Skip to content

Хорхе Хуан и Антонио де Ульоа. Секретные сведения об Америке. Jorge Juan y Antonio de Ulloa. NOTICIAS SECRETAS DE AMERICA


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...



32. A vista de esto, ya no deberá causar admiración que el todo de los vecindarios se halle convertido en unos teatros de guerra viva; que cada uno obre a su libertad y que en todas partes reine el desorden, la injusticia, la desobediencia y el vicio. Si sucediera esto con uno u otro sujeto, no debería ser tan notable y se podría juzgar que dejarían sus malas costumbres y propiedades después de caracterizados con los empleos, porque era regular que uno cuya conducta no fuese la más acertada, entre muchos buenos se reformase con la compañía de éstos, pero no sucede así, antes al contrario, [porque] como son iguales los partidos, [al ser] más fácil que la flaqueza humana se incline a lo malo que el que lo deponga para seguir lo bueno, lo que sucede es que, [aun] cuando no se perviertan enteramente los más arreglados a razón, se adulteran en parte, y los de inclinaciones depravadas no detienen el curso que empezaron a seguir en ellas desde los primeros pasos de su vida.

33. No podemos en el todo [adherirnos al] dictamen de que los criollos no sean aptos para gobernar, cuyo asunto trataremos en particular en otra sesión, pero según lo que tenemos experimentado, diremos no haber cosa que más acalore las parcialidades que el ser las dos cabezas, seglar y eclesiástica, de una de aquellas provincias, ambas criollas; porque si esto recae, como sucede por lo regular, en sujetos que no se han ejercitado en otros empleos de la misma naturaleza fuera de sus propios países, con el imprudente engreimiento de hallarse levantados a la dignidad y de ser compatriotas, abanderizados descubiertamente por su partido aumentan la confianza de éste e infunden ánimo en el contrario para vengar los celos que les ocasiona el ver a esotro más favorecido. Esto no sucede cuando recaen en europeos los dos primeros empleos, porque aunque la conducta del uno sea desarreglada, la contiene la del otro con la mayor confianza y satisfacción que suele haber entre los dos, siendo por lo común regular que la de entrambos, como sujetos menos apasionados, sea buena. Porque siendo el gobernador de una de aquellas provincias hombre de mérito y calidad, como, en correspondencia de estas prendas, procura no ofender a nadie, con la misma estimación mira al criollo que al europeo que lo merece, y ni en los unos ni en los otros pone tanta confianza que dé motivo de sentimiento a los otros. Pero también cuando el gobernador europeo es veleidoso y de genio inquieto, o amigo de alborotos, sucede con él lo que con los criollos.

34. Cuando el gobierno político recae en europeo y el eclesiástico de la misma provincia en criollo, suele haber sus intercadencias, pero siempre que el uno de los dos tenga reposo y prudencia, es bastante para que el otro le imite, y así es raro que estando proveídos en esta forma, sucedan más alborotos o disturbios que los regulares. Pero como con el motivo del vicepatronato que está depositado en el seglar, y de la presentación de los curatos que corresponde a los obispos, tienen bastante asunto para discordar, cuando empiezan a contrapuntearse son grandes los escándalos que resultan, y con éstos vienen a caer uno y otro en las parcialidades, dando fomento a ello, que es bastante causa para que se enardezcan los ánimos. Y como un volcán que después de haber mitigado la violencia de sus llamas por algún tiempo, vuelve a recobrar fomento con la nueva materia que ha preparado en sus senos, y a brotar mayores incendios, del mismo modo aquellos espíritus respiran con mayor fuerza llamaradas de enemistad y contradicción al ver el mal ejemplo de la división entre los dos jefes, seglar y eclesiástico. Por esta razón, y para evitar tanto daño, conviene que se mire muy bien y que se conozca la conducta de los sujetos antes de ser proveídos en aquellos empleos, porque el yerro que se comete en la mala elección, aunque tiene remedio, es tan tardo que ya cuando se llega a aplicar, o no es necesario porque cansados de luchar los ánimos, en oposición unos de otros, se ha disipado el ardor del encono, y suele resucitarlo tal vez la providencia, o da nuevos alientos al vencedor para que con mayor confianza aumente las vejaciones contra el contrario partido, de suerte que, de todos modos, vuelve a suscitarse la discordia.

35. Los capítulos de las religiones que tienen alternativa son otros fomentos para la desunión de aquellas gentes, y como este asunto se deberá tratar en otra sesión particular, bastará decir en ésta que [de] todos los [asuntos] que pertenecen a donde se mezclan europeos y criollos, son, generalmente, los [capítulos los] que la producen; [y] este [asunto] más que otro, por cuanto en él hay intereses que mueven a solicitar [a] cada partido [que] sea el suyo el que prevalezca, y [aun] cuando no fueran otros más que los de la amistad, bastarían [éstos] para alterar la quietud y sosiego de los seglares, los cuales, como ya se ha dicho, no pueden dejar de declararse en correspondencia de lo que ejecutan por ellos las mismas religiones, las cuales se interesan entonces no menos que si fuese en causa propia. En la sesión a donde corresponde se verá cuán de poco beneficio es para las Indias, y para las comunidades, el que haya alternativa en ellas, y los perjuicios que de esto resultan; en ésta continuaremos con las noticias pertenecientes a la poca sujeción y respeto que tienen aquellas gentes a los jueces y justicias, como correspondiente a la voluntariedad con que viven, de donde procede el desorden y alborotos, tan regulares en aquellas partes.

36. No tendrían razón los que habitan en las Indias, y particularmente en el Perú, de cuyos países principalmente hablamos, si no permaneciesen siempre leales a los reyes de España y fuesen inmutables en la fe, sin mezclarse en las alteraciones que otros reinos dependientes de esta corona han padecido; porque no pueden apetecer, tanto los criollos como los europeos que pasan allá, otro gobierno que les sea más ventajoso, una libertad más completa que la que tienen, ni una despotiquez que les dé más ensanches. Allí viven todos según quieren, sin pensión de gabelas, porque todas están reducidas a las alcabalas, y aun en éstas ya queda visto con cuánta voluntariedad las contribuyen; no tienen otra sujeción a los gobernadores que la que voluntariamente les quieren prestar por no dejar de reconocerse vasallos; carecen de temor a las justicias porque cada uno se considera un soberano, y con este tenor ellos son tan dueños de sí, del país y de sus bienes, que nunca llega a sus ánimos el temor de que sus caudales hayan de desmembrarse con el motivo de la necesidad que suelen padecer los monarcas cuando la dilación de las guerras menoscaba sus rentas y los reduce a la precisión de acrecentar las pensiones a los vasallos para haberla de sostener. Allí, el que tiene haciendas es dueño de ellas y de su producto libremente; el que comercia, de las mercaderías y frutos con que se maneja; el rico no teme que su caudal se disminuya porque el rey le pida algún empréstito, ni lo ponga en la precisión de hacer gasto exorbitante; el pobre no anda fugitivo y ausente de su casa con el recelo de que alguna leva lo lleve a la guerra contra su voluntad; y así, blancos y mestizos están tan distantes de que el gobierno los moleste, que si supieran aprovecharse de las comodidades que gozan, y de la bondad del país, podrían con justo título ser envidiados de todas las naciones por la mucha [ventaja] que corresponde al pie en que se halla establecido aquel gobierno, y la mucha libertad que con él consiguen.

37. Las guerras, los contratiempos de ellas, las pérdidas que acarrea la desgraciada fortuna de una potencia, los sobresaltos que causa el enemigo cuando, victorioso, entra haciendo trofeo de una provincia con su estrago, o el sentimiento por la destrucción de un ejército, son accidentes tales para aquellas partes que, llegando a ellas como sombras muy tenues, carecen de fuerza bastante para mortificar el ánimo con su impresión, y mirándolos desde allá como cosas pasadas y distantes, causan el mismo efecto que las historias antiguas, que sirven de diversión al entendimiento; tanta suele ser, tal vez, la indiferencia con que se miran estas cosas, que algunas pasan en el concepto de muchos por fábulas históricas. Es cierto, como muchos dicen, que aquellas gentes, en gran parte viven ignorando el estado político de las potencias de Europa; que carecen de las noticias instructivas de la cultura y gobierno de estos reinos, de los derechos de los príncipes y de todo lo que corresponde a los hombre cultos para saber lo que pasa en el mundo, pero ¿qué falta les hace esto a unas gentes que no reconocen [el] peligro de tener que contender con naciones extrañas, ni aun que tratarlas, y si puede ser más, ni aun que verlas? Todas las luces de que aquéllos carecen, precisamente políticas, se pudieran dar por bien empleadas si supieran aprovecharse del inestimable tesoro de la comodidad que les está ofreciendo la situación de sus países, y aun si se dedicasen a gozar sus propias luces, podrían instruirse en lo que no lo están con tanta perfección como los europeos. Pero la desgracia de su mala conducta está en que ni disfrutan aquéllas, ni consiguen esclarecerse con éstas.

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Related posts