran mar donde se muestran anchas, y larguisimas tierras, que se estienden acia el nacimiento de el Sol y estas dichas tie¬rras, y riberas el solo las obtubo, y poseyo. Heuilath su hermano (doceno hijo de Yectan) señoreo, y tubo por su¬yo todo el espacio de tierra que ay desde Seba y Abimael, asta las costas de el gran mar, donde entra y se contiene el territorio de el Rio Phison, uno de los quatro mayores rios de el Mundo. Para entendimiento de esto dicho, conviene tengo de lenguas me a enseñado y dado a conocer un vo¬cablo común a todas las lenguas mas conocidas de el Mundo,3- y la misma significación y la misma sonancia tiene en estas Yndias en las mas generales lenguas que en ellas ay que son Quichua, y Aymara, la Quichua es la general de las Yngas, y la Aymara se usa en las Prouincias de los Charcas. Es pues el vocablo general, y común á todas lenguas Marcha (ó Marca quitado la H) este vocablo en lengua Francesa, y Ytaliana, y Flamenca, y Alemana y Ungara significa Pro- uincia (o pago de tierra) y lo mismo significa en la lengua Quichua, y Aymara aunque en nra lengua Española esta fuera de el uso, y ansi para usar del le añadimos una silaba antes, y decimos Comarca; que es lo mismo que Marca en las demás lenguas en los demás vocablos, y términos de 3a lengua de estas Yndias, no se que semejanza pueda auer con la lengua Hebrea si no es acaso, y con muy remoto signifi¬cado, ya que el Licenciado quiera tomar esta general por la lengua de los Yndios que el dice, y si entiende por la lengua de nucua España, yo no me entiendo con ella aunque bien se que tan poco son procedidos de Hebreos como estotros de estotra parte meridional a quien llamamos Piru (como mas claro se vera adelante) en quanto decir el Licenciado Juan de el Caño, que el vestido asi mesmo da testimonio que de¬cienden los Yndios de Hebreos Judios tanpoco á lugar ni es buena razón: porque son muchos y muy diuersos los trn- ges que en este nuebo Mundo usan los Yndios, y el que mas, y mas pulido es en todas las Yndias antes da indicio de ser invención de gente holgazona, y perezosa, y que procura escusar hechura, y costuras, que no de que tenga decendencia de gente sutil, y pulitica como ansido, y fueron los Judios, y quisiera yo que particularizara nr" Licenciado de que nación de Yndios de las muchas que ay aca, se auia de entender lo de las lenguas, y lo de los vestidos, pues es ansi que mas de la mitad de los Yndianos (en general ablan¬do) aun asta el dia de oi andan desnudos como nacieron msi varones como mugeres. En lo que dice el Doctissimo que a esta parte de el Mundo á llegado noticia de la predica¬ción Euangelica ansi pasa pero fue tan poca la que se tubo; y tanpoco lo que duro en estas partes el buen Nuncio de tan saludable nueba que apenas fue visto quando despa¬recido como mas largo lo trataremos en su lugar que será en la tercera parte de esta nra Miscelánea y ansi mesmo trataremos mas largo de sus trages y vestidos. Por aora lo dicho vasta para que se sepa y entienda no auer sido estos naturales procedidos de Cartagineses ni de Judios ni de Aphricanos sino de el Patriarca Ophir hijo de Yectan como queda dicho venidos a esta parte de el Mundo, por el cami¬no, y viage que se dirá.
Cap. 6 - de donde se prueba auerse tenido noticia de este Piru en tiempo de los Reyes de Ysrael, y auerse llamado Piru y del origen de este nombre, y de otras cosas notables, y dignas de saberse.
En el Capitulo 39 de esta segunda parte queda todo co¬mo la porcion y heredad que de el Mundo les cupo á los hijos de Yectan fue desde Mesa asta Sephar Monte Oriental. Acerca de esta repartición de que ninguno (de quantos asta oy an escrito o tratado) dice el Doctor Arias Montano en el mismo volumen primero de el aparato de la sacra Biblia Real cerca de el fin de el Cap. 99 estas palabras. Desde que aquel lugar (de el apartamiento) Ophir fue el que mas lexos se aparto, caminando según las marinas, y costas de el gran mar donde se muestran anchas, y larguísimas tierras, que se estienden acia el nacimiento de el Sol y estas dichas tie¬rras, y riberas el solo las obtubo, y poseyo. Heuilath su hermano (doceno hijo de Yectan) señoreo, y tubo por su¬yo todo el espacio de tierra que ay desde Seba y Abimael, asta las costas de el gran mar, donde entra y se contiene el territorio de el Rio Phison, uno de los quatro mayores rios de el Mundo. Para entendimiento de esto dicho, conviene traygamos á la memoria á el Lector curioso lo que trata¬mos en el Cap. 2° de la primera parte de esta obra, y deue- sele acordar, como Ábimael, y a Seba les cupo en suerte y heredad de el Mundo las unas, y otras vertientes de los Montes Caucasos, y todo lo que en ellos; y sus valles, y faldas podia ser auitado, y desde la parte Meridional que comien¬za á allanar la tierra asta las costas de el Mar que llamamos Yndico (en aquel espacio que en nros tiempos se llama costa de Véngala) cayo en suerte á Heuilath. Y lo marítimo (y las Yslas mas cercanas) a nro Ophir de quien el mismo Doc¬tor Montano dice mas adelante. Finalmente este Ophir (que antes nombramos) producio y dio gentes, y nombre (to¬mado de el Suyo) a toda la costa continuada con el gran mar, y mas adelante á dos regiones interpuestas entre dos mares aunque ellas muy estendidas, y largas, y entre si dis¬tantes. De las quales dos Regiones asta el tiempo de Salo- mon (y mucho despues) tubieron enteramente el nombre de Ophir. El qual nombre a poco tiempo despues fue mu¬dado y desde a la una parte, y otra de estas dichas tierras el nombre que arriba queda escripto de manera que a cada parte de estas fue llamada Piru, porque en lo Hebreo se po¬ne en pronunciación dual, que es Peruain, o Paruain aeri- uandose de Ophir, ó de opire, y aun estas dichas regiones (en el tiempo que se escreuian la Historia Paralipomenon) aun se llamauan Piru en aquellos lugares de la dicha sagra¬da historia 2* parali c. 3, y c. 9 lo dicho es de el Doctor Benedicto Arias Montano deuemos de entender que por discurso de largos años, por accidencias de varios aconte¬cimientos, por sobrada abundancia de propagación, vinie¬ron los descendientes deste Patriarca á hallar aquella tierra a manera de isthumo (que es interpuesta entre dos mares), y ella angosta, y larga, y tal como la aliamos en nros tiempos, esta que llamamos Yndias de cuya postura se ará mención adelante. Y respondiendo a una tacita obgeccion que se pue¬de ofrecer diciendo que este nombre Piru; quando los
(2) Ofrecer.
Españoles vinieron á estos Reynos, se lo pusieron, porque antes que ellos viniesen quando se governaba por los Reyes Yngas Jamas se tuvo noticia de tal nombre, y menos fue conocido ni nombrado tal apellido en la otra parte que quiere Montano que también sea Piru; que es la nueba Es¬paña, tierra eslabonada, y continuada, con la que llamamos Piru: antes ay opinion de algunos Escriptores nuestros auerse llamado Piru de Piura una gran pobiacion que alia¬ron los Españoles en su entrada en la Prouincia de Tanga- rara donde so pobla la primera Ciudad de estos Reynos, a quien llamaron Sant Miguel de Piura, y que de este Pueblo se deriuo el nombre de Piru, á este Reyno todo. Y respon¬diendo digo que es verdad que tal nombre no se tuuo no¬ticia en este Reyno entre los naturales de el, y menos se diuio tener en nueba España, y esto no es inconveniente, para que dejase por esa razón de auer sido el mismo antiguo Piru de que hace mension el Sagrado Texto, egemplo de esto tenemos en nra España, que con ser gente menos barbara que esta de las Yndias, la de el Reyno de Toledo si le pre¬guntasen quien fueron antiguamente los Carpentaneos no lo sabrían decir, si ya no fuesen hombres versados en las antiguas escripturas, porque tal es la condicion de el tiem¬po: mas bolviendo a proseguir mi respuesta, á la objeccion puesta es verdad: y pasa ansi que á las espaldas de la Ciu¬dad de Ancerma de la gouernacion de Popayan nace un cau¬daloso rio que con dorado, y apresurado curso desagua en el golfo de S. Miguel, que es en este Mar de el Sur por aquella parte que Vasco Núñez de Valvoa lo descubrió (el tiempo que adelante veremos) al qual rio llamaron siempre los naturales Buru, ó Piru, y de soldados que entraron en el Darien (con el adelantado Valvoa) he oído yo que la noti¬cia grande que se tuuo siempre de la riqueza de este Rio Piru dio motiuo, y aliento á Francisco Pizarro, y á Diego de Almagro (soldados de aquella tierra) y á Pedro de Lu- que Clérigo, de pedir y pretender esta empresa, y debajo de este nombre Piru, se pretendió, y se siguió, y se comen- traygamos á la memoria á el Lector curioso lo que trata¬mos en el Cap. 29 de la primera parte de esta obra, y deue- sele acordar, como Abimael, y a Seba les cupo en suerte y heredad de el Mundo las unas, y otras vertientes de los Montes Caucasos, y todo lo que en ellos; y sus valles, y faldas podia ser auitado, y desde la parte Meridional que comien¬za á allanar la tierra asta las costas de el Mar que llamamos Yndico (en aquel espacio que en n1"09 tiempos se llama costa de Véngala) cayo en suerte á Heuilath. Y lo maritimo (y las Yslas mas cercanas) a nro Ophir de quien el mismo Doc¬tor Montano dice mas adelante. Finalmente este Ophir (que antes nombramos) producio y dio gentes, y nombre (to¬mado de el Suyo) a toda la costa continuada con el gran mar, y mas adelante á dos regiones interpuestas entre dos mares aunque ellas muy estendidas, y largas, y entre si dis-tantes. De las quales dos Regiones asta el tiempo de Salo- mon (y mucho despues) tubieron enteramente el nombre de Ophir. El qual nombre a poco tiempo despues fue mu¬dado y desde a la una parte, y otra de estas dichas tierras el nombre que arriba queda escripto de manera que a cada parte de estas fue llamada Piru, porque en lo Hebreo se po¬ne en pronunciación dual, que es Peruain, o Paruain deri- uandose de Ophir, ó de opire, y aun estas dichas regiones (en el tiempo que se escreuian la Historia Paralipomenon) aun se llamauan Piru en aquellos lugares de la dicha sagra¬da historia 2? parali c. 3, y c. 9 lo dicho es de el Doctor Benedicto Arias Montano deuemos de entender que por discurso de largos años, por accidencias de varios aconte¬cimientos, por sobrada abundancia de propagación, vinie¬ron los descendientes deste Patriarca á hallar aquella tierra a manera de isthumo (que es interpuesta entre dos mares), y ella angosta, y larga, y tal como la aliamos en nro* tiempos, esta que llamamos Yndias de cuya postura se ará mención adelante. Y respondiendo a una tacita obgeccion que se pue¬de ofrecer diciendo que este nombre Piru; quando los
(!) Ofrecer.
Españoles vinieron á estos Reynos, se lo pusieron, porque antes que ellos viniesen quando se governaba por los Reyes Yngas Jamas se tuvo noticia de tal nombre, y menos fue conocido ni nombrado tal apellido en la otra parte que quiere Montano que también sea Piru; que es la nueba Es¬paña, tierra eslabonada, y continuada, con la que llamamos Piru: antes ay opinion de algunos Escriptores nuestros auerse llamado Piru de Piura una gran poblacion que alia¬ron los Españoles en su entrada en la Prouincia de Tanga- rara donde so pobla la primera Ciudad de estos Reynos, a quien llamaron Sant Miguel de Piura, y que de este Pueblo se deriuo el nombre de Piru, á este Reyno todo. Y respon¬diendo digo que es verdad que tal nombre no se tuuo no¬ticia en este Reyno entre los naturales de el, y menos se diuio tener en nueba España, y esto no es inconveniente, para que dejase por esa razón de auer sido el mismo antiguo Piru de que hace mension el Sagrado Texto, egemplo de esto tenemos en nra España, que con ser gente menos barbara que esta de las Yndias, la de el Reyno de Toledo si le pre¬guntasen quien fueron antiguamente los Carpentaneos no lo sabrian decir, si ya no fuesen hombres versados en las antiguas escripturas, porque tal es la condicion de el tiem¬po: mas bolviendo a proseguir mi respuesta, á la objeccion puesta es verdad: y pasa ansi que á las espaldas de la Ciu¬dad de Ancerma de la gouernacion de Popayan nace un cau¬daloso rio que con dorado, y apresurado curso desagua en el golfo de S. Miguel, que es en este Mar de el Sur por aquella parte que Vasco Núñez de Valvoa lo descubrió (el tiempo que adelante veremos) al qual rio llamaron siempre los naturales Buru, ó Piru, y de soldados que entraron en el Darien (con el adelantado Valvoa) he oido yo que la noti¬cia grande que se tuuo siempre de la riqueza de este Rio Piru dio motiuo, y aliento á Francisco Pizarro, y á Diego de Almagro (soldados de aquella tierra) y á Pedro de Lu- que Clérigo, de pedir y pretender esta empresa, y debajo de este nombre Piru, se pretendió, y se siguió, y se comen¬zo, y se prosiguio; y ansi lo que se descubrió se llamo Piru; por ser toda una misma costa continuada, y no prorrum¬pida con otro algún mar. Presupuesto esto es cosa posible, y conforme á razón, y que no core incombeniente auer retenido sola aquella parte de tierra, ó solo aquel Rio, ó sus nacimientos, ó riberas, ó territorio el antiguo apellido de Piru, como vemos en nra España, que aunque Aragón á perdido el nombre de Hibernia (heredad por Ybero su antiguo Rey como lo tratamos en el Capit. 1 de esta se-gunda parte) el Rio Ebro (que de el mismo Rey lo tomo) lo a retenido y guardado con muy poca, y casi insensible corupcion, y lo mesmo diuio acontecer en estos naturales primeros, que de todo punto se olvidaron de su primer nombre, y solo se vino á conseruar en el lugar dicho: como parece también querer ser el citado Doctor Montano, don¬de dice que auiendose poblado una Región; de este nuebo Orbe en nombre de lectan padre de nuestro Ophir, y en reuerencia de el nombre paterno a durado, y conseruadose asta lo presente que es aquella Península que hacen estas Yndias sobre el mar de el Norte a quien llamamos Ju Da¬tan (*) que si consonancias de nombres valen por testigos para la verdad: no la da pequeña este con la semejanza de lectan. Y porque conuiene á la capitulación que se tiene he¬cha entre nra obra, y su nombre dejaremos por aora de traer mas razones para ratificar lo dicho, y concluyamos con que nuestros naturales Yndianos Orientales, y Occidentales, son derechamente Ophiritas, venidos á esta parte de Mundo, por las causas, y tiempos que diremos. Pues es cosa aueri- guada que abran pasado grandes cosas entre naciones de tan¬ta cantidad, y multitud, y discurso de tan largos Siglos, de las quales sus descendientes, no ternan ni an tenido noticia, para poderla dar á nosotros por carecer como esta dicho de el fructuoso uso de las letras las quales siempre an ignorado los Yndianos excepto algunos Orientales que an usado de largos tiempos á esta parte ciertas pinturas, ó caracteres que
(!) Yucatán.
mas se pueden llamar figuras geroglificas que no letras por su estraña hechura, y significado, y manera de proceder. En estas figuras, letras, ó caracteres sean hallado escripias algunas antiguallas suyas subcedidas á sus antepassados, mas van, y an ido estas tan mezcladas con fabulas, y cuentos ridiculos, que apenas se puede de ellas colegir la verdad, mas con la escasa lumbre que de estas Ystorias Yndianas (malescritas, y peor verificadas) se pudiere tomar (aiudada de unos verisímiles muy conformados con buena razón) yremos texendo nra tela, y sacaremosla acabada para que de ella pueda cortar cada uno según la medida de su enten¬dimiento, y intención. Degemos las naciones Ophiricas multiplicar en la Yndia, y sus inmensas Yslas cundan y hinchan aquella parte de Mundo asta que boluamos á ellas de mano armada, para que comiencen á conocer nuebos mares, y nuebas tierras, y a sentir nuebas acciones, y nuebos sentimientos emanados, y procedidos de no conocidos tem¬peramentos: y de no vistas estrellas como suele acontecer á los que mouidos con el temor de las enemigas armas huien la muerte sin darle el miedo lugar a elegir á su voluntad el escondrijo que le sea saludable pues es ansi que todos los temores vence el de la muerte. En paz, y quietud se auian conseruado las gentes Orientales que abitaron desde el Hi- daspes rio celebrado hacia la parte de donde viene el dia, que aunque lo que ai de alli asta las Arabias (no conocidas entonces por este nombre) ardia en guerras, y tiranias no auia esta llama salteado sus casas, asta que siendo á el Mun¬do mas notorias las riquezas de que el Cielo docto aquella región se encendió en los potentes una insaciable llama de cubdicia poderosa para descncasar a los aborigénes de aque¬llas heredades propias, y traerlos vagabundos, y fugitivos, por los senos de el Mar buscando en el lo mas oculto aunque un bien tuvieron los primeros remouidos que fue no llegar a Región donde pudiesen llamarse Tyranos ni usurpadores de agenas tierras, porque todas las Yslas aliaron desiertas: sin tener abitadores, y ansi en todas ellas eran ellos los pri- zo, y se prosiguio; y ansi lo que se descubrió se llamo Piru; por ser toda una misma costa continuada, y no prorrum¬pida con otro algún mar. Presupuesto esto es cosa posible, y conforme á razón, y que no core incombeniente auer retenido sola aquella parte de tierra, ó solo aquel Rio, ó sus nacimientos, ó riberas, ó territorio el antiguo apellido de Piru, como vemos en nr" España, que aunque Aragón á perdido el nombre de Hibernia (heredad por Ybero su antiguo Rey como lo tratamos en el Capit. 1 de esta se-gunda parte) el Rio Ebro (que de el mismo Rey lo tomo) lo a retenido y guardado con muy poca, y casi insensible corupcion, y lo mesmo diuio acontecer en estos naturales primeros, que de todo punto se olvidaron de su primer nombre, y solo se vino á conseruar en el lugar dicho: como parece también querer ser el citado Doctor Montano, don¬de dice que auiendose poblado una Región; de este nuebo Orbe en nombre de lectan padre de nuestro Ophir, y en reuerencia de el nombre paterno a durado, y conseruadose asta lo presente que es aquella Peninsula que hacen estas Yndias sobre el mar de el Norte a quien llamamos Ju Da¬tan (') que si consonancias de nombres valen por testigos para la verdad: no la da pequeña este con la semejanza de lectan. Y porque conuiene á la capitulación que se tiene he¬cha entre nr:l obra, y su nombre dejaremos por aora de traer tnas razones para ratificar lo dicho, y concluyamos con que nuestros naturales Yndianos Orientales, y Occidentales, son derechamente Ophiritas, venidos á esta parte de Mundo, por las causas, y tiempos que diremos. Pues es cosa aueri- guada que abran pasado grandes cosas entre naciones de tan¬ta cantidad, y multitud, y discurso de tan largos Siglos, de las quales sus descendientes, no ternan ni an tenido noticia, para poderla dar á nosotros por carecer como esta dicho de el fructuoso uso de las letras las quales siempre an ignorado los Yndianos excepto algunos Orientales que an usado de largos tiempos á esta parte ciertas pinturas, ó caracteres que
(l) Yucatán.
mas se pueden llamar figuras geroglificas que no letras por su estraña hechura, y significado, y manera de proceder. En estas figuras, letras, ó caracteres sean hallado escriptas algunas antiguallas suyas subcedidas á sus antepassados, mas van, y an ido estas tan mezcladas con fabulas, y cuentos ridiculos, que apenas se puede de ellas colegir la verdad, mas con la escasa lumbre que de estas Ystorias Yndianas (malescritas, y peor verificadas) se pudiere tomar (aiudada de unos verisímiles muy conformados con buena razón) yremos texendo nm tela, y sacaremosla acabada para que de ella pueda cortar cada uno según la medida de su enten¬dimiento, y intención. Degemos las naciones Ophiricas multiplicar en la Yndia, y sus inmensas Yslas cundan y hinchan aquella parte de Mundo asta que boluamos á ellas de mano armada, para que comiencen á conocer nuebos mares, y nuebas tierras, y a sentir nuebas acciones, y nuebos sentimientos emanados, y procedidos de no conocidos tem¬peramentos: y de no vistas estrellas como suele acontecer ;? los que mouidos con el temor de las enemigas armas huien la muerte sin darle el miedo lugar a elegir á su voluntad el escondrijo que le sea saludable pues es ansi que todos los temores vence el de la muerte. En paz, y quietud se auian conseruado las gentes Orientales que abitaron desde el Hi- daspes rio celebrado hacia la parte de donde viene el dia, que aunque lo que ai de alli asta las Arabias (no conocidas entonces por este nombre) ardia en guerras, y tiranías no auia esta llama salteado sus casas, asta que siendo á el Mun¬do mas notorias las riquezas de que el Cielo docto aquella región se encendió en los potentes una insaciable llama de cubdicia poderosa para descncasar a los aborígenes de aque¬llas heredades propias, y traerlos vagabundos, y fugitivos, por los senos de el Mar buscando en el lo mas oculto aunque un bien tuvieron los primeros remouidos que fue no llegar a Región donde pudiesen llamarse Tyranos ni usurpadores de agenas tierras, porque todas las Yslas aliaron desiertas: sin tener abitadores, y ansi en todas ellas eran ellos los pri¬meros moradores. Mas no empero las allauan vacias, y deso¬cupadas, de bestias fieras, y salvaginas silvestres; porque co faltauan Leones, Tigres, Osos, Elefantes, Renocerontes, y otras bestias monstruosas nacidas en el Mundo para espan¬to, y pauor de los hombres, y muchas veces para instru¬mento que Dios toma para nro castigo. Aqui se ofrece una dubda que podra preguntar el que fuere curioso, y decir si es verdad (como lo es) que en el diluvio general pereció toda cosa que tenia mouimiento sobre la tierra, y ella de por si no es poderosa para procrear ni hacer producir de su putrefacción animales perfectos como son los ya nombra¬do, como pudo ser que en las Yslas metidas en el mar de- samcompañadas de la tierra firme, huuiese ni se pudiese aliar esa suerte de bestias fieras, quien las lleuo alli? por donde fueron? como entraron en tierra cercada de tanta distancia de agua? á esto respondere en el siguiente Capitulo sometido ál Juicio mejor.
Cap. 7. que pudo auer caido en las Yslas animales de la Región de el ayre; donde se traen muchos, y raros acontecimientos en esta materia con muchas razo¬nes naturales gustosas.
Conclusión es aueriguada de Philosophos Mathematicos, y Phisicos especulativos, que todos los cuerpos que á cons-tituido la naturaleza (por comision de la causa primera que es Dios) ó son compuestos (ansi como el hombre, el vruto las plantas, y piedras) ó son simples ansi como los elementos, y Cielos. En estos últimos no ay corrupción, porque no ay generación, y ansi no tememos que tratar de ellos (a lo menos en la contienda mouida), ponen otras tres especies inperfectas de cuerpos compuestos. La prime¬ra es los vapores, y exalaciones. La segunda las impresiones de fuego, y agua. La tercera los metales, y sus mineros en las entrañas de su madre. En estos tres generos de cuerpos estampan, y imprimen las estrellas la fuerza de sus efectos (quedando siempre libre y agente la fuerza de la influen¬cia) . Los vapores, y exalaciones, son unos subtiles cuerpos (abstraidos por la virtud de el Cielo, y sus Estrellas) de la tierra y aguas, y de alli subidos, y trasladados á la Región de el aire unas veces, mas, y otras menos según la dispusicion de las Regiones, de que aora no conviene tratar. La dife¬rencia que estos cuerpos extraídos tienen entre si, es que el vapor es caliente y húmedo (y esto es llamado vulgar¬mente niebla) la exalacion es caliente y seca con una cierta untuosidad, y algunas veces acompañada de una cierta hu- midad, que le prouiene de la naturaleza de el lugar ó parte de donde se leuanta. Quando estas dos diferencias de cuer¬pos abstraydos (si ansi se pueden llamar) se alteran en el ayre, resulta la segunda especie de cuerpos mixtos imper¬fectos ansi como las impresiones de fuego, y agua, y de las mismas alteraciones procede también la tercera especie que dige ser los minerales que están enterrados en la tierra, este esquadron de vapores, y exalaciones, y asistencia de estrellas influentes son causas naturales de la generación, y corrupción en las cosas engendrables y corruptibles quando los tales vapores y exalaciones se eleuan causan va¬rios efectos según son varias las accidencias de sus tempe¬ramentos, y las concurencias de las estrellas que con estas influien, y dejando las diferentes generaciones que las tales alteraciones, y conmisciones suelen resultar, vengamos al final paradero de nro intento: digo que los naturales afir¬man que puede acontecer (y ansi sea visto) que por ser tanta la fuerza de la miscion de estas exalaciones, vapores y estrellas, y por traer tan proporcionadas las partes necesarias para los tales efectos an venido de las nubes al suelo cosas montruosas (y aun pudiera decir increibles si varones tan graues, y de tan aprouada autoridad no lo afirmaran). Julio obsequente varón grauisimo escriptor Romano: afirma que en tiempo de Luscio Cipion, y Cayo lelio en un lugar de Ytalia llamado Nursia cayeron del Cielo muchas aguas sin meros moradores. Mas no empero las allauan vacias, y deso¬cupadas, de bestias fieras, y salvaginas silvestres; porque no faltauan Leones, Tigres, Osos, Elefantes, Renocerontes, y otras bestias monstruosas nacidas en el Mundo para espan¬to, y pauor de los hombres, y muchas veces para instru¬mento que Dios toma para nro castigo. Aqui se ofrece una dubda que podra preguntar el que fuere curioso, y decir si es verdad (como lo es) que en el diluvio general pereció toda cosa que tenia mouimiento sobre la tierra, y ella de por si no es poderosa para procrear ni hacer producir de su putrefacción animales perfectos como son los ya nombra¬do, como pudo ser que en las Yslas metidas en el mar de- samcompañadas de la tierra firme, huuiese ni se pudiese aliar esa suerte de bestias fieras, quien las lleuo alli? por donde fueron? como entraron en tierra cercada de tanta distancia de agua? á esto respondere en el siguiente Capitulo sometido ál Juicio mejor.
Cap. 7. que pudo auer caído en las Yslas animales de la Región de el ayre; donde se traen muchos, y raros acontecimientos en esta materia con muchas razo¬nes naturales gustosas.
Conclusión es aueriguada de Philosophos Mathematicos, y Phisicos especulativos, que todos los cuerpos que á cons-tituido la naturaleza (por comision de la causa primera que es Dios) ó son compuestos (ansi como el hombre, el vruto las plantas, y piedras) ó son simples ansi como los elementos, y Cielos. En estos últimos no ay corrupción, porque no ay generación, y ansi no tememos que tratar de ellos (a lo menos en la contienda mouida), ponen otras tres especies inperfectas de cuerpos compuestos. La prime¬ra es los vapores, y exalaciones. La segunda las impresiones de fuego, y agua. La tercera los metales, y sus mineros en las entrañas de su madre. En estos tres generos de cuerpos estampan, y imprimen las estrellas la fuerza de sus efectos (quedando siempre libre y agente la fuerza de la influen¬cia). Los vapores, y exalaciones, son unos subtiles cuerpos (abstraídos por la virtud de el Cielo, y sus Estrellas) de la tierra y aguas, y de alli subidos, y trasladados á la Región de el aire unas veces, mas, y otras menos según la dispusicion de las Regiones, de que aora no conviene tratar. La dife¬rencia que estos cuerpos extraídos tienen entre si, es que el vapor es caliente y húmedo (y esto es llamado vulgar¬mente niebla) la exalacion es caliente y seca con una cierta untuosidad, y algunas veces acompañada de una cierta hu- midad, que le prouiene de la naturaleza de el lugar ó parte de donde se leuanta. Quando estas dos diferencias de cuer¬pos abstraydos (si ansi se pueden llamar) se alteran en el ayre, resulta la segunda especie de cuerpos mixtos imper¬fectos ansi como las impresiones de fuego, y agua, y de las mismas alteraciones procede también la tercera especie que dige ser los minerales que están enterrados en la tierra, este esquadron de vapores, y exalaciones, y asistencia de estrellas influentes son causas naturales de la generación, y corrupción en las cosas engendrables y corruptibles quando los tales vapores y exalaciones se eleuan causan va¬rios efectos según son varias las accidencias de sus tempe¬ramentos, y las concurencias de las estrellas que con estas infl uien, y dejando las diferentes generaciones que las tales alteraciones, y conmisciones suelen resultar, vengamos al final paradero de nr" intento: digo que los naturales afir¬man que puede acontecer (y ansi sea visto) que por ser tanta la fuerza de la miscion de estas exalaciones, vapores y estrellas, y por traer tan proporcionadas las partes necesarias para los tales efectos an venido de las nubes al suelo cosas montruosas (y aun pudiera decir increibles si varones tan graues, y de tan aprouada autoridad no lo afirmaran). Julio obsequente varón grauisimo escriptor Romano: afirma que en tiempo de Luscio Cipion, y Cayo lelio en un lugar de Ytalia llamado Nursia cayeron del Cielo muchas aguas sin auer nubes ni señal alguna de llouer, y el mismo dice que en tiempo de Marco Mésala, y Cayo liuo Cónsules, en la - marca de Ancona (llamada Picenio) llouieron de el Cielo piedras, y llamas de fuego formadas de tan promto efecto que quemo las vestidurás de muchos con pequeño soplo de viento, y que siendo Cónsules Marco Claudio, y Quinto Fabio Labieno, nació lana sobre los arboles, y Plinio en su natural historia afirma que siendo Cónsul Marco Acilio llouio de el Cielo leche y sangre: y aun dice que algunas veces llouio carne lo qual no se corrompía ni dañaba, y dice mas que el año antes, que Marco Craso emprendiesse la infelice jornada de los partos en los campos de Lucania llouio yerro, y que junto ál Castillo Carisano llouio Lana y también dice auerse visto llouer ladrillos cocidos, que no es de menos admiración, y vieron caer de el Sol una gran piedra, y oirse en las nubes rumor y estrepito de armas, y de bocinas, y en nra España (reynando en ella Don Juan el Segundo, año de 1438) en una Villa llamada Maderuelo llouieron piedras de las nubes tamañas como piedras al- moadas, y de ello se tomo testimonio, y muy común cosa es en estas Yndias aver llouido Sardinas en Timana Pueblo distante de la mar mas de ciento, y cinquenta leguas y tam¬bién en Rio Bamba (Prouincia de Quito) sea visto caer de las nubes pedazos de carne. Y sea visto también caer de las mismas nubes grandes pedazos de Yerro, y Cobre; y probando a quererlo fundir no a dado su naturaleza llugar a ello, asta auerlo acompañado con oro pimente, y con pie- drasufre, y nadie deue marauillarse de los tales efectos de naturaleza: pues se pueden aliar otros mayores de que ad-mirarse. Y Titelman (cuya grauedad y opinion esta muy recebida) dice en su Philosophia, que sean visto caer de la media Región de el ayre, muchos animales y entre ellos ve- cerros. Todo lo qual presupuesto vengamos á el Punto, y digamos que como en aquellos Siglos primeros (poco des¬pues de el diluvio) estuuiessen los agentes naturales con la entereza de su fuerzas, y mucho mas en aquellas partes donde el trato, y concurso de los hombres no auia alterado eí temperamento natural y primitiuo de su constelación es muy conforme á razón (y contra esta decir lo contrario) que se verian, y sucederían algunos destos efectos de las potencias, y acciones de los vapores, y exalaciones, y in¬fluencias de Estrellas, signos, y plantas: cuya fuerza y Juris- dicion no se les puede negar sobre los cuerpos inferiores dige que el trato, y concurso de los hombres no auian en aquel Siglo alterado el temperamento natural, y primitiuo de las gentes naturales; porque la experiencia nos enseña que quando una Prouincia esta disierta, y fuera de conver¬sación de hombres, tiene mas rigurosos, y menos sanos sus vientos: mas impencibles, y nosciuas son sus nieblas, mas penetrantes sus serenos, serotinos, y matutinos, y finalmen¬te esta mas obpuesto, y contrarío su temperamento, á la salud de los hombres; mas luego que la tal Prouincia, y parte de tierra es poblada, tratada, y conversada va poco a poco perdiendo aquel rigor y manera de influir, primero porque el vapor (o bacho (x), y anhélito de los hombres) aunque nos parezca en poca cantidad para efectos tan grandes: megclado con las subtiles exalaciones y vapores terrestres alteran su naturaleza en cierta manera y enoble- cen su influir el de las Estrellas alli predominantes, exemplo tenemos de esto en muchos Pueblos, que de nuebo sean poblado en nra España: en los quales an muerto muchas personas asta que con la humana asistencia sean mejorado las influencias. La Ysla Española cruel omicida fue de la nación nra, y ya la alian menos rigurosa. Sant Juan de Lúa en la nueba España, nombre de Dios, y Panama (en la tie-rra firme de estas Yndias) demás inclemente Cielo fue para los primeros, que no lo es en estos tiempos, y cada dia irán perdiendo el rigor, y haciéndose mas tractable. En Popayan, y su territorio no caen aora tantos rayos, como ál princi¬pio. Finalmente de lo dicho sacaremos que el trato, y con¬curso de los hombres, y las cosas á ellos necesarias, y útiles.
(*) vaho.
auer nubes ni señal alguna de llouer, y el mismo dice que en tiempo de Marco Mésala, y Cayo liuo Cónsules, en la ' marca de Ancona (llamada Picenio) llouieron de el Cielo piedras, y llamas de fuego formadas de tan promto efecto que quemo las vestiduras de muchos con pequeño soplo de viento, y que siendo Cónsules Marco Claudio, y Quinto Fabio Labieno, nació lana sobre los arboles, y Plinio en su natural historia afirma que siendo Cónsul Marco Acilio llouio de el Cielo leche y sangre: y aun dice que algunas veces llouio carne lo qual no se corrompía ni dañaba, y dice mas que el año antes, que Marco Craso emprendiesse la infelice jornada de los partos en los campos de Lucania llouio yerro, y que junto ál Castillo Carisano llouio Lana y también dice auerse visto llouer ladrillos cocidos, que no es de menos admiración, y vieron caer de el Sol una gran piedra, y oirse en las nubes rumor y estrepito de armas, y de bocinas, y en nru España (reynando en ella Don Juan el Segundo, año de 1438) en una Villa llamada Maderuelo llouieron piedras de las nubes tamañas como piedras al- moadas, y de ello se tomo testimonio, y muy común cosa es en estas Yndias aver llouido Sardinas en Timana Pueblo distante de la mar mas de ciento, y cinquenta leguas y tam¬bién en Rio Bamba (Prouincia de Quito) sea visto caer de las nubes pedazos de carne. Y sea visto también caer de las mismas nubes grandes pedazos de Yerro, y Cobre; y probando a quererlo fundir no a dado su naturaleza Uugar a ello, asta auerlo acompañado con oro pimente, y con pie- drasufre, y nadie deue marauillarse de los tales efectos de naturaleza: pues se pueden aliar otros mayores de que ad¬mirarse. Y Titelman (cuya grauedad y opinion esta muy recebida) dice en su Philosophia, que sean visto caer de la media Región de el ayre, muchos animales y entre ellos ve- cerros. Todo lo qual presupuesto vengamos á el Punto, y digamos que como en aquellos Siglos primeros (poco des¬pues de el diluvio) estuuiessen los agentes naturales con la entereza de su fuerzas, y mucho mas en aquellas partes donde el trato, y concurso de los hombres no auia alterado ei temperamento natural y primitiuo de su constelación es muy conforme á razón (y contra esta decir lo contrario) que se verían, y sucederian algunos destos efectos de las potencias, y acciones de los vapores, y exalaciones, y in¬fluencias de Estrellas, signos, y plantas: cuya fuerza y Juris- dicion no se les puede negar sobre los cuerpos inferiores dige que el trato, y concurso de los hombres no auian en aquel Siglo alterado el temperamento natural, y primitiuo de las gentes naturales; porque la experiencia nos enseña que quando una Prouincia esta disierta, y fuera de conver¬sación de hombres, tiene mas rigurosos, y menos sanos sus vientos: mas impencibles, y nosciuas son sus nieblas, mas penetrantes sus serenos, serotinos, y matutinos, y finalmen¬te esta mas obpuesto, y contrario su temperamento, á la salud de los hombres; mas luego que la tal Prouincia, y parte de tierra es poblada, tratada, y conversada va poco a poco perdiendo aquel rigor y manera de influir, primero porque el vapor (o bacho (*), y anhélito de los hombres) aunque nos parezca en poca cantidad para efectos tan grandes: mezclado con las subtiles exalaciones y vapores terrestres alteran su naturaleza en cierta manera y enoble- cen su influir el de las Estrellas alli predominantes, exemplo tenemos de esto en muchos Pueblos, que de nuebo sean poblado en nr" España: en los quales an muerto muchas personas asta que con la humana asistencia sean mejorado las influencias. La Ysla Española cruel omicida fue de la nación n™, y ya la alian menos rigurosa. Sant Juan de Lúa en la nueba España, nombre de Dios, y Panama (en la tie¬rra firme de estas Yndias) demás inclemente Cielo fue para los primeros, que no lo es en estos tiempos, y cada dia irán perdiendo el rigor, y haciéndose mas tractable. En Popayan, y su territorio no caen aora tantos rayos, como ál princi¬pio. Finalmente de lo dicho sacaremos que el trato, y con¬curso de los hombres, y las cosas á ellos necesarias, y útiles.
(') vaho.
Assi como varias suertes de ganados, y bestias tiemplan, y alteran el influxo de las estrellas, y la calidad de las exala-> ciones y vapores abstraydas por ellas de la tierra, y leuan- tadas á la alta Región de el ayre, todo lo qual se ueya en aquellas Yslas nuebamente conocidas de nuestros Ophiritas las quales yban hinchendo en los principios de su amplia-ción. De aqui coligieron algunos que como en los primeros tiempos obrasen con excelente rigor en las exalaciones, y vapores, las estrellas, y planetas dispuniendolas para efectos corespondientes á ellas se pudieron procrear en las Yslas remotissimas algunas bestias fieras, o prodigiosamente caer de la media Región de el ayre por voluntad de Dios, y co¬menzar a prolificar. Aunque otros tienen auer pasado des¬pues de el diluvio nadando por los angostos ystmos. Otros afirman que quando aquellas especies de animales, descen¬dientes de los que Noe guardo del diluvio universal en el arca, y semejantes a ellos comenzaron a cundir por el uni- berso, las Islas donde se aliaron, y alian aunque aora están apartadas de la tierra firme entonces estauan continuadas, y sino esto no separadas muy lejos con grandes profundi¬dades. No auiendolas entonces donde oy las vemos porque las alteraciones de el tiempo que todo lo hace, ynstable, y las alteraciones y mudamientos que la tierra, y el mar han hecho (como lo tratamos en el 29 Capitulo de la primera parte de esta historia) las dejaron aysladas, y desterradas, y puestas en las tales Yslas donde las iban aliando, y si esto no basta póngase a mas especulación el curioso, y consulte á los que mas saben, que yo, y deme auiso de su auiso, para que con el sane de mi ignorancia: que por aora no se ni me atrebo a decir mas, y volvere la pluma, y mi intento á la desenfrenada furia infernal que la vez primera escanda¬lizo, y inquieto á nuestros Yndianos Ophiritas, y de donde tomo principio su forzosa y violenta peregrinación, como quiera que la de hasta estos tiempos donde aora vamos, era en ellos graciosa, y voluntaria, y encaminada ál fin, y intento que digimos en el Capitulo dice de nuestra primera parte. •
Cap. 8 de la primera guerra del Mundo hecha por Niño Rey de los Babilonios y su madre Semiramis, y de la primera opresion de la gran Yndia Oriental y de la invención de la Magica, y quien fue su Ynven- tor.
Justino (abreuiador de Trogo Pompeyo) dice que en los Siglos primeros no fueron mouidas las guerras, con solo, y ultimado intento de quitar unos Principes a otros sus tierras. Jurisdiciones Vassallos, y haciendas mas solo se or- denauan a una baña obstentacion de su valentía, y pujan¬za: no ay que dudar si no es que antes de el Diluvio huvo guerras, y dissenciones entre los hombres, y no busquemos, y pretendamos mas argumento para prouarlo, sino entender (como entendemos) que auia en aquella edad primera buenos varones Justos, y leales, y auia también malos injus¬tos, y Tyranos (y no parezca que en esto nos contradeci¬mos dejando dicho atras en el Capitulo 49 de la primera parte que Nembroth fue el primer tirano) y donde ay buenos, y malos necesariamente a de auer discordias, y dis¬senciones. Mas aquellas guerras (encaminadas a fin de qui¬tar unos á otros la libertad, la hacienda, las posesiones, los Vassallos, y Reynos). Nembroth (a quien algunos llama¬ron Saturno como trataremos adelante) sin duda las in- troduxo en el Mundo, y de el (juntamente con el Reyno) sucedió en su Nieto Niño hijo de Bello Rey de los Asirios, y ansi lo siente Sant Agustín en sus libros de la Ciudad de Dios, y Justino, Fabio Pictor en sus Chronicas, y no le fue nada menor (en caso de guerrear) su muger Semiramis antes le excedió en valor, animo, y industrias. De esta mu¬ger cuenta Justino que las aues la criaron, y de aquesta fabulosa crianza resulto su nombre. Fue arto mas animo¬sa, y guerrera, que casta, ni onesta. De este Belo fue la primera estatua que se adoro en el Mundo, y como muchas naciones dieron en este yerro llamáronle de muchos nom-
Assi como varias suertes de ganados, y bestias tiemplan, y alteran el influxo de las estrellas, y la calidad de las exala ciones y vapores abstraydas por ellas de la tierra, y leuan- tadas á la alta Región de el ayre, todo lo qual se ueya en aquellas Yslas nuebamente conocidas de nuestros Ophiritas las quales yban hinchendo en los principios de su amplia-ción. De aqui coligieron algunos que como en los primeros tiempos obrasen con excelente rigor en las exalaciones, y vapores, las estrellas, y planetas dispuniendolas para efectos corespondientes á ellas se pudieron procrear en las Yslas remotissimas algunas bestias fieras, o prodigiosamente caer de la media Región de el ayre por voluntad de Dios, y co¬menzar a prolificar. Aunque otros tienen auer pasado des¬pues de el diluvio nadando por los angostos ystmos. Otros afirman que quando aquellas especies de animales, descen¬dientes de los que Noe guardo del diluvio universal en el arca, y semejantes a ellos comenzaron a cundir por el uni- berso, las Islas donde se aliaron, y alian aunque aora están apartadas de la tierra firme entonces estauan continuadas, y sino esto no separadas muy lejos con grandes profundi¬dades. No auiendolas entonces donde oy las vemos porque las alteraciones de el tiempo que todo lo hace, ynstable, y las alteraciones y mudamientos que la tierra, y el mar han hecho (como lo tratamos en el 2° Capitulo de la primera parte de esta historia) las dejaron aysladas, y desterradas, y puestas en las tales Yslas donde las iban aliando, y si esto no basta póngase a mas especulación el curioso, y consulte á los que mas saben, que yo, y deme auiso de su auiso, para que con el sane de mi ignorancia: que por aora no se ni me atrebo a decir mas, y volvere la pluma, y mi intento á la desenfrenada furia infernal que la vez primera escanda¬lizo, y inquieto á nuestros Yndianos Ophiritas, y de donde tomo principio su forzosa y violenta peregrinación, como quiera que la de hasta estos tiempos donde aora vamos, era en ellos graciosa, y voluntaria, y encaminada ál fin, y intento que digimos en el Capitulo dice de nuestra primera parte.
Cap. 8 de la primera guerra del Mundo hecha por Niño Rey de los Babilonios y su m-adre Semiramis, y de la primera opresion de la gran Yndia Oriental y de la invención de la Magica, y quien fue su Ynven- tor.
Justino (abreuiador de Trogo Pompeyo) dice que en los Siglos primeros no fueron mouidas las guerras, con solo, y ultimado intento de quitar unos Principes a otros sus tierras. Jurisdiciones Vassallos, y haciendas mas solo se or- denauan a una baña obstentacion de su valentía, y pujan¬za: no ay que dudar si no es que antes de el Diluvio huvo guerras, y dissenciones entre los hombres, y no busquemos, y pretendamos mas argumento para prouarlo, sino entender (como entendemos) que auia en aquella edad primera buenos varones Justos, y leales, y auia también malos injus¬tos, y Tyranos (y no parezca que en esto nos contradeci¬mos dejando dicho atras en el Capitulo 49 de la primera parte que Nembroth fue el primer tirano) y donde ay buenos, y malos necesariamente a de auer discordias, y dis¬senciones. Mas aquellas guerras (encaminadas a fin de qui¬tar unos á otros la libertad, la hacienda, las posesiones, los Vassallos, y Reynos). Nembroth (a quien algunos llama¬ron Saturno como trataremos adelante) sin duda las in- troduxo en el Mundo, y de el (juntamente con el Reyno) sucedió en su Nieto Niño hijo de Bello Rey de los Asirios, y ansi lo siente Sant Agustin en sus libros de la Ciudad de Dios, y Justino, Fabio Pictor en sus Chronicas, y no le fue nada menor (en caso de guerrear) su muger Semiramis antes le excedió en valor, animo, y industrias. De esta mu¬ger cuenta Justino que las aues la criaron, y de aquesta fabulosa crianza resulto su nombre. Fue arto mas animo¬sa, y guerrera, que casta, ni onesta. De este Belo fue la primera estatua que se adoro en el Mundo, y como muchas naciones dieron en este yerro llamáronle de muchos nom¬bres. Baal, Baalin, Belcebub, Belphejor, y según Beda, to-dos estos nombres son lo mismo que Bello; pero cada na-"* cion lo yba pronunciando conforme á lo que mas se acomo- daua con su lengua sin perder la B. por ser letra que se pega bien á los labios. Boluiendo á Semiramys su nuera; huvo un hijo llamado Niño (ansi como el padre) el qual de deuia subceder en el Reyno, y como en los tiernos años de el hijo muriese el padre temiendose de alguna rebelión en su Reyno, tuvo industria la astuta y sagaz Reyna; para encubrir la muerte de el marido, y disimular su dolor, asta que el Ynfante fue de edad para obtener el Reyno, y ella lo tuvo, y mantubo con tanta paz, y Justicia, que merece por ello nombre. Valerio Máximo dice de esta Señora, que estando ocupada un dia en aderezar y trenzar sus cabellos: ciertos enemigos (que tenian su Ciudad de Babilonia cer¬cada) la entraron de asalto, y como llegase á sus orejas, el ruido, y boces, y fuese informada de lo que en su regalada Ciudada pasaua: saltó á las armas con animo varonil, con la mitad de los cábelos sueltos á el viento, y la otra mitad trenzados (porque el repentino rebato no le dio lugar a mas) y juro, y propuso (y ansi lo cumplió) de no aderezar su cabeza asta ver su Ciudad puesta en su primera libertad. Pues el marido de esta Reyna (que como queda visto fue Niño) fue el primero que a varias Prouincias mouio gue¬rras siendo el promotor que dio entrada en el Mundo á el furor bélico, otros quieren que lo sea el Rey Vexoris, que de Egipto salió hacer guerra á los Scitas, no me quiero de¬tener en la tal aberiguacion mas proseguiré con mi inten¬to, y diré que despues de la muerte de Niño primero, y en vida de Niño segundo Semiramys (la incestuosa muger de entrambos, y madre de el uno) inquieto, y desasogo la Yn¬dia Oriental con pompa y aparato de guerra: porque Suidas Historiador Griego afirma auer juntado egercito de 100 mil peones, y otros tantos hombres de a caballo y en igual numero de hombres en Camellos; sin otra inumerable mul¬titud de bagage, y 10 mil 600 carros de pelear que para en aquellos Siglos parece cosa monstruosa, con parte de este protentoso egercito, (y 3 mil ñaues que fabrico en la Pro¬uincia de Bathria) paso á la Yndia hacer guerra (que jamas se la auia merecido) como lo declaro muy bien el suceso de ella que las mas veces suele ser el Juez arbitro en las injustas empresas. Pareceme no será fuerza fuera de pro¬posito decir en este lugar que tierra sea esta de Bathria, y quien su primero Rey, y como se pudo alli acer tan gran flo¬ta, y pasar con ella á la Yndia; porque con la variación de las Historias se suelen mas delectar nuestros ánimos.
La Prouincia de Batria es numerada entre las que per¬tenecen á la mayor Asia (según Pomponio Mela de situ Orbis) su asiento esta entre los altos montes Emodos (o Cordilleras de el Caucaso, que todo es uno) y el mar Cas¬pio, llamado aora mar de Bacuc. Tiene á el Occidente la Provincia Margiana, y á el Oriente la Sogdiana, y al medio dia la Arriana, y por medio desta Prouincia de Batria, pas- sa con bulliciosas aguas el rio Oxo, famoso en otro tiempo por la mucha especeria que por el se traia de la Yndia ál mar Caspio, nace este rio en las contrapuestas vertientes de los Collados Paropanisos de donace el Yndo, y el Ganges famosos por la tierra que riegan. Tiene esta Prouincia par¬ticipación con 45 y 50 grados de altura están en nuestros tiempos sus abitadores sugetos al Sophitamas descindiente de el Ysmael gran Contendor de los Turcos. A estas nacio¬nes de Bathria llaman por la parte de la Yndia Mogores (contra quien el Rey de Dio el año de 1525 hizo, y junto un grueso, y pujante egercito según lo quentan Fernán Perez de Castañeda en su historia de la Yndia, y por la parte que de estas gentes se tiene noticia acia el mar de Leuante les llaman Zagatays. Fue el primero Rey de esta Prouincia de Datria (despues de el general diluuio desocu¬po la tierra) Ceroastes que muchos Autores (de no pequeña autoridad) dicen ser el mismo que Chan hijo desvergon¬zado de el Patriarca Noe (el qual florecia en noble pujan¬za en la sazón y tiempo de la belicosa Semiramys) de quien bres. Baal, Baalin, Belcebub, Belphejor, y según Beda, to¬dos estos nombres son lo mismo que Bello; pero cada na-' cion lo yba pronunciando conforme á lo que mas se acomo- daua con su lengua sin perder la B. por ser letra que se pega bien á los labios. Boluiendo á Semiramys su nuera; huvo un hijo llamado Niño (ansi como el padre) el qual de deuia subceder en el Reyno, y como en los tiernos años de el hijo muriese el padre temiendose de alguna rebelión en su Reyno, tuvo industria la astuta y sagaz Reyna; para encubrir la muerte de el marido, y disimular su dolor, asta que el Ynfante fue de edad para obtener el Reyno, y ella lo tuvo, y mantubo con tanta paz, y Justicia, que merece por ello nombre. Valerio Máximo dice de esta Señora, que estando ocupada un dia en aderezar y trenzar sus cabellos: ciertos enemigos (que tenian su Ciudad de Babilonia cer¬cada) la entraron de asalto, y como llegase á sus orejas, el ruido, y boces, y fuese informada de lo que en su regalada Ciudada pasaua: saltó á las armas con animo varonil, con la mitad de los cábelos sueltos á el viento, y la otra mitad trenzados (porque el repentino rebato no le dio lugar a mas) y juro, y propuso (y ansi lo cumplió) de no aderezar su cabeza asta ver su Ciudad puesta en su primera libertad. Pues el marido de esta Reyna (que como queda visto fue Niño) fue el primero que a varias Prouincias mouio gue¬rras siendo el promotor que dio entrada en el Mundo á el furor bélico, otros quieren que lo sea el Rey Vexoris, que de Egipto salió hacer guerra á los Scitas, no me quiero de¬tener en la tal aberiguacion mas proseguiré con mi inten¬to, y diré que despues de la muerte de Niño primero, y en vida de Niño segundo Semiramys (la incestuosa muger de entrambos, y madre de el uno) inquieto, y desasogo la Yn¬dia Oriental con pompa y aparato de guerra: porque Suidas Historiador Griego afirma auer juntado egercito de 100 mil peones, y otros tantos hombres de a caballo y en igual numero de hombres en Camellos; sin otra inumerable mul¬titud de bagage, y 10 mil 600 carros de pelear que para en aquellos Siglos parece cosa monstruosa, con parte de este protentoso egercito, (y 3 mil ñaues que fabrico en la Pro¬uincia de Bathria) paso á la Yndia hacer guerra (que jamas se la auia merecido) como lo declaro muy bien el suceso de ella que las mas veces suele ser el Juez arbitro en las injustas empresas. Pareceme no será fuerza fuera de pro¬posito decir en este lugar que tierra sea esta de Bathria, y quien su primero Rey, y como se pudo alli acer tan gran flo¬ta, y pasar con ella á la Yndia; porque con la variación de las Historias se suelen mas delectar nuestros ánimos.
La Prouincia de Batria es numerada entre las que per-tenecen á la mayor Asia (según Pomponio Mela de situ Orbis) su asiento esta entre los altos montes Emodos (o Cordilleras de el Caucaso, que todo es uno) y el mar Cas¬pio, llamado aora mar de Bacuc. Tiene á el Occidente la Provincia Margiana, y á el Oriente la Sogdiana, y al medio dia la Arriana, y por medio desta Prouincia de Batria, pas- sa con bulliciosas aguas el rio Oxo, famoso en otro tiempo por la mucha especería que por el se traia de la Yndia ál mar Caspio, nace este rio en las contrapuestas vertientes de los Collados Paropanisos de donace el Yndo, y el Ganges famosos por la tierra que riegan. Tiene esta Prouincia par¬ticipación con 4Í y SO grados de altura están en nuestros tiempos sus abitadores sugetos al Sophitamas dcscindiente de el Ysmael gran Contendor de los Turcos. A estas nacio¬nes de Bathria llaman por la parte de la Yndia Mogores (contra quien el Rey de Dio el año de H25 hizo, y junto un grueso, y pujante egercito según lo quentan Fernán Perez de Castañeda en su historia de la Yndia, y por la parte que de estas gentes se tiene noticia acia el mar de Leuante les llaman Zagatays. Fue el primero Rey de esta Prouincia de Datria (despues de el general diluuio desocu¬po la tierra) Ceroastes que muchos Autores (de no pequeña autoridad) dicen ser el mismo que Chan hijo desvergon¬zado de el Patriarca Noe (el qual florecía en noble pujan¬za en la sazón y tiempo de la belicosa Semiramys) de quien vamos ablando escriue de aquesto Plinio que nació riendo (cosa muy agena de los hombres) y que tenia tan palpi¬tante, y espulsiuo el celebro que una mano que a el le lle¬gasen la repelía y levantaua con su mouimiento. Sant Agus¬tín (en sus libros de la Giudad de Dios) nos afirma ser este Zoroastes (Rey de los Batrianos) el que invento, y trajo á el Mundo el diabolico arte Magica, y lo mismo quiere sen¬tir Plinio, y Eusebio en sus Chronicas le da este primado. Y de alli como de biua fuente (cuya agua destilaba el De¬monio) fue lleuada la doctrina de esta pestífera escuela á Egipto; y se uso de ella como consta en el éxodo de aquellos dos Magos Janes, y Mambres que compitieron con Moysen. A Grecia lleuo esta infanda ciencia Agonates varón dado a todo maldad. Apuscoro la enseño á los Medos: Zarato á los Babilonios. Hipoco la comunico a los de Arabia Zarmote- nidas fue Maestro de ellas entre los Asirios, y por tal res¬pecto lo veneraron, y estimaron en mucho. A nuestra Es¬paña la lleuaron los Caldeos que pasaron a ella con Nabucodonosor. Poco ó nada le ualieron á el mal nacido Zaroastes sus magicas artes; pues fue ansí que mouiendo esta pujante Reyna Siramys (*) y su hijo Niño el egercito á trasnumerado, (para ornamento de el qual es cosa aueri- guada auer sido domados, y amansados los primeros Caua¬llos, y Elefantes que en el Mundo despues de su creación siruieron á hombres en aquel menester) le mouio cruda y sangrienta guerra con varios sucesos de ambas partes como en semejantes empresas suele acontecer mas al fin, y re¬mate de esta demanda Zoroastes fue despojado de el Rey- no, y de el trasladado al del Ynfierno a pagar al Demonio lo devido de Justicia: por el pacto, y conuenencia que con el tuuo mientras biuio (porque en tal paradero son rema¬tados los que siguen el torpe, y nefando arte de que el fue inbentor) vencido, despojado, y muerto, el sacrilego Zo¬roastes; quedo Batria y sus Prouincias sugetas á la Babilóni¬ca Siramys, la qual (ora que tomase motiuo de la noticia
i1) Semiramis.
que forzosamente auia de tener de el arca con que Noe andubo sobre las aguas, ora que su natural industria, y perspicaz Juicio le encaminase á ello) es ansi que en la parte que un poderoso Rio, que pasaua por las tierra sugetas á su Señoría, y en aquella parte donde (despendido ya de las asperezas Caucasas) se allanaba humillándose a el gran mar Occeano, hizo fabricar una flota de 3 mil ñaues con fin y intento de pasar á la gran Yndia oriental (como en efecto passaron alia sus vanderas, y Capitanes) los muy versados en historias antiguas, á estas Ñaues dan el lugar primero de las que en el Mundo fueron fabricadas, y a lo que esto afirman gustara yo de les preguntar en que em¬barcaciones auia pasado á España, Tuval con su infinita Chusma? pues forzosamente auia de pasar mar, ó en que pasaron Elisa, y sus ermanos (hijos de Jauan, y nietos de Noe) á las Yslas que nos dice el Sagrado Texto, que les cupieron en suerte y eredad? (como atras queda dicho) mas pareceme (que no negando lo que es verdadero) con¬cedamos á los que le dan el origen de la invención de las Ñaues á Semiramys, auer sido la primera que en son de flota, y con rumor de armada, puso nabes en el mar aun¬que bien se deue creer que no serian de muchos aparejos; como las que despues se vieron en el Mundo. El fin, y pa¬radero de tan soberuio, y pomposo aparato (con que ma¬drugo en el Mundo la malicia y cubdicia) fue el profundo piélago, y mar de la Yndia donde (porque auiendo ya desembocado en el, y comenzado las nuebas Ñaues á sulcar sus ondas con el poco conocimiento que de ellas y de los tiempos y vientos se tenia) dieron en las costas de Malabar parte de ellas, y otras fueron soruidas de los furiosos remoli¬nos de aquel profundo piélago, donde se perdió la gente y el trabajo, que en juntarla, y hacer nauios se auia recebido: pelearon los tiempos, y el mar en defensa de los inocentes de la culpa a que correspondía tan gran pena mas por la tierra fueron devastadas sus fuerzas, y atemorizados sus ánimos con el no visto, ni ymaginado aparato, y en tal vamos ablando escriue de aquesto Plinio que nació riendo (cosa muy agena de los hombres) y que tenia tan palpi- > tante, y espulsiuo el celebro que una mano que a el le lle¬gasen la repelia y levantaua con su mouimiento. Sant Agus¬tín (en sus libros de la Giudad de Dios) nos afirma ser este Zoroastes (Rey de los Batrianos) el que invento, y trajo á el Mundo el diabolico arte Magica, y lo mismo quiere sen¬tir Plinio, y Eusebio en sus Chronicas le da este primado. Y de alli como de biua fuente (cuya agua destilaba el De¬monio) fue lleuada la doctrina de esta pestífera escuela á Egipto; y se uso de ella como consta en el éxodo de aquellos dos Magos Janes, y Mambres que compitieron con Moysen. A Grecia lleuo esta infanda ciencia Agonates varón dado a todo maldad. Apuscoro la enseño á los Medos: Zarato á los Babilonios. Hipoco la comunico a los de Arabia Zarmote- nidas fue Maestro de ellas entre los Asirios, y por tal res¬pecto lo veneraron, y estimaron en mucho. A nuestra Es¬paña la lleuaron los Caldeos que pasaron a ella con Nabucodonosor. Poco ó nada le ualieron á el mal nacido Zaroastes sus magicas artes; pues fue ansí que mouiendo esta pujante Reyna Siramys (') y su hijo Niño el egercito á trasnumerado, (para ornamento de el qual es cosa aueri- guada auer sido domados, y amansados los primeros Caua¬llos, y Elefantes que en el Mundo despues de su creación siruieron á hombres en aquel menester) le mouio cruda y sangrienta guerra con varios sucesos de ambas partes como en semejantes empresas suele acontecer mas al fin, y re¬mate de esta demanda Zoroastes fue despojado de el Rey- no, y de el trasladado al del Ynfierno a pagar al Demonio lo devido de Justicia: por el pacto, y conuenencia que con el tuuo mientras biuio (porque en tal paradero son rema¬tados los que siguen el torpe, y nefando arte de que el fue inbentor) vencido, despojado, y muerto, el sacrilego Zo¬roastes; quedo Batria y sus Prouincias sugetas á la Babilóni¬ca Siramys, la qual (ora que tomase motiuo de la noticia
(') Semiramis.
que forzosamente auia de tener de el arca con que Noe andubo sobre las aguas, ora que su natural industria, y perspicaz Juicio le encaminase á ello) es ansi que en la parte que un poderoso Rio, que pasaua por las tierra sugetas á su Señoría, y en aquella parte donde (despendido ya de las asperezas Caucasas) se allanaba humillándose a el gran mar Occeano, hizo fabricar una flota de 3 mil ñaues con fin y intento de pasar á la gran Yndia oriental (como en efecto passaron alia sus vanderas, y Capitanes) los muy versados en historias antiguas, á estas Ñaues dan el lugar primero de las que en el Mundo fueron fabricadas, y a lo que esto afirman gustara yo de les preguntar en que em¬barcaciones auia pasado á España, Tuval con su infinita Chusma? pues forzosamente auia de pasar mar, ó en que pasaron Elisa, y sus ermanos (hijos de Jauan, y nietos de Noe) á las Yslas que nos dice el Sagrado Texto, que les cupieron en suerte y eredad? (como atras queda dicho) mas pareceme (que no negando lo que es verdadero) con¬cedamos á los que le dan el origen de la invención de las Ñaues á Semiramys, auer sido la primera que en son de flota, y con rumor de armada, puso nabes en el mar aun¬que bien se deue creer que no serian de muchos aparejos; como las que despues se vieron en el Mundo. El fin, y pa¬radero de tan soberuio, y pomposo aparato (con que ma¬drugo en el Mundo la malicia y cubdicia) fue el profundo piélago, y mar de la Yndia donde (porque auiendo ya desembocado en el, y comenzado las nuebas Ñaues á sulcar sus ondas con el poco conocimiento que de ellas y de los tiempos y vientos se tenia) dieron en las costas de Malabar parte de ellas, y otras fueron soruidas de los furiosos remoli¬nos de aquel profundo piélago, donde se perdió la gente y el trabajo, que en juntarla, y hacer nauios se auia recebido: pelearon los tiempos, y el mar en defensa de los inocentes de la culpa a que correspondia tan gran pena mas por la tierra fueron devastadas sus fuerzas, y atemorizados sus ánimos con el no visto, ni ymaginado aparato, y en tal calamidad el que menos peleo fue mas valiente, y el que mas presto huyo fue tenido por mas animoso, la mano» vencedora de los Babilonios acia mortal presa en las gar¬gantas de aquellos antes vencidos, que conquistados, y sin mucho trabajo (aun qúe con perdida de nauios, y gentes) quedaron hechos Señores de la gran Yndia la belicosa Semi¬ramys, y Niño su hijo, y los Yndianos (asta alli francos, y libres) de alli para adelante tributarios á la Monarchia de Babilonia (y lo que peor fue) profesores de las supersticiones de su Ydolatria. Y auiendo asentado bien el yugo de serui- dumbre, y tributo sobre las libres ceruices de nros Ophiritas, se bolvieron cargados de despojos á su deseada Babilonia, de donde a biuas boces los llamaba la necesidad de su fauor, por las causas, y acaecimientos que diremos en el Siguiente Capitulo.
Cap. 9 de la causa porque los Asirlos vinieron sobre Ba¬bilonia, y los Babilonios que auian oprimido á la Yndia la vinieron á socorrer, y dejaron subjetos á los Yndianos, y del Primero Rey de Egipto.
Quando el tirano Nembroth se alzo con el Mundo, y con arrogante proposito pensó ser unibersal Señor de el: castigaua rigurosamente a todos aquellos que en secreto, ó publico detestauan su tiranía, porque tal es la condicion de los mal hechores tener odio y enemistad á los que tienen á sus desonestas obras, por malas. Mucho pretendió Nem¬broth atraer á su deuocion á Asur (varón en aquella tem¬porada de no pequeña opinion) y ni por amenazas, ni ala- gos no pudo (o porque las obras desordenadas de el robusto Tirano le parecían mal, ó como otros dicen) por no ser contra Dios en aquella fabrica de la Torre; á porque su pensamiento le llamaua a mayores cosas, finalmente des¬conformes las voluntades de Nembroth, y Asur le fue nece¬sario huir la furia de su pujante enemigo, y con las familias , mas profesoras de su amistad, salió de Senaar, y poblo en la ribera de el rio Tigris la famosa Ciudad de Niniue. Y aunque Sant Agustín atribuye esta fundación á Niño hijo de Belo, de el Texto Sagrado consta lo que digo Niniue sig¬nifica hermosa, por que tal lo fue esta ciudad (como se colige de Plinio, y de Strabon, y de Suydas, y otros Autores) y siguiendo el hilo, y respeto de la diuina Escritura en el lugar, y capitulo citado digo, que Asur poblo la Cuidad de Niniue con sus grandes plazas: y a Cale, de menos nom¬bre que la primera, y estas enemistades comenzadas en Se¬naar entre los dos Caudillos siempre se fueron eredando de padres á hijos; y estos Niniuitas (ó Asuritas) sustentaron guerra á los Babilonios largos años. Y aun Sant Agustin dice que Asur hecho de Babilonia á Nembroth, y fue poseí¬da de los Asuritas mil, y trecientos, y cinco años. Subce- dio pues (en el tiempo donde llegamos) que como los ofendidos, y agrauiados Asirios viesen las armas de los Ba¬bilonios occupadas contra gentes, y naciones tan remotas, y supiesen por nueba la ruyna de la nueba flota de Semi- ramys, cobraron brío y tomaron las armas para con ellas desechar el pesado yugo de seruidumbre en que aquella nación tirana los tenia puestos. Y saliendo á el campo (con aquella desorden que la gente mal enseñada en guerras suele) sitiaron á Babilonia con mas numero de gentes, y na¬ciones amontonadas, que no de animo ni industria para saber vencer, y como á el enemigo (por flaco, y desaperce- bido que venga) no se deue menospreciar La astuta Señora (que era la que tenia el gouierno) despacho a gran priesa á llamar sus gentes, y esquadrones: y llegaron los mensa- geros a tiempo que no les quedaua que acabar á los vence¬dores. Y por esto (y el llamamiento de su Reyno alargaron el paso, y con solo el nombre de victoriosos vastaron sus ar¬mas á poner en huida á los incautos cercadores: con arto mas miedo y arempentimiento que ganancia de la guerra leuantada. Ufana y gloriosa la Reyna Semiramys con el abundante plato que la fortuna acia a todos sus intentos:
calamidad el que menos peleo fue mas valiente, y el que mas presto huyo fue tenido por mas animoso, la mano- vencedora de los Babilonios acia mortal presa en las gar¬gantas de aquellos antes vencidos, que conquistados, y sin mucho trabajo (aun qúe con perdida de nauios, y gentes) quedaron hechos Señores de la gran Yndia la belicosa Semi¬ramys, y Niño su hijo, y los Yndianos (asta alli francos, y libres) de alli para adelante tributarios á la Monarchia de Babilonia (y lo que peor fue) profesores de las supersticiones de su Ydolatria. Y auiendo asentado bien el yugo de serui- dumbre, y tributo sobre las libres ceruices de nros Ophiritas, se bolvieron cargados de despojos á su deseada Babilonia, de donde a biuas boces los llamaba la necesidad de su fauor, por las causas, y acaecimientos que diremos en el Siguiente Capitulo.
Cap. 9 de la causa porque los Asirios vinieron sobre Ba¬bilonia, y los Babilonios que auian oprimido á la Yndia la vinieron á socorrer, y dejaron subjetos á los Yndianos, y del Primero Rey de Egipto.
Quando el tirano Nembroth se alzo con el Mundo, y con arrogante proposito pensó ser unibersal Señor de el: castigaua rigurosamente a todos aquellos que en secreto, ó publico detestauan su tiranía, porque tal es la condicion de los mal hechores tener odio y enemistad á los que tienen á sus desonestas obras, por malas. Mucho pretendió Nem¬broth atraer á su deuocion á Asur (varón en aquella tem¬porada de no pequeña opinion) y ni por amenazas, ni ala- gos no pudo (o porque las obras desordenadas de el robusto Tirano le parecían mal, ó como otros dicen) por no ser contra Dios en aquella fabrica de la Torre; á porque su pensamiento le llamaua a mayores cosas, finalmente des¬conformes las voluntades de Nembroth, y Asur le fue nece¬sario huir la furia de su pujante enemigo, y con las familias
mas profesoras de su amistad, salió de Senaar, y poblo en la ribera de el rio Tigris la famosa Ciudad de Niniue. Y aunque Sant Agustín atribuye esta fundación á Niño hijo de Belo, de el Texto Sagrado consta lo que digo Niniue sig¬nifica hermosa, por que tal lo fue esta ciudad (como se colige de Plinio, y de Strabon, y de Suydas, y otros Autores) y siguiendo el hilo, y respeto de la diuina Escritura en el lugar, y capitulo citado digo, que Asur poblo la Cuidad de Niniue con sus grandes plazas: y a Cale, de menos nom¬bre que la primera, y estas enemistades comenzadas en Se¬naar entre los dos Caudillos siempre se fueron eredando de padres á hijos; y estos Niniuitas (ó Asuritas) sustentaron guerra á los Babilonios largos años. Y aun Sant Agustín dice que Asur hecho de Babilonia á Nembroth, y fue poseí¬da de los Asuritas mil, y trecientos, y cinco años. Subce- dio pues (en el tiempo donde llegamos) que como los ofendidos, y agrauiados Asirios viesen las armas de los Ba¬bilonios occupadas contra gentes, y naciones tan remotas, y supiesen por nueba la ruyna de la nueba flota de Semi- ramys, cobraron brio y tomaron las armas para con ellas desechar el pesado yugo de seruidumbre en que aquella nación tirana los tenia puestos. Y saliendo á el campo (con aquella desorden que la gente mal enseñada en guerras suele) sitiaron á Babilonia con mas numero de gentes, y na-ciones amontonadas, que no de animo ni industria para saber vencer, y como á el enemigo (por flaco, y desaperce- bido que venga) no se deue menospreciar La astuta Señora (que era la que tenia el gouierno) despacho a gran priesa á llamar sus gentes, y esquadrones: y llegaron los mensa- geros a tiempo que no les quedaua que acabar á los vence¬dores. Y por esto (y el llamamiento de su Reyno alargaron el paso, y con solo el nombre de victoriosos vastaron sus ar¬mas á poner en huida á los incautos cercadores: con arto mas miedo y arempentimiento que ganancia de la guerra leuantada. Ufana y gloriosa la Reyna Semiramys con el abundante plato que la fortuna acia a todos sus intentos: puestos, y establecidos los Pueblos conquistados debajo de sus leyes, y subgecion: apartó la mano de la guerra, y púsola en ennoblecer su amada Ciu.d de Babilonia y cercóla de muros, y torres, tan soberuios y adornola de edificios, tan sunctuosos, y de Arcos, y fosos de tanta estrañeza, que dio que murmurar a los de su tiempo, y que escriuir a grauismos Autores, y materia de que se admirasen todas las naciones. La obra que esta ambiciosa Señora comenzo, y acabo fue y es numerada, entre los siete milagros de el Mundo. De la grandeza de estos edificios escriue Quinto Curcio, y Plinio, y Mela, y otros no menos graues Autores, y a todos los recopila. Pero Mexia en su Silva, donde trata esta materia, alli remito á el deseoso de saber la magnitud de esta obra. Es ansi que anduvieron occupados en ella; gastadores, y obreros de todas las partes, y Reynos suge- tos, y opresos de el mando Babilónico, y con sus personas, y haciendas, acudían a aquela vana y superflua obra, que para mas no seruia, que para satisfacer el gusto de una in-considerada muger, cuya sensualidad manchó mucho mas su vida, que pudieron ennoblecer su fama de Tropheos, y despojos que ganó de tantas y tan varias naciones: antes (si bien miramos) las victoriosas armas que por el Mundo trujo. Los Cauallos que comenzo á emponer para guerras, los Elefantes que puso por cimientos de grandes Castillos. Las Naves que hecho a el agua, las pomposas, y superbas obras que en Babilonia edificó, todo á seruido de instru¬mento para que mas sea notoria sea á el Mundo su inces¬tuosa incontinencia, y su deprauado estilo de ofender á Dios y a la misma naturaleza. Murió esta Señora en la misma Babilonia donde babilónicamente auia reynado 42 años. Duró la Monarchia en los descendientes de esta generación 1239 años en 36 Reyes: aunque otros quieren que sean menos, ultimo de los quales fue el infame, y efeminado Sardanapalo de quien largamento escriue sus crímenes, y abominaciones: Justino, y Diadoro Siculo, en su biblioteca, y Cicerón en sus Tusculanas. Desde estos tiempos (calami¬tosos para la triste Yndia, y afligidos para sus barbaras gentes) se comenzo a tener noticia en el Mundo de sus ynestimables riquezas: y por la abundancia de piedras pre¬ciosas (de varias colores, y virtudes) que en ella se allauan y por la alegría que estas causauan en los corazones humanos con la contemplación de tan no vista lindeza: y por secreta virtud natural que en ellas se allaua fue llamada aquella tierra de hebreos Tarsis que quiere decir contemplación de gozo, y también significa cierta especie de cierta piedra preciosa como lo apuntamos en el Cap. 7 de la primera parte. No fue el daño que las armas babilónicas hicieron en nros Ophiritas Yndianos tan grande y tan irreparable que con poco sufrimiento no se pudiera soportar: ni solo el sugetarlos, atributos y seruidumbre (asta alli no conoci¬da) fue lo que estrago, y arruyno la Yndia: la mala disci-plina y exemplo que en ella dejaron los Asirios, la inven¬ción de tomar armas unos contra otros, el matarse en los campos, por quitar á el vecino lo que justamente poseya, eso fue lo que metió la mano asta lo muy biuo de sus en¬trañas, porque mas daña y corrumpe á un Reyno las malas costumbres, y vicios, que en el suelen meter los estrangeros amigos que no las agudas armas de los enemigos. Queda¬ron los Yndianos tan aficionados á la guerra y tan regos¬tados á la sangre, que en ella una vez gustaron que luego (a imitación de los Babilonios) quisieron poner gente en campo, y acaudillar Esquadrones, y meter en su tierra la crueldad y tiranía, luego comenzaron los unos á los otros a quitarse las tierras, juntamente de sus padres eredadas. Y ansi los de la tierra firme se hacían marítimos ausentados de las armas, y temor, y por hacerse estos brabos, y vale¬rosos, á los marítimos compelían a que (de fuerza ó de grado) se hiciesen Ysleños: y los primeros moradores de aquellas Yslas cercanas á la costa y tierra firme (ostigados de las armas, y muertes de los nuebamente venidos) po¬niendo sus vidas a mas riesgo que las auian puesto asta entonces, en Balsas, Tablas, Juncos, ó Cañas se engolfauan
puestos, y establecidos los Pueblos conquistados debajo de sus leyes, y subgecion: apartó la mano de la guerra, y - púsola en ennoblecer su amada Ciu.d de Babilonia y cercóla de muros, y torres, tan soberuios y adornola de edificios, tan sunctuosos, y de Artíos, y fosos de tanta estrañeza, que dio que murmurar a los de su tiempo, y que escriuir a grauismos Autores, y materia de que se admirasen todas las naciones. La obra que esta ambiciosa Señora comenzo, y acabo fue y es numerada, entre los siete milagros de el Mundo. De la grandeza de estos edificios escriue Quinto Curcio, y Plinio, y Mela, y otros no menos graues Autores, y a todos los recopila. Pero Mexia en su Silva, donde trata esta materia, alli remito á el deseoso de saber la magnitud de esta obra. Es ansi que anduvieron occupados en ella; gastadores, y obreros de todas las partes, y Reynos suge- tos, y opresos de el mando Babilónico, y con sus personas, y haciendas, acudían a aquela vana y superflua obra, que para mas no seruia, que para satisfacer el gusto de una in¬considerada muger, cuya sensualidad manchó mucho mas su vida, que pudieron ennoblecer su fama de Tropheos, y despojos que ganó de tantas y tan varias naciones: antes (si bien miramos) las victoriosas armas que por el Mundo trujo. Los Cauallos que comenzo á emponer para guerras, los Elefantes que puso por cimientos de grandes Castillos. Las Naves que hecho a el agua, las pomposas, v superbas obras que en Babilonia edificó, todo á seruido de instru¬mento para que mas sea notoria sea á el Mundo su inces¬tuosa incontinencia, y su deprauado estilo de ofender á Dios y a la misma naturaleza. Murió esta Señora en la misma Babilonia donde babilónicamente auia reynado 42 años. Duró la Monarchia en los descendientes de esta generación 1239 años en 36 Reyes: aunque otros quieren que sean menos, ultimo de los quales fue el infame, y efeminado Sardanapalo de quien largamento escriue sus crímenes, y abominaciones: Justino, y Diadoro Siculo, en su biblioteca, y Cicerón en sus Tusculanas. Desde estos tiempos (calami¬tosos para la triste Yndia, y afligidos para sus barbaras gentes) se comenzo a tener noticia en el Mundo de sus ynestimables riquezas: y por la abundancia de piedras pre¬ciosas (de varias colores, y virtudes) que en ella se allauan y por la alegría que estas causauan en los corazones humanos con la contemplación de tan no vista lindeza: y por secreta virtud natural que en ellas se allaua fue llamada aquella tierra de hebreos Tarsis que quiere decir contemplación de gozo, y también significa cierta especie de cierta piedra preciosa como lo apuntamos en el Cap. 7 de la primera parte. No fue el daño que las armas babilónicas hicieron en nr<>" Ophiritas Yndianos tan grande y tan irreparable que con poco sufrimiento no se pudiera soportar: ni solo el sugetarlos, atributos y seruidumbre (asta alli no conoci¬da) fue lo que estrago, y arruyno la Yndia: la mala disci¬plina y exemplo que en ella dejaron los Asirios, la inven¬ción de tomar armas unos contra otros, el matarse en los campos, por quitar á el vecino lo que justamente poseya, eso fue lo que metió la mano asta lo muy biuo de sus en¬trañas, porque mas daña y corrumpe á un Reyno las malas costumbres, y vicios, que en el suelen meter los estrangeros amigos que no las agudas armas de los enemigos. Queda¬ron los Yndianos tan aficionados á la guerra y tan regos¬tados á la sangre, que en ella una vez gustaron que luego (a imitación de los Babilonios) quisieron poner gente en campo, y acaudillar Esquadrones, y meter en su tierra la crueldad y tirania, luego comenzaron los unos á los otros a quitarse las tierras, juntamente de sus padres eredadas. Y ansi los de la tierra firme se hacian marítimos ausentados de las armas, y temor, y por hacerse estos brabos, y vale¬rosos, á los marítimos compelían a que (de fuerza ó de grado) se hiciesen Ysleños: y los primeros moradores de aquellas Yslas cercanas á la costa y tierra firme (ostigados de las armas, y muertes de los nuebamente venidos) po¬niendo sus vidas a mas riesgo que las auian puesto asta entonces, en Balsas, Tablas, Juncos, ó Cañas se engolfauan
á buscar nuebas moradas haciendo forzosamente experien¬cia de aquello, que de voluntad jamas hicieron. El tiempo con su acelerado curso volaua, la maldad entre los hombres cundía, y se multiplicaua: la verdad, Justicia, y virtud en muy estrechos, y pocos rincones estaua reclusa, como ex¬pulsa y desterrada de entre los mortales, muchos deseauan ser famosos, y buenos; pero pocos acertauan á serlo; por¬que como la virtud sea una linea recta (regulada en la razón, y equidad) aunque á el hombre le es tan natural como el vicio (por ser con limitadas circunferencias) atinauan pocos á ella, y á los vicios (como apar adero que pueden ir á el por muchos caminos) y su orden es no tener orden, y su ley es no tener ley (y nra naturaleza esta corrom¬pida por la rayz) caminauan muchos por este deprauado camino, y con el tiempo, y la multiplicación de las gentes cundian ansi mismo los vicios y abominaciones y cada uno corría tras su voluntad, teniéndola á sola ella por norma, y medida de su vivir. Mas lo que mas ya iva inficionando á los mortales por toda la redondez de la tierra, y los vicios que mas sobre ella se estendieron fue la ydolatria, y las tiranias que si bien nos acordamos lo uno y lo otro nació de aquella confusa Babilonia, madre, y esquela de la perdición de innumerables animas. Florecia (con todo eso entre tan pungentes espinas) las fragantes rosas de la casa de Abra- han; porque de este patriarca Santissimo nació Ysaac de Ysa- ac, Jacob, y Esau, que en ydumea no era ya su posteridad de pequeño numero, a quien se da el nombre de primero que en el Mundo hizo nacer Muías de aquellas dos especies de animales distintos: como quiera que asta su tiempo se aui¬an seruido los hombres de Asnos, y Cauallos, aunque estos no para pelear con ellos asta el tiempo de Semiramys (co¬mo dejamos señalado). De la creación de Mesrayn (pobla¬dor como queda visto en el Cap. 10 de la primera parte) de Egipto obtuvo el nombre, y envestidura de Rey, un va- ron notable llamado Soros (aunque Santo Antonio en su primera parte historial quiere que también se llamen Egip¬to) en el qual y sus descendientes se conservo (aunque con títulos, y apellidos diferentes, y con varias, y importunas alteraciones) en el mando, y Señorío de Egipto. De la casa y familia de este, fue Ogdoo Acoroe sesto nieto de Soros, el qual amo tanto a una hija suya (llamada Mempha) que en su estimación y en celebración eterna de su nombre, fundo en Egipto (en el tiempo donde ahora llegamos) la abusionera Ciudad de Memphis tercera entre las muy an¬tiguas, y nombradas en el Mundo, donde los Reyes y Pharao¬nes, que en ella sucedieron mostraron la largueza y ma- nificencia de su ambición. A poco tiempo despues (huiendo las armas de los Asuritas de Niniue) vinieron ciertos Babilonios á Egipto, y en memoria, y para recor- racion de su amada patria fabricaron una pequeña Ciu.d (que como dice Estrabon) mas se puede llamar Castillo, a la qual llamaron Babilonia, y los que no le eran tan afi¬cionados á el nuebo edificio le llamaron (casi por escarnio) Babulla. Los que en tiempos mas modernos tubieron el señorío, y mando de aquel Reyno, poblaron alli junto otra nueba población: que con su nombre, y jurisdicción abarca á la antigua Memphis, y a Bulla, y se llama oy dia el gran Cairo, y en lo que consta de estas tres poblaciones, esta ultima es la mas ennoblecida, porque las demás están occu- padas de gente baja, labradora, y marítima, que tal es la condicion de el tiempo, y el estilo de sus mudanzas. También en este tiempo de los Elíseos descendientes de el Patriarca Elissa (aunque los gentiles con fabulas lo encubran) pro¬cedió Ynaco, varón señalado entre los Eolides de Peloponeso, en cuya veneración llamaron de tal nombre a un Rio no¬table de aquella Península este tuvo un hijo llamado Pho- roneo que viendo las gentes derramadas por los campos (a manera de bestias silvestres) propuso reducirlos a repúbli¬ca, y enseñarles la vida pulitica, y urbana, y para tal efecto los congrego, y auiendo comunicado su intento con aquellos demás estimación; dio principio á la celebratissima Ciu.d de Argos, en unas planicies bastantes á sustentar mucho
á buscar nuebas moradas haciendo forzosamente experien¬cia de aquello, que de voluntad jamas hicieron. El tiempo . con su acelerado curso volaua, la maldad entre los hombres cundía, y se multiplicaua: la verdad, Justicia, y virtud en muy estrechos, y pocos rincones estaua reclusa, como ex¬pulsa y desterrada de entre los mortales, muchos deseauan ser famosos, y buenos; pero pocos acertauan á serlo; por¬que como la virtud sea una linea recta (regulada en la razón, y equidad) aunque á el hombre le es tan natural como el vicio (por ser con limitadas circunferencias) atinauan pocos á ella, y á los vicios (como aparadero que pueden ir á el por muchos caminos) y su orden es no tener orden, y su ley es no tener ley (y n™ naturaleza esta corrom¬pida por la rayz) caminauan muchos por este deprauado camino, y con el tiempo, y la multiplicación de las gentes cundían ansi mismo los vicios y abominaciones y cada uno corria tras su voluntad, teniéndola á sola ella por norma, y medida de su vivir. Mas lo que mas ya iva inficionando á los mortales por toda la redondez de la tierra, y los vicios que mas sobre ella se estendieron fue la ydolatria, y las tiranías que si bien nos acordamos lo uno y lo otro nació de aquella confusa Babilonia, madre, y esquela de la perdición de innumerables animas. Florecía (con todo eso entre tan pungentes espinas) las fragantes rosas de la casa de Abra- han; porque de este patriarca Santissimo nació Ysaac de Ysa- ac, Jacob, y Esau, que en ydumea no era ya su posteridad de pequeño numero, a quien se da el nombre de primero que en el Mundo hizo nacer Muías de aquellas dos especies de animales distintos: como quiera que asta su tiempo se aui¬an seruido los hombres de Asnos, y Cauallos, aunque estos no para pelear con ellos asta el tiempo de Semiramys (co¬mo dejamos señalado). De la creación de Mesrayn (pobla¬dor como queda visto en el Cap. 10 de la primera parte) de Egipto obtuvo el nombre, y envestidura de Rey, un va- ron notable llamado Soros (aunque Santo Antonio en su primera parte historial quiere que también se llamen Egip¬to) en el qual y sus descendientes se conservo (aunque con títulos, y apellidos diferentes, y con varias, y importunas alteraciones) en el mando, y Señorío de Egipto. De la casa y familia de este, fue Ogdoo Acoroe sesto nieto de Soros, el qual amo tanto a una hija suya (llamada Mempha) que en su estimación y en celebración eterna de su nombre, fundo en Egipto (en el tiempo donde ahora llegamos) la abusionera Ciudad de Memphis tercera entre las muy an-tiguas, y nombradas en el Mundo, donde los Reyes y Pharao-nes, que en ella sucedieron mostraron la largueza y ma- nificencia de su ambición. A poco tiempo despues (huiendo las armas de los Asuritas de Niniue) vinieron ciertos Babilonios á Egipto, y en memoria, y para recor- racion de su amada patria fabricaron una pequeña Ciu.'J (que como dice Estrabon) mas se puede llamar Castillo, a la qual llamaron Babilonia, y los que no le eran tan afi¬cionados á el nuebo edificio le llamaron (casi por escarnio) Babulla. Los que en tiempos mas modernos tubieron el señorío, y mando de aquel Reyno, poblaron alli junto otra nueba población: que con su nombre, y jurisdicción abarca á la antigua Memphis, y a Bulla, y se llama oy dia el gran Cairo, y en lo que consta de estas tres poblaciones, esta ultima es la mas ennoblecida, porque las demás están occu- padas de gente baja, labradora, y marítima, que tal es la condicion de el tiempo, y el estilo de sus mudanzas. También en este tiempo de los Eliseos descendientes de el Patriarca Elissa (aunque los gentiles con fabulas lo encubran) pro¬cedió Ynaco, varón señalado entre los Eolides de Peloponeso, en cuya veneración llamaron de tal nombre a un Rio no¬table de aquella Peninsula este tuvo un hijo llamado Pho- roneo que viendo las gentes derramadas por los campos (a manera de bestias silvestres) propuso reducirlos a repúbli¬ca, y enseñarles la vida pulitica, y urbana, y para tal efecto los congrego, y auiendo comunicado su intento con aquellos demás estimación; dio principio á la celebratissima Ciu.d de Argos, en unas planicies bastantes á sustentar mucho
numero de Cauallos, y con el nombre, y nobleza de esta Ciu.d se honraua y ennoblecía aquella Prouincia como los. siente Estrabon, y otros Escriptores, y por que en el Cap. 7 de la primera parte apuntamos su sitio, y altura pasare con solo decir que Argos füe una de las mas antiguas Ciudades de la Grecia, y de donde se tomo principio para reducirse las naciones (por ella derramadas) a república y policia, y a dar muestras de lo que fue despues, y Phoroneo el pri¬mero que dio leyes, y Juzgo causas entre sus contemporá¬neos.
Cap. 10 donde se reprehende la Ydolatria y se quentan las vidas de algunos Dioses vanos, para confusion y vergüenza de sus sectarios. Y que Reyes reynauan en España en estos tiempos.
Notable a sido la ofensa que los antiguos Poetas gentiles han hecho á la verdad de las historias, y mucha la corrup¬ción, que an introducido en el origen de las cosas, pues mouidos con solo el deseo de hermosear sus escriptos; pu¬sieron en ellos un millón de disparates, tales que tocados en la piedra de la razón no muestran ni descubren quilate nin¬guno, y considerado este daño muchos varones doctos (amadores de la verdad an procurado rastrearla (que no les deue auer costado pequeño trabajo) el que de nra nación mas metió la mano en querer aclarar tanta niebla) fue el venerable Tostado Obispo de Auila (como se ve en lo que escriuio sobre Eusebio) mas están tomadas tanto de el urin de la antigüedad las mas de las historias que an profanado; que no se como pueda va salir á luz cosa tan escurecida con las mentiras, y fabüas, y no es menos (ni demás cer¬canos tiempos a nosotros el origen de sus patrañas) que desde la creación de el Mundo, como claro se vee en las transformaciones de Ouidio. Mas desde los tiempos donde aora llegamos con nra escriptura comenzaron a promulgar¬las por el Mundo, y hacer que los hombres (ágenos de bue¬na razón) las aceptasen, por verdaderas, santas, y religio¬sas. Fingen los Poetas gentiles (sin señalarnos tiempo co¬nocido) que en la Ysla de Creta fue Saturno hijo de Celio, y de Vesta Reyes de aquella Ysla, el qual fue casado con Ope hermosisima y estimada muger. Tuvo este un hermano mayor en edad a quien llamauan Titán feo, y abominable el qual como pretendiesse suceder en el Reyno á su padre Celio conociendo que su madre, y ermanos favorecían la parte de su hermano Saturno, y aborrecían la suya por su fiereza, vino á conciertos con el, y concedióle el Reyno: con pacto, y condicion, que no dejase crecer ningún hijo varón de los que le naciesen: porque a el fin de sus días boluiese el Reyno á la descendencia y posteridad de Titán, y como despues de auer muerto Saturno á muchos hijos que le auian nacido (o como sus Autores dicen) auerselos comido: parió Ope de un parto á Júpiter (que primero se llamo Ysdamos) y á Juno. Y la piadosa madre escondiendo el varón, mostro á el matador marido sola, la hembra Juno, y á Júpiter niño diolo a criar (escondidamente) á los Cu- retes, (o Coribantes) de la montaña de Yda (gente va¬liente aunque varvaros) Y no pudo ser tan secreta la crian¬za de el mochacho, que su padre Saturno no lo supiese, y pidiéndoselo á la muger con asiduas importunaciones (y aun amenazas) le vino a mostrar una piedra, embulta en unos paños, y le hizo creer que aquello era lo que auia parido, y tomandola el marido se la comio (creyendo ser verdad lo que la muger le decía) a cabo de algunos dias (de la misma Ope) nació Neptuno: y despues Pluton, y Glau¬ca: y escondiendo los varones, mostro a el marido sola la hembra: y le hizo creer ser aquella hija sola, el fruto de su preñez, de donde conoceremos, ser muy antiguo el do¬minio que la muger tiene sobre la creencia de el hombre. Finalmente fue de todo punto descubierto el piadoso en¬gaño: sabido por su hermano Titán, mouio guerra contra Saturno, por estorvar (se pudiese) la subcesion en los So- numero de Cauallos, y con el nombre, y nobleza de esta Ciu.'1 se honraua y ennoblecia aquella Prouincia como lo> siente Estrabon, y otros Escriptores, y por que en el Cap. 7 de la primera parte apuntamos su sitio, y altura pasare con solo decir que Argos fue una de las mas antiguas Ciudades de la Grecia, y de donde se tomo principio para reducirse las naciones (por ella derramadas) a república y policía, y a dar muestras de lo que fue despues, y Phoroneo el pri¬mero que dio leyes, y Juzgo causas entre sus contemporá¬neos.
Cap. 10 donde se reprehende la Ydolatria y se quentan las vidas de algunos Dioses vanos, para confusion y vergüe nza de sus sectarios. Y que Reyes reynauan en España en estos tiempos.
Notable a sido la ofensa que los antiguos Poetas gentiles han hecho á la verdad de las historias, y mucha la corrup¬ción, que an introducido en el origen de las cosas, pues mouidos con solo el deseo de hermosear sus escriptos; pu¬sieron en ellos un millón de disparates, tales que tocados en la piedra de la razón no muestran ni descubren quilate nin¬guno, y considerado este daño muchos varones doctos (amadores de la verdad an procurado rastrearla (que no les deue auer costado pequeño trabajo) el que de nru nación mas metió la mano en querer aclarar tanta niebla) fue el venerable Tostado Obispo de Auila (como se ve en lo que escriuio sobre Eusebio) mas están tomadas tanto de el urin de la antigüedad las mas de las historias que an profanado; que no se como pueda va salir á luz cosa tan escurecida con las mentiras, y fabulas, y no es menos (ni demás cer¬canos tiempos a nosotros el origen de sus patrañas) que desde la creación de el Mundo, como claro se vee en las transformaciones de Ouidio. Mas desde los tiempos donde aora llegamos con nro escriptura comenzaron a promulgar¬las por el Mundo, y hacer que los hombres (ágenos de bue¬na razón) las aceptasen, por verdaderas, santas, y religio-sas. Fingen los Poetas gentiles (sin señalarnos tiempo co-nocido) que en la Ysla de Creta fue Saturno hijo de Celio, y de Vesta Reyes de aquella Ysla, el qual fue casado con Ope hermosisima y estimada muger. Tuvo este un hermano mayor en edad a quien llamauan Titán feo, y abominable el qual como pretendiesse suceder en el Reyno á su padre Celio conociendo que su madre, y ermanos favorecían la parte de su hermano Saturno, y aborrecían la suya por su fiereza, vino á conciertos con el, y concedióle el Reyno: con pacto, y condicion, que no dejase crecer ningún hijo varón de los que le naciesen: porque a el fin de sus dias boluiese el Reyno á la descendencia y posteridad de Titán, y como despues de auer muerto Saturno á muchos hijos que le auian nacido (o como sus Autores dicen) auerselos comido: parió Ope de un parto á Júpiter (que primero se llamo Ysdamos) y á Juno. Y la piadosa madre escondiendo el varón, mostro á el matador marido sola, la hembra Juno, y á Júpiter niño diolo a criar (escondidamente) á los Cu- retes, (o Coribantes) de la montaña de Yda (gente va-liente aunque varvaros) Y no pudo ser tan secreta la crian¬za de el mochacho, que su padre Saturno no lo supiese, y pidiéndoselo á la muger con asiduas importunaciones (y aun amenazas) le vino a mostrar una piedra, embulta en unos paños, y le hizo creer que aquello era lo que auia parido, y tomandola el marido se la comio (creyendo ser verdad lo que la muger le decia) a cabo de algunos dias (de la misma Ope) nació Neptuno: y despues Pluton, y Glau¬ca: y escondiendo los varones, mostro a el marido sola la hembra: y le hizo creer ser aquella hija sola, el fruto de su preñez, de donde conoceremos, ser muy antiguo el do¬minio que la muger tiene sobre la creencia de el hombre. Finalmente fue de todo punto descubierto el piadoso en¬gaño: sabido por su hermano Titán, mouio guerra contra Saturno, por estorvar (se pudiese) la subcesion en los So¬brinos, y reducirla á sus hijos (a quien ya por el nombre paterno llamauan Titanes; que dicen auer sido Gigantes en grandeza de cuerpo) a fuerza de armas de estos hijos y pa¬dre tomaron en prisión á Saturno, y a Ope su muger y encerrándolos debajo de. fuerte muro. Se aseguraron algún tiempo asta que Júpiter hijo de las aprisionados viejos tomo las armas en su defensa, y libertad, con ayuda de sus Cari- bantes que lo auian criado, y auiendo vencido á los Titanes, y sus valedores restituyo á su padre y madre, en el primer estado. A cabo de algún tiempo le fue rebellado á Saturno (por cierto oráculo) que auia de ser despojado de el Rey- no, por manos, y armas de sus propios hijos, lo qual enten¬dido (y que Júpiter le comenzaua a poner asechanzas) se paso á Ytalia donde dicen que vivió en compañia, y amis¬tad de Juno (que ya queda dicho quien fue) y en parte de su señorío estuuo algún tiempo occulto, y porque esta manera de esconder, en la latin se dice latiut, se llamo aque¬lla comarca de tierra Latium, que fue despues el famoso Reyno Latino, y allí poblo Saturno una Ciu.d de su nombre a quien llamo Saturnia; de quien Virgilio hace mención. Júpiter (a cabo de muchas, y varias fortunas) quedando victorioso, y su padre desterrado, repartió el Mundo entre si, y sus hermanos, en esta forma, para si tomo el Cielo, y la Tierra, a Neptuno dio el Mar, y a Pluton el infierno, y tomo por consorte suya á su hermana Juno con quien se caso. Contado he esta fabulosa prosapia (y no sin acuerdo) lo uno por ser fuente, y origen de las mas de las ficiones gentilicas: y lo otro para que se conozca la ceguedad y tor¬peza de las gentes de aquel siglo: y quan sin escrupulo de conciencia matauan los padres á sus hijos, y los hijos perseguían á sus padres, y los hermanos se concertauan en talamo nupcial con sus propias hermanas: y no parando la ceguera en estos desalmados, para perpetrar tantas abo¬minaciones; llego cundiendo asta los ojos de sus sectarios, y aficionados; y confesauan por sus vocas, y tenian por Dioses, aquellos de quien con sus plumas nos dejaron es- criptos tantos y tan abominables vicios, y torpezas, que es asco pensarlas. De las gentes que lo tal hicieron (que se-ñaladamente fueron los Egiptos, y Griegos) dice San Agus- tin en el libro de la Ciu.d de Dios, y Theodoreto en el de uuerdad Euangelica que la confianza que de si mismos te¬nían aquellas gentes les hizo caer en este y en otros no me¬nores yerros, mucho deues (ó pueblo Christiano) á tu Dios mucha obligación tienes de seruirlo, pues á ninguna nación ni linage de gente, no manifestó sus juicios, ni hizo tanto beneficio como a tí, y tu solo mereciste (si por ti no lo pierdes) tener tan cerca de ti a tu Dios no nos deuieramos admirar si la gentilidad ciega erigera y leuantara por su Dios a un Sant Juan Baptista (si tanto bien mereciera su Si¬glo) porque la santidad suya, arguia cierto quid de diuinidad (que aunque en la carne mortal estaua sin pasiones ni atri¬butos de carne viva) ó un Elisas, ó Elíseo, ó un Geremias, ó otros santos varones: (cuyas vidas, y estilo de uiuir eran casi sobre naturales, mas un Saturno un Júpiter, un Pluton, un Neptuno, un Bacho, un Hercules, y otro numero de Dioses (que según Esiodo) llega á treinta mil, y cada uno de ellos con treinta mili vicios maldades, y abominaciones (como lo notó bien Luciano en sus diálogos) cosa es digna de sentir. No ay duda sino que (como queda notado en el primero capitulo de esta segunda parte) los pecados de las gentes de aquel Siglo, fueron muchos pues á ellos cores- pondio tan gran pena como es estimarlo malo por bueno, y colocar el vicio por virtud, y adorar á el mismo Demonio por Dios. Es ansi que lo que se ha contado en este capitulo, y lo que muchos Autores cuentan de uno, y de muchos Saturnos; y de muchos de el nombre de Júpiter, y de otros Mercurios, Hercules, Esculapios, y Apolos y demás vani¬dades, origen y principio notable tuuieron varones fueron en el Mundo señalados mas an llegado á nuestras manos sus nacimientos, vidas, y muertes, tan acompañadas de men¬tiras euidentes, y de cuentos ridiculos y de hechos torpes, y nefandos que no permite el buen entendimiento que nada brinos, y reducirla á sus hijos (a quien ya por el nombre paterno llamauan Titanes; que dicen auer sido Gigantes en grandeza de cuerpo) a fuerza de armas de estos hijos y pa¬dre tomaron en prisión á Saturno, y a Ope su muger y encerrándolos debajo de fuerte muro. Se aseguraron algún tiempo asta que Júpiter hijo de las aprisionados viejos tomo las armas en su defensa, y libertad, con ayuda de sus Cari- bantes que lo auian criado, y auiendo vencido á los Titanes, y sus valedores restituyo á su padre y madre, en el primer estado. A cabo de algún tiempo le fue rebellado á Saturno (por cierto oráculo) que auia de ser despojado de el Rey- no, por manos, y armas de sus propios hijos, lo qual enten¬dido (y que Júpiter le comenzaua a poner asechanzas) se paso á Ytalia donde dicen que vivió en compañia, y amis¬tad de Juno (que ya queda dicho quien fue) y en parte de su señorio estuuo algún tiempo occulto, y porque esta manera de esconder, en la latin se dice latiut, se llamo aque¬lla comarca de tierra Latium, que fue despues el famoso Reyno Latino, y allí poblo Saturno una Ciu.11 de su nombre a quien llamo Saturnia; de quien Virgilio hace mención. Júpiter (a cabo de muchas, y varias fortunas) quedando victorioso, y su padre desterrado, repartió el Mundo entre si, y sus hermanos, en esta forma, para si tomo el Cielo, y la Tierra, a Neptuno dio el Mar, y a Pluton el infierno, y tomo por consorte suya á su hermana Juno con quien se caso. Contado he esta fabulosa prosapia (y no sin acuerdo) lo uno por ser fuente, y origen de las mas de las ficiones gentílicas: y lo otro para que se conozca la ceguedad y tor¬peza de las gentes de aquel siglo: y quan sin escrupulo de conciencia matauan los padres á sus hijos, y los hijos perseguían á sus padres, y los hermanos se concertauan en talamo nupcial con sus propias hermanas: y no parando la ceguera en estos desalmados, para perpetrar tantas abo¬minaciones; llego cundiendo asta los ojos de sus sectarios, y aficionados; y confesauan por sus vocas, y tenian por Dioses, aquellos de quien con sus plumas nos dejaron es- criptos tantos y tan abominables vicios, y torpezas, que es asco pensarlas. De las gentes que lo tal hicieron (que se-ñaladamente fueron los Egiptos, y Griegos) dice San Agus¬tín en el libro de la Ciu.d de Dios, y Theodoreto en el de uuerdad Euangelica que la confianza que de si mismos te¬nian aquellas gentes les hizo caer en este y en otros no me¬nores yerros, mucho deues (ó pueblo Christiano) á tu Dios mucha obligación tienes de seruirlo, pues á ninguna nación ni linage de gente, no manifestó sus juicios, ni hizo tanto beneficio como a ti, y tu solo mereciste (si por ti no lo pierdes) tener tan cerca de ti a tu Dios no nos deuieramos admirar si la gentilidad ciega erigera y leuantara por su Dios aun Sant Juan Baptista (si tanto bien mereciera su Si¬glo) porque la santidad suya, arguia cierto quid de diuinidad (que aunque en la carne mortal estaua sin pasiones ni atri¬butos de carne viva) ó un Elisas, ó Eliseo, ó un Geremias, ó otros santos varones: (cuyas vidas, y estilo de uiuir eran casi sobre naturales, mas un Saturno un Júpiter, un Pluton, un Neptuno, un Bacho, un Hercules, y otro numero de Dioses (que según Esiodo) llega á treinta mil, y cada uno de ellos con treinta mili vicios maldades, y abominaciones (como lo notó bien Luciano en sus diálogos) cosa es digna de sentir. No ay duda sino que (como queda notado en el primero capitulo de esta segunda parte) los pecados de las gentes de aquel Siglo, fueron muchos pues á ellos cores- pondio tan gran pena como es estimarlo malo por bueno, y colocar el vicio por virtud, y adorar á el mismo Demonio por Dios. Es ansi que lo que se ha contado en este capitulo, y lo que muchos Autores cuentan de uno, y de muchos Saturnos; y de muchos de el nombre de Júpiter, y de otros Mercurios, Hercules, Esculapios, y Apolos y demás vani¬dades, origen y principio notable tuuieron varones fueron «n el Mundo señalados mas an llegado á nuestras manos sus nacimientos, vidas, y muertes, tan acompañadas de men¬tiras euidentes, y de cuentos ridiculos y de hechos torpes, y nefandos que no permite el buen entendimiento que nada se quede pegado ni pintado en su casa. O quan en su juicio ablo el Samosatense en sus diálogos en lo tocante á vicios^ y maldades de sus vanos Dioses? O quan cuerdo estaua Dia- goras Milesio (Philosopho griego) quando burlaua, y escar¬necía de sus Dioses: y mucho mas quando (faltándole leña para quemar) envistió con una grande estatua de el Dios Hercules, y ablando con ella, le dixo veamos Señor Her¬cules si de el trabajo en que aora os ponéis, y salis tan vito- rioso, como salistes de los que de uos leemos? y diciendo esto lo hizo rajas con una hacha, y lo quemo de estos vanos Dioses que quedan nombrados (y desde el tiempo adonde aora llegan nros escriptos) comenzo la fuerza de la genti¬lidad de la qual por aora dejaremos de tratar; porque con- uiene que sepamos en lo que se ocupan nros Españoles en este tiempo: que con tales matices, yremos adornando nra obra, y entre teniendo el tiempo asta que llegue el de tratar de nuestros Ofiritas que aora están poblando, y hinchendo Yslas p.a ser materia de mayor presa al que presto los bo- luera á inquietar y perseguir.
Reynado auian en nuestra España (después de Tubal) quatro famosos Reyes, y unibersales Señores con prosperos, y adversos sucesos de fortuna quando recibió el cetro, y mando el Rey Tago subcesor de el valeroso, y solicito Bri- go, quando se contauan 310 años que se comenzo a poblar, y 1854 pocos mas o menos antes de la encarnación de el hijo de Dios. Este Tago sospechan algunos que fue estran- gero, y no natural de España sino Africano: y aun dicen mas (y no se con que fundamento) que es el mismo que el Sagrado Texto llama Togorma, y que en Afripa poblo una Ciu.'1 llamada ansi de su propio nombre, lo qual no en tiendo como pueda ser, pues es verdad que el Togorma que dicen las diuinas letras, poblo en la Asia menor en la parte que llamauan Frigia, y aora Notolia (como lo tra-tamos en el cap. 7 de nuestra primera parte) ni como se compadezca la edad, pues deuian de auer pasado desde el diluvio asta este tiempo do aora vamos mas de 450 años
concluyamos con decir que de el nombre de este Rey Tago se llamo Tajo aquel Rio de España: que naciendo en las sierras de Molina, corre por Toledo, y por casi dos leguas mas abajo de la gran Ciu.d de Lisboa, se mete en el mar occeano. Este Rey embio gentes Españolas á muchas y di¬ferentes partes de el Mundo, asi de la Asia como de la Aphrica, Reyno 33 años, y a este subcedio otro Principe llamado Betho, de quien por aora no trataremos, por mos¬trar que Rey (o Principe) gouernó en Ytalia despues de la gloriosa muerte de el Patriarca Noe (llamado de aquellas gentes Jano como atras queda dicho) sucedió pues á este prestantissimo varón en el Reyno y gouernacion de Etruria (que ansi se llamó aquel Reyno asta que por respecto de Ytalo se llamó Ytalia) Crano de Racen hijo de Arbato. Aqueste (según Volaterano) fue también Rey primero en Macedonia, y duro el Reyno en sus descendientes asta Ale- xandro Magno, y reynaron de su linage 37 Reyes. Fueron también (casi en estos tiempos) aquellos dos memorables hermanos hijos de Japeto (ó Japhet aunque el Sagrado Tex¬to no los nombra) Prometheo, y Athlante, de quien tam¬bién se quentan sus cosas escurecidas, y anubladas con el poluo de las fabulas gentílicas, y realmente ellos fueron varones graues, y muy dados á la virtud. Dicen las fabulas que este Prometheo (que quiere decir Prouidencia) hizo hombres de el lodo, y los animo, y hizo vivir con fuego de el Cielo queriendo en esto significar que con su doctrina, y virtuosa esquela hizo hombres de aquellos (que aun que lo eran en la apariencia) eran bestias brutas en las costumbres y el animarles con fuego de el Cielo es decir que los informo de sancta doctrina encaminada á saluar sus animas (según las opiniones en aquel tiempo recebidas). Seruio (y otros Autores) escriue de este grandes cosas: y todos concluyen con que fue desterrado, y puesto en la sumidad y altura de el Monte Caucaso, ligado por Mercurio á una peña con gruesas cadenas, y puesta junto á el una Aguila p.a despe¬dazarle las entrañas que tales suplicios dauan en aquel Siglo
se quede pegado ni pintado en su casa. O quan en su juicio ablo el Samosatense en sus diálogos en lo tocante á vicios;» y maldades de sus vanos Dioses? O quan cuerdo estaua Dia- goras Milesio (Philosoplio griego) quando burlaua, y escar-necía de sus Dioses: y mucho mas quando (faltándole leña para quemar) envistió con una grande estatua de el Dios Hercules, y ablando con ella, le dixo veamos Señor Her¬cules si de el trabajo en que aora os ponéis, y salis tan vito- rioso, como salistes de los que de uos leemos? y diciendo esto lo hizo rajas con una hacha, y lo quemo de estos vanos Dioses que quedan nombrados (y desde el tiempo adonde aora llegan nr0* escriptos) comenzo la fuerza de la genti¬lidad de la qual por aora dejaremos de tratar; porque con- uiene que sepamos en lo que se ocupan nro* Españoles en este tiempo: que con tales matices, yremos adornando nr" obra, y entre teniendo el tiempo asta que llegue el de tratar de nuestros Ofiritas que aora están poblando, y hinchendo Yslas p." ser materia de mayor presa al que presto los bo- luera á inquietar y perseguir.
Reynado auian en nuestra España (después de Tubal) quatro famosos Reyes, y unibersales Señores con prosperos, y adversos sucesos de fortuna quando recibió el cetro, y mando el Rey Tago subcesor de el valeroso, y solicito Bri- go, quando se contauan 310 años que se comenzo a poblar, y 1854 pocos mas o menos antes de la encarnación de el hijo de Dios. Este Tago sospechan algunos que fue estran- gero, y no natural de España sino Africano: y aun dicen mas (y no se con que fundamento) que es el mismo que el Sagrado Texto llama Togorma, y que en Afripa poblo una Ciu.d llamada ansi de su propio nombre, lo qual no en tiendo como pueda ser, pues es verdad que el Togorma que dicen las diuinas letras, poblo en la Asia menor en la parte que llamauan Frigia, y aora Notolia (como lo tra-tamos en el cap. 7 de nuestra primera parte) ni como se compadezca la edad, pues deuian de auer pasado desde el diluvio asta este tiempo do aora vamos mas de 450 años 1
concluyamos con decir que de el nombre de este Rey Tago se llamo Tajo aquel Rio de España: que naciendo en las sierras de Molina, corre por Toledo, y por casi dos leguas mas abajo de la gran Ciu.d de Lisboa, se mete en el mar occeano. Este Rey embio gentes Españolas á muchas y di¬ferentes partes de el Mundo, asi de la Asia como de la Aphrica, Reyno 33 años, y a este subcedio otro Principe llamado Betho, de quien por aora no trataremos, por mos¬trar que Rey (o Principe) gouernó en Ytalia despues de la gloriosa muerte de el Patriarca Noe (llamado de aquellas gentes Jano como atras queda dicho) sucedió pues á este prestantissimo varón en el Reyno y gouernacion de Etruria (que ansi se llamó aquel Reyno asta que por respecto de Ytalo se llamó Ytalia) Crano de Racen hijo de Arbato. Aqueste (según Volaterano) fue también Rey primero en Macedonia, y duro el Reyno en sus descendientes asta Ale- xandro Magno, y reynaron de su linage 37 Reyes. Fueron también (casi en estos tiempos) aquellos dos memorables hermanos hijos de Japeto (ó Japhet aunque el Sagrado Tex¬to no los nombra) Prometheo, y Athlante, de quien tam¬bién se quentan sus cosas escurecidas, y anubladas con el poluo de las fabulas gentilicas, y realmente ellos fueron varones graues, y muy dados á la virtud. Dicen las fabulas que este Prometheo (que quiere decir Prouidencia) hizo hombres de el lodo, y los animo, y hizo vivir con fuego de el Cielo queriendo en esto significar que con su doctrina, y virtuosa esquela hizo hombres de aquellos (que aun que lo eran en la apariencia) eran bestias brutas en las costumbres y el animarles con fuego de el Cielo es decir que los informo de sancta doctrina encaminada á saluar sus animas (según las opiniones en aquel tiempo recebidas). Seruio (y otros Autores) escriue de este grandes cosas: y todos concluyen con que fue desterrado, y puesto en la sumidad y altura de el Monte Caucaso, ligado por Mercurio á una peña con gruesas cadenas, y puesta junto á el una Aguila p.a despe¬dazarle las entrañas que tales suplicios dauan en aquel Siglo los tiranos viciosos á los virtuosos varones. Su hermano Áthlas (ó Athlante) dicen que fue Rey de la Mauritania * y fue tan dado á las ciencias mathematicas que fue el hom¬bre primero que conocio el curso, y discurso de el Sol; y el que disputo de la Sphera, y de la Luna, y Estrellas fijas, y mouibles, y por esta razón fingen los Poetas que susten- taua sobre sus hombres el Cielo, y su pesadumbre, y fabu- lan de su fin y muerte diciendo que de un oráculo enten¬dió, que para la conseruacion de su vida le convenia guar¬darse de un hijo de Júpiter, y con este temor vivia muy recatado, y no admitia en su casa guesped ninguno, asta que viniendo Perseo de las Yslas Gorgonias (donde aora llamamos las de Cabo verde) con la cabeza de Medusa (que poco antes le auia cortado) se la mostro á el Ynocente Rey, y fue luego combertido en un altissima monte tamaño como el Reyno que señoreaua, a quien asta oy llamauan Athlante cuyas cumbres llegan asta las nubes, y va prolongando la costa de la Mauritania como lo escriue Luis de el Marmol en su Aphrica. Bien sera que volvamos á nuestro Ophiritas, y tratemos lo que la obscuridad de sus cosas nos diere lugar, y ansi haremos nr<> discurso, variado como lo promete el nombre de nr" Miscelánea.
Cap. 11 de la descripción de las tres Yndias de que consta toda lo que llaman Oriental; y de el monstruoso origen de los de el Reyno Pegu.
Es ansi que la Monarchia, y ceptro de los Asirios Babi¬lónicos, estaua (en los tiempos de que tratamos) en el noueno Poseedor (contando por primero á Bello hijo de Nembroth) el qual Monarcha se llamaua Belloco; y todos sus antecesores auian tenido dominio y mando sobre la gran Yndia Oriental, lleuando de ella grandísimos dones, y tributos, y oprimiéndolos con grandes, y intolerables ve-jaciones, y molestias. Y porque entendamos de que Yndia (o de que parte de ella) sea de entender esta opresion. Deuemos sauer que esta gran parte de la maior Asia, se diuide en tres: La primera Yndia comienza en el fin y re¬mate de Carmania mirando el nacimiento de el Sol. La parte que cae sobre el brazo derecho (o vanda Meridional) por¬que en esta parte, y demarcación comienzan las Prouincias de Aracosia, Drangiana, y Gedrosia, y mas conjunto ál seno Pérsico esta el Reyno de Ormuz (notorio por su ri¬quísima Ysla de el mismo nombre hecha a mano para re¬fugio de los fugitiuos) siguense luego los esteriles, y secos campos de Guadel, y el Reyno de Sigistan, Cabul, y el gran territorio de Bendane, por donde corren poderosos ríos, que atrauesando el Reyno Sablest, se meten en el Rio famoso Yndo, que de su nombre es llamada Yndia aquella parte de Mundo. Este rio (según escriue Arriano en los hechos de Alexandro) nace en unos collados de los Montes Caucasos, llamados Paropanizos; reciue en si las aguas de 19 poderosos rios, uno de las quales es Ydaspes, que naciendo de los mon¬tes (que Pomponio llamaua Hemodos, que es parte de los Caucasos) á las vertientes que miran á el Austro, se jun¬tan en lo llano (y ál principio de el Reyno de Sami) donde le quita el agua, y el nombre el Rio Yndo, y se ua a meter en el mar por dos vocas que hacen en medio la Ysla Patale- ne. Dice Pomponio Mela auer en la Yndia casi cinco mil Cuidades, y entre ellas ser famosa Nisa, de donde fue na¬tural Baco, ó Dionisio. Otras muchas Prouincias contiene en si la primera Yndia conocidas en los antiguos tiempos de que aora escreuimos, por muy diferentes nombres, y lo mismo en los tiempos en que aora biuimos, porque ansi como los demás Reynos de el Mundo estos an alterado, y va¬riado sus nombres, á el arbitrio de sus fortunas, mas, ya en esta coiuntura (y reynado de Belloco) eran tratadas estas gentes, y naciones de la primera Yndia sin que sus armas ni potencia huviesen llegado á la segunda ni tercera parte: ni Capitán alguno llego de muchos que metieron la mano los tiranos viciosos á los virtuosos varones. Su hermano Áthlas (ó Athlante) dicen que fue Rey de la Mauritania > y fue tan dado á las ciencias mathematicas que fue el hom¬bre primero que conocio el curso, y discurso de el Sol; y el que disputo de la Sphera, y de la Luna, y Estrellas fijas, y mouibles, y por esta razón fingen los Poetas que susten- taua sobre sus hombres el Cielo, y su pesadumbre, y fabu- lan de su fin y muerte diciendo que de un oráculo enten¬dió, que para la conseruacion de su vida le convenia guar¬darse de un hijo de Júpiter, y con este temor vivia muy recatado, y no admitía en su casa guesped ninguno, asta que viniendo Perseo de las Yslas Gorgonias (donde aora llamamos las de Cabo verde) con la cabeza de Medusa (que poco antes le auia cortado) se la mostro á el Ynocente Rey, y fue luego combertido en un altissima monte tamaño como el Reyno que señoreaua, a quien asta oy llamauan Athlante cuyas cumbres llegan asta las nubes, y va prolongando la costa de la Mauritania como lo escriue Luis de el Marmol en su Aphrica. Bien sera que volvamos á nuestro Ophiritas, y tratemos lo que la obscuridad de sus cosas nos diere lugar, y ansi haremos nTO discurso, variado como lo promete el nombre de nr" Miscelánea.
Cap. 11 Je la descripción de las tres Yndias de que consta toda lo que llaman Oriental; y de el monstruoso origen de los de el Reyno Pegu.
Es ansi que la Monarchia, y ceptro de los Asirios Babi-lónicos, estaua (en los tiempos de que tratamos) en el noueno Poseedor (contando por primero á Bello hijo de Nembroth) el qual Monarcha se llamaua Belloco; y todos sus antecesores auian tenido dominio y mando sobre la gran Yndia Oriental, lleuando de ella grandísimos dones, y tributos, y oprimiéndolos con grandes, y intolerables ve¬jaciones, y molestias. Y porque entendamos de que Yndia (o de que parte de ella) sea de entender esta opresion. Deuemos sauer que esta gran parte de la maior Asia, se diuide en tres: La primera Yndia comienza en el fin y re¬mate de Carmania mirando el nacimiento de el Sol. La parte que cae sobre el brazo derecho (o vanda Meridional) por¬que en esta parte, y demarcación comienzan las Prouincias de Aracosia, Drangiana, y Gedrosia, y mas conjunto ál seno Pérsico esta el Reyno de Ormuz (notorio por su ri¬quísima Ysla de el mismo nombre hecha a mano para re¬fugio de los fugitiuos) siguense luego los esteriles, y secos campos de Guadel, y el Reyno de Sigistan, Cabul, y el gran territorio de Bendane, por donde corren poderosos rios, que atrauesando el Reyno Sablest, se meten en el Rio famoso Yndo, que de su nombre es llamada Yndia aquella parte de Mundo. Este rio (según escriue Arriano en los hechos de Alexandro) nace en unos collados de los Montes Caucasos, llamados Paropanizos; reciue en si las aguas de 19 poderosos rios, uno de las quales es Ydaspes, que naciendo de los mon¬tes (que Pomponio llamaua Hemodos, que es parte de los Caucasos) á las vertientes que miran á el Austro, se jun¬tan en lo llano (y ál principio de el Reyno de Sami) donde le quita el agua, y el nombre el Rio Yndo, y se ua a meter en el mar por dos vocas que hacen en medio la Ysla Patalc- ne. Dice Pomponio Mela auer en la Yndia casi cinco mil Cuidades, y entre ellas ser famosa Nisa, de donde fue na¬tural Baco, ó Dionisio. Otras muchas Prouincias contiene en si la primera Yndia conocidas en los antiguos tiempos de que aora escreuimos, por muy diferentes nombres, y lo mismo en los tiempos en que aora biuimos, porque ansi como los demás Reynos de el Mundo estos an alterado, y va¬riado sus nombres, á el arbitrio de sus fortunas, mas, ya en esta coiuntura (y reynado de Belloco) eran tratadas estas gentes, y naciones de la primera Yndia sin que sus armas ni potencia huviesen llegado á la segunda ni tercera parte: ni Capitan alguno llego de muchos que metieron la mano en su conquista, asta los tiempos que iremos señalando. La segunda Yndia es entendida por lo incluso, y contenido A desde el rio Yndo asta el Ganges, en esta parte la tierra adentro ay (y a auido desde su principio) gentes barba- rissimas, crueles, fieras, y desalmadas porque la mucha priesa que las guerras les dieron ál principio (quando Semiramis entro) no les dieron lugar de poder aprender urbanidad, ni pulicia, de la poco que entre los de aquel Siglo se usaua, y ansi quedaron hechos discipulos de fieras crueles, entre quien abitauan, ymitandolas en la crueldad, y fiereza; no aguardaua este gente a que sus padres hijos ni hermanos cerrasen los ojos con el ultimo sueño de la muerte: antes ellos se anticipauan, y les abreuiauan la vida so color de una piedad cruelissima, y no paraua aqui su bestialidad que pas- sando adelante se los comían, y les dauan en sus cuerpos, y estomagos sepultura teniendo aquello por religiosas obse¬quias. Y si a Pomponio Mela creemos, aliaron estos entre otros animales fieros, cierto genero de Hormigas tamañas como Perros las quales con suma diligencia, y cuidado, guardauan el oro que en aquella tierra nacia; muy en daño, y acosta de aquellos que lo iban á buscar. Cubrían sus carnes con pieles de sierpes, y de otros fieros y horrendos animales, o con plumas de aues, otros no curauan de este trabajo sino valíanse (en el tiempo de el estio) de las sombras fres¬cas de los coposos arboles de que aquella tierra abunda. Y en el Ynvierno de las cauernas, y cuebas que en la tierra allauan naturalmente hechas, o en las que ellos con sus ma¬nos cauauan la gente que en estas temporadas por alli biuia no curaua de fabricar Cuidades ni en largo tiempo las fa¬bricaron: porque en esto les precedieron (con notables ven¬tajas) las naciones de la Yndia primera, y de gente que tan bestialmente vivia, no es mucho que por el Mundo se ayan derramado tantas, y tan abominables cosas como se han dicho, y escrito de los Yndios Orientales. La gente marí¬tima no fue en tanto grado barbara (puesto que a todos eran común la falsa y detestable ydolatria) con tantos, y tan diferentes ritos, y cotumbres, mas al cabo todo era enca¬minado á el Ynfierno; porque el Demonio era el Autor, y valedor, y Conseruador de sus diabólicas abusiones: visible¬mente lo veian, y cara á cara los hablaua, y en negocios de poca importancia les hacia acertar para lleuarlos á el Yerro en las cosas de mucho: Los Marítimos y Ysleños, de la se¬gunda Yndia, biuieron con mas quietud, y sosiego en tanto que en el Mundo no se puso en perfección, y uso el arte, y estilo de la nauegacion mas quando esta leuanto cabeza, y comenzo á ser común á las Naciones no tuuieron dia se¬guro: porque las cubdicias de sus riquezas, leuantauan los pies del suelo á los poderosos, para ir á despojarlos, especial quando caieron en la quenta las gentes de el valor, y virtud de la especiería y drogas que en sus montes nacian. Están inclusos en esta segunda Yndia muchos, y muy anchísimos Reynos, y Prouincias, que oluidados sus muy antiguos nombres son conocidos por todos. Esta lo mas cercano á las barbaras sieras Paropanisas, el gran Reyno de Menda abitado de gentes inhumanas, y crueles. Esta Orisa, y Delli- de donde comienza á levantarse una Cordillera, que va co¬rriendo al medio dia, á la qual llaman de Gat que diuidien- do los Reynos de Narsinga (donde el Sagrado Apóstol Sancto Thome Didimo predico el sagrado Ebangelio, y fue muerto por los Sacerdotes de las Ydolos) y Bisinaga: de los Reynos Malabar, y Calicu: se ua a meter en el mar, y hace aquel cabo antiguamente llamado Cori. Todo este Reyno de Malabar, estaua en los tiempos (de que aora va¬mos tratando) cubiertos, y submergidos de el mar, y con sus ondas llegaua á ostigar las faldas de la cordillera Gat, y hauiendose el mar retirado muchos años despues, cubrió cierta parte de tierra á manera de Peninsula que de Cori salia, y la hizo Yslas que llaman de Maldiuar, y descubrió ál Mundo el infelice Reyno de Malabar con el húmedo territorio de Calicu: para que fuesse primera morada, y receptáculo de la maldita, y detestable secta de Mahoma (como diré adelante) Ay de mas de los Reynos dichos ^en en su conquista, asta los tiempos que iremos señalando. La segunda Yndia es entendida por lo incluso, y contenido desde el rio Yndo asta el Ganges, en esta parte la tierra adentro ay (y a auido desde su principio) gentes barba- rissimas, crueles, fieras, y desalmadas porque la mucha priesa que las guerras les dieron ál principio (quando Semiramis entro) no les dieron lugar de poder aprender urbanidad, ni pulicia, de la poco que entre los de aquel Siglo se usaua, y ansi quedaron hechos discipulos de fieras crueles, entre quien abitauan, ymitandolas en la crueldad, y fiereza; no aguardaua este gente a que sus padres hijos ni hermanos cerrasen los ojos con el ultimo sueño de la muerte: antes ellos se anticipauan, y les abreuiauan la vida so color de una piedad cruelissima, y no paraua aqui su bestialidad que pas- sando adelante se los comian, y les dauan en sus cuerpos, y estomagos sepultura teniendo aquello por religiosas obse-quias. Y si a Pomponio Mela creemos, aliaron estos entre otros animales fieros, cierto genero de Hormigas tamañas como Perros las quales con suma diligencia, y cuidado, guardauan el oro que en aquella tierra nacia; muy en daño, y acosta de aquellos que lo iban á buscar. Cubrían sus carnes con pieles de sierpes, y de otros fieros y horrendos animales, o con plumas de aues, otros no curauan de este trabajo sino valíanse (en el tiempo de el estío) de las sombras fres¬cas de los coposos arboles de que aquella tierra abunda. Y en el Ynvierno de las cauernas, y cuebas que en la tierra allauan naturalmente hechas, o en las que ellos con sus ma¬nos cauauan la gente que en estas temporadas por alli biuia no curaua de fabricar Cuidades ni en largo tiempo las fa¬bricaron: porque en esto les precedieron (con notables ven¬tajas) las naciones de la Yndia primera, y de gente que tan bestialmente vivia, no es mucho que por el Mundo se ayan derramado tantas, y tan abominables cosas como se han dicho, y escrito de los Yndios Orientales. La gente marí¬tima no fue en tanto grado barbara (puesto que a todos eran común la falsa y detestable ydolatria) con tantos, y tan diferentes ritos, y cotumbres, mas al cabo todo era enca¬minado á el Ynfierno; porque el Demonio era el Autor, y valedor, y Conseruador de sus diabólicas abusiones: visible¬mente lo veian, y cara á cara los hablaua, y en negocios de poca importancia les hacia acertar para lleuarlos á el Yerro en las cosas de mucho: Los Marítimos y Ysleños, de la se¬gunda Yndia, biuieron con mas quietud, y sosiego en tanto que en el Mundo no se puso en perfección, y uso el arte, y estilo de la nauegacion mas quando esta leuanto cabeza, y comenzo á ser común á las Naciones no tuuieron dia se¬guro: porque las cubdicias de sus riquezas, leuantauan los pies del suelo á los poderosos, para ir á despojarlos, especial quando caieron en la quenta las gentes de el valor, y virtud de la especiería y drogas que en sus montes nacian. Están inclusos en esta segunda Yndia muchos, y muy anchísimos Reynos, y Prouincias, que oluidados sus muy antiguos nombres son conocidos por todos. Esta lo mas cercano á las barbaras sieras Paropanisas, el gran Reyno de Menda abitado de gentes inhumanas, y crueles. Esta Orisa, y Delli- de donde comienza á levantarse una Cordillera, que va co¬rriendo al medio dia, á la qual llaman de Gat que diuidien- do los Reynos de Narsinga (donde el Sagrado Apostol Sancto Thome Didimo predico el sagrado Ebangelio, y fue muerto por los Sacerdotes de las Ydolos) y Bisinaga: de los Reynos Malabar, y Calicu: se ua a meter en el mar, y hace aquel cabo antiguamente llamado Cori. Todo este Reyno de Malabar, estaua en los tiempos (de que aora va¬mos tratando) cubiertos, y submergidos de el mar, y con sus ondas llegaua á ostigar las faldas de la cordillera Gat, y hauiendose el mar retirado muchos años despues, cubrió cierta parte de tierra á manera de Península que de Cori salía, y la hizo Yslas que llaman de Maldiuar, y descubrió ál Mundo el infelice Reyno de Malabar con el húmedo territorio de Calicu: para que fuesse primera morada, y receptáculo de la maldita, y detestable secta de Mahoma (como diré adelante) Ay de mas de los Reynos dichos ^en esta segunda Yndia) muchos de que aun se tiene poca no¬ticia, las gentes son semejantes (ó muy poco diferentes de la primera Yndia) aunque tanto quanto mas se iban á los nacimientos de el Sol, y parte Oriental, eran menos rústi¬cos, y mas ayudados de buenas estrellas. La tercera y ultima Yndia comienza de el caudaloso rio Ganges de cuyos na¬cimientos auemos ya tratado, y se estiende acia el Septen¬trional asta encontrarse con Tartaros, descendientes de Jo- bab, y Abimael, y otros hermanos de Ophir, porque (como queda dicho) aquellos les cupo en suerte, y las propaga¬ciones Ophiritas se estendieron tanto, que llegaron auer las aguas del gran mar Occeano, por aquella parte que (de¬jando el Mundo en casi punta) se tuerce, y ladea buscando el Polo Artico: y debaxo de el se ua metiendo asta aquellos grados en que están las gentes que miran el Sol por sus Orizontes, y la mitad de el año con arta escaseza, final¬mente cundieron tanto los descendientes, de este padre, y caudillo, nombrado por la tierra adentro (sin querer co¬nocer mas) que fueron á ser padres de los Seres oy llamados Chinas: y si noto paran el mar (que con aquella buelta que digo se lo impidió) animo y gentes lleuauan para poblar otro nuebo Mundo aunque si á los doctos ansi place (y las sospecha de muchos tiene valor con algunas apariencias, y verisimiles que las corroboran) á cabo de muchos siglos (menos antiguos para nosotros) teniendo en poco el ter¬mino que el mar ponia para estoruo de su camino; en las embarcaciones que la necesidad (y la buena industria) les enseño, se pusieron á pasarlo, y aliando una región (no vista de otros mortales) la abitaron, y por ser en sus prin¬cipios esteril, entraron explorándola, y tanto quanto mas la buscauan tanto mas apacible la iban aliando; y alli per¬manecieron (ocultos á el Mundo) asta que nuestros Espa¬ñoles dieron con su descendiencia tan antigua ya en aquella parte de Mundo, que de todo punto tenian perdida la me¬moria, por donde, ni como alli auian venido sus antepa- ssados como se tratara en otro lugar.
Boluiendo aproseguir los aledaños, y términos de la Yndia mayor (ansi llamada por serlo, y ser mas Oriental) digo que ay en ella grandes, y espacio¬sísimos Reynos que se ban estendiendo á todas par¬tes de Cielo (porque como ya digimos) por lo Septen¬trional, parte términos con los Pueblos Tartaros, por lo Oriental, ccn la tierra de los Seres (o Chinas, por el Occi-dente con la Yndia segunda, quedándose esta con la mayor parte de el espacioso Reyno de Bengala, que por la parte que tiene marítima da nombre a todo aquel golfo: asta el desaguadero de el Ganges. Sigúese luego el Reyno de Mein- gor, y despues el de Camotay en los Septentrionales de el qual se halla el anchissimo lago de Chamay (padre y nutridor de tres caudalosos rios) que hacen húmedos, y montuosos á muchos Reynos, y Prouincias. Encima (y a el Septen¬trión de este Lago) astel (*) templado Reyno de Toloman, y á la parte mas Oriental, esta el Reyno de Tipura, y entre dos Rios (hijos de el Lago Chamai) esta el Reyno Caypu- mo, mal sano por sus muchas ciénagas: á la baya que hacen los brazos de el Ganges asta Cheneram famoso Reyno por sus finos diamantes, esta Aua, Arracan, y el Reyno de Pegu, infamado por su mostruoso origen porque (si valen rela¬ciones de los de la misma tierra) dicen (y ansi lo trae Juan de Barros en sus historias) que quando ya por aquellas costas se usaua la nauegacion, pasando un Nauio de Chinas á contratar con los Yndianos padecieron Naufragio sobre las costas de aquel Reyno, que en aquel tiempo solo era abitacion de fieros, y crueles animales, y por auer tantos y tan horribles no auia quien se osase aventurar a poblarlo, y los hombres de la mal fortunada Ñaue perecieron todos y solo (a mucha ventura) salió a tierra una muger moza, y un grande y corpulento Perro, y puestos en saluo ya de las ondas de el mar procuraron en la tierra conseruar las vi¬das, y el Perro (como ambriento y animoso) hacia buenas, y vitoriosas presas, en aquellos animales que á el y a su com-
(!) hasta el.
esta segunda Yndia) muchos de que aun se tiene poca no¬ticia, las gentes son semejantes (ó muy poco diferentes de * la primera Yndia) aunque tanto quanto mas se iban á los nacimientos de el Sol, y parte Oriental, eran menos rústi¬cos, y mas ayudados de buenas estrellas. L3 tercera y ultima Yndia comienza de el caudaloso rio Ganges de cuyos na¬cimientos auemos ya tratado, y se estiende acia el Septen¬trional asta encontrarse con Tartaros, descendientes de Jo- bab, y Abimael, y otros hermanos de Ophir, porque (como queda dicho) aquellos les cupo en suerte, y las propaga¬ciones Ophiritas se estendieron tanto, que llegaron auer las aguas del gran mar Occeano, por aquella parte que (de¬jando el Mundo en casi punta) se tuerce, y ladea buscando el Polo Artico: y debaxo de el se ua metiendo asta aquellos grados en que están las gentes que miran el Sol por sus Orizontes, y la mitad de el año con arta escaseza, final¬mente cundieron tanto los descendientes, de este padre, y caudillo, nombrado por la tierra adentro (sin querer co¬nocer mas) que fueron á ser padres de los Seres oy llamados Chinas: y si noto paran el mar (que con aquella buelta que digo se lo impidió) animo y gentes lleuauan para poblar otro nuebo Mundo aunque si á los doctos ansi place (y las sospecha de muchos tiene valor con algunas apariencias, y verisímiles que las corroboran) á cabo de muchos siglos (menos antiguos para nosotros) teniendo en poco el ter¬mino que el mar ponia para estoruo de su camino; en las embarcaciones que la necesidad (y la buena industria) les enseño, se pusieron á pasarlo, y aliando una región (no vista de otros mortales) la abitaron, y por ser en sus prin¬cipios esteril, entraron explorándola, y tanto quanto mas la buscauan tanto mas apacible la iban aliando; y alli per¬manecieron (ocultos á el Mundo) asta que nuestros Espa¬ñoles dieron con su descendiencia tan antigua ya en aquella parte de Mundo, que de todo punto tenian perdida la me¬moria, por donde, ni como alli auian venido sus antepa- ssados como se tratara en otro lugar.
Boluiendo aproseguir los aledaños, y términos de la Yndia mayor (ansi llamada por serlo, y ser mas Oriental) digo que ay en ella grandes, y espacio¬sísimos Reynos que se ban estendiendo á todas par¬tes de Cielo (porque como ya digimos) por lo Septen¬trional, parte términos con los Pueblos Tartaros, por lo Oriental, ccn la tierra de los Seres (o Chinas, por el Occi-dente con la Yndia segunda, quedándose esta con la mayor parte de el espacioso Reyno de Bengala, que por la parte que tiene marítima da nombre a todo aquel golfo: asta el desaguadero de el Ganges. Sigúese luego el Reyno de Mein- gor, y despues el de Camotay en los Septentrionales de el qual se halla el anchissimo lago de Chamay (padre y nutridor de tres caudalosos rios) que hacen húmedos, y montuosos á muchos Reynos, y Prouincias. Encima (y a el Septen¬trión de este Lago) astel (') templado Reyno de Toloman, y á la parte mas Oriental, esta el Reyno de Tipura, y entre dos Rios (hijos de el Lago Chamai) esta el Reyno Caypu- mo, mal sano por sus muchas ciénagas: á la baya que hacen los brazos de el Ganges asta Cheneram famoso Reyno por sus finos diamantes, esta Aua, Arracan, y el Reyno de Pegu, infamado por su mostruoso origen porque (si valen rela¬ciones de los de la misma tierra) dicen (y ansi lo trae Juan de Barros en sus historias) que quando ya por aquellas costas se usaua la nauegacion, pasando un Nauio de Chinas á contratar con los Yndianos padecieron Naufragio sobre las costas de aquel Reyno, que en aquel tiempo solo era abitacion de fieros, y crueles animales, y por auer tantos y tan horribles no auia quien se osase aventurar a poblarlo, y los hombres de la mal fortunada Ñaue perecieron todos y solo (a mucha ventura) salió a tierra una muger moza, y un grande y corpulento Perro, y puestos en saluo ya de las ondas de el mar procuraron en la tierra conseruar las vi¬das, y el Perro (como ambriento y animoso) hacia buenas, y vitoriosas presas, en aquellos animales que á el y a su com-
0) bastí el.
pañera querian ofender, y con la carne de los que el ma- taua se sustentauan ambos, y con su defensa se conser- uauan, vino aser que el Perro (por la poco continencia de aquella muger) tuvo aceso torpe con ella, y por estar dis¬puesta naturaleza quedo preñada, y a su tiempo parió una criatura con todas las partes eredadas de la madre, y las muy menos de el padre, este creció, y en su madre propia tubo hijos, y hijas, de quien se pudo henchir aquella parte de tierra que llaman Pegu. Siguesse despues de este mons¬truoso Reyno los de Mariaban, Tanazar donde comienza a despedirse de la tierra firme la rica, y famosa punta Au¬rea Chersoneso, llamada en el tiempo nuestro de Malaca aquien yo tengo por el verdadero paradero; (y aun sepul- chro) de el Patriarca Ophir, siguiese luego (contra el Oriente) el Reyno de Sian cuya costa va torciéndose (casi insensiblemente) acia el Norte, donde rematándose la ulti¬ma parte de la tierra Yndia, y comienzan los Reynos de Chauchinchina debajo el mando, y corona de Seres, (o Chinas) ardentissimos contendores de los Tartaros que se¬ñorean asta el Cathay. Estas son las circunferencias de la gran Yndia Oriental tan celebrada en diuinas y humanas letras: mas de sola la que llamamos Yndia primera y segun¬da se tuvo en el Mundo noticia asta poco tiempo antes de el Magno Alexandro: y de estas hace mención el Sagrado Testo debajo de el nombre de Yndia porque á la tercera pocos penetraron, y pocos Reyes de Persia se aprobecharon de ella (a lo menos por tierra) y por mar lo que de ella alcanzaban, (y de sus riquezas, y especerías, se aprobechauan) todo era por rescates traído de feria en feria y de mano en mano. Las Yslas adherentes, y cercanas a las dos Yndias (segunda y tercera) son tantas que no consienten suma. Esta (espe¬cialmente) la gran Taprobana tan ancha y estendida (que según Pomponio Mela refiere de Hiparcho) fue tenida por parte primera de otro nuebo Mundo. Tiene en su circuito (según Apiano) mil y ochocientas Yslas pobladas: y de aqui comienza tal coligación, y enlazamiento de las Yslas, que buscando esotro Norte Austral, se ban haciendo ¿numerables de algunas de las quales (necesariamente) haremos ade¬lante mension, Boluamos aora á nr0 Mundo mas conocido, y conozcamos en que estado estauan sus cosas a la sazón y tiempo de que vamos ablando: y aliarlo emos lleno ya de valerosos varones aunque los mas de ellos ciegos, y Ydolatras con el accidente que el Demonio entre ellos sembraba, re- gaua, y alimentua como veremos.
Cap. 12 de el socorro que el gran Osiris dio á España es¬tando tiranizada; y de su muerte, y de la funda¬ción de lacedemonia.
De los ramos fertiles propagados de las rayces de Adán, Noe, y su prosapia, florecían ya en el Mundo muchas fra-gantes, y odoríferas flores: que en lo moral, y hurbano se podían llamar espejos de varones; sino fueran á nubladas y escurecidas, con la vana Religión, y adoracion de los Fantásticos Dioses. Y entre muchos de quien tenemos no¬ticia, el mas señalado, y famoso, (de el siglo donde aora llegamos) era el gran Osiris a quien la ciega gentilidad (por pagarle algo de la mucha obligación, en que le estaua pues¬ta) lo llamo, y intitulo hijo de Júpiter (que era todo lo que aquel siglo podia hacer en onor) y de Niobe que (se¬gún Ouidio) fue nieta de el grande y famoso Athalante, primer conocedor de los cursos celestes: y hija de Tantalo, y hermana de Pelopes, por quien fue llamada Poloponeso aquella famosa Península: este Osiris subcedio en el Reyno de los Argiuos, á Phoroneo: por ser casado con Ysis su her¬mana, y hija de Ynaco: y de alli (dejando encomendado el gouierno a un hermano suyo) paso en Egipto con deseo de ganar gloria, y inmortalizar su nombre, y lleuo en su compañia a su muger, que no menos que el era valerosa, y prestantissima, tanto que dicen algunos que ella lleuo y enseño las letras á los Egipcios. Fueron ambos de las gentes pañera querian ofender, y con la carne de los que el ma- taua se sustentauan ambos, y con su defensa se conser- uauan, vino aser que el Perro (por la poco continencia de aquella muger) tuvo aceso torpe con ella, y por estar dis¬puesta naturaleza quedo preñada, y a su tiempo parió una criatura con todas las partes eredadas de la madre, y las muy menos de el padre, este creció, y en su madre propia tubo hijos, y hijas, de quien se pudo henchir aquella parte de tierra que llaman Pegu. Siguesse despues de este mons¬truoso Reyno los de Mariaban, Tanazar donde comienza a despedirse de la tierra firme la rica, y famosa punta Au¬rea Chersoneso, llamada en el tiempo nuestro de Malaca aquien yo tengo por el verdadero paradero; (y aun sepul- chro) de el Patriarca Ophir, siguiese luego (contra el Oriente) el Reyno de Sian cuya costa va torciéndose (casi insensiblemente) acia el Norte, donde rematándose la ulti¬ma parte de la tierra Yndia, y comienzan los Reynos de Chauchinchina debajo el mando, y corona de Seres, (o Chinas) ardentissimos contendores de los Tartaros que se¬ñorean asta el Cathay. Estas son las circunferencias de la gran Yndia Oriental tan celebrada en diuinas y humanas letras: mas de sola la que llamamos Yndia primera y segun¬da se tuvo en el Mundo noticia asta poco tiempo antes de el Magno Alexandro: y de estas hace mención el Sagrado Testo debajo de el nombre de Yndia porque á la tercera pocos penetraron, y pocos Reyes de Persia se aprobecharon de ella (a lo menos por tierra) y por mar lo que de ella alcanzaban, (y de sus riquezas, y especerias, se aprobechauan) todo era por rescates traido de feria en feria y de mano en mano. Las Yslas adherentes, y cercanas a las dos Yndias (segunda y tercera) son tantas que no consienten suma. Esta (espe¬cialmente) la gran Taprobana tan ancha y estendida (que según Pomponio Mela refiere de Hiparcho) fue tenida por parte primera de otro nuebo Mundo. Tiene en su circuito (según Apiano) mil y ochocientas Yslas pobladas: y de aqui comienza tal coligación, y enlazamiento de las Yslas, que buscando esotro Norte Austral, se ban haciendo ¡numerables de algunas de las quales (necesariamente) haremos ade¬lante mension. Boluamos aora á nro Mundo mas conocido, y conozcamos en que estado estauan sus cosas a la sazón y tiempo de que vamos ablando: y aliarlo emos lleno ya de valerosos varones aunque los mas de ellos ciegos, y Ydolatras con el accidente que el Demonio entre ellos sembraba, re- gaua, y alimentua como veremos.
Cap. 12 de el socorro que el gran Osiris dio á España es¬tando tiranizada; y de su muerte, y de la funda¬ción d-e lacedemonia.
De los ramos fertiles propagados de las rayces de Adán, Noe, y su prosapia, florecían ya en el Mundo muchas fra-gantes, y odoríferas flores: que en lo moral, y hurbano se podían llamar espejos de varones; sino fueran á nubladas y escurecidas, con la vana Religión, y adoracion de los Fantásticos Dioses. Y entre muchos de quien tenemos no¬ticia, el mas señalado, y famoso, (de el siglo donde aora llegamos) era el gran Osiris a quien la ciega gentilidad (por pagarle algo de la mucha obligación, en que le estaua pues¬ta) lo llamo, y intitulo hijo de Júpiter (que era todo lo que aquel siglo podia hacer en onor) y de Niobe que (se¬gún Ouidio) fue nieta de el grande y famoso Athalante, primer conocedor de los cursos celestes: y hija de Tantalo, y hermana de Pelopes, por quien fue llamada Poloponeso aquella famosa Peninsula: este Osiris subcedio en el Reyno de los Argiuos, á Phoroneo: por ser casado con Ysis su her¬mana, y hija de Ynaco: y de alli (dejando encomendado el gouierno a un hermano suyo) paso en Egipto con deseo de ganar gloria, y inmortalizar su nombre, y lleuo en su compañia a su muger, que no menos que el era valerosa, y prestantísima, tanto que dicen algunos que ella lleuo y enseño las letras á los Egipcios. Fueron ambos de las gentes
Egipcias recibidos, y estimados en mucho, y con el tiempo yban ganando mas reputación con las gentes, porque iban creciendo los beneficios, que de la mano de el uno, y de el otro recibían. De ellos aprendieron todas las mas cosas que aun Pueblo hace uiuir puliticamente, y atratarse y comu-nicarse las mas familias con las otras, y finalmente comenzo acriarlas alas á aquel Reyno, con que despues vino a bolar, y valer tanto. Especial el gran Osiris, se inclino á la casa, q' en aquellas ebdades se tenia por mas, y de mayor nombre, que era redimir las repúblicas que á su noticia llegauan, estar opresas y afligidas de algún cruel tirano: teniendoles quitada la libertad (don gratissimo de la naturaleza) deja¬das otras jornadas, que este valeroso Osiris emprendió (ansi en la Yndia entonces conocida) como en Persia, Partía, Media, Asiria, y en lo demás de Asia y en Grecia, y otras partes de el Mundo digamos un oportuno socorro, que á nuestra España dio teniéndola fatigada, y opresa un rico, y opulento tirano (que según algunos Autores) deuia ser de la Aphrica lo qual pasa ansi. En el capitulo 10 de esta segunda parte dejamos apuntado como á el Principe, y Rey Español Tago, subcedio Beto lo que de este ay que decir degemoslo á los generales coronistas, y solo digamos, que de su apellido, y nombre, se llamo Betica aquel Pedazo de España, que oy se llama Andalucía, aunque algunos quie¬ren sentir, ó sospechar auerse llamado de tal nombre deriuandolo de Behim, que en lengua Hebrayca quiere decir tierra deleytossa, y fértil (qual lo fue nuestra Andalucía) finalmente nro Rey Beto murió auiendo reynado 31 años, sin dejar legitimo subcesor de sus Estados; y a esta causa quedó España alterada (ó la parte de ella que le reconocía vasallage) á la fama de la biudez de nr" madre España, un Aphricano (llamado Deabos Gerion) passo á ella con bas¬tante numero de gente, para lo que pretendia, casi el año antes de la Encarnación de Christo 1793. y comenzo á ti¬ranizarla por fuerza, alli donde arte ni industria no le era prouechosa, y con fuerzas, y demasias se hizo Señor de ella, y hincho sus campos, y de esas de muchas, y muy gruesas manadas de vacas, con que no alcanzo menor nombre, que con el Reyno tiránicamente adquirió, á este le dan el primado de auer en España descubierto, y aliado mineros de metales, especial de Oro, de que vino á tener gran co¬pia, no para lo que aora lo buscamos (según se presume) porque en aquellos tiempos no se usaua moneda, ni el oro se pretendía para mas que para hacer vasijas, y Jocalias, y ornatos de sus personas, mas para estos efectos (ó los que mas á Deabos Gerion le agradauan) es ansi que alca- zo tal, y tan copiosa suma de este metal, que los Griegos se llamaron Chriseo Gerion (que quiere decir Gerion de Oro) subieron tanto de punto las tiranicas vexaciones, que este Cauallero hacia á la gente de Andalucía, que llego á oidos de el buen Osiris, y fortaleciendo su buen intento con bastante copia de Nauios (de los que en aquel Siglo se usauan) y de valerosos soldados, pertrechados de las armas mejores, que pudieron aliar, poso en España, y no tan se¬cretamente, que el tirano Gerion no tubiese nueba de su venida, y en el conocimiento de la empresa que emprendía Osirios, conocio Gerion quan valeroso quería ser, y aperci¬biendo las mas gentes Españolas que pudo salió contra el a batalla en los campos de Tarifa: donde los españoles lo hi¬cieron valerosamente. Trauados, ya estos dos Principes en guerras fue el fin, y remate de ellas, que Osiris mato á Deabos Gerion y le quito el Reyno, este Gerion tenia tres hijos de quien se cuentan algunas fabulas, fundadas en la mucha semejanza, ansi de cuerpos como de condiciones, y inclinaciones que entre los tres auia pues queriendo el buen Osiris, que (ansi ellos como los demás de el Mundo) entendiesen que no le hizo tomar las armas la cudicia de reynar en España, sino solamente celo virtuoso, y el deseo de fauorecerlos tiránicamente oprimidos dejoles a los tres Ynfantes Geriones el Reyno nombrándolos por ligitimos erederos del. Y hecho esto (con sus victoriosas compañas) se voluio a Egipto donde fue alegremente recibido con pom-
Egipcias recibidos, y estimados en mucho, y con el tiempo yban ganando mas reputación con las gentes, porque iban creciendo los beneficios, que de la mano de el uno, y de el otro recibían. De ellos aprendieron todas las mas cosas que aun Pueblo hace uiuír puliticamente, y atratarse y comu-nicarse las mas familias con las otras, y finalmente comenzo acriarlas alas á aquel Reyno, con que despues vino a bolar, y valer tanto. Especial el gran Osiris, se inclino á la casa, q' en aquellas ebdades se tenia por mas, y de mayor nombre, que era redimir las repúblicas que á su noticia llegauan, estar opresas y afligidas de algún cruel tirano: teniendoles quitada la libertad (don gratissimo de la naturaleza) deja¬das otras jornadas, que este valeroso Osiris emprendió (ansi en la Yndia entonces conocida) como en Persia, Partia, Media, Asiria, y en lo demás de Asia y en Grecia, y otras partes de el Mundo digamos un oportuno socorro, que á nuestra España dio teniéndola fatigada, y opresa un rico, y opulento tirano (que según algunos Autores) deuia ser de la Aphrica lo qual pasa ansi. En el capitulo 10 de esta segunda parte dejamos apuntado como á el Principe, y Rey Español Tago, subcedio Beto lo que de este ay que decir degemoslo á los generales coronistas, y solo digamos, que de su apellido, y nombre, se llamo Betica aquel Pedazo de España, que oy se llama Andalucía, aunque algunos quie¬ren sentir, ó sospechar auerse llamado de tal nombre deriuandolo de Behim, que en lengua Hebrayca quiere decir tierra deleytossa, y fértil (qual lo fue nuestra Andalucía) finalmente nru Rey Beto murió auiendo reynado 31 años, sin dejar legitimo subcesor de sus Estados; y a esta causa quedó España alterada (ó la parte de ella que le reconocía vasallage) á la fama de la biudez de nr" madre España, un Aphricano (llamado Deabos Gerion) passo á ella con bas¬tante numero de gente, para lo que pretendía, casi el año antes de la Encarnación de Christo 1793. y comenzo á ti¬ranizarla por fuerza, alli donde arte ni industria no le era prouechosa, y con fuerzas, y demasías se hizo Señor de ella, y hincho sus campos, y de esas de muchas, y muy gruesas manadas de vacas, con que no alcanzo menor nombre, que con el Reyno tiránicamente adquirió, á este le dan el primado de auer en España descubierto, y aliado mineros de metales, especial de Oro, de que vino á tener gran co¬pia, no para lo que aora lo buscamos (según se presume) porque en aquellos tiempos no se usaua moneda, ni el oro se pretendía para mas que para hacer vasijas, y Jocalias, y ornatos de sus personas, mas para estos efectos (ó los que mas á Deabos Gerion le agradauan) es ansi que alca- zo tal, y tan copiosa suma de este metal, que los Griegos se llamaron Chriseo Gerion (que quiere decir Gerion de Oro) subieron tanto de punto las tiranicas vexaciones, que este Cauallero hacia á la gente de Andalucía, que llego á oídos de el buen Osiris, y fortaleciendo su buen intento con bastante copia de Nauios (de los que en aquel Siglo se usauan) y de valerosos soldados, pertrechados de las armas mejores, que pudieron aliar, poso en España, y no tan se¬cretamente, que el tirano Gerion no tubiese nueba de su venida, y en el conocimiento de la empresa que emprendia Osirios, conocio Gerion quan valeroso quería ser, y aperci¬biendo las mas gentes Españolas que pudo salió contra el a batalla en los campos de Tarifa: donde los españoles lo hi¬cieron valerosamente. Trauados, ya estos dos Principes en guerras fue el fin, y remate de ellas, que Osiris mato á Deabos Gerion y le quito el Reyno, este Gerion tenia tres hijos de quien se cuentan algunas fabulas, fundadas en la mucha semejanza, ansí de cuerpos como de condiciones, y inclinaciones que entre los tres auia pues queriendo el buen Osiris, que (ansi ellos como los demás de el Mundo) entendiesen que no le hizo tomar las armas la cudicia de reynar en España, sino solamente celo virtuoso, y el deseo de fauorecerlos tiránicamente oprimidos dejoles a los tres Ynfantes Geriones el Reyno nombrándolos por ligitímos erederos del. Y hecho esto (con sus victoriosas compañas) se voluio a Egipto donde fue alegremente recibido con pom¬pa, y aparato Triumphal. Y como el que es malo natural¬mente, y de la cepa y malicia, oluida fácilmente el beneficio, y jamas pone en oluido el agrauio, estos Geriones barbaros, oluidando el bien que Osiris les auia hecho en acellos con justo titulo Reyes de tan principar Reyno, se les vino a el pensamiento procurar la uenganza de la muerte de su pa¬dre: y siempre aun malo se le ofrece coadjutor para su maldad, tan amano, y prompto, quanto el se lo puede de-sear, tuuieron modo los Geriones de cartearse con Thifon ermano de Osiris que con el residía en Egipto, y con da- diuas, y promesas le hicieron venir á la mayor maldad, que pudiera cometer que fue (sin razón ni Justicia) matar escondidamente á su buen hermano Osiris de quien el auia recibido muchas honras, y beneficios. Y hecho, y cometido tan feo crimen, se paso en España a fin de reciuir de los Geriones el premio de su mala empresa. Tenia Osiris un hijo no menos valeroso que el, llamado Orón Libio, a quien ya (por sus grandes hazañas) llamauan Hercules Egipcio. Este como supo la muerte de su padre en las Provincias donde se alió vino con mucha priesa á consolar á Ysis su madre de quien fue reciuido con alegres lagrimas. Y sin tomar el buen hijo mucho reposo pusieron en cuidado (el, y la viuda) buscar el cuerpo de el buen Osiris, y auiendo gastado en esto algunos dias lo aliaron echo piezas en un lugar cercano á la Ysla Siene de alli lo lleuaron con solem¬nes endehas, y lo sepultaron onradamente en Abatho (Ysla hecha en medio una laguna) no muy lejos de la Ciu.d de Memphis (ya famosa) la qual laguna llamaron Stigia: y a ella (de alli adelante) nadie podia llegar, sino solos los Sa¬cerdotes, ciertos dias de el año: y con vestiduras pontifica¬les. Y el Demonio (sagaz enemigo de los hombres, aliando por alli abierto camino para ensanchar mas su culto, se comenzo a mostrar en forma y figura de Buey, y leuantan- dase en dos pies acia muchas mudanzas, y meneos, tales que causauan admiración el verlo. Y (como dice Tibulo) creiendo los Egipcios que fuese su Osiris, adorándolo por
Dioses, y dedicáronle altares, y Templos con cerimonias tan feas, y torpes, que mas desonestidad seria el tratarlas, que falta era el no escriuirlas. En estas cosas (y sus seme¬jantes) se venían arrematar las proezas de los eroycos va¬rones de aquellas viejas edades: este era el pago que se daua á su virtud, y merecimientos, que auiendo sido temidos en el Mundo por medio Dioses, y hijos de Dioses despues de muertos los consagrauan Aras, y sacrificios, de muchos nombres, y formas y ansi (de punto en punto) se entorpe¬cían mas los entendimientos de los mortales, y se aumen- tauan en el Mundo los abusos, y engaños con grande aplau¬so, y fiesta de el Ynfierno, y sus Aldeanos: porque desde la ruina, y depusicion de sus superuos intentos: y desde que á el primer hombre vido criado (y sospecho a que fin) siempre ha pretendido las empresas conque en aquellos tiempos salia, siempre á los hombres ponia siñuelos, y aña¬gazas, para por una via, o por otra atraerlos a su culto, y veneración: en tanto grado, que si en su mano fuera el poderlo, diera a todo el Ynfierno con sus términos, y ale¬daños a trueco de que un hombre ayunase un dia en seruicio, y onra suya concluidas las abusiones, obsequias de el muerto Osiris se paso su hijo Hercules á España, donde (en pro- secusion de la guerra y en venganza de su padre) mato á los tres Geriones, y puso en el Reyno a su hijo Híspalo, y también dio la muerte á su fraticida Tio, Tiphon. Las cosas que auemos escrito, pasauan en nra España y en Egipto. En la Grecia (que ya comenzaua a leuantar caueza y dar á el Mundo flores pululantes en las virtudes morales) se ocu- paua (lo mas granado de ella) en aumentar y hacer crecer por el Mundo su nombre, y reputación, especial en la Peninsula Peloponeso (que en aquel tiempo era el corazon de aquel Reyno) se auia dispuesto un valeroso Cauallero (á ymitacion de Ynaco, y Phoroneo) a congregar las fa¬milias derramadas, y bagabundas por los montes, y espesuras; lleuados a tal manera de uivir: por la gruesa inorancia de el bien que le es á los hombres la uida urbana, y pulida pa, y aparato Triumphal. Y como el que es malo natural¬mente, y de la cepa y malicia, oluida fácilmente el beneficio,7 y jamas pone en oluido el agrauio, estos Geriones barbaros, oluidando el bien que Osiris les auia hecho en acellos con justo titulo Reyes de tan principar Reyno, se les vino a el pensamiento procurar la uenganza de la muerte de su pa¬dre: y siempre aun malo se le ofrece coadjutor para su maldad, tan amano, y prompto, quanto el se lo puede de¬sear, tuuieron modo los Geriones de cartearse con Thifon ermano de Osiris que con el residia en Egipto, y con da- diuas, y promesas le hicieron venir á la mayor maldad, que pudiera cometer que fue (sin razón ni Justicia) matar escondidamente á su buen hermano Osiris de quien el auia recibido muchas honras, y beneficios. Y hecho, y cometido tan feo crimen, se paso en España a fin de reciuir de los Geriones el premio de su mala empresa. Tenia Osiris un hijo no menos valeroso que el, llamado Orón Libio, a quien ya (por sus grandes hazañas) llamauan Hercules Egipcio. Este como supo la muerte de su padre en las Provincias donde se alió vino con mucha priesa á consolar á Ysis su madre de quien fue reciuido con alegres lagrimas. Y sin tomar el buen hijo mucho reposo pusieron en cuidado (el, y la viuda) buscar el cuerpo de el buen Osiris, y auiendo gastado en esto algunos dias lo aliaron echo piezas en un lugar cercano á la Ysla Siene de alli lo licuaron con solem¬nes endehas, y lo sepultaron onradamente en Abatho (Ysla hecha en medio una laguna) no muy lejos de la Ciu.d de Memphis (ya famosa) la qual laguna llamaron Stigia: y a ella (de alli adelante) nadie podia llegar, sino solos los Sa¬cerdotes, ciertos dias de el año: y con vestiduras pontifica¬les. Y el Demonio (sagaz enemigo de los hombres, aliando por alli abierto camino para ensanchar mas su culto, se comenzo a mostrar en forma y figura de Buey, y leuantan- dase en dos pies acia muchas mudanzas, y meneos, tales que causauan admiración el verlo. Y (como dice Tibulo) creiendo los Egipcios que fuese su Osiris, adorándolo por
Dioses, y dedicáronle altares, y Templos con cerimonias tan feas, y torpes, que mas desonestidad seria el tratarlas, que falta era el no escriuirlas. En estas cosas (y sus seme¬jantes) se venían arrematar las proezas de los eroycos va¬rones de aquellas viejas edades: este era el pago que se daua á su virtud, y merecimientos, que auiendo sido temidos en el Mundo por medio Dioses, y hijos de Dioses despues de muertos los consagrauan Aras, y sacrificios, de muchos nombres, y formas y ansi (de punto en punto) se entorpe¬cían mas los entendimientos de los mortales, y se aumen- tauan en el Mundo los abusos, y engaños con grande aplau¬so, y fiesta de el Ynfierno, y sus Aldeanos: porque desde la ruina, y depusicion de sus superuos intentos: y desde que á el primer hombre vido criado (y sospecho a que fin) siempre ha pretendido las empresas conque en aquellos tiempos salia, siempre á los hombres ponia siñuelos, y aña¬gazas, para por una via, o por otra atraerlos a su culto, y veneración: en tanto grado, que si en su mano fuera el poderlo, diera a todo el Ynfierno con sus términos, v ale¬daños a trueco de que un hombre ayunase un dia en seruicio, y onra suya concluidas las abusiones, obsequias de el muerto Osiris se paso su hijo Hercules á España, donde (en pro- secusion de la guerra y en venganza de su padre) mato á los tres Geriones, y puso en el Reyno a su hijo Hispalo, y también dio la muerte á su fraticida Tio, Tiphon. Las cosas que auemos escrito, pasauan en nr" España y en Egipto. En la Grecia (que ya comenzaua a leuantar caueza y dar á el Mundo flores pululantes en las virtudes morales) se ocu- paua (lo mas granado de ella) en aumentar y hacer crecer por el Mundo su nombre, y reputación, especial en la Península Peloponeso (que en aquel tiempo era el corazon de aquel Reyno) se auia dispuesto un valeroso Cauallero (á ymitacion de Ynaco, y Phoroneo) a congregar las fa¬milias derramadas, y bagabundas por los montes, y espesuras; lleuados a tal manera de uivir: por la gruesa inorancia de el bien que le es á los hombres la uida urbana, y pulida ciuil, y conociéndolo este valeroso Lacedemone (que ansi se llamaua) por el el aumento que ya se veia en la Cuidad, y república de Argos y la conmoda autoridad que les siguia de uivir ansi, recogio, y junto mas copia de Compañas, y con ellas dio principio á aína opulenta Cuidad que (de su nombre) llamo Lacedemonia, y en remuneración de tan prestante beneficio (a sus coetáneos hecho) le llamaron hijo de Júpiter siendo su madre Taygetes. Esta grande y famosa Cuidad fue vivificada despues, por las justas, y bien ordenadas leyes, que en ella y para ella estableció Licurgo como lo trata Plutarco en la vida de Legislator. Fue tam¬bién llamada esta República Sparta, de donde fue Reyna aquella Helena (muger de Menalao) que con el fuego de su amor se abrasaba Troya; fueron sus naturales llamados Lacedemonios, y Spartanos. Detenido nos auemos en ver acontecimientos remotos (al parecer) de mi primer in¬tento, mas ase hecho para dar lugar á la duración de los tiempos, llegase aquel sancto, y celebrado en las diuinas le¬tras, quando el buen Patriarca Jacob, se alió con su familia multiplicada en Egipto, como lo tocaremos breuemente en el siguiente Capitulo.
Cap. 13 de la salida que hizo el Patriarca Jacob de Cana- an, y su entrada en Egipto y de el nacimiento de Moysen y de la salida de Baco, á la gran Yndia Oriental, y otras cosas.
Quedo en los hombres (desde aquel primer yerro) por tan natural y propio el erras, que si en algunas cosas acier¬tan, ó es por milagro, ó por acídente (y a caso) y como son hombres los que an escrito historias, y muchos los que las an manijado, y trasladado y traducido de unas lenguas en otras, no es de marauillar (que fuera de la sagrada Es- criptura se hallen muchos) se alien muchos yerros con la computación de los tiempos, y aun en el contesto de su
proceder: porque aun en las cosas que a poco tiempo que sucedieron las oymos contar á muchos, y entre ellos discre¬pan, y diferencian ansi en el tiempo como en el progreso de la historia. Porque tal es la variación de nuestras desva¬riadas memorias: pues que ara en la que a tantos centenares de años, que subcedieron, como las que auemos contado, y escripto? ansi que (amantisimo, y piadoso lector) no ofenda á su entendimiento, ni me agas cargo de la discordia que notares en mis escritos, con aquellos que en otras partes abras leydo mas acertados, y menos disonantes de la ver-dadera computación (á juicio de tu entendimiento) y se cierto, que en este particular hice todas mis diligencias: y sino llegaron á donde llegan los gustos, y deseos de todos, culpen á la quebradiza materia de que soy hecho, y si algo aliare acertado alaben al Señor por tan alto milagro: digo (en presecucion de mi intento) que con discordancia de pocos años (antes o despues) yban acaeciendo en el Mundo, los casos, y subcesos atras referidos, y venidos al punto que dexamos, es ansi que el amor de padre piadoso saco a nuestro Patriarca Jacob de la tierra y región de Palestina de la Prouincia de Canaan, y lo llevo á Egipto auer a su deseado Joseph de cuya prosperidad, y felices sucesos, estaua informado como mas largo se podra ver en el Genesis, y lleuo en su compañia sus hijos, y nietos que en numero eran 66 personas. Venido auia el señorio, y mando de Egipto (sucesiuamente) en los decendientes de Soros, y Ogdoo Acoreo (descendientes de Mesrraim) que como atras queda dicho fueron Reyes primeros de aquella parte de Mundo: y en los tiempos donde aora llegamos reinaua en la Cuidad de Taphnes Naphies Pharaon ante el qual auia alcanzado gracia Joseph con la interpretación de los sueños. Este ospedo, y estimo en mucho al buen Patriarca Jacob y les dio eredades, y posesiones á el, y á sus hijos y nietos, y ansi fue plantada aquella eredad de el Señor en Egipto: donde con largo discurso de acontecimientos estubieron 230 años, y vinieron a tener el Reyno Pharaones que no tuvieron ni
ciuil, y conociéndolo este valeroso Lacedemone (que ansi se llama ua) por el el aumento que ya se veia en la Cuidad, y república de Argos y la conmoda autoridad que les siguia de uivir ansi, recogio, y junto mas copia de Compañas, y con ellas dio principio á una opulenta Cuidad que (de su nombre) llamo Lacedemonia, y en remuneración de tan prestante beneficio (a sus coetáneos hecho) le llamaron hijo de Júpiter siendo su madre Taygetes. Esta grande y famosa Cuidad fue vivificada despues, por las justas, y bien ordenadas leyes, que en ella y para ella estableció Licurgo como lo trata Plutarco en la vida de Legislator. Fue tam¬bién llamada esta República Sparta, de donde fue Reyna aquella Helena (muger de Menalao) que con el fuego de su amor se abrasaba Troya; fueron sus naturales llamados Lacedemonios, y Spartanos. Detenido nos auemos en ver acontecimientos remotos (al parecer) de mi primer in¬tento, mas ase hecho para dar lugar á la duración de los tiempos, llegase aquel sancto, y celebrado en las diuinas le¬tras, quando el buen Patriarca Jacob, se alió con su familia multiplicada en Egipto, como lo tocaremos breuemente en el siguiente Capitulo.
Cap. 13 de la salida que hizo el Patriarca Jacob de Cana- an, y su entrada en Egipto y de el nacimiento de Moysen y de la salida de Baco, á la gran Yndia Oriental, y otras cosas.

Quedo en los hombres (desde aquel primer yerro) por tan natural y propio el erras, que si en algunas cosas acier¬tan, ó es por milagro, ó por acídente (y a caso) y como son hombres los que an escrito historias, y muchos los que las an manijado, y trasladado y traducido de unas lenguas en otras, no es de marauillar (que fuera de la sagrada Es- criptura se hallen muchos) se alien muchos yerros con la computación de los tiempos, y aun en el contesto de su
proceder: porque aun en las cosas que a poco tiempo que sucedieron las oymos contar á muchos, y entre ellos discre¬pan, y diferencian ansi en el tiempo como en el progreso de la historia. Porque tal es la variación de nuestras desva¬riadas memorias: pues que ara en la que a tantos centenares de años, que subcedieron, como las que auemos contado, y escripto? ansi que (amantisimo, y piadoso lector) no ofenda á su entendimiento, ni me agas cargo de la discordia que notares en mis escritos, con aquellos que en otras partes abras leydo mas acertados, y menos disonantes de la ver¬dadera computación (á juicio de tu entendimiento) y se cierto, que en este particular hice todas mis diligencias: y sino llegaron á donde llegan los gustos, y deseos de todos, culpen á la quebradiza materia de que soy hecho, y si algo aliare acertado alaben al Señor por tan alto milagro: digo (en presecucion de mi intento) que con discordancia de pocos años (antes o despues) yban acaeciendo en el Mundo, los casos, y subcesos atras referidos, y venidos al punto que dexamos, es ansi que el amor de padre piadoso saco a nuestro Patriarca Jacob de la tierra y región de Palestina de la Prouincia de Canaan, y lo llevo á Egipto auer a su deseado Joseph de cuya prosperidad, y felices sucesos, estaua informado como mas largo se podra ver en el Genesis, y lleuo en su compañia sus hijos, y nietos que en numero eran 66 personas. Venido auia el señorio, y mando de Egipto (sucesiuamente) en los decendientes de Soros, y Ogdoo Acoreo (descendientes de Mesrraim) que como atras queda dicho fueron Reyes primeros de aquella parte de Mundo: y en ios tiempos donde aora llegamos reinaua en la Cuidad de Taphnes Naphies Pharaon ante el qual auia alcanzado gracia Joseph con la interpretación de los sueños. Este ospedo, y estimo en mucho al buen Patriarca Jacob y les dio eredades, y posesiones á el, y á sus hijos y nietos, y ansi fue plantada aquella eredad de el Señor en Egipto: donde con largo discurso de acontecimientos estubieron 230 años, y vinieron a tener el Reyno Pharaones que no tuvieron ni
alcanzaron noticia de el grandioso beneficio que Dios auia hecho a la tierra de Egipto por la santa tercería de el Pa-/ triarca Joseph. Y temiendose de la multiplicación, y pujanza de los Hebreos comenzaron a oprimir, y molestiar (con importunas, y pesadas ocupaciones) aquel Pueblo (no me¬recedor de tanta aflicion) creyendo que el mucho trabajar los seria parte para impedir la generación (y fue muy al contrario) y boluiendo el Señor los ojos de su clemencia sobre ellos, y dignando sus piadosos oidos, á sus continuos ruegos, y oraciones, en el diuino conclaue de su alta proui- dencia, se trato, y difinio su libertad, y rescate; por la or¬den que en el éxodo se contiene. Caudillo temporal de la qual obra fue el Sancto varón Moysen este venerable Ca- pitan, y beatissimo Patriarca afirman los mas graues Auto¬res (y entre ellos Annio de Viteruio) auer nacido en la Ciu.d de Taphnes en Egipto reynando en el Pharaon Ama- nophis, y en nra España el Rey Sicoro único de este nombre a los 36 años de su reynado este Sicoro Reyno 46 años de manera que a esta cuenta nació Moysen cerca de los años antes de el nacimiento de Christo 1571, y otros ponen en sus memoriales auer gouernado el Pueblo de Ysrael cerca de el año de 1467. antes de nuestra redempcion, y si fue en tal tiempo su gouierno no fue en tiempo de Sicoro su na¬cimiento, sino de Siceleo su nieto (ó de Sicano su hijo Rey de España) mas como quiera que sea de el tribu de Leui; nació este beatissimo protector de el Pueblo electo su ven¬turoso nacimiento, y bien formada crianza, y la mas que venturosa salida que hizo al disierto con las manadas de Jectro su Suegro Sacerdote de Madian, verlas an en el éxo¬do, donde amplia, y católicamente están escriptas, y lo que hace a mi intento y prosecución de nra Micelanea es que quando en aquella populosa Ciu.d de Taphnes (donde el Rey, y su Corte residía) estaua este Santissimo Procurador, tratando con Pharaon Chencres (que por muerte de Ama- nophis auia subcedido en el Reyno) de parte de Dios en la redempcion y libertad de el Pueblo Hebreo teniendo viuidos
de su edad 80 años, en la misma Ciu.d y en aquel tiempo entre los demás cortesanos se alio Libero Dionisio, ó Bacco (que todos estos nombres le competen). Era tan pujante, y estaua tan floreciente en estos tiempos la tierra de Egipto que hacia ventaja á muchos de el Mundo, y pocas de el le ygualauan, y ansi era la Corte de sus Reyes guarnecida, y frequentada de los famosos ansi como Lico Bisgenito Libe¬ro Dionisio Bromio, y Leneo siendo su nombre proprio, y mas antiguo Baco su propia y natural tierra (como atras queda apuntado) fue la primera Yndia, y la Ciu.d de Nosa (Autor Pomponio Mela) y por cosas raras y hechos pere¬grinos, que en el vieron las ciegas gentes (y principalmente por auerles hecho creer que el auia sido inventor de el vino mintiendo en ello) y darlo a beber a su debotos con mucha abundancia, y por ser su compañía escuela de torpes vicios lo tuuieron y estimaron por Dios, y por engrandecerlo mas fingieron de el auer sido hijo de Júpiter, y que Semele fue su madre de la qual (dicen los que mienten) que siendo preñada rrogo encarecidamente a su amado Júpiter se jun¬tase con ella en aquella forma, y con aquella magestad que se juntaua con su muger, y hermana Juno, y negándoselo muchas veces el vano Dios lo vino a conjurar por la Sti- gia Laguna el qual Juramento era irrefragable, y preciso. Y ansi le fue forzosamente el cumplirlo y viniendo a dormir con ella vestido de rayos, y fuegos, mato con uno á la preñada Semele (porque tal Dios como aquel no era de los que dan vida sino muerte temporal para que por alli entren en la eterna que sus pecados merecen) muerta Semele, saco de su vientre el Ynfante, y abriéndose Júpiter el muslo lo metió en el, y alli cumplió el tiempo que le faltaua para nacer, y de aqui le vino el nombre de Bisgenito, que quiere decir engendrado dos beces. Lo dicho es fabula y fantasia poética, y en hecho de verdad, Baco fue descendiente de la estirpe y familia de Ophir (que como queda visto dio gente á la Yndia Oriental) y fue valerosissimo hombre en consejo, y esfuerzo, y de altos pensamientos, estimado por
alcanzaron noticia de el grandioso beneficio que Dios auia hecho a la tierra de Egipto por la santa tercería de el Pa-» triarca Joseph. Y temiendose de la multiplicación, y pujanza de los Hebreos comenzaron a oprimir, y molestiar (con importunas, y pesadas ocupaciones) aquel Pueblo (no me¬recedor de tanta aflición) creyendo que el mucho trabajar los seria parte para impedir la generación (y fue muy al contrario) y boluiendo el Señor los ojos de su clemencia sobre ellos, y dignando sus piadosos oidos, á sus continuos ruegos, y oraciones, en el diuino conclaue de su alta proui- dencia, se trato, y difinio su libertad, y rescate; por la or¬den que en el éxodo se contiene. Caudillo temporal de la qual obra fue el Sancto varón Moysen este venerable Ca- pitan, y beatissimo Patriarca afirman los mas graues Auto¬res (y entre ellos Annio de Viteruio) auer nacido en la Ciu.'1 de Taphnes en Egipto reynando en el Pharaon Ama- nophis, y en nr" España el Rey Sicoro único de este nombre a los 36 años de su reynado este Sicoro Reyno 46 años de manera que a esta cuenta nació Moysen cerca de los años antes de el nacimiento de Christo 1571, y otros ponen en sus memoriales auer gouernado el Pueblo de Ysrael cerca de el año de 1467. antes de nuestra redempcion, y si fue en tal tiempo su gouierno no fue en tiempo de Sicoro su na¬cimiento, sino de Siceleo su nieto (ó de Sicano su hijo Rey de España) mas como quiera que sea de el tribu de Leui; nació este beatissimo protector de el Pueblo electo su ven¬turoso nacimiento, y bien formada crianza, y la mas que venturosa salida que hizo al disierto con las manadas de Jectro su Suegro Sacerdote de Madian, verlas an en el éxo¬do, donde amplia, y católicamente están escripias, y lo que hace a mi intento y prosecución de nr" Micelanea es que quando en aquella populosa Ciu.'1 de Taphnes (donde el Rey, y su Corte residia) estaua este Santissimo Procurador, tratando con Pharaon Chencres (que por muerte de Ama- nophis auia subcedido en el Reyno) de parte de Dios en la redempcion y libertad de el Pueblo Hebreo teniendo viuidos ,
de su edad 80 años, en la misma Ciu.*1 y en aquel tiempo entre los demás cortesanos se alio Libero Dionisio, ó Bacco (que todos estos nombres le competen). Era tan pujante, y estaua tan floreciente en estos tiempos la tierra de Egipto que hacia ventaja á muchos de el Mundo, y pocas de el le ygualauan, y ansi era la Corte de sus Reyes guarnecida, y frequentada de los famosos ansi como Lico Bisgenito Libe¬ro Dionisio Bromio, y Leneo siendo su nombre proprio, y mas antiguo Baco su propia y natural tierra (como atras queda apuntado) fue la primera Yndia, y la Ciu.d de Nosa (Autor Pomponio Mela) y por cosas raras y hechos pere¬grinos, que en el vieron las ciegas gentes (y principalmente por auerles hecho creer que el auia sido inventor de el vino mintiendo en ello) y darlo a beber a su debotos con mucha abundancia, y por ser su compañia escuela de torpes vicios lo tuuieron y estimaron por Dios, y por engrandecerlo mas fingieron de el auer sido hijo de Júpiter, y que Semele fue su madre de la qual (dicen los que mienten) que siendo preñada rrogo encarecidamente a su amado Júpiter se jun¬tase con ella en aquella forma, y con aquella magestad que se juntaua con su muger, y hermana Juno, y negándoselo muchas veces el vano Dios lo vino a conjurar por la Sti- gia Laguna el qual Juramento era irrefragable, y preciso. Y ansi le fue forzosamente el cumplirlo y viniendo a dormir con ella vestido de rayos, y fuegos, mato con uno á la preñada Semele (porque tal Dios como aquel no era de los que dan vida sino muerte temporal para que por alli entren en la eterna que sus pecados merecen) muerta Semele, saco de su vientre el Ynfante, y abriéndose Júpiter el muslo lo metió en el, y alli cumplió el tiempo que le faltaua para nacer, y de aqui le vino el nombre de Bisgenito, que quiere decir engendrado dos beces. Lo dicho es fabula y fantasía poética, y en hecho de verdad, Baco fue descendiente de la estirpe y familia de Ophir (que como queda visto dio gente á la Yndia Oriental) y fue valerosissimo hombre en consejo, y esfuerzo, y de altos pensamientos, estimado por
sus grandes proezas de todos los Principes de el Mundo, el paso (cargado de riquezas inestimables, que de su tierra auia^ recogido) á los Reynos, y prouincias de el Asia, donde con la largueza de sus gastos, y los vicios estraños a que era in¬clinado se hizo bien qúisto con todos. Plinio dice que en este viaje (atrauesando la Yndia) y llegando á la Ciu.d de Lapsano, huvo en Venus un hijo llamado Priapo (cuyas parte dejo para que otro las trate si tiene deseo de entorpe¬cer sus escriptos) que para los mios no es materia tan obce- na: en este camino con los anzuelos de el vino, y su cores- pondiente sensualid3. Junto Baco una infinita copia de bagabundos, que le pagauan sus espensas con hacer creer a las gentes rudas, que era Dios y hijo de Dioses seguían su compañía una confusa multitud de mugeres lasciuas, y desonestas, y ellas atraían asi con sus bayles, y músicas aquella amontonada canalla, boceando siempre lo ores de su Baco, liberal y alegre, y con semejante aparato paso á la menor Asia, y de alli á Grecia, leuantando entre las gentes de aquel Siglo un millón de patrañas y fabulas que serán largas de referir. Con la misma forma de vagabundas es- quadras paso á Egipto, y en el se alió el tiempo que señala-mos, con otros muchos valerosos forasteros, que á la fama de la magestad de Taphnes, y Corte auian llegado á ella con varios designios, y pretensiones, y entre estos también se alio un Cauallero Griego llamado Cecrops, en amistad muy conjunto ál bariable Baco aunque muy obpuesto, y contrario á sus vicios, y de sus sequaces q.d0 se llegaron aquellos dias (aciagos para Pharaon) quando por la inexo¬rable pertinacia de su dura ceruiz, rigido corazon, le iva Dios castigando, y aumentando la pena según se crecentaua la culpa por no querer dar libertad ál Pueblo de Dios, que injusta y tiránicamente tenia oprimido llego al invencible corazon de Dionisio Baco una nunca asta alli sentida tur¬bación en ver las aguas bueltas en sangre sentir un terrible ruido de requinadoras ranas, soportar los importunos mos¬quitos sufrir el intenso dolor, y ediondez de las postemas, >
y begigas nacidas de repente, y mucho mas se conturbo en ver caer tanto, y tan espeso granizo en tierra, y Región donde las nubes no están dispuestas para condensarlo, y el ver tanta multitud de destruidoras langostas y hallarse (como los demás) aprehendido de unas tinieblas palpables que a toda cosa dejaua sepultada, todo lo qual con su claro entendimiento (aunque escurecido con vicios) bien co¬nocía el Yndiano Baco ser efectos sobre naturales, y acae¬cidos sin tiempo comenzosele a formar en la fantasia un concepto engendrado de su elada temor, y como lo ima¬gino lo hizo publico entre aquellos con quien tenia ya opinion, y ansi decia que Egipto (con todo lo á ella anejo) estaua a punto de perecer; y que sin falta en poco tiempo se vería en aquella Región su total ruina, y á las naciones de el Mundo llegaría (en breues dias) la nueba de su repen¬tino interitu, y caida, y con tales palabras, (y otras persua- sorias que el añidia) de su pecho tímido, salto el temor en los demás porque gran motiuo da la cobardía, y miedo de el Capitan aque el Soldado este amedrentrado, y se conturbe mayormente en aquellos, que demás de ser viles, y apocados ellos tienen á su caudillo por inbencible y fuerte, con pe- lixo de el miedo, fue apercibiendo Baco á las gentes que asta alli le seguian, y otra infinita caterva, que la largueza de sus vicios le amontono, y con gran copia de canalla tomo el camino para su patria con intento de entrar á la Yndia ultima, y inquietarla, y robarla y aumentar sus riquezas para poder mejor perpetuar sus vicios, y banquetear sus sectarios. Cecrobs (el otro estimado estrangero, que deja¬mos nombrado) aprehendido de el mismo temor, (y por ventura persuadido de Baco) se dispuso á huir de Egipto; porque su caida no le cogiese de bajo. Mas no quiso seguir á Libero Baco; porque sus vicios, y manera de viuir le desa¬gradaba, y ansi se paso á Grecia donde poblo la famosa Cuidad de Áthenas, que fue madre criadora de ciencias. Baco atrauesando los secos arenales, comenzo á entrar por la tierra de Madian y salió á las cabezadas de Arabia feliz,
sus grandes proezas de todos los Principes de el Mundo, el paso (cargado de riquezas inestimables, que de su tierra auia* recogido) á los Reynos, y prouincias de el Asia, donde con la largueza de sus gastos, y los vicios estraños a que era in¬clinado se hizo bien quisto con todos. Plinio dice que en este viaje (atrauesando la Yndia) y llegando á la Ciu.d de Lapsano, huvo en Venus un hijo llamado Priapo (cuyas parte dejo para que otro las trate si tiene deseo de entorpe¬cer sus escriptos) que para los mios no es materia tan obce- na: en este camino con los anzuelos de el vino, y su cores- pondiente sensualidd. Junto Baco una infinita copia de bagabundos, que le pagauan sus espensas con hacer creer a las gentes rudas, que era Dios y hijo de Dioses seguían su compañia un3 confusa multitud de mugeres lasciuas, y desonestas, y ellas atraían asi con sus bayles, y músicas aquella amontonada canalla, boceando siempre lo ores de su Baco, liberal y alegre, y con semejante aparato paso á la menor Asía, y de alli á Grecia, leuantando entre las gentes de aquel Siglo un millón de patrañas y fabulas que serán largas de referir. Con la misma forma de vagabundas es- quadras paso á Egipto, y en el se alió el tiempo que señala-mos, con otros muchos valerosos forasteros, que á la fama de la magestad de Taphnes, y Corte auian llegado á ella con varios designios, y pretensiones, y entre estos también se alio un Cauallero Griego llamado Cecrops, en amistad muy conjunto ál bariable Baco aunque muy obpuesto, y contrario á sus vicios, y de sus sequaces q.do se llegaron aquellos dias (aciagos para Pharaon) quando por la inexo¬rable pertinacia de su dura ceruiz, rígido corazon, le iva Dios castigando, y aumentando la pena según se crecentaua la culpa por no querer dar libertad ál Pueblo de Dios, que injusta y tiránicamente tenia oprimido llego al invencible corazon de Dionisio Baco una nunca asta alli sentida tur¬bación en ver las aguas bueltas en sangre sentir un terrible ruido de requinadoras ranas, soportar los importunos mos¬quitos sufrir el intenso dolor, y ediondez de las postemas,
y begigas nacidas de repente, y mucho mas se conturbo en ver caer tanto, y tan espeso granizo en tierra, y Región donde las nubes no están dispuestas para condensarlo, y el ver tanta multitud de destruidoras langostas y hallarse (como los demás) aprehendido de unas tinieblas palpables que a toda cosa dejaua sepultada, todo lo qual con su claro entendimiento (aunque escurecido con vicios) bien co¬nocía el Yndiano Baco ser efectos sobre naturales, y acae¬cidos sin tiempo comenzosele a formar en la fantasia un concepto engendrado de su elada temor, y como lo ima¬gino lo hizo publico entre aquellos con quien tenia ya opinion, y ansi decia que Egipto (con todo lo á ella anejo) estaua a punto de perecer; y que sin falta en poco tiempo se veria en aquella Región su total ruina, y á las naciones de el Mundo llegaría (en breues dias) la nueba de su repen¬tino interitu, y caida, y con tales palabras, (y otras persua¬soras que el añidia) de su pecho timido, salto el temor en los demás porque gran motiuo da la cobardía, y miedo de el Capitan aque el Soldado este amedrentrado, y se conturbe mayormente en aquellos, que demás de ser viles, y apocados ellos tienen á su caudillo por inbencible y fuerte, con pe- lixo de el miedo, fue apercibiendo Baco á las gentes que asta alli le seguian, y otra infinita caterva, que la largueza de sus vicios le amontono, y con gran copia de canalla tomo el camino para su patria con intento de entrar á la Yndia ultima, y inquietarla, y robarla y aumentar sus riquezas para poder mejor perpetuar sus vicios, y banquetear sus sectarios. Cecrobs (el otro estimado estrangero, que deja¬mos nombrado) aprehendido de el mismo temor, (y por ventura persuadido de Baco) se dispuso á huir de Egipto; porque su caida no le cogiese de bajo. Mas no quiso seguir á Libero Baco; porque sus vicios, y manera de viuir le desa¬gradaba, y ansi se paso á Grecia donde poblo la famosa Cuidad de Áthenas, que fue madre criadora de ciencias. Baco atrauesando los secos arenales, comenzo á entrar por la tierra de Madian y salió á las cabezadas de Arabia feliz,
y entre ella, y la Petrea, y por gran parte de la disierta, salió á Persia turbando ál Mundo su nombre, y aparato, y como ladrón casero, sabia muy bien los portillos, por donde se auia de entrar acer salto. Y ansi acordo (para asombrar las gentes) inventar instrumentos orribles, y alli fue donde se comenzo en el Mundo el Atambar instrumen¬to liuano para lleuar; y pessado para sufrir por la rudeza de su sonido: invento mas (para que aquellas gentes mal sabidas entendiessen, que los montes, y no los hombres se mouian contra ellos) que sus Soldados, y gentes fuesen cu¬biertos de ramos, de donde salió el nombre de Tirsos á sus sequaces; con tal aparato, y con las crueldades y daños, que iban aciendo se atemorizo la primera y segunda Yndia (que oluidada ya su gente de las enemigas armas de los Babilo¬nios) auian vivido, y se auian conseruado en una quieta y ociosa paz (aunque alterados algunas veces con guerrillas caseras, y de poco momento) mas luego que sonaron los Atambores de Baco: y se vieron en la tierra sus Tirsos, y Soldados, enrramados, y oieron el confuso estrepito de la canalla sin juicio, lo perdieron los simples Yndianos, y huiendo tal furor, peregrinaron de uno en otro peligro como lo diremos quando asentemos el hecho de Cecrops, que como dijimos fundo á Athenas la nominatissima, por sus academias, y unibersidad.
Cap. 14 de la fundación de Atenas en Grecia y de la buelta de Bacco de la Yndia, y daños que en ella hizo y de su entrada en España, y de la equivocación de los Pharaones de Egipto.—
Tanto pudo el temor arraygado en el animo de el buen cauallero Cecrops, y la certeza que Baco auia hecho de la total ruina de Egipto, acompañado con las portentosas se¬ñales que el veia que se puso en huida: mas hesta hizo (no en compañía de un vicioso abominable como Baco aunque era tenido por uno de sus vanos Dioses) sino solo se entrego a el mar y si camino de mas trabajo, y riesgo hallara, tam¬bién lo eligiera antes que admitir compañía de un hombre tan desenfrenado en los vicios, y torpezas como era aquel que su fabor, y compañia muchas veces le auia ofrecido. Mucho deue el virtuoso y bueno el huir y reusar la compa¬ñia y conversación de el malo, y reprouado: porque aunque no corrompa el trato de el tal, las costumbres de el perfecto á lo menos mancha su fama, y pone en opiniones su vida, que puesto en poca agua de todo punto no quite el ser á el vino, no deja de relajarle la fuerza, y hacerle perder parte de su color. Ansi se paso á Grecia el buen Cecrops, acom¬pañado de las gentes aficionadas á su virtuosa manera de ui- uir, y fundo la Ciudad dicha sitiada en aquella parte donde participa mas del mar Actico, La Prouincia de Acaya. Llamóse Atenas, primero Cecropia (por retener el nombre de su fundador) despues mudo el apellido, y se llamo Mop- sopia, por Mopso; que en ella tuuo el mando, y finalmente Minerua le llamo Athenas (como lo dice Cicerón en su oratoria). Tuvo este Cecrops un hijo no menos valeroso, y virtuoso que lo fue el (llamado Herisiton) deuoto gran-demente á sus Dioses vanos, y muy grato, y amigable, para los de su edad. En este tiempo (o poco mas adelante de el donde aora llegamos) fundo un sunptuoso templo en Del- phos, á la diosa Themis, donde unas cabras paciendo sobre una cueua que alli cerca estaua descubrieron el lugar don¬de el Demonio daua sus oráculos, y mandauan que lo hon- rrasen como lo nota Lactancio firmiano en sus di¬urnas instituciones despues un hijo de Latona (llamado Apollo) hombre poderoso (y no Rey de Delpho» como algunos lo llamauan) amplio, y enoblecio aquel templo haciendo creer á los de aquel siglo muchos engaños, y vanidad«s de estos (y de los ardides que este embaucador Apolo tuuo para sembrar este error) trata Paulo Orosio en su ormesta Mundi; este fue aquel celebratissimo templo de Apollo Delphico donde dauan respuesta las doncellas sacer- y entre ella, y la Petrea, y por gran parte de la disierta, salió á Persia turbando ál Mundo su nombre, y aparato, y como ladrón casero, sabia muy bien los portillos, por donde se auia de entrar acer salto. Y ansi acordo (para asombrar las gentes) inventar instrumentos orribles, y alli fue donde se comenzo en el Mundo el Atambar instrumen-to liuano para lleuar; y pessado para sufrir por la rudeza de su sonido: invento mas (para que aquellas gentes mal sabidas entendiessen, que los montes, y no los hombres se mouian contra ellos) que sus Soldados, y gentes fuesen cu¬biertos de ramos, de donde salió el nombre de Tirsos á sus sequaces; con tal aparato, y con las crueldades y daños, que iban aciendo se atemorizo la primera y segunda Yndia (que oluidada ya su gente de las enemigas armas de los Babilo¬nios) auian vivido, y se auian conseruado en una quieta y ociosa paz (aunque alterados algunas veces con guerrillas caseras, y de poco momento) mas luego que sonaron los Atambores de Baco: y se vieron en la tierra sus Tirsos, y Soldados, enrramados, y oieron el confuso estrepito de la canalla sin juicio, lo perdieron los simples Yndianos, y huiendo tal furor, peregrinaron de uno en otro peligro como lo diremos quando asentemos el hecho de Cecrops, que como dijimos fundo á Athenas la nominatissima, por sus academias, y unibersidad.
Cap. 14 de la fundación de Atenas en Grecia y de la buelta de Bacco de la Yndia, y daños que en ella hizo y de su entrada en España, y de la equivocación de los Pharaones de Egipto.—
Tanto pudo el temor arraygado en el animo de el buen cauallero Cecrops, y la certeza que Baco auia hecho de la total ruina de Egipto, acompañado con las portentosas se¬ñales que el veia que se puso en huida: mas hesta hizo (no en compañía de un vicioso abominable como Baco aunque era tenido por uno de sus vanos Dioses) sino solo se entrego a el mar y si camino de mas trabajo, y riesgo hallara, tam¬bién lo eligiera antes que admitir compañia de un hombre tan desenfrenado en los vicios, y torpezas como era aquel que su fabor, y compañia muchas veces le auia ofrecido. Mucho deue el virtuoso y bueno el huir y reusar la compa¬ñia y conversación de el malo, y reprouado: porque aunque no corrompa el trato de el tal, las costumbres de el perfecto á lo menos mancha su fama, y pone en opiniones su vida, que puesto en poca agua de todo punto no quite el ser á el vino, no deja de relajarle la fuerza, y hacerle perder parte de su color. Ansi se paso á Grecia el buen Cecrops, acom¬pañado de las gentes aficionadas á su virtuosa manera de ui- uir, y fundo la Ciudad dicha sitiada en aquella parte donde participa mas del mar Actico, La Prouincia de Acaya. Llamóse Atenas, primero Cecropia (por retener el nombre de su fundador) despues mudo el apellido, y se llamo Mop- sopia, por Mopso; que en ella tuuo el mando, y finalmente Minerua le llamo Athenas (como lo dice Cicerón en su oratoria). Tuvo este Cecrops un hijo no menos valeroso, y virtuoso que lo fue el (llamado Herisiton) deuoto gran-demente á sus Dioses vanos, y muy grato, y amigable, para los de su edad. En este tiempo (o poco mas adelante de el donde aora llegamos) fundo un sunptuoso templo en Del- phos, á la diosa Themis, donde unas cabras paciendo sobre una cueua que alli cerca estaua descubrieron el lugar don¬de el Demonio daua sus oráculos, y mandauan que lo hon- rrasen como lo nota Lactancio firmiano en sus di- uinas instituciones despues un hijo de Latona (llamado Apollo) hombre poderoso (y no Rey de Delpho» como algunos lo llamauan) amplio, y enoblecio aquel templo haciendo creer á los de aquel siglo muchos engañoe, y vanidad«s de estos (y de los ardides que este embaucador Apolo tuuo para sembrar este error) trata Paulo Orosio en su ormesta Mundi; este fue aquel celebratissimo templo de Apollo Delphico donde dauan respuesta las doncellas sacer- dotissas, dedicadas para aquel oficio Sibilino, y ansi perma¬neció asta la predicación Euangelica. 9
A nuestros Yndianos Ophiritas despulsados, y sin alien¬to los traian las armas, y rumores de Bacco desterrados de sus asientos, y fuera de las tierras que Dios les dio en suerte mas quien no auia de huir de las manos, y fiereza de aquella infernal bestia (si como dice Orosio) mañaua la Yndia en sangre con crueldad y henchía el Mundo de Juegos lasci- uos, y sucios: no quedo en todo lo que contienen las tres Yndias cuerpo de hombre de donde no fuese sacada (o elada) la sangre con las armas, y miedo; de esta vez se alargaron tanto poblando, y hinchendo Yslas, los atemori¬zados Yndios, que vinieron ha aliarse en parte donde al me¬dio dia no hacian sombra sus cuerpos, y las noches no di- ferenciauan de los dias en la duración, gozauan de dos Yn- uiernos, y dos veranos, y pudieron ver sus sombras esten¬derse, ygualmente á la una vanda, y a la otra (durante los dos desuios que el Sol hace á visitar los Tropicos) y no para alli, la peregrinación de los que menos podían por¬que siendo una vez leuantados de sus propios asientos (de quien el largo tiempo les auia dado posesion, propiedad) se andauan vagabundos, y desterrados no ocupados en mas que en huir (no de la furiosa mano de los Tiranos) sino de el miedo de ellos, que este les acia mas guerra á sus ate¬morizados corazones en aquellos lugares, que no las enemi¬gas armas en sus desnudos cuerpos: no veia ramo de árbol menearse, que no atendiesen ser uno de los Tirsos de Baco y aun este miedo se estendio asta las mas remotas, y alexa- das Yslas donde jamas seuido ni se pensó ver soldado, ni sequaz de el mal Capitan Bacco, ya se uido Ysla despoblarse, y huir todos sus moradores sin ver ninguno de ellos la causa por que huia fueles faborable su suerte, y remedio efica- cissimo para su temor hallarse en parte de Mundo donde el mar les ofrecía (a cada passo) nuebas Yslas para mora¬das permanentes, o para escondrijos por tiempo limitado. Mas como el repuesto que dejauan era de poco mas valor, que el que podían hallar no se les daua mucho ni se fatí- gauan por boluer por las alajas que desamparauan en su huida. No tenían nombre (ni en largos años despues lo tu- uieron) las inumerables Yslas que de este rebato, y sobre salto se descubrieron y poblaron que aunque en efecto venían huiendo, el miedo que de la tierra firme tuuieron les quito de todo punto el que de el mar solían tener, y con una pa¬sión de animo curaron otra (como suele acaecer). Ya el ti¬rano Dionissio Baco (y su vagabunda canalla) estauan artos de vencer, y cargados de riquezas y manchados de sangre humana, y la Yndia mayor (y las á ellas anexas, y conjun¬tas) puestas debajo la obediencia de el vano Dios, quando dispuso su partida, saliéndose por las faldas de las Armenias entro en la Capacodia, y de alli torcio sobre la Phenicia y Palestina, y Judea, y por todas partes, y va inficionando el Mundo, y inventando nouedades, como hombre vano, insolente y ambicioso aqui comenzo a usar las guirnaldas de yedra, para que con ellas en las cabezas celebrasen sus fiestas (según, y como despues se uso como consta de los Machabeos) invento también la Tiara (o Corona) por re¬presentación de Magestad aunque Diodoro Siculo dice que quando se embriagaua (lo qual era en el muy ordinario) se le meneaua demasiadamente la cabeza, y que para escusar aquella fealdad quando queria beuer se ataua en ella aquella Tiara, y poníanle nombre onoroso, para con el encubrir aquel vicioso defecto, y de alli vino á los Reyes usasen de aquel ornato en las cauezas. También uso el Báculo (ó bordon) deriuando el nombre de el suyo propio, y fue a fin de tener en que estriuar, quando el vino luchase con el. De otras cosas lo hacen inventor que tratarlas aquí no compete a mi escriptura. Muchos años gasto el desalmado Baco en estos viages, y correrías, mas no se como pudieron ser tantos como auian de ser necesariamente para venir á nuestra Es¬paña en el tiempo que nuestros Coronistas ponen su llega¬da. Nuestro Maestro Antonio de Nebrixa certifica su ve¬nida despues de auer vencido, y sugetado la Yndia (como dotissas, dedicadas para aquel oficio Sibilino, y ansi perma¬neció asta la predicación Euangelica. 9
A nuestros Yndianos Ophiritas despulsados, y sin alien¬to los traian las armas, y rumores de Bacco desterrados de sus asientos, y fuera de las tierras que Dios les dio en suerte mas quien no auia de huir de las manos, y fiereza de aquella infernal bestia (si como dice Orosio) mañaua la Yndia en sangre con crueldad y henchía el Mundo de Juegos lasci- uos, y sucios: no quedo en todo lo que contienen las tres Yndias cuerpo de hombre de donde no fuese sacada (o elada) la sangre con las armas, y miedo; de esta vez se alargaron tanto poblando, y hinchendo Yslas, los atemori¬zados Yndios, que vinieron ha aliarse en parte donde al me¬dio dia no hacían sombra sus cuerpos, y las noches no di- ferenciauan de los dias en la duración, gozauan de dos Yn- uiernos, y dos veranos, y pudieron ver sus sombras esten¬derse, ygualmente á la una vanda, y a la otra (durante los dos desuios que el Sol hace á visitar los Tropicos) y no para alli, la peregrinación de los que menos podían por¬que siendo una vez leuantados de sus propios asientos (de quien el largo tiempo les auia dado posesion, propiedad) se andauan vagabundos, y desterrados no ocupados en mas que en huir (no de la furiosa mano de los Tiranos) sino de el miedo de ellos, que este les acia mas guerra á sus ate¬morizados corazones en aquellos lugares, que no las enemi¬gas armas en sus desnudos cuerpos: no veia ramo de árbol menearse, que no atendiesen ser uno de los Tirsos de Baco y aun este miedo se estendio asta las mas remotas, y alexa- das Yslas donde jamas seuido ni se pensó ver soldado, ni sequaz de el mal Capitan Bacco, ya se uido Ysla despoblarse, y huir todos sus moradores sin ver ninguno de ellos la causa por que huia fueles faborable su suerte, y remedio efica- cissimo para su temor hallarse en parte de Mundo donde el mar les ofrecía (a cada passo) nuebas Yslas para mora¬das permanentes, o para escondrijos por tiempo limitado. Mas como el repuesto que dejauan era de poco mas valor, que el que podían hallar no se les daua mucho ni se fati- gauan por boluer por las alajas que desamparauan en su huida. No tenían nombre (ni en largos años despues lo tu- uieron) las ¡numerables Yslas que de este rebato, y sobre salto se descubrieron y poblaron que aunque en efecto venían huiendo, el miedo que de la tierra firme tuuieron les quito de todo punto el que de el mar solían tener, y con una pa¬sión de animo curaron otra (como suele acaecer). Ya el ti¬rano Dionissio Baco (y su vagabunda canalla) estauan artos de vencer, y cargados de riquezas y manchados de sangre humana, y la Yndia mayor (y las á ellas anexas, y conjun¬tas) puestas debajo la obediencia de el vano Dios, quando dispuso su partida, saliéndose por las faldas de las Armenias entro en la Capacodia, y de alli torcio sobre la Phenicia y Palestina, y Judea, y por todas partes, y va inficionando el Mundo, y inventando nouedades, como hombre vano, insolente y ambicioso aqui comenzo a usar las guirnaldas de yedra, para que con ellas en las cabezas celebrasen sus fiestas (según, y como despues se uso como consta de los Machabeos) invento también la Tiara (o Corona) por re¬presentación de Magestad aunque Diodoro Siculo dice que quando se embriagaua (lo qual era en el muy ordinario) se le meneaua demasiadamente la cabeza, y que para escusar aquella fealdad quando queria beuer se ataua en ella aquella Tiara, y ponianle nombre onoroso, para con el encubrir aquel vicioso defecto, y de alli vino á los Reyes usasen de aquel ornato en las cauezas. También uso el Báculo (ó bordon) deriuando el nombre de el suyo propio, y fue a fin de tener en que estriuar, quando el vino luchase con el. De otras cosas lo hacen inventor que tratarlas aqui no compete a mi escriptura. Muchos años gasto el desalmado Baco en estos viages, y correrias, mas no se como pudieron ser tantos como auian de ser necesariamente para venir á nuestra Es¬paña en el tiempo que nuestros Coronistas ponen su llega¬da. Nuestro Maestro Antonio de Nebrixa certifica su ve¬nida despues de auer vencido, y sugetado la Yndia (como lo refiere en unos versos ál fin de su Arte). Florian de Ocampo señala su venida á nuestra tierra cerca de los años antes de Christo de 1325, y auer poblado á Lebrixa (Ciu¬dad del Andalucía) y no ay que dubdar el auerse hallado en Egipto, en tiempo de él Sancto Moysen (como dejamos dicho). Y por que no ymaginen, que es imaginación mia, el traerlo á Taphnes en la cointura, y sazón referida, mira, y busque (quien de lo tal me pusiere el cargo) unas Bi¬blias aprobadissimas, por ¡su mucha antigüedad: y entre unas cotas que tiene en el margen quando se escriuen en el margen algunos coloquios de Moysen, y Pharaon, y los por¬tentos, y señales que Dios hacia en castigo de su dureza, y hallara hecha breue duración de los que yo escriuo (y aun¬que breue) muy bastante para decir lo dicho. Sea como fuere todos los Coronistas Españoles, y los que de sus cosas tratan dicen auer venido á ella Bacco con la multitud con¬fusa de vagabundas compañas que dejamos dicho. Dicen las historias que de sus cosas tratan, que pasando los disier- tos secos de la arenoa Aphrica se alió en una necesidad ex-trema, porque como aquella tierra de suyo sea esteril de agua, y las gentes de su exercito casi infinitas, y los soles muy re¬cios (por ser sus Cielos falto de nublados, que mitiguen sus rayos) comenzo a padecer una intensísima sed, añidiale rigor el ser aquella gente dada a uino y vicios que lo uno añide sequedad en las venas, y lo otro disminuie el aliento, y hace á los hombres flacos para sufrir trabajos; esta nece¬sidad le apretaua y lleuaua á lo ultimo: y subcedio (llegando á algún migajon de tierra jugosa) que toparon un Carnero, y por clara razón conocieron, que alli donde el tal animal se criaua no auria falta de agua mayormente que ya beian arboles, y prados verdosos, y comenzo a fingir Dionissio Bacco que auia hecho oracion á su padre Júpiter, y que por virtud, y mérito de ella se le auia aparecido en forma de aquel manso animal, y les auia mostrado el agua que luego aliaron a cabo de mucho rato. Confirmo este acaeci¬miento mucho (los animales de aquellos barbaros Sectarios) •en la creencia, deuoción de su caudillo, y de común consen¬timiento (despues de auer alli reposado algunos dias) se dio principio a un suntuoso, y phantastico Templo en reue- rencia y deuocion de su vano Júpiter, a quien llamaron Amon, porque quiere tanto decir como Júpiter de los are¬nales, este Templo fue muy estimado, y frequentado des-pues aunque otros atribuien esta fundación de Templo a el gran Osiris. Llego á nuestra España este Yndiano barbaro (con aquella escoria de el Mundo, torpe y bocinglera) reynando en ella (como quieren nuestros Chronistas). Romo de quien ni se conocio padre, ni linage escriuese de el auer poblado (cerca de el Mar Mediterráneo) la Ciu.d de Valencia, a quien (a diferencia de otras) llamamos de Aragón (o de el Cid) á esta primero llamaron de su nom¬bre de este Rey, Romo (que en griego suena lo mismo que Valencia) vino en la compañia de Bacco un Capitan muy priuado suyo (y algunos quieren decir que su hijo) llamado Lusso, que aportando á la tierra, y parte mas occidental de nuestra España, dio principio á la poblacion de aquella donde aliamos aora á Portugal, primero (y por su funda¬dor) llamada Lusitania. Auiendo Baco hecho notables cosas en España, se voluio á el Leuante donde feneció sus dias, y bajo á el Ynfierno cargado de pecados propios, y ágenos.
Partido Bacco de Egipto (como atras digimos) no tardo mucho el remedio de los oprimidos hebreos: porque (por orden de el piadoso Dios que de ellos se compadecia) en una noche los saco Moisen de aquella iniqua Ciudad, y los puso en libertad con arta perdida y daño de los Egipcios (como se le en el éxodo) auiendo cumplido 430 años caua- les de su destierro, y peregrinación entraron al principio (como queda dicho) con el Patriarca Jacob en Egipto 66 personas entre hijos y nietos de todas edades, y los que salieron aora (acaudillados por el Sancto Moysen cuyo coadjutor era Aron su hermano) fueron 600 mil de pelea, sin muchachos, niños, ni mugeres. Suele la equivocación de los nombres confundir y escurecer las escripturas, lle- lo refiere en unos versos ál fin de su Arte). Florian de Ocampo señala su venida á nuestra tierra cerca de los años antes de Christo de 1325, y auer poblado á Lebrixa (Ciu¬dad del Andalucia) y no ay que dubdar el auerse hallado en Egipto, en tiempo de el Sancto Moysen (como dejamos dicho). Y por que no ymaginen, que es imaginación mia, el traerlo á Taphnes en la cointura, y sazón referida, mira, y busque (quien de lo tal me pusiere el cargo) unas Bi¬blias aprobadissimas, por su mucha antigüedad: y entre unas cotas que tiene en el margen quando se escriuen en el margen algunos coloquios de Moysen, y Pharaon, y los por¬tentos, y señales que Dios hacia en castigo de su dureza, y hallara hecha breue duración de los que yo escriuo (y aun¬que breue) muy bastante para decir lo dicho. Sea como fuere todos los Coronistas Españoles, y los que de sus cosas tratan dicen auer venido á ella Bacco con la multitud con¬fusa de vagabundas compañas que dejamos dicho. Dicen las historias que de sus cosas tratan, que pasando los disier- tos secos de la arenoa Aphrica se alió en una necesidad ex¬trema, porque como aquella tierra de suyo sea esteril de agua, y las gentes de su exercito casi infinitas, y los soles muy re¬cios (por ser sus Cielos falto de nublados, que mitiguen sus rayos) comenzo a padecer una intensísima sed, añidiale rigor el ser aquella gente dada a uino y vicios que lo uno añide sequedad en las venas, y lo otro disminuie el aliento, y hace á los hombres flacos para sufrir trabajos; esta nece¬sidad le apretaua y lleuaua á lo ultimo: y subcedio (llegando á algún migajon de tierra jugosa) que toparon un Carnero, y por clara razón conocieron, que alli donde el tal animal se criaua no auria falta de agua mayormente que ya beian arboles, y prados verdosos, y comenzo a fingir Dionissio Bacco que auia hecho oracion á su padre Júpiter, y que por virtud, y mérito de ella se le auia aparecido en formi de aquel manso animal, y les auia mostrado el agua que luego aliaron a cabo de mucho rato. Confirmo este acaeci¬miento mucho (los animales de aquellos barbaros Sectarios) en la creencia, deuocion de su caudillo, y de común consen¬timiento (despues de auer alli reposado algunos dias) se dio principio a un suntuoso, y phantastico Templo en reue- rencia y deuocion de su vano Júpiter, a quien llamaron Amon, porque quiere tanto decir como Júpiter de los are¬nales, este Templo fue muy estimado, y frequentado des¬pues aunque otros atribuien esta fundación de Templo a el gran Osiris. Llego á nuestra España este Yndiano barbaro (con aquella escoria de el Mundo, torpe y bocinglera) reynando en ella (como quieren nuestros Chronistas). Romo de quien ni se conocio padre, ni linage escriuese de el auer poblado (cerca de el Mar Mediterráneo) la Ciu.'1 de Valencia, a quien (a diferencia de otras) llamamos de Aragón (o de el Cid) á esta primero llamaron de su nom¬bre de este Rey, Romo (que en griego suena lo mismo que Valencia) vino en la compañia de Bacco un Capitan muy priuado suyo (y algunos quieren decir que su hijo) llamado Lusso, que aportando á la tierra, y parte mas occidental de nuestra España, dio principio á la poblacion de aquella donde aliamos aora á Portugal, primero (y por su funda¬dor) llamada Lusitania. Auiendo Baco hecho notables cosas en España, se voluio á el Leuante donde feneció sus dias, y bajo á el Ynfierno cargado de pecados propios, y ágenos.
Partido Bacco de Egipto (como atras digimos) no tardo mucho el remedio de los oprimidos hebreos: porque (por orden de el piadoso Dios que de ellos se compadecía) en una noche los saco Moisen de aquella iniqua Ciudad, y los puso en libertad con arta perdida y daño de los Egipcios (como se le en el éxodo) auiendo cumplido 410 años caua- les de su destierro, y peregrinación entraron al principio (como queda dicho) con el Patriarca Jacob en Egipto 66 personas entre hijos y nietos de todas edades, y los que salieron aora (acaudillados por el Sancto Moysen cuyo coadjutor era Aron su hermano) fueron 600 mil de pelea, sin muchachos, niños, ni mugeres. Suele la equivocación de los nombres confundir y escurecer las escripturas, lle- uando el sonido de los semejantes, tras si el entendimiento donde no deuia yr, y ansi acorde poner aqui esto que se si¬gue. Este nombre Pharaon fue nombre de divinidad real entre los Egipcios, y nombre propio de alguno como lo trata Moneton en sus Epitomas. El primero Rey de Egipto (ya dejamos dicho auerse llamado Sores, y Sancto Antonio añide llamarse Egipto) y fue el primer Pharaon. El segundo di¬cen auerse llamado por propio nombre Menophis: el ter¬cero ceto (esto lo trata ansi mesmo el maestro de las histo¬rias Escolásticas, y ansi lo trata Alonso Venero en su in- quiridicion) aquel Pharaon en cuya gracia cayo Joseph. Y en cuyo tiempo Jacob, llego á Egipto, ya queda dicho auerse llamado Nephies; y desde este asta aquel en cuyo tiempo nació Moysen (que se llamaua Amenophis) pasaron ochos Pharaones, que no importan sus nombres para aqui, durante la vida de Moysen murió este Pharaon Amenophis, y su memoria y deuocion duro largos años; porque le fue hecha por veneración y reuerencia, una estatua, y imagen de piedra, y hallando el demonio camino llano para lo que deseaua metióse en ella y de alli respondía á las cosas que le eran preguntadas todos los dias, á el apuntar el Sol, y ansi permaneció este anzuelo de Satanas asta la clementis- sima venida de el buen Jesús á el Mundo con la qual cesaron las vanidades y fantasmas de los tales simulacros, aquel Pharaon endurecido (en quien la mano de Dios descargaba los azotes bien merecidos de su proterua dureza) ya digimos auerse llamado Cencres, (a que otros le llamauan Bocoris). Este fue aquel que las embrabecidas ondas del mar Berme¬jo, le fueron ultima y final sepultura. No solo de el sino de todos los que seguían su estandarte, y gion como se es¬criue en el Exodo, y este Pharaon Chencres; fue el ultimo de los que tuuieron en Egipto este dictando. El Santo Moysen, á Aron y sus inumerables compañas pasaron sin mojarse abriéndoles el mar camino enjunto, y al cabo de algunos años, y de no pocos trabajos siendo de edad de 120 años (según consta de el Testo sagrado) y Josué (hijo de
Num) quedo en su lugar con el govierno, y el passo el Jor¬dán, y metió el Pueblo en la tierra de promision, obrando el Señor muchas, y muy notables marauillas en fauor de aquel Pueblo, escogido.
Cap. 15. —de como vinieron los Yndios hallar este pedazo de Mundo, que llamamos Yndias Occidentales, y se metieron en el, y de que los llanos de el Piru fueron mar en otro tiempo, y las razones que ay para prouarlo.—
El apellido de mi obra me abre y allana el camino para (con libertad) entrar, y salir en las historias que mas acu¬dieren a proposito, y gusto de los curiosos: y justo es que volvamos á nuestros Yndianos Ophiritas (tomando el hilo de donde los dejamos) escandalizados, ofendidos, y perdi¬dosos con la entrada de el desalmado, y vicioso Bacco el qual (como digimos) dejo oprimida, y sugeta la Yndia, y puesta debajo el iugo de nueba seruidumbre, a los Reyes de la Asiría descendientes de Niño, y Semiramis a quien (aun¬que con algunas alteraciones, y mudanzas) siempre auian reconocido subgecion, y aunque Baco conquisto subgeto, y auassallo la Yndia no fue tanto por ser en ella Rey ni Señor quanto por ser tenido por Dios, y venerado por di- uino, y también para sacar riquezas que repartir entre las gentes, y con que vandear á sus muchas compañas: porque ya en este tiempo (según Plinio) Cadmo hijo de el Rey Agenor de Phenicia, auia descubierto, y conocido el metal riquísimo de el oro, y dado en el secreto de su fundición: y la plata ya era conocida, y usada en el Mundo; porque en la sagrada Escriptura Ephron auia apreciado el sepulcro que le dio el Patriarcha Abrahan, en siclos de plata, y de plata dice el mismo Genesis que era el vasso que Joseph mando meter en el costal de Benjamín, aunque Polidero Virgilio nos diga auer sido el primero, que la descubrió, y uando el sonido de los semejantes, tras si el entendimiento donde no deuia yr, y ansi acorde poner aqui esto que se si¬gue. Este nombre Pharaon fue nombre de divinidad real entre los Egipcios, y nombre propio de alguno como lo trata Moneton en sus Epitomas. El primero Rey de Egipto (ya dejamos dicho auerse llamado Sores, y Sancto Antonio añide llamarse Egipto) y fue el primer Pharaon. El segundo di¬cen auerse llamado por propio nombre Menophis: el ter¬cero ceto (esto lo trata ansi mesmo el maestro de las histo¬rias Escolásticas, y ansi lo trata Alonso Venero en su in- quiridicion) aquel Pharaon en cuya gracia cayo Toseph. Y en cuyo tiempo Jacob, llego á Egipto, ya queda dicho auerse llamado Nephies; y desde este asta aquel en cuyo tiempo nació Moysen (que se Ilamaua Amenophis) pasaron ochos Pharaones, que no importan sus nombres para aqui, durante la vida de Moysen murió este Pharaon Amenophis, y su memoria y deuocion duro largos años; porque le fue hecha por veneración y reuerencia, una estatua, y imagen de piedra, y hallando el demonio camino llano para lo que deseaua metióse en ella y de alli respondía á las cosas que le eran preguntadas todos los dias, á el apuntar el Sol, y ansi permaneció este anzuelo de Satanas asta la clementis- sima venida de el buen Jesús á el Mundo con la qual cesaron las vanidades y fantasmas de los tales simulacros, aquel Pharaon endurecido (en quien la mano de Dios descargaba los azotes bien merecidos de su proterua dureza) ya digimos auerse llamado Cencres, (a que otros le llamauan Bocoris). Este fue aquel que las embrabecidas ondas del mar Berme¬jo, le fueron ultima y final sepultura. No solo de el sino de todos los que seguían su estandarte, y gion como se es¬criue en el Exodo, y este Pharaon Chencrcs; fue el ultimo de los que tuuieron en Egipto este dictando. El Santo Moysen, á Aron y sus ¡numerables compañas pasaron sin mojarse abriéndoles el mar camino enjunto, y al cabo de algunos años, y de no pocos trabajos siendo de edad de 120 años (según consta de el Testo sagrado) y Josué (hijo de
Num) quedo en su lugar con el govierno, y el passo el Jor¬dán, y metió el Pueblo en la tierra de promision, obrando el Señor muchas, y muy notables marauillas en fauor de aquel Pueblo, escogido.
Cap. 15. —de como vinieron los Yndios hallar este pedazo de Mundo, que llamamos Yndias Occidentales, y se metieron en el, y de que los llanos de el Piru fueron mar en otro tiempo, y las razones que ay para prouarlo.—
El apellido de mi obra me abre y allana el camino para (con libertad) entrar, y salir en las historias que mas acu¬dieren a proposito, y gusto de los curiosos: y justo es que volvamos á nuestros Yndianos Ophiritas (tomando el hilo de donde los dejamos) escandalizados, ofendidos, y perdi¬dosos con la entrada de el desalmado, y vicioso Bacco el qual (como digimos) dejo oprimida, y sugeta la Yndia, y puesta debajo el iugo de nueba seruidumbre, a los Reyes de la Asiria descendientes de Niño, y Semiramis a quien (aun¬que con algunas alteraciones, y mudanzas) siempre auian reconocido subgecion, y aunque Baco conquisto subgeto, y auassallo la Yndia no fue tanto por ser en ella Rey ni Señor quanto por ser tenido por Dios, y venerado por di- uino, y también para sacar riquezas que repartir entre las gentes, y con que vandear á sus muchas compañas: porque ya en este tiempo (según Plinio) Cadmo hijo de el Rey Agenor de Phenicia, auia descubierto, y conocido el metal riquísimo de el oro, y dado en el secreto de su fundición: y la plata ya era conocida, y usada en el Mundo; porque en la sagrada Escriptura Ephron auia apreciado el sepulcro que le dio el Patriarcha Abrahan, en siclos de plata, y de plata dice el mismo Genesis que era el vasso que Joseph mando meter en el costal de Benjamin, aunque Polidero Virgilio nos diga auer sido el primero, que la descubrió, y fundió Eritonio hijo de Vulcano, y de la tierra. Ansi que el deseo de las cosas dichas, y la insaciable ambición metió á ' Baco en parte donde tanto daño hizo y tanta turbación cau¬so que pudo llegar su miedo mucho mas alia de donde pu-dieran llegar sus armas. Algunos dicen que solo tres años gasto en pasear la Yndia, y saquearla mas su temor duro mas de ducientos, porque quando la boz de sus crueldades acabo de sonar en los Reynos mucho mas orientales, que la ultima Yndia (de los quales el vano Bacco no tuvo noticia) ya el estaua de asiento en la Grecia concluydo el circulo de su viage, y por ventura muerto, y su alma en el Infier¬no; mas como juntamente ( con la boz de sus tiranías, y crueldades) yua la opinion falsa de su vana deidad sem¬bradas por sus sectarios, en rios entendian aquellas mal en¬tendidas naciones, que era inmortal, y que no podia morir, y que por el consiguiente aquellas exorbitancias, y vexacio- nes jamas tenian fin, y ansi no cesauan las huidas de las gentes barbaras buscando cada qual su quietud, y el reparo para el pesado golpe con que su mismo miedo le venia amenazando sin auer cosa que de la muerte, y daños le asegurase tanto se fueron alejando de el benigno cielo, y natiua tierra, que comenzaron á ser atormentados de in¬tensos frios, y á las cumbres que descubrían no las veian ver¬des como las pasadas sino blanqueando con la perpetua nie- be: de estas pasiones se ampararon con pieles de animales silvestres, que para tal efecto tomauan con machinas que inventauan, y ansi se pudieron sustentar, y hacer paz con los rígidos vientos de el Polo Antartico. Cosa es muy con¬forme á buena consideración, que ansí como las naciones inumerables de Dacos, Valacos, Liuonios, Seriphonios (en común llamados Hunos) que saliendo de la parte septen¬trional hicieron leuantar de sus asientos á los antiguos Go-dos, y se quedaron ellos con la tierra, y estos Godos (des¬pojados ya) se vinieron á Misia, y de ella hecharon á sus antiguos moradores, y reboluieron sobre la Tracia, y ven¬cieron en batalla á el Emperador Valente, y auiendose re¬cogido a una casa le pegaron fuego, y biuo le quemaron en ella, y inquietaron el Mundo hasta aliar el asiento que ade¬lante diremos. Por el consiguiente los auyentados Yndios (Compelidos de sus despojadores) leuantauan de sus asien¬tos á los que primero auian huido, y les hacían ser también delanteros en poblar nuebas Yslas: pues consta claro que ni la conciencia ni el temor de la restitución futura les ataria las manos a gente tan barbara, para que dejassen de tomar lo que no era suio no ponga (ni deue poner) en cuidado á el docto, y curioso lector, los vasos, y embarca¬ciones en que aquestas fugitiuas gentes sulcauan el mar in¬terpuesto á tantas Yslas; porque (si no les satisface lo que dejamos apuntado en el Capitulo 10 de la primera parte) deue creer y pensar que el miedo, y la madre naturaleza se consertarían con la gran maestra industria, y a manos llenas les daría pasage bastante, y aun deuemos también creer que las ñaues, que Semiramis metió contra la Yndia (como queda dicho) pudieron tomar motiuo aquellas gen¬tes para hacer sus embarcaciones, juntando tablas y estas cosiéndolas unas con otras con el Cayro (que aora tam¬bién usan) para tal efecto, y retouando aquellas junturas con algunos bitumines de los que en aquellas tierras se alian ó de resinas, de árbol, ó de otras cosas semejantes se harían. Pomponio Mela nos dice que en la Yndia ay cañas tan grue¬sas, que endído un cañuto de nudo á nudo, es capaz em¬barcación para dos (y para tres) hombres mas no quiero conartarlos á nauegacion de tanto riesgo, y notorio peligro de mas de que no se a uisto en la Yndia tal manera de em¬barcación ni aun cañas tan gruesas: mas por eso ay gran suma de juncos tan gordos, y Huíanos como son nra8' caña- hejas, ay ansi mesmo maderos notablemente ligeros, que hechos haces, y atados fuertemente, y despues estos haces (ayuntados, y atados entre si) de nuebo dan lugar bastan¬te para tegerse encima un cañizo de cañas fuertes, que vie¬ne a ser embarcación para mares, y golfos muy grandes, y si esto no quadra Pieles de Animales juntas, y cosidas fundió Eritonio hijo de Vulcano, y de la tierra. Ansi que el deseo de las cosas dichas, y la insaciable ambición metió á Baco en parte donde tanto daño hizo y tanta turbación cau¬so que pudo llegar su miedo mucho mas alia de donde pu¬dieran llegar sus armas. Algunos dicen que solo tres años gasto en pasear la Yndia, y saquearla mas su temor duro mas de ducicntos, porque quando la boz de sus crueldades acabo de sonar en los Reynos mucho mas orientales, que la ultima Yndia (de los quales el vano Bacco no tuvo noticia) ya el estaua de asiento en la Grecia concluydo el circulo de su viage, y por ventura muerto, y su alma en el Infier¬no; mas como juntamente ( con la boz de sus tiranías, y crueldades) yua la opinion falsa de su vana deidad sem¬bradas por sus sectarios, en rios entendian aquellas mal en¬tendidas naciones, que era inmortal, y que no podia morir, y que por el consiguiente aquellas exorbitancias, y vexacio- nes jamas tenian fin, y ansi no cesauan las huidas de las gentes barbaras buscando cada qual su quietud, v el reparo para el pesado golpe con que su mismo miedo le venia amenazando sin auer cosa que de la muerte, y daños le asegurase tanto se fueron alejando de el benigno cielo, y natiua tierra, que comenzaron á ser atormentados de in¬tensos frios, y a las cumbres que descubrían no las veian ver¬des como las pasadas sino blanqueando con la perpetua nie- be: de estas pasiones se ampararon con pieles de animales silvestres, que para tal efecto tomauan con machinas que inventauan, y ansi se pudieron sustentar, y hacer paz con los rígidos vientos de el Polo Antartico. Cosa es muy con¬forme á buena consideración, que ansí como las naciones ¡numerables de Dacos, Valacos, Liuonios, Seriphonios (en común llamados Hunos) que saliendo de la parte septen¬trional hicieron leuantar de sus asientos á los antiguos Go¬dos, y se quedaron ellos con la tierra, y estos Godos (des¬pojados ya) se vinieron á Misia, y de ella hecharon á sus antiguos moradores, y reboluieron sobre la Tracia, y ven¬cieron en batalla á el Emperador Valente, y auiendose re¬cogido a una casa le pegaron fuego, y biuo le quemaron en ella, y inquietaron el Mundo hasta aliar el asiento que ade¬lante diremos. Por el consiguiente los auyentados Yndios (Compelidos de sus despojadores) leuantauan de sus asien¬tos á los que primero auian huido, y les hacian ser también delanteros en poblar nuebas Yslas: pues consta claro que ni la conciencia ni el temor de la restitución futura les ataria las manos a gente tan barbara, para que dejassen de tomar lo que no era suio no ponga (ni deue poner) en cuidado á el docto, y curioso lector, los vasos, y embarca¬ciones en que aquestas fugitiuas gentes sulcauan el mar in¬terpuesto á tantas Yslas; porque (si no les satisface lo que dejamos apuntado en el Capitulo 10 de la primera parte) deue creer y pensar que el miedo, y la madre naturaleza se consertarían con la gran maestra industria, y a manos llenas les daria pasage bastante, y aun deuemos también creer que las ñaues, que Semiramis metió contra la Yndia (como queda dicho) pudieron tomar motiuo aquellas gen¬tes para hacer sus embarcaciones, juntando tablas y estas cosiéndolas unas con otras con el Cayro (que aora tam¬bién usan) para tal efecto, y retouando aquellas junturas con algunos bitumines de los que en aquellas tierras se alian ó de resinas, de árbol, ó de otras cosas semejantes se harian. Pomponio Mela nos dice que en la Yndia ay cañas tan grue¬sas, que endido un cañuto de nudo á nudo, es capaz em¬barcación para dos (y para tres) hombres mas no quiero conartarlos á nauegacion de tanto riesgo, y notorio peligro de mas de que no se a uisto en la Yndia tal manera de em¬barcación ni aun cañas tan gruesas: mas por eso ay gran suma de juncos tan gordos, y liuianos como son n""' caña- hejas, ay ansi mesmo maderos notablemente ligeros, que hechos haces, y atados fuertemente, y despues estos haces (ayuntados, y atados entre si) de nuebo dan lugar bastan¬te para tegerse encima un cañizo de cañas fuertes, que vie¬ne a ser embarcación para mares, y golfos muy grandes, y si esto no quadra Pieles de Animales juntas, y cosidas muy bien, y hinchados como odres suelen servir de bas¬tantes fundamentos, sobre que tegen cañizos (como dichc^ es) y con facilidad (y aun seguridad) se nauega en ellas: pues si en algún tiempo los hombres tienen industria para las tales imbenciones, ninguno puede ser tan ligitimo como aquel que gasta en buscar remedios para huir la muerte, y conseruar la vida.
Escriue Juan de Barros Coronista Portugués (en el pri¬mero libro de sus decadas) que auiendo Alfonso de Albur- querque, embocado por el mar de Persia nauegando en sus carauelas á la Ciudad de Ormuz, en un Pueblo marítimo que asaltaron tomaron en prisión un viejo Persa (anciano en la edad, y venerable en su semblante) en el pecho de el qual aliaron un libro que en la costosa enquadernacion suya se conocía ser estimado entre ellos; este (no com poco dolor de el venerable viejo) guardo para si Alfonso de Al- burquerque, y a cabo de algunos años (quando los Portu¬gueses vieneron a tener alguna noticia de la lengua y le¬tras Persianas) lo hicieron traducir en la lengua Portu- guessa y de el fueron sacados algunos traslados, y lleuados á Portugal, uno de estos vino a mis manos en la Ciudad de Gerez de la frontera el año de 1565. El qual une de un Pedro de Abreu, que auia sido frayle menor (que con solas estas señas lo conocerán muchos de aquella nación; porque las cosas que hizo en aquel Reyno fueron de mucha nota) en este libro trataua principalmente los hechos del gran Alexandro (poco discrepantes á los que de el escriue Quin¬to Curcio, y Plutarco, y otros Autores) y ansi mesmo to- caua (aunque confusamente estas huidas, y destierros que en los Capítulos pasados dexo escriptos, hacia ansi mismo copia de inumerables Yslas pobladas á la parte de el Polo Antartico. Y de cierta tierra que (aunque las costas, y riberas eran conocidas) el fin y remate de la tal tierra no se sabia ni conocía ni se determinauan si era Ysla, ó tie¬rra firme aunque un Ysleño, natural de la Yaua menor llamado Racomath, da por relación auer estado en aquella tierra Isleña, donde no dejan entrar ningún estrangero, y dice ser riquisima tierra, sana, fértil y la gente de ella her¬mosa, y dispuesta, y no pudo tomar entera noticia de sus cosas, por no dar los de la tierra lugar a ello, mas con todo entendido ser gente, parte Ydolatra, y parte Mahometana. Esta es noticia moderna: y como tal se añidió á el mapa de Jacobo Castaldo, que claramente hace tierra firme, y continuada aquella Austral, y lo mismo se colige de el li¬bro persianio que dejamos dicho aunque dice ser prorrum¬pida con largos brazos de mar, y siguiendo yo á este la pongo (en la demostración, y figura que dice en plano) rompida de algunos brazos de el mar. Ora sean Yslas, ora tierra firme, esta Austral de que tratamos, fue poblada de infinitas gentes en el tiempo, y por las causas que dejamos dichas, y comenzaron hacerse Señores entre ellos los que emparenteles eran mas copiosos porque esta fue siempre tenida entre los Yndios por felicidad.
Puso Dios un pedazo de Mundo atrauezado en su des-mensurada redondez de Norte á Norte, de tal asiento y apostura que con el un cabo mira ál Pollo Artico, y con el otro el Antartico, ciñendolo por medio aquella cinta tos¬tada, por donde el sol siempre camina no sabemos si desde el diluvio general quedo hecho tan separado apartamiento de lo demás que en este Mundo es tierra; o si otras altera¬ciones de vientos y mares an mudado su primera forma, y las ondas embrabecidas con los vientos Polares (perdien¬do el respeto) an rompido las Albarradas, y Talanqueras que les estoruauan el paso, y sean apoderado de lo que en algún tiempo no fue suyo. Lo que en esto sabré decir es; que en esta parte de Mundo que digo apartada de el que antes fue conocido; se hacen y alian unos arenales tan pro¬lijos, y estendidos que su principio se alia en 5 grados de la parte Antartica, y en busca de el Pollo suyo seuan en¬cumbrado asta ponerse debajo el Tropico de Capricornio en 23 grados y medio, siguiendo siempre la costa con gran¬des muedanos de arena, y por partes apartandose de ella muy bien, y hinchados como odres suelen servir de bas¬tantes fundamentos, sobre que tegen cañizos (como dicho, es) y con facilidad (y aun seguridad) se nauega en ellas: pues si en algún tiempo los hombres tienen industria para las tales imbenciones, ninguno puede ser tan ligitimo como aquel que gasta en buscar remedios para huir la muerte, y conseruar la vida.
Escriue Juan de Barros Coronista Portugués (en el pri¬mero libro de sus decadas) que auiendo Alfonso de Albur- querque, embocado por el mar de Persia nauegando en sus carauelas á la Ciudad de Ormuz, en un Pueblo marítimo que asaltaron tomaron en prisión un viejo Persa (anciano en la edad, y venerable en su semblante) en el pecho de el qual aliaron un libro que en la costosa enquadernacion suya se conocia ser estimado entre ellos; este (no com poco dolor de el venerable viejo) guardo para si Alfonso de Al- burquerque, y a cabo de algunos años (quando los Portu¬gueses vieneron a tener alguna noticia de la lengua y le¬tras Persianas) lo hicieron traducir en la lengua Portu- guessa y de el fueron sacados algunos traslados, y lleuados á Portugal, uno de estos vino a mis manos en la Ciudad de Gerez de la frontera el año de 1565. El qual une de un Pedro de Abreu, que auia sido frayle menor (que con solas estas señas lo conocerán muchos de aquella nación; porque las cosas que hizo en aquel Reyno fueron de mucha nota) en este libro trataua principalmente los hechos del gran Alexandro (poco discrepantes á los que de el escriue Quin¬to Curcio, y Plutarco, y otros Autores) y ansi mesmo to- caua (aunque confusamente estas huidas, y destierros que en los Capítulos pasados dexo escriptos, hacia ansi mismo copia de inumerables Yslas pobladas á la parte de el Polo Antartico. Y de cierta tierra que (aunque las costas, y riberas eran conocidas) el fin y remate de la tal tierra no se sabia ni conocia ni se determinauan si era Ysla, ó tie¬rra firme aunque un Ysleño, natural de la Yaua menor llamado Racomath, da por relación auer estado en aquella tierra Isleña, donde no dejan entrar ningún estrangero, y dice ser riquísima tierra, sana, fértil y la gente de ella her¬mosa, y dispuesta, y no pudo tomar entera noticia de sus cosas, por no dar los de la tierra lugar a ello, mas con todo entendido ser gente, parte Ydolatra, y parte Mahometana. Esta es noticia moderna: y como tal se añidió á el mapa de Jacobo Castaldo, que claramente hace tierra firme, y continuada aquella Austral, y lo mismo se colige de el li¬bro persianio que dejamos dicho aunque dice ser prorrum¬pida con largos brazos de mar, y siguiendo yo á este la pongo (en la demostración, y figura que dice en plano) rompida de algunos brazos de el mar. Ora sean Yslas, ora tierra firme, esta Austral de que tratamos, fue poblada de infinitas gentes en el tiempo, y por las causas que dejamos dichas, y comenzaron hacerse Señores entre ellos los que cmparenteles eran mas copiosos porque esta fue siempre tenida entre los Yndios por felicidad.
Puso Dios un pedazo de Mundo atrauezado en su des-mensurada redondez de Norte á Norte, de tal asiento y apostura que con el un cabo mira ál Pollo Artico, y con el otro el Antartico, ciñendolo por medio aquella cinta tos¬tada, por donde el so! siempre camina no sabemos si desde el diluvio general quedo hecho tan separado apartamiento de lo demás que en este Mundo es tierra; o si otras altera¬ciones de vientos y mares an mudado su primera forma, y las ondas embrabecidas con los vientos Polares (perdien¬do el respeto) an rompido las Albarradas, y Talanqueras que les estoruauan el paso, y sean apoderado de lo que en algún tiempo no fue suyo. Lo que en esto sabré decir es; que en esta parte de Mundo que digo apartada de el que antes fue conocido; se hacen y alian unos arenales tan pro¬lijos, y estendidos que su principio se alia en 5 grados de la parte Antartica, y en busca de el Pollo suyo seuan en¬cumbrado asta ponerse debajo el Tropico de Capricornio en 23 grados y medio, siguiendo siempre la costa con gran¬des muedanos de arena, y por partes apartandose de ella (con la misma intensa sequedad) aueces doce, a veces ca¬torce leguas la tierra adentro, y toda esta cantidad, y es¬pacio de tierra que auemos demarcado, es opinion de los Yndios viejos que en ella auitan (trayda y heredada de sus antiguos maiores de generación en generación) que fue mar y abitacion de peces: puesto que el tiempo ni el quan¬do, ni las causas porque dejo de serlo no las saben por ser gente poco dada a saber cosas que excedan de lo presente, mas hacen ser creedero esto, (y no ay testigo en contra de tanta fuerza) uno cerros y barrancas hechos, y formados de conchas marinas, que se alian y miran 10 y 12 leguas la tierra adentro, y ansi mesmo se alian encorporados en la misma tierra (y bien dentro de ella) grandes, y desmen¬surados guesos de bestias marinas, y ansi mesmo se deter¬minan y conocen en las faldas de las sierra intraterranea, los batideros y relexos que las ondas hacían con su ordina¬rio batir. Todo esto he traído para salir de la dubda arriba puesta, si esta tierra que digo fue desde su principio des¬membrada de los demás conocido de el Mundo, y parece- me a mi (ya muchos de mejor parecer les parece) que por las muestras que de ella se colige algunos centenares de años (despues de acabado el general diluvio) lo deuio auer por aca particular, ansi como también lo huvo en Egipto, y en Acaya, y en Tesalia, y en otras partes de el Mundo, y que aqueste diluvio hizo que aquellas tierras Australes (puestas en 52 hasta 70 grados) y encima de lo que llama¬mos el estrecho de Magallanes (como a partes bajas, y hu¬mildes) se retirase el mar, y hiciese en ella aquel numero de Yslas que ay; y que para el tal efecto retirase el mar hallar sus aguas dejando desocupado este pedazo de Reyno a quien llaman llanos de quien trataremos mas largo ade¬lante y de la causa porque jamas llueue en ellos; la misma alteración (o su semejante) hizo tierra abitable lo que an¬tes fue mar, y aora es el Reyno Malabar, y de lo que era tierra continuada, hizo las Yslas de Maldibar como lo apun¬tamos en el Capitulo 2 de la primera parte. Esto es lo que se puede colegir de las muestras que vemos, y relaciones que tenemos. Pues en esta parte de Mundo (que hacia el Po¬llo Artico se lebanta asta casi 80 grados) y hacia el An¬tartico asta 52, y medio sin ser prorrumpida de mar alguno, se metieron los amedrentados Ophiritas (á la quenta que sigo) cerca de los años de nra' redempcion 1154 quando en nra' España governaua el rey Gorgoris Melicola (pe¬núltimo de los antiguos Reyes Españoles) como veremos adelante, y poco antes que el valeroso Sant Son, tomasse a su cargo el gouierno de Ysrael, quando se regia por Jue¬ces y quando Julio Ascanio (subcesor de el Troyano Eneas) ampliaba en Ytalia la Ciudad de Albalonga en memoria de su Troya destruida, y por que el curioso Lector de esta nuestra Miscelánea no me note de temerario en querer dar¬les entrada en este pedazo de Mundo á nuestros Ophiritas sin dar mas autoridad á ello que la cuenta por mi seguida digo que los naturales de la Ysla de Japón tienen por me¬moria (en las antiguas escripturas de sus anales) que casi en el tiempo que yo señalo, y por las ocasiones atras refe¬ridas, que fue huir de las armas de el común enemigo (aun-que no saben nombrallo) pasaron en sus embarcaciones de la costa de Sian (que como queda dicho en el Capitulo 11 de esta segunda parte) esta puesta entre la Ysla Tras- ganges, y el Reyno de los Seres (o Chinas) que es lo mas oriental que se sabe, y hallando aquella grande y espaciosa Ysla desocupada, poblaron en ella y an constituido (con la duración de largos años) 33 Reynos inclusos en aquella Ysla, y en otras pequeñas de su circuito. De lo dicho da verdadero testimonio el Padre Gaspar Vilela de la Compa¬ñía de Jesús, en una carta que escriuio de la Yndia á Por¬tugal, su fecha de Cochin en 4 de Febrero 1571. Y es muy conforme a rrazon, que ansi como aquellos Japones pa¬saron alia huiendo, y se desabrigaron de su propio suelo con temor de morir lo mismo diuieron hacer estos otros Yndios, pues todos eran hijos y descendientes de la propa¬gación de Ophir aunque aquellos supieron conseruar la me¬(con la misma intensa sequedad) aueces doce, a veces ca-torce leguas la tierra adentro, y toda esta cantidad, y es¬pacio de tierra que auemos demarcado, es opinion de los Yndios viejos que en ella auitan (trayda y heredada de sus antiguos maiores de generación en generación) que fue mar y abitacion de peces: puesto que el tiempo ni el quan¬do, ni las causas porque dejo de serlo no las saben por ser gente poco dada a saber cosas que excedan de lo presente, mas hacen ser creedero esto, (y no ay testigo en contra de tanta fuerza) uno cerros y barrancas hechos, y formados de conchas marinas, que se alian y miran 10 y 12 leguas la tierra adentro, y ansi mesmo se alian encorporados en la misma tierra (y bien dentro de ella) grandes, y desmen¬surados guesos de bestias marinas, y ansi mesmo se deter¬minan y conocen en las faldas de las sierra intraterranea, los batideros y relexos que las ondas hadan con su ordina¬rio batir. Todo esto he traido para salir de la dubda arriba puesta, si esta tierra que digo fue desde su principio des¬membrada de los demás conocido de el Mundo, y parece- me a mi (ya muchos de mejor parecer les parece) que por las muestras que de ella se colige algunos centenares de años (despues de acabado el general diluvio) lo deuio auer por aca particular, ansi como también lo huvo en Egipto, y en Acaya, y en Tesalia, y en otras partes de el Mundo, y que aqueste diluvio hizo que aquellas tierras Australes (puestas en 52 hasta 70 grados) y encima de lo que llama¬mos el estrecho de Magallanes (como a partes bajas, y hu¬mildes) se retirase el mar, y hiciese en ella aquel numero de Yslas que ay; y que para el tal efecto retirase el mar hallar sus aguas dejando desocupado este pedazo de Reyno a quien llaman llanos de quien trataremos mas largo ade¬lante y de la causa porque jamas llueue en ellos; la misma alteración (o su semejante) hizo tierra abitable lo que an¬tes fue mar, y aora es el Reyno Malabar, y de lo que era tierra continuada, hizo las Yslas de Maldibar como lo apun¬tamos en el Capitulo 2 de la primera parte. Esto es lo que se puede colegir de las muestras que vemos, y relaciones que tenemos. Pues en esta parte de Mundo (que hacia el Po¬llo Artico se lebanta asta casi 80 grados) y hacia el An¬tartico asta 52, y medio sin ser prorrumpida de mar alguno, se metieron los amedrentados Ophiritas (á la quenta que sigo) cerca de los años de nra redempcion 1154 quando en n™' España governaua el rey Gorgoris Melicola (pe¬núltimo de los antiguos Reyes Españoles) como veremos adelante, y poco antes que el valeroso Sant Son, tomasse a su cargo el gouierno de Ysrael, quando se regia por Jue¬ces y quando Julio Ascanio (subcesor de el Troyano Eneas) ampliaba en Ytalia la Ciudad de Albalonga en memoria de su Troya destruida, y por que el curioso Lector de esta nuestra Miscelánea no me note de temerario en querer dar¬les entrada en este pedazo de Mundo á nuestros Ophiritas sin dar mas autoridad á ello que la cuenta por mi seguida digo que los naturales de la Ysla de Japón tienen por me¬moria (en las antiguas escripturas de sus anales) que casi en el tiempo que yo señalo, y por las ocasiones atras refe¬ridas, que fue huir de las armas de el común enemigo (aun-que no saben nombrallo) pasaron en sus embarcaciones de la costa de Sian (que como queda dicho en el Capitulo 11 de esta segunda parte) esta puesta entre la Ysla Tras- ganges, y el Reyno de los Seres (o Chinas) que es lo mas oriental que se sabe, y hallando aquella grande y espaciosa Ysla desocupada, poblaron en ella y an constituido (con la duración de largos años) 33 Reynos inclusos en aquella Ysla, y en otras pequeñas de su circuito. De lo dicho da verdadero testimonio el Padre Gaspar Vilela de la Compa¬ñía de Jesús, en una carta que escriuio de la Yndia á Por¬tugal, su fecha de Cochin en 4 de Febrero 1571. Y es muy conforme a rrazon, que ansi como aquellos Japones pa¬saron alia huiendo, y se desabrigaron de su propio suelo con temor de morir lo mismo diuieron hacer estos otros Yndios, pues todos eran hijos y descendientes de la propa¬gación de Ophir aunque aquellos supieron conseruar la me- moría de tal hecho, porque tuvieron noticia y uso de ca¬racteres (la qual les vino de la tierra adentro) y estotros como sus antepassados se hicieron Ysleños, antes que las le¬tras ni la imbencion de ellas, fuessen comunes á todas las naciones, quedáronse sin ellas, y ansi se fueron multipli¬cando, y barbarizando tomando cada uno por su Dios aque¬llo que mas le quadraua. Degemos por aora de tratar de la parte de nuestros Ophiritas a quien cupo en suerte aquel pedazo de Mundo, que el Doctor Montano llama Isthumo (de quien dejamos escripta relación breue) y bamos a tratar de la noticia que desta gente se tuvo (entre los Isrraelitas) de sus oros, y riquezas, y de que tiempo aca se quedaron oluidados de las memorias de los hombres; y para esto to¬maremos la carrera de algunos tiempos atrs.
Capitulo 16. de las cosas que en nra' España yban subcediendo en estos tiempos; y como Salomon Rey de Ys- rrael embio flotas á estas nuestras Yndias, y de la Armada que se perdió en el Puerto de Asion Gaber estando de partida para este Piru, y de otras antigüedades.
Con gran pujanza, y soberuia, y con ceruiz muy dura se auia conseruado en Asia el Ymperio, y Monarchia de los Asirios Babilonios, que la incestuosa Reyna Semiramis, y su marido Niño auian establecido en el Mundo, y siempre a- uian ido sus cosas en pujanza teniendo el Señorío, y mando de la Yndia Oriental: aunque no de todas ellas, porque aun¬que desde la entrada de Bacco quedaron los Asirios con la posesion de la Yndias tras Ganges duro poco en su obedien¬cia tanto por ser su sitio muy remoto, quanto porque ya aquella gente comenzaua á abrir los ojos, y conocer lo que le conuenia y conocido se lo sabia aplicar, y lo conseruaba con las armas de que ay (ansi como lo mas de el Mundo) estaua llena pretendiendo el mando cada uno para si, y par¬tiendose en vandos de manera que ya auia (de muchos años atras) echado de su cuello, el yugo de los Asirios, que de el tiempo señalado se lo tenía puesto. Vino á suceder en la Silla de aquella gran Monarchia (que auia ya durado 1239 años) un hijo de un valeroso Principe (que Suidas llama Anacyndaxaxi) a quien llamaron Sardanapalo (y otros le llaman Tonos colores) tan torpe en su vida, y costumbres, que tomando abito de muger se ponia entre sus concubinas a ilar, y labrar, y hacer otros oficios infames, y detestables, y lo que peor era (y mas escandalizaba á sus subditos) que usaua los actos venereos, conforme á el auito que usurpaua de muger; no pudieron los A'sirios (ni quisieron conseruar¬se) con la obediencia de tan abominable Principe, indigno de nombre, y trono de Rey, y para egecutar lo que en su libertad se acordo fue tomado por caudillo un Cauallero llamado Arbace; y este (ó mejor diciendo) sus pecados, y la República le dieron el fin y remate que Justino cuenta, y Diodoro Siculo en su Biblioteca, y en conclusión. La Mo¬narchia fue transferida á el poder y señorio de los Medos en quien duro espacio de 292 años; siendo su primero Mo- narcha el mismo Arbace a quien subcedieron (en la dura¬ción de el tiempo dicho) 8 reyes de aquella nación, ultimo de los quales fue Astiages de quien trataremos adelante quanto hagamos una breue relación de las cosas que pasauan en n™ España; quando el mando y señorio de los Asirios se acabo, que fue con la muerte de Sardanapalo que deuia ser cerca de los años antes de Xpo' 769. El ultimo Rey espa¬ñol de quien nra' Miscelánea deja hecha mención (si nos acordamos bien) fue Romo, el qual murió auiendo reinado 33 años, y sucedió su hijo Palatuo cerca de los años antes de nuestra redempcion 1306. Este Rey Palatuo fue molestado (y aun despojado de el Reyno) por algún tiempo, por la tiranía, y motin de Liciano (llamado también Caco) este fue el primero que en nra España uso Astas herradas y de guarnecer, y amparar el cuerpo con defensas de hierro y por esto fue llamado hijo de Vulcano. Palatuo boluio al moria de tal hecho, porque tuvieron noticia y uso de ca¬racteres (la qual les vino de la tierra adentro) y estotros como sus antepassados se hicieron Ysleños, antes que las le¬tras ni la imbencion de eljas, fuessen comunes á todas las naciones, quedáronse sin ellas, y ansi se fueron multipli¬cando, y barbarizando tomando cada uno por su Dios aque¬llo que mas le quadraua. Degemos por aora de tratar de la parte de nuestros Ophiritas a quien cupo en suerte aquel pedazo de Mundo, que el Doctor Montano llama Isthumo (de quien dejamos escripta relación breue) y bamos a tratar de la noticia que desta gente se tuvo (entre los Isrraelitas) de sus oros, y riquezas, y de que tiempo aca se quedaron oluidados de las memorias de los hombres; y para esto to¬maremos la carrera de algunos tiempos atrs.
Capitulo 16. ele las cosas que en ií" España yban subcediendo en estos tiempos; y como Salomon Rey de Ys- rrael embio flotas á estas nuestras Yndias, y de la Armada que se perdió en el Puerto de Asion Gaber estando de partida para este Piru, y de otras antigüedades.
Con gran pujanza, y soberuia, y con ceruiz muy dura se auia conseruado en Asia el Ymperio, y Monarchia de los Asirios Babilonios, que la incestuosa Reyna Semiramis, y su marido Niño auian establecido en el Mundo, y siempre a- uian ido sus cosas en pujanza teniendo el Señorío, y mando de la Yndia Oriental: aunque no de todas ellas, porque aun-que desde la entrada de Bacco quedaron los Asirios con la posesion de la Yndias tras Ganges duro poco en su obedien¬cia tanto por ser su sitio muy remoto, quanto porque ya aquella gente comenzaua á abrir los ojos, y conocer lo que le conucnia y conocido se lo sabia aplicar, y lo conseruaba con las armas de que ay (ansi como lo mas de el Mundo) estaua llena pretendiendo el mando cada uno para si, y pnr- tiendose en vandos de manera que ya auia (de muchos años atras) echado de su cuello, el yugo de los Asirios, que de el tiempo señalado se lo tenía puesto. Vino á suceder en la Silla de aquella gran Monarchia (que auia ya durado 1239 años) un hijo de un valeroso Principe (que Suidas llama Anacyndaxaxi) a quien llamaron Sardanapalo (y otros le llaman Tonos colores) tan torpe en su vida, y costumbres, que tomando abito de muger se ponia entre sus concubinas a ilar, y labrar, y hacer otros oficios infames, y detestables, y lo que peor era (y mas escandalizaba á sus subditos) que usaua los actos venereos, conforme á el auito que usurpaua de muger; no pudieron los Asirios (ni quisieron conseruar¬se) con la obediencia de tan abominable Principe, indigno de nombre, y trono de Rey, y para egecutar lo que en su libertad se acordo fue tomado por caudillo un Cauallero llamado Arbace; y este (ó mejor diciendo) sus pecados, y la República le dieron el fin y remate que Justino cuenta, y Diodoro Siculo en su Biblioteca, y en conclusión. La Mo¬narchia fue transferida á el poder y señorio de los Medos en quien duro espacio de 292 años; siendo su primero Mo- narcha el mismo Arbace a quien subcedieron (en la dura¬ción de el tiempo dicho) 8 reyes de aquella nación, ultimo de los quales fue Astiages de quien trataremos adelante quanto hagamos una breue relación de las cosas que pasauan en nr" España: quando el mando y señorio de los Asirios ;e acabo, que fue con la muerte de Sardanapalo que deuia ser cerca de los años antes de X,K> 769. El ultimo Rey espa¬ñol de quien n™ Miscelánea deja hecha mención (si nos acordamos bien) fue Romo, el qual murió auiendo reinado 33 años, y sucedió su hijo Palatuo cerca de los años antes de nuestra redempcion 1306. Este Rey Palatuo fue molestado (y aun despojado de el Reyno) por algún tiempo, por la tirania, y motin de Liciano (llamado también Caco) este fue el primero que en nr" España uso Astas herradas y de guarnecer, y amparar el cuerpo con defensas de hierro y por esto fue llamado hijo de Vulcano. Palatuo boluio al
Reyno a cabo de muchas contiendas (y en su tiempo) llegó á nuestra España Hercules, Alcides, y Jason, y sus Argo¬nautas, que venian por el mar Occeano septentrional pro¬siguiendo aquel tan largo viage que emprendieron, que sin dubda fue de los mayores, y mas largos que en aquellos si¬glos (ni en muchos adelantes) se hicieron en el Mundo. En fin nro Español Palatuo auiendo reynado, 6 años, despues de la depusicion de Licinio Caco (a quien Hercules mato en Ytalia) murió sin dejar heredero, y subcedio en el Reyno de España Eritreo (llamado ansi por ser natural de Cádiz, antes llamada Entrea). En tiempo de este Rey fue tomada, que¬mada y asolada, la gran Ciudad de Troya, en la Asia menor, de donde leuantaron muchas, y muy fabulosas historias, los Griegos engrandeciendo el hecho y los Frigios encareciendo su dolor, y las trayciones Griegas. A este Eritreo subcedio el natural Español Gargoris Melicola llamado de tal nombre, porque fue el primero que en nra' tierra aiunto enxambres de Auejas, y dio yndustria, á sus vasallos para poderse aprou- echar de aquella grangeria. Algunos Autores quieren que este Gorgoris sea Griego y que fue descendiente de ciertos linages, que vinieron á España quando Bacco passo á ella, y enfadados de sus torpezas se apartaron de seguirlo, y se que¬daron en aquel Reyno, en su tiempo de este Rey vinieron á España muchos estrangeros a poblarse en ella, y parte de ellos fueron escapados de las Guerras Troyanas, y otros vi¬nieron combidados de sus riquezas, y fertilidad; este Gargo¬ris tuvo un nieto llamado Abidis en cuyo nacimiento, y crianza subcedieron cosas de grandissima admiración, fue criado entre los sieruos, y salvaginas de el Campo, y de alli apasar de los intentos de su cruel abuelo Gargoris, fue este Abidis Principe prouechuosisimo para su república, y muy amador de sus subditos, y fundador de honestas, y justas leyes; que no le costo poco trabajo, el subgetar las gentes barbaras á la observancia y guarda de ellas. Murió auiendo reynado 35 años.
Estas cosas subcedian en nra madre España, y en la Ciu¬dad Santa de Jherusalen reynaua el Sancto Dey Dauid de cuyas virtudes, y excelencias, están llenos los sagrados Li¬bros, tuuo el ceptro real 40 años y subcediole en el Reyno su hijo Salomon cerca de los 992 años que Christo nro Re- demptor naciese. Este pacifico Rey gozo de el mas florido, prospero, y felice tiempo, que Rey jamas (antes ni despues de el) auia gozado en la tierra de Judea y Palestina. Pidióle á Dios sabiduría, y inteligencia para gouernar su Pueblo, y fuele dada. Y dice el mismo, que todos los bienes le binieron juntos con ella y ansi no ignoró cosa de las que son debajo de Cielo, y de todas trato, y disputo desde el mas alto cedro de el Libano hasta el Esopo que crece en la pared. Esta sabiduría fue sobre natural, y como hombre que no ignoraua cosa alguna, tampoco ignoro auer en el Mundo este pedazo de Mundo, oculto á los demás vivien¬tes: y ansi mesmo supo y entendió (sobre naturalmente) mucho y muy fino oro, y con este conocimiento auiendo ya acabado aquel suntuoso edificio de el Templo de Jheru- salem, y la casa Real, no menos lo uno y lo otro galano que costoso con los marineros, y pilotos, que Hiran Rey de Tiro (gran amigo suyo le dio) mando hacer una flota en el Puerto de Asion Gaber (que es en el remate que hace el mar bermejo entre las Arabias) y hecha le mando que caminasse á Ophir dándole (á lo que se puede presumir) instrucion de como auian de gouernarse y a que parte de el Mundo auian de yr y la flota hecha á la bela, y desem¬bocada por la parte que aora llamamos estrecho de Meca es muy conforme arrazon, y fue ansi que marearon sus velas para el Oriente, y sulcando aquellos nuebos y cono¬cidos mares, vinieron (según place á el doctor Benedicto Arias Montano) a nro Piru de donde á cabo de 3 años boluie- ron con una gran suma de oro, que el Texto Sagrado lo nu¬mera en 950 talentos, y aunque esta manera de estimar los talentos acerca de unas naciones era de mas cantidad que en otras, aqui sea de entender de el Talento mayor (que según algunos especial Enciso en su Consmographia) te-
Reyno a cabo de muchas contiendas (y en su tiempo) llegó á nuestra España Hercules, Alcides, y Jason, y sus Argo¬nautas, que venian por el mar Occeano septentrional pro¬siguiendo aquel tan largo viage que emprendieron, que sin dubda fue de los mayores, y mas largos que en aquellos si¬glos (ni en muchos adelantes) se hicieron en el Mundo. En fin nr<> Español Palatuo auiendo reynado, 6 años, despues de la depusicion de Licinio Caco (a quien Hercules mato en Ytalia) murió sin dejar heredero, y subcedio en el Reyno de España Eritreo (llamado ansi por ser natural de Cádiz, antes llamada Entrea). En tiempo de este Rey fue tomada, que¬mada y asolada, la gran Ciudad de Troya, en la Asia menor, de donde leuantaron muchas, y muy fabulosas historias, los Griegos engrandeciendo el hecho y los Frigios encareciendo su dolor, y las trayciones Griegas. A este Eritreo subcedio el natural Español Gargoris Melicola llamado de tal nombre, porque fue el primero que en nra tierra aiunto enxambres de Anejas, y dio yndustria, á sus vasallos para poderse aprou- echar de aquella grangeria. Algunos Autores quieren que este Gorgoris sea Griego y que fue descendiente de ciertos linages, que vinieron á España quando Bacco passo á ella, y enfadados de sus torpezas se apartaron de seguirlo, y se que¬daron en aquel Reyno, en su tiempo de este Rey vinieron á España muchos estrangeros a poblarse en ella, y parte de ellos fueron escapados de las Guerras Troyanas, y otros vi¬nieron combidados de sus riquezas, y fertilidad; este Gargo¬ris tuvo un nieto llamado Abidis en cuyo nacimiento, y crianza subcedieron cosas de grandissima admiración, fue criado entre los sieruos, y salvaginas de el Campo, y de alli apasar de los intentos de su cruel abuelo Gargoris, fue este Abidis Principe prouechuosisimo para su república, y muy amador de sus subditos, y fundador de honestas, y justas leyes; que no le costo poco trabajo, el subgetar las gentes barbaras á la observancia y guarda de ellas. Murió auiendo reynado 3 5 años.
Estas cosas subcedian en nra madre España, y en la Ciu¬dad Santa de Jherusalen reynaua el Sancto Dey Dauid de cuyas virtudes, y excelencias, están llenos los sagrados Li¬bros, tuuo el ceptro real 40 años y subcediole en el Reyno su hijo Salomon cerca de los 992 años que Christo nro Re- demptor naciese. Este pacifico Rey gozo de el mas florido, prospero, y felice tiempo, que Rey jamas (antes ni despues de el) auia gozado en la tierra de Judea y Palestina. Pidióle á Dios sabiduría, y inteligencia para gouernar su Pueblo, y fuele dada. Y dice el mismo, que todos los bienes le binieron juntos con ella y ansi no ignoró cosa de las que son debajo de Cielo, y de todas trato, y disputo desde el mas alto cedro de el Líbano hasta el Esopo que crece en la pared. Esta sabiduría fue sobre natural, y como hombre que no ignoraua cosa alguna, tampoco ignoro auer en el Mundo este pedazo de Mundo, oculto á los demás vivien¬tes: y ansi mesmo supo y entendió (sobre naturalmente) mucho y muy fino oro, y con este conocimiento auiendo ya acabado aquel suntuoso edificio de el Templo de Jheru- salem, y la casa Real, no menos lo uno y lo otro galano que costoso con los marineros, y pilotos, que Hiran Rey de Tiro (gran amigo suyo le dio) mando hacer una flota en el Puerto de Asion Gaber (que es en el remate que hace el mar bermejo entre las Arabias) y hecha le mando que caminasse á Ophir dándole (á lo que se puede presumir) instrucion de como auian de gouernarse y a que parte de el Mundo auian de yr y la flota hecha á la bela, y desem¬bocada por la parte que aora llamamos estrecho de Meca es muy conforme arrazon, y fue ansi que marearon sus velas para el Oriente, y sulcando aquellos nuebos y cono¬cidos mares, vinieron (según place á el doctor Benedicto Arias Montano) a nro Piru de donde á cabo de 3 años boluie- ron con una gran suma de oro, que el Texto Sagrado lo nu¬mera en 950 talentos, y aunque esta manera de estimar los talentos acerca de unas naciones era de mas cantidad que en otras, aqui sea de entender de el Talento mayor (que según algunos especial Enciso en su Consmographia) te¬nía peso de 17 quintales, y no es de creer que fuesse menos s pues que 950 bastauan para cargar una flota, que no deuia de ser pequeña. Esta entiendo yo que fue la primera flota que para la tierra de Ophir se hizo, aunque también creo que diuieron de ir muchas veces á ella por oro. De mucho tiempo atras tenia ya fama la fineza de el oro de Ophir, y era tanta su estimación, y excelencia que era usado su nombre, y traido por comparatiuo de las cosas inestima¬bles. Queriendo Job en sus versos encarecer, y ponderar el valor, y precio de la sapiencia dice no se estima el oro obrizo en su comparación: y en este lugar (y en otros) don¬de se aliare este adjetiuo, Obrizo ase de entender Ophiri- zo deducido de Ophir, y no como quiere el Maestro Ro¬drigo Fernandez de Sancta ella, de manera que según esto aun en tiempo de Job, que fue poco menos antiguo, que Abrahan, ya se tenia noticia, y platica de el oro de Ophir no porque en aquel tiempo (ni muchos años despues) se tuuiesse noticia de este nro Piru a quien (según Montano) llamaron despues Paruain (porque aun no auian venido gentes á el, como consta de lo de atras) mas teniasse de que Ophir (el Patriarca) auia salido á poblar acia el nacimiento de el Sol de donde aquel oro venia. Y aun Josepho llana¬mente quiere que sea Ophir el Aurea Chersoneso que es lo que aora llamamos Punta (o cabo) de Malaca, puesto en la Yndia tras Ganges (como diremos adelante) ansi que en tiempo de el sapientissimo Salomon se comenzo la naue- gacion, á esta parte de Mundo, y se frequento (según cons¬ta de el Capitulo 3 de esta segunda parte en lo que refiere de Arias Montano) y despues de sus dias no se nauego mas: puesto que como consta por el Capitulo 20 de el 2 de el Paralipomenon Josaphat Rey de Judea (auiendo hecho amistad con Ochosia Rey de Ysrrael) hicieron compañia para boluer á seguir aquella navegación, y camino, y aunque Josaph era bueno, y andaua en la ley de el Señor destruiose mucho en que con los malos se confederasse y por castigo de esto le destruyo Dios la flota, y ansi no passo
adelante la tal navegación, y tratanza, y se quedaron nro" Ophiritas Piruleros sepultados en oluido asta nuestros tiem-pos como se dirá adelante. Para que sepamos una lamen¬table calamidad, que nra España padecia en estos tiempos de Salomon (o muy cerca de ellos) sera menester que bol- vamos á el hilo que dejamos cortado, y lo añudemos por la muerte de el buen Rey Abidis, el qual lleuo consigo á la sepultura, la felicidad, y contento de que gozaua España en aquella temporada, porque con el se le acabaron los Reyes, y se comenzaron á seguir aquellos intensísimos jue¬gos y calores de que hacen memoria todos los Chronistas Españoles, aunque el Garibai, (y otros algunos quieren sentir lo contrario) mas si ello es ansi que paso en el re¬mate de la vida de este Rey, fue cerca de los años antes de Christo 1071, puso en tal estremo á España la falta de pluvias por duración de 26 años, que de todo punto quedo destruida, y despoblada de su nobleza antigua, y fue nece¬sario, salirse de ella los que quisieron vivir, porque la mis¬ma tierra (ofendida de la intensa calor) abria bocas con que tragua á sus propios, y naturales hijos, y a cabo de lar¬gos años fue restaurada con la buelta de sus pocos Espa¬ñoles que auian quedado, y de otro infinito numero de es- trangeros que de varias partes vinieron con animo de po¬blar, y permanecer en ella.
Algún tanto dicen los Autores que estaua España re¬ducida a su antiguo verdor, y muy vecina á su perdida prosperidad quando unos Pastores que guardauan sus ga¬nados en las faldas de los montes Perineos (que son las cor¬dilleras, que diuiden á España de ¡a Francia) queriendo quemar las malezas, y mal ojo de las breñas á fin que con las primeras pluvias boluiessen las yervas, y matas á reto¬ñecer, para que sus ganados tuiesen mas abundantes pastos, el fuego se fue tanto apoderando de aquellas antiguas ar¬boledas, que se comenzaron á abrazar todas las montañas con tan pujante, y valido fuego que no basto humana diligencia á refrenallo, y auiendo hecho presa en la mas nia peso de 17 quintales, y no es de creer que fuesse menos pues que 950 bastauan para cargar una flota, que no deuia de ser pequeña. Esta entiendo yo que fue la primera flota que para la tierra de Ophir se hizo, aunque también creo que diuieron de ir muchas veces á ella por oro. De mucho tiempo atras tenia ya fama la fineza de el oro de Ophir, y era tanta su estimación, y excelencia que era usado su nombre, y traido por comparatiuo de las cosas inestima¬bles. Queriendo Job en sus versos encarecer, y ponderar el valor, y precio de la sapiencia dice no se estima el oro obrizo en su comparación: y en este lugar (y en otros) don¬de se aliare este adjetiuo, Obrizo áse de entender Ophiri- zo deducido de Ophir, y no como quiere el Maestro Ro¬drigo Fernandez de Sancta ella, de manera que según esto aun en tiempo de Job, que fue poco menos antiguo, que Abrahan, ya se tenia noticia, y platica de el oro de Ophir no porque en aquel tiempo (ni muchos años despues) se tuuiesse noticia de este nr" Piru a quien (según Montano) llamaron despues Paruain (porque aun no auian venido gentes á el, como consta de lo de atras) mas teniasse de que Ophir (el Patriarca) auia salido á poblar acia el nacimiento de el Sol de donde aquel oro venia. Y aun Josepho llana¬mente quiere que sea Ophir el Aurea Chersoneso que es lo que aora llamamos Punta (o cabo) de Malaca, puesto en la Yndia tras Ganges (como diremos adelante) ansi que en tiempo de el sapientissimo Salomon se comenzo la naue- gacion, á esta parte de Mundo, y se frequento (según cons¬ta de el Capitulo 3 de esta segunda parte en lo que refiere de Arias Montano) y despues de sus dias no se nauego mas: puesto que como consta por el Capitulo 20 de el 2 de el Paralipomenon Josaphat Rey de Judea (auiendo hecho amistad con Ochosia Rey de Ysrrael) hicieron compañia para boluer á seguir aquella navegación, y camino, y aunque Josaph era bueno, y andaua en la ley de el Señor destruiose mucho en que con los malos se confederasse y por castigo de esto le destruyo Dios la flota, y ansi no passo adelante la tal navegación, y tratanza, y se quedaron nr"' Ophiritas Piruleros sepultados en oluido asta nuestros tiem¬pos como se dirá adelante. Para que sepamos una lamen¬table calamidad, que nra España padecía en estos tiempos de Salomon (o muy cerca de ellos) sera menester que bol- vamos á el hilo que dejamos cortado, y lo añudemos por la muerte de el buen Rey Abidis, el qual lleuo consigo á la sepultura, la felicidad, y contento de que gozaua España en aquella temporada, porque con el se le acabaron los Reyes, y se comenzaron á seguir aquellos intensísimos jue¬gos y calores de que hacen memoria todos los Chronistas Españoles, aunque el Garibai, (y otros algunos quieren sentir lo contrario) mas si ello es ansi que paso en el re¬mate de la vida de este Rey, fue cerca de los años antes de Christo 1071, puso en tal estremo á España la falta de pluvias por duración de 26 años, que de todo punto quedo destruida, y despoblada de su nobleza antigua, y fue nece¬sario, salirse de ella los que quisieron vivir, porque la mis¬ma tierra (ofendida de la intensa calor) abría bocas con que tragua á sus propios, y naturales hijos, y a cabo de lar¬gos años fue restaurada con la buelta de sus pocos Espa¬ñoles que auian quedado, y de otro infinito numero de es- trangeros que de varias partes vinieron con animo de po¬blar, y permanecer en ella.
Algún tanto dicen los Autores que estaua España re¬ducida a su antiguo verdor, y muy vecina á su perdida prosperidad quando unos Pastores que guardauan sus ga¬nados en las faldas de los montes Perineos (que son las cor¬dilleras, que diuiden á España de la Francia) queriendo quemar las malezas, y mal ojo de las breñas á fin que con las primeras pluvias boluiessen las yervas, y matas á reto¬ñecer, para que sus ganados tuiesen mas abundantes pastos, el fuego se fue tanto apoderando de aquellas antiguas ar¬boledas, que se comenzaron á abrazar todas las montañas con tan pujante, y valido fuego que no basto humana diligencia á refrenallo, y auiendo hecho presa en la mas espesa y gruesa arboleda, fue tomando tan desenfrenada furia que lo abrazaua todo no perdonando (aun á las mis¬mas peñas) y fue tan intenso su efecto que afirman auer corrido arroyos de plata derretida con la fuerza de el cubdicioso fuego, y aun dicen Autores nros que se derra¬maron estas llamas por todos los Montes, y Collados, que salen por España desgajados de esta famosa Cordillera, y que quando el incendio ceso, y la tierra fue resfriada se aliaron inumerables quintales de plata derretida en plan¬chas de las quales llevo cargada su flota Sicheo Acerna (Cauallero de Phenicia marido de Elisa Dido) que enta(1) coyuntura llego de Tiro su patria á España con buen nume¬ro de Ñaues, y la fama de tan increibles riquezas hincho aquellas costas de enemigos especial de gente de Cartago que tuvieron el mando en España este inter regno de 885 años, que la ofendida Provincia no gozo de Rey natural. Llegó Sicheo Acerna su deseada Provincia Phenicia donde no tu¬vo mas vida (para gozar sus muchas riquezas) que solo un año a cabo de el qual murió dejando á su muger Elisa Dido, por universal eredera de sus tesoros (quieren presu¬mir algunos que Pigmalion hermano de Dido le abrevio la vida) como quiera que sea. Mas cercada quedo la rica biuda de peligro con su mucha plata que lo pudo estar quando en menos prosperidad vivia, porque su propio her¬mano le trataua la muerte, por quitarle los tesoros, y la alterada y animosa Señora tomo por remedio aiuntar las mas ñaues que pudo y meter en ella sus tesoros, y familias, y dar velas al viento y popas á su misma Patria, y con va¬lerosos compañeros se puso en huida, y llegado á Chipre donde tomo aquellas 70 mozas que digimos en el Capitulo 8 de la primera parte, y poblo á Cartago de donde se ve¬rifica ser muy conocida fiction la que Virgilio publico, y derramo por el Mundo diciendo que la Reyna Elisa Dido tenia comenzados a levantar los muros de Cartago en Aph¬rica quando á su Ciudad aporto Eneas escapado de el incen-
(!) en esta.
dio Troyano (o por ventura tizón y llama de el) porque por la quenta se vera aver sido Troya destruida. 428 años antes que esto de Cartago ni su fundación aconteciesse. Guerfana y biuda estaua nra España, y comenzado a tyrani- zar de ciertos Phenices (que cautelosamente en Cádiz se auian metido) quando (como atras digimos) le sobrevino el bien merecido fin á el mal nacido, y torpe Sardanapalo año antes de el nacimiento de el Señor 769 reynaua en esta coyuntura en Ysrrael Jeroboan hijo de Nabat, y era Rey de Juda Abias, y en la duración de las vidas de estos Reyes nacieron en Ytalia de la muy guardada Rea hija de Numi- tor los dos hermanos Remo y Romulo fundadores (o ylus- tradores) de la indita Roma, cuyas vidas pone muy por estenso Plutarco entre los varones Ylustres. Ya digimos como A'stiages fue ultimo de los 8 Reyes Medos que subce- dieron en aquella Monarchia á Arbace (matador y subce- sor de Sardanapalo) este Astiages tuvo una hija llamada Mandane de quien (contrastado su intento) vido un nieto subcesor, y castigador suyo de tan marauilloso nacimiento y crianza como se contara en el Capitulo siguiente á Ero- doto que marauillosamente, y por estenso cuenta esta his¬toria.
Cap. 17. — de la guerra que el Rey Ciro hizo á la gran Yn¬dia Oriental, y de la institución de la Orden mi¬litar de los Naires, y de sus exenciones, y obli¬gaciones.
Como el Demonio ganaua tanto en la perdida de las animas de los mortales, siempre que por alguna via sospe- chaua algo encaminado á su remedio y rescate, procuraba (con portentosas ilusiones) estorvarlo, y arraygar su opi- nion, y crédito, y confortar aquellas repúblicas que ya lo iban menospreciando. Comenzaua entre naciones Orienta¬les (Asirios, Persas, Partos y Medos) a tener Sancta y reli- espesa y gruesa arboleda, fue tomando tan desenfrenada furia que lo abrazaua todo no perdonando (aun á las mis¬mas peñas) y fue tan intenso su efecto que afirman auer corrido arroyos de plata derretida con la fuerza de el cubdicioso fuego, y aun dicen Autores nroB que se derra¬maron estas llamas por todos los Montes, y Collados, que salen por España desgajados de esta famosa Cordillera, y que quando el incendio ceso, y la tierra fue resfriada se aliaron ¡numerables quintales de plata derretida en plan¬chas de las quales llevo cargada su flota Sicheo Acerna (Cauallero de Phenicia marido de Elisa Dido) que enta(') coyuntura llego de Tiro su patria á España con buen nume¬ro de Ñaues, y la fama de tan increíbles riquezas hincho aquellas costas de enemigos especial de gente de Cartago que tuvieron el mando en España este ínter regno de 88$ años, que la ofendida Provincia no gozo de Rey natural. Llegó Sicheo Acerna su deseada Provincia Phenicia donde no tu¬vo mas vida (para gozar sus muchas riquezas) que solo un año a cabo de el qual murió dejando á su muger Elisa Dido, por universal eredera de sus tesoros (quieren presu¬mir algunos que Pigmalion hermano de Dido le abrevio la vida) como quiera que sea. Mas cercada quedo la rica biuda de peligro con su mucha plata que lo pudo estar quando en menos prosperidad vivia, porque su propio her-mano le trataua la muerte, por quitarle los tesoros, y la alterada y animosa Señora tomo por remedio aiuntar las mas ñaues que pudo y meter en ella sus tesoros, y familias, y dar velas al viento y popas á su misma Patria, y con va¬lerosos compañeros se puso en huida, y llegado á Chipre donde tomo aquellas 70 mozas que digimos en el Capitulo 8 de la primera parte, y poblo á Cartago de donde se ve¬rifica ser muy conocida fiction la que Virgilio publico, y derramo por el Mundo diciendo que la Reyna Elisa Dido tenia comenzados a levantar los muros de Cartago en Aph-rica quando á su Ciudad aporto Eneas escapado de el incen-
(*) en esta.
dio Troyano (o por ventura tizón y llama de el) porque por la quenta se vera aver sido Troya destruida. 428 años antes que esto de Cartago ni su fundación aconteciesse. Guerfana y biuda estaua nra España, y comenzado a tyrani- zar de ciertos Phenices (que cautelosamente en Cádiz se auian metido) quando (como atras digimos) le sobrevino el bien merecido fin á el mal nacido, y torpe Sardanapalo año antes de el nacimiento de el Señor 769 reynaua en esta coyuntura en Ysrrael Jeroboan hijo de Nabat, y era Rey de Juda Abias, y en la duración de las vidas de estos Reyes nacieron en Ytalia de la muy guardada Rea hija de Numi- tor los dos hermanos Remo y Romulo fundadores (o ylus- tradores) de la indita Roma, cuyas vidas pone muy por estenso Plutarco entre los varones Ylustres. Ya digimos como Astiages fue ultimo de los 8 Reyes Medos que subce- dieron en aquella Monarchia á Arbace (matador y subce- sor de Sardanapalo) este Astiages tuvo una hija llamada Mandane de quien (contrastado su intento) vido un nieto subcesor, y castigador suyo de tan marauilloso nacimiento y crianza como se contara en el Capitulo siguiente á Ero- doto que marauillosamente, y por estenso cuenta esta his¬toria.
Cap. 17. — de la guerra que el Rey Ciro hizo á la gran Yn¬dia Oriental, y de la institución de la Orden mi¬litar de los Naires, y de sus exenciones, y obli¬gaciones.
Como el Demonio ganaua tanto en la perdida de las animas de los mortales, siempre que por alguna via sospe- chaua algo encaminado á su remedio y rescate, procuraba (con portentosas ilusiones) estorvarlo, y arraygar su opi- nion, y crédito, y confortar aquellas repúblicas que ya lo iban menospreciando. Comenzaua entre naciones Orienta¬les (Asirios, Persas, Partos y Medos) a tener Sancta y reli¬giosa opinion, el venerable, y Sanctissimo nombre de el Dios de Ysrrael, porque auian visto, y oido las marauillas que usa¬ba con su amado, y escogido Pueblo (en esta sazón que va¬mos escriuiendo captivo en Babilonia, por Nabuco Donosor Rey de ella) y temiendo el enemigo sagaz no se desenga- ñassen a aquellas naciones de los enemigos en que el los tenia enlazados, y se convirtiessen, y aficionassen al que era ver-dadero uno, y unibersal Dios, procurava por todas vias re-presentarles á los Principes Phantasmas, y apariencias que prometiessen cosas, y subcesos futuros; para declaración de las quales tenia Ministros hechos á su mano que eran los instrumentos de la ruina y perdición de los hombres. Espe¬cial se aprovechaua el Demonio de los profundos sueños nocturnos, porque en ellos (y durante ellos) fabricaua el sus machinas, y chimeras engañosas para en una pequeña massa de no muy importante verdad mezclar el mortífero Tosico de su engaño, y la perdida espiritual de los que pre¬tendía. Por congeturas (como Judiciario, y estrellero) deuia colegir el Demonio que de el vientre de Mandane (hija de Astiages Rey de Media) auia de salir á el Mundo algún va- ron que fuesse de importancia para vivificar en la Ciudad Santa el divino culto, que su sectario, y ministro Nabu- zardan auia hecho cesar, ó por ventura auian llegado a su maldita noticia aquellas regaladas promesas que Dios hizo a Ciro por boca de el Evangélico Propheta Esaias (180 años antes que el mismo Ciro naciesse) y por estorvar si pudiera el bien que alli se le prometia, dio trazas, y maneras que Astiages soñasse una noche que con la urina de su hija Man¬dane se anegava la Asia, y se asolava su palacio, y casa, y los Agoreros, (a quien ya el Demonio tenia advertidos) dige- ron á el Rey (en declaración de aquel sueño) que de el vientre de su hija naceria su perdición, y la de el Reyno, y por este respeto caso á Mandane, con Cambises (Cauallero Persa) de el qual siendo, ya preñada, bolvio, a soñar, Astia¬ges que salia de el vientre de su hija una parra cuya sombra cubría á toda Asia, que no menos turbación, y sospecho le causo este sueño que el primero, de alli procuro quitar la vida á el infante que de su hija naciesse, mas como Dios lo avia de tomar para instrumento de mayores efectos, sacolo libre de las asechanzas de el cruel abuelo, y con portentosos acaecimientos llego á Ciro (que ansi fue llamado el hijo de Mandanes) a obtener la vida y el Reyno con la prestante aiuda de Harpago, privado de su abuelo Astiages, puesto Ciro en su trono por las vias, y modos que cuentan los que escriven su vida, y quieto ya en su cetro, y mando movio sus vanderas, y armas contra las naciones Orientales; por¬que con la alteración, y mudanzas de los Reyes, y Reynos auian tomado licencia los de la Yndia Oriental (de muchos años atras) a quitar la obediencia de los Principes de Ba¬bilonia, y para no perder la posesion de tan pujantes, y ricos Reynos como eran los contenidos en la Yndia, tomo por importante empresa el yr á subgetarla, y aunque alio mu¬cha y muy viva resistencia en ellos (porque confiados en las asperezas de sus sierras, y en las industrias de pelear, que ya no ignorauan, pusieron a el Rey, y á su egercito, en mu¬cha necesidad de ser baliente mas al cabo les entro, y asalto la tierra haciendo cruel, y exemplar castigo en los prime¬ros que aspiraron a resistirse, y como en las costas, y riberas de el mar (de la una y otra parte de las sierras de Gat) se entendiese la inumanidad, y aspereza con que los de la tie¬rra adentro eran tratados, por acudir á la conservación de su libertad, procuraron (como los ante passados lo auian hecho) salvar sus vidas en el mar, y favorecerse de sus Ys¬las, y con tal prisa se pasavan las gentes á ellas como si sin¬tieran, ya el calor de el fuego en sus espaldas. Jamas tan de tropel auian entrado gentes en aquellas Yslas, ni con tanto daño de sus antiguos moradores como en esta fuga entra¬ron, porque como tenian ya en el Mundo estendidas sus raices la malicia y cubdicia y estas malditas pestes tenian para sus valedoras muchas armas herradas (cosa que en las demás guerras no auia auido) abrían llano el camino á los cubdiciosos de quitar lo ageno, y pudieron llegar hasta el giosa opinion, el venerable, y Sanctissimo nombre de el Dios de Ysrrael, porque auian visto, y oido las marauillas que usa¬ba con su amado, y escogido Pueblo (en esta sazón que va¬mos escriuiendo captivo en Babilonia, por Nabuco Donosor Rey de ella) y temiendo el enemigo sagaz no se desenga- ñassen a aquellas naciones de los enemigos en que el los tenia enlazados, y se convirtiessen, y aficionassen al que era ver¬dadero uno, y unibersal Dios, procurava por todas vias re¬presentarles á los Principes Phantasmas, y apariencias que prometiessen cosas, y subcesos futuros; para declaración de las quales tenia Ministros hechos á su mano que eran los instrumentos de la ruina y perdición de los hombres. Espe¬cial se aprovechaua el Demonio de los profundos sueños nocturnos, porque en ellos (y durante ellos) fabricaua el sus machinas, y chimeras engañosas para en una pequeña massa de no muy importante verdad mezclar el mortifero Tosico de su engaño, y la perdida espiritual de los que pre- tendia. Por congeturas (como Judiciario, y estrellero) deuia colegir el Demonio que de el vientre de Mandane (hija de Astiages Rev de Media) auia de salir á el Mundo algún va- ron que fuesse de importancia para vivificar en la Ciudad Santa el divino culto, que su sectario, y ministro Nabu- zardan auia hecho cesar, ó por ventura auian llegado a su maldita noticia aquellas regaladas promesas que Dios hizo a Ciro por boca de el Evangélico Propheta Esaias (180 años antes que el mismo Ciro naciesse) y por estorvar si pudiera el bien que alli se le prometia, dio trazas, y maneras que Astiages soñasse una noche que con la urina de su hija Man¬dane se anegava la Asia, y se asolava su palacio, y casa, y los Agoreros, (a quien ya el Demonio tenia advertidos) dige- ron á el Rey (en declaración de aquel sueño) que de el vientre de su hija naceria su perdición, y la de el Reyno, y por este respeto caso á Mandane, con Cambises (Cauallero Persa) de el qual siendo, ya preñada, bolvio, a soñar, Astia¬ges que salia de el vientre de su hija una parra cuya sombra cubria á toda Asia, que no menos turbación, y sospecho le causo este sueño que el primero, de alli procuro quitar la vida á el infante que de su hija naciesse, mas como Dios lo avia de tomar para instrumento de mayores efectos, sacolo libre de las asechanzas de el cruel abuelo, y con portentosos acaecimientos llego á Ciro (que ansi fue llamado el hijo de Mandanes) a obtener la vida y el Reyno con la prestante aiuda de Harpago, privado de su abuelo Astiages, puesto Ciro en su trono por las vias, y modos que cuentan los que escriven su vida, y quieto ya en su cetro, y mando movio sus vanderas, y armas contra las naciones Orientales; por¬que con la alteración, y mudanzas de los Reyes, y Reynos auian tomado licencia los de la Yndia Oriental (de muchos años atras) a quitar la obediencia de los Principes de Ba¬bilonia, y para no perder la posesion de tan pujantes, y ricos Reynos como eran los contenidos en la Yndia, tomo por importante empresa el yr á subgetarla, y aunque alio mu¬cha y muy viva resistencia en ellos (porque confiados en las asperezas de sus sierras, y en las industrias de pelear, que ya no ignorauan, pusieron a el Rey, y á su egercito, en mu¬cha necesidad de ser baliente mas al cabo les entro, y asalto la tierra haciendo cruel, y exemplar castigo en los prime¬ros que aspiraron a resistirse, y como en las costas, y riberas de el mar (de la una y otra parte de las sierras de Gat) se entendiese la inumanidad, y aspereza con que los de la tie¬rra adentro eran tratados, por acudir á la conservación de su libertad, procuraron (como los ante passados lo auian hecho) salvar sus vidas en el mar, y favorecerse de sus Ys¬las, y con tal prisa se pasavan las gentes á ellas como si sin¬tieran, ya el calor de el fuego en sus espaldas. Jamas tan de tropel auian entrado gentes en aquellas Yslas, ni con tanto daño de sus antiguos moradores como en esta fuga entra¬ron, porque como tenian ya en el Mundo estendidas sus raices la malicia y cubdicia y estas malditas pestes tenian para sus valedoras muchas armas herradas (cosa que en las demás guerras no auia auido) abrian llano el camino á los cubdiciosos de quitar lo ageno, y pudieron llegar hasta el termino que quisieron. Los que parcipauan y gozavan de vida mas quieta, y mas quitados estauan de guerras esos las tuvieron mas crueles porque entre sobervios y crueles, no se atiende á la mansedumbre de el manso, ni á la humildad de el humilde ni aun á la virtud de el virtuoso, y ansi estos que huian a la mar de las armas de Ciro mas daños acian con las suyas en los pobres Ysleños sus naturales que hicie¬ron los Persas en ellos aunque los alcanzaron de manera que los de las Yslas, no uian de Ciro sino de aquellos que venian huiendo de el de quien recibían mayores agravios, y daños. Como acontecio las veces primeras quando Semira¬mis, y Bacco conturbaron la Yndia asi sucedió en esta ter¬cera persecución, que en partes comenzava á entrar el mie¬do al mismo tiempo, que el que lo ponia auia salido de los términos de sus tierras (como subcedio en esta entrada) porque auiendo Ciro castigado las primeras alteraciones, y puesto de nuebo tributos, y reconocimientos, en todos los Reguíos, y Bragmanes de la Yndia mayor y menor, y asen¬tado la Tierra en quietud y sosiego, y auiendo cobrado nom¬bre de begnino entre aquellos, que en su primera entrada lo tuvo de cruel se salió de la Yndia y movio sus armas con¬tra Asia Menor, llevando por su Capitan general á Harpa- go (que aunque viejo, y cargado de años) era varón de pres¬tantes consejos, y saludables industrias, y muy valeroso en las armas. Muchas cosas notables hizo en este viage Ciro, con aquel vencedor (y casi inumerable) exercito que lle- vava, y entre ellas fue el importuno combate y final pre¬sura en que puso á la Provincia de Jonia en la Asia Menor, de donde temiendo su total ruina los vecinos de una Ciudad llamada Phoecia se metieron en naves, y caminando hacia el Poniente (no llevando mas desinio de yr a poblar donde su suerte les guiase) aportaron á las costas de Europa, y dieron principio á la Ciud. de Marcella como lo nota Lucano en su farsalia. Finalmente Ciro (cansado y no satisfecho de vencer) propuso llevar sus vanderas asta lo ultimo de el Sep¬tentrión, y travando guerra con los Scitias Asiáticos (y auiendolos vencido, en una sangrienta y porfiada batalla, donde mato á el Principe de aquella nación) le fueron puestas emboscadas en ciertos pasos estrechos por industria de la Reyna Tomiris (madre de el muerto Ynfante) y alli se les dio miserable fin a 200 mil hombres que seguian esta guerra, y Ciro fue muerto con ellos; y la Reyna (en ven¬ganza de la temprana muerte de su hijo) con su propia ma¬no, dicen que le corto la cabeza, y se la echo en un cuero lleno de sangre humana diciendole, hartate Ciro de sangre humana pues de ella andavas tan sediento. Este fue el prin¬cipio, vida, victorias, y fin de el buen Ciro, primero Rey de los Persas en quien se puede ver (como en claro espejo) la miseria humana a quan varias (y no pensadas caidas) esta subjeta, y como los hombres con la posteridad no están siguros, ni con la adversidad perdidos, y deven tener animo en el un estado, y vigilancia y tiento en el otro. Ya en este tiempo (y aun muchos años atras) en la Yndia, auia y se usaba alguna pulicia, y modo razonable de vivir, y auia Reyes, Repúblicas, y Sacerdotes, ya tenian letras aunque en grosero estilo, y forma, ya auia leyes aunque no en general guardadas; porque rompian su tela los poderosos, y ricos. Ya tenian ciencias naturales aprendidas de algunos foraste¬ros, y ampliadas por hombres que entre ellos auia de buen natural, ya tenian nuebos ritos, y nuebos Ydolos con distin¬tos nombres, y sacrificios de los demás que se usaban en las otras Provincias de Asia, avian ya caido en la quenta, de donde les venia el daño, y perdida a su tierra, y conocieron ser de el seguro receptáculo que las gentes suyas propias hallavan en la huida á el mar (porque como consta claro de lo que de la Yndia dejamos escripto) no es otra cosa que un pedazo de Mundo, que se ba metiendo en punta en el gran Piélago Oriental en forma de una teta, cuyo pezón y remate, es el cabo de Cori (en nros tiempos llamado Como- rin) de manera que por ambos lados es lavado, y fluctuado de el mar a donde con facilidad hallauan escondrijos muy seguros los púgil ambos fugitivos, y estos (por amparar sus termino que quisieron. Los que parcipauan y gozavan de vida mas quieta, y mas quitados estauan de guerras esos las tuvieron mas crueles porque entre sobervios y crueles, no se atiende á la mansedumbre de el manso, ni á la humildad de el humilde ni aun á la virtud de el virtuoso, y ansi estos que huian a la mar de las armas de Ciro mas daños acian con las suyas en los pobres Ysleños sus naturales que hicie¬ron los Persas en ellos aunque los alcanzaron de manera que los de las Yslas, no uian de Ciro sino de aquellos que venian huiendo de el de quien recibian mayores agravios, y daños. Como acontecio las veces primeras quando Semira¬mis, y Bacco conturbaron la Yndia asi sucedió en esta ter¬cera persecución, que en partes comenzava á entrar el mie¬do al mismo tiempo, que el que lo ponia auia salido de los términos de sus tierras (como subcedio en esta entrada) porque auiendo Ciro castigado las primeras alteraciones, y puesto de nuebo tributos, y reconocimientos, en todos los Reguíos, y Bragmanes de la Yndia mayor y menor, y asen¬tado la Tierra en quietud y sosiego, y auiendo cobrado nom¬bre de begnino entre aquellos, que en su primera entrada lo tuvo de cruel se salió de la Yndia y movio sus armas con¬tra Asia Menor, llevando por su Capitan general á Harpa- go (que aunque viejo, y cargado de años) era varón de pres¬tantes consejos, y saludables industrias, y muy valeroso en las armas. Muchas cosas notables hizo en este viage Ciro, con aquel vencedor (y casi ¡numerable) exercito que lle- vava, y entre ellas fue el importuno combate y final pre¬sura en que puso á la Provincia de Jonia en la Asia Menor, de donde temiendo su total ruina los vecinos de una Ciudad llamada Phoecia se metieron en naves, y caminando hacia el Poniente (no llevando mas desinio de yr a poblar donde su suerte les guiase) aportaron á las costas de Europa, y dieron principio á la Ciud. de Marcella como lo nota Lucano en su farsalia. Finalmente Ciro (cansado y no satisfecho de vencer) propuso llevar sus vanderas asta lo ultimo de el Sep¬tentrión, y travando guerra con los Scitias Asiáticos (y auiendolos vencido, en una sangrienta y porfiada batalla, donde mato á el Principe de aquella nación) le fueron puestas emboscadas en ciertos pasos estrechos por industria de la Reyna Tomiris (madre de el muerto Ynfante) y alli se les dio miserable fin a 200 mil hombres que seguian esta guerra, y Ciro fue muerto con ellos; y la Reyna (en ven¬ganza de la temprana muerte de su hijo) con su propia ma¬no, dicen que le corto la cabeza, y se la echo en un cuero lleno de sangre humana diciendole, hartate Ciro de sangre humana pues de ella andavas tan sediento. Este fue el prin¬cipio, vida, victorias, y fin de el buen Ciro, primero Rey de los Persas en quien se puede ver (como en claro espejo) la miseria humana a quan varias (y no pensadas caidas) esta subjeta, y como los hombres con la posteridad no están siguros, ni con la adversidad perdidos, y deven tener animo en el un estado, y vigilancia y tiento en el otro. Ya en este tiempo (y aun muchos años atras) en la Yndia, auia y se usaba alguna pulicia, y modo razonable de vivir, y auia Reyes, Repúblicas, y Sacerdotes, ya tenian letras aunque en grosero estilo, y forma, ya auia leyes aunque no en general guardadas; porque rompían su tela los poderosos, y ricos. Ya tenian ciencias naturales aprendidas de algunos foraste¬ros, y ampliadas por hombres que entre ellos auia de buen natural, ya tenian nuebos ritos, y nuebos Ydolos con distin¬tos nombres, y sacrificios de los demás que se usaban en las otras Provincias de Asia, avian ya caido en la quenta, de donde les venia el daño, y perdida a su tierra, y conocieron ser de el seguro receptáculo que las gentes suyas propias hallavan en la huida á el mar (porque como consta claro de lo que de la Yndia dejamos escripto) no es otra cosa que un pedazo de Mundo, que se ba metiendo en punta en el gran Piélago Oriental en forma de una teta, cuyo pezón y remate, es el cabo de Cori (en nro" tiempos llamado Como- rin) de manera que por ambos lados es lavado, y fluctuado de el mar a donde con facilidad hallauan escondrijos muy seguros los púgil ambos fugitivos, y estos (por amparar sus vidas) desemparavan sus tierras, y dejavan sin fuerza á aquellos que tenían animo para aguardar el peligro en lo que parava que gran ocasion es para que la gente vil muestre presto su flaqueza, estarles conbidando la misma tierra (ó el mar) con lugares seguios de aquel peligro que su propio miedo le representa; como lo auia hecho á los Yndios siem¬pre que se ofrecían armas enemigas (ora forasteras ora de sus mismos naturales) queriendo pues los Reguíos, y Brag- manas (que ansi llamauan á sus sacerdotes) obiar aquel daño, y hacer á los covardes estar a raya, y con un miedo legal quitarles otro dañosissimo constituieron una orden de Cava- lleria militar para creación de la qual religión acordaron aiuntar la mas cantidad de mancebos que pudieron aver ansi de las tieras subditas á ellos, como de las con ellos confederados, en paz y amistad, y estos procuraron que fuessen hijos de padres pobres, y ellos usados á los trabajos, y egercitados en las cazas, y monterías, y auiendo de estos tales congregado el numero, y cantidad, que entendieron ser bastante para lo que se pretendían concediéronles gran¬des previlegios, y esenciones, y mucho poder, y autoridad sobre la demás gente, plebeya, y encontrapeso de tantos, y tan onerosos previlegios como les dieron los ligaron con muchos preceptos, y leyes precisas so capital pena, y entre muchos que fueron fue uno (con que creieron atajar el daño, y escusar la huida y esforzar la flaqueza que en sus gentes temian) que ninguno de aquella milicia pudiese dor¬mir noche alguna en la mar so pena de perder la vida. En¬tablada y puesta en orden, esta manera de hidalguía, les mandaron que recidiesen donde estubiesen sus Reyes, y en las costas de el mar era exension suya que pudiesen tomar la muger que mejor les pareciese, y que la tal muger no rehusase lo que qualquiera de aquellos le pidiese, so pena que sin pena la podían matar y quedóles cerrada la puerta (a los mismos Reyes) que no pudiesen criar de nuevo a ninguno de aquella milicia, ni lo pudiese ser sino fuesse hijo de padre de aquella orden miliar. A este linage de hombres le fue encargada la guarda, y custodia de los Re¬yes, y de las costas, y puertos de el mar, y en ella permane¬cieron largos años, y aun la ay en estos nros tiempos en la Yndia que son los que llaman Nayres, Camales, Mandari¬nes, y de otros nombres diferentes, gente libre, y exempta, y muy dados á las armas, y su principio, y origen fue, el que acabamos de contar, y el fin y intento con que se esta¬bleció, fue para refrenar las ordinarias huidas, que por la mar (en balsas) hacian al menor ruido de guerra (o nueba de ella) que á sus oidos venia, mas muy poco diuio de apro- bechar esta diligencia, para que se abstubiesen de usar de su natural flaqueza aquellos (que naturalmente) eran tímidos, y de poco valor. Y dejadas otras jornadas donde lo divieron mostrar, tratemos una muy notable cobardia en que estos de esta milicia incurrieron de que en las antiguallas Yn- dianas se haya echa notable mension, y no la escrivire para que solamente de ella nos conste (pues sin su noticia nos pudiéramos pasar) mas para que se sepa en el Mundo la gente que de estos fugitivos procedio de quien aora se tie¬ne noticia en nras Yndias Occidentales. Y para venir á este punto conviene que precedan las cosas que veremos en el Capitulo siguiente.
Cap. lE.-de la multiplicación de los Yndios, y el origen de los naturales, de la nueba España, y de el uso de el Maíz, y su nombre, y el nacimiento de Alexandro Magno, y ¡a jornada que hizo á la gran Yndia.
Aquellas fugitivas Compañas (que fueron las primeras que las muy antiguas armas de los Babilonios desterraron de su. tierra la Yndia). Ya tratamos en el Capitulo 15 a- donde aportaron que fue á aquel pedazo de Mundo que digimos estar atravezado de Polo a Polo cuya magnitud, y grandeza no fue por estos nros Ophiritas Yndianos antiguos vidas) desemparavan sus tierras, y dejavan sin fuerza á aquellos que tenian animo para aguardar el peligro en lo que parava que gran ocasion es para que la gente vil muestre presto su flaqueza, estarles conbidando la misma tierra (ó el mar) con lugares seguros de aquel peligro que su propio miedo le representa; como lo auia hecho á los Yndios siem¬pre que se ofrecían armas enemigas (ora forasteras ora de sus mismos naturales) queriendo pues los Reguíos, y Brag- manas (que ansi llamauan á sus sacerdotes) obiar aquel daño, y hacer á los covardes estar a raya, y con un miedo legal quitarles otro dañosissimo constituieron una orden de Cava- lleria militar para creación de la qual religión acordaron aiuntar la mas cantidad de mancebos que pudieron aver ansi de las tieras subditas á ellos, como de las con ellos confederados, en paz y amistad, y estos procuraron que fuessen hijos de padres pobres, y ellos usados á los trabajos, y egercitados en las cazas, y monterias, y auiendo de estos tales congregado el numero, y cantidad, que entendieron ser bastante para lo que se pretendían concediéronles gran¬des previlegios, y esenciones, y mucho poder, y autoridad sobre la demás gente, plebeya, y encontrapeso de tantos, y tan onorosos previlegios como les dieron los ligaron con muchos preceptos, y leyes precisas so capital pena, y entre muchos que fueron fue uno (con que creieron atajar el daño, y escusar la huida y esforzar la flaqueza que en sus gentes temian) que ninguno de aquella milicia pudiese dor¬mir noche alguna en la mar so pena de perder la vida. En¬tablada y puesta en orden, esta manera de hidalguía, les mandaron que recidiesen donde estubiesen sus Reyes, y en las costas de el mar era exension suya que pudiesen tomar la muger que mejor les pareciese, y que la tal muger no rehusase lo que qualquiera de aquellos le pidiese, so pena ciue sin pena la podían matar y quedóles cerrada la puerta (a los mismos Reyes) que no pudiesen criar de nuevo a ninguno de aquella milicia, ni lo pudiese ser sino fuesse hijo de padre de aquella orden miliar. A este linage de hombres le fue encargada la guarda, y custodia de los Re¬yes, y de las costas, y puertos de el mar, y en ella permane¬cieron largos años, y aun la ay en estos nroB tiempos en la Yndia que son los que llaman Nayres, Camales, Mandari¬nes, y de otros nombres diferentes, gente libre, y exempta, y muy dados á las armas, y su principio, y origen fue, el que acabamos de contar, y el fin y intento con que se esta¬bleció, fue para refrenar las ordinarias huidas, que por la mar (en balsas) hacian al menor ruido de guerra (o nueba de ella) que á sus oidos venia, mas muy poco diuio de apro- bechar esta diligencia, para que se abstubiesen de usar de su natural flaqueza aquellos (que naturalmente) eran tímidos, y de poco valor. Y dejadas otras jornadas donde lo divieron mostrar, tratemos una muy notable cobardía en que estos de esta milicia incurrieron de que en las antiguallas Yn- dianas se haya echa notable mension, y no la escrivire para que solamente de ella nos conste (pues sin su noticia nos pudiéramos pasar) mas para que se sepa en el Mundo la gente que de estos fugitivos procedió de quien aora se tie¬ne noticia en nr!,s Yndias Occidentales. Y para venir á este punto conviene que precedan las cosas que veremos en el Capitulo siguiente.
Cap- lo. - de la multiplicación de los Yndios, y el origen de los naturales, de la nueba España, y de el uso de ti Maíz, y su nombre, y el nacimiento de Al ex and ro Magno, y la jornada que hizo á la gran Yndia.
Aquellas fugitivas Compañas (que fueron las primeras que las muy antiguas armas de los Babilonios desterraron de su tierra la Yndia). Ya tratamos en el Capitulo 7 5 a- donde aportaron que fue á aquel pedazo de Mundo que digímos estar atravezado de Polo a Polo cuya magnitud, y grandeza no fue por estos nro" Ophiritas Yndianos antiguos ocupada toda antes (si asi place á los discretos que en estas consideraciones gastan algunos ratos) diría yo que la parte septentrional de este nuebo Mundo fue poblada y ocupada de aquellas naciones que sobraron con la mucha multipli¬cación de los Seres ó Chinas (como dejamos apuntado en el Capitulo 11 de esta segunda parte) que entregándose en las manos de el mar, y su ventura (ora compelidos por guerras, ora por deseos de libertad, y mando, ora por ne¬cesidad de mas anchura de tierra) es muy verisimile que pasarían aquella poca distancia de mar, que ay de la China á la nueva España por el altura de 45 grados, por donde nos señalan las descripciones un breve estrecho a quien lla¬man de Amon, y seria pusible ser muy menor en aquellos Siglos, que aora se vee, y el mar, y el tiempo averio altera¬do, y hecho mayor en suma, si a uno de los naturales de nueva España le preguntan de donde vinieron, ó proce¬dieron sus antepassados dirán (puntualmente) aver en-tendido ellos de sus mayores que de la parte occidental que es á la parte donde les demora la gran China, y en testi¬monio de esto vemos ser muy semejantes el aire, y estilo de los unos á el de los otros en sus dibujos, y pinturas, y aun muy conformes, y frisantes en los entendimientos, subtile- za de ingenios; no quiero mas detenerme en esta auerigua- cion, porque con lo que sea tomado la hallara mas bastante y amplia, el que en esta materia quisiere ocupar su imagi¬nativa algunos ratos. De suerte que nros Ophiritas, no ellos hincheron de gentes, todo este nuebo Mundo mas auiendo pasado de el por aquella parte que decimos arriba (ora que en aquel tiempo fuesse tierra continuada, ora fuesse pro¬rrumpida, y'separada como haora la hallamos) es de creer que llegados á ella les daria gusto su amenidad, y frescura, y su magnitud bastante para mas gentes (si mas cantidad vinieran) á cabo de años se comenzaron a dividir por fa¬milias repartiendose a todas partes quedándose los mas po¬derosos con lo mejor de la tierra comenzaron a respetar por cabeza y Juez, cada linage ó parentela el mas anciano de ella (asta que como en las demás naciones) comenzaron a lebantarse tiranos, y sin atender á lo que avian usado sus antepasados se alzaron con el Mando y señorio, y luego sintiendo y presumiendo de si (otro de el mismo linage) no ser el menor en méritos, y valor que aquel que lo queria subjetar á el y á los demás sus parientes se ponia en defensa de su libertad, y si con la empresa le subcedia bien aquella determinación que tuvo le bastava para justo titulo de Se¬ñor de los que defendió, y si veya que sus cosas iban de- cayda, juntava los que deseavan mas largura, y como naturalmente toda nación barbara es amiga de novedades coadunauanse con aquel que les prometia nuebos, y mejores bailes, y ansi se hacían á lo largo, y se apartavan de sus antiguos contendores y caminauan asta dar con tierra que les prometiese cosechas bastantes para sustentarse asi, y á sus familias, y de esta manera (o por otras semejante con¬tiendas) se ivan apartando los unos de los otros. También por pasiones entre ellos, removidas por causa de embidias celos porfías, intereses queriendose redimir de las tales pe¬sadumbres se retiraban a bivir por lugares distintos. Bien nos consta de el Sagrado Testo que el buen Patriarca Abran, trato con Lot su sobrino que por escusar las ren¬cillas, y odios que entre sus Pastores se movían de ordinario era de parecer que se apartassen á abitar en lugares dife¬rentes ansi también deuia acaecer muy á la contina en estas naciones, que por ocasiones livianas se moverían gue¬rrillas, y pendencias, y el apartarse por tierras, y valles di¬ferentes les era el ultimo remedio, y como tenia cada uno tantas mugeres como queria tenia tantos hijos quantos de- seava y la tierra era tan sana, y las mugeres tan facundas, y los hombres tan biciosos que auia alguno que tenia docientos hijos, y de aquellos via á su mesa quinientos (y 600, nietos en duración de pocos años. Deparóles Dios á estos aborígenes una semilla en la entrada de este Nuebo mundo rustica y campecina y ellos (con su industria) la hicieron domestica, y tan provechosa y prestante que sobre ocupada toda antes (si asi place á los discretos que en estas consideraciones gastan algunos ratos) diría yo que la parte septentrional de este nuebo Mundo fue poblada y ocupada de aquellas naciones que sobraron con la mucha multipli¬cación de los Seres ó Chinas (como dejamos apuntado en el Capitulo 11 de esta segunda parte) que entregándose en las manos de el mar, y su ventura (ora compelidos por guerras, ora por deseos de libertad, y mando, ora por ne¬cesidad de mas anchura de tierra) es muy verisimile que pasarían aquella poca distancia de mar, que ay de la China á la nueva España por el altura de 45 grados, por donde nos señalan las descripciones un breve estrecho a quien lla¬man de Amon, y seria pusible ser muy menor en aquellos Siglos, que aora se vee, y el mar, y el tiempo averio altera¬do, y hecho mayor en suma, si a uno de los naturales de nueva España le preguntan de donde vinieron, ó proce¬dieron sus antepassados dirán (puntualmente) aver en-tendido ellos de sus mayores que de la parte occidental que es á la parte donde les demora la gran China, y en testi¬monio de esto vemos ser muy semejantes el aire, y estilo de los unos á el de los otros en sus dibujos, y pinturas, y aun muy conformes, y frisantes en los entendimientos, subtile- za de ingenios; no quiero mas detenerme en esta auerigua- cion, porque con lo que sea tomado la hallara mas bastante y amplia, el que en esta materia quisiere ocupar su imagi¬nativa algunos ratos. De suerte que nro" Ophiritas, no ellos hincheron de gentes, todo este nuebo Mundo mas auiendo pasado de el por aquella parte que decimos arriba (ora que en aquel tiempo fuesse tierra continuada, ora fuesse pro¬rrumpida, y separada como haora la hallamos) es de creer que llegados á ella les daría gusto su amenidad, y frescura, y su magnitud bastante para mas gentes (si mas cantidad vinieran) á cabo de años se comenzaron a dividir por fa¬milias repartiendose a todas partes quedándose los mas po¬derosos con lo mejor de la tierra comenzaron a respetar por cabeza y Juez, cada linage ó parentela el mas anciano de ella (asta que como en las demás naciones) comenzaron a lebantarse tiranos, y sin atender á lo que avian usado sus antepasados se alzaron con el Mando y señorio, y luego sintiendo y presumiendo de si (otro de el mismo linage) no ser el menor en méritos, y valor que aquel que lo queria subjetar á el y á los demás sus parientes se ponia en defensa de su libertad, y si con la empresa le subcedia bien aquella determinación que tuvo le bast3va para justo titulo de Se¬ñor de los que defendió, y si veya que sus cosas iban de- cayda, juntava los que deseavan mas largura, y como naturalmente toda nación barbara es amiga de novedades coadunauanse con aquel que les prometia nuebos. y mejores bailes, y ansi se hacían á lo largo, y se apartavan de sus antiguos contendores y caminauan asta dar con tierra que les prometiese cosechas bastantes para sustentarse asi, y á sus familias, y de esta manera (o por otras semejante con¬tiendas) se ivan apartando los unos de los otros. También por pasiones entre ellos, removidas por causa de embidias celos porfias, intereses queriendose redimir de las tales pe¬sadumbres se retiraban a bivir por lugares distintos. Bien nos consta de el Sagrado Testo que el buen Patriarca Abran, trato con Lot su sobrino que por escusar las ren¬cillas, y odios que entre sus Pastores se movian de ordinario era de parecer que se apartassen á abitar en Jugares dife¬rentes ansi también deuia acaecer muy á la contina en estas naciones, que por ocasiones livianas se moverian gue¬rrillas, y pendencias, y el apartarse por tierras, y valles di¬ferentes les era el ultimo remedio, y como tenia cada uno tantas mugeres como queria tenia tantos hijos quantos de¬scava y la tierra era tan sana, y las mugeres tan facundas, y los hombres tan biciosos que auia alguno que tenia docientos hijos, y de aquellos via á su mesa quinientos (y 600, nietos en duración de pocos años. Deparóles Dios á estos aborígenes una semilla en la entrada de este Nuebo mundo rustica y campecina y ellos (con su industria) la hicieron domestica, y tan provechosa y prestante que sobre
las que usan los hombres tiene excelencia, y lo que de ella sabré decir es, que en ninguna parte de el uniberso (ni en Yslas, ni tierra firme de el) no se hallado semilla como esta, sino solo en este girón de Mundo, de que vamos diciendo, y en las Yslas a el conjuntas, y cercanas aunque (atendién¬dose con cuidado a la manera de nacer suya, y cercanas, y á los encajes de sus granos y á la hechura de sus espigas y á la facion de sus ojas) es especie de aquella semilla tan usada de los Moriscos Andaluces a quien llaman Panizo, salvo que es sin comparación mayor el grano de esta se¬milla Yndiana que no aquella morisca an llamado y lla-man á esta semilla en este nuevo Mundo por muchos, y muy diferentes nombres aunque el que esta ya muy introducido, y recebido en nra nación es Maiz porque de aqueste nombre dol maíz uamauan aquellos en cuyo poder fue la primera vez vista
por nros Españoles que fue en la Ysla Española donde los naturales le llamauan Maiz. Largo seria si me pusiesse a es- crivir las buenas partes en que este prestantissimo grano se an hallado, y solo dique (J) si en nuestra España se introdu- sembraba en Sese el uso de el que no seria tan atormentada de hambres, y España, quando necesidades estremas como lo es, especial en aquellas Pro- escnbio este v¡ncias qUe caen sobre eJ mar mediterráneo. De esta semilla se an valido los naturales de este nuevo Mundo ansi para manjares como para brevages que por ser prestante, para lo uno, y lo otro la an siempre estimado en mucho. Dege- mos a nuestros Yndianos henchir y multiplicar en este gran pedazo de Mundo que aliaron vacio, pueblen valles talen montañas descubran Regiones, passen Cordilleras adiés¬trense en armas á su modo que tiempo verna que las abran menester para resistir unos pujantes, y crueles ladrones que de la Yndia abran de salir espantados, y huiendo para ser espanto, y ocasion de huida, á muchos ynocentes de las muertes que estos crueles covardes les iban dando. Pasa ansi que despues de las dos poderosas Monarchias (de quatro que el Mundo ha tenido) que fueron la primera de los
autor.
(!) diré que.
Asirio Caldeos, la segunda de los Medos, se siguió la de los Macedonios, que fue la tercera, esta comenzo cerca de los años antes de el nacimiento de nr0 Redemptor de 893 (algo mas o menos) su primero Rey fue Charano (ó Crano Ra¬cen según Volaterano) y como apuntamos en el Capitulo 10 de esta segunda parte, duro en sus descendientes en 37 Reyes, penúltimo de los quales fue el Rey Philipo. Este huvo (en Olimpia su muger hija de Neptolemo Rey de los Molosos) á Alexandre llamado Magno por sus grandezas nacido en la Ciu.d de Pellan, al qual les subcedio en el Reyno cerca de los años antes de Christo 328 y comenzo á reynar siendo de edad de 20 años, no cumplidos entre las grandezas de este Principe ponen los autores (y no por la me¬nor) la jornada que hizo á la gran Yndia Oriental donde gano gran suma de tesoros (y mayor de nombre y reputación) en todo el Mundo. Largo proceso aria si me pusiese a exa¬gerar las cosas que en este prolixo viage le subcedieron, que aunque Quinto Curcio Arriano, y otros Autores refie¬ren muchos algunas mas pudiéramos poner (contenidas en aquel libro Persa de que atras hicimos memoria) sino te¬miera hacer disonante digresión en los principios de su en¬trada en los confines de la Yndia se alia el gran Alexandro enzarzado en guerra con los barbaros de la Provincia de Sami, donde sus gentes (la vez primera) comenzaron á sentir el daño de las flechas enerboladas esto sintió Alexan¬dro en lo bivo de el alma (y mucho mas quando herido de tal ponzoña, vido muy cercano á la muerte á su privado, y charissimo Ptolomeo), y atormentado su corazon de el inremediable tormento que á su amigo via padecer, dicen que se adormecio, y que entre sueños vido un Dragón que traia en la boca cierta yerva, y llegándose á el herido Ptolo¬meo se la puso en la llaga, y luego en un instante fue sana, y como el dolor hizo adormecer á el Rey Alexandro, ansi con el nuebo gozo (que de tan súbita sanidad entre sueños recibió) despertó y teniendo impresa en la memoria la he¬chura, y forma de la yerva que a tal cointura le alegro se
las que usan los hombres tiene excelencia, y lo que de ella sabré decir es, que en ninguna parte de el uniberso (ni en Yslas, ni tierra firme de el) no se hallado semilla como esta, sino solo en este girón de Mundo, de que vamos diciendo, y en las Yslas a el conjuntas, y cercanas aunque (atendién¬dose con cuidado a la manera de nacer suya, y cercanas, y á los encajes de sus granos y á la hechura de sus espigas y á la facion de sus ojas) es especie de aquella semilla tan usada de los Moriscos Andaluces a quien llaman Panizo, salvo que es sin comparación mayor el grano de esta se¬milla Yndiana que no aquella morisca an llamado y lla¬man á esta semilla en este nuevo Mundo por muchos, y muy diferentes nombres aunque el que esta ya muy introducido, y recebido en nra nación es Maiz porque de aqueste nombre le llamauan aquellos en cuyo poder fue la primera vez vista por nro" Españoles que fue en la Ysla Española donde los naturales le llamauan Maiz. Largo seria si me pusiesse a es- crivir las buenas partes en que este prestantissimo grano se an hallado, y solo dique(') si en nuestra España se introdu- sembraba «i 8ese e' uso de el que no seria tan atormentada de hambres, y España,quanrfn necesidades estremas como lo es, especial en aquellas Pro- escnbio «te v[nc¡as que caen sobre e] mar mediterráneo. De esta semilla
autor. ^
se an valido los naturales de este nuevo Mundo ansi para manjares como para brevages que por ser prestante, para lo uno, y lo otro la an siempre estimado en mucho. Dege- mos a nuestros Yndianos henchir y multiplicar en este gran pedazo de Mundo que aliaron vacio, pueblen valles talen montañas descubran Regiones, passen Cordilleras adiés¬trense en armas á su modo que tiempo verna que las abran menester para resistir unos pujantes, y crueles ladrones que de la Yndia abran de salir espantados, y huiendo para ser espanto, y ocasion de huida, á muchos ynocentes de las muertes que estos crueles covardes les iban dando. Pasa ansi que despues de las dos poderosas Monarchias (de quatro que el Mundo ha tenido) que fueron la primera de los
(!) diré que.
Asirio Caldeos, la segunda de los Medos, se siguió la de los Macedonios, que fue la tercera, esta comenzo cerca de los años antes de el nacimiento de nru Redemptor de 893 (algo mas o menos) su primero Rey fue Charano (ó Crano Ra¬cen según Volaterano) y como apuntamos en el Capitulo 10 de esta segunda parte, duro en sus descendientes en 37 Reyes, penúltimo de los quales fue el Rey Philipo. Este huvo (en Olimpia su muger hija de Neptolemo Rey de los Molosos) á Alexandre llamado Magno por sus grandezas nacido en la Ciu.d de Pellan, al qual les subcedio en el Reyno cerca de los años antes de Christo 328 y comenzo á reynar siendo de edad de 20 años, no cumplidos entre las grandezas de este Principe ponen los autores (y no por la me¬nor) la jornada que hizo á la gran Yndia Oriental donde gano gran suma de tesoros (y mayor de nombre y reputación) en todo el Mundo. Largo proceso aria si me pusiese a exa¬gerar las cosas que en este prolixo viage le subcedieron, que aunque Quinto Curcio Arriano, y otros Autores refie¬ren muchos algunas mas pudiéramos poner (contenidas en aquel libro Persa de que atras hicimos memoria) sino te¬miera hacer disonante digresión en los principios de su en¬trada en los confines de la Yndia se alia el gran Alexandro enzarzado en guerra con los barbaros de la Provincia de Sami, donde sus gentes (la vez primera) comenzaron á sentir el daño de las flechas enerboladas esto sintió Alexan¬dro en lo bivo de el alma (y mucho mas quando herido de tal ponzoña, vido muy cercano á la muerte á su privado, y charissimo Ptolomeo), y atormentado su corazon de el inremediable tormento que á su amigo via padecer, dicen que se adormecio, y que entre sueños vido un Dragón que traia en la boca cierta yerva, y llegándose á el herido Ptolo¬meo se la puso en la llaga, y luego en un instante fue sana, y como el dolor hizo adormecer á el Rey Alexandro, ansi con el nuebo gozo (que de tan súbita sanidad entre sueños recibió) despertó y teniendo impresa en la memoria la he¬chura, y forma de la yerva que a tal cointura le alegro se dio á buscalla y con facilidad la pudo hallar, y con ella ( con la misma presteza que en sueño se le auia representado) vido sano y fuera de el peligro a su Ptolomeo llamauan á esta yerva Hiperbothon cuyo conocim.to les fue de tanta importancia que no solo con ella sano los heridos y despre- ciava las flechas asta alli temidas mas conociendo los Bar¬baros que le tenian ya tomado el Anthidoto, y contra yerva de su veneno rindieron la tierra, y bajaron el cuello á el yugo de su sugecion y obediencia. El vencimiento de estos Samios (tenidos en todas aquellas partes por inbencibles) le fue de mucha importancia á Alexandro para que las demás Provincias Orientales se acobardasen, y perdiessen la con¬fianza que en sus armas, y multitud tenian; de alli entro por las tierras mas Septentrionales donde estavan unos fie¬ros barbaros a quien llamauan Sudrachas donde teniendo los Macedonios sitiada una Ciudad cercada de cespedes, yí Monte. Alexandro por su persona asaltóla cerca donde se vido herido, y en peligro de Muerte si con tiempo no fuera socorrido de los suyos, de alli se partió lleno de victoria, y reputación, y tomo la inaccesible fuerza llamada Petradori temida de el mismo Hercules Griego de alli enderezo su viage a la Yndia torciendo su camino sobre la mano derecha, y paso los collados Paropanizos por donde estuvo la Ciu¬dad de Maganza tomo el paso de el Rio Yndo por cerca de la Ciudad Piricolaita antigua en fama, y alli hizo hacer puente demás admiración que la que Gerges hizo por el Bosphoro Tracio de alli encamino su viage á el Rio Hidas- pes, y sugeto las infinitas Ciudades, que están entre el, y el arrebatado rio Asasinis, y alli fundo una nueba Nicea, en memoria de la victoria que alli alcanzo de el Rey Poro, que les salió al encuentro con mas armas, y gente que in¬dustria ni animo. Poco despues edifico la Ciudad Bucefalla porque no se le olvidase el nombre de su estimado Cauallo que alli se le murió. Paso venciendo, y espantando asta la Ciudad Quatea unibersidad muy estimada por sus Gimno- sophitas, y llego aver, y beber el agua de el Rio Hipamin de donde se fue acercando á el mar con intento de bolverse á Asia, y vencer á Aphrica, y sugetar á Europa hicieronle mudar parecer la mucha importunación de sus Soldados encanecidos en la duración de tan larga jornada, y mucho mas las amonestaciones de un Yndio que consigo traia lla¬mado Allano gran Philosopho el qual le dijo que de que le aprovecharia ser universal al Señor de el uniberso, sino lo podia mandar todo, ni ver todo, ni governar todo. Final¬mente de alli propuso Alexandro su buelta puesto que otros quieren hacer mas largo su viage y llegando este Principe á Babilonia con la mas arrogante pujanza que Principe se puede desear, murió de edad de 28 años, auiendo reynado solo 12 años fue su muerte antes de la venida de Christo á el Mundo 322 años.
Tuvieron tan atemorizado á el Mundo las vencedoras armas deste Rey, y pusiéronle tanto espanto sus tempranas victorias, que aun nros Españoles (sin Rey en esta coyun¬tura) le embiaron Embajadores pacificos pidiéndole paz, y confederación. Mas bolviendo a seguir nro hilo cortado no menos terror causo en los naturales de la Yndia la pri-mera nueva que recibieron de su pujanza de Alexandro que la que auian recibido con la venida de las de Semiramis Bacco, y Ciro, y aunque es verdad que los años, y experien¬cia les yba dando armas, y industrias no parece que natu¬raleza fortalecía mas sus corazones de fortaleza un dia que otro para poder aguardar asta ver en fin de el peligro que temían, y claro parece pues á la primera nueba de armas ene¬migas blandeavan aquellos que avian de ser defensa de sus casas, y tierra y de muy poca importancia fue el parecer que en los pasados Siglos se auia dado de hacer, y constituir orden militar (como dejamos dicho) y de poco fruto fue el guarnecer los Nayres de Armas honor y exensiones pues olvidados de aquello a que estauan obligados fueron los pri¬meros que hicieron tímido á el demás pueblo y aunque (con la duración de mas de 200 años que auian vivido en aquella disciplina) se auian aumentado en numero, y lle- dio á buscalla y con facilidad la pudo hallar, y con ella ( con la misma presteza que en sueño se le auia representado) vido sano y fuera de el peligro a su Ptolomeo llamauan á esta yerva Hiperbothon cuyo conocim.to les fue de tanta importancia que no solo con ella sano los heridos y despre- ciava las flechas asta alli temidas mas conociendo los Bar¬baros que le tenían ya tomado el Anthidoto, y contra yerva de su veneno rindieron la tierra, y bajaron el cuello á el yugo de su sugecion y obediencia. El vencimiento de estos Samios (tenidos en todas aquellas partes por inbencibles) le fue de mucha importancia á Alexandro para que las demás Provincias Orientales se acobardasen, y perdiessen la con¬fianza que en sus armas, y multitud tenian; de alli entro por las tierras mas Septentrionales donde estavan unos fie¬ros barbaros a quien llamauan Sudrachas donde teniendo los Macedonios sitiada una Ciudad cercada de cespedes, yf Monte. Alexandro por su persona asaltóla cerca donde se vido herido, y en peligro de Muerte si con tiempo no fuera socorrido de los suyos, de alli se partió lleno de victoria, y reputación, y tomo la inaccesible fuerza llamada Petradori temida de el mismo Hercules Griego de alli enderezo su viage a la Yndia torciendo su camino sobre la mano derecha, y paso los collados Paropanizos por donde estuvo la Ciu¬dad de Maganza tomo el paso de el Rio Yndo por cerca de la Ciudad Piricolaita antigua en fama, y alli hizo hacer puente demás admiración que la que Gerges hizo por el Bosphoro Tracio de alli encamino su viage á el Rio Hidas- pes, y sugeto las infinitas Ciudades, que están entre el, y el arrebatado rio Asasinis, y alli fundo una nueba Nicea, en memoria de Ja victoria que alli alcanzo de el Rey Poro, que les salió al encuentro con mas armas, y gente que in¬dustria ni animo. Poco despues edifico la Ciudad Bucefalla porque no se le olvidase el nombre de su estimado Cauallo que alli se le murió. Paso venciendo, y espantando asta la Ciudad Quatea unibersidad muy estimada por sus Gimno- sophitas, y llego aver, y beber el agua de el Rio Hipamin de donde se fue acercando á el mar con intento de bolverse á Asia, y vencer á Aphrica, y sugetar á Europa hicieronle mudar parecer la mucha importunación de sus Soldados encanecidos en la duración de tan larga jornada, y mucho mas las amonestaciones de un Yndio que consigo traia lla¬mado Allano gran Philosopho el qual le dijo que de que le aprovecharia ser universal al Señor de el uniberso, sino lo podia mandar todo, ni ver todo, ni governar todo. Final¬mente de alli propuso Alexandro su buelta puesto que otros quieren hacer mas largo su viage y llegando este Principe á Babilonia con la mas arrogante pujanza que Principe se puede desear, murió de edad de 28 años, auiendo reynado solo 12 años fue su muerte antes de la venida de Christo á el Mundo 322 años.
Tuvieron tan atemorizado á el Mundo las vencedoras armas deste Rey, y pusiéronle tanto espanto sus tempranas victorias, que aun nros Españoles (sin Rey en esta coyun¬tura) le embiaron Embajadores pacificos pidiéndole paz, y confederación. Mas bolviendo a seguir nro hilo cortado no menos terror causo en los naturales de la Yndia la pri-mera nueva que recibieron de su pujanza de Alexandro que la que auian recibido con la venida de las de Semiramis Bacco, y Ciro, y aunque es verdad que los años, y experien¬cia les yba dando armas, y industrias no parece que natu¬raleza fortalecía mas sus corazones de fortaleza un dia que otro para poder aguardar asta ver en fin de el peligro que temían, y claro parece pues á la primera nueba de armas ene¬migas blandeavan aquellos que avían de ser defensa de sus casas, y tierra y de muy poca importancia fue el parecer que en los pasados Siglos se auia dado de hacer, y constituir orden militar (como dejamos dicho) y de poco fruto fue el guarnecer los Nayres de Armas honor y exensiones pues olvidados de aquello a que estauan obligados fueron los pri¬meros que hicieron tímido á el demás pueblo y aunque (con la duración de mas de 200 años que auian vivido en aquella disciplina) se auian aumentado en numero, y lle¬gado a ser casi un millón (contando los cortesanos, y ma¬rítimos) nada auian aprovechado en la vergüenza, y pun-donor, que hace á los hombres despreciadores de peligros, y amadores de las ocasiones de ganar fama como la gente vil, baja, y plebeya auian hechó las veces pasadas, ansi ni mas ni menos lo hicieron (á la nueba primera) gran parte de los Nayres puestos por presidio en la costa, que tomando los barcos (ó enbarcaciones) que a la mano aliaron, se acojo á el mar un numero casi infinito de ellos, sin darles lugar su miedo a poderse acordar de la pena capital que les esta- va puesta, si una sola noche dormian en el mar, mas ya que aquel temor primero dio lugar a que la sangre elada bol- viese a su temple, y quando se aliaron libres de el repentino sobresalto, cayeron en la cuenta, y conocieron la mala que auian dado de si y quan juntamente devian todos la muerte, y por huir de aquel (harto mas cierto peligro) que el pri¬mero que les hizo ausentarse, determinaron bolver de todo punto el rostro a la vergonzosa pugnicion que infalible¬mente se le6 apareja va y ansi, como gente desesperada, y desalmada comensaron a hacerse á lo largo, y de Ysla en Ysla andarse vagabundos, y ociosos como Soldados que por mal pagados se amotinan, y toman el monte, no huvo ge¬nero ni especie de Maldad, y crueldad que esta canalla fora- gida no cometiesse porque a todos los hizo su culpa animo¬sos para guerra injusta, tanto quanto para la justa se alia¬ron cobardes, y acaudillándose entre ellos metieron la mano con demasiada exorbitancia en la descuidada gente Ysleña, porque temían estos (como mal hechores) y eran crueles como covardes. Este esquadron de revelados Nayres se reehizo y fortaleció en una Ysla (cercana á la tierra fir¬me) a quien Ptolomeo, y Luis de Camois llaman Tapro- bana, y en general es de otros llamada Ceylan, teniendo por la verdadera Taprobana á la misma que los Portugue¬ses llaman Zamatra finalmente en esta Ysla Ceylan hicie¬ron alto, y acordaron de jamas bolver á su tierra, y de alli partieron recogendo consigo a todos los que el mismo de- licto auia comprehendido, y de Ysla en Ysla llegaron á la gran Zamatra (divisa en quatro distintos Reynos) y a- uiendola saqueado, y inquietado huieron el rostro á la tierra firme de Malaca que no muy lejos les quedaba sobre el brazo izquierdo saquearon á Sunda, á Bancha, y a Clinabaro de alli pasaron á la Jaua Mayor donde las mugeres se queman despues de la muerte de el marido. Por Nuco para, pasaron á la segunda Jaua (por ser lo menor en todo) de alli les pareció bolverse acia el Norte, por no bailarse poderosos para entrar a mostrarse valientes con la tierra Austral, que era ya tenida por firme (ó a lo menos en dubda si era Ys¬la) y el no auer (aun aora) salido de esta duda caúsalo que en ella no puede entrar ningún forastero so pena de muer¬te ni sus naturales salir de ella esta es la que an descubierto los Portugueses sobre el cabo de buena esperanza, a quien llaman tierra de vista, y por el estrecho de Magallanes le llaman tierra de fuego y sus naturales Lucaht. Fue desde alli esta amontonada canalla despojando, y atemorizando á Borney, Taguima, Tuban, Menad (cortada de la Equi- nocial) Vendanao, Cangul, Tidore, Terrenate, (y otras Yslas de poco nombre) y llegaron á el antiguo Catigara, tenido por el fin y remate de el Mundo, por la parte Orien-tal; esta es una Ysla llamada (aora Giloloo) cuya pierna septentrional corta la linea á los Ysleños (auisados de los daños que en las Yslas vecinas dejavan hechos) acordaron ponerse en defensa, en el puerto, y baya de Carneo, donde llegaron a desembarcar mas los fugitivos, estrangeros, vista la defensa tomaron las armas teniendose por ofendidos de que los de Giloloo no les huviesse dado el passo llano para destruirlos y venidos á las manos declaróse la victoria por la parte menos justa de los Nayres, y teniendo, ya la tierra rendida acordaron hacer un notable castigo en los venci¬dos Ysleños para con el sembrar miedo en todas las demás Yslas, y este fue fabricar un baluarte ó manera de forta¬leza, amasada la tierra con sangre de los miserables Gilo- loes, sin que en la mezcla, y obra interviniesse otra agua.
gado a ser casi un millón (contando los cortesanos, y ma¬rítimos) nada auian aprovechado en la vergüenza, y pun¬donor, que hace á los hombres despreciadores de peligros, y amadores de las ocasiones de ganar fama como la gente vil, baja, y plebeya auian hecho las veces pasadas, ansi ni mas ni menos lo hicieron (á la nueba primera) gran parte de los Nayres puestos por presidio en la costa, que tomando los barcos (ó enbarcaciones) que a la mano aliaron, se acojo á el mar un numero casi infinito de ellos, sin darles lugar su miedo a poderse acordar de la pena capital que les esta- va puesta, si una sola noche dormian en el mar, mas ya que aquel temor primero dio lugar a que la sangre elada bol- viese a su temple, y quando se aliaron libres de el repentino sobresalto, cayeron en la cuenta, y conocieron la mala que auian dado de si y quan juntamente devian todos la muerte, y por huir de aquel (harto mas cierto peligro) que el pri¬mero que les hizo ausentarse, determinaron bolver de todo punto el rostro a la vergonzosa pugnicion que infalible¬mente se le6 aparejava y ansi, como gente desesperada, y desalmada comensaron a hacerse á lo largo, y de Ysla en Ysla andarse vagabundos, y ociosos como Soldados que por mal pagados se amotinan, y toman el monte, no huvo ge¬nero ni especie de Maldad, y crueldad que esta canalla fora- gida no cometiesse porque a todos los hizo su culpa animo¬sos para guerra injusta, tanto quanto para la justa se alia¬ron cobardes, y acaudillándose entre ellos metieron la mano con demasiada exorbitancia en la descuidada gente Ysleña, porque temian estos (como mal hechores) y eran crueles como covardes. Este esquadron de revelados Nayres se reehizo y fortaleció en una Ysla (cercana á la tierra fir¬me) a quien Ptolomeo, y Luis de Camois llaman Tapro- bana, y en general es de otros llamada Ceylan, teniendo por la verdadera Taprobana á la misma que los Portugue¬ses llaman Zamatra finalmente en esta Ysla Ceylan hicie¬ron alto, y acordaron de jamas bolver á su tierra, y de alli partieron recogendo consigo a todos los que el mismo de- licto auia comprehendido, y de Ysla en Ysla llegaron á la gran Zamatra (divisa en quatro distintos Reynos) y a- uiendola saqueado, y inquietado huieron el rostro á la tierra firme de Malaca que no muy lejos les quedaba sobre el brazo izquierdo saquearon á Sunda, á Bancha, y a Clinabaro de alli pasaron á la Jaua Mayor donde las mugeres se queman despues de la muerte de el marido. Por Nuco para, pasaron á la segunda Jaua (por ser lo menor en todo) de alli les pareció bolverse acia el Norte, por no hallarse poderosos para entrar a mostrarse valientes con la tierra Austral, que era ya tenida por firme (ó a lo menos en dubda si era Ys¬la) y el no auer (aun aora) salido de esta duda caúsalo que en ella no puede entrar ningún forastero so pena de muer¬te ni sus naturales salir de ella esta es la que an descubierto !os Portugueses sobre el cabo de buena esperanza, a quien llaman tierra de vista, y por el estrecho de Magallanes le llaman tierra de fuego y sus naturales Lucaht. Fue desde alli esta amontonada canalla despojando, y atemorizando á Borney, Taguima, Tuban, Menad (cortada de la Equi- nocial) Vendanao, Cangul, Tidore, Terrenate, (y otras Yslas de poco nombre) y llegaron á el antiguo Catigara, tenido por el fin y remate de el Mundo, por la parte Orien¬tal; esta es una Ysla llamada (aora Giloloo) cuya pierna septentrional corta la linea á los Ysleños (auisados de los daños que en las Yslas vecinas dejavan hechos) acordaron ponerse en defensa, en el puerto, y baya de Carneo, donde llegaron a desembarcar mas los fugitivos, estrangeros, vista la defensa tomaron las armas teniendose por ofendidos de que los de Giloloo no les huviesse dado el passo llano para destruirlos y venidos á las manos declaróse la victoria por la parte menos justa de los Nayres, y teniendo, ya la tierra rendida acordaron hacer un notable castigo en los venci¬dos Ysleños para con el sembrar miedo en todas las demás Yslas, y este fue fabricar un baluarte ó manera de forta¬leza, amasada la tierra con sangre de los miserables Gilo- loes, sin que en la mezcla, y obra interviniesse otra agua.
Die autem ilucente & (*). Deflorada ya la Ysla Giloloo, y hecha casi disierta se salieron de ella, usando de un nuebo y diabolico ardid (para sembrar en el Mundo su temor y respeto) y fue que comenzaron a comer carne humana, y tener por cosa onorosa aparecer ante aquellos amedrenta¬dos bañados en sangre de hombres, y muchas veces bebería a vista de ellos, y entrar en los Pueblos con asaduras de hombres atrauezadas en las bocas con tales invenciones, fueron aliando llanas las Yslas donde su inclinación se acos- taua, y con el paso comenzado se metieron en las ricas Ys¬las de Maluco, y pasaron adelante asta meterse en la tierra Austral, por aquella parte, que tuvieron noticia ser la gen¬te menos guerrera. Con largos procesos de delictos cami¬naron mucho tiempo estos rebeldes crueles siguiendo el ras¬tro de la gente menos guerrera, y por largos caminos die¬ron con el mismo que nros Ophiritas auian llevado mu¬chos años antes y siguiéndolo (atrepellando quantos de pa¬sada encontravan) entraron en aquesta tierra que deci¬mos auer entrado de largos tiempos, los que el temor de agenas armas auia sacado de la Yndia que ya en esta coiun- tura estauan en gran numero multiplicados. Entrados que fueron alia los mal venidos foragidos comenzaron hacer las mismas crueldades que en las Yslas de atras dejavan he¬chas, y con ellas fueron asombrando la tierra, y (como mu¬chas veces acaece que el que de miedo huye, quando no alia libre el camino por donde su temor lo guia desconfia de el remedio, y valo a buscar en las entrañas de que lo apura, y hacele rostro, no como ygual competidor sino) como vencido desesperado) lo mismo les subcedio á estos crueles con los ofendidos, y temerosos aborígenes, que aciendoles rostro les refrenaron el curso de sus vencimien¬tos, y los hicieron estar a rraya haciendo lo que asta allí no hicieron ni pensaron hacer, que fue asentar casas, y bus¬car tierras, y poner el cuidado en acomodar las muchas
(x) Signo.
mugeres y hijos que ya consigo trayan, y los que asta alli solían comer de sudor ageno, ya tenían por bien destilar el suyo para su sustento aunque jamas perdieron aquella bar¬bara fiereza porque siempre procurauan hacer lances en sus antecesores en la tierra y ansi los venían, (y vinieron) acorralando, y haciéndoles mudarse de unos en otros asien-tos, asta que los unos, y los otros crecieron en numero y fuerzas, y comenzaron los recien venidos (de quien ya se olvidara el nombre de Nayres) á fabricar fortalezas al mo¬do que en la tierra de su nacimiento lo auian aprendido. Como se colige de las que despues los nros aliaron de quien trataremos adelante, y concluyremos este capitulo, con que por buenas, y verisímiles congeturas se saca que estos que asta aqui avernos llamados fugitivos, y advenedizos crueles, fueron el origen, y cepa de los Yndios de Chile, de quien también descienden los Chiriguanaes (o mejor diciendo) Chiliganaes de estos fueron fabricadas aquellas fortalezas estrañas que en Ayavira, y Taiguanaco (*) (y en otras partes de este pedazo de Mundo) sean visto de el qual y de sus estrañezas se tratara en el siguiente Capitulo.
Cap. 19.- de la entrada de los Nayres en nras Yndias Oc¬cidentales, y se prueba ser origen de los Yndios de Chile, y de los Chiriguanaes. Y hacese una cu¬riosa descripción de estas nra' Yndias, con otras curiosidades.
De la apresurada fuga de estos fementidos Nayres que dejamos contada en el precedente Capitulo, se hace nota¬ble mención en aquel libro Persa que dexamos dicho en el Capitulo 15 segunda parte de el no se puede colegir clara¬mente su venida y hechos en este nuebo Mundo de las Yn¬dias nras mas de que se cuentan las crueldades, y desafueros que venian haciendo; por las Yslas de aquel Arcipielago;
Ayaviri y Tiahuanaco.
Die autem ilucentc & ('). Deflorada ya la Ysla Giloloo, y hecha casi disierta se salieron de ella, usando de un nuebo y diabolico ardid (para sembrar en el Mundo su temor y respeto) y fue que comenzaron a comer carne humana, y tener por cosa onorosa aparecer ante aquellos amedrenta¬dos bañados en sangre de hombres, y muchas veces bebería a vista de ellos, y entrar en los Pueblos con asaduras de hombres atrauezadas en las bocas con tales invenciones, fueron aliando llanas las Yslas donde su inclinación se acos- taua, y con el paso comenzado se metieron en las ricas Ys¬las de Maluco, y pasaron adelante asta meterse en la tierra Austral, por aquella parte, que tuvieron noticia ser la gen¬te menos guerrera. Con largos procesos de delictos cami¬naron mucho tiempo estos rebeldes crueles siguiendo el ras¬tro de la gente menos guerrera, y por largos caminos die¬ron con el mismo que n™8 Ophiritas auian llevado mu¬chos años antes y siguiéndolo (atrepellando quantos de pa¬sada encontravan) entraron en aquesta tierra que deci¬mos auer entrado de largos tiempos, los que el temor de agenas armas auia sacado de la Yndia que ya en esta coiun- tura estauan en gran numero multiplicados. Entrados que fueron alia los mal venidos foragidos comenzaron hacer las mismas crueldades que en las Yslas de atras dejavan he¬chas, y con ellas fueron asombrando la tierra, y (como mu-chas veces acaece que el que de miedo huye, quando no alia libre el camino por donde su temor lo guia desconfia de el remedio, y valo a buscar en las entrañas de que lo apura, y hacele rostro, no como ygual competidor sinoi como vencido desesperado) lo mismo les subcedio á estos crueles con los ofendidos, y temerosos aborígenes, que aciendoles rostro les refrenaron el curso de sus vencimien¬tos, y los hicieron estar a rraya haciendo lo que asta alli no hicieron ni pensaron hacer, que fue asentar casas, y bus¬car tierras, y poner el cuidado en acomodar las muchas
í1) Signo.
mugeres y hijos que ya consigo trayan, y los que asta alli solian comer de sudor ageno, ya tenían por bien destilar el suyo para su sustento aunque jamas perdieron aquella bar¬bara fiereza porque siempre procurauan hacer lances en sus antecesores en la tierra y ansi los venian, (y vinieron) acorralando, y haciéndoles mudarse de unos en otros asien-tos, asta que los unos, y los otros crecieron en numero y fuerzas, y comenzaron los recien venidos (de quien ya se olvidara el nombre de Nayres) á fabricar fortalezas al mo¬do que en la tierra de su nacimiento lo auian aprendido. Como se colige de las que despues los nro" aliaron de quien trataremos adelante, y concluyremos este capitulo, con que por buenas, y verisimiles congeturas se saca que estos que asta aqui avernos llamados fugitivos, y advenedizos crueles, fueron el origen, y cepa de los Yndios de Chile, de quien también descienden los Chiriguanaes (o mejor diciendo) Chiliganaes de estos fueron fabricadas aquellas fortalezas estrañas que en Ayavira, y Taiguanaco (') (y en otras partes de este pedazo de Mundo) sean visto de el qual y de sus estrañezas se tratara en el siguiente Capitulo.
Cap. 19.-de la entrada de los Nayres en nras Yndias Oc¬cidentales, y se prueba ser origen de los Yndios de Chile, y de los Chiriguanaes. Y hacese una cu¬riosa descripción de estas nra* Yndias, con otras curiosidades.
De la apresurada fuga de estos fementidos Nayres que dejamos contada en el precedente Capitulo, se hace nota¬ble mención en aquel libro Persa que dexamos dicho en el Capitulo 15 segunda parte de el no se puede colegir clara¬mente su venida y hechos en este nuebo Mundo de las Yn¬dias nr" mas de que se cuentan las crueldades, y desafueros que venian haciendo; por las Yslns de aquel Arcipielago;
(') Ayaviri y Tiahuanaco.
y que sin templar su furor ni artar su hambre se metieron en la tierra Austral, y de alli jamas se tuvo nueva ni noticia de ellos la entrada que se les añide entas nras Yndias es con- getura por las razones que los Yndios antiguos dan para tenerla por las antiguas tíadiciones de sus mayores que les decian que de acia aquella parte de el Mundo avian venido estos pestilentes tiranos, y la misma razón dan los de Chile señalando su venida de acia el estrecho a quien llamamos de Magallanes. Y pues conforman (o difieren muy poco con el tiempo) y no se engañan ni descrepan en contar las cruel¬dades que usaban, y manera de vivir que traian, y de otra parte de el Mundo no podia venir por aquella derrota gente tan experta en las guerras, y sus machinas si no de la Yn¬dia, no van fuera de rrazon los que dicen ser los que entra¬ron en nras Yndias los mismos que huieron de alia, pues que aliamos oy dia en bocas de sus descendientes, el mismo blasón de que en la Yndia usauan, que era decir, que los pri¬meros (en el valor militar) eran los Asirios, y ellos tenian el segundo lugar, y esta manera de estimación guardan oy para si los Yndios Chiles (y sus deudos los Chiliguanaes) dando á los Españoles el primer lugar y aplicando asi el se¬gundo estos introdugeron en estas Yndias la costumbre pe- sima de comer carne humana la qual costumbre tuvieron ellos traida de sus patrias naturales (que como queda di¬cho) fueron traydos sus antepassados de las sierras, y aspe¬rezas de la Yndia pobladas de gentes crueles, y inhumanas, y lo dicho bastara para prueba de lo atras referido.
Con la consideración que se puede creer de un varón tan docto como fue Ptolomeo estableció, y señalo un meri¬diano fixo por las Yslas fortunadas a quien nosotros llama¬mos Canarias (como apuntamos en el Capitulo 2 de la pri¬mera parte) y fue esta consideración con tanto milagro de la naturaleza, que ella misma (casi) quiere aprovar lo que Ptolomeo hizo porque es cosa averiguada, y platica muy común, y sabida entre los que saben de Consmographia Náu¬tica que partiendo un navio de este meridiano fijo (seña¬lado por aquella parte que digimos, ó muy poco distante de ella y caminando via recta) á el Este, siempre siente que su aguja le ba Nordesteando (puesto que parta con ella muy ajustada) y con mucha nota, yra ganando (o hurtando) ál Nordeste hasta venir a ponerse en el Meridiano, que in- duie debajo desi á el mar Pérsico, y la Ysla de Ormuz, y de alli para adelante bol vera á el contrario y comenzara á Norvestear ásta llegar á el primero de donde partió quando salió de el Meridiano Canario, y esto será quando la Nao se hallare derechamente Antipoda de aquel Meridiano de las Canarias de manera que la aguja (tocada en la piedra Yman) aprueba ser los dos Meridianos naturales, y propios de el Mundo, el que esta cercano á las Canarias, y el otro su co¬rrespondiente derecho el que pasa por las Yslas Malucas de la gran Yndia ansi como también, el Sol aprueba con as Solsticios la docta consideración de la linea Equinocial. To¬do esto e traido para que de aqui vengamos á colegir que distancia de leguas abrá de las ultimas Yslas de la gran Yn¬dia de Portugal asta aquesta gran tierra aliada y poblada por nros Ophiritas. Ya queda averiguado de lo que sea di¬cho como por las Yslas Malucas de la gran Yndia (ó muy cercano á ellas) pasa el Meridiano (Antípoda derechamen¬te de el de las Canarias) de modo que comenzando de el Meridiano de estas Yslas a contar un grado de longitud acia el Oriente hallaremos en el Meridiano de las Malucas 180 grados que es la mitad de la rotundidad de el Orbe. Sa¬bido esto tomemos, y entendamos aora por Meridiano nues¬tro el de las Malucas (por que con mas facilidad lo enten¬damos) y es ansi que mas de otros 15 grados adelante llega la muchedumbre de aquellas Yslas por debajo la tórrida (por que acia el Polo Austral, ya queda dicha ser tierra, o conti¬nuada, ó prorrumpida con pocos mares) y acia el Norte esta la gran China. Pues contando de este Meridiano ulti¬mo de la Yndia debajo de el qual (y aun mas cercanas á nras Yndias) se alian las Yslas Sant Nicolás, Celebes, S. Elena, Accaca Juuagano, Cinpegu y otras muchas, y to- y que sin templar su furor ni artar su hambre se metieron en la tierra Austral, y de alli jamas se tuvo nueva ni noticia de ellos la entrada que se les añide entas nru" Yndias es con- getura por las razones que los Yndios antiguos dan para tenerla por las antiguas tradiciones de sus mayores que les decían que de acia aquella parte de el Mundo avian venido estos pestilentes tiranos, y la misma razón dan los de Chile señalando su venida de acia el estrecho a quien llamamos de Magallanes. Y pues conforman (o difieren muy poco con el tiempo) y no se engañan ni descrepan en contar las cruel¬dades que usaban, y manera de vivir que traían, y de otra parte de el Mundo no podía venir por aquella derrota gente tan experta en las guerras, y sus machinas si no de la Yn¬dia, no van fuera de rrazon los que dicen ser los que entra¬ron en n™ Yndias los mismos que huieron de alia, pues que aliamos oy dia en bocas de sus descendientes, el mismo blasón de que en la Yndia usauan, que era decir, que los pri¬meros (en el valor militar) eran los Asirios, y ellos tenian el segundo lugar, y esta manera de estimación guardan oy para si Jos Yndios Chiles (y sus deudos los ChiÜguanaes) dando á los Españoles el primer lugar y aplicando asi el se¬gundo estos introdugcron en estas Yndias la costumbre pe- sima de comer carne humana la qual costumbre tuvieron ellos traida de sus patrias naturales (que como queda di¬cho) fueron traydos sus antepassados de las sierras, y aspe¬rezas de la Yndia pobladas de gentes crueles, y inhumanas, y lo dicho bastara para prueba de lo atras referido.
Con la consideración que se puede creer de un varón tan docto como fue Ptolomeo estableció, y señalo un meri¬diano fixo por las Yslas fortunadas a quien nosotros llama¬mos Canarias (como apuntamos en el Capitulo 2 de la pri¬mera parte) y fue esta consideración con tanto milagro de la naturaleza, que ella misma (casi) quiere aprovar lo que Ptolomeo hizo porque es cosa averiguada, y platica muy común, y sabida entre los que saben de Consmographia Náu¬tica que partiendo un navio de este meridiano fijo (seña¬lado por aquella parte que digimos, ó muy poco distante de ella y caminando via recta) á el Este, siempre siente que su aguja le ba Nordesteando (puesto que parta con ella muy ajustada) y con mucha nota, yra ganando (o hurtando) ál Nordeste hasta venir a ponerse en el Meridiano, que in- duie debajo desi á el mar Pérsico, y la Ysla de Ormuz, y de alli para adelante bolvera á el contrario y comenzara á Norvestear ásta llegar á el primero de donde partió quando salió de el Meridiano Canario, y esto será quando la Nao se hallare derechamente Antipoda de aquel Meridiano de las Canarias de manera que la aguja (tocada en la piedra Yman) aprueba ser los dos Meridianos naturales, y propios de el Mundo, el que esta cercano á las Canarias, y el otro su co¬rrespondiente derecho el que pasa por las Yslas Malucas de la gran Yndia ansi como también, el Sol aprueba con ís Solsticios la docta consideración de la linea Equinocial. To¬do esto e traido para que de aqui vengamos á colegir que distancia de leguas abrá de las ultimas Yslas de la gran Yn¬dia de Portugal asta aquesta gran tierra aliada y poblada por nr"" Ophiritas. Ya queda averiguado de lo que sea di¬cho como por las Yslas Malucas de la gran Yndia (ó muy cercano á ellas) pasa el Meridiano (Antípoda derechamen¬te de el de las Canarias) de modo que comenzando de el Meridiano de estas Yslas a contar un grado de longitud acia el Oriente hallaremos en el Meridiano de las Malucas 180 grados que es la mitad de la rotundidad de el Orbe. Sa¬bido esto tomemos, y entendamos aora por Meridiano nues¬tro el de las Malucas (por que con mas facilidad lo enten¬damos) y es ansi que mas de otros 15 grados adelante llega la muchedumbre de aquellas Yslas por debajo la tórrida (por que acia el Polo Austral, ya queda dicha ser tierra, o conti¬nuada, ó prorrumpida con pocos mares) y acia el Norte esta la gran China. Pues contando de este Meridiano ulti¬mo de la Yndia debajo de el qual (y aun mas cercanas á n'"s Yndias) se alian las Yslas Sant Nicolás, Celebes, S. Elena, Accaca Juuagano, Cinpegu y otras muchas, y to¬mando estas, y estimándolas por las primeras tierras de la gran Yndia digo que desde el Cabo de Pasao, que esta tam¬bién debajo de la linea (en nras Yndias) asta las Yslas nom¬bradas ay 1575 leguas Leste á Oeste muy pocas (o ningu¬nas) mas á menos. Según se coligira por el Mapa particular que de esta distancia tenemos en el fin de este libro. Este es el apartamiento que ay de nras Yndias á la Grande de Portugal, y si quieren que la cuenta llegue asta las mismas Malucas por do pasa el Meridiano fixo añidanle aquel Me¬ridiano que quitamos (por aliar Yslas mas cercanas) y serán 262 y 2* (*) leguas mas de las dichas. Resta aora que con la mas claridad (y brevedad) que nos fuere posible (en tanto que la parte de el Mundo que digimos se acaba de henchir de gentes, y darnos materia que tratar) digamos de la forma, y apostura en que el Soberano Criador la for¬mo (a lo menos en la que nra nación la alia quando passo á ella) y no alió artificio para expresar esto mejor que ima-ginarla un corpulento, y robusto Gigante acostado en el Mundo sobre sus pechos, cuya disforme y mal peinada ca¬beza asta en 5 5 grados de altura ál Polo Antartico, y de esta cabeza degollado el cuello por los 52, y 2 (*) que que lo que llamamos estrecho de Magallanes cuya longitud corre Leste Oeste. De este celebro (destroncado de su lugar) nace el grande, y osudo espinazo, que con mal parejos nudos, ba haciendo, y formando la gran cordillera que el Sagrado Texto (según Montano) llama Sephar, y los nros los An¬des; el brazo izquierdo de este monstruo (que le cae á la parte de el Lebante) lo tiene estendido, y en sus Musculos, y coiunturas escondidas infinitas naciones barbaras, y son sus venas, grandes, y espaciosos rios que desaguan en el gran mar Occeano. Toda las Yjadas de este inmenso cuerpo (que caen al lado izquierdo) están humidísimas, y montosas la¬vadas en el agua de el mar, y rio de la Plata Paraguai, y otros no menores lagos, y desaguaderos que por aquella van- da se acen. Sus gruesas costillas son las Cordilleras que de el ñudoso espinazo de su cordillera nacen, entre las quales se hacen ondos, y húmedos valles, que con canales profun¬das llevan inumerable suma de agua á el mar de el Norte. Dexa tender su pierna izquierda acia el septentrión, y de su rodilla hace el cabo de Sant Agustín (que es de aquesta tie¬rra es la parte mas cercana á la de Aphrica) recoge su es-pinilla, y de su corva le sale el caudaloso rio Marañon (no sin causa llamado Mar Duce) viene finalmente arrematar su pie en las asperezas de Caracas, y sus vecinas sierras que¬dándole en aquel vacio de la dobladura de su desmesurada pierna aquellos llanos de la Venezuela por donde se camina con el mismo tiento, y govierno que por la mar á causa de- su mucha grandeza. Bolviendo á tomar el ombro derecho de este corpulento Gigante que le cae á la parte de el Po¬niente lo aliamos nevado, y húmedo interrumpido de mu¬chas ensenadas, y bayas, que el mar hace en el, mas en co¬menzando á estender su brazo (el qual tiene menos apar¬tado de si, que el izquierdo) se van mejorando sus cielos, y suelos, y abarca con sus Molledos, muchas naciones barba¬ras y belicosas. Comienzan luego sus estendidas ijadas, con una sequedad tan intensa que pocas, y raras veces le alcanza un rocio, y menuda estilcidia de el Cielo, y lavalas el mar de el Sur, estiendese con tan fogosa sequedad la distancia que dejamos señalada en el Capitulo 15 de esta segunda parte, y la infinita multitud de gente que en esta parte abita pereciera de hambre si el soberano proveedor, no or¬denara que de entre las costillas de el lado derecho de este monstruo (que son cordilleras desmembradas de el lomo) no desaguaran (haciendo grandes, y fertiles valles) muy caudalosos ríos, que á su tiempos conocidos, traen y aca¬rean á estas, tierras llanas, y fogosas el agua que llueve en lo alto de la sierra, y aquestos riegos hacen tan fertiles y abundantes estas tierras, que no tienen ni le queda á lo de- mas de el Mundo de que le puedan tener imbidia. La pierna de esta monstruosa figura, no ba tan apartada como la orien- mando estas, y estimándolas por las primeras tierras de la gran Yndia digo que desde el Cabo de Pasao, que esta tam¬bién debajo de la linea (en nr"" Yndias) asta las Yslas nom¬bradas ay 1575 leguas Leste á Oeste muy pocas (o ningu¬nas) mas á menos. Según «e coligira por el Mapa particular que de esta distancia tenemos en el fin de este libro. Este es el apartamiento que ay de n™8 Yndias á la Grande de Portugal, y si quieren que la cuenta llegue asta Jas mismas Malucas por do pasa el Meridiano fixo añidanle aquel Me¬ridiano que quitamos (por aliar Yslas mas cercanas) y serán 262 y 2? (*) leguas mas de las dichas. Resta aora que con la mas claridad (y brevedad) que nos fuere posible (en tanto que la parte de el Mundo que digimos se acaba de henchir de gentes, y darnos materia que tratar) digamos de la forma, y apostura en que el Soberano Criador la for¬mo (a lo menos en la que n™ nación la alia quando passo á ella) y no alió artificio para expresar esto mejor que ima¬ginarla un corpulento, y robusto Gigante acostado en el Mundo sobre sus pechos, cuya disforme y mal peinada ca¬beza asta en 5 5 grados de altura ál Polo Antartico, y de esta cabeza degollado el cuello por los 52, y 2 (') que que lo que llamamos estrecho de Magallanes cuya longitud corre Leste Oeste. De este celebro (destroncado de su lugar) nace el grande, y osudo espinazo, que con mal parejos nudos, ba haciendo, y formando la gran cordillera que el Sagrado Texto (según Montano) llama Sephar, y los nro9 los An¬des; el brazo izquierdo de este monstruo (que le cae á la parte de el Lebante) lo tiene estendido, y en sus Musculos, y coiunturas escondidas infinitas naciones barbaras, y son sus venas, grandes, y espaciosos rios que desaguan en el gran mar Occeano. Toda las Yjadas de este inmenso cuerpo (que caen al lado izquierdo) están humidísimas, y montosas la¬vadas en el agua de el mar, y río de la Plata Paraguai, y otros no menores lagos, y desaguaderos que por aquella van-
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da se acen. Sus gruesas costillas son las Cordilleras que de el ñudoso espinazo de su cordillera nacen, entre las quales se hacen ondos, y húmedos valles, que con canales profun¬das llevan ¡numerable suma de agua á el mar de el Norte. Dexa tender su pierna izquierda acia el septentrión, y de su rodilla hace el cabo de Sant Agustín (que es de aquesta tie¬rra es la parte mas cercana á la de Aphrica) recoge su es-pinilla, y de su corva le sale el caudaloso rio Marañon (no sin causa llamado Mar Duce) viene finalmente arrematar su pie en las asperezas de Caracas, y sus vecinas sierras que¬dándole en aquel vacio de la dobladura de su desmesurada pierna aquellos llanos de la Venezuela por donde se camina con el mismo tiento, y govierno que por la mar á causa de- su mucha grandeza. Bolviendo á tomar el ombro derecho de este corpulento Gigante que le cae á la parte de el Po¬niente lo aliamos nevado, y húmedo interrumpido de mu¬chas ensenadas, y bayas, que el mar hace en el, mas en co¬menzando á estender su brazo (el qual tiene menos apar¬tado de si, que el izquierdo) se van mejorando sus cielos, y suelos, y abarca con sus Molledos, muchas naciones barba¬ras y belicosas. Comienzan luego sus estendidas ijadas, con una sequedad tan intensa que pocas, y raras veces le alcanza un rocío, y menuda estilcidia de el Cielo, y lavalas el mar de el Sur, estiendese con tan fogosa sequedad la distancia que dejamos señalada en el Capitulo 1J de esta segunda parte, y la infinita multitud de gente que en esta parte abita pereciera de hambre si el soberano proveedor, no or¬denara que de entre las costillas de el lado derecho de este monstruo (que son cordilleras desmembradas de el lomo) no desaguaran (haciendo grandes, y fertiles valles) muy caudalosos ríos, que á su tiempos conocidos, traen y aca¬rean á estas, tierras llanas, y fogosas el agua que llueve en lo alto de la sierra, y aquestos riegos hacen tan fertiles y abundantes estas tierras, que no tienen ni le queda á lo de- mas de el Mundo de que le puedan tener imbidia. La pierna de esta monstruosa figura, no ba tan apartada como la orien¬tal (que antes digimos) si no corriendo de Norte á Sur, si¬gue el rumbo con que el brazo se comenzo á apartar de el ombro y se va estendiendo asta tener por su espinilla las grandes Cordilleras de Caramanta, y Encerma de donde tor¬ciendo (por no quebrarse en ninguno de los dos mares) se mete por entre ambos tomando el nombre de Capira en la tierra firme de Castilla de el oro dejando sus muslos, corvas, y pantorrillas (y mas partes de su pierna) pobladas de gran- dissima suma de naciones diferentes en lenguas, trages, y adoraciones aunque muy ricas de oro. Lo alto de sus lomos se ciñen (no con qualquiera cinta) sino con la tórrida por donde siempre el Sol camina. Su osudo espinazo de la nuca desencasado por aquel estrecho, va corriendo de el Polo An¬tartico hacia el Artico haciendo grandes, y encumbradas sierras de nieve, y volcanes de fuego, dando con todo eso lu¬gar a que infinitas naciones bivan sana, y opulentamente entre aquellas asperezas. Córrele la una y otra costa (como dicho queda) siguiendo el mismo rumbo de Sur á Norte, y la costa meridional dista de su altura de la Cordillera por las partes mas lexanas casi 500 leguas, y por la que menos mas de 100. Y la costa y ribera de el mar, por la vanda de Occidente, por la parte que mas lejana la tiene serán 60 leguas, y 30 por donde mas se le acerca donde se hacen aque¬llos llanos y secos arenales de que ya avernos tratado seme¬jantes á los de Libia aunque no tan olvidados de el rocio de el Cielo puesto que jamas en ellos lluebe (como queda di¬cho) mas ansi como en el Egipto fertilizan las tierras, las cresientes que por el Nilo bajan de la Ethiopia, en estos lla¬nos arenales ansi mesmo fertilizan las tierras de sus valles, las crecientes de los rios que bajan de los Andes (o cordille¬ras serranas). Y por que avernos traido á nros Yndios Oc¬cidentales deducidos de la Yndia Oriental y afirmamos ser propagados de ellos será bien que antes que adelante pasemos, provemos por la semejanzas de sus costumbres ser ansi como lo tenemos escripto, pues es claro, que lo alegado reratifica con lo provado lo qual aremos en el siguiente Capitulo.
Cap. 20 donde se prueba por la semejan de ritos, costum¬bres, y cerimonias ser claramente descindientes de los Yndios Orientales nuestros Yndios Occidenta¬les, y se concluye la segunda parte de esta obra.
En los acontecimientos tan antiguos que ni por escriptu- ra autentica, ni por tradición de mayores no se pueden ave¬riguar de gran fuerza deven ser los verisímiles, y aparentes acompañados con buena razón mayormente quando a buel- tas de estos se alian unos vestigios, y rastros, que aunque re-montados, ya por las largas edades el entendimiento claro, tiene lugar de hacer en ellos presa, para ir siguiendo aquel hilo, y dar con la verdad que se pretende. Cosa clara y de mucha razón es que si descubriendo nuebas Yslas, llegáse¬mos a una donde viesemos que sus naturales tenian un so¬lemne Templo, y en el se congregasen todos los dias de las nuebas Yslas, y celebrasen sus fiestas, y en el 1* quarto de la lunación buscasen un Cordero sin mancha alguna, macho, y no hembra, y lo sacrificasen, y que con aquella sangre asperjavan los quiciales de sus puertas, luego se nos iria el entendimiento a juzgar que aquellas gentes eran descen¬dientes de Judios, puesto que ni ellos lo digesen, ni menos entendiesemos sus lenguajes. Y si llegásemos aora donde sus naturales aiunassen asta la primera estrella, y en sus tem¬plos entrasen descalzos, y hiciesen sus oraciones sentados con muchos meneos de el cuerpo cosa clara es que sospecharía¬mos sin duda ser gente deribada (o lecioneada) de Moros Mahometanos; como también conocemos que los que ado¬ran ydolos, y respetan los oráculos son gentes Ydolatras, pues por los mismos pasos, iremos provando ser nros Yn- dío Occidentales derivados y descendientes de los Orienta¬les, pues si bien se consideran las cirimonias, y estilo de sus va¬nas religiones son todas casi unas ó muy poco diferentes. Y aunque es verdad que en la gran Yndia (auiendo como ay muchas naciones) forzosamente a de aver muchas diferencias tal (que antes digimos) si no corriendo de Norte á Sur, si¬gue el rumbo con que el brazo se comenzo á apartar de el ombro y se va estendiendo asta tener por su espinilla las grandes Cordilleras de Caramanta, y Encerma de donde tor¬ciendo (por no quebrarse en ninguno de los dos mares) se mete por entre ambos tomando el nombre de Capira en la tierra firme de Castilla de el oro dejando sus muslos, corvas, y pantorrillas (y mas partes de su pierna) pobladas de gran- dissima suma de naciones diferentes en lenguas, trages, y adoraciones aunque muy ricas de oro. Lo alto de sus lomos se ciñen (no con qualquiera cinta) sino con la tórrida por donde siempre el Sol camina. Su osudo espinazo de la nuca desencasado por aquel estrecho, va corriendo de el Polo An¬tartico hacia el Artico haciendo grandes, y encumbradas sierras de nieve, y volcanes de fuego, dando con todo eso lu¬gar a que infinitas naciones bivan sana, y opulentamente entre aquellas asperezas. Córrele la una y otra costa (como dicho queda) siguiendo el mismo rumbo de Sur á Norte, y la costa meridional dista de su altura de la Cordillera por las partes mas lexanas casi 500 leguas, y por la que menos mas de 100. Y la costa y ribera de el mar, por la vanda de Occidente, por la parte que mas lejana la tiene serán 60 leguas, y 30 por donde mas se le acerca donde se hacen aque¬llos llanos y secos arenales de que ya avernos tratado seme¬jantes á los de Libia aunque no tan olvidados de el rocio de el Cielo puesto que jamas en ellos lluebe (como queda di¬cho) mas ansi como en el Egipto fertilizan las tierras, las cresientes que por el Nilo bajan de la Ethiopia, en estos lla¬nos arenales ansi mesmo fertilizan las tierras de sus valles, las crecientes de los rios que bajan de los Andes (o cordille¬ras serranas). Y por que avernos traido á nro" Yndios Oc¬cidentales deducidos de la Yndia Oriental y afirmamos ser propagados de ellos será bien que antes que adelante pasemos, provemos por la semejanzas de sus costumbres ser ansi como lo tenemos escripto, pues es claro, que lo alegado reratifica con lo provado lo qual aremos en el siguiente Capitulo.
Cap. 20 donde se prueba por la semejan de ritos, costum¬bres, y cerimonias ser claramente descindientes de los Yndios Orientales nuestros Yndios Occidenta¬les, y se concluye la segunda parte de esta obra.
En los acontecimientos tan antiguos que ni por escriptu- ra autentica, ni por tradición de mayores no se pueden ave¬riguar de gran fuerza deven ser los verisímiles, y aparentes acompañados con buena razón mayormente quando a buel- tas de estos se alian unos vestigios, y rastros, que aunque re¬montados, ya por las largas edades el entendimiento claro, tiene lugar de hacer en ellos presa, para ir siguiendo aquel hilo, y dar con la verdad que se pretende. Cosa clara y de mucha razón es que si descubriendo nuebas Yslas, llegáse¬mos a una donde viésemos que sus naturales tenian un so¬lemne Templo, y en el se congregasen todos los dias de las nuebas Yslas, y celebrasen sus fiestas, y en el 1Q quarto de la lunación buscasen un Cordero sin mancha alguna, macho, y no hembra, y lo sacrificasen, y que con aquella sangre asperjavan los quiciales de sus puertas, luego se nos iría el entendimiento a juzgar que aquellas gentes eran descen¬dientes de Judíos, puesto que ni ellos lo digesen, ni menos entendiesemos sus lenguajes. Y si llegásemos aora donde sus naturales aiunassen asta la primera estrella, y en sus tem¬plos entrasen descalzos, y hiciesen sus oraciones sentados con muchos meneos de el cuerpo cosa clara es que sospecharía¬mos sin duda ser gente deribada (o Iecioneada) de Moros Mahometanos; como también conocemos que los que ado¬ran ydolos, y respetan los oráculos son gentes Ydolatras, pues por los mismos pasos, iremos provando ser nro8 Yn¬dio Occidentales derivados v descendientes de los Orienta¬les, pues si bien se consideran las cirimonias, y estilo de sus va¬nas religiones son todas casi unas ó muy poco diferentes. Y aunque es verdad que en la gran Yndia (auiendo como ay muchas naciones) forzosamente a de aver muchas diferencias de adoraciones, y por el consiguiente aca en nras Yndias deve aver también muchos ritos por ser muchas, y muy distin¬tas las generaciones, y familias que ay al cabo, y fin, va to¬do a un paradero, y fin que es Ydolatrar, y encaminar sus creencias á falsas abucionés conformes en los paraderos. Y también se puede colegir esta semejanza; por muchas de las costumbres que usan, y digamos primero como los Yn¬dianos Orientales de la gran Yndia de Portugal adorauan á el Sol, y á la Luna, y a otras criaturas, y hacían sus tem¬plos, y oratorios, imagines, y pinturas de feas, y mounstruo- sas apariencias, y tales que causauan espanto como constara al que leyere el Capitulo 16 de la primera parte de la Ys- toria de la Yndia hecha por Fernán Perez de Castañeda. Y semejantemente (y en general) tubieron de costumbre es¬tos nros' Yndios Occidentales, pintar en sus Guacas y Tem¬plos feas, y monstruosas figuras que mas parecían retratos de demonios que de otra terrestre (o celeste) criatura. Y tanta afición y devocion tenian á semejantes figuras, que en sus vestiduras asientos, y vasos las pintavan y hacían pintar como se ve claramente en las obras hechas á su mo¬do antiguo.
Los Yndios Orientales an usado siempre la vestidura corta mas la cobertura ó manto largo, y tal en la obra, y hechura que lleva que parece aver buscado modo de escusar el trabajo de corte y costura. Lo mismo an usado siempre nroa' Yndios, y aunque sea verdad que en los llanos de este nro' Piru usan las mugeres el vestido tan largo que parte de el arrastra por el arena esto no lo comenzaron ellas por ser más aliñosas ni mas onestas que las demás si no para de¬fenderse de los enojosos mosquitos que suelen acudir a tem¬poradas, y también para que (hollando con los pies lo que de el vestido sobra) no se los ofenda el fuego y calor que esta incorporado en el arena.
Fueron siempre los Yndios Orientales aficionados a telas de Algodon delgadas, y estas variadas de diferentes colo¬res. Lo mismo avernos conocido y se conoce de nro" Yn- dianos, y tanto es entre ellos mas preciada, y estimada una ropa, quanto la ven mas matizada de colores varios.
Los Yndios Orientales recebian la nobleza y cavalleria de manos de sus Reyes, y esta les era dada en alguna pieza de que el Rey usava ansi como vaso, arma, ó vestido o cosa semejante. Lo mismo tuvieron siempre nros' Piruleros Yn¬dios tanto que por grande que fuese la hazaña que un Yn¬dio acia se dava por bien gratificado de su Cacique ó Rey con una camisa de las que el tal Señor usaba, por vil y de¬secha que fuesse. Tuvieron (y tienen) los Yndios Orienta¬les de costumbre por alto y principal que sea tener sus asien-tos en la tierra sobre tapetes ó paños de algodón ó sedas, o lanas labradas á su modo, y en tales asientos hacer sus van- quetes, y comidas, y estas comidas ser por la mayor parte de manjares liquidos livianos sorbiticos, y de fácil digistion, y estos acompañados de muchos fructos, y granos Aromáticos quemantes tales quales se alcanzavan en sus Provincias. Lo mismo han usado nros' Yndios Occidentales pues jamas se asentavan en altos asientos ni usaron bancos, sillas, ni mesas, antes sus estrados eran sobre una pajas muy menudas, y blandas, y el que entre ellos era Señor se sentaua sobre al¬guna manta de algodon pintada, y sobre tales reposteros comían sus viandas, que siempre eran tales quales decimos ser las de la Yndia, y en lugar de los Aromáticos granos (que nros Yndios, no los alcanzaron) hechavan en sus co-midas Agi, y otras cascaras fuertes, y quemantes que les avivaban los gustos al mucho beber a que los unos, y los otros son demasiadamente aficionados.
En la Yndia Oriental quando se moria el padre de al¬guna familia le quemavan el cuerpo, y las cenizas remanien¬tes de el fuego las ponían en una urna, ó olla, y las sepulta- van en tierra, y junto con estas cenizas, enterrauan las Jo¬yas, y ropas, y preseas de el difunto, especialmente sus armas, si era hombre belicoso otros ungían el cuerpo de el difunto con resina de el lignum Aloes y con mirra y con Bdelium ó con otras drogas aceites, y resinas, que preservan de corup- de adoraciones, y por el consiguiente aca en nro" Yndias deve aver también muchos ritos por ser muchas, y muy distin¬tas las generaciones, y familias que ay al cabo, y fin, va to¬do a un paradero, y fin que es Ydolatrar, y encaminar sus creencias á falsas abuciones conformes en los paraderos. Y también se puede colegir esta semejanza; por muchas de las costumbres que usan, y digamos primero como los Yn-dianos Orientales de la gran Yndia de Portugal adorauan á el Sol, y á la Luna, y a otras criaturas, y hacian sus tem¬plos, y oratorios, imagines, y pinturas de feas, y mounstruo- sas apariencias, y tales que causauan espanto como constara al que leyere el Capitulo 16 de la primera parte de la Ys- toria de la Yndia hecha por Fernán Perez de Castañeda. Y semejantemente (y en general) tubieron de costumbre es¬tos nr,>" Yndios Occidentales, pintar en sus Guacas y Tem¬plos feas, y monstruosas figuras que mas parecían retratos de demonios que de otra terrestre (o celeste) criatura. Y tanta afición y devocion tenian á semejantes figuras, que en sus vestiduras asientos, y vasos las pintavan y hacian pintar como se ve claramente en las obras hechas á su mo¬do antiguo.
Los Yndios Orientales an usado siempre la vestidura corta mas la cobertura ó manto largo, y tal en la obra, y hechura que lleva que parece aver buscado modo de escusar el trabajo de corte y costura. Lo mismo an usado siempre nro' Yndios, y aunque sea verdad que en los llanos de este nro Piru usan las mugeres el vestido tan largo que parte de el arrastra por el arena esto no lo comenzaron ellas por ser más aliñosas ni mas onestas que las demás si no para de¬fenderse de los enojosos mosquitos que suelen acudir a tem¬poradas, y también para que (hollando con los pies lo que de el vestido sobra) no se los ofenda el fuego y calor que esta incorporado en el arena.
Fueron siempre los Yndios Orientales aficionados a telas de Algodon delgadas, y estas variadas de diferentes colo¬res. Lo mismo avernos conocido y se conoce de nro* Yn- dianos, y tanto es entre ellos mas preciada, y estimada una ropa, quanto la ven mas matizada de colores varios.
Los Yndios Orientales recebian la nobleza y cavalleria de manos de sus Reyes, y esta les era dada en alguna pieza de que el Rey usava ansi como vaso, arma, ó vestido o cosa semejante. Lo mismo tuvieron siempre nroB Piruleros Yn¬dios tanto que por grande que fuese la hazaña que un Yn¬dio acia se dava por bien gratificado de su Cacique ó Rey con una camisa de las que el tal Señor usaba, por vil y de¬secha que fuesse. Tuvieron (y tienen) los Yndios Orienta¬les de costumbre por alto y principal que sea tener sus asien¬tos en la tierra sobre tapetes ó paños de algodón ó sedas, o lanas labradas á su modo, y en tales asientos hacer sus van- quetes, y comidas, y estas comidas ser por la mayor parte de manjares líquidos livianos sorbiticos, y de fácil digistion, y estos acompañados de muchos fructos, y granos Aromáticos quemantes tales quales se alcanzavan en sus Provincias. Lo mismo han usado nro' Yndios Occidentales pues jamas se ascntavan en altos asientos ni usaron bancos, sillas, ni mesas, antes sus estrados eran sobre una pajas muy menudas, y blandas, y el que entre ellos era Señor se sentaua sobre al¬guna manta de algodon pintada, y sobre tales reposteros comian sus viandas, que siempre eran tales quales decimos ser las de la Yndia, y en lugar de los Aromáticos granos (que nr"s Yndios, no los alcanzaron) hechavan en sus co¬midas Agi, y otras cascaras fuertes, y quemantes que les avivaban los gustos al mucho beber a que los unos, y los otros son demasiadamente aficionados.
En la Yndia Oriental quando se moria el padre de al¬guna familia le quemavan el cuerpo, y las cenizas remanien¬tes de el fuego las ponian en una urna, ó olla, y las sepulta- van en tierra, y junto con estas cenizas, enterrauan las Jo¬yas, y ropas, y preseas de el difunto, especialmente sus armas, si era hombre belicoso otros ungian el cuerpo de el difunto con resina de el lignum Aloes y con mirra y con Bdelium ó con otras drogas aceites, y resinas, que preservan de corup- cion de que aquella tierra no carece, y ansi embalsamados, (o mirrados) los metían en bobedas, y subterráneos, y con el se metían, y enterravan bivos sus criados, y criadas, y las mugeres que mas lo querían, y juntas las almas bajavan á el infierno, y esto acian creiendo que en el otro mundo les auian de servir y administrar como en este do viviendo le auian servido. Pues cosa no es a todos muy notoria averse usado en todas nras' Yndias Occidentales la misma manera de sepultar los muertos, y de los defectos de las unciones preserbativas de que nros' Yndios usaban claro testimonio nos dan los cuerpos que en sus entierros cada dia se alian que sin faltarle cosa de sus miembros, ni aver sido tocados de corupcion se ven sus pieles con aquella color y tez que tenian viviendo, y bien sabemos también que fue costum¬bre entre estos nros' Yndios (a ymitacion de los Orientales) acompañar á los muertos en sus sepulcros los criados, y criadas que les servían, y enterrarse con ellos las mugeres bibas por muestras de su grande amor.
Las obsequias mas onorosas que los Yndios Orientales ha¬cian a sus muertos eran llantos en verso donde recontauan sus grandezas, y virtudes ingiriendo con ellas las de sus pa¬sados. Tras esto aionauan (a su modo) absteniendose de co¬mer cosas de sustancia, y de provar sal ni especias ni tomar el palo Aguila ni el Bethele, ni la Areca, ni otras maneras de vanos entretenimientos que tenian de costumbre (por vicio mas que por necesidad) demás de esto los mas obliga¬dos al muerto se trasquilavan los cavellos que entre aquella gente (ansi como entre nro" Yndios) fueron tenidos en mucha estimación, y tanto mas quanto mas largos gruesos, y negros harto claro sea visto (y aun se vee) esta costumbre entre nros' Yndios Occidentales; pues quando muere un Ca¬cique ó Yndio principal ó emparentado con muchos, es cosa de admiración los llantos que por el se hacen, y los au¬llidos, y endechas que sobre su cuerpo se oyen, y ay Yn¬dios, (y Yndias) maestros para este menester, que asialaria- das con dones van alli a derramar vanas lagrimas, y en ver¬sos que para tal efecto tienen requentan las cosas que mas hacen á la honra por las muertes de los caciques, ó amigos especial las mugeres quando mueren sus maridos. Y a los tales entierran, y llantos siguen los abucioneros ayunos abs- tiniendose de comer sal, Agi, Carne, Maiz, y demar (2) la coca, ni el tabaco, ni otras cosas de esta especie.
Tres suertes de gentes auia entre los Yndios Orientales que eran sacerdotes Bracmanas, ó Gimnosophitas ó Bonzos estos eran venerados entre ellos en sumo grado y de estos elegian sus Reyes, y Governadores. El segundo estado era el de la gente de guerra, y Cavalleros Nayres que es la orden de milicia que dejamos dicha. El tercero estado era la gente Plebeya a quien llamavan Poleas de tan poca estimación, y cuenta que tenia por delito el tocarles los Nayres con sus manos. Las mismas tres gentes ávido siempre entre nro"' Yndios que eran sus Caciques y hechiceros, y luego los hom¬bres de guerra, y despues la canalla y turba labradora esti¬mada en vil y bajo precio.
Tubieron siempre los Yndios Orientales al Demonio, por la cosa peor que podia ser, y con todo eso lo adoravan, y obedecían no porque no sabian que no les avia de hacer, sino porque no les hiciese mal en la misma opinión lo tuvieron nuestros Yndios, y por aquel mismo respeto lo obedecian, y veneravan.
Por honrado que fuese el Nayre, ó Capitan entre los Yndios Orientales, tenia de costumbre andar descalzo, en pies y piernas. Lo mismo an acostumbrado nros Yndios Oc¬cidentales.
No se permitía que varón ninguno (pariente ni allegado, ni marido alguno) entre los Yndios Orientales acompañase á las mugeres a parte alguna que fuessen. Lo mismo an conservado, y conservan nuestros Yndios Occidentales.
No tenían por gran delito los Orientales ir una moza a el Talamo de el nuevo marido hecha dueña por mano, y
(*) mascar.
cion de que aquella tierra no carece, y ansi embalsamados, (o mirrados) los metían en bobedas, y subterráneos, y con el se metían, y enterravan bívos sus criados, y criadas, y las mugeres que mas lo querían, y juntas las almas bajavan á el infierno, y esto acian ¿reiendo que en el otro mundo les auian de servir y administrar como en este do viviendo le auian servido. Pues cosa no es a todos muy notoria averse usado en todas nrns Yndias Occidentales la misma manera de sepultar los muertos, y de los defectos de las unciones preserbativas de que n™'- Yndios usaban claro testimonio nos dan los cuerpos que en sus entierros cada dia se alian que sin faltarle cosa de sus miembros, ni aver sido tocados de corupcion se ven sus pieles con aquella color y tez que tenian viviendo, y bien sabemos también que fue costum¬bre entre estos nro* Yndios (a ymitacion de los Orientales) acompañar á los muertos en sus sepulcros los criados, y criadas que les servían, y enterrarse con ellos las mugeres bibas por muestras de su grande amor.
Las obsequias mas onorosas que los Yndios Orientales ha¬cian a sus muertos eran llantos en verso donde recontauan sus grandezas, y virtudes ingiriendo con ellas las de sus pa¬sados. Tras esto aionauan (a su modo) absteniéndose de co¬mer cosas de sustancia, y de provar sal ni especias ni tomar el palo Aguila ni el Bethele, ni la Areca, ni otras maneras de vanos entretenimientos que tenian de costumbre (por vicio mas que por necesidad) demás de esto los mas obliga¬dos al muerto se trasquilavan los cavellos que entre aquella gente (ansi como entre nr"" Yndios) fueron tenidos en mucha estimación, y tanto mas quanto mas largos gruesos, y negros harto claro sea visto (y aun se vee) esta costumbre entre nro"' Yndios Occidentales; pues quando mucre un Ca¬cique ó Yndio principal ó emparentado con muchos, es cosa de admiración los llantos que por el se hacen, y los au¬llidos, y endechas que sobre su cuerpo se oyen, y ay Yn¬dios, (y Yndias) maestros para este menester, que asialaria- das con dones van alli a derramar vanas lagrimas, y en ver¬sos que para tal efecto tienen requentan las cosas que mas hacen á la honra por las muertes de los caciques, ó amigos especial las mugeres quando mueren sus maridos. Y a los tales entierran, y llantos siguen los 3bucioneros ayunos abs- tiniendose de comer sal, Agi, Carne, Maiz, y demar (') la coca, ni el tabaco, ni otras cosas de esta especie.
Tres suertes de gentes auia entre los Yndios Orientales que eran sacerdotes Bracmanas, ó Gimnosophitas ó Bonzos estos eran venerados entre ellos en sumo grado y de estos elegian sus Reyes, y Governadores. El segundo estado era el de la gente de guerra, y Cavalleros Nayres que es la orden de milicia que dejamos dicha. El tercero estado era la gente Plebeya a quien llamavan Poleas de tan poca estimación, y cuenta que tenia por delito el tocarles los Nayres con sus manos. Las mismas tres gentes ávido siempre entre n™' Yndios que eran sus Caciques y hechiceros, y luego los hom¬bres de guerra, y despues la canalla y turba labradora esti¬mada en vil y bajo precio.
Tubieron siempre los Yndios Orientales al Demonio, por la cosa peor que podia ser, y con todo eso lo adoravan, y obedecian no porque no sabian que no les avia de hacer, sino porque no les hiciese mal en la misma opinión !o tuvieron nuestros Yndios, y por aquel mismo respeto lo obedecian, y vencravan.
Por honrado que fuese el Nayre, ó Capitan entre los Yndios Orientales, tenia de costumbre andar descalzo, en pies y piernas. Lo mismo an acostumbrado nr"B Yndios Oc¬cidentales.
No se permitía que varón ninguno (pariente ni allegado, ni marido alguno) entre los Yndios Orientales acompañase á las mugeres a parte alguna que fuessen. Lo mismo an conservado, y conservan nuestros Yndios Occidentales.
No tenían por gran delito los Orientales ir una moza a el Talamo de el nuevo marido hecha dueña por mano, y
(*) mascar.
potencia de otro. Lo mismo se á usado entre nro' Occiden¬tales que como en la Yndia Occidental no miraron ni esti¬maron en nada á aquel onesto sigilo de naturaleza.
Toman los Yndios Orientales en la boca ciertas ojas de arboles a quien llaman Béthele, y esta aunque la mascan no la tragan, y dicen que les da substancia, y conforta el estomago lo mismo, y por la misma razón hacen nuestros Occidentales con la coca, yerva tan usada entre ellos. Y no ay parte en el universo Mundo donde de tal yerva se use si no es en estas dos Regiones. Muchas otras cosas pudiéramos traer en concordancia de los unos á los otros para prueva y ratificación de que sean verdaderamente descendientes, y propagados estos nros Yndios Occidentales de los Orientales de la gran Yndia, y no de otra parte ni gente de el Mundo; mas para en tanto que mas vivas razones, y mas aparentes muestras hallamos, ó entendemos, por relaciones, ó escrip- turas tengamos esta que escrivo, por lo cierto, pues ni será yerro ni descomodimiento contra nadie tenerlo, ni a mi li¬bro ni trabajo tanpoco se le ará ofensa tenerlo contrario. Y presupuesto que ya estamos ciertos, y fuera de una dubda tan reñida, y vintilada y sabemos lo que asta aqui (en este particular) ygnorauamos demos fin, y remate á esta segunda parte tan llena de guerras, y peregrinaciones, y pasemos a la tercera para la qual suplico a el lector piadoso (que asta aqui á tenido sufrimiento, y perseverancia) lo aperciva de nuevo para lo que falta, que no creo será menos menester de lo que a sido asta aquí.
FIN DE LA SEGUNDA PARTE
TERCERA PARTE DE LA MISCELANEA ANTARTICA DONDE SE TRATA, Y ESCRIVE EL MODO CON QUE SE SUSTENTA¬RON, Y GOVERNARON NUESTROS YNDIOS OCCIDENTALES, ANTES QUE LOS SEÑORES YNGAS COMENZASSEN Á REYNAR
Y DE MUCHAS COSAS QUE AY DE ADMIRACION EN EL PIRU /'' '*
Y de que años á esta parte tomaron los Yngas el Ymperio y mando en esta tierra y los años que vieron, y cosas nota¬bles que hicieron, y guerras que huvo entre ellos asta la entrada de los Españoles.
Cap- 1- de las mas famosas navegaciones antiguas y mo¬dernas.
Levante Dios sus pensamientos nación Española digna por la entereza de su fee Catholica de el primer lugar entre las de el Mundo prospere, y faboresca el Cielo tus intentos siempre se alien abueltas de tu nombre las eroycas virtudes, y el esmalte de tu fama sea siempre la justa defensa de tu verdadera madre la Yglesia Chatolica de quien tus Reyes an sido obedientes hijos desde que el Recaredo (de gloriosa muerte) profeso su obediencia tu espada vencedora sea te¬mor y espanto á aquellos que a tu santa religión son ob- puestos. Jamas intentes sino lo bueno, justo, y santo y nada intentes que no consigas. Siempre tus Leones, y Castillos los veamos en el lugar donde aora los vemos, sin que las mu¬danzas de la que llaman fortuna prevalezca un punto contra su estabilidad. Tus Reyes (o beatissima España) an merecido (y no otros) guarnecer con su nombre a todo el uniberso potencia de otro. Lo mismo se á usado entre n™ Occiden¬tales que como en la Yndia Occidental no miraron ni esti¬maron en nada á aquel onesto sigilo de naturaleza.
Toman los Yndios Orientales en la boca ciertas ojas de arboles a quien llaman Bethele, y esta aunque la mascan no la tragan, y dicen que les da substancia, y conforta el estomago lo mismo, y por la misma razón hacen nuestros Occidentales con la coca, yerva tan usada entre ellos. Y no ay parte en el universo Mundo donde de tal yerva se use si no es en estas dos Regiones. Muchas otras cosas pudiéramos traer en concordancia de los unos á los otros para prueva y ratificación de que sean verdaderamente descendientes, y propagados estos nros Yndios Occidentales de los Orientales de la gran Yndia, y no de otra parte ni gente de el Mundo; mas para en tanto que mas vivas razones, y mas aparentes muestras hallamos, ó entendemos, por relaciones, ó escrip- turas tengamos esta que escrivo, por lo cierto, pues ni será yerro ni descomodimiento contra nadie tenerlo, ni a mi li¬bro ni trabajo tanpoco se le ará ofensa tenerlo contrario. Y presupuesto que ya estamos ciertos, y fuera de una dubda tan reñida, y vintilada y sabemos lo que asta aqui (en este particular) ygnorauamos demos fin, y remate á esta segunda parte tan llena de guerras, y peregrinaciones, y pasemos a la tercera para la qual suplico a el lector piadoso (que asta aqui á tenido sufrimiento, y perseverancia) lo aperciva de nuevo para lo que falta, que no creo será menos menester de lo que a sido asta aquí.
FIN DE I.A SEGUNDA PARTE
TERCERA PARTE DE LA MISCELANEA ANTARTICA DONDE SE TRATA, Y ESCRIVE EL MODO CON QUE SE SUSTENTA¬RON, Y GOVERNARON NUESTROS YNDIOS OCCIDENTALES, ANTES QUE LOS SEÑORES YNGAS COMENZASSEN Á REYNAR
Y DE MUCHAS COSAS QUE AY DE ADMIRACION EN EL PIRU /
Y de que años á esta parte tomaron los Yngas el Ymperio y mando en esta tierra y los años que vieron, y cosas nota¬bles que hicieron, y guerras que huvo entre ellos asta la entrada de los Españoles.
Cap- 1- de las ?nas famosas navegaciones antiguas y mo¬dernas.
Levante Dios sus pensamientos nación Española digna por la entereza de su fee Catholica de el primer lugar entre las de el Mundo prospere, y faboresca el Cielo tus intentos siempre se alien abueltas de tu nombre las eroyeas virtudes, y el esmalte de tu fama sea siempre la justa defensa de tu verdadera madre la Yglesia Chatolica de quien tus Reyes an sido obedientes hijos desde que el Recaredo (de gloriosa muerte) profeso su obediencia tu espada vencedora sea te¬mor y espanto á aquellos que a tu santa religión son ob- puestos. Jamas intentes sino lo bueno, justo, y santo y nada intentes que no consigas. Siempre tus Leones, y Castillos los veamos en el lugar donde aora los vemos, sin que las mu¬danzas de la que llaman fortuna prevalezca un punto contra su estabilidad. Tus Reyes (o beatissima España) an merecido (y no otros) guarnecer con su nombre a todo el uniberso (y mejor ablando) el universo a llegado en nros tiempos a merecer que con el Sancto, y religioso nombre de Españoles se alie ceñido como con cinta de oro. No les á los Cielos mobibles ocasion de tanta hermosura la zona tostada con sus 12 tachones de signos en ella ymaginados quanto le es á esta redondez de el Mundo, hallarse abrazado de Oriente á Po¬niente con la vencedora Corona de España porque ella sola es digna de tan largo mundo, y el Mundo menesteroso de tan poderosa Corona. Aquella larga navegación y camino, que Hercules el Griego (hijo de Anphitrion, y alcumena) hizo con Jason y sus Compañeros en la nave Argos quede olvi¬dado donde se contaren las navegaciones, y caminos de los inbencibles Españoles. Por gran cosa se tuvo en el Mundo (y por tal nos la cuentan las antiguas historias) la navega¬ción de el Griego Menelao que saliendo por el estrecho de Hercules (ó de Gibraltar) pudo llegar a ver el mar bermejo (casi cercando á Aphrica) y de alli aver la boca de el mar Ormuz, y alejándose mas visito (con armas pacificas) las costas, y riberas de la gran Yndia Oriental; mas puesta esta jornada, en competencia de aquellas que Españoles han he¬cho, queda sin nombre, y escurecida, menos devemos traer en comparación de los viages Españoles, aquellos que de Anón, y Himilcon su hermano dexamos contados en el Capitulo 4 de la segunda parte, aunque fue famoso, y de mucho nombre en aquellos siglos. Ni ay para que ya Ero- doto nos sublime sobre las estrellas el largo camino que los Phenices expertos hicieron por mandato y orden de Ñeco Rey de Egipto; pues no hicieron mas que cercar á la Aphrica por sus costas, y saliendo de el mar Bermejo, torcieron las velas sobre el hombro derecho, y llegaron á embocar por el estrecho de Gibraltar y de alli fueron á Egipto a dar cuenta al Rey que los auia embiado pues tome otro Ero- doto la pluma, y podra escrivir de nro9 Españoles, viages de mas gloria para sus famas, y demás provecho para el Mundo, que aun hartos centenares de años an pasado (según Estra- bon) que estando Cesar sobrino de el Cayo Julio, y hijo de
Augusto en el Mar Eritreo hallo pedazos de naves naturales Españolas quebradas allí con tormentas. Que mares tiene el Mundo que Españoles no ayan sulcado? Que puertos que no ayan sido estaciones de sus navios? Que tierras que no ayan andado? Que Reynos donde no ayan mostrado su brio? Que aun en la remotissima Septentrional (de quien en nuestros tiempos se a tenido noticia) an mostrado su valor los Espa¬ñoles que saliendo de la Rusia (con un valeroso Duque de Astoulph) ciertos Catalanes Españoles que en aquella coyun¬tura se hallaron desocupados, atravesaron los elados montes que llaman Hiperbóreos (o ramo de ellos) y se vinieron aliar en tierra, que el Sol rodeaua gran parte de su Ori- zonte, y las noches eran de dos meses continuos, y los dias de otros tantos (como es cosa clara que lo será en la parte de tierra que tuviera en sesenta grados para ariba) y vieron aquellas gentes de mas ermosura que razón que abitan en las Provincias que Enciso llama Pilapelanter, y Evgyome- lanter, y por quien el sumo Pontífice a concedido grandes yndultos, y gracias a quien fuere a predicarles la ley Evan¬gélica. Vosotros soys (invictos Españoles) los que aciendo falsos los pronosticos que Hercules dejo escriptos en sus Calepas, (o Columnas) diciendo que no auia mas en el Mundo que poblar que asta Calpe y Abila, hecistes verda¬dera la vatica sentencia de Sena, que dice ansi; vernan tiempos en que Tiphis no terna el primado entre los Pi¬lotos; ni Tyle será lo ultimo de el Mundo. Este Tiphis fue Piloto de aquella nave Argos en que Hercules, y Jason hi¬cieron aquel viage por lo qual fue tenido por el Principe de los de aquel arte. Y sospechando Seneca las largas, y vic¬toriosas navegaciones que vosotros (ó Españoles) auiades de hacer, y la animosa industria de vuestros Marineros, y Pilotos, no le quizo conceder á Tiphis el primado en este caso. Tyle es una Ysla en el mar Septentrional tenida en aquellos Siglos (y muchos despues) por la ultima tierra de el Mundo; y viniéndole a cuento á el Espiritu de Seneca, como á esta Ysla (y á las columnas de Hercules) les auia (y mejor ablando) el universo a llegado en nr'" tiempos a merecer que con el Sancto, y religioso nombre de Españoles se alie ceñido como con cinta de oro. No les á los Cielos mobibles ocasion de tanta hermosura la zona tostada con sus 12 tachones de signos en élla ymaginados quanto le es á esta redondez de el Mundo, hallarse abrazado de Oriente á Po¬niente con la vencedora Corona de España porque ella sola es digna de tan largo mundo, y el Mundo menesteroso de tan poderosa Corona. Aquella larga navegación y camino, que Hercules el Griego (hijo de Anphitrion, y alcumena) hizo con Jason y sus Compañeros en la nave Argos quede olvi¬dado donde se contaren las navegaciones, y caminos de los inbencibles Españoles. Por gran cosa se tuvo en el Mundo (y por tal nos la cuentan las antiguas historias) la navega¬ción de el Griego Menelao que saliendo por el estrecho de Hercules (ó de Gibraltar) pudo llegar a ver el mar bermejo (casi cercando á Aphrica) y de alli aver la boca de el mar Ormuz, y alejándose mas visito (con armas pacificas) las costas, y riberas de la gran Yndia Oriental; mas puesta esta jornada, en competencia de aquellas que Españoles han he¬cho, queda sin nombre, y escurecida, menos devemos traer en comparación de los viages Españoles, aquellos que de Anón, y Himilcon su hermano dexamos contados en :1 Capitulo 4 de la segunda parte, aunque fue famoso, y de mucho nombre en aquellos siglos. Ni ay para que ya Ero- doto nos sublime sobre las estrellas el largo camino que los Phenices expertos hicieron por mandato y orden de Ñeco Rey de Egipto; pues no hicieron mas que cercar á la Aphrica por sus costas, y saliendo de el mar Bermejo, torcieron las velas sobre el hombro derecho, y llegaron á embocar por el estrecho de Gibraltar y de alli fueron á Egipto a dar cuenta al Rey que los auia embiado pues tome otro Ero- doto la pluma, y podra escrivir de nr"8 Españoles, viages de mas gloria para sus famas, y demás provecho para el Mundo, que aun hartos centenares de años an pasado (según Estra- bon) que estando Cesar sobrino de el Cayo Julio, y hijo de
Augusto en el Mar Eritreo hallo pedazos de naves naturales Españolas quebradas allí con tormentas. Que mares tiene el Mundo que Españoles no ayan sulcado? Que puertos que no ayan sido estaciones de sus navios? Que tierras que no ayan andado? Que Reynos donde no ayan mostrado su brio? Que aun en la remotissima Septentrional (de quien en nuestros tiempos se a tenido noticia) an mostrado su valor los Espa¬ñoles que saliendo de la Rusia (con un valeroso Duque de Astoulph) ciertos Catalanes Españoles que en aquella coyun¬tura se hallaron desocupados, atravesaron los elados montes que llaman Hiperbóreos (o ramo de ellos) y se vinieron aliar en tierra, que el Sol rodeaua gran parte de su Ori- zonte, y las noches eran de dos meses continuos, y los dias de otros tantos (como es cosa clara que lo será en la parte de tierra que tuviera en sesenta grados para ariba) y vieron aquellas gentes de mas ermosura que razón que abitan en las Provincias que Enciso llama Pilapelanter, y Evgyome- lanter, y por quien el sumo Pontífice a concedido grandes vndultos, y gracias a quien fuere a predicarles la ley Evan¬gélica. Vosotros soys (invictos Españoles) los que aciendo falsos los pronosticos que Hercules dejo escriptos en sus Calepas, (o Columnas) diciendo que no auia mas en el Mundo que poblar que asta Calpe y Abila, hecistes verda¬dera la vatica sentencia de Sena, que dice ansi; vernan tiempos en que Tiphis no terna el primado entre los Pi¬lotos; ni Tyle será lo ultimo de el Mundo. Este Tiphis fue Piloto de aquella nave Argos en que Hercules, y Jason hi¬cieron aquel viage por lo qual fue tenido por el Principe de los de aquel arte. Y sospechando Seneca las largas, y vic¬toriosas navegaciones que vosotros (ó Españoles) auiades de hacer, y la animosa industria de vuestros Marineros, y Pilotos, no le quizo conceder á Tiphis el primado en este caso. Tyle es una Ysla en el mar Septentrional tenida en aquellos Siglos (y muchos despues) por la ultima tierra de el Mundo; v viniéndole a cuento á el Espíritu de Seneca, como á esta Ysla (y á las columnas de Hercules) les auia de venir por vras hazañas; un glorioso plus ultra, predijo lo arriba referido. Vosotros mismos soys los que á el Mundo quitastes la dubda, que se extendió asta el glorioso Augus- tino, y muy metidos en ella se quedaron Lactancio Firmia- no Capella Geómetra, Sinphoriano, Campegio y otros muchos, diciendo no aver en el Mundo aquellos Antipodas, que vosotros hallastes, conquistastes, vencistes, y subgetas- tes. El ardiente calor de vro incansable animo, pudo poner espanto ál de la Tórrida Zona que espantava el Mundo. Solo vosotros podreys dar testimonio si es verdad ó no, lo que muchos (y muy graves Autores) escriven de las mons¬truosidades, que naturaleza tiene sembradas, por el Uni- berso. Y pues se a tocado en este punto, y el tiempo (y lo que el nos á descubierto, y enseñado) nos da licencia para ello, no me parece será fuera de proposito, tratar y dispu¬tar en este lugar; y es ansi que aya en el Mundo tales hom¬bres, y de tan monstruosa hechura como nos dejaron escri¬to los Autores de los siglos pasados. Plinio, Aristóteles, Solino, Estrabon, y aun Sancto Antonino de Florencia, y Gema Frigio, y otros muchos no menos graves tienen lec¬ciones, y planas en sus obras ocupadas de aquesta materia aunque también ay otros (de no menos nombre) que sienten lo contrario de que en el Mundo aya los tales hombres, y que si los ay serán antes bestias salvages que no hombres racionales, y lo mismo hace Pomponio Mela des- criviendo la Aphrica que tratando de los Aegipanes, Be- mios, Gamphasantes, y Sátiros dicen que los tales mas se pueden llamar fieras que no hombres. Aunque en otras par¬tes, y capítulos de su obra nos escrive no menos monstruo¬sidades que los demás. También es verdad que si con aten¬ción leemos los Autores nombrados quando de esta materia tratan hallaremos que nos libran estas cosas debajo de ageno crédito, y con el titulo de el Doctor férunt, (que es el que nosotros llamamos dizque) mas con todo eso tratare aqui algunos monstruos que nos hacen admirar. Dicese aver en la gran Yndia cierta gente de sola una pierna, y husan de esta con tanta ligereza que fatigan, y alcanzan por pies á las mas ligeras salvaginas de el monte á estos llaman Monos celos Y que para defenderse de el ardor de el Sol se acues¬tan de espaldas, y se hacen sombra con un gran pie que tienen. Dicen también que ay otro linage de hombres que no tienen narices, sino llano, y parejo el rostro, y dos pe¬queños agujeros le sirven de narices, por donde reciben el olor de las frutas, y flores con que se sustentan. También dicen que ay otros que no tienen cabeza ni celebro, y que en los hombros tienen ojos. Dicen que ay otro linage de hombres (entre la Scitia y Tartaria) que tienen tan pe¬queñas las bocas, que no les puede entrar el sustento en el estomago como á los otros hombres, y que se sustentan con el vapor que sale de las ollas que hacen de carne y pescado. Y de otros hombres se dice que tienen las cabezas como perros, y los pies como bueyes. Otros de tan largas orejas como de zorras. De otros hombres nos escribe Sancto An¬tonino de Florencia, que se hallan en la Aphrica que no tienen mas que un brazo y una pierna, y que quando van á la guerra llevan entre dos un arco y flechas, y que el uno tienen el arco y el otro lo vibra y despide la flecha, con increible certeza, y que quando á estos se les ofrece huir, que van rodando con el pie, y la mano, como hacen los muchachos en sus juegos. Nicola Leonico escrive (refi¬riéndolo de otros autores) que en nro mar de Poniente auia con tormenta aportado un navio a ciertas Yslas que los hombres eran todos cubiertos de bello ruvio y que tenían colas como asnos. Y Plinio dice aver en el Oriente hombres ansi mesmo demasiadamente feroces con colas como Zorras, y muchos, y muy graves Consmografos, escriven monstruo¬sidades de los Pigmeos aunque no se acaban de conformar en qual parte de el Mundo esten. También afirma Ctesias auer en la Yndia inumerable suma de hombres que tenian las cabezas como perros, y que como ellos ladravan. De otros se dice que tienen 8 dedos en cada pie, y este bulto acia tras ál rebes de los nros y huien y alcanzan con mucha de venir por vr" hazañas; un glorioso plus ultra, predijo lo arriba referido. Vosotros mismos soys los que á el Mundo quitastes la dubda, que se extendió asta el glorioso Augus- tino, y muy metidos en ella se quedaron Lactancio Firmia- no Capella Geómetra, Sinphoriano, Campegio y otros muchos, diciendo no aver en el Mundo aquellos Antipodas, que vosotros hallastes, conquistastes, vencistes, y subgetas- tes. El ardiente calor de vro incansable animo, pudo poner espanto ál de la Tórrida Zona que espantava el Mundo. Solo vosotros podreys dar testimonio si es verdad ó no, lo que muchos (y muy graves Autores) escriven de las mons¬truosidades, que naturaleza tiene sembradas, por el Uni- berso. Y pues se a tocado en este punto, y el tiempo (y lo que el nos á descubierto, y enseñado) nos da licencia para ello, no me parece será fuera de proposito, tratar y dispu¬tar en este lugar; y es ansi que aya en el Mundo tales hom¬bres, y de tan monstruosa hechura como nos dejaron escri¬to los Autores de los siglos pasados. Plinio, Aristóteles, Solino, Estrabon, y aun Sancto Antonino de Florencia, y Gema Frigio, y otros muchos no menos graves tienen lec¬ciones, y planas en sus obras ocupadas de aquesta materia aunque también ay otros (de no menos nombre) que sienten lo contrario de que en el Mundo aya los tales hombres, y que si los ay serán antes bestias salvages que no hombres racionales, y lo mismo hace Pomponio Mela des- criviendo la Aphrica que tratando de los Aegipanes, Be- mios, Gamphasantes, y Sátiros dicen que los tales mas se pueden llamar fieras que no hombres. Aunque en otras par¬tes, y capítulos de su obra nos escrive no menos monstruo¬sidades que los demás. También es verdad que si con aten-ción leemos los Autores nombrados quando de esta materia tratan hallaremos que nos libran estas cosas debajo de ageno crédito, y con el titulo de el Doctor férunt, (que es el que nosotros llamamos dizque) mas con todo eso tratare aqui algunos monstruos que nos hacen admirar. Dicese aver en la gran Yndia cierta gente de sola una pierna, y husan de esta con tanta ligereza que fatigan, y alcanzan por pies á las mas ligeras salvaginas de el monte á estos llaman Monos celos Y que para defenderse de el ardor de el Sol se acues¬tan de espaldas, y se hacen sombra con un gran pie que tienen. Dicen también que ay otro linage de hombres que no tienen narices, sino llano, y parejo el rostro, y dos pe¬queños agujeros le sirven de narices, por donde reciben el olor de las frutas, y flores con que se sustentan. También dicen que ay otros que no tienen cabeza ni celebro, y que en los hombros tienen ojos. Dicen que ay otro linage de hombres (entre la Scitia y Tartaria) que tienen tan pe¬queñas las bocas, que no les puede entrar el sustento en el estomago como á los otros hombres, y que se sustentan con el vapor que sale de las ollas que hacen de carne y pescado. Y de otros hombres se dice que tienen las cabezas como perros, y los pies como bueyes. Otros de tan largas orejas como de zorras. De otros hombres nos escribe Sancto An- tonino de Florencia, que se hallan en la Aphrica que no tienen mas que un brazo y una pierna, y que quando van á la guerra llevan entre dos un arco y flechas, y que el uno tienen el arco y el otro lo vibra y despide la flecha, con increible certeza, y que quando á estos se les ofrece huir, que van rodando con el pie, y la mano, como hacen los muchachos en sus juegos. Nicola Leonico escrive (refi¬riéndolo de otros autores) que en nro mar de Poniente auia con tormenta aportado un navio a ciertas Yslas que los hombres eran todos cubiertos de bello ruvio y que tenian colas como asnos. Y Plinio dice aver en el Oriente hombres ansi mesmo demasiadamente feroces con colas como Zorras, y muchos, y muy graves Consmografos, escriven monstruo¬sidades de los Pigmeos aunque no se acaban de conformar en qual parte de el Mundo esten. También afirma Ctesias auer en la Yndia ¡numerable suma de hombres que tenian las cabezas como perros, y que como ellos ladravan. De otros se dice que tienen 8 dedos en cada pie, y este bulto acia tras ál rebes de los nr0" y huien y alcanzan con mucha velocidad. Y semejantes á estas pudiéramos escrivir muchas monstruosidades, si las dichas no bastasen para el fin y inten¬to con que aqui las he referido. Son tantos, y de auturidad tan recebida. los varones que estas cosas y otras semejantes escriven que el no creerlos' parece descomedimiento, y el contradecirlos temeridad mas como á ellos les fue permi¬tido escrivir lo que en esta materia sintieron a nosotros no nos deue ser proibido tratar lo que auemos esperimentado, y especulado. Entre las varias profesiones de hombres que he tratado en lo que e andado de Mundo, a sido una parti¬cular motivo, y inclinación á explorar y ver Reynos, re¬motos, y estraños. Yo tuve por guesped el año de 15 58 en la Villa Gravelingas en Flandes un venerable viejo llamado Guillermo Grenuveh que en su mocedad auia andado (mo¬vido de sola curiosidad) lo que en su tiempo se sabia de la tierra de el Septentrión, y nauegado todas aquellas costas de el Mar Gotico asta la ensenada de Botnia, y Laponia a donde auia tenido trato, y conocimiento con gentes remo- tissimas de debajo el Norte, y el año de 1564 en la Ciudad de Malaga tuve estrecha amistad con Enrique Amat Ca- vallero Catalan, uno de aquellos que dige aver salido de Russia con el Duque Astoulf, á explorar, y descubrir las mas Septentriones partes de nro Mundo; y con ser (ansi el Flamenco como el Catalan) hombres curiosos, y amigos de saber estrañesas peregrinas, (y averias procurado inquirir por donde quiera que andauan) afirmauan con juramento reírse de ellos, aquellos vecinos de los Yperboreos quando les preguntauan si se tenia entre ellos noticia de hombres que tuviessen solo un ojo en la frente, como los Arimaspos, ó si auia (ó se tenia noticia) de los Pigmeos, que Gema Frigio quiere que sean sus Regiones, y (ni de estos, ni otros monstruos semejantes) no les dieron nueba ni noticia aunque (como dicho tengo) lo procuraron curiosa y afec¬tadamente. También he tenido particular combersación, y hestrecha amistad, con ydalgos Portugueses, que han estado, y residido en la gran Yndia de Portugal, y entre ellos uno que auia navegado, y sulcado el rio Ganges mas de 200 le¬guas yendo en prisión en manos de barbaros con otros nuebe compañeros, y estuvieron en servicio de un poderoso Rey espacio de 2 años, y con sus gentes fueron á hacer guerras á muchas, y muy barbaras Provincias, y con aver (ansi mesmo) procurado saber y entender si por aquellos anchis- simos Reynos, se tenia noticia de las gentes tan disformes como nros Autores nos las pintan les respondían que arto mas monstruosos, y fieros que aquellos, eran los Laos (que avitauan en unas sierras) pues se comían los unos á los otros mas que gentes tan mal talladas, y monstruosas como la que dicen aliarse en la Yndia ni las vieron ni tuvieren nueva de ellas. Pues nros Españoles Castellanos (que no me¬nos mares que los Españoles Portugueses an navegado) tampoco an visto ni tenido nueba ni noticia de gente de tal forma ni hechura, el Comendador Pegafeta Compañero en el largo viaje de Juan Sebastian de el Cano quando el año 1519 descubrieron el que llamaron estrecho de Magallanes dice (en una relación que hizo de aquel viage) que tuvo noticia de que en unas Yslas de aquel Arcipielago auia Pig¬meos (o tan pequeños como ellos) y que tenian las orejas tamañas como todo el cuerpo lo qual dice (no averio el visto) sino oido. Y bien sabemos que ansi Portugueses co¬mo Castellanos an visto y rodeado todo ese Arcipielago de Sant Lazaro, y en parte de sus Yslas están pobladas de Es¬pañoles, y no se a tenido noticia ni rastro de tal suerte de gente de manera que pues los modernos de nuestra edad (que son las gentes que mas an andado de el Mundo) no an aliado hombres semejantes á los ya dichos no los deve de aver y pues no los ay en los tiempos presentes menos los devio de aver en los passados, sino que todas estas novelas, y cuentos devieron de comensar por usar algunas gentes en ablar por metaforas ansi como ablan los Chinas, tratando de las demás naciones que con ellos contratan, que por ser menos delicados que ellos en comprar, y vender y demás confianza, y menos especulación, dicen que no tienen mas velocidad. Y semejantes á estas pudiéramos escrivir muchas monstruosidades, si las dichas no bastasen para el fin y inten¬to con que aqui las he referido. Son tantos, y de auturidad tan recebida; los varones que estas cosas y otras semejantes escriven que el no creerlos parece descomedimiento, y el contradecirlos temeridad mas como á ellos les fue permi¬tido escrivir lo que en esta materia sintieron a nosotros no nos deue ser proibido tratar lo que auemos esperimentado, y especulado. Entre las varias profesiones de hombres que he tratado en lo que e andado de Mundo, a sido una parti¬cular motivo, y inclinación á explorar y ver Reynos, re¬motos, y estraños. Yo tuve por guesped el año de 1J58 en la Villa Gravelingas en Flandes un venerable viejo llamado Guillermo Grenuveh que en su mocedad auia andado (mo¬vido de sola curiosidad) lo que en su tiempo se sabia de la tierra de el Septentrión, y nauegado todas aquellas costas de el Mar Gotico asta la ensenada de Botnia, y Laponia a donde auia tenido trato, y conocimiento con gentes remo- tissimas de debajo el Norte, y el año de 1564 en la Ciudad de Malaga tuve estrecha amistad con Enrique Amat Ca- vallero Catalan, uno de aquellos que dige aver salido de Russia con el Duque Astoulf, á explorar, y descubrir las mas Septentriones partes de nr0 Mundo; y con ser (ansi el Flamenco como el Catalan) hombres curiosos, y amigos de saber estrañesas peregrinas, (y averias procurado inquirir por donde quiera que andauan) afirmauan con juramento reírse de ellos, aquellos vecinos de los Yperboreos quando les preguntauan si se tenia entre ellos noticia de hombres que tuviessen solo un ojo en la frente, como los Arimaspos, ó si auia (ó se tenia noticia) de los Pigmeos, que Gema Frigio quiere que sean sus Regiones, y (ni de estos, ni otros monstruos semejantes) no les dieron nueba ni noticia aunque (como dicho tengo) lo procuraron curiosa y afec¬tadamente. También he tenido particular combersación, y hestrecha amistad, con ydalgos Portugueses, que han estado, y residido en la gran Yndia de Portugal, y entre ellos uno que auia navegado, y sulcado el rio Ganges mas de 200 le¬guas yendo en prisión en manos de barbaros con otros nuebe compañeros, y estuvieron en servicio de un poderoso Rey espacio de 2 años, y con sus gentes fueron á hacer guerras á muchas, y muy barbaras Provincias, y con aver (ansi mesmo) procurado saber y entender si por aquellos anchis- simos Reynos, se tenia noticia de las gentes tan disformes como nro" Autores nos las pintan les respondían que arto mas monstruosos, y fieros que aquellos, eran los Laos (que avitauan en unas sierras) pues se comían los unos á los otros mas que gentes tan mal talladas, y monstruosas como la que dicen aliarse en la Yndia ni las vieron ni tuvieren nueva de ellas. Pues nros Españoles Castellanos (que no me¬nos mares que los Españoles Portugueses an navegado) tampoco an visto ni tenido nueba ni noticia de gente de tal forma ni hechura, el Comendador Pegafeta Compañero en el largo viaje de Juan Sebastian de el Cano quando el año IH9 descubrieron el que llamaron estrecho de Magallanes dice (en una relación que hizo de aquel viage) que tuvo noticia de que en unas Yslas de aquel Arcipielago auia Pig¬meos (o tan pequeños como ellos) y que tenian las orejas tamañas como todo el cuerpo lo qual dice (no averio el visto) sino oido. Y bien sabemos que ansi Portugueses co¬mo Castellanos an visto y rodeado todo ese Arcipielago de Sant Lazaro, y en parte de sus Yslas están pobladas de Es¬pañoles, y no se a tenido noticia ni rastro de tal suerte de gente de manera que pues los modernos de nuestra edad (que son las gentes que mas an andado de el Mundo) no an aliado hombres semejantes á los ya dichos no los deve de aver y pues no los ay en los tiempos presentes menos los devio de aver en los passados, sino que todas estas novelas, y cuentos devieron de comensar por usar algunas gentes en ablar por metaforas ansi como ablan los Chinas, tratando de las demás naciones que con ellos contratan, que por ser menos delicados que ellos en comprar, y vender y demás confianza, y menos especulación, dicen que no tienen mas que un ojo queriendo decir que no miran las cosas muy miradas, y remiradas como ellos hacen ansi mesmo dicen los de la Yndia tratando de los de el Reyno de Pegu, que como queda visto en el Capitulo 11 de la segunda parte, proceden de un Perro que tienen todos la cabeza de perro, que es decir que la cabeza, y origen de su linage es un Perro. Demás que la misma naturaleza (naturalmente) repugna aver en el Mundo los tales hombres como se tra¬tará y disputará en el Capitulo siguiente.
Cap.— 2 - donde se disputa, y concluye con razones natu¬rales si auido ó ay o puede aver en el Mundo los monstruos que los Autores escriven, es digno Capitulo de ser advertido de los Curiosos.
Sentencia es de Aristóteles (en el libro de comuni ani- malium gresu) que siempre naturaleza se inclina, y es fuerza a hacerlo mejor de las cosas que a ella le son facti¬bles, y posibles. Presupuesto digamos que esta que llama¬mos naturaleza no es otra cosa sino aquella segundas causas eficientes, a quien Dios dio el oficio, y cargo de procrear las cosas despues de la primera, y milagrosa creación, por si (graciosamente) hecha. Y ansi como liberal, y bien in¬dustriada ministra, y oficial que en todo se conforma con la voluntad, y concepto de su Maestro comenzo a procrear animales, plantas, y iervas (y también hombres) por el Modelo, y norma que el supremo hacedor les dio. De manera que ansi como un oficial pintor rascuña una imagen en el lienzo ó tabla y dejala ansi con solas las lineas, y rayas de el carbón, y luego el experto Maestro toma su delicado pin¬cel, y le da los matices, y colores sombras, y aguas que la tal ymagen á menester; para quedar en la necesaria perfec¬ción, ansi nuestro Dios, y Señor en aquel embrión que na¬turaleza forja en el útero de la matriz, y en aquellas rayas, y rascuños mal formados, pone el resplandeciente matiz de el alma guarnecida con la Ymagen, y semejanza de su alta hermosura. Pues esta materia terestre donde tan alta y sublimada forma sea de contener siempre naturaleza se es¬fuerza á sacarla sin defecto alguno, y se desvela en hacerla lo mejor de lo posible, mas como (aun la misma naturaleza para la tal fabrica) tiene necesidad de la intervención de otros instrumentos, y materiales, si en aquella Ymagen, que se dibuja ay algún defecto no es culpante ella; pues (como esta averiguado) tiene provada su intención, sino la culpa de el tal defecto, esta, o en la abundancia, ó falta, ó corrup¬ción de los materiales, y medios, en aquello intervenientes. Digamos pues aora que la naturaleza (como franca y fil despensera) siempre a hecho en el Mundo los hombres por aquel modelo de Adán, que fue el que Dios le dio al prin¬cipio, y ella no auia de tomarse tanta licencia, que de nue¬vo quisiese inventar, nuevas, y estrañas formas de hombres, para que su Maestro mayor las matizase con el anima ra¬cional. Y deste descomedimiento, y licencia acusa á la na¬turaleza el que afirma aver en el Mundo Reyno, ó Provin¬cia, ó Comarca de gentes semejantes, y de tanta monstruo¬sidad como las contenidas en el Capitulo precedente.
No podemos (ni devemos negar) que aya auido (y aya) en el Mundo partos monstruosísimos de que se ayan visto disformidades horribles, mas los tales defectos anse de poner á cuenta de los materiales en aquella obra intervi- niente (como digimos) los quales toma naturaleza por me¬dios para venir acer sus obras. Y para que se entienda me¬jor digo que ya sabemos ser los excrementos, paternos, y maternos, necesarios, y forzosos medios para la fabrica de la generación, y demás desto la olla uterina donde la tal decoccion se hace, y suele acontecer muchas veces que en el vano excremento (ó en ambos ó en la olla, ó en todos) ay algunas corrupciones, o super fluidades que acedan, y co¬rrompen aquella masa de tal manera que ace alterar el fin de la naturaleza, y proceder de alli una criatura sin pies, ó sin manos, ó sin cabeza, ó sin brazos, ó con dos cabezas, ó que un ojo queriendo decir que no miran las cosas muy miradas, y remiradas como ellos hacen ansi mesmo dicen los de la Yndia tratando de los de el Reyno de Pegu, que como queda visto en el Capitulo 11 de la segunda parte, proceden de un Perro que tienen todos la cabeza de perro, que es decir que la cabeza, y origen de su linage es un Perro. Demás que la misma naturaleza (naturalmente) repugna aver en el Mundo los tales hombres como se tra¬tará y disputará en el Capitulo siguiente.
Cap.- 2.- donde se disputa, y concluye con razones natu¬rales si auido ó ay o puede aver en el Mundo los monstruos que los Autores escriven, es digno Capitulo de ser advertido de los Curiosos.
Sentencia es de Aristóteles (en el libro de comuni ani- malium gresu) que siempre naturaleza se inclina, y es fuerza a hacerlo mejor de las cosas que a ella le son facti¬bles, y posibles. Presupuesto digamos que esta que llama¬mos naturaleza no es otra cosa sino aquella segundas causas eficientes, a quien Dios dio el oficio, y cargo de procrear las cosas despues de la primera, y milagrosa creación, por si (graciosamente) hecha. Y ansi como liberal, y bien in¬dustriada ministra, y oficial que en todo se conforma con la voluntad, y concepto de su Maestro comenzo a procrear animales, plantas, y iervas (y también hombres) por el Modelo, y norma que el supremo hacedor les dio. De manera que ansi como un oficial pintor rascuña una imagen en el lienzo ó tabla y dejala ansi con solas las lineas, y rayas de el carbón, y luego el experto Maestro toma su delicado pin¬cel, y le da los matices, y colores sombras, y aguas que la tal ymagen á menester; para quedar en la necesaria perfec¬ción, ansi nuestro Dios, y Señor en aquel embrión que na¬turaleza forja en el útero de la matriz, y en aquellas rayas, y rascuños mal formados, pone el resplandeciente matiz de el alma guarnecida con la Ymagen, y semejanza de su alta hermosura. Pues esta materia terestre donde tan alta y sublimada forma sea de contener siempre naturaleza se es¬fuerza á sacarla sin defecto alguno, y se desvela en hacerla lo mejor de lo posible, mas como (aun la misma naturaleza para la tal fabrica) tiene necesidad de la intervención de otros instrumentos, y materiales, si en aquella Ymagen, que se dibuja ay algún defecto no es culpante ella; pues (como esta averiguado) tiene provada su intención, sino la culpa de el tal defecto, esta, o en la abundancia, ó falta, ó corrup¬ción de los materiales, y medios, en aquello intervenientes. Digamos pues aora que la naturaleza (como franca y fil despensera) siempre a hecho en el Mundo los hombres por aquel modelo de Adán, que fue el que Dios le dio al prin¬cipio, y ella no auia de tomarse tanta licencia, que de nue¬vo quisiese inventar, nuevas, y estrañas formas de hombres, para que su Maestro mayor las matizase con el anima ra¬cional. Y deste descomedimiento, y licencia acusa á la na¬turaleza el que afirma aver en el Mundo Reyno, ó Provin¬cia, ó Comarca de gentes semejantes, y de tanta monstruo¬sidad como las contenidas en el Capitulo precedente.
No podemos (ni devemos negar) que aya auido (y aya) en el Mundo partos monstruosísimos de que se ayan visto disformidades horribles, mas los tales defectos anse de poner á cuenta de los materiales en aquella obra intervi- niente (como digimos) los quales toma naturaleza por me¬dios para venir acer sus obras. Y para que se entienda me¬jor digo que ya sabemos ser los excrementos, paternos, y maternos, necesarios, y forzosos medios para la fabrica de la generación, y demás desto la olla uterina donde la tal decoccion se hace, y suele acontecer muchas veces que en el vano excremento (ó en ambos ó en la olla, ó en todos) ay algunas corrupciones, o super fluidades que acedan, y co¬rrompen aquella masa de tal manera que ace alterar el fin de la naturaleza, y proceder de alli una criatura sin pies, ó sin manos, ó sin cabeza, ó sin brazos, ó con dos cabezas, ó quatro brazos, ó dos cuerpos juntos, ó otras cosas semejan¬tes según es mas, ó menos la corrupción de los excrementos. Y de los tales defectos resultan los partos monstruosos, y expantables que se an visto, y se veen en el Mundo. Y de aquí ansi mesmo proceden parir una muger dos, y tres, y quatro, y mas hijos, porque huvo materia bastante para todo, como también vemos aver algunas esteriles; porque falta la copia de el excremento necesario, otras vemos ser esteriles con un marido, y con otro ser cadañeras en los partos, y otras sean visto parir un pedazo de carne sin for¬ma lo qual hizo naturaleza echar; por escusar la muerte de la muger que tal cosa hecho de manera que se deve dar la culpa de los partos monstruosos, á la superfluidad, ó co¬rrupción de la simiente generatriz. Pues sepamos aora seria ansi que auiendo Maria parido a Juan con dos cabezas ó quatro brazos, ó sin narices ó con solo un ojo. Y Ysabel ansi mesmo pareciese a Francisco, con las mismas monstruosida¬des (ó peores y diferentes) si este Juan monstruo se juntase con esta francisca monstruo; pregunto procederían de ellos otros monstruos tan feos, y abominables como son los que los engendraron? respondo que no; porque (como esta dicho) naturaleza siempre se esfuerza á hacerlo mejor, y si los di-chos se juntasen, ó Francisco no endraria (*) o ya que tuviese potencia, y abtitud para engendrar serian sin monstruosi¬dad los hijos, y según los que de ordinario nacen, sin que aquellas fealdades procedan adelante, y de esto no es menes¬ter mas prueva de que ya sean visto nacer hijos de padres mudos, y de padres ciegos y cojos, y otros defectos seme¬jantes, y los salir los hijos con aquella fealdad. Quanto me¬nos se deve creer que salgan los hijos de Francisca con seña¬les ni monstruosidades tan fuera de lo ordinario de nuestra naturaleza.
Otra causa no menos onesta podríamos dar para que en el Mundo pudiesse aver ávido los hombres tan fuera de or¬den ordinaria, y tan feos como son los que dexamos escri-
í1) engendraría.
tos. Que es decir que como los hombres de aquellos prime¬ros siglos fuesen tan torpes, y estuviesen tan ágenos de las leyes de la virtud, y de el temor, y conocimiento de Dios, y á solo su apetito tuviessen por Juez de sus obras y sus li¬bertades, les diessen por justas todas las cosas que sus vo¬luntades apeteciesen ternian torpes acesos con animales bru¬tos usando cada uno de ellos según su sexo, y como natu¬raleza no estaua cansada sino holgazana y retozona daria lugar aque de tan monstruosos, y abominables ayuntamien¬tos procediesen partos, los quales ternian compuestos de en-trambos simples de que se engendravan, y ansi sacarían fie-ras, y abominables figuras, y tan monstruosas, y adulteradas como nos las pintan los Autores antiguos, mas no se yo co¬mo pueda ser (que auiendo ya dado caso que pudiesen na¬cer en el Mundo semejantes monstruos) se pueda creer que de el aiuntamiento de estos unos con otros según sus sexos pudiese venir en aumento, y conservación sus feas, y abo-minables especies. Porque de que pueda ser suceder, y aber partos de tan sucios, y torpes aiuntamientos no se puede ne¬gar pues ansi de brutos como de racionales los avernos visto, y entendido. En la tierra y Provincia de Popayan fue cas¬tigada una Yndia, porque parió de un perro, y en aquel par- par¡0 ^ ^uger to se mostro mas agente el padre que la desalmada madre. L.ma. ansj qUe sean vjsto en Mundo, mulas paridas (á lo menos en Antequera siendo yo muchacho vide una de Antón Gar¬cía Pascual; parida de una cria sin nombre, y en la Ciudad de los Reyes en este Piru parió otra la de el Doctor Juan de
la Roca) aquestos partos no son de padre Mulos sino de Cauallos, y se tienen por de no menos admiración que los demás monstruos que se dice aver en el Mundo. Mas, ya que consintamos que de aiuntamiento, y coytos tan sucios, y torpes ayan nacido, y comenzado los monstruos dichos; sepamos de donde les vino (ó de qual de los oficiales de su engendracion sacaron) el no tener narices sino unos peque¬ños agugeros, y por aquellos sustentarse con solo el olor, y los otros que con solo el bacho, y vapor de las carnes cocidas se sustentauan, pues es cosa clara, que ninguna criatura (na¬tural, y humanamente) no se puede sustentar ni bibir sin comer, y dar á el estomago manjares para sustentar el indi¬viduo común á todo animal en suma digo (por el respeto de los que lo escriven) que en antiquísimo tiempo (mien¬tras duro en la naturaleza aquella primitiua lozanía) los deuio de auer, y de alli se tomo la noticia que asta aora se conserva mas que despues que se fue cansando, puso punto en el proceder de tal linage de criaturas, que si ellas fueron tales quales nos las pintan, yo quiero sentir con Pomponio Mela, no auer sido racionales sino brutos. No podemos ne¬gar auer auido en el Mundo Pigmeos, y Sathiros; por que de los unos da testimonios el Propheta Ecechiel hablando con la Ciurt' de Tiro. Y de los otros Sant Geronimo en la vida de Sant Pablo primero hermitaño, y aun que la de los Pigmeos es arta monstruosidad; por ser de tan corta vida, y estatura, no es tanta como la que de los demás se dice. Lo de los Sátiros (o Phaunos que todo es uno) tengo yo para mi ser hijos procreados de tales adulterinos aiuntamientos como los que dejamos dichos, por la mucha barbaridad de los naturales de aquellas partes donde nos dicen auerse alia¬do porque si aora los uviera tanta noticia se tuviera de ellos como se tiene de las demás gentes que abitan en el Monte, Athlante de Aphrica (donde quieren los historiadores que los ayan) menos los ay en toda la gran Yndia Oriental ni el Septentrión, pues en la parte Austral, y tierra no cono¬cida lo mesmo será, que en lo demás de el Mundo visto ya, y tratado por nros Españoles Portugueses Catalanes Bizcay- nos, y Castellanos, cuyos valores an bastado á contratar y tener en poco los peligros conque largos, y anchos mares amenazan á los hombres. No querría que el auer seguido la historia de los monstruos huviese criado en mi proceder al¬guna monstruosidad, y recogendo mi pluma de la digrecíon hecha tomare el punto de el mas notable de lo ultimo que dejamos escrito en el Capitulo 18 de nra segunda parte que es la temprana muerte de el Magno Alexandro, en el lugar, y tiempo que dejamos señalado. Desde el qual todo lo co¬nocido de el Mundo (de que ya este valeroso Principe te¬nia en el mando) se comenzo a governar por diferentes Se¬ñores quedándose con cada Provincia aquel en cuyo govier- no la tenia Alexandro puesta. Arideo se alzó con la Mace- donia Antigono con Assia, Celeuco Nicanor con Siria, Pto¬lomeo el gran priuado de Alexandro se quedo con Egipto, y sus descendientes lo poseieron duración de 288 años. Este tomando el cuerpo de el muerto Rey lo sepulto onorosa- mente en Alexandria. Nuestra España estaua en estos tiem¬pos oprimida de los Cartagineses, que ya se pretendían hacer Señores, de lo mas, y mejor de ella de lo qual imbidiosos los Romanos comenzaron por otra parte a pretenderla como á eredad sin dueño qual lo estuvo nuestra España aquel ínter Regno, que duró por espacio 882 años durante el qual sub- cedieron cosas notables, no esta a mi cargo el escriuirlas y ansi pasare con mi historia adelante.
Cap. 3.-de la obscuridad en que estaua el uniberso antes de el nacimiento de Christo y de Santa venida á el Mundo y lo que en ella subcedio i los Y dolos.
Cosa natural es (y muy conocida de los que en ello atienden) que dos oras antes que amanezca las tinieblas de la noche están mas densas, y obscuras que en todo lo de- mas de ella, la natural causa de esto es (salvo mejor juicio) que como la noche no sea otra cosa que la sombra que hace la tierra interpuesta entre nra vista, y el Sol, quando declina vienen hacia el Oriente amontonados los vapores frios, y hú¬medos (que la misma noche a criado) huyendo a mas andar de su opuestos contrarios, los rayos de el Sol calidos, y secos, y encontrándose estos fugitiuos vapores, y mezclándose con los que están de asiento forman en la media región de el ayre un velo espeso que aun aquella escasa lumbre que de las estrellas, y Cielo viene á la tierra, la escasean mas, y le ocupan con su condensado cuerpo el paso de hacer ál Mun¬do aquel beneficio asta que ya llegan las repercusiones de los rayos solares (que es lo que llamamos el alúa) y como vencedores se apoderan de el Emispherio, y a esto sigue lue¬go el Sol, que es la potissima, y sola causa de el dia. Tal sub- cedio en este uniberso á los olvidadizos hijos de Adán, que como abundaua en el Mundo la malicia se yba a mas, y mas andar resfriándose la caridad, y ansi aquestos años últimos de quien vamos ablando, estauan mas notablemente escu- recidos, y negros con los amontonados vapores de los vicios, ambiciones, y Ydolatrias; porque el Principe de las tinieblas (como Judiciario experto) yva sospechando por congeturas que se acercaua ya la gloriosissima venida de el verdadero Sol de Justicia, cuya diuina claridad auia de anular, y reba¬tir su escura potencia, y echado fuera de aquello en que el estaua encastillado, y con tal sospecha andaua como León rauioso haciendo mortales presas en las animas de los mor¬tales, y a fuerza de sus persuaciones, y fantasticas charla¬tanerías, tenia, ya á el Mundo escurecido, y tenebroso con la obscuridad, y tiniebla de la adoracion de los Ydolos, y era esto en tanto grado que aun aquel pequeño pegujar de la cassa de Ysrrael (eredad de el Señor, que solia dar frutos de la retención de el temor, y amor reverencia, y veneración de su sacrosanto nombre) andaua ya claudicando de un ye¬ro en otro tomando nuebas sectas, y nuebas opiniones. Ya a el testamento, y escripturas, (tanto de sus pasados vene¬radas, y entendidas) querían dar nuebas inteligencias, y te¬niendo sus sentencias por obscuras (por estarlo sus animas y tratado por nro" Españoles Portugueses Catalanes Bizcay- nos, y Castellanos, cuyos valores an bastado á contratar y tener en poco los peligros conque largos, y anchos mares amenazan á los hombres. No querria que el auer seguido la historia de los monstruos huviese criado en mi proceder al-guna monstruosidad, y recogendo mi pluma de la digrecion hecha tomare el punto de el mas notable de lo ultimo que dejamos escrito en el Capitulo 18 de nr" segunda parte que es la temprana muerte de el Magno Alexandro, en el lugar, y tiempo que dejamos señalado. Desde el qual todo lo co¬nocido de el Mundo (de que ya este valeroso Principe te¬nia en el mando) se comenzo a governar por diferentes Se¬ñores quedándose con cada Provincia aquel en cuyo govier- no la tenia Alexandro puesta. Arideo se alzó con la Mace- donia Antigono con Assia, Celeuco Nicanor con Siria, Pto¬lomeo el gran priuado de Alexandro se quedo con Egipto, y sus descendientes lo poseieron duración de 288 años. Este tomando el cuerpo de el muerto Rey lo sepulto onorosa- mente en Alexandria. Nuestra España estaua en estos tiem¬pos oprimida de los Cartagineses, que ya se pretendian hacer Señores, de lo mas, y mejor de ella de lo qual imbidiosos los Romanos comenzaron por otra parte a pretenderla como á eredad sin dueño qual lo estuvo nuestra España aquel inter Regno, que duró por espacio 882 años durante el qual sub- cedieron cosas notables, no esta a mi cargo el escriuirlas y ansi pasare con mi historia adelante.
Cap. 3.-de la obscuridad en que estaua el uniberso antes de el nacimiento de Christo y de Santa venida á el Mundo y lo que en ella subcedio á los Ydolos.
Cosa natural es (y muy conocida de los que en ello atienden) que dos oras antes que amanezca las tinieblas de la noche están mas densas, y obscuras que en todo lo de- mas de ella, la natural causa de esto es (salvo mejor juicio) que como la noche no sea otra cosa que la sombra que hace la tierra interpuesta entre n™ vista, y el Sol, quando declina vienen hacia el Oriente amontonados los vapores fríos, y hú¬medos (que la misma noche a criado) huyendo a mas andar de su opuestos contrarios, los rayos de el Sol calidos, y secos, y encontrándose estos fugitiuos vapores, y mezclándose con los que están de asiento forman en la media región de el ayre un velo espeso que aun aquella escasa lumbre que de las estrellas, y Cielo viene á la tierra, la escasean mas, y le ocupan con su condensado cuerpo el paso de hacer ál Mun¬do aquel beneficio asta que ya llegan las repercusiones de los rayos solares (que es lo que llamamos el alúa) y como vencedores se apoderan de el Emispherio, y a esto sigue lue¬go el Sol, que es la potissima, y sola causa de el dia. Tal sub- cedio en este uniberso á los olvidadizos hijos de Adán, que como abundaua en el Mundo la malicia se yba a mas, y mas andar resfriándose la caridad, y ansi aquestos años últimos de quien vamos ablando, estauan mas notablemente escu- recidos, y negros con los amontonados vapores de los vicios, ambiciones, y Ydolatrias; porque el Principe de las tinieblas (como Judiciario experto) yv3 sospechando por congeturas que se acercaua ya la gloriosissima venida de el verdadero Sol de Justicia, cuya diuina claridad auia de anular, y reba¬tir su escura potencia, y echado fuera de aquello en que el estaua encastillado, y con tal sospecha andaua como León rauioso haciendo mortales presas en las animas de los mor¬tales, y a fuerza de sus persuaciones, y fantasticas charla¬tanerías, tenia, ya á el Mundo escurecido, y tenebroso con la obscuridad, y rinlebla de la adoracion de los Ydolos, y era esto en tanto grado que aun aquel pequeño pegujar de la cassa de Ysrrael (eredad de el Señor, que solia dar frutos de la retención de el temor, y amor reverencia, y veneración de su sacrosanto nombre) andaua ya claudicando de un ye¬ro en otro tomando nuebas sectas, y nuebas opiniones. Ya á el testamento, y escripturas, (tanto de sus pasados vene¬rad as, y entendidas) querían dar nuebas inteligencias, y te¬niendo sus sentencias por obscuras (por estarlo sus animas con los vicios) temerariamente se ponían a interpretarlas dándoles el sentido conforme á sus estragados gustos, y ansi en la tierra de Judea, auia ya sectarios de varias opiniones como la nota Josepho en su Bello Judayco residían en esta Provincia los Saduceos, y los Esceos, y despues (casi 70 años antes de la venida de Christo á el Mundo) se levantaron los Phariseos hinchendo de tinieblas el Cielo, y condensando aquellas que primero auia de manera que la verdadera ob¬servancia de la ley dada por Dios en muy pocos lugares era ya guardada con la entereza que se deuia todo estaua obscu¬ro, todo horrible, todo espantoso, todos andauan en sombra de muerte, y en toda parte estaua interpuesto entre los hombres, y el Cielo, un espeso, y endurecido nublado for¬mando de la natural malicia de los hombres, y aiudado de la del Principe de las tinieblas que como fugitivo ya (con el temor de su daño) dañaua quanto podia (y podia mucho) por aliar dispuesta la materia para acer daño. Mas quando llegó el tiempo determindo en el Sacro Santo Conclaui de el eterno consistorio comenzaron aparecer en el Mundo efectos clarisissimos de el rutilante Sol, que en el se esperaua porque auiendose concluido las reñidas pendencias (que el Emperador Octauiano Agusto auia tenido con los fieros cantabros) y estando dando fin a aquellas guerras que es-candalizaron, y atemorizaron el Mundo, fueron cerradas las puertas de Jano en Roma en señal de la paz en que bibia el Ymperio, indicios claros de la presta venida de el Rey pa¬cifico deseado de las gentes Christo Redemptor y Señor nuestro, el qual nació de el sacro santo, y purissimo vientre de la beatissima Maria hija de el Sancto Joachin, y Ana su ligitima madre de el claro linage de el Patriarca Judas (uno de los doce hijos de el Santo Jacob) y por linea derecha de la sangre de David catorceno nieto de el Principe de los Pa¬triarcas Abrahan. Esto es según la carne porque en lo demás quien bastara contar su generación? Si no confesarlo por unigénito hijo de Dios, y mayorazgo de la eternidad. Nació este Sacro Santo Pontífice (revestido de nuestra humana carne) en la real Ciudad de Betlem, y según las mas común cuenta de los escriptores cinco mil, y ciento, y noventa y nuebe años despues de la creación de el Mundo, y 1052 des¬pues de la fundación de Roma en el año 42 de el Ymperio de Octauiano Agusto Emperador primero de el pueblo Ro¬mano, fue concebido nuestro Redemptor y Maestro Jesu- christo, por obra marauillosa de el Spiritu Santo siendo la Santissima Virgen desposada con el Santo, y virgen Joseph vecinos beatissimos de la Ciud de Nazaret de Galilea. Nació en el curso de la noche (quan todo el Mundo estaua en si¬lencio) en 25 dias de el mes de Diciembre. En la fausta, y felicissima ora de su bien benido nacimiento, enmudeció el Demonio, y perdieron el movimiento, y habla; los mas in-signes oráculos de que la ciega gentilidad usaba, las palomas negras de los Alcornoques de Dodona en la Provincia de Egipto callaron sin poder dar respuesta ni buelo con gran mengua de Júpiter patrón suyo. Enmudeció también la Virgen Pithia que daua en Delphos la respuestas equivocas (que siendo efectos de el Demonio injustamente los apli- cauan á Apolo) cesaron las mentiras que hechauan de si las escuras cuebas de Tracia en los Pueblos Ligirios, y en aquel Oráculo de los Philisteos en la Ciudad de Acharon dexó de dar sus respuestas Belcebúi (a quien tuvieron por Principe de los Demonios) y aquella cabeza (contrahecha á la de Bacco) colocada en Lesbos de donde el Demonio respondía cayo de su estado en el suelo sin que la Magica (que ense- ñaua á los Mitilinos) le valiese. Enmudeció también la pie-dra, y estatua de el Pharaon Amanophis, que a el apuntar de el Sol daua sus respuestas. Cesó la fuerza de la piedra Yman que sustantaua en el ayre la estatua de acero de el Dios Se- rapis, y dio para siempre en el suelo sin que mas pudiesse en¬gañar á las gentes. El Demonio venerado de los campestres, y rústicos con titulo y nombre de Dios pan se despidió esta noche santissima de sus sectarios desengañándolos con su sú¬bita cayda. Aquel templo fabricado en Roma en honra de la paz, y con titulo de eterno, cayo en tierra por auerse cum- con los vicios) temerariamente se ponian a interpretarlas dándoles el sentido conforme á sus estragados gustos, y ansi en la tierra de Judea, auia ya sectarios de varias opiniones como la nota Josepho en su Bello Judayco residían en esta Provincia los Saduceos, y los Esceos, y despues (casi 70 años antes de la venida de Christo á el Mundo) se levantaron los Phariseos hinchendo de tinieblas el Cielo, y condensando aquellas que primero auia de manera que la verdadera ob¬servancia de la ley dada por Dios en muy pocos lugares era ya guardada con la entereza que se deuia todo estaua obscu¬ro, todo horrible, todo espantoso, todos andauan en sombra de muerte, y en toda parte estaua interpuesto entre los hombres, y el Cielo, un espeso, y endurecido nublado for¬mando de la natural malicia de los hombres, y aiudado de la del Principe de las tinieblas que como fugitivo ya (con el temor de su daño) dañaua quanto podia (y podia mucho) por aliar dispuesta la materia para acer daño. Mas quando llegó el tiempo determindo en el Sacro Santo Conclaui de el eterno consistorio comenzaron aparecer en el Mundo efectos clarisissimos de el rutilante Sol, que en el se esperaua porque auiendose concluido las reñidas pendencias (que el Emperador Octauiano Agusto auia tenido con los fieros cantabros) y estando dando fin a aquellas guerras que es¬candalizaron, y atemorizaron el Mundo, fueron cerradas las puertas de Jano en Roma en señal de la paz en que bibia el Ymperio, indicios claros de la presta venida de el Rey pa¬cifico deseado de las gentes Christo Redemptor y Señor nuestro, el qual nació de el sacro santo, y purissimo vientre de la beatissima Maria hija de el Sancto Joachin, y Ana su ligitima madre de el claro linage de el Patriarca Judas (uno de los doce hijos de el Santo Jacob) y por linea derecha de la sangre de David catorceno nieto de el Principe de los Pa¬triarcas Abrahan. Esto es según la carne porque en lo demás quien bastara contar su generación? Si no confesarlo por unigénito hijo de Dios, y mayorazgo de la eternidad. Nació este Sacro Santo Pontífice (revestido de nuestra humana carne) en la real Ciudad de Betlem, y según las mas común cuenta de los escriptores cinco mil, y ciento, y noventa y nuebe años despues de la creación de el Mundo, y 1052 des¬pues de la fundación de Roma en el año 42 de el Ymperio de Octauiano Agusto Emperador primero de el pueblo Ro¬mano, fue concebido nuestro Redemptor y Maestro Jesu- christo, por obra marauillosa de el Spiritu Santo siendo la Santissima Virgen desposada con el Santo, y virgen Joseph vecinos beatissimos de la Ciud de Nazaret de Galilea. Nació en el curso de la noche (quan todo el Mundo estaua en si¬lencio) en 25 dias de el mes de Diciembre. En la fausta, y felicissima ora de su bien benido nacimiento, enmudeció el Demonio, y perdieron el movimiento, y habla; los mas in¬signes oráculos de que la ciega gentilidad usaba, las palomas negras de los Alcornoques de Dodona en la Provincia de Egipto callaron sin poder dar respuesta ni buelo con gran mengua de Júpiter patrón suyo. Enmudeció también la Virgen Pithia que daua en Delphos la respuestas equivocas (que siendo efectos de el Demonio injustamente los apli- cauan á Apolo) cesaron las mentiras que hechauan de si las escuras cuebas de Tracia en los Pueblos Ligirios, y en aquel Oráculo de los Philisteos en la Ciudad de Acharon dexó de dar sus respuestas Belcebut (a quien tuvieron por Principe de los Demonios) y aquella cabeza (contrahecha á la de Bacco) colocada en Lesbos de donde el Demonio respondia cayo de su estado en el suelo sin que la Magica (que ense- ñaua á los Mitilinos) le valiese. Enmudeció también la pie¬dra, y estatua de el Pharaon Amanophis, que a el apuntar de el Sol daua sus respuestas. Cesó la fuerza de la piedra Yman que sustantaua en el ayre la estatua de acero de el Dios Se- rapis, y dio para siempre en el suelo sin que mas pudiesse en¬gañar á las gentes. El Demonio venerado de los campestres, y rústicos con titulo y nombre de Dios pan se despidió esta noche santissima de sus sectarios desengañándolos con su sú¬bita cayda. Aquel templo fabricado en Roma en honra de la paz, y con titulo de eterno, cayo en tierra por auerse cum- piído el termino asignado á su duración como dice Sant An¬tonio de Florencia que fue asta que pariesse una Virgen.
Cesaron finalmente estos, y otros engaños que el De¬monio tenia puestos para (engañar á los hombres como lo nota Porfireo (aunque contrario á nuestra santa Religión) y Lucano varón gentil (que por ser tales son mas fuertes testigos contra sus mismas vanidades). Echado fue el De¬monio de aquellos lugares que asta la venida de este Principe de la paz pacificamente poseya, y como sea naturalmente enemigo de los hombres, y no aya quietud, en sus asechan¬zas, vistose priuado de aquellos lugares donde le adorauan juntó sus fuerzas, y fuelos a buscar en otras partes de el Mundo donde aunque (con su infernal pena a cuestas) no dejaua de dañar y dañaua de nuebo como ofendido y pisa¬do, y como imbidioso potente, y entre las demás partes de el Mundo donde cargo la mano con sus engaños, y planto su culto, y veneración (sin contradicción de opositor) fue una en nuestras Yndias Occidentales de quien auemos tra¬tado, y entre nuestros Yndianos Ophiritas á los quales de dia en dia, y de punto en punto, yva mas, y mas empecien¬do sembrando entre ellos la semilla de su perdición, y la en¬marañada cisaña a fin de que enmarañados en ella sus cuer¬pos bajasen sus animas á los Ynfiernos.
De la manera que dejamos escrito en los Capítulos pre¬cedentes yban hinchendo este nuebo Mundo de las Yndias estos naturales de ellas apartándose cada dia mas los unos de los otros asta venir a que cada casa tenia su ley por, su juez por si, y su lengua por si y casi de ordinario una casa (2) guerra, y contradicion con otra nacida de muy liuiana oc- cassion (como lo dejamos