Skip to content

Хосе де Акоста. Письма. José de Acosta. Cartas.


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |

Jhs. Muy reverendo padre nuestro en Cristo. Gratia et pax Chisti.
Desde Sevilla escribí a vuestra paternidad, a los últimos de marzo, cómo
el hermano Diego Martínez y yo veníamos a Sanlúcar para embarcarnos en el
armada del cargo de Pero Meléndez. En Sanlúcar ha ya más de dos meses que
estamos, porque hasta mediado mayo se fué en aguardar se pagase la gente,
y después de pagada y embarcada, en esperar tiempo, que cerca de un mes le
hizo muy contrario, y así fuimos forzados a embarcarnos y tornarnos a
desembarcar cuatro veces, con harta molestia que en esto se pasó.

A los 15 de mayo el armada se hizo a la vela, y ordenó el Señor que
al salir de la barra, el galeón donde íbamos tres de la Compañía (que ya
había venido el P. Andrés López, el cual en el camino había enfermado y
llegado a lo último), con ser de los mejores y más ligero, tocase en unos
bajos donde zabordó sin poder ir a una parte ni a otra. Estuvo seis horas
dando grandes y continuos golpes en aquellas peñas, y túvose por tan sin
remedio, que el piloto de la barra se echó al agua por huir, dejándonos
perdidos a los que íbamos dentro. Fué cierto un día de aprieto y trabajo,
porque con muchas diligencias nada aprovechaba. A nosotros nos dió el
Señor un muy particular consuelo y alienta para no dejar la gente, sino
ayudalles y animalles, de lo cual resultó notable edificación y amor. Al
cabo, con la creciente de marea y con un aire algo recio que sopló del
mar, el navío salió, pero haciendo tanta agua que no pudo proseguir con el
resto de la armada, sino venirse al puerto a reformar y dar carena.

El adelantado Pero Meléndez que había venido a socorrer el navío, me
convidó a que me fuese a su capitana y que como a su propia persona me
trataría. Halléme cierto dudoso y en fin me resumí en quedar por estar a
la misma sazón el hermano Martínez con calentura ya de dos días y
sangrado, y parecióme forzoso el quedarme a curalle, que de verdad fué de
las mayores mortificaciones que he tenido ver ir a la armada que tanto
tiempo había esperado, y fué necesario el quedar porque aun acá curado,
con toda diligencia, fué el mal recio y peligroso, por donde entiendo que
se muriera si pasara en la navegación. Todo el tiempo que hemos estado en
Sanlúcar nos ha proveído de aposento y comida y cura y de todo regalo la
ilustrísima Condesa de Niebla con un particular amor. Hanle sido gratos
los sermones que de ordinario se han hecho, a lo que parece con algún buen
efecto; yo he tenido siempre salud, gloria al Señor, y así he podido
entender en esto y en algunas confesiones.

Habrá dos días tuve aviso cómo el Rey mandaba que este navío saliese
luego en seguimiento de su viaje, y el capitán de él, que es almirante de
esta armada, me escribió que ya estaba todo aderezado, y que para el
domingo que viene, que es Pascua de Espíritu Santo, pensaba salir. Desea
mucho le hagamos compañía él y su gente, y es mucho lo que debemos a este
caballero. Yo me he hallado muy perplejo en esto por parecerme que todavía
corre algún riesgo yendo a solas: he consultado el P. Provincial Cañas y
no tengo respuesta; los compañeros después de muy mirado Y encomendado a
Dios se inclinan omnino a ir y les parece ésta la voluntad del Señor;
gente muy diestra y amiga me aconseja no pierda este buen tiempo y la
grande comodidad que en este navío nos hacen; el riesgo les parece poco o
ninguno por ser el galeón grandemente ligero y ir muy bien aderezado de
artillería y gente de guerra, y el capitán y piloto de él ser por extremo
expertos en esta carrera de Indias, que el uno la ha andado catorce veces
y el otro diez y siete, y deséannos entrañablemente para el ayuda y
remedio de sus almas, avisados del suceso pasado.

Todo esto me ha persuadido que si vuestra paternidad estuviera
presente y viera el buen ánimo y confianza que el Señor nos da, que de
verdad es grande, desde luego nos echara su santa bendición, y así la Dido
por Jesucristo nuestro Señor para mí y para los dos compañeros que su
majestad me ha dado, que son el padre Andrés López y el hermano Dieffo
Martínez. Y con esta seguridad de lo que me persuado de la voluntad de
vuestra paternidad en esta parte, pienso no detenerme más, sino seguir la
derrota que este navío llevare, el cual va en busca de la armada, y
hallándola conforme al orden que dejó el General de ella, podremos en este
navío o en otro de la armada llegar a Tierra Firme con otra mucha gente
que va en ella para el Perú.

Del P. Fonseca me escriben de Sevilla que cada día le aguardan. Si
llegase a, tiempo y tuviese orden de vuestra paternidad de nuestro viaje,
seguiría su ordenación, sino, creo será la resolución la que he dicho,
porque el mismo P. Fonseca y el P. Provincial Cañas por sus cartas me han
significado que no viene esta misión de vuestra paternidad cometida a él,
y como mi carta tampoco me daba a mí orden en ella, siempre he tenido
alguna pena y deseo de mayor noticia en esto. En la pasada escribí los
méritos que hallo en este hermano Diego Martínez para ser sacerdote, por
haber oído su teología
y ser muy religioso y obediente y ejercitado en la Compañía. Deseo vuestra
paternidad de licencia de ordenalle, y por este respeto darle la profesión
de tres votos.

No tengo otra cosa que representar de nuevo a vuestra paternidad,
sino pedir por amor del Señor ayude a la necesidad de estos siervos en sus
sacrificios santos y oraciones, y lo mismo ordene a nuestros carísimos
padres y hermanos, para que a mayor gloria del Señor cumplamos nuestra
misión. Al adelantado Pero Meléndez deseo consolase vuestra paternidad en
dalle algunos para La Habana, porque nunca ha dejado de decirme lástimas
de cómo la Compañía le quería dejar. Espero en el Señor dará gente para
que vuestra paternidad pueda consolar a todos. De Sanlúcar, 1º de junio de
1571. De vuestra paternidad hijo y siervo indigno.-Josef de Acosta.

- III -
Lo que al Padre José de Acosta le pasó con el reverendísimo Arzobispo de
Santo Domingo sobre cosas de la Compañía

1. Hallándome en Santo Domingo de la Española, confuso con ver que
aunque el Arzobispo me había dado licencia de predicar, por otra parte me
procuraba estorbar y atajar los sermones, determiné después de
encomendarlo al Señor, de aclararme y echar aparte de una vez esta
jornada; y así, después de visitar y besar las manos a su Señoría le dije:
Señor reverendísimo: Si Vuestra Señoría me da licencia trataré de la
dificultad que hallo en esto de predicar. Porque por una parte Vuestra
Señoría me ha concedido licencia para hacerlo, y por otra parte parece que
no gusta de que lo haga, según hallo embarazados los púlpitos estando
aceptado el sermón. Si es la causa parecer que la voluntad y calor que en
esto pongo es más de liviandad y ambición y deseo de aplauso humano que de
buen celo y deseo, lo que en esto hay el Señor lo conoce bien. Lo que yo
puedo decir es que cierto para buscar esa vanidad me parece largo camino
el de tantas leguas de mar; que ya que se pretendiera, a menos costa se
hallará en España esa ganancia. La doctrina que predico, ya Vuestra
Señoría la ha oído y aprobado más de lo que merezco. Si tengo en algo
ofendido a Vuestra Señoría (que según me parece se usan lenguas, por
ventura alguno habrá dicho algo), la verdad de que el Señor es testigo es
que muy particularmente le he deseado servir; y en lo que en mí ha sido
procurado por todas vías. Lo que me han dicho y yo tengo entendido es que
Vuestra Señoría reverendísima no siente bien de esta nuestra religión.
Deseo saber la causa, porque hasta agora, en más de diecinueve años que
estoy en ella, no he visto ni entiendo qué causa haya digna de sentirse
mal: y si en esto vivo engañado recibiré mucha merced en desengañarme con
Vuestra Señoría.

2. A esto, el Arzobispo dijo: Holgado he que vuestra reverencia haya
tratado eso conmigo, porque soy amigo de claridades. Lo que le han dicho
que no siento bien de su orden, no tienen razón los que lo dicen; porque
bien sé que está aprobada por la Iglesia, y sé que la Iglesia en esto no
puede errar. Es verdad que algunas y muchas cosas de ella no me parecen
bien a mí ni a otros muchos. Los particulares supuestos, por cierto a mí
siempre me han parecido muy honradas personas, y que no hay cosa que decir
mal de ellos; y así lo dije yo en una junta de señores principales en
España: pero tiene muchas cosas su Orden que van fuera de todo camino de
religión y profesión evangélica, y así no es cosa que puede durar mucho;
porque va violento y núllum violentum durabile, que dicen allá. Porque,
Padre, donde nosotros acabamos ahí veo que comienzan vuestras reverencias.
Comen muy bien, visten muy buen paño y lienzo, trátanse bien y

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: Acosta, Aguilar, ALAYA, alcaldes, Archivo, arzobispo, AYMARA, Cabildos, cardenal, Caribes, carta, chachapoya, Chile, china, concilio, conquista, cortes, cuzco, Dioses, doctrinas, Ecuador, historia, inca, isla de jamaica, Italia, italiano, Lima, lorenzo, madrid, naves, Nicaragua, Ojeda, PARIA, Pariacaca, Peru, pizarro, Quito, rey felipe ii, san francisco de borja, san juan, santo domingo, Toledo, valladolid, VIAJE, visorrey, XVI

Related posts

Post a Comment

Your email is never published nor shared. Required fields are marked *
*
*

This is a captcha-picture. It is used to prevent mass-access by robots. (see: www.captcha.net)

You must read and type the 5 chars within 0..9 and A..F, and submit the form.

  

Oh no, I cannot read this. Please, generate a