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Хосе де Акоста. Естественная и моральная история Индий. Часть 1. José de Acosta. Historia natural y moral de las Indias. Parte 1


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Quien con esta filosofía mira las cosas criadas, y discurre por ellas, puede sacar fruto de su conocimiento y consideración, sirviéndose de ellas para conocer y glorificar al autor de todas. Quien no pasa más adelante de entender sus propiedades y utilidades, o será curioso en el saber o codicioso en el adquirir, y al cabo le serán las criaturas lo que dice el Sabio,138 que son a los pies de los insipientes y necios; conviene a saber, lazo y red en que caen y se enredan.
Con el fin, pues, e intento dicho, para que el Criador sea glorificado en sus criaturas, pretendo decir en este libro algo de lo mucho que hay digno de historia en Indias cerca de los metales, plantas y animales que son más propiamente de aquellas partes. Y porque tratar esto exactamente sería obra muy grande, y que requiere mayor conocimiento que el mío, y mucha más desocupación de la que tengo, digo que solamente pienso tratar sucintamente algunas cosas que, por experiencia o por relación verdadera, he considerado cerca de las tres cosas que he propuesto, dejando para otros más curiosos y diligentes la averiguación más larga de estas materias.

Capítulo II

De la abundancia de metales que hay en las Indias occidentales

Los metales crió la sabiduría de Dios para medicina, y para defensa, y para ornato, y para instrumento de las operaciones de los hombres. De todas estas cuatro cosas se pueden fácilmente dar ejemplos; mas el principal fin de los metales es la última de ellas. Porque la vida humana no sólo ha menester sustentarse como la de los animales, sino también ha de obrar conforme a la capacidad y razón que le dió el Criador; y así como es su ingenio tan extendido a diversas artes y facultades, así también proveyó el mismo Autor que tuviese materia de diversos artificios para reparo, seguridad, ornato y abundancia de sus operaciones.
Siendo, pues, tanta la diversidad de metales que encerró el Criador en los armarios y sótanos de la tierra, de todos ellos tiene utilidad la vida humana. De unos se sirve para cura de enfermedades; de otros para armas y defensa contra sus enemigos; de otros para aderezo y gala de sus personas y habitaciones; de otros para vasijas, y herramientas, y varios instrumentos que inventa el arte humano. Pero sobre todos estos usos que son sencillos y naturales halló la comunicación de los hombres el uso del dinero, el cual, como dijo el filósofo,139 es medida de todas las cosas, y siendo una cosa sola en naturaleza, es todas en virtud porque el dinero es comida, vestido, casa, cabalgadura y cuanto los hombres han menester. Y así obedece todo al dinero, como dice el Sabio.140
Para esta invención, de hacer que una cosa fuese todas las cosas, guiados de natural instinto eligieron los hombres la cosa más durable y más tratable, que es el metal; y entre los metalos quisieron que aquellos tuviesen principado en esta invención de ser dinero, que por su naturaleza eran más durables o incorruptibles, que son la plata y el oro. Los cuales, no sólo entre los hebreos, asirios, griegos y romanos y otras naciones de Europa y Asia tuvieron estima, sino también entre las más remotas y bárbaras naciones del universo, como son los indios, así orientales como occidentales, donde el oro y plata fué tenida en precio y estima; y como tal usada en los templos y palacios, y ornato de reyes y nobles.
Porque aunque se han hallado algunos bárbaros que no conocían la plata ni el oro, como cuentan de los Floridos, que tomaban las talegas o sacos en que iba el dinero, y al mismo dinero le dejaban echado por ahí en la playa como a cosa inútil. Y Plinio refiere141 de los Babitacos, que aborrecían el oro, y por eso lo sepultaban donde nadie pudiese servirse de él; pero de estos Floridos, y de aquellos Babitacos ha habido y hay hoy día pocos; y de los que estiman, buscan y guardan el oro y la plata, hay muchos, sin que tengan necesidad de aprender esto de los que han ido de Europa. Verdad es que su codicia de ellos no llegó a tanto como la de los nuestros, ni idolatraron tanto con el oro y plata, aunque eran idólatras, como algunos malos cristianos, que han hecho por el oro y plata excesos tan grandes.
Mas es cosa de alta consideración que la sabiduría del eterno Señor quisiese enriquecer las tierras del mundo más apartadas y habitadas de gente menos política, y allí pusiese la mayor abundancia de minas que jamás hubo, para con esto convidar a los hombres a buscar aquellas tierras, y tenerlas, y de camino comunicar su religión y culto del verdadero Dios a los que no le conocían, cumpliéndose la profecía de Isaías,142 que la Iglesia había de extender sus términos, no sólo a la diestra, sino también a la siniestra, que es como San Agustín declara143 haberse de propagar el evangelio, no sólo por los que sinceramente y con caridad lo predicasen, sino también por los que por fines y medios temporales y humanos lo anunciasen. Por donde vemos que las tierras de Indias más copiosas de minas y riqueza han sido las más cultivadas en la religión cristiana en nuestros tiempos, aprovechándose el Señor para sus fines soberanos de nuestras pretensiones. Cerca de esto decía un hombre sabio que lo que hace un padre con una hija fea para casarla, que es darle mucha dote, eso había hecho Dios con aquella tierra tan trabajosa, de darle mucha riqueza de minas, para que con este medio hallase quien la quisiese.
Hay, pues, en las Indias occidentales gran copia de minas, y haylas de todos metales, de cobre, de hierro, de plomo, de estaño, de azogue, de plata, de oro. Y entre todas las partes de Indias los reinos del Perú son los que más abundan de metales, especialmente de plata y oro y azogue; y es en tanta manera, que cada día se descubren nuevas minas. Y según es la cualidad de la tierra, es cosa sin duda, que son sin comparación muchas más las que están por descubrir que las descubiertas, y aun parece que toda la tierra está como sembrada de estos metales más que ninguna otra que se sepa al presente en el mundo ni que en lo pasado se haya escrito.

Capítulo III

De la cualidad de la tierra donde se hallan metales; y que no se labran todos en Indias; y de cómo usaban los indios de los metales

La causa de haber tanta riqueza de metales en Indias, especialmente en las occidentales del Perú, es, como está dicho, la voluntad del Criador, que repartió sus dones como le plugo. Pero llegándonos a la razón y filosofía, es gran verdad lo que escribió Filón, hombre sabio,144 diciendo que el oro, plata y metales naturalmente nacían en las tierras más estériles e infructuosas.
Así vemos que tierras de buen tempero y fértiles de yerba y frutos, raras veces o nunca son de minas,145 contentándose la naturaleza con darles vigor para producir los frutos más necesarios al gobierno y vida de los animales y hombres. Al contrario, en tierras muy ásperas, secas y estériles, en sierras muy altas, en peñas muy agrias, en temples muy desabridos, allí es donde se hallan minas de plata y de azogue y lavaderos de oro; y toda cuanta riqueza ha venido a España, después que se descubrieron las Indias occidentales, ha sido sacada de semejantes lugares ásperos, trabajosos, desabridos y estériles; mas el gusto del dinero les hace suaves, y abundantes, y muy poblados.
Y aunque hay en Indias, como he dicho, vetas y minas de todos metales, pero no se labran sino solamente minas de plata y oro, y también de azogue, porque es necesario para sacar la plata y el oro. El hierro llevan de España y de la China. Cobre usaron labrar los indios, porque sus herramientas y armas no eran comúnmente de hierro, sino de cobre. Después que españoles tienen las Indias, poco se labran, ni siguen minas de cobre, aunque las hay muchas, porque buscan los metales más ricos, y en esos gastan su tiempo y trabajo; para esotros se sirven de lo que va de España, o de lo que a vueltas del beneficio de oro y plata resulta.
No se halla que los indios usasen oro, ni plata, ni metal para moneda, ni para precio de las cosas; usábanlo para ornato, como está dicho. Y así tenían en templos, palacios y sepulturas grande suma, y mil géneros de vasijas de oro y plata. Para contratar y comprar no tenían dinero, sino trocaban unas cosas con otras, como de los antiguos refiere Homero y cuenta Plinio.146 Había algunas cosas de más estima que corrían por precio en lugar de dinero; y hasta el día de hoy dura entre los indios esta costumbre. Como en las provincias de Méjico usan de cacao, que es una frutilla, en lugar de dinero, y con ella rescatan lo que quieren. En el Perú sirve de lo mismo la coca, que es una hoja que los indios precian mucho. Como en el Paraguay usan cuños de hierro por moneda, y en Santa Cruz de la Sierra algodón tejido. Finalmente, su modo de contratar de los indios, su comprar y vender fué cambiar y rescatar cosas por cosas; y con ser los mercados grandísimos y frecuentísimos, no les hizo falta el dinero, ni habían menester terceros, porque todos estaban muy diestros en saber cuánto de qué cosa era justo dar por tanto de otra cosa.

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