Хосе де Акоста. Письма. José de Acosta. Cartas.


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Хосе де Акоста. Письма.
José de Acosta. Cartas.

Índice

Cartas

- I -
Carta a San Francisco de Borja, general de la Compañía de Jesús, en
que pide las misiones de Indias (Ocaña, 23 de abril de 1569)

- II -
Carta a San Francisco de Borja, sobre su viaje al Perú (Sanlúcar de
Barrameda, 1 de junio de 1571)

- III -
Lo que al Padre José de Acosta le pasó con el reverendísimo
Arzobispo de Santo Domingo sobre cosas de la Compañía

- IV -
Carta Anua de 1576, al P. Everardo Mercuriano, Prepósito General de
la Compañía de Jesús (Lima, 15 de febrero de 1577)
Estado general de la Compañía de Jesús en el Perú el año 1576
Misiones hechas desde el Colegio de Lima
Misiones hechas desde el Colegio del Cuzco
Fundación de la doctrina del Juli

- V -
Annua de la provincia del Pirú del año 1578

- VI -
Dos memoriales al Consejo de Indias sobre la fundación del Colegio
de San Martín de Lima

- VII -
Peregrinación de Bartolomé Lorenzo
Dos años en la Isla Española
Aventuras por la isla de Jamaica
En Tierra Firme. Nombre de Dios y Panamá
Por las costas de la mar del Sur, camino del Perú
Por tierras del Ecuador y el Perú

- VIII -
Información y respuesta sobre los capítulos del Concilio Provincial
del Perú del año de 83 de que apelaron los procuradores del clero.
Presentado en Madrid a 26 de noviembre de 1586.

- IX -
Parecer sobre la guerra de la China. Méjico, 15 de marzo de 1587.

- X -
Respuesta a los fundamentos que justifican la guerra contra la China

- XI -
Carta al Rey Felipe II de presentación para la visita de Andalucía
(Madrid, 13 de enero de 1589)

- XII -
Relación de la visita a la provincia de Andalucía, dirigida a Su
Majestad. Cádiz, 24 de febrero de 1590.

- XIII -
Carta al Rey Felipe II de presentación para la visita de Aragón.
Dada al Rey el 16 de septiembre de 1590

- XIV -
Carta en que da cuenta de una visita de Felipe II a la Compañía de
Jesús en Valladolid. (Valladolid, 5 de agosto de 1592.)

- XV -
Diario de la embajada a Roma (1592)

- XVI -
Memorial de apología o descargo dirigido al Papa Clemente VIII
Parte primera.-Acusaciones anteriores a la embajada de Roma
Parte segunda.-Cargos sustanciales derivados de la embajada a Roma

**********

- I -
Carta a San Francisco de Borja, general de la Compañía de Jesús, en que
pide las misiones de Indias (Ocaña, 23 de abril de 1569)

Muy reverendo padre nuestro en Cristo. Gratia et pax Christi. El año
pasado, cuando fué el P. Gobierno a Roma, le di una memoria que comunicase
con vuestra paternidad de los deseos que nuestro Señor me daba de servir
más a su divina Majestad, especialmente en las partes de las Indias; y con
la respuesta de vuestra paternidad que el P. Maestro Dionisio me escribió
aprobando aquellos deseos, me consolé.

Ahora me ha parecido no haría lo que debo a la -buena voluntad que
nuestro Señor es servido darme en esta parte, si no declarase más a
vuestra paternidad lo que de mí siento. Porque, aunque es verdad que habrá
ya ocho o nueve años que ando con estos pensamientos y deseos, pero de
algunos meses acá son mucho más crecidos, y con más eficacia y confianza
que no han de ser de balde, así por sentir siempre más voluntad después de
haber dicho muchas misas y ofrecídome al Señor lo que he podido, como por
ver en mí notable ventaja de salud corporal, que con el mismo ejercicio
que se pensó me hiciera daño ha crecido, y tengo esperanza en Dios no me
faltará para todo lo necesario; que esta cuaresma, con la lección
ordinaria y dos sermone en la semana y razonablemente de confesiones, no
hice falta, antes salí con más fuerzas, y así entiendo será en lo que la
obediencia me ordenare. El dolor que solía tener del pecho es muy poco o
cuasi nada, y en lo demás me hallo bueno, a lo menos no de suerte que
tenga indisposición de importancia.

Lo que me suele despertar estos deseos principalmente es parecerme
que, para salir de un paso ordinario en que me persuado caminar poco en el
divino servicio, me haría la misma necesidad ser otro donde no hay este
entretenimiento y regalo ordinario. Y aunque de mi flaqueza temo, pero de
la confianza que en nuestro Señor tengo y de alguna experiencia, tengo
entendido me ayudarían mucho las mismas cosas que no dejan a uno olvidarse
de sí. También se me pone delante que, si Dios nuestro Señor y la Compañía
halla en mí algunas partes para ayudar a otros, se hace esto en aquellas
partes con menos peligro de vanidad y con esperanza de más fruto, a lo
menos hay más necesidad y por acá se haría poca falta, donde hay tantos
que sean para esto. Y represéntaseme que si en aquellas partes se han de
criar obreros, por no ser posible ir todos hechos de acá que ordenándolo
Dios nuestro señor, lo que hago acá haría de muy buena gana por allá o
donde la obediencia me señalare, y que de esto resultaría mucha ayuda para
lo que se pretende.

Pero lo que sobre todo hallo mover mi voluntad es algún deseo de la
cruz de Nuestro Señor, y de ser agradecido al que tan liberalmente se me
dió, lo cual en los trabajos y contradicciones y soledad y penuria y
peligros que allá se pasan, siendo los que deben los obreros del Señor,
con su gracia hace que le parezcan e imiten en algo; y de esto suelo
sentir muchas veces harto fuertes deseos con una confianza y seguridad
grande, que si el Señor por mano de mi superior me enviase, no sería parte
mi flaqueza y pocos merecimientos para estorbar tanto bien. No sé, padre,
si su divina bondad me tiene guardado tal tesoro, y hasta poner mi alma
ante vuestra paternidad no me parece cumplo con la fuerza que en esto
tantas veces me hace, no teniendo por imposible ante su divino acatamiento
lo que está muy lejos del parecer humano. De una cosa estoy persuadido:
que el día que supiese ser esta su voluntad, de lo cual me aseguraría con
disponerlo mis superiores, no hallaría cosa que me pusiese miedo,
ayudándome la divina gracia.

La inclinación mía no la siento a parte determinada, mas de
generalmente parecerme que entre gente de alguna capacidad y no muy bruta,
me hallaría mejor, aunque hubiesen otros contrapesos. También con el
haberse comenzado a abrir el camino a las Indias occidentales de España,
se me ha representado que entre los que hubiese vuestra paternidad de
enviar para ayudar por allá podría hacer mi parte si me mandasen hacer lo
que acá hago, de leer teología o predicar o otro ministerio alguno. Y si a
esotras Indias me enviase la obediencia, en quedarme en Goa o por allí,
hallo alguna repugnancia por parecerme que debe de ser poco más aquello
que lo de acá. Pero en todo entiendo hallaré mucha quietud siéndome
significada la voluntad de vuestra paternidad, a quien pido por Jesucristo
nuestro señor no tome esta carta como escrita con algún súbito fervor,
porque me cuesta muchos días de pensallo y encomendallo a nuestro Señor,
en quien espero me ha de ser de algún fruto.

Pareciéndole a vuestra paternidad in Domino disponer de mí en alguna
cosa de lo que toca a misión, serme hía mucho consuelo se ordenase de
suerte que hubiese ejecución y no se estorbase con réplicas o
contradicciones, las cuales a los que consideran mis merecimientos soy
cierto no han de faltar. Y si nuestro Señor me hiciese tan señalada
merced, tendría por grande y perpetuo consuelo tener patente de vuestra
paternidad para lo que de mí in Domino ordenase, y hasta tener alguna
claridad en esto, siempre, estaré suspenso.

Vuestra paternidad perdone lo que me he alargado, que, como no tengo
otros negocios ni otros despachos que me importen, en éste me parece que
me va mi caudal todo. Dé nuestro señor Dios a vuestra paternidad la salud
y fuerzas para su divino servicio, que deseo y suplico siempre a su divina
Majestad. Amén. De Ocaña, 23de abril de 1569. De vuestra paternidad hijo y
siervo indigno.-Josef de Acosta.

El P. Luis de Guzmán, de quien pienso dió noticia a vuestra
paternidad el P. Gobierno el año pasado, que agora es compañero del P.
Provincial, me pidió que significase lo que de él entendía, por no
atreverse por sí a escribir a vuestra paternidad. Lo que de sus deseos
tengo entendido, por haber tratado su alma algún tiempo, es ser eficaces y
verdaderos y cada día mayores de padecer algo por amor de nuestro Señor,
mayormente en las partes de Indias, sin tener más inclinación a unas que a
otras. Su salud y fuerzas corporales son buenas; sabe bastantemente y
tengo por cierto que, poniéndole en ello, es suficiente para leer teología
mayormente, dándole ayuda. Tiene don de nuestro Señor a lo que siento, en
tratar almas y, sobre todo, mucha mortificación y humildad. El está con
grande confianza que vuestra paternidad se ha de acordar de él en alguna
misión de Indias, y con esta esperanza se halla muy consolado.

- II -
Carta a San Francisco de Borja, sobre su viaje al Perú (Sanlúcar de
Barrameda, 1 de junio de 1571)

Хосе де Акоста. Письма. José de Acosta. Cartas.
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