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Грамматика и словарь языка Чибча.
Gramatica y Vocabulario de la lengua Chibcha.

GRAMÁTICA

VOCABULARIO, CATECISMO I CONFESIONARIO

DE LA

LENGUA CHIBCHA

SEGÚN ANTIGUOS MANUSCRITOS ANÓNIMOS E

INÉDITOS, AUMENTADOS I CORREJIDOS

POR

E. URICOECHEA

Doctor en medicina i en filosofía. Presidente fundador de la Sociedad de Naturalistas

Neo-Granadinos, Miembro Honorario de la Sociedad de Jeografía i Estadística de Méjico,

Socio de las jeolójicas de Berlín i de París, de la Zoolójico-botáníca de Viena, de la de

Ciencias Naturales de Krlangen i Corresponsal del imperial i real Instituto

Jeolójico de Viena.

PARÍS

MAISONNEUVE I O}-

LIBREROS-EDITORES, 15 QUAI VOLTAIRE

I87I.

CONTENIDO.

Page

INTRODUCCIÓN............... ix

Notas i adiciones............... LII .

GRAMÁTICA.

CAP. I. De la ortografía............ i

CAP. II. De la pronunciación.......... i

CAP. III. Del nombre.............. 2

CAP. IV. Del pronombre............ 4

CAP. V. Del verbo ser, gue........... 6

CAP. VI. Del verbo sustantivo negativo...... 8

CAP. VIL De las conjugaciones..........11

CAP. VIII. De las formaciones de los tiempos .... 25

CAP. IX. De la voz pasiva...........37

CAP. X. Del verbo negativo...........4o

CAP. XI. De las interrogaciones.........43

CAP. XII. De los verbos anómalos........45

CAP. XIII. De los verbos unitivos.........48

CAP. XIV. Del modo de hacer la oración......49

DE LA SINTAXIS.

CAP. I. Del nombre..............53

De los superlativos i comparativos.......57

Jenitivo de posesión............59

VIII

РаКе

САР. И. Del pronombre.............61

CAP. III. De algunos pronombies i de los partitivos . 65

CAP. IV. De cinco clases de pronombres i algunos verbos 68

CAP. V. Reglas especiales, adornos, frases i equívocos

de la lengua..............77

VOCABULARIO.................97

Voces chibchas que se usan en Bogotá.....208

ORACIONES.................- . 209

CATECISMO...................224

CONFESIONARIO................230

INTRODUCCIÓN.

ntre dos mares, atormentado por los vientos el

uno, manso i tranquilo el otro, se levanta un conti-

nente de polo a polo. Por el norte esconde sus tier-

ras bajo los yelos perpetuos, guarida de fieras i sepulcro

de viajeros ilustres, i por el sur se extiende hasta el cabo

que descubrió van Hoorn i a quien debe su nombre.

Baña su costa oriental el océano Atlántico, nombre

heredado de la famosa Atlantis, isla que, según algunos,

después de haber dado paso a la emigración del hom-

bre del viejo al nuevo mundo, desaparació bajo las olas,

dejando un recuerdo en la historia al cual se debe el

descubrimiento de nuestro continente, i su costa occi-

dental el océano Pacífico cuyo nombre debe a la manse-

dumbre de sus aguas i en cuyos senos se esconden

riquísimos tesoros de perlería i abundantísima pesca.

Las elevadas crestas de sus altísimas montañas se

esconden entre las nubes bajo la nieve perpetua i ali

mentan los cristalinos arroyos que lamen sus costados

i que al llegar a los ardorosos valles refrescan las auras

i la tierra, sustentan la rica vejetacion de sus feraces

llanuras, forman las grandiosas cascadas que se des-

peñan en los abismos i los profundos ríos que orgullosos

se arrojan al mar sin querer confundir con él sus aguas.

A

X

Encierra este continente en sus entrañas las piedras

más preciosas como el diamante i la esmeralda, i sus

senos abiertos arrojan, hace trescientos años, ríos de

oro i de plata sobre la sedienta e insaciable humanidad.

Allí se encuentran en prodijiosa abundancia el fierro,

el cobre, el plomo i la platina que con ardor buscan los

hombres i con cariño les cede.

Poseedor de todos los climas brinda al hombre un

grato asilo i le ofrece, entre los trópicos, una tempera-

tura constante, siempre igual durante el año en cada

lugar, i a uno i otro lado de ellos el cambio de esta-

ciones. En la zona tropical escoje el colono entre los

ardores africanos que halla en las costas i en los pro-

fundos valles del centro del continente, i todas las de-

mas temperaturas desde las más suaves hasta el yelo

perpetuo que encuentra en las faldas de las cordilleras

o sobre la cima de sus montañas, cuyas elevadas pla-

nicies son los valles de un Edén que solo el poeta

sueña.

En sus immensas llanuras pacen infinidad de ani-

males domésticos que habiendo emigrado con el hombre

parecen devueltos al propio hogar tal es su prodijioso

desarrollo, i si sus montañas ocultan alguna fiera, jamas

los monstruos que solo el África produce, nunca esos

jigántes de las selvas de formas asquerosas ni esos en-

carnizados enemigos del hombre. Hasta en esto parece

privilejiada su creación pues todos sus animales selvá-

ticos son de pequeña talla i los más de tan gustosa carna-

dura que mas bien sirven de alimento que de destrucción

para el hombre. Los bosques están poblados de innu-

merables aves de lindísimos colores i hasta en sus breñas

se ostenta orgulloso el cóndor. Los ríos que lo cruzan

por todas partes, cargados de peces, ofrecen fácil sustento

XI

al navegante i sus encantadoras riberas lo convidan a

fijar en ellas su morada.

Por todas partes se encuentra vida i contento, una

vejetacion exhuberante, verdor eterno en que reposar

la vista, limitado por el claro azul del cielo tropical i

matizado con los vivos colores de las flores i de las aves,

aire puro que nos fuerza a vivir, un fértilísimo suelo que

prodiga sus tesoros i el magnífico espectáculo de la más

bella creación que nos engrandece al contemplarla.

Por todas partes se encuentran nuevas producciones,

nuevas plantas, nuevas medicinas, nuevos perfumes,

nuevos frutos para sustento del hombre que jeneroso

nuestro continente le ha ofrecido ala humanidad entera.

Ese continente es la América; allí está nuestra patria.

En medio de este Edén vivían unas razas de hom-

bres ignoradas entre sí, desconocidas del resto del

mundo i cuya existencia reveló Cristóbal Colon. Vivi-

endo casi jeneralmente de la caza i de la pesca se veian

obligados, aún los individuos de una misma familia, a

fijar sus habitaciones a distancias suficientes para no

carecer de los medios de sustento que les brindaba el

suelo que habitaban i de aquí el aislamiento que contri-

buyó a formar las diversas familias, las diferentes na-

ciones i los numerosos lenguajes. Dispersos entre mul-

titud de caseríos, en diversos poblados, esparcidos

por grupos entre los bosques, enclavados entre las

montañas, separados por inmensos lagos, por ríos i

hasta por mares, a través de un vastísimo continente,

señores de un mundo entero nos presentan estos hom-

bres, aunque aislados, casi todos los grados de la civili-

zación de la especie humana desde el salvajismo antro-

pófago hasta la cultura de los Aztecas. En este aisla-

miento cada hombre formó, al principio, una familia,

A*

XIII

tomos de que dispongo, con los materiales a la vista i

ayudados por el estudio podamos, mis lectores apreciar

mis inductiones, correjir mis errores i adelantar mis des-

cubrimientos con conocimiento de causa, i yo edificar

sobre bases sólidas.

Presentando por ahora tan solo materiales para el

estudio, nada diré de los métodos de investigación ni

de las sabias tareas i eruditas equivocaciones de los

antiguos filólogos, que si bien no han tenido el resultado

que esperábamos para la solución de las cuestiones

que se proponían, les debemos sinembargo el co-

nocimiento de muchas lenguas i la certidumbre de

que habían errado el camino de la investigación, aban-

donando como debemos hacerlo hoi, el sistema pura-

mente fonético o lexicolójico, que ellos usaron, compa-

rando tan solo las palabras sueltas i deduciendo de su ma-

yor o menor semejanza su idéntico oríjen, por el analítico

o gramatical que combina los sonidos con las formas.

Los que quieran ponerse al corriente de esas cues-

tiones deberán consultar la brillante introducción del Se-

ñor Francisco Pimentel en su "Cuadro descriptivo i com-

parativo de las lenguas indíjenas de México." México

1862—64. 2 vols, i la del tercer tomo del "Mithridates

oder allgemeine Sprachkunde von J. C. Adelung. Mit

Benützung einiger Papiere desselben fortgesetzt von

Dr. Johann Severin Vater." Berlín 1813, en donde se

tratan ambas cuestiones mejor que en ninguna otra parte,

i cuyas obras son las que deben servir de base para

todo el que quiera estudiar las lenguas de América.

Hervas en su "Catálogo de las lenguas de las Naciones

conocidas," Madrid 1800, t. I., reunió por primera vez

todos los datos que se tenían acerca de las lenguas

americanas, Vater sinembargo fué el primero que es-

XV

los países comarcanos í sometieron a sus habitantes

llevándoles a trueque de la sujeción sus leyes i su in-

dustria. El país chibcha, antes de las conquistas de los

zipas, Jo creo comprendido entre la cordillera al oriente

de Bogotá hasta las cercanías de Facatativá i desde

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Официальный текст “Требования”, переданного Франсиско Писарро для осуществления Завоевания Перу (8 марта 1533)

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