Purificación, a las cinco, con gran quietud y devoción dió el alma al
Señor, dejando edificados a todos los que le trataron, con su mucha
mansedumbre y paciencia con que sufrió una tan penosa enfermedad. A su
entierro, de su propia devoción, concurrieron los religiosos de todas las
órdenes, y cabildo de la iglesia mayor, haciendo el oficio y diciendo
mucho número de misas. Gran falta nos hace, como V.ª R.ª sabe, la muerte
deste Padre, donde tan pocos obreros hay y tantas miserias, creo: placita
est Deo anima illius, idcirco properavit educere illum de medio
iniquitatum, aunque confío en el Señor nos ayudará desde el Cielo, que
como él dijo a lo Padres, esta Provincia enviaba dos Procuradores, uno a
Roma y otro al cielo, si el Señor fué servido llevarle allá, como confío
de la bondad divinal. Por Vicerector he puesto al Padre Hernández, hasta
que V.ª R.ª ordene quién haya de llevar esta carga. Lo demás todo va bien.
Bendito sea el Señor, y con nuestra venida parece se ha templado la pena
pasada. Espero en Dios se hará fruto, aunque no ha de faltar trabajo. V.ª
R.ª nos encomiende al Señor en sus sacrificios y oraciones continuamente,
para que sólo busquemos su gloria y el cumplimiento de su santísima
voluntad. De Lima 12 de hebrero, 1577 años.
Por estas copias de cartas podrá V.ª Paternidad entender el estado
presente desta Provincia, y la buena disposición que en los naturales hay,
para hacer la Compañía mucho fruto en ellos, si tuviésemos la copia de
obreros que deseamos, y son menester. Todos pedimos humildemente a Vuestra
Paternidad nos mande encomendar continuamente a Dios Nuestro Señor en sus
sacrificios y oraciones, y en las de toda la Compañía para que en todo
cumplamos su santísima voluntad. Desta ciudad de Los Reyes, 15 de hebrero
de 1577 años. De Vuestra Paternidad hijo y siervo indigno. JOSEF DE
ACOSTA.
Sobrescrito. Annua del Pirú del año de 1577. Para el Padre General de
la Compañía de Jesús.
- V -
Annua de la provincia del Pirú del año 1578
1. Estado general. Colegio de Lima y doctrina de Santiago del Cercado.
Jhs. Muy Reverendo Padre nuestro en Cristo. Gratia et pax Chisti.
Este año pasado de setenta y ocho, de que el presente he de dar
cuenta a V. P., ha sido de más tribulación y trabajos que otros, con que
en diversas partes desta Provincia del Pirú, nuestro Señor ha sido servido
probarnos, y juntamente como lo acostumbra su divina misericordia,
ayudarnos, y a vueltas de la contradicción llevar adelante el fruto que en
estas partes, por medio de la Compañía ha comenzado.
Hay esta Provincia al presente de la Compañía ciento.y dos, los
cuarenta son sacerdotes, y destos profesos de cuatro votos solos cinco,
los que saben la lengua de los indios y entienden en la predicación y
confesión y los demás ministerios destos naturales, son veinticuatro: los
demás se ocupan en sus ministerios espirituales o temporales, y en sus
estudios y probación. De todos por la gracia del Señor hay edificación, y
proceden conforme a nuestro Instituto, con ejercicio de obediencia,
mortificación y oración, usando de los medios que la Compañía acostumbra
de pláticas espirituales y penitencias, y ejercicios a su tiempo, etc.
También ha ayudado no poco la necesidad, de recurrir a Dios nuestro Señor
en las tribulaciones que han ocurrido.
Hanos llevado Dios para sí este año cuatro sacerdotes teólogos y
obreros útiles. El primero fué el P. Miguel Jiménez, que murió en el Cuzco
con mucha edificación de su obediencia y paciencia. Había estado este
padre en la doctrina de Juli algunos meses, donde le dió una enfermedad
que fué necesario traelle al Cuzco, y allí acabó; vinieron a nuestra casa
a decille misas y hallarse a su entierro religiosos de otras órdenes,
movidos de sóla su devoción. El segundo fué el P. Lope Sánchez de
Escalada, que murió en Juli, y no dió menos edificación y fruto, le movió
Nuestro Señor gran quietud y paz de su espíritu. Este Padre había sido de
la Compañía algunos años en los reinos de España, por ciertas causas
dándosele licencia pasó a estas partes, y a cabo de harto tiempo teniendo
cargo de indios con edificación y fruto, le movió Nuestro Señor a instar
para ser admitido en la Compañía, a lo cual se determinó con la venida del
P. doctor Plaza, que había sido su maestro de novicios en Córdoba. y así
disponiendo de sus cosas entró en la Compañía en Juli, y a cabo de ocho
meses lo llamó el Señor para mejor vida: cierto ponía admiración ver su
humildad y devoción y aprovechamiento en tan poco tiempo. El tercero fué
el Padre Hernando de la Fuente, que murió en Lima, que se ejercitaba en
predicar y confesar. A este Padre estando en una misión cerca de Lima, le
dió una grave calentura. que fué necesario traerle luego a nuestro
Colegio, donde en muy pocos días acabó, y siendo una modorra que tenía tan
fuerte, que apenas le podían despertar con dolores, en hablándole de Dios
estaba muy vivo y muy despierto, mostrando mucha devoción. El cuarto fué
el P. Bartolomé Hernández, Rector del Colegio de Lima, y el profeso más
antiguo que había en esta provincia, el cual a cabo de treinta años que
había servido a Dios nuestro Señor en la Compañía, fué a rescibir el
premio de sus trabajos, al principio deste año de setenta y nueve; murió
de unas cámaras de sangre que le duraron más de un mes, en el cual tiempo
conosciendo estar su partida cerca, se dispuso con mucho cuidado y
devoción para ella. Sintió todo el pueblo su muerte, porque le amaban como
a padre. Todos los que he dicho rescibieron los sacramentos con mucha
devoción, y sigún confiamos, fueron el camino de eterna salud. V. P. mande
encomendar sus alma en los sacrificios y oraciones de la Compañía.
En alguna recompensa de los que el Señor nos ha llevado, nos ha dado
este año once que se han rescibido, todos de buena expectación, y bien
examinados y probados: el uno fué el sacerdote que he dicho murió en Juli,
de los demás seis son estudiantes muy buenas habilidades, que oían
teología o el curso de artes, los cuatro son coadjutores temporales, y
casi todos éstos son de los reinos de España, aunque también los de acá,
con tener delecto en recibirlos, y poner cuidado en su probación y
institución, van dando buena satisfacción. Esto es lo que en general se
ofrece significar a V. P. Verné a lo especial de los Colegios y
Residencias y Misiones desta Provincia.
Lima.-En el Colegio de Lima han residido de ordinario como cincuenta,
los dieciséis son sacerdotes. Lo interior de casa, gracias al Señor, ha
ido bien, especialmente la Probación, en la cual se ha puesto particular
cuidado que sea con exacción, conforme a nuestro Instituto. Viven en casa
apartada del Colegio con su portería, tienen las pláticas y conferencias y
oración y todo el orden del noviciado cumplidamente, conforme a las reglas
que V. P. ha enviado, y así se les ve a los novicios más alegría,
aprovechamiento y devoción. Hacen sus mortificaciones dentro y fuera de
casa, y acuden a los hospitales a servir a los pobres, y otras
probaciones. Están al presente debajo del cuidado del Maestro de novicios,
trece. Los antiguos también se han ejercitado en mortificación y oración
con más cuidado; hase visto notable fruto en haberse recogido algunos días
a los Ejercicios, muchos o los más de casa.
Los ministerios acostumbrados se han proseguido siempre, los sermones
en nuestra iglesia y en la plaza, han tenido siempre concurso de gente,
especialmente en la cuaresma y semana santa, que con ser nuestra iglesia
en demasía grande y capaz, por estos tiempos se hinche, y con mucha
devoción y lágrimas del pueblo en los sermones y divinos oficios. Las
confesiones y comuniones en esta tierra no son tan frecuentes como en
Europa, pero las fiestas principales, y cuando hay jubileos e
indulgencias, acude tanto número que no se les puede dar recado, con haber
doce o catorce que oyen confesiones. En necesidades de los prójimos
espirituales y temporales han ayudado bien los nuestros, y así se han
hecho algunas cosas de mucho servicio de Dios nuestro Señor, que por ser
particulares y menudas, no hay necesidad de referirlas.
Para más ayudar los morenos, que es gente en extremo necesitada de
doctrina, se ha dado orden cómo todos los domingos antes del alba se taña
a sermón para ellos, y con ser antes de amanecer, acude tanto número y con
tanta devoción, que hinchen toda la iglesia, y al alba oyen misa y el
sermón que les predica el P. Rector. Esto ha sido cosa que ha dado mucha
alegría, viendo el fruto destos sermones.
Los indios van cada día creciendo en número y devoción. Ha ayudado
mucho tener predicadores y confesores y buenas lenguas, que con mucho celo
tratan su ministerio. Hay buena suma de indios devotos, que tienen su















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