TRES RELACIONES DE ANTIGÜEDADES PERUANAS. Три сообщения о Перуанских Древностях.


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Три сообщения о Перуанских Древностях.
TRES RELACIONES DE ANTIGÜEDADES PERUANAS.

Relación por el Licenciado Fernando de Santillan.
Relación anónima (Blas Valera).
Relación por D. Joan de Santacruz Pachacuti.

Madrid, 1879.

ANTIGÜEDADES PERUANAS.

TRES RELACIONES
DE
ANTIGÜEDADES PERUANAS.
PUBLÍCALAS
EL
MINISTERIO DE FOMENTO
con motivo del Congreso International de
Americanistas que ha de mlebrane
en Bruselas el presente nño.

MADRID.
IMPRENTA Y FUNDICIÓN DE M. TELLO,
IMPMSUI DE CÁMARA DE S. M.

ÍNDICE.

Páginas.
Carta al Excmo. Sr. D. Francisco de Borja Quei-
po de Llano, Conde de Toreno............... vn
Relación por el Licenciado Fernando de Santillan. 3
Relación anónima............................. 137
Relación por D. Joan de Santacruz Pachacuti.... 231

AL EXCMO. SESOR DON FRANCISCO DE BORJA
QUEIPO DE LLANO, CONDE DE TORENO, MINIS-
TRO DE FOMENTO.

EXCMO. SEÑOR:
os razones principalmente me han movido á ro-
gar á V. E. se sirviese disponer la publicación
de los curiosos documentos, asunto de este libro,
que tengo el honor de dirigirle. Primera, que la
generosa protección de V. E. á las letras patrias se mani-
fieste una vez más, participando de un modo directo en la
obra con tanta eficacia proseguida por la Sociedad inter-
nacional de americanistas, y cuyos resultados tanto intere-
san á la historia del Mundo por España descubierto y
ennoblecido. Segunda, combatir la vulgarísima especie de
que, en su conquista primero y en su gobierno después,
sólo hubo de guiarnos la sed del oro, y que por apagarla,
sacrificamos sin piedad los naturales, ó consumimos sus
fuerzas y su ser en el trabajo de las minas y otros crueles
servicios, asolamos sus monumentos, convertimos sus ar-
reos, ajuares y tesoros en lingotes, sin que se nos diera un
ardite de su valor artístico y arqueológico, ni menos nos im-
portara averiguar quién eran aquellas gentes, de dónde pro-
cedían, qué pensaron, sintieron 6 hicieron antes que los
sojuzgásemos.
Circunscribiéndome al Perú—tierra á que corresponden
las tres relaciones de antigüedades aquí publicadas—cier-

VIII
to es,4 por ejemplo, que no fueron sus aficiones á la orfe-
brería las que hicieron que Francisco Pizarro reservase
para el Emperador las piezas más selectas de los botines
recogidos en Coáques, Túmbez y Caxamarca, sino el gran-
jearse soberanas mercedes y carta blanca con ellas para
retener en sí otras joyas más toscas, aunque de mayor
peso; cierto que el mismo César mandaba hacer pedazos
y reducir á moneda, antes de verlas, las ricas preciosida-
des que componian su quinto del tesoro de Atahuallpa;
cierto que Hernando Pizarro despojaba al adoratorio de
Pachacámac de su opulenta chapería de oro y de sus raras
ofrendas; y que los conquistadores de Quito desollaban á
honor de San Bartolomé—según la pintoresca expresión de
Fernández de Oviedo—el templo de Cayambi, cubierto de
planchas de aquel metal; y que el factor Mercado desnu-
daba de sus áureos ropajes el ídolo Apurímac, y ciertos
otros muchos despojos y saqueos. Pero, dejando aparte
que yo hubiese querido ver al monarca y soldados del
país más culto de la Europa de entonces en análogas cir-
cunstancias, y pasando por alto que muchos, muchísimos
de los actos vandálicos que se nos atribuyen—por corrup-
tela y manía, y á veces por necesidades de estilo, en libros
extranjeros, y aun propios—fueron obra de los mismos
indios en las guerras de invasión de los Incas y en las ci-
viles de los hermanos Huáscar y Atahuallpa, aun no ter-
minadas del todo al pisar nosotros el territorio de Tahuan-
tinsuyo; 6 cuando no, invenciones de un Fr. Marcos de
Niza, digno corresponsal del iracundo Apóstol de los indios,
—también es cierto que desde los primeros años de nuestra
conquista, entre aquellos codiciosos y rudos aventureros,
así eclesiásticos como seglares, hubo más de uno que ob-
servase con atención y acierto las antiguallas del imperio
que iba ganando, y las estudiase y describiese, conserván-
dolas así á la posteridad, y dando principio á esa serie de
monumentos históricos, que ha sido y será la base más se-

IX

gura y razonable de toda investigación que se emprenda
de las cosas y de los tiempos del Perú anteriores á su des-
cubrimiento.
El piloto Bartolomé Ruis no se limitó á demarcar y
describir las costas peruanas, que vio el primero, sino que
observó y recogió de sus habitantes y de sus costumbres,
trajes, comercio é industria interesantes pormenores; y otro
tanto hicieron poco después sus compañeros de oficio Pe-
dro Corso y Juan Cabezas ó de Grado, por el pueblo de su
naturaleza, cuyas noticias se consignaron en la Relación del
códice cxx de la Bibl: imp. de Viena (publicada en el t v
de la Colee, de docum. inéd. para la hist de España), y
en la Historia general y natural de las Indias, de Gonzalo Fer-
nández de Oviedo. No anduvieron ociosos en esa parte los
secretarios de D. Francisco Pizarro Francisco de Xerez y
Pedro Sancho; y de los simples soldados conquistadores
merecen citarse con gran encomio las dos Relaciones de
Miguel Estete, natural de Santo Domingo de la Calzada,
una impresa con el libro de Xerez, la otra inédita y citada
como anónima por Prescott en su Conquista del Perú; la de
Rodrigo Lozano, natural de Salvatierra de Badajoz, hijo de
Gonzalo Pérez Lozano y María Méndez, vecino y regidor
de Trujillo en los Yungas, con la cual compuso principal-
mente el cronista Agustín de Zarate sus primeros libros de
la Historia del Perú; la del jerezano Francisco de Chaves, y
los Anales de Juan de Oliva, citados por el jesuíta autor de
la segunda Relación de este volumen; y aunque hasta aho-
ra no se ha encontrado escrito alguno de ellos, debe hacer-
se mención en este lugar de Francisco de Villacastin, Tomás
Vázquez, García de Meló, Alonso de Mesa9 entre otros mu-
chos, llamados á declarar siempre que se trataba de infor-
maciones oficiales acerca de antigüedades peruanas, en
calidad de muy conocedores de éstas y de la lengua qui-
chua, y no otra cosa parece por sus dichos, conservados en
aquellos documentos*

X
De clérigos y religiosos, se cuentan al buen Fr. Domin-
go de Santo Tomás, que al estudiar el idioma de los natu-
rales, de que compuso el primer Arte y Vocabulario cono-
cidos, investigó sus costumbres y ceremonias religiosas,
consignándolas en escritos que vieron y aprovecharon al-
gunos cronistas del Perú; el P. Cristóbal de Molina, com-
pañero de Almagro en el primer descubrimiento de Chile
y autor de una Colección de pinturas donde figuraba todo el
tcamino andado y descubierto desde Túmbez al rio Mau- *
le, y las naciones, gentes, trajes, propiedades, ritos y ce-
remonias, cada qual á su manera de vivir, con otras mu-
chas cosas á estas anejas;» trabajo que remitia al comen-
dador Francisco de los Cobos, por conducto de Henao, su
criado, en 12 de Julio de 1539.—Y esta época, anterior á
la pacificación del Perú, alterado por los bandos de alma-
gristas y pizarristas y por el alzamiento de Gonzalo Pi-
zarro, época en que predominan los trabajos históricos
espontáneos de los conquistadores y primeros vecinos de
aquel reino, ciérrase con la obra más grande y acabada en
su género, con la Segunda parte de la crónica del Perú, del
príncipe de los cronistas americanos, Pedro de Cieza de Leony
en que se trata «del señorío de los Ingas Yupangues, reyes
antiguos que fueron del Perú, y de sus grandes hechos y
gobernación; qué número de ellos hubo, y los nombres que
tuvieron; los templos tan soberbios y sumptuosos que edi-
ficaron, caminos de extrema grandeza que hicieron, etc.,»
terminada en 1550; lá cual, no se sabe quién, dirigió anó-
nima y como simple relación por los años de 1562 ó 63, al
Excmo. Sr. D. Juan de Sarmiento, Presidente del Con-
sejo de las Indias, y fué atribuida por Prescott, sin duda
por error de copia, á la persona á quien iba dirigida; libro
inédito todavía, aunque me aseguran que actualmente se
imprime en París.
A esta serie deben también agregarse, en mi concepto,
los dos 6 tres tratados del franciscano Fr. Marcos de Niza,

XI

con que ei P. Juan de Velasco tejió la primitiva historia
del reino Quitu: Conquista del Perú, Ritos y ceremonias de
los antiguos quitus, y Las dos líneas de los señores del Cusco
y del Quito. No los conozco ni creo que nadie sepa de
ellos actualmente; pero si no son más verídicos que sus
relaciones de la conquista de Quito, comunicadas á Las
Casas, y las de las Siete ciudades de Cívola y Quibira,
sospecho que con ellas no se ha perdido gran cosa.
Allanado el Perú con la derrota y muerte de Gonzalo
Pizarro y el exterminio ó compra de sus secuaces, fué hora
de que el gobierno de España, siguiendo las sanas ideas y

TRES RELACIONES DE ANTIGÜEDADES PERUANAS. Три сообщения о Перуанских Древностях.
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EXPEDITIONS INTO THE YALLEY OF THE AMAZONS, 1539, 1540, 1639. Экспедиции в долину Амазонки, 1539, 1540, 1639 гг.

Экспедиции в долину Амазонки, 1539, 1540, 1639 гг. EXPEDITIONS INTO THE YALLEY OF THE AMAZONS, 1539, 1540, 1639.

Доклад о походе Капитана Хорхе Робледо в провинции Ансерма и Кимбайя. RELACION DEL VIAJE DEL CAPITAN JORGE ROBLEDO A LAS PROVINCIAS DE ANCERMA Y QUIMBAYA

ДОКЛАД О ПОХОДЕ КАПИТАНА ХОРХЕ РОБЛЕДО В ПРОВИНЦИИ АНСЕРМА И КИМБАЙА. Оригинал хранится в Республике Колумбия в Biblioteca Virtual Antioquia....

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