Модесто Басадре-и-Чокано. Перуанские богатства. Modesto Basadre y Chocano. Riquezas peruanas
Uncategorized November 23rd, 2005
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La laguna Titicaca, en sus extensas orillas, tiene notables bahías,
de las cuales se puede hacer benéfico uso en épocas no muy remotas,
sosteniendo como es de esperarse, un provechoso comercio.
La bahía de Puno, donde hay un muelle, y la de Chililaya, (Bolivia)
ofrecen ventajas notables a la industria y al comercio. En casi toda la
extensión de sus orillas, ofrece la Laguna facilidades para embarcar
frutos del país, o desembarcar mercancías. Inmediata a Vilquechico, y
cerca de un antiguo Palacio de los Incas, existe un excelente puerto, del
que hacía uso el Inca cuando se embarcaba para las islas de la Laguna:
Conima, Achacache, Guarina, etc., son puertos que frecuentan los navíos
(balsas) mercantes de la Laguna.
Las islas de Soto, Amantini, Tiquili, Coati, Campanario, etc., son
muy productivas de papas, cebada, etc. En esas islas se hallan montones
inagotables de piedrecitas, blancas y negras, más o menos del tamaño de un
huevo de gallina, que sirven para empedrar los patios de las casas de
Puno, etc., formando muy vistosos dibujos. ¿Qué origen tienen [201] esas
piedrecitas? ¿Cómo se hallan exclusivamente en las islas? Estos son
misterios que nos es imposible aclarar.
Desde que se pasa el Desaguadero, y se toca con las orillas de la
tercera laguna, y en todas las riberas sur de esa tercera laguna, y de la
totalidad de las riberas de la segunda Laguna, que es la central y grande,
se encuentran, en sus orillas, a los indios urus. ¿Quiénes son estos
indios? El historiógrafo Herrera (14) dice en su obra que los urus eran
los más salvajes que conocía, y que preguntándoles que de donde eran,
contestaban que «no eran hombres sino urus»; y agrega, que en ese tiempo
se hallaban grandes poblaciones de ellos viviendo en balsas de totora,
amarradas a las rocas en tierra. Los urus de 1601, cuando Herrera publicó
su obra, son los mismos urus de 1883; no han adelantado un sólo paso en el
camino del progreso y civilización, a no ser que sea considerado progreso
el que se emborrachen constantemente, como lo creen algunos de nuestros
modernos dilettanti, devotos constantes de conocidas tabernas.
Los urus han vivido y siguen viviendo sobre balsas de totora muy
grandes, sobre las cuales habitan, abrigados por tolderas construidas de
arcos de chaclla, [202] cubiertos de esteras dobles de la misma totora. La
chaclla es un mimbre delgado, que crece en abundancia en los lugares
abrigados de la laguna, da una flor amarilla, y produce una vainilla de
semillas, parecida a la del Algarrobo. Un primitivo fogón hecho de
arcilla, les sirve de cocina; su alimento es el abundante pescado, que
contiene la Laguna; los innumerables pájaros que frecuentan esas aguas y
algunas papas y quinua, que cambian con los extranjeros para ellos de
tierra, que habitan esas comarcas. Los urus son indios en su configuración
y color, aún más oscuro, que el de los Quichuas y Aymaraes que los rodean,
y con quienes evitan enlaces y relaciones. Visten de tejidos fabricados
por sus manos, y con lanas ahora de oveja, antes de llama, que sus
cambalaches les proporcionan. Los urus hablan un idioma especial, con gran
acopio de palabras de la lengua Aymará; siendo hoy muy difícil conocer si
su lengua es primitiva, o un dialecto del Aymará, único idioma que se
habla en esos territorios. Frecuentan los templos de los pueblos de la
provincia de Chucuito, en los días notables de las festividades; no
olvidándose los hábitos de asistencia rigurosa, que los ilustrados
Jesuitas les impusieron, y a que entonces se sometieron, vista la
moralidad de esos sacerdotes; esos hábitos de asistencia religiosa se
hallan hoy muy relajados, en atención a la poca escrupulosa conducta de
los llamados sacerdotes, que el Obispado del Cuzco remite a esos lejanos
pueblos. Ignoran si los Reyes de España imperan sobre esos países; y la
República sólo la conocen por las excesivas gabelas, que la Libertad les
proporciona cada día. Ignoran también (¡¡qué temeridad!!) las ventajas de
la Libre Constitución, que nos rige; y los beneficios del afamado sistema
Representativo; son unos verdaderos brutos en cuanto a la moralidad e
ilustración de la Prensa, y nuestros hombres [203] grandes para ellos
son…, como si no existiesen ¿Cómo es posible tolerar sobre la faz del
territorio nacional hombres tan ignorantes de nuestra ilustración,
ciencias y patriotismo? ¿Cómo considerar como hermanos a hombres que jamás
han oído siquiera mencionar los nombres de nuestros grandes oradores, de
nuestros grandes hombres de Estado, de nuestros sabios patriotas, que nos
han traído la Alianza con Bolivia, por ejemplo? Estos urus son seres
inútiles; sólo piensan en su Balsa, en su modesta familia, en conseguir lo
suficiente para emborracharse, en los días de las festividades de sus
pueblos. Por sus poblaciones; porque las aglomeraciones de Balsas son
verdaderos pueblos, pasan los vapores, que velozmente surcan las aguas de
la Laguna, y ellos ni miran siquiera a la tan inmensa máquina de moderno
progreso. De alguna de sus Balsas, ven rápidamente pasar los trenes del
ferrocarril de Arequipa a Juliaca y Puno, y no se mueven siquiera para
contemplar tan grande adelanto de la edad presente.
En las orillas de los lagos de la Suiza, se han encontrado sumergidas
las habitaciones de muy antiguos pobladores. Esas poblaciones según se
deduce, han existido aún antes de la conquista de esos pueblos por los
Romanos; y en esa remota época se ignoraba por completo la existencia de
esas numerosas tribus lacustrinas.
Trabajos y estudios modernos han hecho patentes la existencia de
pueblos muy primitivos, que han habitado esos territorios; y de esos
descubrimientos se han extraído armas y utensilios domésticos, que
comprueban lo muy atrasado que en ciencias y artes se hallaban esos
pobladores, en épocas tan remotas. Últimamente se han hecho grandes
trabajos, a orillas de esos lagos de Suiza; y se han conseguido los más
pingües resultados; sus utensilios domésticos [204] etc., todo demuestra
un pueblo muy primitivo; una raza que desconocía aún el uso del fierro.
Muy digno de un serio estudio, sería el hacer las debidas
comparaciones entre esos pueblos, habitantes de los lagos de Suiza, las
poblaciones flotantes de los ríos de la China y nuestros urus; en vista de
los restos conseguidos en los últimos trabajos y el modo de vivir de los
Chinos y urus, pueblos tan difíciles para cambiar o modificar siquiera,
sus hábitos y costumbres.
Los campos de los pueblos de Chucuito, de que he hecho mención son
muy feraces, y en notable abundancia producen víveres y ganado vacuno y
lanar. Esos pueblos gozan de un clima aunque frío, sano y conveniente; el
Lago modifica sin duda los fríos, consiguientes a su gran altura. Esas
poblaciones tienen provechoso y constante comercio con los pueblos de
Bolivia, y con los colindantes del Perú, Moquegua, Arequipa y Tacna. La
Laguna rinde inmensas cantidades de bogas y suches, no escaseando el
sabroso umanto. Inmensas tropas de flamencos, patos, ibis (el pájaro
sagrado de Egipto) gallaretas, etc., se encuentran en todas las orillas de
la Laguna.
Los ganados vacunos y lanar abundan en las estancias y haciendas,
manteniéndose el primero en grandes tropas con el llacho, pasto, que crece
debajo de la agua a orillas de la Laguna, y con la misma totora tan
abundante.
El carbón de piedra brota por todas partes, en las orillas sur de la
Laguna.
Las minas de plata, de cobre, etc., son abundantes; allí está la
portentosa mina de Cacachara con sus grandes socavones, etc. Allí está el
gran socavón de la Gabia, desconocido casi y olvidado, por el cual pasa un
hombre a caballo; allí están los cerros de Guacullani y Pisacoma; allí
están las abandonadas [205] y opulentas minas de Santa Rosa, etc. Sólo se
esperan capitales para producir, como las minas actuales de Bolivia,
inmensas riquezas; brazos vigorosos abundan para impulsar las industrias y
el comercio. Allí está todo, todo lo que el hombre necesita para su
adelanto y bienestar, ¿qué falta pues? Falta la paz; falta que se
establezca sobre esos pueblos un Gobierno, que con mano honrada, vigorosa
y enérgica, contenga la anarquía y revolución; un Gobierno que proteja la
industria y castigue el ocio y el crimen; un Gobierno que se olvide de las
bellas teorías y que obligue por la fuerza si es necesario a que todos y
cada uno cumpla con su deber.
El día que en estos lejanos pueblos se inaugure tal orden de cosas,
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