Модесто Басадре-и-Чокано. Перуанские богатства. Modesto Basadre y Chocano. Riquezas peruanas
Uncategorized November 23rd, 2005
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Chile y del Perú, a bordo de la [151] corbeta Descubierta, y a órdenes de
Malaspina. A bordo vino como naturalista don Teodoro Haenke, natural de
Bohemia; era un hombre completamente consagrado a las ciencias. En 1792,
Haenke regresó a España, de donde hizo nuevo viaje a Chile y al Perú en
1794, y desde esta fecha hasta el año de 1817, en que falleció en
Cochabamba, se dedicó con asombroso entusiasmo a reconocer y recorrer
todas las montañas, ríos, etc., de esta parte del Continente, y, en
especial, del Alto Perú, hoy Bolivia. Pérdida muy grande han sufrido las
ciencias al perderse, en Cochabamba, todos sus manuscritos, como
consecuencia de la guerra de la Independencia. Haenke fue, según creo, el
primero que dio a conocer con todos sus especiales caracteres y ventajosas
aplicaciones, la cascarilla calisaya, originaria, según se creía,
solamente en el territorio de Bolivia, y que hoy se sabe se encuentra
también en el Perú, y en la parte de las montañas de Carabaya.
En 1846 vino al Perú el naturalista Weddel, inglés de nacimiento,
pero desde joven educado en París. Weddel era comisionado por el Museo de
Historia Natural de París, para hacer un estudio especial de la chinchona.
Tuve el honor, para mí muy grande, de conocer al señor Weddel, y de darle
cabalmente las muestras de la verdadera chinchona officinalis, que han
sido grabadas en su obra sobre cascarillas. Weddel penetró a las montañas
de Tambopata (San Juan del Oro) en ese mismo año, y también pasó a
Bolivia.
A su regreso casó en Arequipa con la señorita Bolognesi, hermana de
aquel honrado e ínclito Jefe, que quemó su último cartucho, en Arica, en
Junio 5 de 1880. ¡¡Ardientes lágrimas se agolpan a mis ojos, al recordar
la prematura muerte de mi amigo el coronel don Francisco Bolognesi, y la
actual degradación de mi Patria!! [152]
En 1852, Weddel volvió al Perú y Bolivia, a seguir sus científicos
estudios, y ha publicado sobre cascarillas la obra más completa que yo
conozco sobre el particular, adornada con grabados de primera clase. En
nuestra Biblioteca existía un ejemplar, obsequio grato de su autor; tan
importante obra se ha perdido ya.
En 1860 el señor don Clemente Markham, inglés, vino a Lima, y de aquí
pasó a Carabaya y Bolivia, comisionado por el sabio y previsor Gobierno de
la Gran Bretaña, para conseguir semilla de la cascarilla calisaya, y
conducirla a la Isla de Ceylán, y a las montañas Himalayas, y propagar
allí sembríos de tan utilísima planta. El señor Markham, con la constancia
de un inglés, y con los abundantes fondos que se le proporcionaron, logró
por completo el objeto de su comisión; estudió la clase de terrenos que
eran más convenientes para la plantificación y cultivo de esos árboles; en
persona se dirigió al Ceylán e Himalaya, y ayudado de hábiles botánicos e
inteligentes horticultores, formó grandes sembríos de cascarilla calisa,
ya, que producen en notables cantidades, cada año más abundantes, las
quinas y quininas, tan necesitadas en el Hindostan, y demás colonias
inglesas, como igualmente en la Gran Bretraña, para la curación de
fiebres.
Con motivo de las publicaciones hechas en Inglaterra sobre los
resultados tan favorables del sembrío de cascarilla, y de su conveniente
cultivo, varios inteligentes especuladores, han establecido en Bolivia
chacras de cascarilla, formando sementeras en gran escala; buscando las
mejores semillas de la calisaya legítima, y estableciendo el sistema
adoptado para su cultivo en la India. Un señor alemán, don Oton Richter,
ha formado una gran Hacienda de cascarilla en Yaní, quebrada por la cual
baja uno de los muchos ríos que se desprenden de las grandes alturas del
[153] Illampu en el departamento de La Paz, y provincia de Larecaja,
(Bolivia). Y no se ha contentado con formar esa hacienda, sino que a su
costa, ha abierto un ancho camino de herradura, que le permite el libre
tráfico a los valles de Yaní, y facilita en algo también la entrada a los
lavaderos de oro de Tipuani, etc.
En la misma provincia de Larecaja existe un valle llamado Zongo, en
el cual la familia del finado señor don Manuel Ballivian, tenía grandes
posesiones. En ese valle existían no pequeñas cantidades de árboles de la
cascarilla, que han sido cortados y explotados: los propietarios señores
Ballivianes, y otros, han tratado de formar, en esos puntos, nuevos
sembríos, y hoy día hay bien fundadas esperanzas de que no se agotará,
como era de temerse, la producción en Bolivia de tan importante articulo
de exportación.
Haenke, según informes, fue el primero que hizo conocer las
especiales cualidades febrífugas de la calisaya, existente en ese entonces
(principios de este siglo) en las montañas de Apolobamba, departamento de
Caupolicán, en Bolivia, en abundantes cantidades. A consecuencia de la
guerra de la Independencia, y los trastornos sobrevinientes hasta la
exaltación al mando supremo de Bolivia, del General don Andrés Santa Cruz,
la exportación de cascarilla de Bolivia fue limitada; sólo en 1831 se
estableció la gran compañía exportadora de cascarillas, bajo la inmediata
dirección del señor don Francisco Heros (12). En años posteriores, y
cuando subió al mando [154] el General don José Ballivian, se formó una
nueva Compañía que dirigían en La Paz, los señores don Pedro Portal y don
Jorge Tezanos Pinto; compañía que fue favorecida por muy notables
utilidades.
La mayor parte de los numerosos valles que existen al lado Este de la
gran cadena de los Andes, que se extienden desde los altos de Vilcanota y
Coololo al Illampu o Illimani, y que corre al Sur hasta perderse en los
llanos al Sur de Cochabamba y Potosí, se hallan favorecidos con abundantes
manchas de cascarilla calisaya. En lenguaje local, una mancha, de
cascarilla, significa la agrupación de veinte o más árboles de cascarilla;
y el hallazgo de una mancha es una verdadera riqueza para los
cascarilleros.
Saliendo de nuestro pueblo de Cojata, hacia el Este, a las 12 leguas
se halla el pueblo de Pelechucos, antes departamento de La Paz y provincia
de Caupolicán. Para llegar a Pelechucos hay necesidad de pasar por el pie
del gran nevado llamado Coololo, el que se deja a la derecha, y tiene una
altura de 17900 pies. Este pueblo de Pelechucos tiene la particularidad de
que por sus calles y chacras corren abundantes y cristalinas acequias de
agua, algunas de gran anchura, y sobre las calles sirven de puentes,
grandes trozos o lozas de pizarra. Pelechucos se halla situado [155] sobre
un ramal del río Tuiche-ramal, a la vez, del Cacas-ramal, a la vez, del
Bení. Otro ramal del Cacas es el río Mapiri, a cuyas orillas se produce un
cacao tan afamado como el de Paucartambo (Cuzco). Un ramal del Mapirí es
el río Apolobamba, que corre por la población de ese nombre. El vasto
territorio que se extiende entre los ríos Mapirí y Tuiche, ha sido el
campo feraz y productivo de miles de quintales de cascarilla calisaya,
exportada de Bolivia, durante cincuenta años; siendo Apolobamba y Eten,
población no muy lejana, los centros de la exportación indicada. Al Norte
se ha extendido el corte a los ríos Tequexe y Madidi; pero las
dificultades de la extracción, han retardado algo el beneficio. El Madidi
es el mismo río que en Carabaya es conocido con el nombre de San Juan del
Oro, y, a veces, con el de Tambopata. Este río tiene su origen en el
territorio del Perú, y en la cordillera que separa la quebrada de Saqui
(Perú) de la de Puina (Bolivia); corre como cincuenta a sesenta leguas
hacia el Norte, y luego hace una vuelta hacia la derecha, y aumentando con
varios riachuelos, se forma el Madidi ya indicado.
En las quebradas de dicho río de Tambopata, se hallan establecidos
los cortes de cascarilla calisaya del Perú, y se han extraído no pequeñas
cantidades de esa corteza. En 1846 llegó Weddel hasta el Yanamayo (Río
Negro), que es un ramal de Tambopata, y en su gran obra existe un grabado,
que da una idea cabal de la arbolada, etc., de esa localidad. A ese mismo
punto llegó en 1860, Markham, cuando, como he indicado, marchó a recoger
la semilla de la cascarilla para conducirla a la India. De diferentes
partes del Perú, he visto cortezas consideradas como cascarilla: de ellas
me ocuparé después, pero la única cascarilla calisaya verdadera, que yo he
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