Фидель Кастро Рус. Собрание выступлений 1990-2000-ых годов. Fidel Castro Rus. Palabra de Fidel. Selección de discursos
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Le puedo asegurar
que no cobraremos absolutamente nada por esa transferencia de tecnología.
10 de mayo del 2002
Selección de discursos
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Cuba constituye una poderosa fuerza moral, defensora de la verdad y
solidaria con los demás pueblos del mundo
Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro
Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de
Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el
acto de conmemoración por el Día Internacional de los Trabajadores,
celebrado en la Plaza de la Revolución, el Primero de Mayo del
2002, «Año de los héroes prisioneros del imperio». (Versiones Taquigr
áficas - Consejo de Estado)
Distinguidos invitados;
Queridos compatriotas:
Fuimos condenados en Ginebra por quienes consideran que ese mar de pueblo
aquí reunido, cuya imagen puede observarse desde cualquier rincón del mundo,
ha sido privado de sus derechos humanos. Con toda seguridad que ninguno de los
que en América Latina promovieron, coauspiciaron o apoyaron ese proyecto, podr
ía reunir en la capital de sus respectivos países el 5% de los ciudadanos aquí
reunidos (Aplausos).
¿Acaso se trata de fanáticos, personas ignorantes e incultas, carentes de conocimientos
históricos y políticos? A esta enorme masa se le podría preguntar si hay
entre ellos uno solo que no sepa leer y escribir, (Exclamaciones de: ¡No!»), o un
analfabeto funcional con menos de sexto grado (Exclamaciones de: «¡No!»); ninguno
podría levantar la mano. Si la pregunta fuera cuántos poseen los conocimientos
de un graduado de noveno grado, o por encima de ese nivel de educación, más
del 90 por ciento, excepto los escolares que no han cumplido todavía los 15 años,
levantarían la mano.
Las gloriosas tradiciones de rebeldía y lucha patriótica de nuestro pueblo, a
las que se unen hoy un cabal y profundo concepto de la libertad, la igualdad y la
dignidad del ser humano, los sentimientos de solidaridad, espíritu internacionalista,
confianza en sí mismo, conducta heroica, 43 años de lucha tenaz e infatigable
contra el poderoso imperio, amplia y sólida cultura política y extraordinario
humanismo -obra de la Revolución en su conjunto-, han hecho de Cuba un país
diferente.
Triste destino el de cientos de millones de personas en esta área del mundo
que desde un punto de vista realmente humano no han podido salir todavía de la
prehistoria de la humanidad, y no saldrán de ella mientras el sistema de saqueo
que ayer exterminó a decenas de millones de sus habitantes nativos y los convirtió
después sucesivamente en colonias, neocolonias y países dependientes económicamente
subdesarrollados, rija el destino de estos pueblos.
Lo ocurrido antes de Ginebra, en Ginebra y después de Ginebra, apenas se
distingue de la bochornosa historia que ya conoció nuestro pueblo desde los primeros
días del triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959.
Cuba, que fue el último país latinoamericano en independizarse del colonialismo
español tras heroica y solitaria lucha, sin llegar a conocer un minuto de independencia
al caer de inmediato en manos del naciente imperio norteamericano,
del que con igual determinación y heroísmo logró liberarse 61 años después, fue
vilmente abandonada y traicionada por los demás gobiernos de América Latina.
Ningún libro de Marx y Lenin podría ilustrar tanto sobre el carácter antinacional,
entreguista y traidor de las oligarquías latinoamericanas, y lo que significaba el
papel del imperialismo en el destino de nuestros pueblos, como los 43 años de la
experiencia vivida por nuestra Revolución.
Todos los gobiernos oligárquicos y burgueses se unieron al aislamiento y el
bloqueo, a la agresión imperialista contra Cuba, con excepción de un país donde
Palabra de Fidel
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décadas atrás tuvo lugar una gran revolución social, que trajo justicia y notables
avances para el pueblo de una nación mutilada por el insaciable expansionismo
de su vecino del Norte, y más de una vez mártir de la intervención y conquista
extranjera a lo largo de su azarosa y sufrida historia. Esta vez, tristemente, la
excepción se convirtió en regla.
A los hermanos de América Latina les han hecho un gran cuento de «Las mil y
una noches»
Cuba no es ya el país analfabeto, inculto e inexperto de aquellos primeros
años. Hoy los pueblos latinoamericanos, que entonces eran 208 millones de habitantes,
son en la actualidad, incluidos los pueblos anglófonos del Caribe, 526
millones; también han tenido la posibilidad de aprender lo que es el dominio imperialista,
la explotación, la injusticia y el saqueo. A pesar del diluvio de calumnias y
mentiras contra nuestro pueblo ejemplar y su lucha admirable, comprenden cada
vez más y saben que frente a tantas claudicaciones que han tenido lugar en el
mundo, Cuba constituye una poderosa fuerza moral, defensora de la verdad y
solidaria con los demás pueblos del mundo.
A los hermanos de América Latina les han hecho un gran cuento de Las mil y
una noches, en el cual cada día que pasa creen cada vez menos. Llevan medio
siglo tratando de hacerles creer que los cientos de miles de niños que mueren cada
año por desatención y hambre, los millones que no van a la escuela y trabajan por
míseros salarios, limpian parabrisas y zapatos, o son objeto de comercio y explotaci
ón sexual, es democracia y respeto a los derechos humanos. Que los cientos de
millones de seres humanos que viven en la pobreza, a pesar del inmenso potencial
de la riqueza y los recursos naturales que los rodean; el enorme número de
desempleados, subempleados o trabajadores informales que viven sin la menor
ayuda, seguridad social o protección alguna; la desatención médica a las madres,
niños, ancianos y población pobre en general; la marginación, las drogas, la inseguridad
y el delito, se llaman democracia y respeto a los derechos humanos. Que
los escuadrones de la muerte, las ejecuciones extrajudiciales, torturas, desapariciones
y asesinatos; que el soborno, la malversación y el desvío y robo descarado
de los bienes públicos -mientras escuelas y hospitales se cierran, los bienes y
recursos de las naciones se privatizan y muchas veces se regalan a amigos y asociados
en la corrupción, tanto internos como externos-, constituyen la más cabal
expresión de la democracia y de los derechos humanos. No les pasa por la mente
que el sistema económico, político y social que defienden es la negación total de
toda posibilidad de igualdad, libertad, democracia, dignidad humana y justicia.
Una persona que es analfabeta, o cuyos conocimientos apenas rebasan el tercero
o el cuarto grado, o que vive en estado de pobreza o de pobreza extrema, o
carece de empleo, o radica en barrios marginales donde las más inconcebibles
condiciones de vida tienen lugar, o deambulan por las calles y reciben el veneno
constante de la publicidad comercial, sembrando sueños, ilusiones y ansias de
consumos imposibles, las que suman enormes masas de ciudadanos en lucha
desesperada por la vida, pueden ser víctimas de todo tipo de abusos, chantajes,
presiones y engaños, sus organizaciones son reprimidas o carecen de ellas, difícilmente
están en condiciones de comprender los problemas complejos del mundo y
de la sociedad en que viven.
No están en condiciones reales de ejercer la democracia, ni decidir cuál es el
más honesto o el más demagógico e hipócrita de los candidatos, en medio de un
diluvio de propagandas y mentiras, donde los que más recursos poseen son los
que más mentiras y engaños siembran.
No puede haber libertad alguna de expresión donde los principales y más eficaces
medios de comunicación constituyen un monopolio exclusivo en manos de
los sectores más privilegiados y ricos, enemigos juramentados de cualquier tipo de
cambio económico, político y social. El disfrute de las riquezas, la educación, los
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conocimientos y la cultura queda en manos de los que, constituyendo apenas una
ínfima parte de la población, reciben la mayor proporción de los bienes que produce
el país. No es casual el hecho de que América Latina sea la región del mundo
donde existe la mayor diferencia entre los más ricos y los más pobres. ¿Cuál democracia
y cuáles derechos humanos pueden existir en esas condiciones? Sería
como cultivar flores en pleno desierto del Sahara.
Cuando por otro lado se presenta el saqueo total de los recursos naturales y la
apropiación del esfuerzo humano como modelo ideal de sociedad y desarrollo, y al
ALCA, es decir, la anexión y absorción de América Latina por Estados Unidos y la
dolarización, como único camino, es síntoma de que el sistema político y económico
imperante está llegando a una crisis total.
Lo ocurrido en Argentina, que envuelta hoy en un increíble caos económico y
político se ha convertido en un país hambriento, con más del 20 por ciento de la
población activa desempleada, y los depósitos de los ciudadanos en los bancos -
especialmente de las capas medias o de modestos ingresos de la población- son
prácticamente confiscados, no puede significar otra cosa que el canto de ci
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