Фидель Кастро Рус. Собрание выступлений 1990-2000-ых годов. Fidel Castro Rus. Palabra de Fidel. Selección de discursos
Uncategorized August 2nd, 2006
Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52
Email This Post
|
Print It
|
| 251 views
No puedo mencionar a todos los que intervinieron después; fueron muchos los
que hicieron valiosas e importantes intervenciones. Voy a mencionar algunas que,
a mi juicio, sintetizaban ideas muy importantes: la del presidente Frei, relacionada
con el mensaje que en la reunión se había propuesto elaborar adicionalmente a
la Declaración para enviarlo a los que tienen mayor poder de decisión en las finanzas
internacionales. ¿Cómo debía ser el carácter del mensaje? No parecía correcto
un mensaje que fuera a dar la impresión de una situación catastrófica, insoluble o
de carácter pesimista, sino con toda franqueza plantear de modo realista y sin
exageración alguna -lo que realmente no requiere de exageración- la situación
financiera actual.
El presidente Zedillo llamó la atención de que, aun con prioridad sobre soluciones
a mediano plazo o soluciones futuras y las relacionadas con una nueva
arquitectura, había que apagar el fuego de inmediato. Y otra segunda idea, entre
varias: la necesidad de que Europa reaccionara y prestara todo su apoyo a las
medidas que se consideran indispensables tomar para tratar de frenar la crisis y
reanudar el crecimiento económico.
Debo citar la intervención del primer ministro de España, el presidente del
gobierno, Aznar: dos cosas muy alentadoras, cuando planteó la decisión de Espa-
ña de aportar 5 000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional -es
decir, predicar con el ejemplo, ya que se estaba solicitando de Europa una reacci
ón concordante con los primeros pasos que se dieron en Estados Unidos en
relación con la reducción de la tasa de interés, lo cual se considera en estos instantes
elemento esencial y clave para empezar a despertar confianza y para inyectar
fluidez en las finanzas internacionales-, y algo muy importante para los latinoamericanos:
que de estos 5 000 millones de dólares, 3 000 millones estarían
dedicados a un fondo de emergencia para la América Latina, porque esto es lo que
se está buscando: fondos de emergencia para enfrentar la situación.
Habló también de la política española de continuar realizando el máximo de
inversiones españolas en América Latina. Es muy importante que en una reunión
de este carácter se tomaran decisiones de este tipo.
En la última reunión, Argentina informó un aporte de 1 000 millones; es decir,
son 6 000 millones que emergieron de esta cumbre, cuando se está solicitando a
los países desarrollados el máximo aporte en interés de ellos y del Tercer Mundo.
114
Palabra de Fidel
Anteriormente se había producido un hecho importante: otro aporte de Espa-
ña digno de reconocerse: la reducción del 0,5% de la tasa de interés, es decir, el
doble de la primera reducción del Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Son, a mi juicio, excelentes decisiones cuando se trata de conquistar el apoyo,
de vencer dudas y obstáculos, a fin de obtener un apoyo similar del resto de los
países de la Comunidad Económica Europea.
Se discutió el contenido del mensaje, ese mensaje que se había acordado en la
sesión de la mañana en adición a la Declaración, cómo debía ser elaborado; se
arribó a un pleno consenso sobre el contenido del mismo. Todos llegamos a la
convicción de que la forma correcta era aquella que se propuso de elaborar ese
mensaje, que se discutió después en la sesión de la tarde.
Quizás, para esclarecer mejor las cosas, debo decir que se había decidido continuar
el diálogo en el almuerzo. Los portugueses se las ingeniaron para llevar
unos micrófonos inalámbricos y obrar otro milagro que parecía increíble en un
almuerzo: la continuación del diálogo, pero esta vez solos los jefes de Estado y de
Gobierno.
¿SE PODíA O NO SE PODíA HABLAR DE CRISIS GLOBAL?
Fue allí -y esto debo aclararlo- donde se discutió la cuestión del contenido del
mensaje; estaban solos los jefes de Estado. Fue una excelentísima reunión, de las
mejores que he visto, en que los platos no estorbaron para nada; algunos consumieron
más; otros, menos. Yo, en el interés de preguntar muchas cosas a los más
experimentados colegas que estaban abordando el tema, ni siquiera toqué el almuerzo;
además, tenía la tensión del trabajo de la tarde y el de esta intervención.
Allí, en nuestra soledad, con la sola compañía de los problemas que cada uno
de nosotros tiene encima y los que todos juntos llevamos sobre nuestras espaldas,
se logró definir bien el contenido del mensaje. Había consenso; pero, a la vez, se
observó que había un concepto sobre el cual las opiniones eran divergentes: si se
podía hablar en estos instantes de crisis económica mundial o de crisis económica
global.
Se señalaba que la economía norteamericana gozaba de buena salud, lo cual
es muy cierto, que la economía norteamericana goza todavía -este todavía lo añado
yo- de buena salud -y deseamos que siga gozando de buena salud, desde luego-
; que la economía europea también goza de buena salud, y se espera que siga
gozando de buena salud, apoyada por la creciente integración, y especialmente
por la puesta en práctica del euro, al que ya se le augura más éxitos que peligros,
aunque quienes leen a los analistas de determinados órganos de prensa, pueden
apreciar esperanzas de que el euro fracase. ¿Se podía o no se podía hablar de
crisis global?
Nosotros, los cubanos, teníamos un dilema serio, y era sobre la cuestión del
tema para la cumbre en Cuba.
Ya habíamos elaborado la idea de un tema asociado precisamente al problema
de la crisis, a partir del hecho de que la misma está desarrollándose, de que hay
una infinidad de incógnitas y de que tendríamos que hacer un examen de lo que
había ocurrido, de lo que estaba ocurriendo y de todas las medidas que se iban
tomando.
Estamos viviendo una situación en que los acontecimientos se suceden rápidamente,
y muchas veces son sorprendentes; nadie sabe qué va a ocurrir de aquí
a enero de 1999, cuando tendremos en nuestro país una conferencia de economistas
de las diversas escuelas y de distintos países del mundo para discutir teóricamente
estas cuestiones. Es posible que para esa fecha, para el 21 de enero, ya
algunos de los que estaban pensando de otra forma hayan cambiado de opiniones,
porque hemos visto cambios de opiniones en muy importantes personalidades en
115
Selección de discursos
el brevísimo tiempo de dos semanas. Para nosotros era decisivo definir esto: qué
hacer con el tema que habíamos elaborado. Un título breve, ¿no?, que siempre
abarca muchas cosas y tiene que ser explicado.
Nosotros partíamos de determinados hechos -y no les voy a robar mucho tiempo
con esto. En la página 23 de esa colección de discursos, encabezada por el
informe de las Naciones Unidas, el informe de Kofi Annan en septiembre, está el
discurso del presidente Clinton el 14 de septiembre de 1998, pronunciado en el
Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, que es clave. Lo primero que
expresa Clinton al comenzar el discurso es la siguiente frase: «Éste es el mayor
desafío financiero que encara el mundo en medio siglo». Bastante fuerte la afirmaci
ón.
Más adelante añade: «Constituye una gran ironía que estemos en un momento
de poderío económico insuperable cuando existe un trastorno tal en la economía
mundial».
Habla después de que durante 30 años Estados Unidos y el resto del mundo
han estado preocupados por la inflación. Y luego añade: «Pero es evidente que el
tipo de riesgo ha cambiado, pues la cuarta parte de la población mundial vive en
países en que disminuye el crecimiento económico o en que éste es negativo. Por lo
tanto, creo que la principal prioridad del mundo industrializado de hoy es impulsar
el crecimiento». Nos viene bien esta frase, porque es lo que estamos solicitando,
demandando del mundo industrializado.
Al finalizar ese discurso bien elaborado, cuidadoso, porque igual que aquí se
analizó el contenido del mensaje a Europa y que no debía haber una palabra pesimista
sino un discurso realista, él se animó a concluir con insólita y humilde
franqueza: «No creo que sea fácil que, en esta sala, sepamos lo que hay que hacer».
Ese discurso fue pronunciado en el Consejo de Relaciones Exteriores, instituci
ón prestigiosa y muy conocida, sobre asuntos de política exterior en Estados
Unidos. Bien, esto lo dijo Clinton.
En la página 49 -de memoria lo sé porque todo esto me interesó mucho-, el 6
de octubre de 1998, ¿quién habla?: el Presidente del Fondo Monetario Internacional
que, como ustedes saben, no se caracteriza por frases pesimistas, sino todo lo
contrario. Frente a las críticas de que no había suficiente transparencia acerca de
lo que estaba ocurriendo en el sudeste asiático y sobre otras muchas cosas, y de la
forma ligera en que se distribuían los préstamos sin análisis pertinentes, el favoritismo
y lo demás que no tengo que repetir, que ustedes han leído veinte veces en
los últimos meses, y sobre lo cual no se había pronunciado antes una sola p
Related posts
Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52










About



Leave a Comment
You must be logged in to post a comment.