Фидель Кастро Рус. Собрание выступлений 1990-2000-ых годов. Fidel Castro Rus. Palabra de Fidel. Selección de discursos
Uncategorized August 2nd, 2006
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e
cubanos cumplieron voluntariamente misiones internacionalistas! Y no exageraba
cuando decía que podíamos disponer de 6 mil médicos. Nosotros tenemos reservas
para movilizar en cuestión de semanas 6 mil médicos a base de voluntariedad,
que es como lo han hecho siempre. Por eso cuando hablaba esta mañana de
un programa que proponíamos, cuando estábamos hablando del SIDA, frente al
cual no se pueden aplicar los medicamentos modernos aunque los recibieran gratuitamente,
porque no existe una infraestructura, nosotros dijimos que podemos
apoyar a las Naciones Unidas y a la OMS y a los pueblos de África en la creación de
una infraestructura de forma emergente; en un año se podría crear todo. No se
puede esperar a que muera un montón de millones, a que siga propagándose esta
plaga que puede liquidar a un continente entero, para trabajar y hacer algo. Y
quedó ahí.
A mí me parece que va a ser de gran utilidad este encuentro, porque se han
conocido muchas personas, han hablado, han intercambiado ideas. Aquí en esta
Mesa Redonda estoy seguro de que, como en ningún otro lugar, se han expresado
aquellas cosas que más duelen. Yo creo que tú, Chávez, desde la Presidencia, has
contribuido a que esos sentimientos se expresen.
Me iré con la impresión de que en esta Mesa Redonda han hablado todos. Aquí
no estaba presente ninguno de los poderosos reunidos en la mesa del almuerzo de
ayer. Aquí estamos un poco los más pequeños, los plebeyos, algunos de los países
grandes como la India, es decir, los dolientes, estamos aquí y hemos podido hablar
con una gran libertad. Me parece altamente positivo.
Yo continuaré meditando, porque paso muchas horas y mucho tiempo leyendo,
buscando información, tratando de saber lo que pasa, y para mí constituye un
aliento muy grande porque veo que se está haciendo conciencia. Con la conciencia
podemos presionar, luchar. No se nos puede desconocer diciendo verdades, verdades
y verdades. Y con ello, cuando una crisis surja, estaremos preparados para
un cambio en estas instituciones, y tenemos que estar preparados para un cambio
del orden político y económico que hoy impera en el mundo.
Excúsenme que me haya extendido, pero quedará constancia, porque lo tengo
grabado aquí, tengo una pequeña grabadora para captar lo que estoy diciendo. Me
alegro de que se haya captado. No sé si me meterán preso por eso, pero a mí me
gusta la constancia histórica y después recordar y meditar sobre cada una de las
cosas. Me gusta tener la constancia y estudiar.
Valía la pena haber venido a esta reunión, en medio de los mayores o menores
inconvenientes que yo suelo tener cuando viajo a Nueva York, por obvias y conocidas
razones; pienso que valía la pena no sólo por los innumerables amigos que
tuve oportunidad de saludar, sino por lo que he escuchado en esta Mesa Redonda.
Muchas gracias.
Presidente Chávez.- Gracias, Fidel. Ten la seguridad de que no irás a prisión
porque esta Mesa te absolverá.
Gracias por tus comentarios.
91
Selección de discursos
Discurso pronunciado en la sesión inaugural de la Cumbre Sur, La
Habana, 12 de abril de 2000.
Excelencias;
Distinguidos delegados e invitados:
Nunca antes la humanidad tuvo un potencial científico-técnico tan formidable,
una capacidad de generación de riqueza y bienestar tan extraordinaria, y nunca
antes el mundo fue tan desigual y la inequidad tan profunda.
Las maravillas tecnológicas, que han hecho más pequeño al planeta en términos
de comunicaciones y distancias, coexisten con la enorme y cada vez mayor
distancia entre riqueza y pobreza, entre desarrollo y subdesarrollo.
La globalización es una realidad objetiva, que pone de manifiesto nuestra condici
ón de pasajeros en un mismo barco, este planeta habitado por todos. Pero en
ese barco los pasajeros viajan en condiciones muy desiguales.
Una exigua minoría viaja en camarotes de lujo dotados de Internet, teléfonos
celulares, acceso a redes globales de comunicación; disponen de dieta alimenticia
abundante y balanceada; consumen agua limpia; tienen atención médica sofisticada
y acceso a la cultura.
Una abrumadora y doliente mayoría viaja en condiciones que semejan las horribles
travesías del comercio de esclavos entre África y América en el pasado colonial.
Hacinados en bodegas insalubres, con hambre, enfermedad y desesperanza,
viajan en ese barco el 85 por ciento de sus pasajeros.
Es evidente que carga demasiada injusticia para mantenerse a flote, y sigue un
curso tan irracional y absurdo que no puede ser capaz de arribar a puerto seguro.
Este barco parece destinado a chocar con un iceberg. Si así ocurre, nos hundiremos
todos.
Los Jefes de Estado y de Gobierno que aquí nos reunimos, representantes de
la abrumadora y doliente mayoría, tenemos el derecho y aun más la obligación de
dar un golpe de timón y corregir ese rumbo catastrófico. Tenemos la obligación de
ocupar el lugar que nos corresponde en el puente de mando y hacer que todos
naveguemos en condiciones de solidaridad, equidad y justicia.
Durante dos décadas al Tercer Mundo se le ha repetido un discurso simplista
y único, y se le ha impuesto una única política.
Se nos ha asegurado que el mercado sin regulación, la privatización máxima y
la retirada del Estado de la actividad económica, eran los principios infalibles para
alcanzar el desarrollo económico y social.
Siguiendo esos principios, los países desarrollados, y en especial Estados Unidos,
las grandes transnacionales beneficiarias de esa política y el Fondo Monetario
Internacional, dise½aron en las dos últimas décadas el orden económico mundial
más hostil para el progreso de nuestros países, y también el más insostenible
para el mantenimiento de la vida en términos sociales y ambientales.
La globalización fue encerrada en la camisa de fuerza del neoliberalismo, y
como tal tiende a globalizar no el desarrollo, sino la pobreza; no el respeto a la
soberanía nacional de nuestros Estados, sino su violación; no la solidaridad entre
los pueblos, sino el ¡sálvese quien pueda! en medio de desigual competencia en el
mercado.
Dos décadas del llamado ajuste estructural neoliberal han dejado un saldo de
fracaso económico y desastre social, que es deber de los políticos responsables
encarar con el propósito de tomar las decisiones imprescindibles para sacar al
Tercer Mundo de este callejón sin salida.
El fracaso económico es evidente. Bajo políticas neoliberales, la economía
mundial tuvo un crecimiento global entre 1975 y 1998 que fue apenas la mitad del
alcanzado en el período 1945-1975, con políticas keynesianas de regulación de
mercados y activa participación del Estado en la economía.
92
Palabra de Fidel
En América Latina, donde el neoliberalismo se ha aplicado con ortodoxia doctrinal,
el crecimiento económico de la etapa neoliberal tampoco va más allá de la
mitad del que se obtuvo con políticas desarrollistas conducidas por los Estados.
América Latina no tenía deuda al inicio de la posguerra. Hoy debemos casi un
millón de millones de dólares. La deuda por habitante es la más alta del mundo.
La diferencia de ingreso entre los ricos y los pobres es también la más alta del
mundo. Hay más pobres, desempleados y hambrientos que en los peores tiempos
de su historia.
Con el neoliberalismo, la economía mundial no ha crecido más rápidamente en
términos reales, pero en cambio se ha multiplicado la inestabilidad, la especulaci
ón, la deuda externa, el intercambio desigual, la tendencia a ocurrir crisis financieras
más frecuentes, la pobreza, la desigualdad y el abismo entre el Norte opulento
y el Sur desposeído.
Crisis, inestabilidad, turbulencia e incertidumbre han sido los términos más
utilizados en los dos últimos a½os para referirse al orden económico mundial.
La desregulación neoliberal y la liberalización de la cuenta de capital tienen
profundas repercusiones negativas en una economía mundial donde florece la
especulación en los mercados de divisas y de derivados financieros, en los que se
realizan transacciones diarias no inferiores a tres millones de millones de dólares,
la mayoría de las cuales son totalmente especulativas.
A nuestros países se les exige mayor transparencia en la información y una
efectiva supervisión bancaria, pero entidades financieras como los fondos de cobertura
no ofrecen información sobre sus actividades, no tienen regulación alguna
y realizan operaciones con montos muy superiores a todas las reservas de los
bancos de los países del Sur.
En el clima de especulación desbordada, los movimientos de capital de corto
plazo hacen vulnerables a los países del Sur frente a cualquier contingencia externa.
Se obliga al Tercer Mundo a inmovilizar recursos financieros y endeudarse
para mantener reservas en divisas con la ilusión de resistir ataques especulativos.
Más de un 20 por ciento de los ingresos de capital en los últimos años se
inmovilizaron como reservas y finalmente resultaron incapaces de resistir tales
ataques, como se demostró en la reciente crisis financiera iniciada en el Sudeste
Asiático.
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