PEDRO SIMON. NOTICIAS HISTORIALES. PRIMERA PARTE. Tomo 1.
NOTICIAS HISTORIALES.
DE LAS
CONQUISTAS DE TIERRA FIRME
EN LAS
POR Fr. PEDRO SIMON
DEL ORDEN DE SAN FRANCISCO DEL NUEVO REINO DE GRANADA
f/ Urm'ERSú'Y
o,Ll^/ PRIMERA PARTE
EDICIÓN HECHA SOBRE LA DE CUENCA DE 1626
BOGOTÁ '
\^ ^ IMPRENTA DE MEDARDO RIVAS
. -i ' 1882
NOTICIA SOBRE EL PADRE SIMÓN.
FRAY PEDRO SIMÓN vino á América cerca de mediosiglo
después que habían pasado los sucesos más importantes del
descubrimiento, conoció y trató á algunos de los conquistadores
de Antioquia, y cuando comenzó á colectar sus materiales, esta-
ban todavía frescos en la memoria de muchos los hechos princi-
pales, que encontró además consignados en los archivos de su
convento, en las memorias del Padre Medrano que ya hemos
mencionado y que fué uno de los actores, y del Padre Aguado,
cuarto provincial de San Francisco en 1573, religioso docto en
teología y en matemáticas, que compuso dos libros sobre el des-
cubrimiento, los cuales no se publicaron.
Nació el Padre FRAY PEDRO SIMÓN en la Parrilla, obispa-
do de Cuenca, en 1574, profesó y estudió con mucho lucimiento
Humanidades en el convento de San Francisco de Cartagena de
España, del que lo sacaron para establecer la enseñanza de Teo-
logía y Artes que hasta entonces no habia en el convento de su
religión en Santafé, á donde llegó en 1604 Pocos años después
se formaron ya discípulos que lo reemplazaron en la cátedra.
Pasó á Tota, cuya doctrina, como todas las del valle de Sogamo-
so, estaba á cargo de su orden. En 1623 fué electo Provincial,
y en el mismo año comenzó á escribir sus N OTICIAS MISTORJALES,
paraTa§~cuales habia acopiado" materiales poik inuuhos anos,
además de los que su propia experiencia le suministró en la
jornada y reducción délos Pijaos, á la cual acompañó en 1607 á
D. Juan de Borja, Presidente de la Real Audiencia. Estuvo pre-
viamente en Venezuela, como Visitador, y se embarcó en Coro
para las Antillas, de donde volvió á Santafé. Hizo viajes á An-
tioquiajOartagena y Santa Marta antes de tomar la pluma para
compouaiLSU histeria, jle la cual escribiólos dos primeros tomos
en^ajioj^edio, cercei^dojjuai^o meses de a»'uda enfermedad
de gotaZaüe interrumpís sus tareas. El primer volumen, que
fué ehínico que se ímpnmió^trata de las^cosasde Venezuela y
episocfiodel tirano Aguirre/LaTapro Dación esET firmada por
Fray Luis Tribaldos de Toledo, Cronista mayor de Indias, el 1.°
dejLbril de j1626:j-ecomendando al P. Fray Pedro Simón como di-
ligente investigador de la verdad, y el dia 9 del mismo mes se
le despachó el real permiso para imprimir su libro, lo cual se
verificó el año siguiente de 1627 * en Cuenca. Las otras dos
* La portada lleva el año de 1626. En el colofón aparece el de 27. (El E.)
II
NOTICIA SOBRE EL PADRE SIMÓN.
partes, que existen solo manuscritas, contienen cada una tam-
bienj^te noticias historiales. La 2^ se versa sobre lostlescu-
brímientos que se emprendieron por la orilla derecha del Mag-
daJena, partiendo de Santa Marta. La 3/ trata de todo lo tocante
¿JSBagena, FopáplíT^ñtiQquia y Choco~SiLexceptuamos tos
sucesos del Istmo de Panamá, la Qrónica détT. Fray Pedro Si-'
mon es la relación más completa que hoy tenemos de los acon-
tecimientos del siglo XVI en la Nueva Granada, y la más pre-
ciosa. Eáíe religioso es~on escritor concienzudo, que participa
por cierto de las preocupaciones de su siglo, pero no m^s que
su sucesor el Obispo Piedrahita, que escribió en Madrid medio
siglo después. Dice Fray Pedro Simón :
« Que habiendo visto la tierra toda, por no haber historia especial del descubrimien-
to de esta parte, porque aunque el Adelantado Gonzalo Jiménez de Quesada, que fué el
que descubrió este Reino, escribió su descubrimiento y cosas de él en unos tomos que inti-
tuló Ratos de Suezca, y el P. Fray Francisco Medrano, franciscano, comenzó á escribir y
murió en la demanda, y en la del Dorado, yendo con el mismo Adelantado, y después el P.
Fray Pedro Aguado prosiguió la historia y la perfeccionó en dos buenos tomos que andan
escritos de mano, y aun el P. Juan de Castellanos, beneficiado de la ciudad de Tunja, com-
puso en buen verso mucho de las cosas de estas tierras y sus conquistas, todo esto se ha que-
dado en embrión, y todo se está sepultando con los deseos de los curiosos que quisieran saber
de estas cosas, en especial los que han nacido y habitan estas tierras, están atormentados, no
hallando camino por donde cumplirlos, y saber las cosas de sus antepasados, de quien ellos
descienden. Este, pues, pretendo abrir para todos, poniendo diligencia en buscar memoria-
les (que no me ha costado poco) y la mano á la pluma después de los años que he gastado
en estas tierras.»
El estilo de Fray Pedro Simón es, según se ve, sencillo,
sin pretensión de imitar á los historiadores clásicos ; ha tomado
mucho de Castellanos, como se puede advertir comparando la
2.a y 3.a parte que de éste tenemos, y es de suponer que lo mis-
mo haria respecto dejaj^ parte que se ha perdido. Hay erro-
res en la relación de los primeros descubrimientos de nuestras
costas, que afortunadamente describieron historiadores más
antiguos.
Como respecto de Castellanos y de Cieza, ignoramos tam-
bién la época y el lugar de la muerte de Fray Pedro Simón, que
se infiere sin embargo haber sido en España, á donde pasó á
dar calor á la impresión de sus libros, cuyos manuscritos desa-
parecieron allá, puesto que el historiógrafo Munpz hizo copiar
en Bogotá de real orden las dos partes inéditas que hoy existen,
según aparece de una nota de la copia que está depositada en
Madrjd en la Academia de la Historia.
Compendio Histórico, pag. 379.
JOAQUÍN ACOSTA.
PRÓLOGO DEL EDITOR.
LA fortuna y la ciencia que el hombre alcanza en la sociedad son favores
supremos que ella le concede, pero no bienes absolutos de los cuales pueda él
solo disfrutar sin dar cuenta rigurosa, conforme á la ley, á la moral y al bien
público, del empleo que de ellos haga, pues debe devolver á su patria y á
la generación á que pertenece, en beneficios, en ciencia ó en virtudes prácticas, algo
de lo que la sociedad generosamente le ha otorgado.
« Servir á la patria haciéndole el sacrificio de la vida si fuere necesario,»
fué el principal deber que nuestros padres, los fundadores de la República, impusieron
á los ciudadanosje Colombia al expedir la primera_Constitucion; y en todas las
condiciones de la vida este deber ha de figurar al lado de los que imponen la reli-
gión, Ja moral y las buenas costumbres.
Largos años de sangrientas luchas, entre odios y rencores, ha pasado
la República: confundidos están los huesos de unos y otros combatientes en los cam-
pos de batalla, para mostrar á las nuevas generaciones la miseria de nuestras quere-
llas; y el desengaño cruel de los que viven, manifiesta lo estéril del sacrificio
ofrecido por todos como un deber al monstruo de las revoluciones.
En la era de calma y de grandeza qué se abre ya para el país, quise
ofrecer á la'sociedad, á la que estoy agradecido, y á la patria, á quien amo, un
tributo digno de los bienes que me han dado y del cariño que les profeso, publicando
en el establecimiento tipográfico de que soy dueño, las « Obras Históricas de Colom-
bia,» es decir, cuanto hay de poético en su origen, de maravilloso en la Conquista,
de titánico en la Independencia y de sublime en la fundación de la República;
queriendo levantar así, no con mis fuerzas de pigmeo, sino con las de todos los his-
toriadores en tres siglos, un monumento digno de las letras y de las glorias de
Colombia.
De estas obras hay muchas inéditas, y de algunas solo existen uno ó dos
ejemplares; y son tan importantes, encierran tanta enseñanza y tienen tanto méri-
to, que quisiera fueran estudiadas por todos los niños, para que, con el ejemplo de
IV mÓLOGO DEL EDITOR.
nuestros grandes antepasados, levantaran su alma y fortificaran su corazón para
hacerse dignos de la misión que les señala el porvenir.
En el año próximo anterior publiqué la «Historia de las Conquistas
del Nuevo Reino de Granada,» por el doctor D. Lúeas Fernández Piedrahí-
ta, en edición hecha sobre la de Amberes de 1688, obra importante que fué precedida
de un erudito Prólogo escrito generosa y expontáneamente por el señor Miguel
A. Caro, en que recomienda los estudios históricos, exalta el interés de la Conquista
de América y elogia el mérito del libro,—servicio que he agradecido debida-
mente; y el favor con que el público la recibió, excedió en mucho á mis es-
peranzas, pues no solo obtuve gran número de suscritores, sino también la pro
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