Модесто Басадре-и-Чокано. Перуанские богатства. Modesto Basadre y Chocano. Riquezas peruanas
Uncategorized November 23rd, 2005
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ese día la provincia de Chucuito, será el centro de grandes industrias, de
un activo comercio; será el campo fértil, del cual a torrentes se
derramará la dicha y el bienestar sobre todos los pueblos que la rodean,
será la despensa de nuestras necesitadas poblaciones de la costa.
Con sus industrias, con sus valiosas producciones, con los abundantes
y vigorosos brazos de sus numerosos pobladores, contribuirá más a la
regeneración de la Patria, y a la salvación y estabilidad de sus
instituciones, que con todas las declamaciones y exigencias de sus
falsificados representantes, y de esos Gobiernos que han pretendido
ocuparse de su bienestar, para sólo explotarlos.
La provincia de Chucuito no debe a los Gobiernos de la República una
sola obra pública, un sólo bien, una sola medida, que demuestre el más
pequeño interés por su dicha y progreso. [206]
Tamarugal
Me perdonaran mis lectores, si en los renglones siguientes, hallan
repetidas algunas ideas más, publicadas en los artículos anteriores; pero
creo que la importancia del asunto me permite llamar nuevamente la
atención de los sabios sobre la Pampa del Tamarugal, y dedicarle un
artículo especial.
¿Qué ha sido en los siglos remotos y lejanos la Pampa del Tamarugal?
¿Ha sido en su origen un lago de agua dulce, como el Titicaca por ejemplo,
o ha sido un brazo de mar, en aquella remota época, en que las costas del
Perú, se hallaban en gran parte aún sumergidas bajo el nivel del Mar? El
sabio que estudie con empeño ese fenómeno geológico, podrá quizás aceptar
una u otra base de sus opiniones, o las dos a la vez, separando las épocas
en uno u otro caso. Sin pretensión a ser considerado sabio ni a que mis
opiniones puedan merecer siquiera mediana aceptación, quiero sin embargo
exponer mis impresiones locales, y dar a conocer mis ideas, tan sólo
fundadas en el examen de esas localidades.
En mi concepto, el territorio que hoy forma la [207] Pampa del
Tamarugal, llamado así los Algarrobos que allí han existido y aún existen
en limitadas cantidades; ha sido, en la más remota antigüedad, un brazo
del mar, formando un estrecho, que separaba el continente y su cordillera
de los Andes, de las alturas donde hoy existen la población de la Noria y
las Serranías de las Minas de Guantajaya y Santa Rosa etc. Los grandes
depósitos de sal marina que se hallan en esas cordilleras, y en las
altiplanicies de la Noria, Guantajaya etc., como puede cerciorarse
cualesquiera viajero que tome el ferrocarril de Iquique a la Noria.
Pruébalo igualmente la gran cantidad de pájaros marinos muertos, los nidos
de estos hasta con huevos y los mismos depósitos de huano, que se
encuentran en grandes cantidades, a más o menos profundidad, a los bordes
de la Pampa del Tamarugal; estos bordes pueden considerarse como las
playas de ese Estrecho marítimo. En esos Depósitos de Huano se encuentran
huesesitos de pescado, y otros despojos que demuestran su origen del todo
marino. En el curso de los siglos el terreno se ha ido levantando; lo
mismo ha sucedido en casi todos los territorios de los continentes; ese
brazo o estrecho de mar se ha convertido en un lago de agua salobre, pues
los vientos constantes del Sur, y la misma acción de las olas ha traído
grandes masas de arena, que han cerrado su embocadura, como se puede
colegir de la formación del terreno en las inmediaciones de la Bahía de
Chipana, donde aún existe con agua salobre una especie de Laguna, resto de
la grande que antes formaba también resto del estrecho marítimo citado:
ese brazo o estrecho ya convertido en Laguna se ha secado en el curso de
los años, dejando como todas de su igual aparecido origen, grandes y
palpables depósitos de sal marina, que hoy se pueden reconocer en todas
esas comarcas. [208]
Entonces han sobrevenido las posteriores inundaciones de esos campos.
Las constantes filtraciones de las aguas de tan altas cordilleras; los
perennes riachuelos de agua que de esas cordilleras bajan convertidos en
ríos muchos de ellos en los meses de grandes aguaceros y nevadas en las
cordilleras Noviembre a Abril; han llenado esa laguna, esa hoyada, dejando
esa gran masa, y han formado una gran masa de agua, un lago interior, un
pequeño Titicaca, cuyas aguas salobres, por la mesida de las aguas dulces
que bajaban de las cordilleras con las saladas existentes como resto del
estrecho marítimo, han ido poco a poco perdiendo su carácter marino para
convertirse en aguas, saturadas si con sal, pero parecidas a las actuales
del Titicaca. En ese lago interior han existido pues; sólo restos del
hombre no se han hallado aún.
Ha sobrevenido enseguida otra transformación. Las aguas de ese lago,
se han sumergido, o se han evaporizado por los intensos fríos de las
noches, por los ardientes rayos del sol, dejando en sus abandonadas y ya
secas orillas o playas, residuos de las sustancias que han tenido en
solución. A esa transformación ha debido haber contribuido los grandes
cataclismos, los grandes terremotos que en edades anteriores, cuando esas
cordilleras se hallaban cubiertas de tantos y tan activos volcanes, hoy
apoyadas en gran parte, han trabajado tanto esos territorios. Las aguas
han casi desaparecido; sólo han quedado sus sedimentos; estos se han
resecado; se han rajado en gran cantidad de trozos y en todas direcciones.
Los terremotos han elevado unos terrenos, han sumergido otros; esos
terrenos, donde han alcanzado las humedades, han producido planteles y
grandes árboles; se han formado los grandes bosques de algarrobos, que son
los primitivos Prosopis o Acacias del territorio Peruano; y esos hoy
áridos [209] y arenosos campos han sido verdes vergeles cubiertos de pasto
y arboledas; las momias de esta aún se hallan cubiertas de capas de arena.
Más tarde ha sobrevenido otra transformación. El terreno ha carecido
de la humedad necesaria para alimentar esos pastos y esos árboles; la
vegetación en casi su totalidad ha cesado; los árboles y arbustos casi por
completo se han secado; el excesivo calor los ha quebrantado y destrozado
están convertidos en seca leña, sus verdes hojas, sus ramas con polvo.
Esta es la época actual, la presente faz de esos campos; en ellos no se
ven hoy lagos o lagunas; las aguas subterráneas son las destiladas de las
cordilleras, son las conducidas por las quebradas, en las avenidas de la
Estación de aguas; quienes más tarde, ni esas aguas tanto escasas, se
hallaron en esos campos; cada año las aguas de las cordilleras son más
escasas. Donde hacen veinte años se hallaban aguas corrientes, humedades
abundantes, ya no se ven sino sequedad y polvo: muchos canchones han
tenido que ser abandonados por la falta de aguas para sostener las
plantas. Si llueve pues en las cordilleras, esos canchones, esos campos,
tendrán vida; si no se cambian las condiciones climatológicas de esos
territorios, si no llueve como antes, todos esos campos se convertirán en
desiertos: sus días serán contados. En el territorio existente entre la
Pampa del Tamarugal y el mar exclusivamente se hallan los depósitos de
caliche, materia prima del Salitre, y madre del Yodo. En la Pampa misma se
hallan los depósitos de bórax, y en las cordilleras abunda también esta
sustancia. Las minas de plata, tan afamadas de Huantajaya y Santa Rosa, se
hallan al lado de los depósitos de caliche; pero los metales preciosos no
escasean en Yabricalca y Challascolla; no faltan en los demás cerros de
las cordilleras. [210]
En esa Pampa del Tamarugal he dicho que han existido campos verdes, y
por consiguiente seres animados de vida. El señor don Evaristo Beas,
anciano y respetable vecino de Iquique me aseguró en Mayo de 1876, haber
visto encontrar, en un punto entre el antiguo pueblo de la Rinconada, y el
actual caserío de la Cabrería, restos de animales muy grandes, y osamentas
en gran cantidad. Indagada por mí la verdad de estos asertos, logré
averiguar que efectivamente esas osamentas habían sido halladas, y que las
había recogido un señor Zapater. Ese esqueleto tenía, según se dijo,
veinte y cuatro pies de largo, con cabeza larga, y angosta, con dientes
muy afilados, y muelas anchas y grandes, los huesos de los brazos y
piernas muy gruesos y fornidos, y la cola larga. El señor Beas me aseguró
además, que en las inmediaciones de la misma Cabrería se habían hallado
restos de un animal cuyas quijadas eran parecidas a la de un caballo.
¿Sería quizás un Nuennul? Sabido es que restos muy antiguos del caballo se
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