Escena III
Doña Gertrudis, Don Silvio. Don Damián y Don Gabino; por el fondo, Lorenza y Don Blas.
LORENZA.-Muy buenos días nos dé Dios.
BLAS.-Salud.
SILVIO.-Don Blas…
DAMIÁN.-Felices.
GERTRUDIS.-¿Viene usted de su paseíto matinal?
BLAS.-Matinal.
LORENZA.-Como Pacorra…. digo Paquita…, no quiso acompañarnos, porque vino el otro…. nos fuirnos por ahí los tres: don Blas, Juanito y yo; y ahora volvemos, porque ya pica el sol.
BLAS.-Sí pica.
DAMIÁN.-(A Don Blas.) ¿Y se han divertido ustedes?
BLAS.-Algo.
LORENZA.-No mucho. Faltando Paquita no hay diversión. Don Blas no habla nunca, ¡y Juan lleva una cara de condenado! ¡Porque es más voluntarioso! ¡Que habíamos de ir esta mañana como siempre! ¡Pero si no puede ir Paquita! ¡Señor, hay que ponerse en razón! Si había venido el otro… A cada uno hay que darle lo suyo; y don Marcelo es el amo de todos nosotros al fin y al cabo. Porque es el que tiene la plata; y el que tiene la plata…, tiene la plata. ¿No digo bien, don Blas?
BLAS.-Tú, siempre.
LORENZA.-¡Pues Juan que no! ¡Más cabezudo! Cuanto más se instruye, más cabezudo. Yo creo que ustedes, los que saben mucho, deben ser muy cabezudos… ¿No digo bien, don Blas?
BLAS.-Sí, hija.
Escena IV
Doña, Gertrudis, Don Blas, Don Silvio, Don Damián, Don Gabino y Lorenza; Maruja, por la derecha.
MARUJA.-Señores…, señores…, que ha despertado don Marcelo y pregunta por ustedes. ¡Vengan, vengan pronto! ¡Que se levanta de mal humor! Y que vaya usted también, don Blas.
BLAS.-Luego.
MARUJA.-Pues le llama a usted.
BLAS.-Ahora, ésos.
MARUJA.-Dice que usted.
BLAS.-Después.
MARUJA.-Dice que ahora mismo.
BLAS.-Estoy ocupado.
MARUJA.-Bueno…, yo, con decírselo… ¿Conque vienen ustedes? ¡Miren que se levanta muy emberrenchinado!
SILVIO.-¿Vamos allá?
GABINO.-Vamos.
DAMIÁN.-Y hay que hablarle clarito.
SILVIO.-Es nuestra liquidación profesional.
DAMIÁN.-Y cumplimos un deber de conciencia.
GABINO.-Pues allá. (Los tres, formando un grupo y hablando entre sí, se dirigen lentamente a la derecha.)
MARUJA.-(A Doña Gertrudis.) Y usted viene conmigo y esperamos las dos a que esos señores concluyan. Porque también quiere hablar con nosotras. Está con una cara que parece un señor juez.
GERTRUDIS.-¿Y entró Paquita?
MARUJA.-(Los tres profesores se detienen a oír.) ¡Ya lo creo! ¡La primera!
SILVIO.-¿Y qué?
MARUJA.-Que Paquita le abrazó mucho y lloró mucho. La pobre, como es tan cariñosa y como le quiere tanto…
DAMIÁN.-¿Y él?
MARUJA.-El…, como la quiere tanto y como es tan fuerte…. le dió un abrazo que yo dije: «¡Aquí acabó Pacorra!». Conque el pobre…. yo creo que se le llenaron los ojos de lágrimas, porque brillaban mucho…, y le dió un beso en la frente a Pacorra. Conque vamos, vamos… ¡Miren que sólo está dulzarrón con Paquita! Con los demás…, ¡hecho un oso!
SILVIO.-¡Pues el oso!
DAMIÁN.-¡A la caverna!
GABINO.-Ustedes delante. (Salen los tres.)
GERTRUDIS.-Me da miedo, doña María.
MARUJA.-No tenga miedo; allá está Pacorra; ella lo amansará. (Salen.)
Escena V
Don Blas y Lorenza. Don Blas, sentado y fumando siempre. Lorenza, a su alrededor.
LORENZA.-¿Qué está usted pensando? (Pausa.) ¿Eh?… Que no oigo lo que dice.
BLAS.-No digo nada.
LORENZA.-Ya; pues dice usted bastante. Vamos, rompa el frenillo; diga usted algo. Algo cavilará. usted.
BLAS.-No cavilo.
LORENZA.-¿Pues qué hace usted?
BLAS.-Mirar.
LORENZA.-¿A quién mira usted?
BLAS.-A ti.
LORENZA.-¿A mí?
BLAS.-¡Justo!
LORENZA.-Y yo, ¿qué tengo que mirar?
BLAS.-Muchas cosas.
LORENZA.-¿Cuáles?
BLAS.-Muchas.
LORENZA.-Dígalas.
BLAS.-¿Para qué?
LORENZA.-Toma, para saberlo. Conque vaya diciendo ¿Qué me mira?
BLAS.-La cara.
LORENZA.-¿Y qué más?
BLAS.-El cuerpo.
LORENZA.-¿Y qué más?
BLAS.-Ya está todo.
LORENZA.-Pronto concluyó.
BLAS.-Volveré a empezar.
LORENZA.-Pues empiece.
BLAS.-La cara…
LORENZA.-¿Y qué le parece?
BLAS.-Guapa.
LORENZA.-(Coqueteando a lo lugareña.) ¡Tiene usted muchas palabras!
BLAS.-Lo acertaste.
LORENZA.-No son muchas, pero son buenas.
BLAS.-Eso sí.
LORENZA.-¿Y qué más?
BLAS.-¿Qué más quieres?
LORENZA.-Yo, nada. De modo que hemos concluído.
BLAS.-Por hoy.
LORENZA.-¿Y mañana?
BLAS.-Lo mismo.
LORENZA.-¡Vaya un párrafo que hemos echado!
BLAS.-Echaremos otro.
LORENZA.-Muchas gracias.
BLAS.-No hay de qué.
LORENZA.-Pero usted, ¿cuándo revienta hablando como hablan las personas?
BLAS.-Cualquier día.
LORENZA.-Me parece a mí que será cualquier noche, para que no se vea ni se oiga lo que usted dice.
BLAS.-Puede ser.
LORENZA.-Vaya, me voy.
BLAS.-Adiós, Lorencita.
LORENZA.-Pues no me voy, que ahí viene Pacorra.
BLAS.-Pues quédate.
Escena VI
Don Blas, Lorenza y Paquita.
PAQUITA.-Don Blas, que vaya usted allá dentro. Don Marcelo quiere hablar con usted.
BLAS.-(Sin moverse.) Corriente.
PAQUITA.-Pues corriendo.
BLAS.-(Sin moverse.) Ya corro.
PAQUITA.-Si no se mueve usted.
BLAS.-(Se levanta y da unos pasos.) Ya me muevo.
PAQUITA.-Más vivo.
BLAS.-¿Con quien está?
PAQUITA.-Con mis profesores; pero creo que se marchaban.
BLAS.-Buen viaje.
PAQUITA.-¡Vamos!
BLAS.-(Mirando a Lorenza.) ¡Qué guapa!
PAQUITA.-¿Pero no va usted?
BLAS.-¿He de matarme?
PAQUITA.-¡Ea!
BLAS.-(Saliendo.) Adiós.
Escena VII
Paquita y Lorenza.
LORENZA.-¿Hablaste con don Marcelo?
PAQUITA.-Sí.
LORENZA.-¿Y qué te dijo?
PAQUITA.-¡Qué sé yo!… ¡Ahora voy a contarte lo que me dijo!… Las cosas que se dicen.
LORENZA.-¿Habló de la boda?
PAQUITA.-No; pero eso ya se sabe.. ¡Pues si el pobre es más bueno! ¡Y me quiere más! ¡Un hombre con todos tan fiero! ¡Y conmigo más dulce que el arrope!
LORENZA.-Don Marcelo en arrope.
PAQUITA.-En hablando con su Paquita, no levanta la voz más que un niño de cuatro años. ¡Conmigo se hace el chiquito, el chiquito, el chiquito! Que dan ganas de cogerle de la mano y de decirle: «Monín, ven de paseo».
LORENZA.-Metida en arrope me parece que estas tú también. ¡Ya lo creo! Ser tan rica y tan señorona; y correr en coche; y poder decir a todo el mundo: «A quitarse de en medio».
PAQUITA.-A mí… ¡qué me importa eso!
LORENZA.-Pues ¿por qué estás contenta?
PAQUITA.-¡Que yo estoy contenta!… ¡Ah, sí, vamos; estoy muy contenta!
LORENZA.-¡Claro!
PAQUITA.-Mucho.
LORENZA.-Porque le quieres a don Marcelo.
PAQUITA.-Eso… Y no te metas en lo que no te importa, ¡zángana!
LORENZA.-¡Perdone la señora! ¡Bien nos tratarás a Juan y a mí cuando seas doña Marcela! ¿Qué piensas hacer de Juan? ¿Tu lacayo o tu cochero?
PAQUITA.-Yo no sé lo que haré de Juan…. pero lo que haré de ti, ¡ya lo sé!
LORENZA.-Pega, hija, pega. Los pobres, ¿para qué estamos?
PAQUITA.-Porque he tenido esa suerte, porque Dios me la ha dado… ¡Juan y tú me tenéis envidia y me hacéis llorar!… ¡Pues para esto más vale morirse! Si los amigos de toda la vida…, porque una…, por un chipirón…. consigue eso…. que a mí no me importa…. ya la odian a una y la insultan…, y la gruñen por todo…. entonces, ¿para qué quiero nada? (Llorando.) Si no fuera por darle una pena a don Marcelo, y si no fuera por mi abuelita…. ya sé yo lo que haría: decirle a don Marcelo: «Ahí queda eso». ¡Cogeros a Juan y a ti por los cabezones y a comer tronches los tres y podrirnos de miseria!
LORENZA.-¡A que no lo haces!
PAQUITA.-Por den Marcelo.
LORENZA.-¡Qué lástima de niño!…, ¡el del paseíto por la mano!
PAQUITA.-A don Marcelo no le doy una pena por nada de este mundo. Por don Marcelo voy yo de rodillas de aquí a Roma y me dejo en el camino la piel de las rodillas y los huesos de las choquezuelas.
LORENZA.-¡Entonces le quieres mucho!
PAQUITA.-¡Con toda mi alma!
LORENZA.-Pues ¿para qué has de quererle más?
PAQUITA.-(Tristemente.) Quisiera yo… quererle con más franqueza…, que es como me figuro yo que se quieren los que se quieren para casarse. ¡Poderle pegar como le pego a Juan!… Pero a don Marcelo…, ¡a don Marcelo no le pegaré nunca!…
LORENZA.-¡Ya estás tú buena!
PAQUITA.-¡No me vengas a dar jaquecas!… ¡Vete!, ¡vete!…
LORENZA.-Es que tengo que decirte una cosa.
PAQUITA.-Pues desembucha.
LORENZA.-Juan… quiere verte… Ahí…. a la vuelta de la tapia espera.
PAQUITA.-¿Para qué quiere verme?
LORENZA.-Como esta mañana se marchó enfadado… y te dijo tantas cosas…, vamos, ya te acuerdas…, porque no quisiste venir con nosotros…. por eso… Pues quería pedirte perdón.
PAQUITA.-Bueno; después me lo pedirá.
LORENZA.-Dice que luego no puede ser; porque sale don Marcelo y estáis juntos y se acabó todo. De modo que él quiere aprovechar este rato en que estás desocupada.
PAQUITA.-No, no y no. No quiero verle; me has puesto tú de mal humor.
LORENZA.-Le va a dar much


















Post a Comment