Фидель Кастро Рус. Собрание выступлений 1990-2000-ых годов. Fidel Castro Rus. Palabra de Fidel. Selección de discursos
Uncategorized August 2nd, 2006
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el que usted mentirosamente
incluye en su discurso del 6 mayo en la Fundación Heritage. En ningún momento
dije que «Irán y Cuba cooperando mutuamente pueden poner de rodillas a Estados
Unidos». Sí afirmé, en alguno de los tres que pronuncié durante la visita, que
el imperialismo estaba huérfano de ideas, que estas eran más poderosas que las
armas, y algún día se derrumbaría. También dije que el Sha «fue derrotado por el
pueblo sobre la base del heroísmo, sin un arma, eso demuestra la fuerza de las
ideas, y que no puede haber nadie tan poderoso en el mundo que no pueda ser
derrotado por las ideas. Esa es nuestra esperanza». Finalmente agregué: «Hay una
superpotencia que tiene miles de armas nucleares, aviones, acorazados, portaaviones,
proyectiles inteligentes [...] Por muchas armas y riquezas que tenga no
podrá derrotar al ser humano.»
Ni siquiera hice la menor alusión al uso de las armas en esa lucha. Más bien
dije todo lo contrario. Así lo pienso, así lo veía y así lo dije. No acostumbro a
ocultar mis pensamientos, ni manipular mis palabras. Mis discursos en la capital
de Irán fueron publicados en la televisión y la radio de Cuba. Ni el señor Bolton
descubrió nada, ni yo reniego de mis ideas. Dije cosas adicionales sobre doctrinas
y conceptos políticos. Guardo íntegros los casetes y la transcripción de esos discursos.
Y puedo probar lo que he dicho.
Debo añadir que cuando visité Irán, tuve el honor de conocer a un país de
milenaria cultura, profundas convicciones religiosas, gran fortaleza espiritual,
deseoso de erradicar la pobreza, combatir el tráfico de drogas y otras lacras similares,
decidido a llevar educación, salud, empleo y bienestar a más de 65 millones
de personas. Ninguno de los muchos dirigentes con los que conversé me habló de
armas biológicas ni de ningún otro tipo. Qué enorme diferencia de cultura y de
costumbres con Occidente pude observar. No sólo visité ese país sino también
Argelia, Malasia, Qatar, Siria y por último Libia, donde me mostraron cómo quedó
destruida la casa familiar de Khadafi, y hablaron de las bajas humanas ocasionadas
por el sorpresivo bombardeo de los F-16, entre ellas una pequeña niña.
Miles de años de historia se concentran en aquellas zonas del mundo visitadas,
que no deben ser destruidas ni aniquilados sus pobladores. Miles de millones
de personas en el mundo hemos visto con indignación profunda a través de las
imágenes televisivas los horribles hechos ocurridos en Palestina.
El señor Bolton, cuando habló de mi discurso en Irán, mezcló de forma irresponsable
y poco honesta fragmentos de palabras mías con fragmentos y declaraciones
de otras personas en agencias de prensa extranjeras, e informaciones de
cables recogidas de terceros o de la propia cosecha del redactor. El enredo que
armó con ese material, ni él mismo es capaz de entenderlo. Mis pronunciamientos
nítidos, precisos y claros están en los discursos mencionados y en el comunicado
de prensa del 10 de mayo del 2001 emitido por ambas delegaciones, donde por
cierto se expresa la posición de Cuba contra el terrorismo en el punto 6 del documento
acordado, que textualmente dice:
«Condenando el fenómeno del terrorismo en todas sus formas, en particular el
terrorismo de Estado, las dos partes acordaron cooperar estrechamente a nivel
bilateral e internacional para luchar y eliminar este nefasto fenómeno, así como en
Selección de discursos
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la lucha contra el crimen transnacional organizado y el narcotráfico, teniendo siempre
presente los principios cardinales del Derecho Internacional, en particular los
de la soberanía y no injerencia en los asuntos internos de los Estados.»
Esta declaración fue emitida 127 días antes del 11 de septiembre.
Debo agradecerle al señor Bolton los grandes elogios que hace sobre nuestra
industria farmacéutica: «una de las más avanzadas de América Latina, y marcha a
la vanguardia en cuanto a la producción de productos farmacéuticos y vacunas
que se venden en todo el mundo», según sus palabras textuales. Ojalá lo fuese
más. Incluso su país podría beneficiarse con algunos de sus adelantos, pero ellos
lo prohíben. Sin embargo, miente impúdicamente cuando afirma ante la opinión
pública norteamericana y mundial que Estados Unidos considera que Cuba está
llevando a cabo al menos una labor ofensiva limitada de investigación y desarrollo
de guerra biológica, lo cual constituye una afirmación tan mentirosa como grave.
Nuestros investigadores y médicos se educan en un elevado concepto de solidaridad
y ética. Millones de personas en el mundo lo pueden testimoniar. Trabajan
para el bienestar y la salud de los seres humanos. A lo largo de 40 años, 34 mil
307 médicos y trabajadores de la salud cubanos han prestado servicios gratuitos
en gran número de países pobres preservando la vida y garantizando la salud de
millones de personas. Nadie en el mundo les gana en abnegación y espíritu de
sacrificio. En estos precisos instantes 2.671 cumplen su misión en lugares apartados
e inhóspitos de América Latina, el Caribe y África. Difícilmente esos hombres
y mujeres podrían ser inducidos a producir virus y bacterias para matar a
niños, mujeres, ancianos o ciudadanos de cualquier país. El orgullo y la alta moral
de nuestro pueblo, que lo ha hecho resistir 43 años de agresiones y bloqueo, se
apoya en la racionalidad de su política sin contradicción alguna con su ética y sus
principios.
Treinta y nueve mil 800 jóvenes procedentes de más de 120 países del Tercer
Mundo se han graduado en Cuba en 33 especialidades universitarias y técnicas.
Aun en condiciones de período especial, como consecuencia de un cruel bloqueo
económico, ocho mil 53 jóvenes de América Latina, El Caribe y África cursan estudios
de Medicina en nuestro país -una carrera que en Estados Unidos cuesta más
de 200 mil dólares- sin pagar por ello un solo centavo.
Cuba cuenta, a pesar de las mentiras de Bolton y otros muchos como él, con
un gran prestigio por los servicios de salud que ha prestado a la humanidad. Eso
es luchar verdaderamente contra otra forma de terror que muchos no quieren ver:
las enfermedades que matan cada año a más de 11 millones de niños, que podrían
salvarse sin la actitud egoísta del mundo industrializado. Un incalculable número
de personas sobreviven o recuperan su salud gracias al esfuerzo abnegado de los
médicos procedentes de un país pequeño y pobre, con la aplicación de vacunas y
métodos preventivos o terapéuticos desarrollados por Cuba. Nos gustaría saber si
el gobierno de Estados Unidos hace algo parecido o si estaría dispuesto a cooperar,
en favor de aquellos a los que eufemísticamente se les califica como países
emergentes, con tales programas de los cuales no hemos excluido la participación
a ninguna nación económicamente desarrollada.
A los propios jóvenes norteamericanos que carecen de recursos para estudiar
medicina en su país, les hemos ofrecido cientos de becas en la Escuela Latinoamericana
de Ciencias Médicas.
Los niños cubanos están vacunados contra 13 enfermedades, gozan de espl
éndida salud. El índice de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos es inferior
al de los propios Estados Unidos. La atención médica está garantizada para el
ciento por ciento de la población de forma absolutamente gratuita. No tiene lugar
en Cuba lo que desafortunadamente ocurre en Estados Unidos, que con más de
280 millones de habitantes un 16 por ciento de la población carece de seguro
médico, incluidos más de diez millones de niños. En un país tan inmensamente
Palabra de Fidel
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rico y tan avanzado en el campo de la ciencia, donde por estas causas mueren
cada año cientos de miles de ciudadanos, ¿quién tiene la culpa, quién los mata,
quién condena semejantes hechos? ¿Cómo puede inventarse, con qué moral puede
afirmarse desde allí, y quién va a creer la infame calumnia de que los cubanos
estamos desarrollando programas de guerra biológica? Por otro lado, jamás en los
43 años de Revolución en nuestro país se ha originado ni ha participado alguien
desde nuestro territorio en un acto terrorista contra Estados Unidos. No se ha
perdido una gota de sangre norteamericana, ni un tornillo de cualquier empresa
como consecuencia de actos terroristas originados en Cuba. No podrían decir eso
con relación a Cuba los que hablan en Estados Unidos acusando a nuestro país de
terrorista o de que apoya o promueve el terrorismo. Miles de compatriotas nuestros
han muerto y decenas de miles de actos de sabotaje se han contabilizado
como consecuencia de las actividades terroristas y las agresiones contra Cuba
procedentes de Estados Unidos. ¿Cómo van a negar sus voceros estas realidades?
No me refiero al pueblo norteamericano; me refiero a sus gobiernos. Aún no está
siquiera clara la importantísima cuestión de las facultades concedidas a funcionarios
del gobierno de Estados Unidos para realizar ejecuciones extrajudiciales y
matar a personas en cualquier rincón del mundo. Yo mismo fui objeti
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