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Фрай Рехинальдо де Лисаррага. Колониальное описание. Fray Reginaldo de Lizárraga. Descripción colonial (libro primero)


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En el hay cantidad destas sabandijas, y como ya se comunican aquellos dos reinos, es fácil saber lo que en ellos sucede; sucedió pues así: que una víbora picó a un portugués en un pie y le pasó unas botas de baqueta que llevaba calzadas; murió de la ponzoña de la víbora, hízose almoneda de sus bienes; las botas, comprolas otro portugués, y calzándoselas murió; torna otro a comprarlas y cálzaselas; murió también; viendo esto los médicos advierten que la causa de la muerte de los dos fueron las botas rotas con la picadura o diente de la víbora, quemáronlas y no las compró más portugués alguno, y así cesó la muerte dellos; la fe desto y crédito dese a los que lo refirieron; no vi, oílo por cierto. Estos Andes del Cuzco son fértiles destas víboras, y de culebras que llaman bobas; éstas son muy grandes y muy gruesas; no hacen daño, si no es cuando, como dicen, andan en celos. Porque en aquellos Andes sucedió lo que diré: tres soldados volvíanse a sus casas de las chácaras de la Coca, a pie; no es tierra para caballos. El uno quedose un poco atrás a cierta necesidad corporal; acabada siguió su camino sólo, pues los compañeros iban un poco adelante; prosiguiéndolo, ve atravesar una culebra destas que tienen de largo más de 16 pies y gruesas más que la pantorrilla de un hombre, silbando, y otra culebra en pos della, de la misma calidad; la postrera, viendo a nuestro soldado, cíñele todo el cuerpo, y la boca encaminaba a la garganta; el pobre que se vio ceñido y la boca de la culebra cerca de su garganta, con ambas manos afierra de la garganta de la culebra con cuanta fuerza pudo, no dejándola llegar a su garganta; la culebra, sintiéndose apretada de las manos del soldado, apretábale con lo restante de su cuerpo fortísimamente, de suerte que le hizo reventar sangre por la boca, ojos, narices y orejas; el pobre, viéndose de aquella suerte, gemía; no podía gritar, sino bramar.
Los compañeros, pareciéndoles tardaba, pararon un poco, oyendo los bramidos; vuelven corriendo en busca de su compañero, halláronle de la suerte que le habemos pintado. Uno sacó una daga que traía en la cinta y metiéndola entre el sayo y la culebra la cortó; luego aflojó la culebra hechas dos partes, y acabáronla de matar. El soldado quedó como muerto; lleváronle y albergáronle; volviósele la color del rostro y cuerpo amarilla como cera; vínose al Cuzco, y dentro de tres meses murió. Oí esto a hombres que le conocieron.
Era este soldado vizcaíno; otro por ventura no tuviera tanto ánimo a echar mano a la culebra de la garganta con ambas manos.
En estos Andes no hay indios naturales; llevan, para el beneficio de la coca, del distrito del Cuzco, indios bien contra su voluntad, porque es llevarlos a la casa de la muerte, como dijimos tractando del valle de Andaguaylas y su menoscabo.
Religiosos nuestros lo han contradicho y predicado contra ello, viendo la diminución de los naturales que allá entran; pero como es interés de diezmos y de otros particulares, creo hallan aún entre otros religiosos valedores. Vase disminuyendo esta contractación, porque los indios ya más quieren pan y vino que coca.
La tierra es muy contraria a la salud de los pobres indios y aun a la de los españoles, sino que a nosotros no nos da la enfermedad de las narices como a los indios; es tierra llena de montaña calurosísima, como habemos dicho, y abundantísima de lluvias. Pero el interés la hace habitable por más indios que en ella perezcan, lo cual debían considerar y aún remediar los que nos gobiernan.

Capítulo LXXXII
Prosíguese el camino del Cuzco a Vilcanota

Volviendo, pues, al camino Real, y pasando del llano do fue la batalla de las Salinas, va corriendo el valle del Cuzco, ensanchándose un poco más; si le queremos prolongar hasta la rinconada llamada Mohina, terná de largo poco menos de cinco leguas, por medio del cual, el río los Ingas llevaban acanalado, de suerte que no declinaba a una parte ni a otra; agora, por el descuido de los nuestros, con mediana avenida aniega la mayor parte del valle a mano derecha y siniestra, como lo he visto y pasado con no poco riesgo, compelido por la obediencia, con la cual en medio del ivierno caminaba. Fenecido este valle, diez leguas más adelante llegamos al pueblo e valle de Quiquejana; la mitad del pueblo fundado de la una parte del río, la otra mitad de la otra; es río grande y pocas veces se vadea, de gruesa agua; pásase por puente de criznejas, sin riesgo alguno. Luego proseguimos nuestro camino para el Collao el río arriba, pasando por muchos pueblos de indios que a la mano izquierda dél hay poblados; a la derecha uno solo, o cuando mucho dos, hasta llegar a su nacimiento, que es una laguna llamada Vilcanota, que se hace de nieves que corren de un cerro, alto e nevado, antes de la cual hay unos baños de agua caliente, que de lejos no parece sino que hay allí cantidad de fuegos; tanto es el vapor como humo que de los manantiales sale, y tan caliente el agua, que no se puede poner la mano en ella; hierve a borbotones, y en muchas partes; confieso que la primera vez que vi tanto humo imaginé había allí muchos indios y fuego; es lugar muy frío. Esta agua, si es de piedra azufre, es singularísimo remedio para el mal de ijada e piedra; bebiéndola calente cuanto se pudiere sufrir, deshace la piedra de los riñones y límpialos: es experiencia hecha, y si se trae y se vuelve fría hase de callentar y beberla caliente como está dicho, y tiene el mismo efecto; ya se puede decir que de historiador me he vuelto médico; no es inconveniente tractar en , o descripción de tierras, las cosas provechosas que en ella se hallan para la salud de los hombres.
Volviendo a nuestra laguna Vilcanota, que terná en torno, o será tan grande como seis cuadras, es digno de encomendar a la memoria lo que en ella hay.
Este asiento es muy alto y muy frío; la laguna y camino Real entre dos cordilleras nevadas. Vierte a dos partes; el un desaguadero a la mar del Norte, que es el principio deste río grande de Quiquejana, el cual juntándose con el de Apurimac, Amancay, Vilcas, Jauja y otros, hace el famosorio del Marañón, que dijimos desembocar en la mar del norte con ochenta leguas de boca. La otra vertiente o desaguadero hace el río que llamamos de Chungara y Ayaviri, que entra en la laguna de Chucuito, y ésta desagua por una parte, como diremos, a la mar del sur.
Un poco más adelante, como media legua, vemos una pared de piedra de mampuesto que corre desde la nieve del un cerro al otro atravesando el camino Real. Esta pared dicen los viejos se hizo por orden y concierto de paz entre los Ingas y los indios del Callao, los cuales trayendo guerras muy reñidas entre sí, vinieron en este medio: que se hiciese esta pared en el lugar dicho, de un estado de un hombre, no muy ancha, la cual sirviese como de muralla para que ni los Ingas pasasen a conquistar el Collao ni los Collas al Cuzco; rompieron por su mal los Collas las paces y quisieron conquistar a los Ingas, mas los Ingas revolviendo sobre ellos los conquistaron y no pararon hasta . Esta pared se ve el día de hoy descender desde la nieve del un cerro, y atravesando el valle y camino Real sube hasta la nieve del otro.

Capítulo LXXXIII
Prosigue el camino al Collao

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