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Модесто Басадре-и-Чокано. Перуанские богатства. Modesto Basadre y Chocano. Riquezas peruanas


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Voy a tratar en esta última parte, de los volcanes existentes en
estos dilatados territorios.
Las Américas de Norte y Sur han sido y son centros de grandes
convulsiones volcánicas. Desde el Estrecho de Behring, al último extremo
de la América del Norte, en su lado Oeste, hasta la Tierra del Fuego,
último extremo del Sur del continente Sur de América, existe un continuado
eslabonamiento de volcanes de más o menos altura, de más o menos actual
actividad, de más o menos antigüedad.
Por noticias que tenemos de los diferentes viajes verificados por
Behring, Cook, etc., en esas remotas comarcas de la antes Rusia Americana,
hoy territorio Alaska de los Estados Unidos, sabemos que en esas costas y
las islas inmediatas, se demuestran aquellos signos que plenamente
comprueban la acción volcánica ejercida sobre ellas en remotas épocas. El
gran volcán San Elías, en actual y violenta actividad en las costas de
Alaska, comprueba la verdad de las relaciones de esos antiguos y
renombrados navegantes. En la Colonia Británica, el monte Baker y el
volcán que se distingue de la cabecera del canal Jervis, demuestran la
continuación o eslabonamiento de los fuegos subterráneos. Varios picos en
el territorio de Washington (Estados Unidos); y los llamados Jefferson,
Diamorid y Scott, en el Oregón (Estados, Unidos), señalan la continuación
ya indicada. En el Estado de California, el gran cerro Shasta, con su
altura de 14440 pies, y el pico Pilot, son volcanes hoy apagados; en
épocas remotas han ellos sido centros de violentas conmociones, como lo
demuestra los torrentes de lava visible a sus inmediaciones. Todo el
territorio del Sur de California es volcánico. Cronise, en su notable obra
sobre la California, publica [76] los pormenores de los estragos
volcánicos, causados en épocas remotas, en los Vastos territorios al Sur
de ese Estado.
En Méjico es patente el eslabonamiento, y los volcanes de Orizaba
(5400 m.) y Popocatepelt (5300 m.), son monumentos. imperecederos que
atestiguan la existencia de la continuación de fuegos subterráneos. Las
Repúblicas de Centro América y las Antillas, han sufrido y sufren
constantemente los más terribles terremotos. Hacen pocos años que la Isla
de San Thomas (Antilla Dinamarquesa), fue casi totalmente destruida por un
terremoto. La ciudad de Guatemala (Centro América), ha sido dos veces
destruida por grandes terremotos. El origen del volcán de Jorullo (Centro
América), y el modo cómo una risueña heredad, en sólo una noche, se
convirtió en un terrible volcán, se hallan descritos, con elocuentes
palabras, en los viajes del afamado Humboldt. El territorio de Panamá es
víctima constante de la acción volcánica; y aun cuando en su territorio no
se encuentran volcanes, se ha notado que las reventazones del volcán San
Vicente (Antilla Francesa), inmediatamente producen temblores en Panamá y
sus contornos.
No se notan volcanes en la costa de la Nueva Granada. Últimamente se
han sentido en Mompox grandes ruidos, y como descargas de gruesa
artillería; quedando la tierra en estado constante de temblor por varios
días.
El territorio del es esencialmente volcánico: los renombrados
Pichincha (5200 m.), Cotopaxi (5300 m.), Chimborazo (7000 m.), etc., son
otros tantos eslabones de la inmensa cadena de fuegos subterráneos, que,
como he dicho, viene recorriendo las inmediaciones de las costas de las
Américas, desde Behring a Magallanes.
Las islas Galápagos, todas de origen volcánico; [77] las islas
Sandwich (o Hawaii), parecen ser ramificaciones de esos fuegos
subterráneos. En Hawaii, el volcán Mouna Koa, tiene 4840 metros de altura,
y su cráter es considerado como el más vasto de los conocidos en el orbe.
Toda la costa del Perú da patentes señales de la más violenta acción
volcánica; desde las cordilleras de Cajamarca a los altos de Atacama,
(), el Perú se halla cubierto de una serie de picos volcánicos, de
que luego me ocuparé.
El Atacama y otros de son monumentos visibles de la
continuación del eslabonamiento y de la acción volcánica en el territorio
de esa República.
Las Cordilleras de son cubiertas de picos volcánicos: con
inmensa grandeza se ostentan los volcanes de Aconcagua (7600 metros), y
Osorno, etc. El fuego volcánico no se apaga por las aguas del Estrecho de
Magallanes; y los volcanes que en él se ven, demuestran la continuación de
su existencia en la Tierra del Fuego.
Ramificaciones de esos fuegos parecen ser el volcán Erebus (7700 m.)
del Continente Austral, extremo Sur; y el volcán Kluches, 4900 metros.
(Kamskatska) extremo Norte.
Hace algunos meses que casualmente me encontré con una obrita que
trataba sobre volcanes y terremotos; y cuyos autores, copiando sin duda
las noticias de poco cuidadosos viajeros, aseguran que toda la América del
Sur sólo ostenta treinta y ocho cráteres volcánicos, de los cuales sólo
doce se hallan en actual actividad. Si a estos señores escritores se les
ocurriese la peregrina idea de venir a esta parte de la América, me sería
grato llevarlos a Tacna, hacerles subir la quebrada de Palca, y pudiera
ser que de la cumbre de Huaylias (4496 metros), cuatro leguas distante del
Tacora, antiguo volcán, pudiésemos contar los treinta y ocho cráteres sin
gran dificultad. [78]
En el Departamento de Cajamarca sólo tengo noticia de dos volcanes,
hoy apagados, el Ichaocan y el de la Encalada; ignoro sus alturas, pero,
por lo general, los volcanes del Perú pueden considerarse como de una
altura de 4000 metros, término medio.
Los Departamentos de Libertad y Ancachs, demuestran varios picos, sin
duda alguna, volcanes apagados: sus vertientes de aguas termales
demuestran la existencia de fuegos subterráneos, sobre gran parte de su
extensión territorial.
En el Departamento de Lima se ostentan, en la Cordillera, gran
cantidad de picos volcánicos, muchos de ellos sin nombres conocidos.
Los picos de Morococha (3392 metros), Tactuchu (4224 metros),
Pomacocha (4490 metros), Yautac (4637 metros), Sugtunchaca (4900 metros),
indican claramente la acción volcánica que, desde inmemoriales tiempos, ha
trabajado el territorio de estas comarcas. Sobre la Isla San Lorenzo y
Salto del Frayle, me ocuparé después.
En los territorios de Junin, Huancavelica, Ayacucho e Ica, no faltan
picos volcánicos cuyos fuegos parecen adormecidos. Los vertientes termales
en esas comprensiones -las aguas de Huacachina, por ejemplo, indican la
existencia de esos fuegos, que en épocas, más o menos antiguas, han
destruido Lima, Pisco o Ica, causando ruina por todas partes: la
desolación- la invasión de las olas del mar. En la provincia de
Parinacochas (Ayacucho), el gran volcán Achataihua, en actual actividad;
el Sarasara, hoy apagado, son notables por su gran altura: el 1.º tiene
4220 metros, el 2.º 5705. El Achataihua, al reventar, sembró la desolación
y muerte en aún recordados tiempos.
El Departamento de Arequipa es esencialmente Volcánico. En la
provincia de la Unión, el volcán apagado Sulomani, de inmensa pero aún no
medida [79] altura, en la provincia de Cailloma, el volcán apagado de este
nombre; en la provincia de Arequipa, el Misti (6198 metros según Haenke),
(5600 metros según Pentland), (3754 metros según Dolley); el volcán
Pichupichuni, al Sur del Misti, (5670 metros), dan a conocer patentemente
las causales de los grandes terremotos de que con tanta frecuencia ha sido
víctima la ciudad de Arequipa. En la línea, casi divisoria de las
provincias de Chuquibamba y Castilla, se halla el volcán, hoy apagado, de
Coropuma; y el Morro Siguas en la provincia de Camaná, parece un embrión
de volcán aún no bien desarrollado.
En el apartado Departamento del Cuzco, las vertientes termales de
Vilcanota: en el Departamento de Puno, las aguas termales de Fray Lima y
Putina, son comprobantes de la existencia de fuegos subterráneos: mientras
que las capas de lava del Alto de Puno, y los campos cubiertos de
traquita, de Sacuyo, Vilque y Tiquillaca, comprueban mis asertos sobre la
existencia de una gran Cordillera volcánica que ha existido en esos
territorios, cuyos derrumbes han llenado la concha de la Paz de abundantes
conglomerados, y que al hundirse esa vasta serranía, ha formado la Gran
Laguna del Titicaca.
El Departamento de Moquegua siempre ha sufrido mucho de la acción

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