Фидель Кастро Рус. Собрание выступлений 1990-2000-ых годов. Fidel Castro Rus. Palabra de Fidel. Selección de discursos
Uncategorized August 2nd, 2006
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ña un papel más activo en las Naciones Unidas? ¿Por qué no reclama la democratizaci
ón y reforma de esa institución? Cuando ésta surgió estaba integrada por
apenas 50 naciones. No se habían liberado del coloniaje todavía incontables paí-
ses. Hoy integran casi 200 Estados independientes.
Democratizar las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad supondría muchas
cosas, entre ellas abolir el injustificable privilegio del veto y establecer el
principio de elección periódica en ese órgano de todos los miembros sin excepción.
Pero si no son posibles ahora mayores transformaciones, sería muy lógico que
al menos se aumentara proporcionalmente el número total de miembros del Consejo
de Seguridad, para ser distribuidos equitativamente por regiones, y se triplicara
el número de los que tienen carácter permanente para que entre éstos América
Latina, Africa y Asia pudieran tener dos o más miembros cada una con ese carácter,
como los tiene hoy Europa. El ejercicio del veto en ese caso debería requerir la
participación de varios miembros permanentes y no de un solo Estado. Y en cualquier
circunstancia se debe exigir al Consejo de Seguridad que cumpla con su
obligación, consagrada en la Carta, pero ignorada en la práctica, de rendir cuenta
a la Asamblea General.
¿Acaso se piensa que otros van a tomar iniciativas semejantes en la ONU para
hacer justicia al Tercer Mundo y a otras naciones hoy marginadas y discriminadas?
Excúsenme de que haya abordado tan complejos problemas en tan breve
tiempo.
De Cuba, brutalmente bloqueada, hostigada y amenazada porque es pequeña,
porque quiso la justicia social, porque no se rinde, no puedo olvidarme. Para Cuba
que lucha pido solidaridad a mis hermanos de América Latina.
Muchas gracias.
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Palabra de Fidel
DISCURSO PRONUNCIADO POR EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
DE CUBA, DR. FIDEL CASTRO RUZ, EN LA SESION INAUGURAL
DE LA CUARTA CUMBRE IBEROAMERICANA DE JEFES DE ESTADO
Y GOBIERNO.
Cartagena de Indias, Colombia. 14 de junio de 1994
Estimado señor presidente de Colombia, César Gaviria.
Majestad,
Excelencias:
Nuestras cumbres, iniciadas en Guadalajara, han sido ejemplo de inspiración
para el acercamiento y unión de nuestros pueblos.
Hemos reafirmado nuestra decisión de reunirnos sin permiso de terceros y sin
irritantes exclusiones. Nuestros esfuerzos han dado sus frutos en muchos aspectos.
Los avances de ALADI, Pacto Andino, Mercado Común Centroamericano,
MERCOSUR y la importancia creciente del SELA así lo demuestran.
Algunos, al parecer, sintieron preocupación por esta nueva e independiente
forma de acción. Nuestro poderoso vecino del Norte ahora convoca a otra reunión
cumbre que deberá efectuarse nada menos que en Miami, se dice que para una
asociación hemisférica madura.
Ya hubo Alianza para el Progreso. Ya hubo Iniciativa para las Américas. Y hoy
nadie las recuerda. De década en década, de siglo en siglo, hemos ido de consigna
en consigna, de engaño en engaño.
Hubo también guerras, intervenciones y conquistas de territorios a costa de
nuestra América. ¿Qué podemos esperar hoy de esa fuerza invariablemente
expansionista, egoísta y hegemónica?.
A Cuba, país agredido y bloqueado desde hace más de 30 años, se le prohíbe
por los presuntos dueños del hemisferio participar en esa reunión. ¡Cuánta cobard
ía, mediocridad y miseria política refleja realmente tal exclusión! Cuba, sin embargo,
no se opone a esa cumbre. Nos complace que los países hermanos de Amé-
rica Latina y el Caribe puedan defender allí con toda firmeza y energía los intereses
de nuestros pueblos.
En primer lugar, es hora de exigir que entre los derechos fundamentales del
hombre se respeten también y se tomen en cuenta como algo esencial y sagrado el
derecho a la salud, a la educación, al trabajo dignamente remunerado, a la identidad
cultural y étnica de sus pueblos. Que cese toda forma de discriminación racial
o sexual. Que cesen los niños abandonados en las calles y sin hogar, víctimas de
toda clase de explotación, violencia y abusos sexuales. Que cese el hambre. Que
dejen de morir cada año millones de personas que pudieran salvarse.
Cuba apoyó resueltamente la lucha revolucionaria por los procesos democráticos
en Centro y Suramérica, y se alegra de que la actual administración de Estados
Unidos no promueva, como hicieron otras, las cruentas dictaduras militares
subordinadas a los intereses norteamericanos. Lo que no acepta es que Estados
Unidos pretenda convertirse en modelo y juez supremo de los ordenamientos polí-
ticos latinoamericanos.
Cuba defiende con entera decisión el principio de la soberanía nacional, que
estaría dispuesta a delegar solo ante una América Latina unida, pero no acepta
que bajo ningún pretexto los círculos de poder norteamericanos puedan intervenir
en los asuntos internos de los países de la región.
Nada sería para Cuba de mayor placer que Estados Unidos ofreciera a todos
los países de la región, en particular a los de menos ingresos, un libre acceso a sus
mercados como contribución al desarrollo económico de esos países. A Cuba le
parece igualmente necesaria la inversión extranjera, incluso norteamericana, como
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Selección de discursos
aporte al desarrollo en este continente. Pero le preocupa el proceso de
desnacionalización de importantes riquezas y recursos naturales de los países de
la región que se está produciendo.
El comercio y la inversión privada no son suficientes para garantizar el desarrollo
de las economías nacionales. Se requiere aumentar el flujo de ayuda al desarrollo
que el actual gobierno de Estados Unidos ha reducido.
Ahora que concluyó la guerra fría, ese país debería transformar una parte de
sus injustificados gastos militares actuales en un fondo de ayuda al desarrollo de
los países de América Latina y el Caribe.
Estados Unidos debería apoyar una solución radical y definitiva al problema
de la deuda externa de la región, que asciende ya a 487 000 millones de dólares.
Debe dejar de utilizar la propiedad intelectual como arma de negociación. Debe
derogar la arbitraria disposición especial Super 301, que castiga unilateralmente
a los socios comerciales.Debe excluir a los países latinoamericanos y del Caribe de
la brutal exigencia de acceso irrestricto a los servicios que fue impuesta ya en la
Ronda Uruguay.
A Cuba le hace feliz que Estados Unidos esté planteando, al menos retóricamente,
la necesidad de emprender lo que denomina reformas económicas de segunda
generación para resolver los problemas sociales del continente, pero los
recursos asignados son absolutamente insuficientes.
A Cuba le resulta grato escuchar que Estados Unidos quiere modificar las
nociones sobre la seguridad interamericana que se desarrollaron durante la guerra
fría y, dentro de ello, trabajar en una nueva relación que no esté vinculada a la
presencia de bases militares norteamericanas en la región.
Para ser consecuente con esa política, Estados Unidos deberá desmantelar la
base naval de Guantánamo, devolviendo a Cuba el territorio que ocupa hace ya
casi 100 años, retirar sus bases de Panamá como está pactado y de cualquier otro
país latinoamericano.
Si Estados Unidos está preocupado por el desarrollo sostenible de la región y
por evitar el deterioro ambiental, debe firmar la Agenda 21 de la Cumbre de Río.
Cuba está de acuerdo en que se establezcan mecanismos de cooperación
hemisférica para enfrentar el narcotráfico, pero ello no debe hacerse a costa de la
soberanía de los países implicados. Son legítimas las preocupaciones de las fuerzas
armadas del continente que se resisten a ser utilizadas como policías antidrogas.
De igual modo son legítimas las demandas de reducir el consumo norteamericano
de drogas.
Estados Unidos debe cambiar su política migratoria respecto a América Latina
y el Caribe, y promulgar una ley que automáticamente legalice la situación de los
ciudadanos de esos países que ingresen a Estados Unidos, como hace hoy con los
ciudadanos cubanos. Cuando ya no existe el muro de Berlín, debería destruirse el
muro que se levanta en la frontera mexicano-norteamericana.
A Cuba le parece positiva la idea norteamericana de convocar a las organizaciones
no gubernamentales del continente para producir recomendaciones respecto
a la agenda, pero deben ser invitadas todas y escucharse las demandas de
los indígenas, las mujeres, las organizaciones campesinas, los sindicatos - sin
injustas exclusiones- y los demás representantes de las sociedades civiles, que
tienen mucho que decir respecto a los temas de esa cumbre.
Por último, es una excelente ocasión para reclamar al gobierno de Estados
Unidos el cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas sobre el criminal
e injusto bloqueo contra Cuba que intenta ensangrentar y rendir por hambre a
nuestro pueblo.
Si estos temas se debaten en la cumbre de Miami, Cuba le desea éxitos. Si todo
se reduce a un intento de trazar pautas al hemisferio, aislar a Cuba y controlar los
mercados de América Latina y el Caribe frente a Europa, Japón y el resto del
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Palabra de Fidel
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