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Фрай Рехинальдо де Лисаррага. Колониальное описание. Fray Reginaldo de Lizárraga. Descripción colonial (libro primero)


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ados.
Oí decir al padre fray Antonio de Figueroa, un religioso nuestro muy esencial, gran siervo de Dios, verdadero hijo de Santo Domingo, que fue mi maestro de novicios, que le acaecía a este ínclito religioso, siendo como era provincial, salir de casa por la mañana con un bordón a pie, e ir una legua, poco más o menos, a la Caleta, y estar allí todo el día en peso hasta la noche, en que se venía al convento, sin comer, y lo que hallaba en el convento era un poco de capado fiambre, porque entonces no se había multiplicado el ganado nuestro mayor ni menor, que hobiese carnero, ni se comía en la ciudad, y con tanta alegría pasaba este trabajo como si tuviera todo el regalo del mundo. Parecía adevinaba el augmento que nuestro Señor había de hacer en breve tiempo, de religión, cristiandad y letras, en aquella casa. Después fue este varón heroico primero obispo de la ciudad de La Plata, aunque no llegó a sentarse en su silla, llevándole la majestad del muy alto primero a gozar de su gloria.
El día de hoy ya se ha acabado la iglesia con la buena diligencia del maestro fray Salvador de Ribera, hijo deste convento, aplicando justísimamente todo cuanto puede de los religiosos que se ocupan en doctrinar a los indios, y tan bien acabada, que en Indias ninguna hay mejor: sola una falta se le pone, y sin invidia, que la capilla mayor es pequeña, la cual tiene un retablo muy aventajado.

—88→
Capítulo XXIV
De las capillas

Las capillas colaterales por la parte del Evangelio. La primera se llama del Crucifijo; ésta es del capitán Diego de Agüero, varón famoso entre los conquistadores deste reino, el segundo después del marqués Pizarro; dotola, bastantemente; dícensele dos misas cada semana, rezadas, sin vísperas, y misa mayor el día de Santiago, en el cual día tiene un jubileo plenísimo, y sin los aniversarios. Dejó demás desto la renta de unas casas, para reparos de la capilla, que hoy rentan más de quinientos pesos cada uno. Su hijo el capitán Diego de Agüero la ha ennoblecido mucho; puso en ella un retablo grande a proporción de la capilla, con un crucifijo de muy buena y devota figura, y en el retablo muchas reliquias de santos en sus medallas que le dio el convento. Luego se sigue la capilla nombrada de San Juan de Letrán, donde tiene un enterramiento junto al altar al lado del Evangelio el capitán Juan Hernández, quien dijimos era el capitán de los navíos que estaban en el puerto cuando el padre de San Francisco se huyó de la batalla que tuvo el marqués Pizarro con los indios en la plaza.
Dotola su dueño muy con limosna para dos misas rezadas cada semana: en las octavas de Todos Sanctos, vigilia y misa cantada —89→ y el día de San Juan Baptista, vísperas e misa con sermón, con bastante limosna, y dejó para reparos de la capilla y ornamentos buena renta que la cobra el convento y la gasta en el uso dicho.
El arcediano de la sancta iglesia desta ciudad viene cada año, por nombramiento del señor de la capilla, a tomar cuenta en qué se distribuye la renta para el ornato de la capilla, y se le da un tanto señalado por el capitán Juan Fernández por este cuidado y trabajo. Helas visto tomar a un provincial nuestro, fray Salvador de Ribera, susodicho, con poco acuerdo y aun con no poca ; quiso quitar esta capilla y la advocación della y darla a no sé qué otras personas; súpolo el heredero, salió a la contradictión, y viendo el provincial el agravio, a lo menos avisado lo hacía por el señor arzobispo de México, Bonilla, la volvió a sus herederos. Y no sé cómo tal cosa, no quiero decir injusticia, pretendió hacer, ni cómo los padres de consejo en ello vinieron. Porque esto oí decir muchas veces al padre fray Antonio de Figueroa, que fue mi maestro de novicios, y si no fue el primero, a lo menos el segundo hijo deste convento, varón verdaderamente hijo de Santo Domingo, que el capitán Juan Fernández trujo en sus navíos la tierra desta capilla desde21 Panamá, porque en ella todos los que se quieren enterrar se les da sepultura de gracia, y para que los cuerpos se comiesen presto trujo esta tierra; vi un año de un catarro pestilencial que la capilla, con ser espacio de dos los que en ella se enterraban, que fueron muchos, —90→ al tercero día los cuerpos estar consumidos, y quería un provincial quitar esta capilla a su dueño y darla a otros. Pero Dios volvió por la verdad y la justicia.
Todos los que aquí se entierran ganan indulgencia plenaria, y las gracias que los que se entierran en San Juan de Letrán en Roma, y para el día de San Juan Baptista hay jubileo plenísimo. Muchos años vi que el día deste gloriosísimo sancto, Virrey, Audiencia y toda la ciudad venían a nuestra casa a celebrar en este día la fiesta de San Juan; ya por descuido de los padres prelados se ha caído, digo el venir los virreyes. El oficio se celebra este día en esta capilla.
Luego se sigue la capilla de Santa Caterina de Sena, muy bien aderezada con retablo y imagen desta gloriosa sancta; los tintoreros desta ciudad la tomaron para su enterramiento y la tienen muy bien adornada; celébrase en ella la fiesta de la gloriosa virgen Caterina con mucha solenidad y con un jubileo plenísimo, que los fundadores trujeron para los cofrades, todo el pueblo con sus cofrades, y si no me engaño los tintoreros instituyeron la cofradía de los nazarenos que el Miércoles Sancto de noche sale de nuestra casa con túnicas de buriel y cruces a los hombros, grandes, y muchos llevan consigo sus hijos niños con sus cruces. Gástase mucha cera.

—91→
Capítulo XXV
De las capillas del lado de la Epístola

Por la parte del lado de la Epístola, la primera capilla es de San Hierónimo; dotola el capitán Hierónimo de Aliaga con dos misas rezadas cada semana, vísperas y misa el día de San Hierónimo y sus aniversarios; dejó bastante limosna, pero como al tiempo de la rebelión de Francisco Hernández fuese a España por procurador destos reinos, y no volviese más a ellos, muchos años la vimos muy malparada, que no decíamos misa en ella, por no tener ornato, hasta que habrá seis años que una nieta suya, doña Juana de Aliaga, hizo un retablo al olio, grande a proporción de la capilla, con una imagen de la Concepción arriba, que le costó más de tres mil pesos, añadiendo paños de seda para las paredes y ornamentos para el altar; empero Nuestro Señor la llevó para sí a pagarle lo que en su servicio había hecho, la cual si más vida le fuera concedida hiciera más.
A esta capilla se sigue la del Rosario, con un retablo hecho en España, bueno, y una imagen de bulto de Nuestra Señora en el cóncavo del retablo, de las buenas piezas que hay en todo España, porque en Indias ninguna llega. A la redonda de la imagen los quince misterios del Rosario, de bulto, cuanto la proporción del retablo lo sufre. En el pedestal la muerte de los niños inocentes, que parece —92→ cosa viva, con la adoración de los Reyes al niño Jesús en el pisebre; fuera desto tiene en cuatro encasamentos cuatro santos de la Orden, de bulto, de muy galana proporción y figura.
Lo alto de la capilla es dorado con unas piñas de yeso pendientes, grandes, todas escarchadas de oro. Adórnase la capilla en las fiestas del Rosario con paños de damasco y terciopelo carmesí unas veces, otras con paños de damasco verde y terciopelo verde. Tiene tres lámparas de plata grandes, que por lo menos la una arde perpetuamente.
Todo esto ha hecho la cofradía del Rosario con la industria de los devotos y mayordomos. Los primeros domingos de cada mes se hace una procesión por el claustro, que para los que en ella se hallaren confrades (creo confesados) se les concede indulgencia plenaria. Sácase una imagen de bulto de Nuestra Señora, muy devota, que llevan diáconos. Sírvese de mucha cera de cirios que llevan los veinticuatro sin la demás para los demás confrades religiosos. Concurre mucha gente por la devoción grande que se tiene particularmente a la imagen puesta en el altar. El segundo domingo se hace procesión con el niño Jesús por la confadría de los Juramentos, fundada en nuestra casa, ni puede fundarse en otra parte, por concesión de los sumos pontífices, o con licencia del provincial donde no hobiere convento de la Orden, de la imagen de Nuestra Señora puesta en el altar. Si no fuéramos descuidados hobiera muchos milagros escriptos que ha hecho.
Siendo yo prior deste convento pretendí, dándome los señores inquisidores licencia para ello, —93→ sacarlos a luz, haciendo las diligencias necesarias; empero, el provincial que a la sazón era, no sé por qué respeto lo impidió.

Capítulo XXVI
De la capilla de las reliquias

Luego más abajo se sigue la capilla de las Reliquias; llámase así porque tiene un retablo con sus vidrieras tan grande como un guadamecí, lleno dellas, traídas de Roma. Trújolo, el reverendísimo fray Francisco de Victoria, primer obispo de Tucumán, hijo de esta casa, varón docto; fuimos novicios juntos y condiscípulos en las Artes y Filosof

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