Фидель Кастро Рус. Собрание выступлений 1990-2000-ых годов. Fidel Castro Rus. Palabra de Fidel. Selección de discursos
Uncategorized August 2nd, 2006
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casi un siglo, impuesta en los primeros años, después de la intervención aquella,
cuando España estaba exhausta y no podía mantener su guerra colonial; intervenci
ón tras frases engañosas, tras declaración conjunta en el Congreso de Estados
Unidos, que concluyeron en una guerra, una ocupación y en una llamada
Enmienda Platt, que le otorgaba al gobierno de Estados Unidos el derecho a intervenir
con sus fuerzas armadas en nuestro país ante cualquier alteración del orden
que perjudicara sus intereses; enmienda que obligaron a introducir en la Constituci
ón de la República, creando un verdadero trauma entre muchos patriotas, a
los que pusieron en una alternativa: o lo tomas, o lo dejas, con relación a la independencia
del país. Y esto fue ya cuando concluía el cuarto año de ocupación
militar y se discutía la Ley Fundamental de la República. Tiene que haber sido
terrible. Algunos se opusieron firmemente a cualquier precio, pero otros consideraron
inevitable aceptarla.
Ya no había Ejército Libertador, había sido desarmado; ya no existía el Partido
Revolucionario, creado por Martí para llevar a cabo la Revolución, dirigir aquella
Revolución.
Martí fundó un partido para organizar, dirigir y hacer la Revolución antes de
que Lenin fundara su partido revolucionario en Minsk; fue el primero, y no era
marxista porque no podía serlo.
Esta era una sociedad recién salida de la esclavitud, donde no existía proletariado,
y aquel hombre supo abordar genialmente los más delicados problemas,
frente a la propaganda española, y algunas frases pronunció de Marx, y una de
ellas muy bella: «Puesto que se puso del lado de los pobres, merece honor.» ¡Pero
qué visión lo que escribió a finales del siglo XIX sobre intentos alcanos!, cuando
digo alcanos me refiero al ALCA, no a esa organización Al-Qaeda, no es tanta la
diferencia entre una y otra (Risas).
Debo decir, de paso, ¿no?, que el estúpido y brutal crimen cometido en Nueva
York hizo un daño tremendo a todo el mundo; hizo daño no solo al pueblo y a la
economía norteamericanos, aceleró el proceso de la crisis económica mundial,
aunque esta venía ya en picada; golpeó todos estos movimientos de los cuales
hemos hablado, de intelectuales, de economistas, de personas preocupadas por la
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Selección de discursos
globalización, los que libraban la lucha que hemos estado mencionando; ejerció
un efecto paralizador dentro de Estados Unidos, donde se hacía mucho más difí-
cil, ante la irritación y la confusión reinantes, ante el papel de aquellos que se
oponían a la globalización, corrían el riesgo, incluso, de ser declarados terroristas.
Tal vez, sin ese acto terrorista, no habrían podido reunirse los de Davos en Nueva
York —eso lo inventaron después, aprovechando el clima que se respiraba—; afectaron
la reunión de Porto Alegre en Río Grande del Sur, donde probablemente
habrían asistido unos 100 000 participantes y llegaron solo a unos 50 000 ó 60
000 según criterios.
Aquí tuvo lugar la reunión contra el ALCA, y aunque una de las delegaciones
más numerosas fue la norteamericana y canadiense, muchos de ellos no pudieron
participar en aquella reunión, porque estaban muy recientes los acontecimientos,
habían sido golpeados.
También el Foro de Sao Paulo. Se dio el Foro de Sao Paulo esta vez en La
Habana, como se realizó el de Porto Alegre, no se desalentaron los que iban a
participar y llevaron a cabo las reuniones, muy importante. Pero el acto terrorista
golpeó estas luchas y dio lugar a pretextos para políticas nuevas y teorías francamente
intervencionistas.
Aquí, incluso, con una frase se trató de señalar lo que estaba ocurriendo, cuando
se utilizó la frase de dictadura militar mundial.
También pudiera hablarse de El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, esto para
los que leyeron esa obra de Marx o la lectura de Las guerras civiles en Francia, que
es de obligada lectura para aquellos aficionados al estudio del marxismo y de los
que pasan por determinadas escuelas, especialmente cuando se trata de obras de
ese tipo, porque es mucho más fácil leer El 18 de Brumario que leer El Capital; este
tiene un material de contenido estrictamente económico y el otro es una bella
forma, una elegante y amena forma de describir acontecimientos históricos. O sea
que Marx no tenía nada de dogmático y cuando abordaba esos temas lo hacía
realmente con una gran capacidad de persuasión.
Estos son problemas de tipo económico, aparte de los que he mencionado de la
deuda y que dieron lugar a las disquisiciones que hicimos sobre los movimientos
sociales y políticos afectados por la barbarie y la estupidez de tales actos que
nosotros condenamos sinceramente, porque hace mucho rato que meditamos sobre
tales métodos, y porque libramos una guerra, que duró 25 meses, librada
exitosamente, y no recuerdo todavía, en numerosos combates en los que participaron
nuestras fuerzas de la Columna Uno, de la cual salieron todas las demás,
un solo caso de un civil inocente muerto.
Nuestra lucha era una lucha de liberación en que a los prisioneros los tratábamos
con gran respeto, no estaban ni 48 horas presos, como máximo 72; se lo
entregábamos a la Cruz Roja Internacional, ya cuando empezamos a capturarlos
masivamente. Les dábamos nuestros medicamentos a los heridos y a los prisioneros
los poníamos de inmediato en libertad. Eran nuestros suministradores de armas,
lógicamente debíamos tratarlos bien, eso es elemental (Risas).
Al principio luchaban y resistían hasta la última bala, nos costaban vidas, nos
costaba parque, creían que los íbamos a matar, les habían sembrado eso en la
cabeza, y fue la práctica la que los fue convenciendo a todos; cuando tenían perdida
la batalla, ya entonces era más fácil que cesara el combate. Hubo algunos que
se rindieron tres veces.
Nosotros no fuimos suministrados ni de fondos ni de armas ni mucho menos
desde el exterior. No conocíamos ni siquiera a un funcionario ruso. Nadie nos trajo
las ideas; elaboramos nuestras ideas, nuestras tácticas y, a pesar de lo que dijo
Engels una vez, realmente, que desde que se hicieron las grandes avenidas en
París y los fusiles de retrocarga eran imposibles las insurrecciones, yo siempre
medité en aquello y estaba en desacuerdo, porque si hubiéramos estado de acuerdo
con ese punto de vista no habríamos intentado hacer una revolución. Y aquí las
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Palabra de Fidel
condiciones objetivas no eran tan favorables, lo eran, desde luego, tanto como que
pudo ser demostrado por los hechos, y las subjetivas no andaban mucho mejores,
a decir verdad. Todavía había mucho dogmatismo en el pensamiento revolucionario
y estábamos bastante influidos por la ideología de los vecinos del Norte, vivíamos
prácticamente en plena guerra fría.
Nuestras concepciones eran flexibles, o un tipo u otro de lucha, no descartá-
bamos nada: la combinación de las armas con el movimiento de masas, o la toma
de una fortaleza para armar al pueblo, con una consigna de huelga general revolucionaria;
pero el hecho es que fuimos encontrando la fórmula de cómo tomar el
poder y a partir, sí, de concepciones marxista-leninistas.
A Marx le debemos una idea clara de lo que era la sociedad. Antes de tener
contacto con tales ideas nos parecía la sociedad como un inmenso bosque y éramos
como persona perdida en ese bosque, y a Lenin debemos las teorías del Estado:
ambos nos mostraron la sociedad de clases, la historia de la explotación, el
materialismo histórico, sin que, desde luego, esas sean doctrinas aplicables matem
áticamente. Cuando las vas a aplicar a una época o después a otra, contienen
mucha más, a mi juicio, influencia de los hechos que estaban aconteciendo cuando
elaboró la teoría; pero muchos de sus principios son universales, en la breve
historia de la humanidad, porque lo que sabemos de la humanidad, que pueda
llamarse historia y no leyenda, es muy poco. Creo que las más antiguas tienen, si
acaso, 3 500 años. ¿Qué son 3 500 años en la historia de nuestra especie?, esta
especie que ha desarrollado una civilización y con relación a la cual suscribo,
totalmente, aquella idea marxista de que al desaparecer el sistema capitalista concluir
ía la prehistoria de la humanidad. No olvido que aún ni siquiera hemos entrado
en la historia, y cuando algunos tontos andan diciendo que es el fin de la
historia, confundiendo los acontecimientos y los conceptos, no se dan cuenta de
que estamos acercándonos al fin de la prehistoria.
Bueno, también junto a la prehistoria está la barbarie y están formas de saqueo
cada vez más brutales, y formas de enajenar a las masas todavía más sutiles
y pérfidas. Envidia se siente a veces de la época tribal o de los primeros grupos que
vivían en formas elementales de sociedad, porque eran más libres de pensar, nadie
pensaba por ellos, ni siquiera el hechicero de la tribu, o aquel que dirigía los
rituales (Risas). Hoy, prácticamente se impide que las masas piensen, de lo contrario,
no se estaría tomando Coca Cola en lugares del mundo donde jamás oyero
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