INFORMACIONES DE DON FRANCISCO DE TOLEDO, VIREY DEL PERÚ. 1570—1572. Сообщения Дона Франсиско де Толедо, вице-короля Перу

Сообщения Дона Франсиско де Толедо, вице-короля Перу, 1570—1572.
INFORMACIONES ACERCA DEL SEÑORÍO Y GOBIERNO DE LOS INGAS HECHAS POR MANDADO DE DON FRANCISCO DE TOLEDO VIREY DEL PERÚ. 1570—1572.

ENTRE los actos más notables reali-
zados por el virey del Perú Don
Francisco de Toledo, durante su
célebre visita de aquel reino, deben
contarse las informaciones sobre el orí-
gen de los Incas y sus derechos á la
soberanía y posesión de la tierra con-
quistada después por los españoles, y de
su religión, gobierno y costumbres. De
ellas resultaron unos veinte documen-
tos, que, agrupados en expediente de
crecido volumen, remitió D. Francisco
á S. M. en su Consejo de las Indias,
precedidos de una carta, donde los re-
sume por orden y á modo de sustan-
cioso memorial acerca del asunto de
sus informaciones y del objeto que con
ellas se propuso.

i8o
Las que atañen á la religión, go-
bierno 7 costumbres, se han dado á la
estampa, con evidentes y extraños erro-
res, en el tomoxxi, páginas 131-220 de
la Colección de documentos inéditos re-
lativos al descubrimiento, conquista y
organización de las antiguas posesio-
nes españolas de América y Occeanux.
De las restantes ignoro que se haya
hecho edición alguna, aunque lo me-
rezcan tanto como las publicadas.
Sin embargo, no creo que interese
conocer todas las manuscritas, tii menos
4 la letra; sobra allí mucho fárrago es-
cribanesco, y basta, de la mayor parte
de ellas, un lijero extracto ó la expresión
de los nombres de los testigos y de I06
cargos que tenian al declarar, ó tuvieron
en tiempo de sus Señores; pero la carta
del Virey y dos de las informaciones
hechas en el Cuzco, son dignas de ver
la luz íntegramente. Encierran datos
singularísimos, y algunos con tal ca-
rácter de verdad en cosas tratadas hasta
hoy por los analistas inqueños en forma

I8I

de mitos y leyendas, que, á mi juicio,
constituyen un adelanto positivo y se-
guro en la historia de los primeros años
de la era de Manco Capac, y en la etno-
grafía de la comarca donde asentó la
capital de su imperio.
Antes de proceder á la inserción de
los expresados documentos, me parece
oportuno dar una idea del manuscrito
de donde los tomamos, y que existe
original en el Archivo de Indias.
Es un tomo en folio de 213 folios
útiles.—Por título:
«Esta es la información y probanza
que por mandado de S. E. se hizo del
origen y descendencia de la tiranía de
los Ingas de este Reino, y del hecho
verdadero de cómo antes y después de
esta tiranía no hubo Señores naturales
en esta tierra; la cual información se
cka en el cuaderno del Gobierno, y es
sobre el derecho de los cacicazgos.»
Lleva primero la
« Relación sumaria de lo que se con-
tiene en la información de la tiranía de

182

los Ingas, y que se cita en el cuaderno
del Gobierno.»
Después;
Carta original del virey al Consejo
de Indias, fecha en el Cuzco á i.° de
marzo de 1572, sobre una Historia que
remite, y
cLafé y testimonio que va puesta
(asi) en los cuatro paños de la verifica*
cion que se hizo con los indios de la
pintura é historia deltas.»
Vienen luego las siguientes infor-
maciones , hechas en
La Concepción de Xauxa, á 20 de
noviembre de 1570.
La ciudad de Guamanga, á 14 de
diciembre de 1570.
Entre Guamanga y el Cuzco, en
El Tambo de Vilcas, á 27 de enero
de 1571.
El Tambo de Pincos (?), á 3i de
enero de 1S71.
Limatambo [Rimac Tampu], á 6
y 7 de febrero de i5ji.
El Tambo de Mayo (Valle de Xa-

i83
xah uaná), á 10 dé febrero de iSyi.
Cuatro en
El Cuzco, á i3 de marzo de iSji, 4
y 14 de enero y 22 de febrero de 1572.
Y, por fin,
Cuatro testimonios tomados en el
valle de Yucay, á 19 de marzo de ibji.
M. J. DE LA E.

\

RELACIÓN SUMARIA
DE LO QUE SE CONTIENE EN LA INFORMACIÓN
DE LA TIRANÍA DE LOS INGAS.

S. C. R. M.
E NTENDIENDO lo que importa al servi-
cio de V. M., orden y asiento y con-
servación destos reinos del Firú, y
para que con más facilidad se pueda plan-
tar la dotrina cristiana y luz evangélica
en los naturales dellos, y para la buena
gobernación de sus repúblicas y mirar la
orden que se podría dar, así en esto como
para que fuesen mantenidos en paz y jus-
ticia y se excusasen las vejaciones y mo-
lestias que se ha entendido questos natu-
rales han recibido y cada dia van reci-
biendo de sus caciques y mayores, que son
muchas y dignas de remedio; demás de ir
proveyendo el que para esto ha sido ne-
cesario en esta visita general que voy

haciendo en todas las provincias del hasta
llegar á la ciudad del Cuzco, mandé hacer
y se ha hecho una Información con nú-
mero de cien testigos destos naturales,
de los más viejos y ancianos y de mejor
entendimiento que se han podido ha-
llar, de los cuales muchos son caciques y
principales, y otros de la decendencia de
los Ingas que hubo en esta tierra, y los
demás indios viejos de quien se entendió
que con más claridad y razón la podrían
dar para los efectos arriba dichos; la cual
se envia á V. M. en su Real Consejo de
las Indias; y para que V. R. M., siendo ser-
vido, la pueda mandar ver, por ser cosa
tan importante á Vuestro Real servicio,
me ha parecido enviar una Relación suma-
ria de lo que en ella se prueba, que es lo
siguiente:
Que hasta Topa Inga Yupanqui, que
tuvo y sujetó tiránicamente estos reinos,
los dichos naturales no tenian ni tuvieron
ningún Señor ni cacique que les mandase
ni gobernase en tiempo de paz, ni á quien
tuviesen ninguna sujeción, y eran como
behetrías, sin que hubiese entre ellos nin-
gún género de gobierno, sino que cada
uno gozaba de lo que tenia, y vivía como
quería.
Pruébase, que entrestos naturales ha-

ACERCA DI LOS INGAS. 187

bia de ordinario guerras y diferencias de
unos pueblos con otros sobre sus chácaras
y pastos y otras cosas, fundando su ene-
mistad ó pasión como querían; y cuando
entrellos salia algún indio que se señala-
ba más que los otros en la guerra, iba
éste delante, al cual seguían todos, sin que
hubiese otra manera de elección para que
fuese su capitán y los mandase; y á este
tal llamaban Suanche [así, por Sinchijz
Cinchi, fuerte, valiente, esforzado] que
quiere decir entrellos [en quichua] «éste
es agora valiente:» y durante la guerra le
respetaban en las cosas della, y si otro se
señalaba más que él, le dejaban y siempre
seguían al que más se señalaba; y no le
daban ningún tributo en aquella sazón
ni después, más de tenerle algún recono-
cimiento porque los ayudaba y favorescia
contra sus enemigos en estas guerras; y,
acabadas, eran como los otros indios; por
lo cual se veriñca, demás de lo que arriba
está dicho, que no tenian ningunos Seño-
res ni caciques que los mandasen ni gober-
nasen, sino que cada uno era señor de su
casa.
Estando la tierra en este estado, se
prueba con estos testigos que el dicho
Topa Inga Yupanqui, padre de Huaina
Gapac, fué el primero que conquistó y

i88

UVMLMACI0M8

sujetó tiránicamente á todos los naturales
destos reinos, desde esta ciudad de Cuzco
hasta las provincias de Chile, y de aquf
para abajo hasta la provincia de Quito,
haciéndoles muy cruda guerra y matán-
dolos y asolando las tierras é indios que
no se le querían sujetar y reconocerle por
Señor, y otras muchas crueldades; y mu-
dando á unos indios de sus tierras á otras
para asegurarlos, porque no se tornasen á
levantar contra él; y asi tiránicamente su-
jetó y puso debajo de su obediencia todo
lo que está dicho.
Pruébase que este Topa Inga Yupanqui
fué el primero que instituyó la manera de
gobierno que agora tienen, proveyendo
los curacas, caciques y principales que los
mandan y gobiernan y tienen señorío
sobrellos, porque de antes del no los ha-
bía, como está dicho, porque eran behe-
trías; y que ponía en los dichos cargos á
quien quería, así de sus capitanes y cria-
dos, como de los indios que le servían en
la guerra y á otros naturales, buscando
siempre los que le parecía de mejor en-
tendimiento para gobernar y mandar los
indios que les encargaba, y qué proveía á
unos de una provincia en otra.
Ansimismo se prueba que quitaba los
dichos cargos á los que quería y ponía á

ACERCA. DE LOS INGAS. 189

otros en su lugar que le parecía que te-
nían más habilidad para gobernar; y cuan-
do se moría alguno destos curacas, caci-
ques ó principales, cuando no dejaban hi-
jos que tuviesen habilidad para gobernar,
y aún dicen muchos testigos que aunque
los tuviesen, proveía el dicho Inga á otro
indio, cual le parecía de más buen enten-
dimiento, en este cargo, y este se quedaba
en él y mandaba como el pasado, hasta
que al Inga le pareciese otra cosa, sin que
ningún hijo ni pariente del muerto lo
contradijese.
Pruébase ansimismo, que cuando había
algún hijo del tal curaca, ó cacique ó
principal muerto que tuviese habilidad
y entendimiento para gobernar, el dicho
Inga le proveía en el dicho cargo sin te-
ner consideración á que fuese el mayor ó
el menor, sino á el que tuviese más habi-
lidad; y que siempre estuvo en costumbre
de quitar y poner estos curacas y caci-
ques como le parecía y en quien quería,
sin tener respeto á decendencias ni suce-
siones, ni á otra cosa, y no había ninguna
contradicion en ello.
Todo esto dicen los testigos que oye-
ron á sus padres y pasados y á viejos, y
quellos se lo contaban y decían, para que
tuviesen memoria dello y lo dijesen así

mfOMACIONH

á sos hijos, como aún agora se hace en-
trellos.
Pruébase que Huaina Capac, hijo de
Topa Inga Yupanqui, que fué el que su-
cedió [en todo lo] que su padre sujetó y
tuvo tiránicamente, guardó la misma orden
en el tiempo que señoreó esta tierra, acer-
ca del proveer los dichos oficios y cargos,
sin que adquiriesen en ellos otro señorío;
y que este Huaina Capac murió ocho ó
diez años antes que los españoles entrasen
en esta tierra y la conquistasen.
Huáscar Inga y Atagualpa, hijos de
Huaina Capac, tuvieron guerras entre sí
cerca del señorío desta tierra. El Huáscar
Inga estaba en esta ciudad, y el Atagual-
pa en Quito, donde dicen que murió Huai-
na Capac, su padre. Los capitanes de
Atahualpa prendieron á Huáscar. Y dicen
los testigos, que tuvieron la misma orden
de gobierno, y que el dicho Atahualpa,
después de preso Huáscar, hizo matar
toda su generación para quedarse él con
la tierra; y teniéndolo preso, entraron los
españoles en ella.
Otra información se hizo, S. M., por
mi mandado, en esta visita general que
voy haciendo, de otros hechos que, á mi
parecer, son muy importantes al servicio
de V, M. y acrecentamiento de Vuestra

ACERCA DE LOS INGAS. IOJ

Real Hacienda, con otros cien testigos di-
ferentes de los primeros, para saber y
averiguar la orden y costumbre que los.
Ingas y curacas y otros indios tenian en
tiempo de su gentilidad é idolatrías de
enterrarse, y qué riquezas llevaban consi-
go á sus sepulturas, é para qué efecto, é á
qué dioses é ídolos adoraban, y qué les
ofrecían á ellos y á los Ingas muertos, y qué
orden y recaudo se tenia en la guarda
desto, y qué cosas tenian dedicadas para
ello y los sacrificios que les hacían de ni-
ños y niñas; y ansimismo sobre las cos-
tumbres que los naturales tenian destos
reinos antes que entrasen los españoles en
ellos, y qué modo tenian los Ingas para
los gobernar, aplicándolos al trabajo por-
que no se hiciesen ociosos, y si comían
carne humana y en qué provincia, y cómo
eran castigados en los delitos que hacían;
y parece que con el dicho número de cien
testigos, que algunos dellos son de la cas-
ta y decendencia de los Ingas, y otros
caciques y principales, y los demás indios.
todos viejos y ancianos, que se buscaron
de los que pareció que podrían tener más
noticia de las cosas pasadas en tiempo que
fueron gobernados por los Ingas, se pro-
veyó y averiguó lo siguiente:
Pruébase, que antes que los españoles.

I9i

entrasen en esta tierra, en tiempo de su
infidelidad, los Ingas que los gobernaban
y los caracas y caciques y otros indios ri-
cos se hacían enterrar con mucho secreto
y en partes muy escondidas, y llevaban
consigo á sus sepulturas mucha parte de
sus tesoros y riquezas de oro, plata y otras
cosas que ellos más estimaban; y para que
se hiciese con mayor secreto, no lo fiaban
sino de algún privado 6 amigo suyo, ó de
las mujeres ó amigas que más querían, 6
de quien tenian más confianza, porque no
se pudiese saber ni entender dónde esta-
ban los dichos entierros y tesoros ni en-
contrarse con estas riquezas. Y dicen mu-
chos testigos, que demás de lo haber oído
decir así á sus padres y pasados, y tenerse
por cosa muy cierta y acostumbrada en-
tre ellos, y haberlo visto así en tiempo de
Huaina Capac Inga, que ellos vieron y
entendieron que antes y después que los
españoles conquistasen esta tierra, los ca-
ciques y otros indios ricos y sus padres de
los dichos testigos tenian la dicha orden
de enterrarse con sus tesoros y haciendas,
y que muchas veces los han hallado desta
manera los clérigos que están en sus do-
trinas.
Pruébase que tenian entendido todos
los Ingas é indios que habian de resucitar

ACERCA DE LOS INGAS. I93

en cuerpo y en ánima, porque había de
venir un Viracocha que revolviese la tie-
rra, y que por esta causa mandaban en-
terrar consigo los dichos tesoros espondi-
damente, para hallarlos allí cuando resu-
citasen y no vivir con pobreza; y que así
Be lo decían los dichos sus padres y pasa-
dos, para que tuviesen memoria dello y
se enterrasen por la dicha orden. Y algu-
nos testigos dicen que les decían que la
dicha resurrección había de ser para esta
vida, y otros, que ahora entienden, por lo
que les enseñan y predican en la dotrína,
que esta resurrección no ha de ser para
esta vida sino para la otra.
Pruébase que los cuerpos de los Ingas
muertos tenian servicio situado de indios,
chácaras y ganados para su comida, como
si fueran vivos, y que los sacaban y da-
ban de comer y beber á manera de cere-
monia que se usaba entre ellos, y que de
la misma manera que se lo ofrecían en
vida, se lo tenian guardado después de
muerto; y había depósitos para esto antes
que los españoles entrasen en esta tierra;
y que ellos lo vieron y oyeron decir así á
sus padres y pasados.

i3

nooaa ACIONES

SOBRE LA MANERA QUE TENÍAN DE ADORAR
A SUS DIOSES Y ÍDOLOS, Y LO QUE LES
* OFRECÍAN.
Dicen los testigos, que antes que los
españoles entrasen en esta tierra, todos
los naturales adoraban en dioses, particu-
larmente al Viracocha, porque le tenian
por hacedor de todas las cosas, aunque no
sabian quién era este Viracocha; y que
también adoraban al sol; y que los Ingas
adoraban y les hacian adorar en esta
tierra á Guanacaurí, de quien decían los
dichos Ingas que descendían; y que ansi-
mismo adoraban á Pachacama y al cuerpo
de Topa Inga Yupangui y á otras criatu-
ras; que les ofrecían y daban de todos los
bienes que tenian, como era oro, plata,
ropa rica, chácaras, bienes, ganados y ser-
vicio de muchos indios é indias, que se
ocupaban en servir á sus ídolos y dioses;
y que sus padres y pasados les decían que
la misma adoración tenian los Ingas é in-
dios que hubo en sus tiempos; y lo que
ansí se les ofrecía por los dichos Ingas y
los demás, era tenido por cosa propia de
los dichos ídolos y dioses y no había quien
osase tomarlo para sí, y como cosa de los
dichos ídolos y dioses lo dejaban; y había

▲GEMA DE LOS INGAS. I95

indios entrellos, que se llamaban camayos y
que tenian á su cargo todos estos bienes.
Pruébase que los dichos Ingas tenian
por costumbre de sacrificar á sus dioses é
ídolos los niños y niñas más hermosos y
que no tuviesen lepra ni ninguna mancha
ni cosa fea en su cuerpo; y los dichos In-
gas los hacían matar, y enviaban á cada
provincia á pedir los dichos indios niños
para hacer ,el dicho sacrificio; y que esto
era cosa general en todas las partes que
los Ingas querían hacer el dicho sacrificio,
y los testigos lo vieron y entendieron ansí
en tiempo de Guaina Capac, y que sus pa-
sados les dijeron que lo mismo se había
acostumbrado en tiempo de Topa Inga
Yupangui; y que hacían los dichos sacrifi->
cios para que tuviesen salud y buenos
maizales y buen suceso en todo; y que en
tiempo de Guayna Capac, dicen algunos
testigos que ellos mismos dieron los di-
chos niños para hacer el dicho sacrificio.
Pruébase ansimismo que, como está
dicho, adoraban todos los indios á un
Viracocha por hacedor de todas las cosas;
y á todos los otros dioses que dicho tienen
los adoraban por cosa muy allegada al di-
cho Viracocha, y porque entendían que es-
taban con él; y ansimismo adoraban á los
cuerpos de dicho Topa Inca Yupangui y

ig6 INIQMUCIOfWS
de Guayna Capac después de muertos, y
al dicho Guanacauri, que estaba conver-
tido en piedra, para que intercediesen en
las cosas que suplicaban al dicho Viraco-
cha en sus oraciones; y que en todas las
partes que los Ingas tuvieron debajo de su
mando y señorío, vieron y entendieron
que á estos dioses, ídolos y cuergosde In-
gas y otras criaturas les ofrecían y daban
todo lo que dicho tienen.

LO QUE SE PRUEBA CERCA DE LAS
COSTUMBRES DE LOS INDIOS.
Dicen los testigos, que conociendo los
Ingas que la inclinación y naturaleza de
los indios era estarse holgazanes é ocio-
sos, procuraban con mucho cuidado de
hacerlos trabajar, ansí para que no estu-
viesen ociosos, como porque con esta
ociosidad no se le alzasen con la tierra;
y cuando no había cosas útiles, les hacían
trabajar en cosas inútiles, como era en
echar ríos por unas partes y por otras, y
hacer paredes muy largas de una parte y
de otra por los caminos, y escaleras de
piedras de que no había necesidad; y que
esto lo hacían porque les parecía cosa
muy conviniente tenerlos siempre ocupa-

ACIAGA DI LOS INGAS. IO7

dos y que era el mejor modo que habia
para los gobernar. Y con todo esto, para
nacerlos trabajar, los ponían los dichos
Ingas con cada diez indios, y aun con
cinco, un mandón; y que si agora no los
llevasen con algún temor ó rigor al tra-
bajo, no lo harían, porque aun de sus pro-
pias haciendas no tienen cuidado, por ser
inclinados á estarse holgazanes.
Pruébase, questos naturales es gente
que há menester curador para los nego-
cios graves que se les ofrecen, ansi de sus
almas como de sus haciendas, porque si no
hobiese quien los guiase y gobernase en
ellos, se perderían; y que si no hobiera es-
pañoles en esta tierra que los enseñaran
en la fé de Jesuchristo, ellos no la enten-
dieran y fueran engañados en todo, ansí
en sus almas como en sus haciendas, por-
que por sí no saben lo que les conviene
ni tampoco para la administración de sus
haciendas y buena orden y gobierno de
sus personas, y que por esta causa eran
muchas veces engañados.
Pruébase, que en tiempo de Guaina
Capac Inga vieron y entendieron que ha-
bia muy poca coca en esta tierra, y que
solos los Ingas tenian unas chacarillas
muy pequeñas, y que no la tenian los de-
más indios, y que las sacaban en unas pe-

198

DlfOUfAGIOIIIS

taquillas muy pequeñas, y que cuando los
Ingas querían hacer algún gran regalo á
los curacas grandes y criados suyos que
mis querían, les daban unas bolsülas
della, y que la demás gente común no la
tenia ni la alcanzaba; y que la estimación
que tenia esta coca era porque decían los
Ingas, que entretanto que la tenian en la
boca les aplacaba la sed y la hambre; y
otros testigos dicen que no se podrían sus-
tentar con ella si no comiesen otra cosa.
Y cerca del origen que tuvo, dicen todos
que no lo saben, excepto seis testigos que
dicen que entre ios naturales se trataba
que la dicha coca, antes que estuviese
como ahora está, en árboles, era mujer
muy hermosa, y que por ser mala de su
cuerpo la mataron y la partieron por
medio, y della había nacido un árbol,
el cual llamaron Mama Coca 6 Coca
Mama, y que desde allí la comenzaron á
comer; y que se decía que la traían en
una bolsa y que ésta no se podía abrir
para comerla, si no era después de haber
tenido cópula con mujer en memoria de
aquella; y que muchas pailas ha habido y
hay que por esta causa se llamaron Coca;
y que esto lo oyen decir á sus pasados,
ios cuales contaban esta fábula y decían
que era el origen de la dicha coca.

ACIBGA DI LOS INGAS. 199

Pruébase que los Ingas hacían labrar
todas las minas de oró y plata é ysma
[tcftma], que es el Uimpi del azogue, que
se descubrían en esta tierra, y enviaban
los indios de la labor de las dichas minas
donde quiera que los hubiese.
Pruébase con muchos testigos, que los
curacas y caciques daban en cada un año al
Inga oro en polvo y tejuelos de oro y plata,
y algunos testigos dicen que les daban vasos
de oro, y que por obligación tenian á sus
hijos mayores en la corte del Inga, y con
ellos embajadores para dar cuenta al Inga
de lo que quería saber de cada provincia,
ios cuales también tenian por obligación.
Asimismo se averigua que Topa Inga
Yupangui murió viejo, y lo mismo Guai-
na Capac, su hijo; y algunos dicen que
sería de 6b ó 70 años; y que Pachacuti Inga
murió también viejo; no declaran parti-
cularmente la edad que podrían tener
Topa Inga Yupangui y el dicho Pachacuti
Inga, su padre.
Pruébase que los indios de los Andes y
Chunchos comían carne humana.
Asimismo se prueba de oídas que en
la provincia del Collao había algunos in-
dios que cometían el pecado nefando, y que,
para usar deste pecado, se vestían como
mujeres y se afeitaban; algunos testigos

aoo

DIPOMUCIOlftt

dicen que los castigaban, y otros que nó.
(Yo Alvaro Ruif de Navamuel, secre-
tario de S. E. y de la gobernación y visi-
ta general ¿estos reinos, y escribano
de F. Af., hice sacar y saqué esta relación
sumaria de los hechos que van probados
en las dos probanzas d que me refiero, y
fife aquí mi signo en testimonio de ver-
dad.—ALVARO RUIS DB NAVAMUEL.)
El motivo que se ha tenido de enviar
la averiguación destos hechos, es ver cuan
mal se ha tratado en todas estas Indias y
en España de los derechos de V. M. en es-
tos reinos, asi en la jurisdicción y liber-
tad de gobierno, como en lo’que toca á la
Real Hacienda de V. M.; y ver cuan sin
razón y con cuánto daño suyo en lo espi-
ritual y temporal se les atribuía á estos
Ingas y caciques el verdadero señorío des-
tos reinos y estados; y porque viendo
vuestro Real Consejo los hechos verdade-
ros de las cosas, acierten mejor á determi-
nar y definir los derechos, y dellos sacar
el gobierno más conveniente para la paci-
ficación destas tierras y salvación destas
almas y aprovechamiento de la Hacienda
Real; y lo que yo, como lego, puedo de-
cir de lo que entiendo desta Información,
dejando la determinación á cuya es, y es-
perando lo que en esto V. M. me mandare,

ÁCIMA. M LOS INCAS. 201
es, que de todos estos fundamentos y he-
chos probados que V. M. mandará ver, se
puede claramente inferir todas estas cosas
y otras muchas que letrados sacarán como
conclusión de sus verdaderos principios:
Lo primero: que V. M. es legitimo Se-
ñor destos reinos y los Ingas y curacas ti-
ranos y, como tales, intrusos en el gobier-
no dellos.
Lo segundo: que V. M. puede proveer
á su voluntad estos cacicazgos en los in-
dios que mejor le pareciere, temporal ó
perpetuamente, con jurisdicción ó sin ella,
sin tener respeto á sujeciones; y esto seria
una de las cosas de mayor importancia
para el gobierno espiritual y temporal de
estos indios, porque siempre serán lo que
fueren sus caciques y curacas, asi en vir-
tud como en vicios.
Lo tercero: que presupuesto el verda-
dero dominio que V. M. tiene en estos
reinos, pareciendo que conviene á el buen
gobierno, puede V. M. dar y repartir en
esta tierra temporal ó perpetuamente á los
españoles, sin los escrúpulos que hasta
aquí se ponían, afirmando livianamente
que estos Ingas eran legítimos reyes y los
caciques Señores naturales, siendo todo
falso, como por esta probanza consta.
Lo cuarto: que teniendo V. M. el ver-

*02

inroMiciom

dadero señorío destos reinos, como le tie-
ne, y no habiendo, como no hay, legíti-
mos sucesores de los tiranos Ingas, todas
las minas y minerales y todos los bienes
del sol é ídolos, y todos los tesoros de se-
pulturas, y tierras y ganados que están
dedicados para servicio de los cuerpos
de los Ingas, en que no haya poseedores
particulares con buen título, pertenecen
á V. M., como á Rey y Señor, como bie-
nes vacos, mostrencos y que están pro de
relictos (asi).
Lo quinto: que siendo V. M. tal Señor
y legitimo Rey, le toca la tutela y defen-
sión de los indios naturales deste reino, y
como su tutor, mediante su flaqueza de
razón y poco entendimiento, puede V. M.
ordenarles leyes para su buena conserva-
ción y hacérselas cumplir, aunque las
contradigan y parezcan contra su libertad,
como sería quitarles que no estén ociosos
y ocupados en cosas que á ellos les estén
bien y á la república, y gobernarlos con
algún temor, porque de otra manera no
harán nada, como se ve y ellos lo con-
fiesan en la probanza destos hechos; qui-
tarlos que no traigan pleitos y que no
puedan enajenar sus bienes, si no fuere
con autoridad de justicia y de su curaca.
Y otras muchas cosas podrían inferir le-

ACKBCA DE LOS INGAS. 203

trados, que yo no entiendo, por no ser mi
profesión; mas éslo verificar todos los he-
chos que por experiencia entiendo ser
necesarios para el servicio de Dios y
de V. M. en este ministerio que me ha
mandado, para que con más facilidad y
claridad V. M. sea servido de sus minis-
tros y estos naturales aprovechados en
todo lo espiritual y temporal que les con-
viniere, y cese tanta variedad de opinio-
nes en cosas de tan grande importancia,
por no estar los hechos destos reinos cla-
ros, sino fingirlos cada uno como se le
antoja, para fundar los derechos que de-
sea, con tanta confusión y turbación de
conciencias, así de la de V. M. como de
la de sus ministros y moradores destas
provincias, tan escrupulizadas, que cual-
quiera ignorante ha osado hasta aquí po-
ner la boca en el cielo.
Y asimismo parece se puede inferir,
que los caciques y principales, en su géne-
ro y manera, no dejaban de tributar.
Nuestro Señor la S. C. R. persona de
V. M. guarde con acrecentamiento de ma-
yores estados y señoríos como yo deseo. Del
Cuzco primero de marzo de mil y quinien-
tos y setenta y dos años.—S. C. R. M.—
Criado de V. M.—Don Fran.” de T.#

304 WPOMUCIOHEt

INFORMACIÓN
HECHA EN LA CONCEPCIÓN DE XAUZA
X 20 DE NOVIEMBRE DE I57O.

Hallo en ella de interesante lo que sigue:
Uno de los testigos es don Alonso Po-
ma Guala, hijo de Guamachi Guala y nie-
to de Xaxahuaman, caciques que fueron
nombrados por el Inga que conquistó la
tierra, de edad de 92 ó 93 años, natural
de Tuna en los Lurinhuancas, sujeto de
don Carlos Lima Illa, cacique principal
del repartimiento.
Responde á la décima pregunta: «Que
oyó decir que el primero de los Ingas que
conquistó y señoreó esta tierra [Xauxa]
fué Topa Inga Yupanqui, y que éste era
hijo de Pachacuti Inga Yupanqui, y que
el dicho Pachacuti Inga, padre del dicho
Topa Inga, estaba en el Cuzco, porque
era viejo, y envió desde allá á Capa Yu-
panque, su hijo mayor, y hermano de
Topa Inga Yupanque, á que conquistase
hasta Vi leas…. y que no pasase de allí; y
porque supo que habia pasado adelante,

ACERCA DB LOS INGAS. 20$

envió al otro su hijo Topa Inga á que le
matase por aquella desobediencia; el cual
le mató y pasó adelante conquistando y
señoreando toda esta tierra hasta Quito. Y.
que dicho Pachacuti Inga no era Señor de
esta tierra. Y que éste [Pachacuti] era hi-
jo de Mango Capac, que salió de una cue-
va que ellos llaman Tuco, y que era Señor
de un pueblo que estaba cabe aquella
cueva, donde decian que había salido. Y
que este Mango Capac. fué el primero de
los Ingas que salió de dicho agujero.»
A la oncena contestó: «Que oyó decir
á su padre y abuelo, que cuando vino el
dicho Inga á conquistar y señorear esta
tierra,se puso en un cerro, en este repar-
timiento, con la gente que traía, que se-
rian diez mili indios de guerra, que en su
lengua se llama este número tino. Y que
allí se fué su bisabuelo del testigo, que
se llamaba Apo Guala, el cual le dio la
obediencia y le moclió. Y que había lle-
vado consigo diez indios soldados, porque
él era uno de los cincheconas deste valle;
y había dicho á los indios, que le respe-
taban por ser su cinchecona, que se estu-
viesen escondidos, porque él quería ver si
el Inga le hacia algún mal tratamiento ó
le mataba. Y que así oyó decir á los que
dicho tiene, que el dicho su bisagüelo llegó

206

lKTOlViCIOltlS

á hablar al dicho Inga y á sujetársele, y
que los demás indios que llevaba consigo,
llegaron con él, y los otros se quedaron
escondidos; y el dicho Topa Inga, oyó
decir este testigo que habia dado al dicho
su bisagüelo unas camisetas y mantas ga-
lanas y unos vasos en que bebiese, que lla-
man entre ellos aquilla. Y que con esto
habia vuelto á los indios que estaban es-
condidos, los cuales se habían holgado
mucho de ver lo que el Inga habia dado á
su bisagüelo; y que cuando le vieron venir,
entendieron que era el Inga que los venia
á matar, y cuando le conocieron que era
su cinchecona, se holgaron mucho. Y como
les halló comiendo [con miedo], les dijo
que no temiesen y que fuesen con él á
darle obediencia al Inga, porque le habia
preguntado por ellos; y así el dicho cin-
checona, su bisagüelo de este testigo, llevó
consigo todos sus indios al dicho Inga, y le
dijo qué quería que hiciese de ellos; y el
Inga les dijo que fuesen con él hasta Quito.
Y que oyó decir que allí le dieron la obe-
diencia, y que á otros que no le obede-
cían ni le venían á mochar, les hacia guer-
ra y los sujetaba, matando á algunos de
ellos y tomándoles sus tierras, etc.»
Contestando á la duodécima, dice: Que
el primer Inca fué Manco Capac; el se-

ACUCA DI LOS INGAS. 20J

gundo, su hijo Pachacuti Inca Yupanqui;
el tercero, Tupac Inca Yupanqui, hijo del
anterior; cuarto, Capac Yupanqui, á quien
mató Tupac Inca, su hermano; quinto,
Huayna Capac, hijo de Tupac Inca; y
sexto, Huáscar, hijo del precedente.
Otro testigo es don Diego Lucana, prin-
cipal de ios mitimaes Cañaris y Chachapo-
yas y Llaguas, que están en el reparti-
miento de los Lurinhuancas, en la Purifi-
cación de Huacho, hijo de Huami Lucana
y nieto de Puyu Lucana, de edad de 85
años. Confirma todo lo anteriormente di-
cho, y añade que Manco Capac habia sali-
do de una peña de plomo; que Tupac Inca
conquistó hasta los Cañares de Quito; que
Capac Yupanqui era el hijo mayor de
Pachacuti.
Don Francisco Poma Cao, principal de
la pachaca de Santa Ana de Lurinhuan-
cas, de 95 años, hijo de Lila Icho y nieto
de Pome [así). Confirma lo que el antece-
dente, y dice que Manco Capac era Señor
del pueblo donde nació, y que fué poco á
poco conquistando hasta lo del Cuzco;
pero no sabe, ni se acuerda, ni oyó decir
qué pueblo era el de Manco.
Don Hernando Apachua [ó Apachin],
cacique de Santa Cruz de Lurinhuancas,
de 94 años. Confirma lo que el anteceden-

ao8 uFONuams
te; pero dice que Manco Capac (que no
sabe dónde nació), fué el primer Inga y
el segundo Viracocha Inga Pachacuti.
Alonso Cama, natural de Matahuasi,
de los Lurinhuancas, hijo de Uulo, de 83
años. Confirma lo que los antecedentes y
dice que Manco Capac era hijo del sol,
según le dijo su padre, y que solamente
tenia lo del Cuzco.

ACBBCA DI LOS INGAS. 209

INFORMACIÓN

HSCHA EN GUAMANGA k 14 DE DICIEMBRE

DE 1570.

Es de notar el dicho de don Antonio Guarnan Cocho,
cacique principal del pueblo de Chima, hijo de Paucar
Arto, y nieto de Arto Guarnan, según el cual, Tupac
Inga Yupanqui envió á conquistar desde el Cuzco á Ca-
pac Yupanqui, su hermano, y que por haber pasado étte
más allá, volviendo al Cuzco, le mataron en el valle de
Vilcaconga. Que Viracocha Inga habia salido del agu-
jero de Tampu Tocco.
Otro testigo, don Baltasar Guarnan Llamoca, hijo del
cacique principal de los Soras, confirma la muerte de
Capac Yupanqui, aunque no expresa dónde se la dieron;
y dice que Pachacuti fué hijo de Manco Capac, pero no
sabe si fueron Señores de algunos pueblos ni de dónde
vinieron.

14

210

UirOMU€IONtS

INFORMACIÓN
HECHA EN EL CUZCO L 13 DE MARZO DE I57I.

Es cariosa la lista de testigos, no sólo por sos nom-
bres, cargos, naturalezas y descendencia, sino también
por las personas que citan en apoyo de sos dichos.
Don Francisco Antigualpa, goberna-
dor de los Andesuyos, término de la ciu-
dad del Cuzco y cordillera de los Andes,
el cual cita en su apoyo á Acos Topa y
Chalco Yupanqui, servidores de Tupac
Inca Yupanqui, y á Purun Hualpa Suczo,
abuelo del testigo.
Don Juan Llamoca, principal de los
Anansoras.
Don Juan Caquia, principal de los Hu-
rinsoras, que cita áGuacralla, cacique que
fué de los Soras, y á Sura Marca y Yauri
Paucar, indios antiguos.
Lucas Chico, cacique de Urcos.
Bautista Huallpa Rucana, curaca de
Cachee, en Yucay.
Lope Martin Cuntí Mayta, curaca en
Yucay.
Don Pedro Calcac Pina.

ACUCA DX LOS INGAS.

211

Don Juan Patanoco, curaca principal
de los Chumbivilcas.
Juan Pizarro Ninantahua, principal de
Villilli.
Don Alonso Cóndor, principal de Cu-
yo, en los Andes.
Don Diego Tupac, del linaje de los
Incas, cacique del repartimiento de Cac-
ya-xahuana.
Juan Huallpa, de casta de Ingas, que
en tiempo de Guayna Capac fué «veedor
de su ropa, y cotejador si la dicha ropa se
hacia del largo y medida que era menester
para el vestido del dicho Inga.»
Don Francisco Tucha Suyro, cacique
de Yucay, de la encomienda de don Carlos
Inca.
Don García Calla Amu Huchu, de cas-
ta de Incas de Urincuzco, y cacique de
Mará Sayllo.
Don Diego Guarnan Yanqui, orejón y
cacique del repartimiento de Tambo, de
la encomienda de Pero Vázquez.
Don Martin Cuxi Poma, curaca de
Quilliscachi, que «era escucha puesto por
Guayna Capac; y estando el dicho Guayna
Capac en Tomebamba, le fué á dar nue-
vas de lo que por acá pasaba.»
Don Diego Ira Yucana, curaca de Paca.
Don Juan Zuay Tumba, cañar, de

312

inroMACiom

edad de 77 a 78 años, principal de los Ca-
ñarás y descendiente de otros de esta mis-
ma nación que trajo de hacia Quito á es-
tos términos del Cuzco, Tupac Inga Yu-
panqui, según le dijo su padre.
Don Diego Chico Mayta, de la casta de
Manco Capac y cacique de Bimbilla.
Don Felipe Chanca, cacique principal
del repartimiento de Alonso de Loaisa.
Don Martin Nacqui Yupanqui, de 82
años, capitán que fué de Guayna Capac.
Don Juan Cunti Mayta, cacique de
Acos.
Don Gonzalo Guacanqui, de la casta
de Capac Yupanqui.
Don Francisco Coca Mayta, cacique de
los mitimaes de Alonso de Loaisa.
Felipe Uxca Mayta Inca, de la casta de
Mayta Capac Inga.
Don Juan de la Concha Yupanqui, ca-
cique de Calla Cacha.
Don Martin Vilca, chachapoya, de más
de 80 años; que dijo «que Guayna Capac
lo trajo de los Chachapoyas á estos tér-
minos del Cuzco.»
Don Felipe Guarcaya, cacique de Po-
matambo.
Don Diego Llagua, cacique del pueblo
de Canta:
Don Francisco Auca Nucho (ó Micho),

ACBICA DI L08 UfOAS. 213

del linaje de los Incas de Urincuzco, del
ayllo Sutic.
Don Francisco Chumbi Atoe, curaca
de Runtu Canqui Guar.
Don Juan Auca Puri, curaca de Huaro.
Don Baltasar Huahua Cóndor, curaca
de Chicacupi.
Don Juan Atau Yupangui, de linaje de
Incas y curaca del pueblo de Corcura.
Don García Puranti, de sangre de In-
cas y curaca de Carapa.
Don Juan Chalqui Yupanqui, descen-
diente de Incas.
Don Alonso Chuyo, curaca de los
Yamparaes.
Don Martin Illa, curaca de la enco-
mienda de Palomino.
Don Hernando Vilca Rimac, natural
del valle de Huáilas c hijo de un indio
que Tupac Yupanqui trajo á los términos
del Cuzco.
Don Francisco Zaran Nauta Chuche,
cacique en el valle de Yucay.
Don Pedro Cochachi, natural de Chu-
quipata.
Cristóbal Curimay, de casta de Incas.
Domingo Achimec, curaca de Checo,
en el valle de Yucay.

ummucioiris

INFORMACIÓN
HBCBA EN EL VALLE DE YUCAY
A 19 DE MARZO DE I57I.

Tiene el mismo interés que la anterior, y la lista de
testigos es como signe:
Hernando Atahuallpa, hijo de Auqui
Pullo, curaca de Huarocondor, que fué
quipocamayoc de Guayna Capac, al cual
conoció reinando.
Francisco Guarnan Atao, cacique de
Ne (?).
Don Francisco Comisaca, cañar, caci-
que del pueblo de Tuayma.
Don Diego Huallpa, de casta de Incas
y cacique de Poma Huanca.
Don Juan Cusi Pina, orejón, hijo de
orejones criados que fueron de Guayna
Capac, y es de los que entienden en las
obras públicas del pueblo de Ahuacha
Huarocondor.
Diego Chullo Yucra, curaca de Lango.
Don Alonso Cóndor, natural de los So-
ras, hijo de otro que trajo de aquí Inga
Yupanqui y le hizo curaca de Pomahuam-

ACERCA DB L08 INGAS. 215

pa; fué paje de Guayna Capac, y «estando
este Inca en Quito, el dicho su padre
cuando se queria morir, le fué encomen-
dado que tuviese cuenta y mirase por él
al dicho Guayna Capac; y así, después de
muerto su padre, se le dio el cacicazgo.»
Don Gaspar Caña, natural de Atún
Caña, á cuyo padre trajo de este pueblo
Inga Yupanqui, cuando conquistó este rei-
no y le hizo mitimac de Lacrama, en el
valle de Xaxahuana, porque era valiente,
para que no se alzase.
Martin Capta, natural de Cache, en
Yucay, cuyo padre fué cachicamayoc
(salinero) de Guayna Capac.
Pedro Astaco, natural de Cachee, de
80 años, cuyo padre fué criado de Tupac
Inga Yupanqui y se llamaba Llacta Cha-
pen, y el Inca le hizo curaca de Huallpa,
término del Cuzco, en Yucay; y después,
Guayna Capac, habiendo consultado con
sus dioses y con el sol, estos le dijeron
que no convenia que su padre ni ninguno
de sus parientes fuesen curacas, y le quitó
el cargo.
Marcos Hampire, natural de Huaro,
nieto del curaca de este pueblo Cristóbal
Unci (ó Una) Paucar, natural del pueblo
de Casca Huaro Cóndor.
Don Diego Poma Chagua, del pueblo

lüftuucuwn

de Lango, del valle de Xaxahuana, cuyos
abuelos fuerou de la guardia de Tupac
Inga Yupanqui.
Alonso Cuxí Illa, del pueblo de Lango,
nieto del curaca de dicho pueblo Juan
Ucha Pilleo, natural del pueblo de Yacos,
«hijo de soldado que seguia á Capac, que
entre ellos llamaban guaynaconas.*
Alonso Anca, natural del pueblo de
Chanca, en Yucay, hijo de soldado de
Inca.
Marcos Chayo Huallpa, natural del
pueblo de Chauca, hijo de un chacra-
camajroc, criado de la casa de Guaina
Capac.
Hernando Conchuy, natural de Chau-
ca; su padre y abuelos fueron veedores
del Inca.
Martin Atau Curi, natural de Cache,
hijo de soldado del Inca.
Don Antonio Pacrotrica, natural del
pueblo de Anta, hijo de Ata Huaranga, el
cual tenia á su cargo guardar los depósitos
de maíz de Guaina Capac, en Xaxahuana.
Don Francisco Chachin, natural de
Huáillas y residente en Chinchaipuc-
quio, de 90 años; «su padre fué curaca
grande de Huáillas, puesto por Tupac
Inga Yupanqui en la conquista que hizo,
y después que murió Guaina Capac en

ACEMA DB LOS INGAS. 217

Quito, Raua Ocllo, mujer del dicho Guai-
na Capac, le trujo á él y á cincuenta in-
dios, de los cuales le hizo curaca en Chin*
chaipucquio é les dio tierras en que
vivir.»
Tomás Pilpe, natural de Ayahuillca,
de 90 años; «cuyo padre fué llevado
de su tierra para soldado por Tupac Inga
Yupanqui, para ir guardando las tierras
que iba ganando; y cuando Tupac volvió
de Quito, dejó al padre del testigo por
guarda de un hijo que le nació en Quito,
que fué Guaina Capac; y después trujo á
este testigo desde Quito un capitán que
fué de Atahuallpa, que se llamó Quiz-
quiz.»
Antón Siguan, natural de Ayavillay
[Ayahuillca?], «cuyo padre mandaba y go-
bernaba en el Collao los pueblos de Asán-
garo, Oruro é Asillo, por mandado de
Tupac Inga Yupanqui.»
Antón Tito, natural de Ayavillay, hijo
de un criado de Tupac Inga Yupanqui,
á quien éste hizo gobernador del pueblo
de Parinacocha.
Juan Huanaco, natural de Chinchaipuc-
quio, «á cuyo abuelo trajo Tupac Inga Yu-
panqui para que fuese cantero de Auqui
Marca, que es en Chinchasuyo, términos
de Guánuco.»

tNFOBJMCIOlTES

Domingo Malma, natural de Usno,
de 90 años; «su padre fué criado de Guai-
na Capac, y en su casa le servia de guar-
da de una maza de armas que nombraba
huamanchaui, y que en las fiestas que el
Inga hacia y bebía, era también guarda
de las huaracas que el Inca traia en la
cabeza.»
Gómez Condón, natural de los Colla-
huas, residente en Chinchaipucquio, cuyo-
padre fué traido á este lugar por criado
del Inca Amaro Topa Inca, hermano de
Topa Inca Yupanqui.
Don Francisco Paucar Cuxi, curaca
del pueblo de Mayo, hijo de Cactaua Pau-
car Cuxi, y nieto de un capitán de Tupac
Inga Yupanqui.
Don Diego Auca Ule, descendiente de
Yahuar Huacac Inga y de Huirá Cocha
Inga, vecino de Carhuanca, en Xaxahua-
man, hijo y nieto de gobernador puesto
por el Inca.
Pedro Pongo Xiuc (?) Paucar, natural
del pueblo de Anta, «cuyo abuelo fué rio
de Pachacuti Inga Yupanqui, hijo de
Huirá Cocha, porque la hermana del dicho
su abuelo fué mujer del dicho Huirá Co-
cha y madre del dicho Pachacuti Inga.»
Domingo Xuxso, natural de Chihuaco,
donde su padre fué mandón de diez in-

ACERCA DE L08 INGAS. 219

dios; cargo que el testigo no heredó, por
ser de poca habilidad.
Don Jerónimo Chumpiri, natural de
Ayahuillca, cuyos padres, así como los
demás del dicho pueblo, eran indios de la
cámara del Inga.
Juan Tarumaguia, natural de Lurin-
huanca, residente en el pueblo de Chiu-
chis, de 90 años; hijo del cumbicamayoc
(jefe de los tejedores ó roperos] de ese
pueblo, puesto por Guaina Capac.
Pedro Ichoc, natural de Chiuchis. «Sus
abuelos fueron traidos de Ucros, términos
de Huánuco, por Tupac Inga Yupanqui,
para mandar é gobernar los indios oveje-
ros que tenia el Inga en Chiuchis.»
Simón Pariapoma, natural de Chiu-
chis. «Sus abuelos y padre fueron camare-
ros y roperos de Tupac Inga Yupanqui y
de Guaina Capac.»
Juan Cóndor Capcha, natural de Chiu-
chis, de 90 años. «Su padre fué traido
desde los Chupachos, términos de Huá-
nuco, para que fuese mandón de los in-
dios que tenian á cargo el sembrar el maíz
del Inga.»
Don Alonso Pango Pina, natural del
pueblo de Choco, hijo de un soldado de
Guaina Capac.
Don Diego Mayna (ó Moyna) Yupan-

220

qui, de 100 años, descendiente de Huirá
Cocha y de Pachacuti. «En su mocedad
mandaba el pueblo de Anquichua, donde
le puso Guaina Capac. Su padre se llama-
ha Moyna Yupanqui, y regia el aytto de
los Incas que se decia Inaca Panaca.
Ahora es reciño del pueblo de Pomata.»

ACERCA DE LOE INGAS. 22!

INFORMACIÓN
HECHA EN EL CUZCO Á 22 DE FEBRERO
DE 1572.
Deponen en ella los conquistadores Per Alonso Ca-
rrasco, Juan de Pancorbo, Alonso de Mesa 7 Mando
Serra de Legufzamo, 7 merece trascribirse lo decla-
rado por el penúltimo de ellos, A saber:
«Que los Incas, á los capitanes, sinchi-
cunas y curacas enemigos que los resistían
ó sospechaban que se iban á rebelar, los
mataban y dejaban la cabeza y los brazos
enteros, sacándoles los huesos de dentro é
hinchiéndolos de ceniza; y de la barriga
hacían atambores; y las manos y la cabe-
za les hacían poner sobre el propio atam-
bor, porque en dando el viento en ellos,
se tañían ellos propios. Y que Atabalipa
imitaba á los demás; porque dicho Alonso
de Mesa entró en una casa y halló una ca-
beza sacados los sesos della y aforrados
los cascos en oro, y en la boca tenia un
cañuto de oro; é que tomó esta cabeza é
se la llevó al marqués [don Francisco Pi-
zarro]; y estando comiendo, le preguntó á
Atabalipa que qué era aquéllo? Y él le

222

IHTOIMAClOlfU

dijo: esta es la cabe fa de un hermano mió
que venia á la guerra contra mi, y habia
dicho que habia de beber con mi cabera, y
mátele yo á él y bebo con su cabera. Y
mandóla hinchir de chicha y bebió delan-
te de todos con ella.»

ACERCA DE LOS INGAS. 223

r
t
INFORMACIÓN
HECHA EN EL CUZCO A 4 DE ENERO DE I572.

Va integra.
«En la ciudad del Cuzco, á cuatro dias
del mes de enero del año de mili y qui-
nientos y setenta y dos años, el Muy Ex-
celente Señor Don Francisco de Toledo,
Mayordomo de S. M., su Visorey, Gober-
nador y Capitán general destos reinos y
provincias del Pirú y Tierra Firme; Presi-
dente de la Audiencia Real que reside en
la ciudad de Los Reyes, etc., etc., dijo:
Que por cuanto demás de los hechos que
están probados sobre la tiranía con que
los Ingas sujetaron esta tierra, su Excelen*
cia está informado de los primeros indios
que sujetaron tiránicamente en tiempo
que eran behetrías é no tenian Señores
sino Zinches [Sinchis ó Sinchicuna], fue-
ron indios que habia donde agora está po-
blada esta dicha ciudad y en lo que está
muy comarcano y sujeto á ella, los cua-
les, aunque por fuerza sufrieron su seño-
río, nunca por su voluntad los reconocie-

224

nrreituaoiiis

ron por Señores, antes siempre les hicie-
ron contradicción y procuraron su liber-
tad; y porque de descendencia destos in-
dios hay á el presente diez ayllos, y con-
viene al servicio de S. M. que se averigüe
esto y lo que sobre ello pasó; por ende,
que mandaba y mandó al doctor Gabriel
de Loarte, alcalde de corte de S. M., que
con indios de los dichos ayllos, de los más
viejos é ancianos y de autoridad y que
mejor puedan saber del caso, haga la di-
cha averiguación ante Alvaro Ruiz de
Navamuel, secretario de Su Excelencia
y de la gobernación y visita general destos
reinos, tomando por lengua á Gonzalo
Gómez Ximenez, intérprete, y examinan-
do los testigos por las preguntas si-
guientes:
Primeramente se les ha de preguntar
cómo se llaman y la edad y calidad que
tienen, y de qué ayllos son y dónde vivie-
ron sus antepasados en tiempos antiguos*
ítem, si es verdad que son de los di-
chos ayllos desde el tiempo que eran be-
hetrías, que es antes de los Ingas y cuan-
do no habia sino Cinchiconas.
Si es verdad que el primero Inga, que
se llamaba Mango Capac, tiránicamente y
por fuerza de armas sujetó y quitó sus
tierras á los indios que estaban poblados

ACEMA DI LOS INGAS. 225

en el sitio desta ciudad del Cuzco, matán-
dolos y haciéndoles guerras y malos tra-
tamientos, y lo mismo hicieron los demás
Ingas hasta el cuarto, que los acabó de su-
jetar, que fué Maita Capac.
Si es verdad que este Maita Capac,
cuarto Inga, por fuerza de armas los. su-
jetó y tiranizó usurpándoles sus tierras y
desterrando dellas á sus antepasados, y
matando mucha gente, los hizo tributarios
y los desterró á donde agora están dester-
rados desde aqueXtiempo, junto á la ciu-
dad del Cuzco,.poco más de un tiro de
arcabuz.
Si es verdad que después sus antepasa-
dos que fueron de los dichos ayllos, se
quisieron libertar destá tiranía cotao gen*
te opresa y que contra voluntad le servían,
y cuántas veces intentaron libertarse.
Si es verdad que nunca de su voluntad
tuvieron ni reconocieron á estos Ingas ni
á sus sucesores por Señores”! sino que. de
miedo los obedecian por las grandes cruel-
dades que contra ellos y los otros hacian.
ítem, si es verdad que nunca jellos ni
sus antepasados les eligieron por Ingas y
por Señores, sino que ellos mismoá se
sustentaban en su tiranía por fuerza de
armas ó poniéndoles miedo y haciéndoles
violencia y fuerza.
15

OTFMLI uñonas

ítem, si saben que todo lo susodicho
es público y notorio entrellos y lo tienen
por cosa muy cierta y averiguada.
La cual dicha averiguación se haga con
número de testigos juntos, por ser el me-
jor medio que en esta tierra se ha tenido
para saber y averiguar verdad, y hecha, el
dicho Alcalde de Corte ponga en ella y en
los treslados que se sacaran su autoridad
y decreto judicial. Y asi lo proveyó y fir-
mólo.—Don Fran.” de T.*—Ante mí,
Alvaro Ruta de Navamuel.
É para hacer la dteha averiguación é
información, en la dicha ciudad del Cuzco,
á ató diás del mes de enero del dicho año,
fué tomado é recibido juramento en for-
ma de derecho por Dios Nuestro Señor y
por un señal de cruz, de Gonzalo Gómez,
lengua é intérprete de S. E. de la lengua
de los indios, so cargo del cual prometió
de declarar* é interpretar la verdad de lo
que se preguntare á los indios que, para
información de lo contenido en las dichas
preguntas arriba dichas fueren tomados
por testigos, y que si asi lo hiciere, Dios
le ayude, y si no se lo demande; y fir-
mólo.—Gonzalo Gómez Ximenez.—Alva-
ro Ruiz de Navamuel.
É despdes de lo susodicho, en esta di-.
cha ciudad del Cuzco, este dicho dia, mes

ACERCA DE LOS INGAS. 227

y año dichos, el ilustre señor doctor Gra-
biel de Loarte, alcalde de Corte por S.M.,
hizo parecer ante sí á catorce indios, de
los cuales, habiendo dicho que son cristia-
nos, fué tomado y recibido juramento en
forma de derecho por la dicha lengua por
Dios Nuestro Señor y por un señal de
que hicieron con sus manos, de decir ver-
dad, y siendo tomados sus dichos y depusi-
ciones, y preguntándoles á todos juntos y
particularmente á cada uno de todos ellos
lo que saben del caso por qué son toma-
dos por testigos, dijeron y declararon lo
siguiente:
A la primera pregunta que les fué he-
cha y declarada por la dicha lengua, dije-
ron llamarse de los nombres y tener las
edades y cualidades y ser de los ayllos si-
guientes:
Ayllo de Sauasiray.
Un indio que dijo llamarse Martin
Maita Sauasiray, de 65 años.
Otro indio que dijo llamarse Juan
Chalco Maita, de edad de 30 años.
Otro indio que dijo llamarse Lúeas
Huyba Maita, de 45 años.
Otro que dijo llamarse Alonso Carras-
co Sucso, de edad de 31 años.

unmMACffiHU

Otro que dijo llamarse Francisco Vil-
cas, de edad de 18 6 20 años.
Los cuales dijeron que eran del ayllo
de Sauasiray, y que este Sauasiray fué un
indio cinche que vino de Sutictoco, que
será siete leguas de la ciudad del Cuzco,
y que este Sauarísay (así) vino por cinche
de otros indios que consigo traía, y descu-
brió un sitio en el asiento donde agora
está la ciudad del Cuzco, que se decía en
tiempos antiguos Quiumti-Cancha y Ckum-
bi-Cancha, que es donde agora está funda-
do el monasterio de Santo Domingo, que
después Pachacuti Inga le puso por nom-
bre á aquel asiento Curicancha; é que en
el sitio desta ciudad del Cuzco, cuando
vino á poblar en ella el dicho Sauasiray,
no habia otra gente ninguna sino en cer-
canía della, hacia donde sale el sol, á la
ladera de la cuesta, los indios Guallas. Y
asi hizo el dicho asiento donde dicho tie-
nen, y fué el primero indio que allí
pobló. Y que lo que dicho tienen lo saben
porque así lo dijeron sus pasados é ante-
pasados, y que ellos lo habían oído decir
á los suyos y se lo iban diciendo, para
que entendiesen el ayllo y decendcncia
que tenian por la orden que habia hecho
los dichos ayllos Pachacuti Inga Yupan-
gui, porque de antes no los habia.

ACERCA. DR LOS INGAS. 229

Ayllo Antasayac.
Otro indio que dijo llamarse don Pe-
dro Ancaillo, de edad de 8o años.
Otro que dice llamarse Alonso Gua-
crao, de edad de 40 años.
Otro que dijo llamarse Juan Auca Pu-
ri, de 31 años.
Otro que dijo llamarse Juan Usca
Mancoy, de edad de 31 años.
Otro que dijo llamarse Mateo Ullan-
tay, de edad de 23 años.
Todos los cuales dijeron ser de la des-
cendencia de Quizco Cinchi é del ayllo de
Antasayac y y que á sus padres y antepa-
sados oyeron decir que el dicho Quizco
habia venido al sitio donde agora está fun-
dada esta ciudad, como cinche de los in-
dios que traia consigo, é hizo su asiento
en la parte donde está el monasterio de
monjas de Santa Clara, y de allí hacia
arriba hasta las casas de Paulo Inga, y puso
por nombre al lugar Cuzco; é que ansi-
mismo le dijeron los dichos sus padres é
antepasados, que estando el dicho Quizco
en el dicho asiento de Quinticancha, es-
taba el dicho Sauasiray y los indios que
(jabia traído consigo, y que hacia las di-
chas laderas de este Cuzco, hacia donde
sale el sol, estaban poblados, antes que el

33O tWOMUGKMI*
dicho Sauasiray y el dicho Quizco vivie-
sen, unos indios que se llamaban Guallas.
Y esto saben de esta pregunta.
Ayllo de Arayucho (así).
Otro indio que dijo llamarse Juan Pi-
sa rr o Yupangui, de edad de 79 años.
Otro id. id. Sebastian Yupangui, de
85 años.
Otro id. id. don Francisco Quispey, de
So años.
Otro id. id. don Diego Yupangui, de 94
años.
Que todos los dichos cuatro indios di*
jeron ser de la descendencia de Ayaru-
cho, y que oyeron decir á sus padres y
pasados, que el dicho Arayucho (así) ha-
bia hecho asiento en el sitio donde agora
está esta ciudad, donde decian Pucamar-
ca, y allí está la casa de doña Isabel de Bo-
badilla, y agora se llaman del ayllo que
los Ingas pusieron por nombre Alcauizas,
porque asi se lo dijeron sus antepasados;
y que el dicho Arayucho (asi) vino al dicho
asiento y halló en el dicho sitio donde
agora está fundada esta ciudad, armadas
algunas chozas de Sauasiray y de Quizco
y los indios Guallas que dicen los dos
ayllos arriba referidos; y los unos y los
otros se veniéron á conformar y declarar

ACERCA DI LOS INGAS. 231

lo que todos han dicho y declarado, por*
que dijeron que ansí lo habian oido decir á
sus antepasados.
A la segunda pregunta dijeron los in-
dios de los dos primeros ayllos de Saua-
siray y Quizco, que son de los dichos
ayllos desde el tiempo que no habia Seño»
res entrellos, sino cinches, á quien tu-
vieron por sus capitanes, é que por esto
se llaman de su ayllo, porque tomaron el
nombre 6 ayllo de su capitán; é que este
nombre de ayllos lo puso Pachacuti Inga
Yupangui y Topa Inga Yupangui; porque
antes de estos Ingas vivia cada uno con lo
que tenia, sin tener á quién obedescer ni
respetar, ni ellos respetaban á nadie,
É los del dicho tercero ayllo de Aya-
rucho, que por otro nombre se llaman
Alcauizas, dijeron que tuvieron por su
cinche [á] Apomayta, después de haberse
convertido en piedra Ayarucho, y Cul-
coychima después que pobló Arayucho
(asi) ; y que el dicho Ayarucho no tuvo
guerras con los que en esta ciudad habian
poblado. Y todos los indios de los dichos
tres ayllos dijeron que lo que tienen dicho
y declarado es lo que saben de esta pre-
gunta, porque ansí lo oyeron decir á sus
padres y pasados, para el efecto que dicho
tienen antes desto; y que entonces no

»3»

IMMMIiCIONES

habia ningún Señor á quien respetar ge-
neralmente los unos ni los otros como á
Inga, sino que cada uno vivía en su sitio
como quería con su parentela.
A la tercera pregunta dijeron todos
juntos y cada uno deilos, que á los di-
chos sus padres y antepasados oyeron de-
cir que el primero Inga, qué se llamó Man-
go Capac, entró con mañas donde los di-
chos tres ayllos estaban y tenian sus asien-
tos, halagándolos con palabras, y con
gente que iba trayendo de otras partes é
metiéndola de noche, se les iba entrando
por fuerza en las tierras que tenian; y en
diciéndole los dichos indios que no se les
entrase en sus tierras, les respondía que
callasen, que todos eran hermanos; y co-
mo los dichos indios lo iban resistiendo,
el dicho Mango Capac y su gente comen-
zó á matar de noche secretamente é á
traición; é habia pendencias entrellos
sobre sus tierras; y el dicho Mango Capac
y su gente se les entraban en ellas, é cada
dra iba trayendo gente é iban hurtando á
ios indios del ayllo de Alcauizas para ma-
tallos, como los mataban, de noche ,• por-
que les resistían sus tierras; porque nin-
guno de los dichos tres ayllos le recono-
cieron ni tuvieron por Señor, ni le respe-
taron. É que de la misma manera se les

¿CERCA DR L6S INGAS. 233

iban entrando después de muerto el dicho
Mango Capac los demás Ingas, sus suce-
sores , hasta Mayta Capac. Y que Mama
Huaco, en tiempo del dicho Mango Capac,
vino al asiento de Sauasiray, Mama Hua-
co (sic) y la cual comenzó á hacer grandes
crueldades con los indios con una huin-
cha (1) en que tenia un pedazo de oro
atado, con que mataba los indios; y que el
dicho Sauasiray, viendo las dichas Cruel-
dades y la ferocidad y valentía que hacia
esta mujer, se fué huyendo á los desiertos.
Y que esto es lo que oyeron decir de lo
contenido en esta pregunta.
A la cuarta pregunta dijeron los di-
chos Alcauizas, que á los dichos sus pa-
dres y antepasados oyeron que el dicho
Mayta Capac, cuarto Inga, por fuerza de
armas los sujetó y tiranizó, tomándoles
sus tierras é desterrando de ellas á sus
antepasados, é mató mucha gente dellos y
prendió á Apomaita y á Culloy [ó Culcoy]
Chima, que eran cinches de los dichos

(1) Con unayuinto, dice el original. Yo interpre-
to huincha ó sea cinta en castellano; con la cual y la
bola de oro, se formaba una especie de aillo ¡ anda ar-
rojadiza en oso boy todavía entre algunos indios. De un
aillo dice Joan de Betanzos que se sirvió Mama Huaco
para sus muertes; aunque el P. Morua afirma que fué un
escardillo ó rauccana.

»34

WFOfttflCIOHIS

Alcauizas, é los tuyo presos en una cárcel,
que llamaban Sanzahuaci (asi), donde se
daba mucho tormento á los que en ella en-
traban, y los mataban; la cual enemistad
tomó el dicho Mayta Capac con los dichos
Alcauizas por les haber defendido sus an-
tepasados las dichas sus tierras. É quen-
tendiendo el Inga questos eran indios
que se les resistían y que podían llegar á
ser más quél, ios mataban y acababan,
como dicho tienen, y los hacia tributar y
que le respetasen por fuerza; y que como
indios temerosos de las crueldades que el
dicho Inga les hacia, cumplían lo que el
dicho Inga les mandaba, contra su volun-
tad; y los desterró donde agora están es-
tos dichos testigos del ayllo de los dichos
Alcauizas y Ayarucho, que es un tiro de
arcabuz, poco más ó menos, del asiento
que habían tomado; y los otros indios de
los dichos dos ayllos dijeron, que lo mis-
mo que han dicho los dichos Alcauizas,
les dijeron é lo oyeron decir á sus ante-
pasados. Y que en aquel tiempo, los indios
de sus ayllos, viendo las crueldades y
muertes que el dicho Mayta Capac hacia
en los dichos Alcauizas, aunque el dicho
Mayta Capac y su gente se les iban en-
trando en sus tierras y tomándoles sus
aguas, no osaban resistirlo de miedo,

ACERCA DI LOS INGAS. »35

porque veian que además de lo susodicho,
á las mujeres de los dichos Alcauizas las
abrian por la barriga y les sacaban las
criaturas muertas del cuerpo; y que ansí,
contra su voluntad, y por la fuerza que los
hacian, les dejaban entrar en las dichas
sus tierras. Y todos dijeron que nunca re-
conocieron ni tuvieron al dicho Mayta Ca-
pac por Señor; y que esto es lo que saben
de esta pregunta, por lo haber oido decir,
como dicho tienen, á los dichos sus padres.
A la quinta pregunta dijeron todos
juntos y cada uno dellos, que oyeron de-
cir á los dichos sus antepasados, que en
tiempo desdicho Mango Capac, é después
de él en tiempo de otros Ingas, siempre
sus pasados procuraban de libertarse de
esta tiranía, por estar tan opresos como
los tenian, é que aunque lo trataban en-
tre si, no osaban hacerlo, porque no los
acabasen de matar, y porque el dicho
Mayta Capac y sus sucesores siempre te-
nian mucha guarda y espías sobre todos
ellos, y que siempre desearon vengarse de
los dichos Ingas y de las muertes que en.
ellos habian hecho; é que cuando los es-
pañoles entraron en esta tierra, se holga-
ron, y Gualpa Roca, que era de la decen-
dencia de los Alcauizas, hermano de Juan
Pizarro, indio, hizo sacar de sus huacas é

136

imuACioms

depósitos y escondrijos que tenian, el oro
y plata que pudieron, para dar á los es-
pañoles, para que les ayudasen contra los
Ingas, de quien tanto mal habían recibi-
do, y los libertasen dellos y los hiciesen
devolver las tierras que eran de sus ante-
pasados; y el dicho Juan Pizarra Yupan-
gui dijo que él habia llevado el dicho oro
y plata con otros muchos indios, junta-
mente con la contribución general que se
hizo por los españoles después de preso
Atabalipa; pero que lo llevaba por man-
dado del dicho capitán para el dicho efec-
to, y lo dio al marqués don Francisco Pi-
zarra, lo cual vinieron á entender los In-
gas descendientes de Guayna Capac, y que
estaban muy mal con ellos; y que si los
españoles no tomaran y señorearan esta
tierra, entienden que los acabaran de ma-
tar á todos por esta traición; y que aun
hasta agora los descendientes de los dichos
Ingas les tienen mala voluntad, porque
estos testigos les dicen que les tienen to-
madas sus tierras contra su voluntad, y
que son advenedizos, y sus antepasados y
ellos son naturales de este sitio y valle del
Cuzco. Y que esto osan decir, porque hay
españoles, porque antes no lo osaran decir.
A la sexta pregunta dijeron todos jun-
tos y cada uno dellos, que dicen lo que

ACERCA DE LOS INGAS. 237

dicho tienen y que á los dichos sus pasa-
dos oyeron decir, que los mismos antepa-
sados nunca de su voluntad tuvieron ni
reconocieron á ninguno de los Ingas por
Señores, sino por miedo y contra su vo-
luntad, por las grandes crueldades que
contra ellos y los demás hacian, los obe-
decían; y los dichos Juan Pizarro y Se-
bastian Yupangui, y don Francisco Quispi,
y don Diego Yupangui, y don Pedro León
PLaucari, dijeron quellos conocieron á
Guayna Capac y á Guascar Inga, su hijo, y
que nunca los reconocieron por Señores de
su voluntad, sino de miedo que les tenían,
porque no los matasen; é todos sus ante-
pasados les habian tributado y obedecido
contra su voluntad, como dicho tienen.
A la sétima pregunta dijeron, que los
dichos sus antepasados oyeron decir, que
nunca ellos ni los que antes dellos ha-
bian sido, eligeron á los dichos Ingas por
Ingas y Señores, sino que con las fuerzas
que tenian se sustentaban en su tiranía,
por las grandes muertes y crueldades que
hacian, é con los miedos que los ponian y
haciendo á los indios les obedeciesen, co-
mo tienen dicho y declarado; y que así lo
tienen por cosa cierta y averiguada entre-
llos; y que todo lo que tienen dicho y
declarado es lo que saben y oyeron decir

>38

ntrosaicfoitu

á los dichos sus antepasados, etc. Y los
antiguos de los dichos testigos dicen que
lo vieron y entendieron en sus tiempos, y
loa dichos sus padres y pasados también
se 10 dijeron á todos, para que tuviesen
memoria dello y ellos lo dijesen á sus
hijos; y siempre va de edad en edad, por-
que no se olvide entrellos. Y todos dije-
ron que no sabían escribir; lo cual todo
dijeron y declararon por la dkha lengua,
que dijo que lo que estaba escrito era y
es lo que los dichos indios y cada uno de-
llos habia declarado de lo que les habia
sido preguntado. Y firmólo G. Gómez
Ximenez.—El doctor Loarte.—Ante mí,
Alvaro Ruiz de Navamuel.
Y después de lo susodicho, en la dicha
ciudad del Cuzco, á veinte 6 un días del
mes de enero de mili y quinientos y se-
tenta é dos años, el dicho señor doctor Gra-
biel de Loarte, alcalde de Corte por S. M.,
hizo parecer ante si á quince indios, de
los cuales, habiendo dicho que son cris-
tianos, fué tomado é recibido juramento
en forma de derecho por la dicha lengua,
por Dios Nuestro Señor é por un señal de
cruz que hicieron con los dedos de sus
manos, etc., etc., dijeron y declararon lo
siguiente:
A la primera pregunta que les fué hecha

ACERCA DB LOS INGAS. lg£

y declarada por la dicha lengua, dije-
ron llamarse de los nombres y tener las
edades y calidades y ser de los ayllos si-
guientes:
Don Baltasar Caua, de edad de 45 años,
curaca principal del pueblo de Vicos, en
el valle de Gualca, de la encomienda de
la menor del Inga.
Otro indio, que dijo llamarse Sebas-
tian Say, de edad de 34 años.
Otro id. id. id. don Alonso Say, de 45
años.
Otro id. id. id. Pedro Ayy [6 £ayy],
de 32 años.
Otro id. id. id. Baltasar Maquia, de 52
años.
Otro id. id. id. don Luis Uiba, de más
de 70 años.
Otro id. id. id. Sebastian Chun, de 34
años.
Otro id. id. id. Luis Maquia, de 73 años.
Otro id. id. id. Baltasar Guambo, de 6o*
años.
Otro id. id. id. Alonso Aymarás, de 45.
años.
Otro id. id. id. Juan Mazin, de 41 años.
Otro id. id. id. García Tilanto, de 55.
años.
Otro id. id. id. Gaspar Pacra, del pue-
blo de Pisa, de edad de 34 años.

INF0UUCI0H1S

Otro id. id. id. Antón Manchi, de 6b
años.
Otro id. id. id. Antón Utca, de 70 años.
Todos los cuales tres curacas é indios
que de suso van declarados, dijeron por
la dicha lengua, que son de la decenden-
cia y origen de los indios Guallas del pue-
blo de Payatusan, que es á las espaldas de
San Blas, en esta ciudad, hacia donde sa-
le el sol, por la acera de los andenes que
salen de San Blas hacia las Salinas; y que
han oido decir á sus padres y antepasa-
dos y á muchos indios viejos, que los di-
chos indios Guallas, de donde ellos de-
cienden, estaban poblados en el dicho si-
tio antes que viniese ningún Inga al sitio
donde agora está la ciudad del Cuzco,
cerca del cual ellos vivian, é que no te-
nian ningún Señor á quien respetar ni
obedescer, sino que se gobernaban ellos
entre si, salvo un indio que se llamaba
ApoquiauOj que era valiente entre ellos.
Y que los susodichos indios Guallas habia
mucho tiempo que estaban en el dicho si-
tio antes que viniesen los dichos Ingas á
residir á este sitio del Cuzco. Y que esto
es lo que saben y oyeron decir á los que
dicho tienen; los cuales se lo dijeron,
porque tuviesen memoria de dónde de-
cendian é á dónde estuvieron y vivieron al

ACERCA. DE LOS INGAS. 241

principio sus pasados, é que lo dijesen á
sus hijos; y ansí lo van diciendo los unos
á los otros, de generación en generación.
Y que esto es lo que responden á lo que
toca á la primera y segunda preguntas.
A la tercera pregunta dijeron todos
juntos, y cada uno dellos, que lo que
oyeron decir á sus padres y pasados de lo
en ella contenido es, que Manco Capac,
después de haber muchos años que los
dichos indios Guallas estaban poblados
donde dicho tienen, vino de Tambotoco
y pobló en este sitio del Cuzco, y dende
á poco tiempo fué metiendo dos veces
gente, y con ella comenzó á matar mu-
chos de los indios Guallas y de otros in-
dios que habian venido antes del dicho
Manco Capac á poblar en el dicho sitio
del Cuzco, y que de miedo de las cruelda-
des y muertes que él y su gente hacian, se
fueron huyendo con su cinche Apocaua
[asiy antes digo Apoquiauo] á buscar
nuevas tierras donde poblar, y poblaron
donde agora están, que serán veinte le-
guas desta ciudad, y que allí se queda-
ron; y que llamaron al pueblo donde ago-
ra están Guallas, como ellos se llamaban
de antes. Y que el dicho Mango Capac les
tomó sus tierras, y lo mismo hicieron los
demás Ingas y el dicho Mango Capac con
16

ntroufAcioNn

los demás indios que habían venido á po-
blar en el dicho sitió. Y questo es lo que
saben de io contenido en la tercera y
cuarta preguntas, etc.
A la quinta pregunta dijeron todos
juntos, y cada uno dellos, que á los que
dicho y declarado tienen oyeron decir,
que sus antepasados tributaron siempre
de mala voluntad á los dichos Ingas y á
los que después dellos hubo, que si osa-
ran y tuvieran gente, se levantaran contra
ellos, por habelles tomado sus tierras y
muerto les indios dellos, como dicho
tienen; porque estaban como gente me-
drosa y tiranizada de los dichos Ingas y
con gran miedo de ver las crueldades que
hacían; y que nunca de su voluntad tuvie-
ron á los dichos Ingas ni á ninguno dellos
por Señores, sino que, como dicho tienen,
de miedo los obedecían; y ellos se susten-
taban siempre en su tiranía por fuerza de
armas, poniéndoles miedo y haciéndoles
tributar por fuerza é contra su voluntad;
y que nunca de su voluntad les tuvieron
por Señores ni jamás los reconocieron
por tales; é siempre desearon volverse á
Sus tierras, é no osaban, de miedo; é que
nunca elegieron por Ingas ni Señores á
los dichos Ingas, sino que ellos se susten-
taban en su Señorío por fuerza y contrn

ACERCA DE LOS INGAS. 243

su voluntad. Que después que se huyeron
del dicho sitio donde al principio estaban
sus antepasados, ni de antes, nunca tuvie-
ron Señores ni fueron sujetos á nadie,
hasta que Topa Inga Yupangui los tornó
á sujetar en aquella parte á donde se fue-
ron á vivir, por fuerza de armas y por las
crueldades que hacia, é que á los que no
le obedecían les mataba. Y que esto es lo
que saben y oyeron decir de lo contenido
en la dicha pregunta é de las demás del
dicho’ interrogatorio, y se trata por cosa
muy cierta y averiguada entrellos; y no
saben ni han oído ni entendido otra cosa
en contrario ni entienden que hay; é que
para los efectos que tienen dicho lo oye-
ron decir á los dichos sus padres y pasa-
dos, y ellos lo van diciendo agora á sus
hijos, porque tengan memoria dello; y
que visto que algunos de la decendencia
de los Ingas les tienen al presente sus tier-
ras en el dicho sitio del Cuzco, donde es-
taban los indios de cuya decendencia
vienen, han pretendido pedírselas muchas
veces. Y questa es la verdad para el ju-
ramento, etc., etc.
(Sigue la autorización del doctor Loar-
te, y después la del escribano Alv. R. de
Navatnuel.)

IRfOBMACIONIS

CARTA
DE DON FRANCISCO DE TOLEDO AL CONSEJO
DE INDIAS, FECHA EN EL CUZCO AI.0 DE MARZO
DE I572, SOBRE UNA HISTORIA QUE REMITE
CON LA AVERIGUACIÓN QUE ACERCA DE
ELLA SE HIZO.

M. A. Y M. P. S.
Por haberse hecho la verificación desta
Historia con tanta examinacion del hecho
de la verdad della y haber habido, ansí
en estos reinos como en esos y fuera de
ellos, oposiciones tan falsas y con tan poca
examinacion y fundamento, donde han
resultado tantos daños, y parece que seria
reparo del saneamiento dello y de la jus-
tificación mayor del título que S. M. tiene
á estas provincias, que la verdad de esta
Historia anduviese impresa, como lo han
andado otros libros de mentiras y falsas
relaciones en partes que han hecho el
daño que vemos, para confutallos y des-
engañar, no solamente á nuestra nación,
sino á las otras, V. A. lo mandará ver y

ACERCA. DE LOS INGAS. 245

proveer lo que más convenga á V. R. ser-
vicio en lo que se pretende. Y guarde
Nuestro Señor la muy alta y poderosa
persona de V. A. con el acrecentamiento
de más reinos y señoríos, como los cría-
dos de V. A. deseamos. Del Cuzco á i.° de
marzo de 1572.
Las demás partes desta Historia que
en ella se prometen, parece que no im-
portará tanto para lo que toca al desenga-
ño de lo que la gente tenia recibido y ma-
yor crédito del derecho de S. M., como
ésta que aquí vá con tanta verificación
y autoridad, para poderse imprimir.
Muy Alto y Muy Poderoso Señor, besa las
Reales manos de V. A., su servidor don
Fran.e# de T/
LA FE Y TESTIMONIO QUE VA PUESTA EN LOS
CUATRO PAÑOS, DE LA VERIFICACIÓN QUE SE
HIZO CON LOS INDIOS R DE LA PINTURA £ HIS-
TORIA DELLOS.
Vá integra.
En la ciudad del Cuzco, á catorce dias
del mes ele enero de mili y quinientos y
setenta y dos años, el Muy Excelente Se-
ñor Don Francisco de Toledo, mayordomo
de S. M., etc.; para saber y averiguar

246

IHTORMiCIORIl

si lo que está escrito y pintado en estos
cuatro paños, que están fechos para en-
viar á S. M., de la decedencia é origen
de los Ingas, y de cómo tiránicamente
sujetaron á los naturales destos reinos,
mandó que ante el doctor Grabiel de
Loarte, alcalde de Corte por S. M., que
asiste con Su Excelencia y por su man-
dado á ,1a. visita general de los dichos
reinos, y en presencia de mí, Alvaro Ruiz
de Navamuel, secretario de Su Exce-
lencia, etc., se llamasen los indios prin-
cipales de los ayllos y decendencias de
los dichos Ingas, de los más viejos y an-
cianos y que más noticia pudiesen tener
de los fechos y sucesión y historia referi-
da en los paños, y así juntos, se les leyese
y refiriese todo lo que en ellos vá escrito
y pintado, para que dijesen y declarasen
si era aquello la verdad ó si habia alguna
cosa que no lo fuese conforme á lo que
ellos tienen entendido de sus antepasados,
para comprobación de todo ello; y ansi-
mesmo mandó Su Excelencia que, para la
dicha comprobación,, se llamasen los pri-
meros conquistadores antiguos deste rei-
no y al licenciado Polo Ondegardo, corre-
gidor desta dicha ciudad, por la curiosi-
dad que está informado que ha tenido
en averiguar esta historia y fechos anti-

ACERCA DE LOS .INGAS. 247

guos de los Ingas, para que asimesmo de-
claren lo que han oido y averiguado y se
ponga por testimonio; y así lo proveyó y
firmólo.—Don Fran.00 de TV—Ante mí,
Alvaro Ruiz de Navamuel.
Y luego este dia, mes y año susodicho,
ante el Ilustre Señor Doctor Grabiel de
Loarte, alcalde de Corte por S. M., y en
presencia de mí el dicho secretario, pare-
cieron presentes los indios, que, por len-
gua de Gonzalo Gómez Jiménez, lengua é
intérprete de Su Excelencia, de quien se
tomó y recibió juramento en forma de
derecho y juró que declararía é impetraría
(así, por interpretaría) la verdad, dijeron
ser [de] los nombres é ayllos siguientes:
De la decendencia é ayllo de Mango
Capac.
Domingo Checo, de 70 años de edad.
Ayllo de Cinchi Roca.
Joan Apanga, de 80.
Don Alonso Puscon, de 45.
Don Diego Quispe, de 60.
Ayllo de Lloque Yupangui.
Don Diego Cayo Huallpa, de 70.
Don Felipe Ticce Conde Mayta, de 41.
Don Agustín Conde Mayta, de 45.

248 INFORMACIONES
Ayllo de Mayta Capac.
Don Johan Tambo Usca Mayta, de 60.
Don Phelipe Coca Mayta, de 70.
Ayllo de Capac Yupangui.
Don Francisco Coca Zaca, de 70.
Don Francisco Cusi Gu[a]man, de 45.
Don Francisco Quihua, de 55.
Johan Pizarro, de 85.
Ayllo de Inga Roca.
Don Joan Guaca Mayta, de 67.
Don Francisco Guarnan Rimachi,de 54.
Ayllo de Yaguar Guacac.
Don Joan Cocha Yupangui, de 60.
Don Martin Tito Yupangui, de 30.
Don Gonzalo Paucar Aucaylli, de 40.
Ayllo de Viracocha Inga.
Amaro Tito, de 70.
Don Francisco ChalcoYupangui, de45-
Don García Atao Yupangui, de 40.
Don Francisco Andi Huallpa, de 89.
Ayllo de Pachacuti Inga Yupangui.
Don Johan Cuzco, de 40.
Don Gaspar, de 53.
Don Diego Cayo, de 65.

ACUCA DI LOS INGAS. 249
Don Joan lilac, de 26.
Don Domingo, de 99.
Ayllo de Topa Inga Yupangui.
Don Andrés Topa Yupanqui, de 40.
Don Cristóbal Pisac Topa, de 50.
Don Garcfa Topa, de 28.
Don García Vilca, de 50.
Don García Pilco, de 40.
Hierónimo Tito, de 26.
Ayllo de Guayna Capac*
Don Diego Viracocha Inga, de 39.
Don Francisco Sayre, de 28.
Ayllo de Guascar*
Don Alonso Tito Atauchi, de 40.
Y demás destos, don Hernando Urco
Guaranga, de 85.
É juntos, el dicho señor alcalde de
Corte, por la dicha lengua é intérprete,
tomó é recibió dellos juramento en for-
ma, por Dios y por un señal de gji que
hicieron con sus manos, de que declara-
rían la verdad de lo que supiesen y les
fuese preguntado; y fecho el dicho jura-
mento, se les leyó á los dichos indios todo
lo que estaba escripto y pintado en los di-
chos cuatro paños, así de los bultos de los
Ingas, como de las medallas de sus muje-

nffowAdoms

resé ayllos, é la historia de las cenefas de
lo que sucedió en tiempo de cada uno de
los Ingas, y la fábula y notables que van
puestos en el primer paño, quellos dicen
de Tambotoco, y las fábulas de las crea-
ciones del Viracocha que van en la cenefa
del primer paño por fundamento y prin-
cipio de la Historia, cada cosa por sí dis-
tintamente,;Como está escripto y señalado
de la rubrica de mí el presente secretario,
ecepto lo ques declaración y prevención
para inteligencia de la Historia y los rum-
bos y vientos para la demarcación de los
sitios de los pueblos, ques puesto por
el capitán Pedro Sarmiento, que no se
les leyó, porque no lo entienden los
indios. É yéndoselos leyendo, se les de-
claraba cada cosa por si particularmente
á los dichos indios, y á cada uno de los di-
chos ayllos por sí y á todos juntos, mos-
trándoles por vista de ojos todo lo que en
los dichos cuatro paños está pintado y el
escripto, y declarándoles lo que era cada
cosa por la dicha lengua; por lo cual, to-
dos y cada uno dellos dijeron que todo lo
que está escripto y pintado en los dichos
cuatro paños, así en los bultos de los In-
gas como en las medallas de sus mujeres
é ayllos é historias de las cenefas, ecep-
to lo que no se les leyó, ques lo dicho y

ACERCA WS LOS INGAS. 251

era y es la verdad realmente, y 16 que en-
trellos está averiguado y se trata y siempre
[se] ha tratado por cosa muy cierta; y ellos
lo saben porque así se lo dijeron sus pa-
dres, abuelos y otros sus antepasados, que
decían quellos lo habían oído á los su-
yos porque tuviesen memoria dello y lo
fuesen diciendo á sus hijos y decendien-
tes; y que por la mesma orden lo van tra-
tando ellos ahora con sus hijos, para que
puedan dar razón de sí cuando se lo pre-
guntaren; y que no saben ni han entendi-
do otra cosa en contrario. É questa es
la verdad, y questa escritura y las rela-
ciones de las historias y fábulas que en
ella van puestas, conforman en todo con
lo questos saben por relación de sus pa-
dres y con los que algunos dellos han di-
cho en sus dichos en la información que
se ha fecho antel dicho secretario por el
dicho alcalde de Corte, y conforme á la
Historia general que de los dichos Ingas
-el capitán Pedro Sarmiento ha fecho por
las memorias, informaciones y relaciones
destos dichos testigos y otros muchos
indios principales; y quellos han visto
otros muchos cuadernos fechos por dife-
rentes personas, desta misma Historia, y
que ésta es la más verdadera, y que lo que
en contrario se ha dicho ó dijere, no en-

353 INfOAMAGIOIfBS

tienden ques la verdad. Y la dicha len-
gua dijo, que lo que está escrito es la
verdad de lo que se leyó y refirió á los di-
chos indios en su lengua, y lo quellos
declararon; y los que de los dichos indios
sabian firmar, lo firmaron, é asimesmo la
dicha lengua. Y el dicho señor alcalde de
Corte dijo que ponia é interpuso su au-
toridad y decreto judicial y firmólo.—El
doctor Loarte.—Don Agustín Tito Conde
Mayta.—Don Alonso Tito Atauchi Inga.—
Don Juan Illa Topa.—Don Francisco Say-
re Topa Inga. — Gonzalo Gómez Jimé-
nez.—Ante mí, Alvaro Ruiz de Navamuel.
É después de lo susodicho, diez y siete
días del dicho mes é año, el dicho señor
alcalde de Corte, ante mí el dicho secre-
tario, en cumplimiento de lo proveído y
mandado por Su Excelencia, hizo parecer
ante si al dicho licenciado Polo, corregi-
dor en esta dicha ciudad, y á Alonso de
Mesa, y á Mancio Serra, y á Joan de Pan-
corbo, y á Pedro Alonso Carrasco, veci-
nos desta dicha ciudad del Cuzco, á los
cuales, habiéndoles mostrado los dichos
paños y todas las pinturas y escritos de
ellos, y habiendo jurado en forma de de-
recho por Dios Nuestro Señor y por una
señal de i¡B que dirían lo que alcanza-
sen y supiesen de lo que tes fuere pre-

ACERCA DB LOS INGAS. 253

guntado, siendo preguntados por el dicho
señor alcalde si tienen noticia del origen
é historia de los Ingas que fueron en este
reino y en estos paños están pintados, y
si conforme á lo que han entendido y oido
de los antiguos deste reino é trato é co-
municación que con los naturales del
han tenido, saben que el primero de los
Ingas que tiranizó estos reinos del Pirú y
salió de los límites del Cuzco, sujetándo-
los por fuerza de armas y recobrando lo
que su padre Pachacuti Inga había subje-
tado, que se le habian rebelado, fué Topa
Inga Yupangui, y que el postrero en que
se acabó la subcesion por línia ligítima,
conforme á sus costumbres, fué Guascar
Inga, á quien hizo matar Atagualpa, su
hermano bastardo, con toda su genera-
ción; y que este Atagualpa fué el que pren-
dió don Francisco Pizarro en Caxamar-
ca; y si las pinturas y anotaciones que es-
tán en los dichos paños son verdaderas y
ansí lo han entendido y oido y parte dello
vieron por vista de ojos.
Y estando juntos delante de Su Exce-
lencia y en presencia del dicho señor al-
calde de Corte, .habiendo jurado, según
dicho es, dijeron que ellos han visto la
pintura de los dichos cuatro paños, y que
lo que cerca de la pintura é historia

»54

IJtfOftlfACttNSS

dellos pueden decir es, que lo que siempre
han oido decrr á indios antiguos del lina-
je de los Ingas y á otros es, que desde el
primero de los Ingas hasta Guascar, que
fué el postrero, fueron doce, y que los fe-
chos particulares de cada uno y la coránica
dellos y si la pintura conforma con ellos,
podrán decir los indios, que podrán tener
más particular noticia; y que en cuanto
toca á la tiranta, han oido decir á los in-
dios que Topa Inga Yupangui, padre de
Guayna Capac, fué el primero que por
fuerza de armas se enseñoreó de todo el
Pirú, desde Chile hasta Pasto, recobrando
algunas provincias comarcanas al Cuzco
que su padre Pachacuti Inga habia con-
quistado, que se le habian rebelado; por-
que hasta entonces todo el Pirú se gober-
naba por behetrías; y que Guayna Capac,
su hijo, continuó su señorío y conquistó
algunas tierras, mas que por muerte deste
subcedió Guascar, su hijo legítimo; y
que estando en guerras el reino entre
Guascar y Atagualpa, su hermano bastar-
do, vino á estos reinos por orden de S. M.
el marqués don Francisco Pizarro y con
él los dichos Alonso de Mesa, y Man-
do Serra, y Pedro Alonso Carrasco, y
Joan de Pancorbo; y que habiendo fe-
cho cierta población, fueron á la provin-

ACERCA DB LOS INGAS. 255

cía de Caxamarca, donde estaba el dicho
Atagualpa con su gente de guerra, y le
prendieron, y que teniéndole preso, en-
tendieron que el dicho Atagualpa, por sus
capitanes Chalco Chima y Quizquiz, hi-
zo prender y matar al dicho Guascar con
toda su generación y decendencia; de
manera que ningún subcesor le quedó y se
acabó en él la decendencia legítima de
los Ingas; y después, el dicho marqués
Pizarro, por causas que le movieron, hizo
matar al dicho Atagualpa; y que confor-
me á esto les parece que la pintura estaba
buena y verdadera y conforme á los fe-
chos que han entendido y oido de lo anti-
guo y vieron después que entraron en esta
tierra. Y el dicho licenciado Polo, demás
de lo susodicho, dijo que él muchos años
há trata de la genealogía destos indios y
la tiene escripta por averiguación de todos
los más viejos, para diferentes efectos,, así
para lo que toca á la religión, como para
el gobierno, y pasa según y cómo está
pintado en los dichos cuatro paños, por los
dichos y dipusiciones de todos los subce-
sor es; y entendido la gr^n veneración en
que tuvieron los cuerpos de todos los
contenidos en esta dicha pintura, y los
muchos sacrificios que hacian para su
conservación, así de criaturas como de

WrOBMAClOHtt

otras cosas, que era notable inconvenien-
te y estorbo para su conversión, estando
á cargo deste testigo el gobierno destas
provincias, doce ó trece años há, pro-
curó con mucha diligencia y por diferen-
tes medios descubrir los dichos cuerpos,
para atajar el daño, y en efecto halló la
mayor parte, así del ayllo de Hanan Cuz-
co como de Urin Cuzco, y algunos dellos
embalsamados y tan frescos como cuando
murieron; y cuatro dellos, que fueron el
de Guayna Capac y Amaro Topa Inga y
Pachacuti Inga [y] Yupangui Inga, y á la
madre de Guayna Capac, que se llamó
Mama Ocllo, y los demás, halló enjaulados
en unas jaulas de cobre, los cuales hizo
enterrar secretamente; y con ellos descu-
brió las cenizas del cuerpo de Topa Inga
Yupangui, conservadas en una tinajuela
envuelta en ropa rica y con sus insignias;
porque este cuerpo habia quemado Joan
Pizarro, según oyó, por cierto tesoro que
decian que estaba con él; el cual asimesmo
enterró, con lo que cesaron grandísimos
daños, muertes, idolatrías y supersticiones
que con los dichos cuerpos se hacían;
allende de hallar con los dichos cuerpos
las’guacas é ídolos principales de las pro-
vincias que cada uno habia conquistado,
las cuales eran asimesmo notable estorbo

ACEMA OB LM INGAS. 257

de la conversión destos naturales, y otras
cosas que más á la larga constaron por
su dicho y depusioion en la información
que sobre esto se hace (así). Finalmente,
que la genealogía é historia le parece á
este testigo verdadera, según lo que tiene
averiguado, en todo lo cual no se acuerda
haber oido cosa en contrario. Y esto es lo
que sabe.—El doctor Loarte.—-El licen-
ciado Polo.—Alonso de Mesa.—Mando
Serra.—Pero Alonso Carrasco.—Joan de
Pancorbo.—Ante mí, Alvaro Rui* de Na-
vamuel.=Yo, el dicho Alvaro Ruis de
Navamuel, secretario de Su Excelencia y
de la gobernación y visita general des-
tos reinos y escribano de S. M., hice
sacar este treslado del original, con el
cual se corfigió y concertó por manda-
do de Su Excelencia; y fice aquí mi signo
en testimonio de verdad.—Alvaro Ruis de
Navamuel.

Recordaré aquí para más noticia en es-
te asunto de la historia de los cuatro pa-
ños ó lienzos, lo que don Francisco de To-
ledo.escribia á S. M. desde el Cusco con
fecha de i.# de marzo de 1572:
«S. C R. M.»En el despacho primero
dé Lima escribí á V. M. que entre las

17

»58

iinretJiACKmis

pesadumbres de negocios desta tierra,
inviaría la entretenencia de muestras de
particulares della que hobiese; y en el
que escribí después desde el valle de Yu-
cay, invié la muestra de la traza de la des-
cendencia y genealogía donde vinieron y
procedieron los Ingas, tiranos que fueron
de estos reinos, con una probanza de la
averiguación deste negocio que iba ha-
ciendo, [y] prometí de inviar esta pro-
banza más extendida con la Historia,
también autenticada, juntamente con
los paños de la pintura autorizados, que
agora se llevan; y por concurrir en esto
curiosidad de que V. M. gustará de ver
y entender importancia tan grande de la
verificación deste hecho, he querido en la
mejor forma que acá, conforme á las ofi-
ciales de la tierra se podia poder, enviar
á V. M. esos cuatro, paños, de que, sien-
do V. M. servido, se podrían mandar más
en forma en Flándes en alguna tapicería,
que con más perpetuidad quedase la ver-
dad que en ellos va…..Memoria sumada
del inteligencia dellos lleva el portador
[Jerónimo Pacheco, su criado], con el li-
bro de la Historia y probanza; y es cierto
que aunque los indios pintores no tienen
la curiosidad de los de allá, que por la fie-
ma y poca pesadumbre de su naturaleza,

ACERCA. DE LOE INGAS. 259
creo que gustaría V. M. de tener algu-
nos en las casas de Aranjuez y el Bosque
y el Pardo, no los he osado inviar sin
licencia, que no es gente con quien es
menester hacer más asiento que dalles la
comida y la manta con que se cubren.»
(Archivo de Indias.)

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