Бартоломе Арсанс де Орсуа-и-Вела. Мир от Потоси. Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela. El mundo desde Potosí
nota March 11th, 2006
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Бартоломе Арсанс де Орсуа-и-Вела. Мир от Потоси: жизнь и размышления.
(составление, пролог и комментарии Мариано Баптиста Гумусио).
Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela. El mundo desde Potosí:
Vida y reflexiones de Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela (1676-1736)
selección, prólogo y notas de Mariano Baptista Gumucio
Índice
El mundo desde Potosí
Vida y reflexiones de Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela (1676-1736)
o Presentación
o Esplendor y grandeza de Potosí
o La vida de Arzans
o Informe remitido al Consejo de Indias por Bernabé Antonio de Ortega y Velasco, vecino de la Villa Imperial de Potosí, en cuanto a su Historia escrita de la fundación de aquella Villa
o Fragmentos autobiográficos en la «Historia de Potosí»
o Reflexiones seleccionadas de la Historia
La Historia
El Cerro Rico
Potosí
La Justicia Divina
La Vida
La Muerte
El Buen Gobierno
Situación de los Indios
El Dinero y la Riqueza
El Amor
Los Pecados
Las Virtudes
Los Hombres
Educación, Familia, Hijos
Las Mujeres
La moda
La Hermosura
Urbi et Orbi
o Melchor Pérez Holguín y la pintura de Charcas
Selección, prólogo y notas de Mariano Baptista Gumucio
Portada:
«Entrada del Virrey Morcillo a Potosí», pintura de Melchor Pérez Holguín, que se encuentra en el Museo de América, Madrid, cuyas autoridades han permitido gentilmente su reproducción en esta obra.
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Presentación
Luis Yagüe, Gerente General del Banco Santa Cruz se complace en entregar a sus clientes y amigos esta obra fundamental para la literatura y la historia, no solamente de Bolivia sino de Hispanoamérica en general.
La «Historia de Potosí», de Bartolomé Arzans de Orzúa y Vela, concluida en 1736, permaneció inédita dos siglos, salvo algunos copias truncas y adelantos que hizo de ella en unos «Anales» el autor: hasta 1965 cuando fue editada en tres tomos de formato mayor, por la Brown University de Providence, Rhode Island.
De ahí porqué Orsúa y Vela no figura en las antologías literarias del siglo XVIII pese a que, sin duda, se trata de una de las figuras más importantes de las letras hispanoamericanas y españolas de esa centuria, tanto por la extensión de su obra -alrededor de un millón de palabras- como por la gracia de su estilo y su inagotable capacidad narrativa.
Nació en 1776 y murió en 1736, dedicando a su «Historia» y otras obras inconclusas 35 años de su vida, en los que escribió la epopeya espectacular que fue el descubrimiento, explotación, riqueza y decadencia de uno de los mayores emporios mineros del mundo, con capítulos dedicados a Perú, Argentina y Paraguay, ocupándose paralelamente, de las vidas, costumbres, pasiones, vicios y excentricidades del conglomerado social de Potosí, cuya población en sus tiempos de esplendor era la mayor del imperio español, con 160.000 habitantes.
El escritor venezolano Arturo Uslar Pietri piensa que el libro de Arzans es como «Las mil y una noches de las más fabulosa América» y que el autor es «un ejemplo excelso y un testimonio invaluable de la creación de una nueva identidad mestiza en Potosí».
Continuando con la labor la Universidad de Brown y con el deseo de poner al alcance del lector de hoy la esencia de la obra del cronista potosino, hemos solicitado al historiador Mariano Baptista Gumucio que preparase esta síntesis de la historia de Arzans, así como cuanto de él se sabe, tanto por los fragmentos autobiográficos contenidos en su obra, como por el informe que hizo Ortega y Velazco a la Corona, veinte años después de la muerte de Bartolomé.
Baptista Gumucio ha seleccionado al mismo tiempo, reflexiones que Orsúa y Vela asienta en cada una de sus numerosas historias, lo que constituye un valiosísimo registro para entender cómo pensaba un hombre común, pero dotado de una gran cultura libresca, que se sentía súbdito del Rey de España, pero que abominaba de mal gobierno y proclamaba el orgullo de ser potosino y criollo, en una ciudad alejada de la costa y a cuatro mil metros de altura sobre el mar.
Nos complace, participar con nuestro aporte en la realización de esta importante obra y abrigamos que esta Historia ofrezca una síntesis completa de la vida y reflexiones de Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela y del esplendor y la grandeza del pasado de Bolivia.
LUIS YAGÜE
GERENTE GENERAL-BANCO SANTA CRUZ S. A.
GRUPO SANTANDER CENTRAL HISPANO
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El tesoro de Potosí financió las guerras de España en varios frentes europeos, la gran armada contra Inglaterra y también auxilió anualmente a Chile, el Río de la Plata, Las Malvinas: La ciudad era además el gran mercado de Sud América Meridional.
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«Diviértanse, mis amados lectores, con esta pequeña obra.»
Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela
Anales, 1702
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A la memoria de Gonzalo Gumucio Reyes, descubridor del original de Arzans en la biblioteca Real de Madrid, quien durante varios años trató de interesar al gobierno español en su publicación; y a Gunnar Mendoza y Lewis Hanke, quienes lograron que la Universidad Rhode Island de Providence, EE. UU., publicara la Historia de Potosí en 1965 dedicándole, al alimón, un magnífico prólogo. Y en el homenaje a Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela y Melchor Pérez Holguín, que convivieron en Potosí sin conocerse y reflejaron, cada uno a su modo, el esplendor y al grandeza de la Villa Imperial.
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Reducción de un lienzo de 4 x 3 varas dibujado por Francisco Tito Yupanqui, según Fr. J. Viscarra F. Representa la aparición de la Virgen de Copacabana sobre el cerro de Potosí en 1548.
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Esplendor y grandeza de Potosí
Las leyendas nativas
Cuenta una leyenda del incario que habiendo llegado Huayna Cápac, uno de los soberanos más esclarecidos que tuvo el Imperio, hasta las cercanías de la montaña conocida con el nombre de Sumac Orcko (Cerro Hermoso), en un recorrido por sus dominios, no ocultó su asombro ante la imponente mole y ordenó su explotación con el fin de acrecentar los tesoros de los templos.
No bien empezaron los nativos a trabajar los ricos filones de plata, llegó a sus oídos una estruendosa voz que decía «no saquen la plata de este cerro porque es para otros dueños».
Los indios de Cantumarca, a donde había ido a reposar el Inca, buscando el bálsamo de las aguas termales que abundan en la región, tenían también otro nombre para la montaña: Photojsi, pues alegaban que cuando quisieron horadarlo en busca de mineral, hizo un gran ruido. Pero el fonema Potoj no significa estruendo en quechua, pero sí en aymará, de manera que la historia del cerro sería anterior a la dominación de los incas, cuando las tierras de la altiplanicie eran señoreadas por los aymarás. A los indios les parecía que la montaña era también una mujer y la llamaron Coya, equivalente a Reina. ¿Acaso era casual que junto a la mole de roca estuviera como un vástago suyo un cerro pequeño, llamado Guayna Potosí, que quiere decir Potosí el mozo?
Los españoles bautizaron el cerro y la ciudad que atropelladamente se formaría en sus faldas como Potosí y ése es el nombre que ha alcanzado difusión universal, como sinónimo de extravagante riqueza.
«Yo, Don Diego de Zenteno, Capitán de S.M.I., Señor D. Carlos V, en estos Reinos del Perú, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y a nombre del muy Augusto Emperador de Alemania, de España y de estos Reinos del Perú, señor Don Carlos Quinto y en Compañía y a presencia de los Capitanes, Don Juan de Villaroel, Don Francisco Zenteno, Don Luis de Santandía, del maestre de Campo Don Pedro de Cotamito y de otros españoles y naturales que aquí en número de sesenta y cinco habemos, tanto señores de vasallos como vasallos de señores, posesiónome y estado deste cerro y sus contornos y de todas sus riquezas, nombrado por los naturales este cerro Potosí, faciendo la primera mina, por mí nombrada la Descubridora y faciendo las primeras casas, para nos habitar en servicio de Dios Nuestro Señor, y en provecho de su muy Augusta Magestad Imperial, Señor Don Carlos Quinto. A primero de Abril deste año del Señor de mil e quinientos y cuarenta y cinco.»
«-Capitán Don Diego de Zenteno.- Capitán Don Juan de Villaroel.- Capitán Don Francisco de Zenteno.- Capitán Don Luis de Santandía.- Maestre de Campo Don Pedro Cotamito. Non firman los demás por non saberlo facer, pero lo signan con este signo +. Pedro de Torres, Licenciado.»
Cuando llegaron los conquistadores el cerro estaba cubierto de arbustos y matorrales espinosos. En las cumbres dominaba la paja brava, de color marrón y de múltiples usos, pues servía para alimento de llamas y alpacas y para techos y paredes. En las faldas florecían otras especies de plantas nativas, que se usaron ampliamente en la labor minera como combustible para los miles de guairas, hornos indígenas de fundición que en los primeros años de explotación iluminaban el cerro con
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