Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38


Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (39 votes, average: 3.33 out of 5)
Loading ... Loading ...
| 334 views

omerciantes.
Estos últimos eran aves de paso que colocaban sus mercaderías a precios escandalosos y volvían a partir hacia La Plata, Arequipa o para reaprovisionarse. «El sitio del lugar -escribía Luis Capoche al Virrey en 1585- es áspero y con cuestas y quebradas. Sus edificios son los peores que hay en estas partes (por ser sencillos y bajos y mal ordenados y chicas las casas a causa de ser la tierra fría y costosa y haber malos materiales, y los que la han habitado y habitan ser tratantes que van y vienen sin ningún asiento, a quien toca poco el bien público y aumento de los pueblos.» Piensa Capoche que esto se debe a la ausencia de encomenderos residentes como los había en La Plata, «que tanto ser y valor han dado con sus personas, mujeres y familia en las demás partes donde los hay, ennobleciendo el reino y perpetuándolo con las ciudades que han fundado, de magníficos edificios y suntuosas casas, ornamentos y atavíos de sus personas». No obstante y a renglón seguido Capoche destaca sin embargo que el gasto de los potosinos y potosinas era puntual y espléndido en cuanto al vestuario: «En este tiempo -dice- ha llegado el negocio de galas de esta villa a tal punto que donde no se gastaba más que paño pardo y botas de baqueta (por estar prohibido antiguamente que se trajesen sedas), andan vestidos de terciopelo y raja y medias de punto, y apenas se verán calzas que no traigan brocados y telas de oro y esto tan general, que oficiales y mulatos se las ponen. Después de (la introducción de) los azogues se ha ennoblecido esta villa por la mucha gente que ha ocurrido a ella y los casamientos que se han hecho. Y es tanta la curiosidad de los atavíos de las mujeres que pueden competir con todas las del reino».
El Virrey
Pedro de la Gasca en su al Consejo de enviada desde el 2 de mayo de 1549 -apenas cuatro años después del descubrimiento del cerro y la erección de la Villa de Potosí- hace una comparación del valor de las mercaderías en la ciudad de los reyes y en el nuevo asiento minero. La abundancia de plata y la escasez de los productos dieron como resultado precios increíbles.
Por más de siglo y medio, las viviendas de españoles e indios no se diferenciaron gran cosa, sino en el tamaño y los muebles, pues unas y otras estaban hechas de adobe y techos de paja. La construcción estaba a cargo de los nativos, quienes se vieron con tal exceso de trabajo para atender las demandas de los peninsulares que se rebelaron airadamente, produciéndose refriegas concluidas con derramamiento de sangre indígena. El poblacho continuó por algún tiempo bajo la jurisdicción de La Plata, a donde debían trasladarse los mineros para ventilar sus pleitos sobre propiedad y posesión de minas, con la consiguiente pérdida de dinero por el tiempo no trabajado.
Los azogueros potosinos que contaban con procuradores ante la corte de Madrid tenían la ventaja frente a La Plata, o cualquier otra ciudad del Virreinato, de poder enviar donaciones y préstamos a cambio de nuevos privilegios para la ciudad, hábitos de órdenes militares o títulos de nobleza. Cuando la suma era apreciable, el propio Monarca contestaba una de su puño y letra agradeciendo el envío como hizo Felipe III con Pedro de Mondragón, que le facilitó un préstamo (no reembolsado) de 60.000 ducados.
Posiblemente nadie ha influido tanto en la vida de Potosí, y acaso en la del Virreinato de , como Francisco de nacido en la Villa de Oropeza en 1514, miembro de la Orden de Caballería de Alcántara por 34 años, los mismos que sirvió a Carlos V y luego a su hijo en todos los frentes del Imperio: el norte de África, Flandes, Francia, , Sicilia, Alemania. Sus dos hermanos habían servido también a la monarquía, uno de ellos como gobernador de Milán y embajador en Roma. -19- Era primo de Carlos V en tercer grado (nietos ambos de dos hermanas) y fue enviado a como Virrey, en 1569, a sus 54 años no tanto por nepotismo sino por sus dotes ejecutivas, pues aunque tenía el celo y la obstinación de un conquistador, concluida la etapa de la conquista y serenados los ánimos de quienes participaron en las guerras civiles, hacía falta más bien un gran administrador. El Monarca no pudo haber escogido mejor. vistió el hábito de la Orden de Alcántara toda su vida y aunque viajó con 72 sirvientes (varios de ellos familiares) y 20 esclavos, profesó los votos de obediencia, pobreza y castidad. Que se sepa nunca una mujer abrigó su lecho, ni siquiera en las alturas de Potosí, donde toda cobija, cualquiera sea su naturaleza, es bienvenida.
Sabemos de sus credenciales militares por una que dirigió al de Sigüenza en la que se queja de que otros miembros de la Orden han recibido mayores reconocimientos del Monarca. «No creo -le dice - que habrá muchos que a él y a su padre y a la orden hayan servido con más peligro, antigüedad y trabajo en la mar y en la tierra en estos Reynos y fuera de ellos».

Don Francisco de , Virrey del Perú. De la Crónica de Guamán Poma de Ayala.
En América no sobresalió en ese campo, pues su expedición contra los chiriguanos resultó un fiasco, aunque sería injusto cargarle esa responsabilidad, pues otros factores debieron haber influido en el fracaso de la campaña, no siendo el menor de ellos la astucia y el coraje de un pueblo, que como el araucano, al extremo sur, nunca fue doblegado por los españoles. Su gobierno de once años y cinco meses (1569-1580) fue el más largo del siglo en el Perú, solamente superado en el siglo siguiente por el del Conde de la Monclova, que se prolongó por dieciséis años, pero es sin duda, entre todos los gobernantes del virreinato, quien dejó más honda y profunda huella en todos los campos. Demoró cinco años en sus viajes, tanto por conocer su dominio como para huir de las peleas con la Audiencia de .
En el territorio de Charcas dispuso la fundación de Tomina, Cotagaita, Tarija, Cochabamba y el fortalecimiento de otras poblaciones en el oriente, con objeto de tender un arco de protección para Potosí frente al permanente avance chiriguano. Residió por un tiempo en la Villa Imperial, a donde llegó, auspiciosamente, junto a la noticia de la victoria de Lepanto, en 1573.
Su nombre en la de la Audiencia de Charcas está vinculado sobre todo a la instauración de la mita, aunque los españoles antes de su llegada ya habían empleado extensamente el sistema que, por otra parte, tenía antecedentes en el incario, lo que ha opacado un poco su extraordinaria labor en cuanto a la reorganización administrativa y política de la Audiencia y mejoramiento urbanístico en la ciudad de Potosí. Combinaba en grado supremo las virtudes del estadista y del legislador y tenía la meticulosidad y el amor por el detalle que es típico de muchos varones solos, pues solamente un solterón, o mejor dicho, un hombre sin relaciones sentimentales pudo haberse dedicado como él lo hizo con tan entera devoción a su tarea de gobernante y jurista, dando al exánime organismo del imperio una nueva transfusión de sangre gracias al conjunto de medidas adoptadas en Potosí que renovaron la explotación minera.
Cierto que supo rodearse de un selecto grupo de asesores, entre los que figuraron Juan de Matienzo y Pedro Hernández de Velasco, que provenía de México, técnico español que introdujo el sistema de amalgama de plata con el azogue, asunto prioritario para la Corona, pues como dijo el propio Virrey se trataba de establecer el «matrimonio» entre las minas de azogue de Huancavelica descubiertas poco tiempo antes y las de plata de Potosí, cuya explotación era cada vez más difícil pues se había agotado ya el mineral conocido como «millma barra», plata blanca o la «tacana» o «plomo ronco» que tenía color -20- plomo, pero que era también muy rico, y quedaban aquellos conocidos como «negrillos» además de desmontes y escorias con contenido de mineral, pero que ya no podían ser tratados con el método de fundición en las guairas. En su comitiva de cincuenta personas figuraban también los Polo de Ondegardo, el padre Joseph de , autor de la de las , en la que se ocupa de Potosí, y Pedro de Gamboa. La importancia que daba a Potosí se refleja en una dirigida al Rey en marzo de ese año en la que dice: «Acá está todo el golpe de la gente de españoles y el de los naturales que siempre han ido y van de crecimiento… Acá está el crédito y la estimación de los indios de este Reino y donde siempre tuvieron gobierno y mando los tiranos y principales de ellos… En estas provincias está la abundancia y la fertilidad de las comidas de todo el Reino y aquí han estado y están los minerales de oro y plata de la riqueza de ellas y por estas causas aquí han tenido fin todos los traidores y rebeldes (se refiere a Gonzalo Pizarro y otros) a tomar la puerta de la plata

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Related posts

Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38


  • Текст песни Рикардо Архона. Чтобы добро или зло. Ricardo Arjona. Para bien o para mal
  • Текст песни Para Tu Amor от Juanes
  • Текст песни Bersuit Vergarabat. Un pacto
  • MOLOTOV | Molotov Voto Latino Lyrics
  • Текст песни Sin Bandera. Te vi venir

  • Leave a Comment

    You must be logged in to post a comment.


    Copyright by Blok.NOT 2005 - 2008

    XML-Sitemap