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visto, es la extraída de Carabaya, y de las quebradas de San Juan [156]
del Oro, o sea, Tambopata. Del Cuzco y de un punto de ese departamento,
llamado Cajamarquilla, he visto cortezas muy parecidas a la legítima
cascarilla, pero le faltaba lo esencial, cual era la sal quina, que hace
el verdadero valor de la calisaya.
Las cascarillas de Loja (), y de Cartagena (Nueva Granada),
que yo he examinado, son inferiores a la calisaya, como lo demuestra la
gran diferencia de precio en los mercados de Europa y Estados Unidos. De
Cartagena he visto muestras parecídisimas a la calisaya, pero, según
entiendo, tienen menor cantidad de quina, y se diferencian de la calisaya,
además, en no tener espinas -de estas espinas me ocuparé después, por ser
una cualidad especial de la cascarilla calisaya, y que facilita su
reconocimiento.
Últimamente se ha extendido en el corte de la cascarilla, a
los valles al Norte de Apolobamba, a los de Yungas y a los de Cochabamba.
He conocido a un señor Rada, que estableció esa industria en Cavinas, y
aún mas al Norte; las cascarillas que logró reunir, las embarcó en el
Beni, y después en el Madera, y las condujo así al Amazonas y ciudad del
Pará. Según me dijo el señor Rada en ésta, de vuelta de su viaje del Pará
a Europa, la expedición le fue muy favorable. Cavinas es una Misión de los
Padres Franciscanos, situada a inmediaciones de la embocadura del Madidi
en el Beni. Los indios de la comarca son altos y muy bien formados; he
visto a varios de ellos en 1859, en el convento de San Francisco, de La
Paz, donde me los presentaron los Padres Sáenz y Comas. Cavinas tiene gran
nombradía en La Paz, por el excelente cacao que produce. Todas las
cascarillas, falsas o verdaderas, pertenecen, como el café, a la familia
que, los botánicos llaman Rubiáceas, y a la tribu o división Chinconeas.
Estas cascarillas son consideradas falsas o verdaderas, porque [157] las
llamadas falsas no tienen ninguno de los alcaloides que deben tener las
cortezas, que producen las curas de las fiebres paludinas y periódicas.
Entre las cascarillas que se consideran falsas, las más notables son la
cascarilla blanca y la ovalifolia, clasificadas por el naturalista Mutis:
la cascarilla llamada noval por Mutis; varias de las especies clasificadas
por Guibourt, procedentes de Loja; las cascarillas exportadas del Cuzco, y
antes de Carabaya, que producen una sustancia especial, a la que los
químicos han puesto el nombre de Aricina, por haber sido esas cascarillas
exportadas por el puerto de Arica: las cascarillas varias exportadas de
las montañas de Huamalies, Chanchamayo y Huánaco, etc. Las cascarillas
verdaderas, que a la vez contienen las sales conocidas con los nombres de
Quinina y Chincoñina, tienen, en más o menos cantidad, esas sales, y, por
consiguiente, el antídoto verdadero y eficaz para todas las fiebres
paludinas. Estas cascarillas se consiguen en y en la provincia de
Carabaya, del Perú, de árboles hasta de veinticinco pies de altura, y de
dos a tres pies de diámetro en el tronco. No sé que clase de árboles son
los que producen en Cartagena y Loja, cascarillas, que también contienen
Quinina y Chinconina; pero creo que serán, poco más o menos, iguales a los
que he indicado, en cuanto a su altura y grosor. Como mi objeto es hacer
un estudio, solamente, de la cascarilla calisaya nuestra, y del sistema
que se emplea para conseguirla y beneficiarla, me contraeré, a solo la
explotación de la verdadera cascarilla calisaya, tal como la he visto en
las montañas donde se produce; y de los sistemas empleados para
conseguirla, y prepararla para su exportación.
Nuestro hábil y entusiasta naturalista Raimondi, describe así la
cascarilla calisaya: «La familia de las Rubiáceas, comprende vegetales
herbáceos, arbustos [158] y árboles elevados; sus hojas son opuestas, o
verticaladas, y provistas de extípulos interpeciolares, sus flores
auxiliares o casi terminales, tienen el cáliz soldado con el ovario, y la
corola monopétala, regular, isostenión, de cuatro a cinco divisiones. El
ovario es inferior, presenta dos, cuatro, cinco o más celdillas, y
sostiene un estilo simple, rematado por un estigma de tantos lóbulos,
cuantas son las celdillas del ovario. El fruto es muy variado, puede ser
una baya, una cápsula, o una drupa de semillas solitarias o numerosas,
provistas de un albumen cárneo o carnoso. Trousseau y Pidoux describen así
a la cascarilla calisaya: «Cáliz adherente, limbo de cinco dientes, corola
monopétala, infundibuliforme, de cinco divisiones, tubo cilíndrico y
anguloso, cinco estambres insulsos en lo interior del tubo, ceja oval,
prolongada, coronada por los dientes del cáliz, bilocular y bivalva;
celdas que contienen muchas simientes membranosas en sus orillas. Árboles
grandes con tallo leñoso, de hojas y ramas opuestas, y flores dispuestas
en panojas tirsiformes». Las flores que yo he visto de la calisaya, son
blancas, de poca y especial fragancia, y son dispuestas en figura de
corimbo.
La cascarilla calisaya se presenta en el comercio bajo dos clases:
calisaya tabla y canuto. La tabla se presenta en tablas de corteza, cuya
longitud varía desde quince a veinte pulgadas, ancho dos o tres, del
grueso de dos a cinco líneas: estas últimas, es decir, las más gruesas,
son, por lo general, producto de árboles añejos. El canuto es el producto
de las ramas delgadas; y a esta cascarilla no se quita la corteza
exterior, como a la tabla. La cascarilla calisaya tiene un gusto muy
amargo y astringente; su color interior es amarillo anaranjado, con tinte
rojo, la tabla quebrada se parte por igual, sin que la fractura deje
puntas. Puesta la tabla en la parte interior, contra los rayos del sol,
indica puntos relumbrantes: [159] pasada la mano por esa superficie,
penetran en el epidermis cantidad de espinitas, que se desprenden
fácilmente de la corteza; especialidad que no tiene ninguna otra
cascarilla conocida por mí. La cascarilla tabla calisaya, en la parte
exterior de la primera corteza, es decir, la adherida al tronco, que es la
que se exporta, tiene hendiduras en figura de pequeñas conchas; el centro
de estas conchas es de color rojo subido, con tinte café, los bordes de
las hendiduras o conchas son de un color morado con tinte de sangre de
toro -de allí su nombre calisaya o culisalla, que significa morado. La
cascarilla calisaya tiene dos cortezas: una interior, la pegada al tronco,
que es la que se aprovecha y forma la cascarilla tabla de exportación, y
otra, la corteza, exterior o epidermis, que es de un color gris, se halla
cubierta con más o menos cantidad de líquenes parásitos, y que se bota
cuando se beneficia el árbol, según lo explicaré después, cuando trate de
ese punto.
La cascarilla calisaya es la que da mayor cantidad de quinina, que es
el verdadero remedio contra las fiebres; y debe producir de 3 y 4 por
ciento de quinina, es decir, que cien libras de cascarilla calisaya
legítima deben producir de tres a cuatro libras de quinina pura y
comercial. Sólo se beneficia la cascarilla tabla para la producción de
quinina, la cascarilla calisaya canuto, generalmente se emplea como
cortante, dándose bien pulverizada, como bebida o en infusión.
El individuo o sociedad que pretenda establecer la industria del
corte de cascarilla, si no conoce el sistema, tiene forzosamente que
buscar un capataz o administrador que haya ya entrado a la montaña; sea
baqueano, es decir, esté acostumbrado a esa clase de labores, y pueda
manejar la gente o peonada, que se va a poner a sus órdenes. En Charasani
o Pelechucos, se hallan, a mi juicio, los mejores baqueanos [160] para
esta industria. En Sandia, Sina o Quiaca, también los hay, pero recomiendo
con preferencia los primeros. Ese baqueano administrador tiene sus
subordinados de dos o tres sotas, según él número de peones cortadores o
apiris, que son los peones cargadores. Los apiris o peones cargadores, se
dividen en dos partidos: unos, que son los que cargan la cascarilla
cortada, desde el punto que se ha hecho el corte, al depósito central; y
los apiris que introducen los víveres, según sean las necesidades. El
depósito central es algún punto a distancia del corte, hasta el cual
pueden entrar llamas o burros (¡allí llamados vizcaínos! sin duda, por lo
condescendiente de su carácter) a sacar la cascarilla a la población,
donde se halle establecido el almacén grande, que recibe toda la
cascarilla cortada, la empaca y la exporta a la costa; y que, a la vez

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