Del domingo al Lúnes 2 de mayo con las mesmas calmerías y bonanzas al norte y nornoroeste siete horas cinco leguas. Estuvimos despues desto en calma del todo, sin gobernar el navío hasta media noche, y despues ventó noroeste, y fuimos al nordeste y nornordeste mas escaso y mas largo una cuarta. Tomé el altura Lúnes á mediodía: Sarmiento y Anton Páblos, piloto-mayor, en diez grados y trece minutos. Hernando Alonso en diez menos un quinto. Aquí juzga que las aguas del rio grande de Guinéa nos habían sacado la vuelta del oeste, pues con ir al nordeste y tomar en la altura de sus bajos no los veíamos; pero vimos muchas señales de las corrientes del rio, de arroyadas, jibias, hileros, que iban de nordeste-sudueste. Anduvimos diez leguas desde ayer hasta esta hora.
Desde Lúnes á mediodía al norte cinco horas cuatro leguas con viento oesnoroeste. A esta hora se sondó en veinte y dos brazas, el fondo peñascos. Por donde entendimos que estábanmos sobre los bajos que salen del cabo de Nuño Diego, de las islas que se llaman islas de los Bijagoos, que son unos negros valientes, grandes flecheros, y muy diestros que tiran con hierba mortal, que al que hiere con ella muere rabiando. A esta hora viraron, y fuimos con poco viento al oessudueste, y por salir de placeles de poco fondo, porque con estar en tan poco, fondo no veíamos la tierra que nos hizo recatar del gran peligro que, según despues supimos, hay allí: y así le fuimos dando resguardo. Fuimos por aquí tres horas, y viramos la vuelta de tierra, y fuimos al nordeste toda la noche una cuarta mas y ménos, y siempre íbamos dando en ménos fondo. Destos placeles ya fuimos disminuyendo hasta siete brazas y media, Aquí vimos la tierra algo alta. A las seis de la mañana viramos, y fuimos al sudueste, y dimos en doce brazas de fondo, y desde aquí volvimos la vuelta de tierra al noroeste: y mártes á mediodía tres de mayo tomamos la altura: Pedro Sarmiento en diez grados y 48 minutos; lo mesmo verificó Anton Páblos, y Hernando Alonso. Anduvimos por altura dende ayer á hoy catorce leguas estando en seis leguas de tierra y en once brazas de agua.
Desde el mártes al miércoles 4 de mayo fuimos, el mártes seis horas al noroeste, y viramos al oeste y oesnoroeste y noroeste con bonanza hasta el cuarto del alba que calmó; y con el vahajuelo que hubo fuimos de una vuleta y de otra el miércoles á mediodía, que tomamos la altura yo y el piloto mayor en once grados y un quinto. A esta hora vimos al oeste reventar unos bajos una legua poco más, ó ménos, 25 leguas.
Desde miércoles á mediodía fuimos al sur por salir de los bajos y bancos hasta media noche, y algunas veces al susueste hasta veinte y cuatro brazas de fondo. A esta hora navegando con oesnoroeste fresco súbitamente vino una turbonada de mucha agua y viento que nos vimos en mucho trabajo, porque nos tomó las velas con todas las velas arriba, y mediante Dios con la buena diligencia se tomaron las velas, y el trinquete se hizo pedazos y la de la gabia-mayor: y en pasando quedamos en calma amainados hasta la mañana que dimos vela, y con vahaje fuimos al oeste cuarta al sudueste, y luego entró ventecillo norte, y fuimos al oesnoroeste y al oeste cuarta al noroeste, y á mediodía juéves cinco de mayo se tomó el altura en diez grados y medio, de manera que abatimos desde el miércoles al juéves doce leguas y á la hora que tomamos el altura estábamos en trece brazas.
Del juéves al viérnes 6 de mayo fuimos por cima deste mesmo placel y bancos, y por salir del fuimos al susudueste y al sudueste y al oessudueste hasta el viérnes por la mañana que fuimos al oesnoroeste y noroeste y norte y nornordeste hasta las diez; y entónces viramos porque íbamos otra vez sobre los placeles disminuyendo fondo. Ibamos por veinte y cinco brazas. Este día se tomó el sol en nueve grados escasos. Por huir destos placeles abatimos 28 leguas, y entendimos ir las corrientes al sur.
Del viérnes al sábado 7 de mayo, el viérnes hubo calmas hasta media noche. Desde esta hora ventó algo el sudueste, y fuimos al noroeste y al nornoroeste hasta el sábado á las ocho de la mañana que por escasear el viento fuimos al nornordeste, y de la otra vuelta ibamos al noroeste y al oesnoroeste. A mediodía tomamos el sol en diez grados y medio. Anduvimos 25 leguas.
Desde sábado al domingo ocho del mes de mayo, el sábado con bonanza tres horas al noroeste legua y media. A este punto estábamos en veinte y cuatro brazas: luego escaseó y fuimos al sudueste hasta el domingo á la media noche seis leguas, y despues con sueste fuimos al oesnoroeste dos leguas, y al sudueste una legua. A las diez horas del día frescó el oesnoroeste y fuimos al norte cuarta al nordeste. A esta hora estábamos en treinta y tres brazas. Fuimos por aquí hasta mediodía que tomó Sarmiento el sol en once grados escasos: y el piloto-mayor y Hernando Alonso en diez y cincuenta y tres minutos.
Por estos dias nos fatigaban muchas cosas: lo común era calmerías, grandes calores, torbonadas, que fué causa de mucha enfermedades. Unos padecían de calenturas, que es la pestilencia que mata en esta tierra de Guinéa con mucha celeridad; otros de granos y nacidos; otros de tullimientos de piernas y de brazos y muelas; especialmente dió una enfermedad que es contagiosa é insufrible de mal olor, contagiosa, que es hincharse las encías, y se aposteman y mueren muchos dello, y el que no muere padece mucho. Tras esto la falta del agua y el terrible calor, que se ardía la cubierta del navío, y se derretía la brea, y se desvaian las juntas y costuras de las tablas, que fué causa de hacer el navío mas agua de la que hacía hasta allí, y creo que si Dios no nos socorriera embiándonos algunos aguaceros de que se cogió algun agua padeciérase más por el gran peligro en que la sed nos pusiera; y como no teníamos con que curallos era la desconfianza de sanar general en todos, y solo Dios nos sustentó milagrosamente. ¡Él sea loado por siempre jamas! Amen. Y cuando queríamos acometer á subir altura por ir á las islas de Cabo-Verde adonde pensábamos repararnos con el ventezuelo que por gran ventura nos venía de provecho, luego dabamos en tan poco fondo y en bancos tan bajos, que por no ahogarnos nos hacíamos á la mar, y así abatíamos y percifamos lo que habíamos ganado, que era lo que sobre todo más sentíamos, y en todo nos consoló Dios del cielo y de la tierra Nuestro-Señor.
Este mesmo domingo desde mediodía con oesnoroeste fresco fuimos al norte y al norte cuarta al nordeste tres horas tres leguas. A esta hora rindió el viento al oeste (cosa bien nueva y rara en semejante altura) y fuimos al norte cuarta al nordeste, y luego al norte: y en anocheciendo alargó y fuimos al nornoroeste hasta el Lúnes á mediodía nueve de mayo que tomó el altura Pedro Sarmiento en once grados y cincuenta minutos, y Anton Páblos lo mesmo, y Hernando Alonso en once y dos tercios. Anduvimos diez y siete leguas.
Desde el lúnes al mártes diez de mayo hubo calmas, y por la maréa creciente que iba al rio grande de Guinéa, en cuya canal estábamos, nos metía sobre la tierra hasta estar en diez brazas de agua: y por el gran peligro que hay en estas tierras bajas dimos fondo á una ancla miéntras acababa la maréa de crecer para hacernos á la vela con la menguante que necesariamente nos había de sacar á la mar, y comenzando á menguar, nos levamos y fuimos con ella sondando toda la noche al noroeste cuarta al norte. Esta noche fuimos con gran confusión, porque acabado de sacar la sonda de ocho ó diez brazas, y vuelta á echar había seis y menos, y así fuimos toda la noche por unos bancos y corrientes, y donde quiera que sonaba ruido de agua como de rio echábamos la sonda y hallábamos muy poco fondo. Pasamos muchos destos bancos á que los portugueses llaman alfaques. Es esta una peligrosísima costa para navíos grandes, y no se sufre andar por ella, sinó con particular piloto de los rios de Guinéa, so pena de andar á peligro de perderse por momentos, é yendo con esta fatiga sondando, y por diferentes derrotas por salir destos bancos, navegando al Sudueste, dimos en veinte brazas y luego fuimos de la otra vuelta al noroeste y al oesnoroeste. Este día tomé el altura once grados y seis séptimos. A esta hora estábamos en treinta brazas: anduvimos diez y seis leguas.
Del martés al miércoles once de mayo al oesnoroeste hasta el miércoles por la mañana con bonanzas. Desde esta hora fuimos al noroeste y luego al nornoroeste y al norte y al nornordeste y al nordeste cuarta al norte poco; y porque íbamos disminuyendo en fondo hasta en catorce brazas viramos al oessudueste, y al mediodía tomamos el sol en doce grados y diez y, seis minutos. Anton Páblos lo mesmo; Hernando Alonso en once y cincuenta y seis minutos. Anduvimos cinco leguas.
Педро Сармьенто де Гамбоа. Путешествия к Магеллановому проливу. PEDRO SARMIENTO DE GAMBOA. VIAJES AL ESTRECHO DE MAGALLANES.
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