Skip to content

Фрай Рехинальдо де Лисаррага. Колониальное описание. Fray Reginaldo de Lizárraga. Descripción colonial (libro primero)


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (23 votes, average: 3.74 out of 5)
Loading ... Loading ...



Los indios deste valle les ha cabido en suerte por la mayor parte religiosos nuestros varones muy esenciales que les doctrinasen, y entre ellos dos grandes siervos de nuestro Señor, y aun tres: el primero el maestro fray Diego de Santo Tomás, de quien habemos comenzado a tratar, que en este valle doctrinándolos gastó lo mejor de su vida con admirable ejemplo y obras y después fue primer obispo de los Charcas. El segundo fray Melchior de Los Reyes, varón, cierto, apostólico, gran siervo de Dios, libre de todo vicio, que es contrario a la predicación del Evangelio; paupérrimo, castísimo, abstinentísimo, varón de grandes partes. El tercero, el venerable fray Cristóbal de Castro, el cual, aunque no era tan docto como los dos referidos, no le hacían ventaja en religión y caridad para con los indios; todos tres grandes lenguas. A este padre fray Cristóbal, cuotidianamente, y aun hasta que murió el ilustrísimo fray Hierónimo de Loaysa, porque conocía la entereza de su vida, le ocupaba en visitar todo su arzobispado, por lo cual los indios le llamaban el hermano del señor arzobispo; todos tres acabaron loablemente. Otros religiosos han tenido los indios deste valle, pero no de tanto nombre. Pero paréceme se puede argüir diciendo: si estos indios tuvieron religiosos tan esenciales, ¿cómo se hizo tan poco fruto en ellos? a esto responderé dos cosas: la primera, que estos indios y todos los demás reciben muy mal las cosas de la fe, y esto por sus pecados y por los nuestros, y como es gente que se ha de gobernar, con mucho castigo, faltándoles el gobierno del Inga, que por muy leves cosas mataba a los delincuentes e inocentes, gobernándolos como a hombres de razón y políticos, no viendo el castigo, no acudían sino cual o cual cosa de virtud; y para confirmar esto diré lo que pasó al padre maestro fray Domingo de Santo Tomás en la ciudad de Los Reyes. Este padre maestro, siendo provincial fue a España a un capítulo nuestro general, donde todos los provinciales se habían de hallar; volvió; llegado a nuestro convento de Los Reyes viniéronle a ver muchos indios de los de Chincha, de los principales. A uno dellos preguntole la doctrina; no la supo, o no quiso responder; díjole el padre maestro: Pues cómo, ¿no te enseñé yo la doctrina cristiana, y la sabías muy bien? respondió el indio: Padre, enseñándosela a mi hijo se me ha olvidado. He dicho esto para que se vea la calidad desta gente.
Lo otro es lo que acabé de decir, que como les faltó el rigor y castigo del Inga, facilísimamente se vuelven a sus malas costumbres y inclinaciones, y borracheras, y no hay otro Dios sino su vientre, y mientras no se les castigare con mucho rigor, no se espere enmienda, sino su total disminución y destruición, y lo mismo, aunque no tanto, en los indios de la Sierra.
Los indios, particularmente los señores, eran riquísimos de oro, y los que agora son señores, creo lo son: tiénenlo enterrado, y hay en este valle muchas guacas en algunas de las cuales españoles han cavado, mas han sacado dellos tierra y plata de la bolsa. Cuando andaba la grita dellas, como arriba dijimos, un curaca, el principal deste valle Chincha, dijo al padre fray Cristóbal de Castro (teníanle en gran veneración por su cristiandad y ejemplo), que si quería, le daría tanto oro y plata que cargase un navío; el buen religioso díjole: un hábito roto me basta, sácalo para ti y para tus hijos, que eso es vuestro, e yo no lo truje de Castilla, ni me es necesario; y por importunación del curaca no quiso recibir más de mi cáliz de oro para la iglesia, el cual tiene hoy, y es el primero, que vi en este reino, bastante argumento de su ninguna cobdicia; si lo sacaron o no, no lo sé; lo más cierto es hasta hoy estar enterrado y oculto. A cinco o seis leguas llegamos al valle de Yumay, de las mismas calidades del de Chincha, no tan espacioso; no fue tan poblado, y en él hay muy pocos naturales; pasa por él un río caudaloso, que pocas veces se vadea.

Capítulo LX
Del valle de Pisco

Seis leguas adelante llegamos al valle de Pisco, ancho y espacioso, con puerto y agua bastante, sacada en acequias del río de Yumay; fue poblado de muchos indios; hanse consumido como los demás de los Llanos y por las mismas razones. Es abundante de todo mantenimiento y de muchas heredades, donde ya casi está fundado un pueblo de españoles; abunda también en pescado; entre este valle y el Ica puso Dios aquellas hoyas que llamamos de Villacori, muy mayores que las que dijimos haber en Chilca, donde se da mucho vino, granada, membrillo, higos, melones y demás fruta, sin riego alguno, ni del cielo ni de la tierra; hay en estas hoyas algunos jagüeyes de agua razonable, porque por la mayor parte es salobre; vemos aquí hoyas donde se plantan 4000 cepas, y es cosa de admiración que en medio de unos médanos de arena muerta pusiese Dios estas hoyas tan fértiles. En estos arenales de Villacuri desbarató el tirano Francisco Hernández Girón al capitán Lone Martin, y es fama algunas noches oírse pífanos y atambores y grita de batalla, tropel de caballos con cascabeles, que pone no poca grima.
Por estos arenales no se puede caminar sin guía yendo23 o viniendo a Ica y de noche, por los muchos calores, y los indios de guía, oyendo estas gritas y voces animan a los españoles, diciéndoles que el demonio por espantarlos causa aquellos temores.

Capítulo LXI
Del valle de Ica

Otras seis leguas dista el valle anchísimo y largo de Ica, doce leguas de la costa de la mar, pobladísimo de muchos algarrobos muy gruesos, con un río no muy grande, con muy buena agua, y fuera mucho mayor si no se trasminara por todo el valle; por lo cual las heredades que hay en este valle, muchas y muy buenas, de viñas y demás mantenimientos, no tienen necesidad de mucho riego. El vino, que aquí se hace alguno, es muy bueno, de donde, porque en el mesón del pueblo no hay tanto recaudo para los caminantes, ya es común sentencia: En Ica, hinche la bota y pica. Fundose aquí un pueblo de españoles; algunos dellos son ricos de viñas y chácaras, sus casas llenas de todo mantenimiento. Era valle de muchos indios; agora no hay sino dos o tres pueblos dellos; vanse consumiendo como los demás destos Llanos y por las mismas razones.
Todos los Llanos y la tierra que se habita desde las vertientes de la sierra y cordillera nevada, hasta lo último del reino de , es grandemente combatida de temblores de tierra, y este valle lo es mucho; ya dos veces lo ha derribado un temblor de tierra, y la iglesia del convento de San Francisco, que era buena, dos veces ha dado con ella en el suelo, lo cual desanima mucho para que aquel pueblo no pase muy adelante.

Capítulo LXII
Del valle de Guayuri

De aquí al vallecillo de Guayuri se ponen quince leguas de despoblado y sin agua; a las cinco leguas, a la salida del valle de Ica, solía haber un jagüey y una ventilla; cegolo un temblor y despoblose la venta. Guayuri es muy angosto, de poca agua, pero buena; plantáronse en él solas dos viñas; no hay espacio para más; la una de 500 cepas y la otra de 1.500; cargan tanta uva y dellas se saca tanto vino, que si no se ve no se puede creer; de las 500 se cogen 1.500 botijas de vino, y de las otras, 4000; fuera desto, danse muy bien nuestros árboles fructales, grandes membrillos, higos y melones y otras legumbres. El vino es el mejor de todo el reino.

Capítulo LXIII
Del valle de la Nasca

Saliendo deste vallecillo, a nueve leguas adelante, entramos en el gran valle de la Nasca, muy ancho y largo; fue muy poblado de indios; agora le faltan, por las causas arriba dichas; es fértil, como los demás destos Llanos, de vino y demás cosas. El cacique dél fue siempre tenido en mucho de los indios y de los españoles.
Por este valle y el de Chincha, así por la multitud de los indios como por la fertilidad, cuando alguno de los antiguos pretensores, por sus servicios, quería encarecerlos, decía: Chincha o Nasca o nada, lo cual ha quedado como en proverbio. Es falto de agua, al invierno, que es el tiempo que en la Sierra no llueve, y acá el de las garúas; pero al verano, que es el tiempo de las aguas en la Sierra, es río grande y aun peligroso. Hame sucedido llegar a este valle en tiempo que en la madre del río no se hallaba una gota de agua, y un solo día que allí holgué, a otro pasé el río por tres brazos; aprovéchanse los indios, para el tiempo de la seca, de pozas hechas a mano, a trechos, y en lugares altos, como estanques grandes de agua, de las cuales sacan acequias para comenzar a sembrar y sustentarse dellas hasta que viene el río; dista de la mar más de catorce leguas, todas arenales y sin aguas. Con todo eso en carretas llevan el vino al puerto, que es seguro.

Capítulo LXIV
De otros valles siguientes

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.