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Фрай Рехинальдо де Лисаррага. Колониальное описание. Fray Reginaldo de Lizárraga. Descripción colonial (libro primero)


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Ha usado Nuestro Señor con este convento, como el de la Concepción, de su larguísima misericordia y particular cuidado en conservarlos en su servicio, que con no ser los edificios muy altos los ha guardado y guarda de suerte que jamás se ha imaginado cosa que no sea virtud y religión, porque ni duerme ni dormirá el que guarda a Israel.
Guardan la profesión y regla de las monjas de San Pedro de las Dueñas de Salamanca subjetas al Ordinario.
Pretendieron con todas sus fuerzas ser monjas nuestras; empero nunca pudieron acabar con el padre fray Gaspar de Carvajal, de quien arriba brevemente tractamos, siendo provincial, que las recibiese, aunque el prior del convento, el padre maestro fray Tomás de Argomedo, las favorecía todo lo posible y por muchos días no perdieron la esperanza, y rezaban el orden de rezar nuestro, y guardaban las constituciones de nuestras monjas, hasta que ya perdida tomaron la que tienen y profesan; celebran en este convento el Tránsito de Nuestra Señora.

Capítulo XXXIX
Del monasterio de la Concepción

El monasterio de monjas de la Concepción habrá veinticinco años se fundó; fue fundadora dél doña Inés de Ribera, con gran pujanza de hacienda, así en muebles como en raíces. Hale augmentado Nuestro Señor mucho a su servicio; susténtanse en él hoy más de 120 monjas de velo, y muchas novicias. Hay en él grandes siervas de Dios, grandes religiosas de mucha penitencia, buen gobierno, y entre ellas han gobernado no poco tiempo, con título de suprioras, hasta que Nuestro Señor llevó al cielo a la fundadora, a pagarle el servicio con su favor hecho y el que se hace y se ha de hacer; María de Jesús, gran religiosa, después de la cual han gobernado dos hermanas: doña Leonor de Ribera y doña Beatriz de Horosco, ya con título de abadesas (porque acabando la una de ser abadesa elegían a la otra), con gran ejemplo, religión, prudencia, modestia y blandura y no poca penitencia, con lo cual a las demás animaban al cumplimiento de lo profesado. Víanlas en los trabajos las primeras, por lo cual nadie se excusaba. Hacen lo que Cristo nos enseñó: El mayor entre vosotros sea como menor, y el que manda sea siervo de los demás. Gracias a Nuestro Señor, ansí no se ha dicho deste monasterio, como ni del otro. Son sujectas al Ordinario.
En lo que toca a la celebración de los Oficios Divinos, si no son iguales en la música al de la Encarnación, vanles pisando los carcañales, y no les hacemos en esto agravio, porque el otro, como más antiguo y principio, proveyole Nuestro Señor de voces y destreza en el canto y todo género de música cual se requiere para alabar a su Majestad. No quiero decir más, no me apedreen. Aunque es así, que en este convento hay Religiosas muy diestras, y de voces admirables, y en el órgano famosas.

Capítulo XL
Del monasterio de la Trinidad

Fundose otro monasterio de monjas llamado de la Trinidad, habrá veinte años, de la Orden de San Bernardo; fundadoras fueron madre e hija doña Lucrecia de Soto y doña Mencía. Doña Lucrecia fue casada con Juan de Rivas, vecino de la ciudad de La Paz, por otro nombre llamado el Pueblo Nuevo; siendo ambos ya viejos y la hija viuda, aunque moza, se concertaron marido y mujer de que se metiesen monjas madre e hija y fundasen este monasterio con la hacienda que tenían; era mucha. Salieron con su intento la madre e hija; escogieron para sitio el que dejaron los padres de San Augustín, donde gastaron mucha plata en un dormitorio alto y bajo y en sacar los cimientos de la iglesia de tres naves, y se mudaron a medio de la ciudad donde no tienen tanto sitio como tenían. Aquí, que es el sitio muy grande, llene tres cuadras en largo; una huerta muy espaciosa y buena eligieron para fundar un monasterio, pared en medio de la perroquia de San Marcello. Vívese aquí con gran recogimiento, tienen bastantemente lo necesario, pueden recibir seis monjas sin dote, y en muriendo algunas déstas, luego reciben otra; guardan su profesión al pie de la letra. El locutorio y libratorio se frecuentaba tan poco, que no parecía haber en aquella casa monjas. En este breve tiempo se ha multiplicado, porque hay en él más de treinta monjas de velo, y novicias se van recibiendo. No comen carne en el refectorio perpetuamente.
Los edificios se van labrando y Nuestro Señor lo multiplicará todo. No quieren música de canto de órgano, su canto es llano y muy devoto, y órgano solamente y proveyoles Nuestro Señor de una monja tan hábil en la tecla, que es cosa de admiración.

Capítulo XLI
Del monasterio de las Descalzas

En esta ciudad de Los Reyes fue doña Inés de Sosa, hija ligítima de Francisco de Talavera, de los antiguos conquistadores, y de Inés de Sosa. Habiendo sido casada, dos veces, en vida del segundo marido murió, y no dejando hijos, toda su hacienda dejó para que se instituyese un monasterio de monjas descalzas debajo de título de la Concepción de Nuestra Señora. Edificose junto a la plazuela de Santana y para él salieron del monasterio de la Concepción las dos hermanas arriba dichas, doña Leonor de Ribera y doña Beatriz de Orozco, con otras cuatro o cinco religiosas, donde guardan la observancia, con mucho rigor; creo es constitución no pueda haber a lo más largo más que veinte monjas de velo. Espero en Nuestro Señor se ha de servir aquí grandemente.

Capítulo XLII
De la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe

Fuera desta ciudad, junto al camino de Pachacama, fundó Alonso Ramos Cervantes y su mujer doña Elvira de la Reina una iglesia con invocación de Nuestra Señora de Guadalupe, a su costa, por orden y licencia del reverendísimo arzobispo Mogrobejo, a instancia de un religioso de la Orden de San Jerónimo del monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe de España, cuya primera piedra del fundamento de la iglesia puse yo ya consagrado obispo. El fundador es natural de Medellín, e yo nací en aquel pueblo, para que se entienda que sabe Dios de pueblos pequeños sacar un marqués del Valle, don Fernando Cortés, y un obispo, aunque indigno para el cargo, y un fundador de la iglesia de Nuestra Señora. Todo esto sea a gloria del hijo y de la madre. Es cosa admirable ver en cuán poco tiempo ha crecido la devoción a aquella iglesia; tiene un retrato al vivo de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe puesta en el altar mayor, que retractó el mismo religioso de San Hierónimo arriba dicho, con muchas piedras preciosas.
Tiene muchos y buenos ornamentos y cuatro lámparas de plata y dos altares colaterales en el encaje de las paredes. Es mucha la frecuencia de la devoción de los fieles, porque cada día se dicen allí más de doce misas por devoción, con que pobres sacerdotes se sustentan, y algunas veces sobran las limosnas. Un buen hombre, luego que se puso la imagen, todos los sábados a cuatro sacerdotes da a cada uno cuatro reales porque canten la Salve, y un hermano del fundador, sacerdote, llamado Esteban Ramos dejó instituida una capellanía en esta iglesia, de más de docientos y cincuenta pesos de renta. Es cosa admirable la devoción que los fieles tienen a la advocación desta iglesia, y como se va multiplicando, porque hasta en la mar, los que se hallan en tormenta reciben mil favores de Nuestra Señora, y así ningún navío deja de traer limosna a esta iglesia.
Un religioso del convento de Nuestra Señora de Monsarrate fundó también otra iglesia con la misma advocación.
El reverendísimo desta ciudad ha hecho otro monasterio, con título de Santa Clara, en el mejor sitio della, con limosnas que ha pedido a naturales y a todo género de gentes cuando visita su obispado, y con parte de su hacienda. Cuando esto escribo debe estar acabado, pero hasta agora no se sabe que hayan entrado en él ningunas monjas; tiene mucho y grande sitio y muy bien cercado. Entraron en él este año de 605 cinco monjas de la Encarnación, priora, supriora, portera, maestra de novicias, sacristana; las doce monjas novicias para hábitos son legas, sin dote alguno.
Los clérigos han hecho otra iglesia llamada San Pedro, una cuadra más arriba del convento de San Francisco, donde se entierran los sacerdotes pobres y los curarán de sus enfermedades; entiérranlos con mucho acompañamiento; fue fundadora la Caridad.

Capítulo XLIII
De las cofradías desta ciudad

La cofradía de la Caridad es rica; tiene una casa de recogimiento del mismo nombre, donde se recogen algunas doncellas pobres debajo del gobierno de una matrona honrada y buena cristiana y se les provee de lo necesario. El día de la Asumpción de Nuestra Señora sacan desta casa seis doncellas y las traen en procesión a la iglesia mayor, y aqueste mismo día se les dan maridos y su dote señalado.

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