CARTAS AMERICANAS DIRÍGIDAS POR El CONDE GIAN-RINALDO CARLI. Американские письма Графа Джиан-Риналдо Карли (1777-1779)


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Американские письма Графа Джиан-Риналдо Карли (1777-1779).
CARTAS AMERICANAS DIRÍGIDAS POR El CONDE GIAN-RINALDO CARLI

CARTAS AMERICANAS DIRÍGIDAS POR El CONDE GIAN-RINALDO CARLI
A SU SOBRINO
EL MARQUES DE PIETRA-PELOSA,
DESDE EL AÑO DÉ 1777 AL DE 1779
TRADUCIDAS AL ITALIANO
POR D. FERNANDO PIMENTEL
IXTLIULXUCHÍLT
Bajo cuyos nombres, aunque propios de su familia
se ocultaba por algunas razones
JEl Dr. D. Agustín Pomposo Fernandez
de S. Salvador, Rector tercera vez de la
Imperial y Pontificia Universidad.
MÉXICO: 1821.
Imprenta de D. Mariano de- Zúñiga y Ontivero
calle del Espíritu Santo. Todo americano podrá siempre y con mayor razón (que
los antiguos romanos) decir ó los habitantes de las otras
tres partes del mundo: Soy m ciudadano de América,
w ciudadano de, aquélla región que ha engrandecido el"
globo, que ha extendido el- catálogo del género humano,
que ha atraido á si los hombres, acrecentado el poder de
las naciones y metido la Europa en el mas grande fermento de lujo, de conocimientos y de grandeza*
Monseñor Bianchi, en la dedicatoria de
todaja obra al Sr. Franklin.
ADVERTENCIAS.
I."
Se están traduciendo todas del italiano, y
formaián tres volúmenes en cuarto $i la subscripción fuere suficiente á cubrir los costos
y gastos de la impresión; pero se ha creído
conveniente anticipar en las actuales circunstancias las ocho cartas que saldrán sucesivamente, por contener el plan del gobiernq
paternal capaz solo de hacer felices á todos
los subditos, para que de la felicidad de estos resulte la del Imperio. Plan que no ali canzaron Licurgo ni Solón, Platón ni Aristóteles, Grecia ni Roma, ni algún europeo,
asiático ni africano. Se había observado por
siglos en América, y lo estableció un iridió
cuando ni los americanos sabían que había
otras tres partes ú otra mitad de mundo, ni
los del antiguo creían siquiera posible la existencia del nuestro. Debemos el mas justo agradecimiento al Conde Carli, porque ni el Padre Calancha, ni el Illmo. Palafox, ni el Señor Eguiara, ni el Illmo. Feijoo, ni otro alguno de cuantos he podido ver de los quq
precedieron al Padre Clavijero, hizo jamas
observaciones tan sabias, ni'defensa de los antiguos habitantes de estos países, mas sólidamente sostenida. Ninguno atacó de una níafiera mas irresistible al mentiroso Paw. Si pues
la traducion lograre la aceptación pública de
modo que pueda indemnizar el costo, se con-*
tinuará y publicara, y me atrevo á asegurar
que ninguno que lea la obra entera se arrepentirá.
El traductor no desconoce las dificul-»
tades que los sistemas que han dominado el
orbe y lo dominan hoy, podrán oponer; pero sabe que esta América no es menos feraz
de oro, plata &c, &c. que de talentos subli
aman .y buscan con toda diligencia su felicidad, la de sus semejantes y la de la patria,
hallar sendas capaces de conducirnos á la restauración de tan precioso bien 1
Cuando él no se pueda hoy acomodar
á todas las clases, quizá y sin quizá no hallando dificultad respecto de los indígenas,
afianzará en favor de estos una felicidad que
•todos los demás envidiarán, se esforzarán á
vencer obstáculos por conseguirla para sí, y
en todo caso hará un muro indestruible para
conservar el Imperio en el modo que se es tablezca. Pero si n! para nuestros indios cristianos viejos se quisiere adaptar aquel sistema,
¿"quieii dudará que ninguno, puede ser mejor
para que los Misioneros que se destinen á esas
inmensas turbas que ofrece el gran Cadó, los
atraigan mas fácilmente al cristianismo y al
amor del renaciente Imperio mexicano? ./
Los sabios Padres Jesuítas ¿qué otra
cosa hicieron en el Paraguay para establecer
y conservar aquella inestimable felicidad, que
|a expatriación arrancó á aquellos indios?
¡ Ah! ¡Ellos presentaban el mas cabal traslado* vivo" de los fieles de los primeros dias faustísimos de la Iglesia! ¿Y no es una verdad
que lejos de perjudicar asi á las costumbres y
leyes de la monarquía española, las habían
afianzado el mas sólido cimiento? Yo puedo
engañarme; mas creo que no puede hacerse
bien mayor á nuestros amables indios, "mi ponerse muro mas firme para la subsistencia del
Imperio mexicano. Añadiendo al plan de los
Incas y al de los Jesuítas lo conveniente para
que los indios que tengan vocación, puedan
llegar al Sacerdocio y al Obispado, los qug
tengan talentos puedan cultivarlos, y ascender
á las magistraturas, á todos los honores de la
milicia &c. Ellos serán mas felices, y de su
felicidad resultará la mas permanente felicidad
del Imperio. Los sabios lo reflexionarán y respetaré siempre sus decisiones.
2.a
Empezada ya ta planta de la Gaita XIII
Recibimos de Querétaro una muy atenta de D*
José María Fernandez de Herrera, en que di-*
te que tenia empezada mucho antes la tra-*
duccion de las Cartas de Carli, que asi lo'arnun--*
ció en el tomo III del Semanario político y literario de esta capital página 285. No mienta
la otra obra del gobierno dé los Jesuítas en _ el
Paraguay, y con la mas fina urbanidad exige
solo que por esta nota se cubra su "honor.
Pimentel Ixtliulxuchilt puede probar
que no Ha visto ni uña sola oja del*Semanario.
Si lo hubiera visto no habría emprendido su
traducción; y aunque empieza a publicarla, le
seria muy grato que diera el Sr. Herrera la
suya, cjue seria mas digna del aprecio publico*
:" 3-* '■ .'
La, dilación provino de la necesidad dé
esperar subscritores foráneos. Solo han venido
los de Puebla. £1 respetable sugeto de Querétaro á quien se dio el encargo no ha contestado. En Oajaca y Monterrey se recibieron
las cartas.y no los paquetes de impresos que
sé franquearon, sin duda por estravio en las
estafetas del tránsito. De otras partes quizá n!
las cartas llegaron. Nos aventuramos con todo
á perder algo del costo de la impresión.
CARTA XIII DE LA PRIMERA PARTE
JDJS LAS AMERICANAS, . - " ,
DIRIGIDAS
POR ÉI< SR. CONDE JUAN REYNALDO CAR L MI LAN ES, A SU SOBRINO EL SR. GERÓNIMO GRAVI¿V MARQUES DE PIEDRA-PELOSA. « - 1 1 ■ - ' V—-■-'-Fundación del Imperio del Perú. Primeros fundamento/ de las leyes, y primeras providencias dirigidas á la felicidad de aquellos pueblos. apelas las naciones han ensalzado un héroe autor de su propio gobierno, al cual se confesaron deudora* del buen ser de su origen y existencia, y atribuyendo* se á tal héroe las leyes, las providencias y las acciones mas maravillosas aunque con el adorno de la- fábula, autorizadas por el tiempo y ■ mantenidas bajo lp credulidad de la multitud de los intereses de aquellos á quienes era ventajosa» le dieron honores de divino. Asi los pueblos del Perú ensalzaron al Inca Manco Capac, y á su muger y hermana llamada Coya, Mammá Oello Httaco, por los primeros instituidores de su sociedad civil. Como Inca Capac es titulo 6 sobrenombre de Manco, y significa Gran Señor) asi es cier« temente el sobrenombre de Oello Haaeo la expresión de Coya Mammá, que quiere decir Emperatriz Madre. Estos títulos pasaron á todos sus descendientes. Su tradición era que, estos dos fueroja engendrados por ei Sol poco después del diluvio en la 'isla del lago 7Yf¿caca9 distante ochocientas leguas,de Cuzco. Instruidas 00 fot e^SoNu padre para procurar hacer á< los hombres sociables y felices, y para establecer el asiento del Imperio, les dio una vara de oro, designándoles para lugar de la fundación aquel donde con un solo golpe se hundiera la vara en la tierra. Caminaron hasta el lugar llamado Huanacauti donde se hundió la vara. Desde entonces cada uno por distinta parte caminaron para recoger gente con la cual se formara una ciudad; y habiendo vuelto con multitud en su seguimiento, fabricaron á Cuzco, dividido en dos partes, Harían Cuzco que significa la alta Cuzco, y Hurin Cuz* co, esto es la baja Cuzco. Tal división sirvió después de norma para las otras ciudades y pueblos del Imperio» Manco al patito enseñó á los hombres i hacer las casas, Jos arados, los azadones y otros instrumentos: les enseñó, á arar y sembrar, á . recoger .los granos y legumbres útiles para las necesidades de la vida, no tflenos que'las armas para defenderse y para ofender ¡en su caso á. sus enemigos. Enseñó también la religión Rencilla, las .primeras costumbres, la sumisión á las le-yes, ia custodia y utilidad de los rebajos. Asi la Co^:. •ya Oello instruyó á las. mugeres. del modo de hilar, la lana y el algodón, á teger,v¿ hacer sus vestidos y los de los maridos e hijos, á gobernar tina; familia, Lo$ primeros límites ó confines de éste reino estaban demarcados en el oriente por el rio Vaneartampú, al occidente por el rio Apurimac, por el medip día hasta Quequuana, y en aquel espacio se creían e{i «quellos primeros tiempos edificadas t mas de cien: vi~

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