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Хронология фашистского демарша против Правительства Народного Фронта — Чили, 1970. CRONOLOGÍA DE LA ESCALADA FASCISTA CONTRA EL GOBIERNO DE LA UNIDAD POPULAR — Chile, 1970


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asistentes en la Embajada en
Santiago tenían razones para sospechar que se estaba fraguando un
golpe en contra de Salvador Allende por parte de la Agencia Central
de Inteligencia (CIA) junto a Patria y Libertad, grupo paramilitar de
extrema derecha, de posiciones golpistas. El 12 de octubre, el embajador
Korry fue llamado a Washington para una reunión con Kissinger y
en ella argumentó sus reservas con respecto a Viaux. En esta ocasión,
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se le proporcionó una reunión con el presidente Nixon, que intentó
tranquilizarlo subrayando que su administración aplicaría presiones
económicas para derrocar al gobierno de Allende. La Casa Blanca,
con una gran duplicidad, desarrolló una serie de reuniones de forma
de satisfacer las preocupaciones del embajador Korry y siguió adelante
con sus operaciones encubiertas. Sin embargo, a partir de las
advertencias del embajador Korry, y de algunos personeros de la
Agencia Central de Inteligencia (CIA), la administración comenzó a
desconfiar del general Viaux y de su capacidad para llevar adelante
la operación sin costos políticos para los Estados Unidos.
El 15 de octubre, R. Karamessines, jefe de Operaciones Clandestinas
de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), se reunió con Henry
Kissinger y Alexander Haig para discutir la posibilidad de la realización
de un golpe militar por parte de los generales Viaux y Valenzuela.
El secretario de Estado, Kissinger, ordenó que se restara atención a
Viaux y se centrara los esfuerzos en el grupo del general Valenzuela
y se los impulsara a proceder. El secretario de Estado cerró la reunión
urgiendo a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a “continuar
con la presión sobre todos los puntos débiles de Allende. ahora,
después del 24 de octubre, después del 3 de noviembre, y hacia el
futuro, hasta nueva orden”.34 La decisión de la Casa Blanca de centrar
su atención en el general Valenzuela se derivaba de las advertencias
del embajador Korry y de opiniones provenientes de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA). El objetivo básico de la política de los
Estados Unidos, esto es evitar —por medio de un golpe militar—
que Salvador Allende asumiera la presidencia de Chile, seguía siendo
el mismo.35
El 17 de octubre, la Estación de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) en Santiago informó a Langley que se había advertido a Viaux,
por medio de uno de sus operativos clandestinos, que fuera cautelo-
33 La Embajada mantenía grandes sumas de dinero —en billetes— en sus instalaciones.
34 S. Hersh, Op. cit., p. 286.
35 Esto fue negado sistemáticamente por Henry Kissinger y Alexander Haig en sus
testimonios ante el Comité de Inteligencia del Senado, en 1975. Lo mismo hizo
Richard Nixon en 1976 al responder al Comité diciendo que no recordaba haber
sido consultado sobre las actividades de la CIA en Chile entre septiembre 15 y
octubre 24 de 1970. Los tres básicamente sostuvieron que la CIA siguió operando
por su cuenta después del 15 de octubre. Ver: S. Hersh, Op. cit., p. 287
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so, pero Viaux no había sido receptivo e informó a su contacto que
no importaba lo que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) hiciera,
ya que él y sus partidarios habían decidido dar el golpe con o sin
apoyo norteamericano. La Agencia Central de Inteligencia (CIA), en
este momento, intentaba, por un lado, inducir al general Valenzuela a
actuar, ofreciéndole más apoyo y dinero, al mismo tiempo que intentaba
contener al general Viaux. El 19 de octubre, la Agencia Central
de Inteligencia (CIA) prometió al general Valenzuela tres ametralladoras
sin identificación, seis granadas de gas lacrimógeno, y quinientas
ruedas de municiones, para apoyar el plan de secuestro al
general René Schneider, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas
en ese momento. Se seleccionó al general René Schneider dado que
se lo identificaba, tanto por la Agencia Central de Inteligencia (CIA)
como por el grupo del general Valenzuela, como el obstáculo existente
entre las Fuerzas Armadas y un golpe militar, por su adhesión a
la constitución del país y a la democracia.
El plan —apoyado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA)—
era secuestrar al general Schneider al finalizar una recepción oficial
el 19 de octubre y trasladarlo en avión a Argentina, de manera de
sacarlo del escenario. El resultado de esto sería, supuestamente, que
Eduardo Frei Montalva renunciaría y uno de los ayudantes del general
Valenzuela asumiría el gobierno militar y disolvería el Congreso
y, de esta forma, Salvador Allende no podría ser elegido. Se argumentaba
que sin la presencia del general Schneider, se incrementaban
las posibilidades de un respaldo de las Fuerzas Armadas a un golpe
militar. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) intentaba, por todos
los medios, crear un “ambiente de golpe”. En la tarde del 19 de
octubre, el grupo del general Valenzuela, impulsado por algunos elementos
de Viaux, armados con las granadas —que el agregado militar
norteamericano les había proporcionado— fracasó en su intento
de secuestrar al general René Schneider cuando éste se retiró del
acto oficial en su auto privado en lugar del oficial. Después de este
fracaso, el coronel Wimert, agregado militar de la Embajada de los
Estados Unidos, fue autorizado a ofrecer US$50 000 al general
Valenzuela y a cada uno de sus asociados para que hicieran un segundo
intento. Éste tuvo lugar el 20 de octubre por la tarde y también
fracasó. La presión de la Casa Blanca y los fracasos del general
Valenzuela produjeron un estado de semipánico en la Estación de la
Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Santiago. El 22 de octubre,
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dos días antes de la elección en el Congreso, se le entregaron al general
Valenzuela dos ametralladoras —sin marcas— enviadas por la
valija diplomática desde Washington. El general Schneider fue asesinado
ese día por un grupo que no hizo uso de las armas norteamericanas.
Ni el general Valenzuela ni sus principales asociados estaban
en la escena del crimen, pero en el juicio posterior se determinó,
según algunas versiones, que los hombres que participaron en el asesinato
—que habían sido liderados por el general Viaux— también
participaron en los intentos de secuestro del 19 y el 20 de octubre. La
corte militar condenó eventualmente al general Viaux por secuestro
e intento de provocar un golpe militar y al general Valenzuela por
conspirar para provocar un golpe militar. Abundan las contradicciones
en cuanto a las versiones sobre estos hechos. El lugar del general
Valenzuela fue minimizado por la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) y por el Comité de Inteligencia del Senado, posteriormente.
La suposición siempre fue que el general Viaux y los complotados
fallaron en el intento de secuestro y se vieron obligados a asesinar al
general René Schneider cuando éste se resistió.36 Sin embargo, el
informe firmado por el mayor Carlos Donoso Pérez, de la 24 Comisaría
de Las Condes, señala que el vehículo del general Schneider
fue obstaculizado por un segundo vehículo y luego fue rodeado por
cinco individuos que rompieron el cristal y le dispararon a quemarropa.
El Comité de Inteligencia del Senado concluyó —de manera
sumamente conveniente para los Estados Unidos— que ya que las
ametralladoras que se había entregado al general Valenzuela no habían
sido usadas en el asesinato y ya que la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) había retirado el apoyo directo a Viaux, “no había
evidencia de un plan para matar a Schneider o que los funcionarios
norteamericanos específicamente anticipasen que Schneider sería
herido durante el secuestro”.
Sin embargo, según algunos,37 el jefe de la Estación de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA) en México en la época, John C. Murray,
recibió la visita de uno de los agentes clandestinos que había participado
en los hechos. Éste informó —en 1971— de sus preocupaciones
en cuanto a que él y otro agente se habían reunido con Viaux y
que éste trabajaba con un grupo de estudiantes —de la organización
36 S. Hersh, Op. cit., p. 289.
37 Entre otros, el periodista investigador S. Hersh.
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ultraderechista Patria y Libertad— que “eran los responsables de haber
disparado a Schneider”. El temor de este agente clandestino era que
la Agencia Central de Inteligencia (CIA) se viera involucrada a partir
de declaraciones de los inculpados, y además agregó que éstos
estaban pidiendo dinero. Las contradicciones personales entre dos
de estos agentes clandestinos, y otras relacionadas con las contradicciones
internas dentro de la propia Agencia Central de Inteligencia
(CIA) revelaron, con el tiempo, detalles del asesinato del general
René Schneider.38
En cuanto a intentos de asesinato contra el presidente electo, Salvador
Allende, el coronel Wimert —en 1980— en conversaciones
con el periodista investigador Seymour Hersh, manifestó que el asesinato
de Allende “era algo que todo el mundo esperaba que sucediese.
Hubiese sido la cuestión ideal” y que la misión de los agentes
clandestinos obviamente estaba orientada en esa dirección.
Después del asesinato del general René Schneider, la Estación de
la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Santiago temía verse
involucrada públicamente. En cables i

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Tags: Argentina, Bolivia, Chile, Cuba, discurso, henry kissinger, historia, memorias, nathaniel davis, Peru, propaganda, salvador allende

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