Фидель Кастро Рус. Собрание выступлений 1990-2000-ых годов. Fidel Castro Rus. Palabra de Fidel. Selección de discursos
Uncategorized August 2nd, 2006
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alabra,
y donde emergió de nuevo la palabra transparencia, que nace de los días de la
perestroika, transparencia en información y en los datos, transparencia en los
bancos, que todo el mundo estaba reclamando, él se defendió planteando que sí,
que ellos sabían lo que debía ocurrir, que lo advirtieron a determinados gobiernos,
pero que no lo divulgaron porque hacerlo podía crear pánico y acelerar la crisis.
Hoy nadie sabe qué sería mejor, si aunque solo fuese un poquito de transparencia
y de advertencia que frenara la gravedad de aquella explosión súbita, de
aquella crisis inesperada que tanto sorprendió al mundo. Es decir, no es un hombre
que se caracterice -repito- por frases pesimistas, lo dijo allí paladinamente:
«Señores Gobernadores, este año nuestra reunión se celebra en plena crisis; una
crisis que ya ha costado cientos de miles de millones de dólares». Si hubiese sido
más exacto, habría podido utilizar un dato que se conoce: a nivel mundial las
bolsas habían perdido ya entre tres y cuatro trillones de dólares. Aquello lo dijo
Michel Camdessus, el 6 de octubre, hace unos días, en la reunión de la Junta de
Gobernadores del Fondo Monetario Internacional y el grupo del Banco Mundial.
De inmediato añadió que había costado también «millones de puestos de trabajo».
No dijo decenas de millones.
Si se leen los informes sobre la situación en Indonesia, solo allí el desempleo se
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Palabra de Fidel
ha elevado al 40%. Terminó el párrafo con las siguientes palabras: «Y la tragedia
incalculable que significa la pérdida de oportunidades y esperanzas para tantas
personas, especialmente entre los más pobres».
Dijo mucho más, dos o tres cosas más: «Ni siquiera los países con economías
correctamente administradas han quedado a salvo. No llegamos a prever la gravedad
de este virus» -casi casi lo comparó con el SIDA- «que se ha propagado a lo
largo y ancho del mundo, atacando, por ejemplo, a América Latina porque Rusia
tuvo dificultades».
«Ahora, tras este segundo embate de la crisis, la mayoría de los países en desarrollo
se enfrentan a un entorno mucho más frágil, una afluencia de capitales
mucho menor y un descenso de los precios de los productos básicos.»
Se menciona este fenómeno por primera vez, muy asociado en la historia a lo
que ocurrió en el año 1929 y en los meses que lo precedieron: aumento incontenible
de los precios de las acciones y la baja de los productos básicos.
Por último, dijo Camdessus -creo que fue lo último sobre la gravedad de la
crisis-: «Hablemos claramente: no se trata de países en crisis, sino de un sistema
en crisis; un sistema que aún no está suficientemente adaptado a las oportunidades
y a los riesgos de la globalización».
Me llaman especialmente la atención las palabras del Presidente del Fondo
Monetario Internacional en torno a la cuestión de si se podía hablar o no de crisis
económica globalizada o crisis económica internacional. Hay evidentes elementos
que pueden producir cierta confusión.
Hoy mismo, en la segunda reunión, el presidente Cardoso dijo -yo lo anoté-:
«Estamos viviendo un momento extremadamente grave». Y lo está diciendo el Presidente
de Brasil, cuya experiencia y cuyos conocimientos conocemos todos.
Estos elementos se estaban discutiendo, y para nosotros eran vitales -repitocon
relación al tema de la cumbre de La Habana.
Yo les pedí a los colegas -no los llamo compañeros porque no quiero aparecer
tan extremista de izquierda como el presidente del Banco Mundial, el Sr.
Wolfenshon; ya quisiera yo encontrarme algunos programas de izquierda con el
texto del discurso con que clausuró las reuniones de Washington, el 8 de octubre
de 1998- que nos ayudaran, por favor, y que si como norma los países que iban a
ser sede proponían y decidían el tema, realmente quería consultarlo con todos los
demás. Y llegué a la conclusión de que había que ser más bien prudentes que
exagerados. Decir que no hay crisis y que no hay una situación muy seria o sumamente
grave, como lo expresó Cardoso, sería ignorar la dura realidad; afirmar que
hay ya una crisis económica globalizada puede parecer exagerado, y puede incluso
serlo.
Cuando nosotros elaboramos un párrafo sobre el tema, tratábamos de plantear,
en esencia, una idea: ¿Qué había hecho Iberoamérica? O más bien, ¿cómo ha
enfrentado Iberoamérica -suponiendo que para esa fecha ya haya enfrentado bastante,
sin esperar un año para hacerlo, porque nadie puede esperar ni un minutola
crisis económica globalizada? Era largo y lo cambiamos por otra frase:
Iberoamérica y la crisis económica globalizada. Después de las fructíferas discusiones
sostenidas al mediodía, fuimos absolutamente persuadidos de que había
que modificar la frase original para ser más realistas, más objetivos y más exactos:
Iberoamérica y los graves riesgos de una crisis económica globalizada. Fueron las
palabras que nos parecieron más exactas, y por fortuna encontramos la total aceptaci
ón, el pleno consenso de todos los que estábamos allí reunidos en aquel almuerzo.
Y ése quedó como tema de la próxima cumbre.
Ahora, ¿cómo vemos la situación estratégica?, les advierto que me voy acercando
al final de las palabras; me voy acercando (Risas). Así: apreciamos un papel
decisivo para América Latina. Aquí se decide si se frena y se revierte la crisis
económica y se evita su globalización total. Tengo la convicción más profunda de
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Selección de discursos
que, si esa crisis penetrara en Brasil, repercutiría en toda Suramérica, recurvaría
inevitablemente hacia México y afectaría ya de manera absolutamente irreversible
en las bolsas de Estados Unidos. Y si una crisis en Rusia, con el 2% de peso en la
economía mundial -y creo que es exagerado éste del 2%, porque su Producto Interno
Bruto es hoy de 450 000 millones, la mitad del de Brasil y por debajo de Francia,
España y otros muchos países- hizo bajar 512 puntos en un día al más fuerte
índice de la bolsa de Nueva York, ¿qué sería una crisis en Brasil y extendida a
Suramérica?
HAY QUE RECONOCER QUE BRASIL COMBATIÓ SOLO FRENTE A
ESE RIESGO
Hay que reconocer con toda justeza que Brasil combatió solo frente a ese riesgo.
Y hay montones de análisis de prestigiosas revistas que señalaban a Brasil
como el próximo e inevitable blanco de la crisis, después de Rusia, a partir de
datos relacionados con el déficit presupuestario mayor del 7% del Producto Interno
Bruto; a partir de una supuesta sobrevaloración del real, y a partir de un creciente
y elevado déficit en las cuentas corrientes, circunstancias que utilizan los
especuladores que asaltan como lobos hambrientos la economía de cualquier país
que, en este caso, sería Brasil.
De ahí nace la convicción de que esto no lo podrían aguantar las bolsas de
Estados Unidos, podría convertirse en una catástrofe mucho peor que la de 1929,
cuando sólo el 5% de los norteamericanos tenían invertidos sus ahorros y sus
recursos en las bolsas; ahora el 50% de los norteamericanos y casi todos los fondos
de las cajas de retiro y de los ahorros de la clase media norteamericana y de
los que tienen mayores ingresos entre los trabajadores están invertidos en ellas.
Realmente sería, a mi juicio, algo de consecuencias inimaginables.
Bien, eso significa una cosa con toda claridad: a Estados Unidos y al mundo
industrializado les interesa impedir a toda costa que se produzca esa crisis en
Brasil y Suramérica; le interesa muchísimo a Brasil, por supuesto, más que a
nadie, y al resto de América Latina.
¿Quién lo ayudó, aunque fuese con una sola palabra de aliento, en los cuatro
años de los tres asaltos? ¡Nadie! Se defendió, entre otras medidas, con la reserva
que había acumulado; llegó a elevarla hasta 70 000 millones, que es realmente
alta, y solo en agosto y septiembre, a partir de la crisis de Rusia, perdió más de 20
000 millones de dólares. Entonces por primera vez aparecieron algunas frases y
algunas palabras de aliento y promesas de apoyo a Brasil; ahora es claro que
resulta de una necesidad vital para Estados Unidos y para el resto del mundo
industrializado.
Es por eso que pienso, en primer lugar, que eso no debe significar que Brasil y
Suramérica, conscientes de esa realidad, se pongan a esperar con los brazos cruzados
que aquellos que están corriendo gran peligro salgan a darle los recursos a
Brasil. No hay que sugerirle a Brasil que haga esos esfuerzos porque hace cuatro
años los viene haciendo, defendiendo la estabilidad de su moneda, sacrificando
sus reservas.
Permítanme decirles: Si nosotros tuviéramos la reserva que ellos han tenido
que gastar solo en agosto y septiembre, podríamos contar con un crecimiento de
dos dígitos en Cuba. Y no es tanta la cantidad, si comparamos lo que le costó a
Corea del Sur, 100 000 millones de dólares, o a Tailandia u otros países. Brasil en
solo dos meses tuvo que emplear más de 20 000 millones de su reserva.
También he leído los discursos del presidente Cardoso, antes y desp
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