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Фрай Бернардино де Саагун. “Обычаи и верования” (Fray Bernardino de Sahagun. “Historia General de las cosas de la Nueva España”)


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CAPÍTULO X

DE LAS DEMÁS CASAS DE ESTE SIGNO, DE LAS CUALES ALGUNAS SON LAS MAL AFORTUNADAS Y OTRAS BIEN

1.- LA SEGUNDA casa de este signo se llamaba ome mázatl. Decían que era mal afortunada y desventurada; el que en esta casa nacía ninguna buena fortuna tenía, era temeroso y cobarde y espantadizo; de cualquiera cosa se espantaba y temblaba;

2.— la tercera casa de este signo se llamaba ei tochtli; decían que esta casa era bien afortunada y los que en ella nacían tenían de comer, con muy poco trabajo; decían que como los conejos, se mantienen de cosas del campo y no trabajan, por lo que han de comer ni beber, sino que en todo lugar lo hallan a la mano, así decían que los que nacían en este signo sin mucho trabajo son ricos.

3.— La cuarta casa de este signo se llamaba nahui atl decían que era mal afortunada, y los que en ella nacían decían que siempre vivían en pobreza y aflicción y tristeza, nunca tenían contento ni alegría y si alguna cosa ganaban todo se les iba entre las manos.

4.— La quinta se llamaba macuilli itzcuintli; decían que era mal afortunada, porque era casa del dios del infierno, que le llamaban Mictlantecutli;

5.— la sexta casa se llamaba chicuace ozomatli (y) decían que era mal afortunada; los que nacían en estas casas no los bautizaban en ellas, mas diferíanlos para la séptima casa, que se llamaba chicome malinalli, (porque) decían que la séptima casa de todos los signos era bien afortunada, por causa del número séptimo. En esta casa los bautizaban, y les ponían los nombres.

6.— La octava casa se llamaba chicuei ácatl, y la novena casa chiconahui océlotl; decían que estas casas eran mal afortunadas, y los que en ellas nacían eran desventurados, y no los bautizaban hasta la otra casa siguiente que se llamaba matlactli quauhtli. Esta casa dizque remediaba la desventura de las pasadas, pero habían de hacer mucha penitencia para remediarse.

7.— Decían que la décima casa era bien afortunada y los que en ella nacían eran venturosos en cosas de guerra y valentía, eran osados y animosos.

8.— La undécima casa se llamaba matlactlionce cozcaquauhtli; decían que era bien afortunada y los que nacían en ella tenían larga vida y morían viejos; la duodécima casa se llamaba matlactliomome ollin, y la decimotercera se llamaba matlactliomei técpatl. Todas éstas decían que eran buena fortuna en todos los signos, y los que en ellas nacían decían que eran también afortunados.

9.— Desde la décima casa arriba decían que todas eran bien afortunadas, y los que en ellas nacían decían que eran dichosos.

CAPÍTULO XI

DEL SÉPTIMO SIGNO LLAMADO CE QUIÁHUITL, Y DE SU DESASTRADA FORTUNA; DECÍAN QUE LOS QUE EN ESTE SIGNO NACÍAN ERAN NIGROMÁNTICOS, BRUJOS, HECHICEROS, EMBAIDORES. ES DE NOTAR QUE ESTE VOCABLO TLACATECOLOTL PROPIAMENTE QUIERE DECIR NIGROMÁNTICO O BRUJO; IMPROPIAMENTE SE USA POR DIABLO. CASI TODAS LAS CASAS DE ESTE SIGNO ERAN DE MALA DIGESTIÓN, PERO LA DÉCIMA Y LA DECIMOTERCERA CASAS UNIVERSALMENTE EN TODOS LOS SIGNOS ERAN FELICES

1.- EL SÉPTIMO signo se llamaba ce quiáhuitl. Decían que era de mala ventura, porque en esta casa decían que las diosas que se llamaban Cihuateteo descendían a la tierra y daban muchas enfermedades a los muchachos y muchachas; y los padres, con todo rigor mandaban a sus hijos que no saliesen fuera de su casa. Decíanles: “No salgáis de casa porque si salís encontraros heis con las diosas llamadas Cihuateteo, que descienden ahora a la tierra”.

2.— Tenían temor los padres y madres que no diese perlesía a sus hijos, si saliesen a alguna parte reinante este signo; ofrecían en los oratorios de las diosas, porque había muchos en muchas partes, y cubrían con papeles las estatuas de estas diosas.

3.— También reinante este signo mataban a los que estaban encarcelados por algún pecado criminal digno de muerte; también mataban a los esclavos por la vida del señor porque viviese muchos años.

4.—Y a los que nacían en este signo no los bautizaban sino diferíanlos hasta la tercera casa que se llamaba ei cipactli (porque) decían que aquella casa mejoraba la ventura de aquel que se bautizaba; y decían que los que nacían en este signo serían nigrománticos o embaidores o hechiceros, y se transfiguraban en animales y sabían palabras para hechizar a las mujeres y para inclinar los corazones a lo que quisiesen, y para otros maleficios, y para esto se alquilaban a los que querían hacer mal a sus enemigos y les deseaban la muerte.

5.— Hacían sus encantamientos de noche, cuatro noches; escogíanlas en signo mal afortunado iban a las casas de aquellos a quien querían empecer, de noche, y a las veces allá los prendían, porque aquellos a quien iban a maleficiar, si eran animosos, acechábanlos y cogíanlos y arrancábanles los cabellos de la coronilla de la cabeza y con esto llegando a su casa morían.

6.—Y algunos decían que se remediaban si tomasen prestado algo de aquella casa, agua o fuego o algún vaso, y aquel que había arrancado los cabellos, si era avisado, velaba todo aquel día para que nadie sacase cosa ninguna de su casa ni prestada ni de otra manera, y así moría aquel nigromántico.

7.— Estos tales nunca tenían placer ni contento, siempre andaban mal vestidos y de mal gesto, ningún amigo tenían, ni entraban en casa de nadie, ni nadie les quería bien; y si era mujer la que nacía en este signo, aunque fuese principal nunca se casaba, ni medraba, siempre andaba de casa en casa y todos decían que el signo en que había nacido le había dado aquella condición.

CAPÍTULO XII

DE LAS DEMÁS CASAS DE ESTE SIGNO, ALGUNAS DE LAS CUALES ERAN INDIFERENTES, OTRAS DEL TODO MALAS

1.- LA CUARTA casa de este signo se llamaba nahui ehécatl; decían que era indiferente, o a bien o a mal. Reinante este signo mataban a los adúlteros, de noche, y en amaneciendo echábanlos en el agua.

2.— También mataban a los cautivos por la vida del señor, porque viviese muchos años como está susodicho, en otro signo llamado ce quiáhuitl.

3.— También reinante este signo los nigrománticos hacían sus maleficios y encantamientos, y tenían gran temor por este signo nahui ehécatl.

4.— Por esto ponían y metían cardos en las ventanas (pues) decían que con aquello se huían los hechiceros;

5.—y los mercaderes ricos que se llaman acxoteca, honraban este signo, y por su honra sacaban todas las cosas preciosas que tenían en sus casas piedras preciosas y joyas, y todos los plumajes ricos de todos colores y los cueros de animales labrados, y mercaderías de cacao, y atapadores de galápago para tecomates y todas las alhajas que tenían, todo lo cual ponían ordenadamente en el patio de su iglesia, que se llama calpulco, sobre una manta rica, y quemaban incienso y ofrecían sangre de codornices; decían que lo hacían a honra de este signo, como si calentasen todo lo susodicho al sol.

6.—Y después de haber hecho sus devociones, comenzaban a comer y beber todos los mercaderes y convidados, y dábanles a cada uno las cañas de humo y flores, y parecía como niebla el humo que habla.

7.—Y a la noche juntábanse los mercaderes, viejos y viejas, y emborrachábanse; y allí cada uno se jactaba de lo que había ganado y de las tierras que había andado, y de las partes remotas a que había llegado y por donde habían discurrido, y de los peligros en que se habían visto en las tierras de los enemigos.

8.— Con estos cuentos afrentaban a otros que no habían ido a lejanas tierras, y decíanles que siempre habían estado tras el fuego y que no sabían otros mercados sino el tiánquez que está cabe su casa. En esto gastaban toda la noche, parlando y voceando los unos con los otros, los unos despreciaban a los otros, y cada uno se loaba a sí mismo.

CAPÍTULO XIII

DEL MAL AGÜERO QUE TOMABAN SI ALGUNO EN ESTE DÍA TROPEZABA O SE LASTIMABA EN LOS PIES, O CAÍA, Y DE LAS MALAS CONDICIONES DE LOS QUE NACÍAN EN LA OCTAVA CASA QUE SE LLAMA CHICUEI MIQUIZTLI, DONDE HAY MUCHO LENGUAJE DE LOS MAL ACONDICIONADOS HOMBRES O MUJERES

1.- MÁS DECÍAN, que esta cuarta casa de este signo nahui ehécatl, era de mal agüero; todos se guardaban de reñir y tropezar, tenían temor si alguno tropezaba o se lastimaba, o reñía; decían que siempre le había de acontecer, porque aquel signo así lo demandaba.

2.— Más decían, que los que nacían en este signo serían prósperos y venturosos y animosos, y no se bautizaban luego, mas diferíanlos hasta la séptima casa de otro signo llamado chicome cóatl.

3.— Decían los maestros de este arte que mejoraba la ventura del que había nacido por ser más próspera, porque este chicome cóatl era signo de todos los mantenimientos y bien afortunado, y era séptimo, el cual número

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