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Хорхе Хуан и Антонио де Ульоа. Секретные сведения об Америке. Jorge Juan y Antonio de Ulloa. NOTICIAS SECRETAS DE AMERICA


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11. Como los europeos o chapetones llegan a aquellos países pobres, descarriados y, entre tantos como van, la mayor parte viene a ser de un nacimiento bajo en España, o de linajes poco distinguidos, los criollos, sin hacer distinción de unos a otros, los tratan a todos igualmente por dos extremos: por el de la amistad y buena correspondencia [y por el del más absoluto desprecio]. Basta el que sean de Europa para que, mirándolos como personas de gran lustre, hagan de ellos la mayor estimación y como tales los obsequien, llegando esto a tan sumo grado que, aun aquellas familias que se tienen en más, ponen a su mesa a los inferiores que pasan de España, aunque sea en el ejercicio de servir a otro, y así no pueden hacer distinción del amo al criado cuando concurren juntos a la casa de algún criollo; del mismo modo le ofrecen asiento a su lado, aun siendo en presencia de sus amos, y a este respecto hacen con ellos otros extremos que son causa de que aquellos que por las cortas ventajas de su nacimiento y crianza no tuvieran alientos para salir de un estado humilde, animados después que llegan a las Indias de tanta estimación, levantan los pensamientos y no paran con ellos hasta fijarlos en lo más encumbrado. No tienen los criollos más fundamento para tal conducta que el decir que son blancos, y por esta sola prerrogativa son acreedores legítimos a tanto distintivo, sin pararse a considerar cuál es su estado, ni a inferir, por el que llevan, cuál puede ser su calidad. De este abuso resultan para las Indias los graves perjuicios que después se dirán, y él tiene su origen en que, como las familias legítimamente blancas allá son raras, porque en lo general sólo las distinguidas gozan este privilegio, se [coloca a la blancura accidental en] el lugar que debería corresponder a la mayor jerarquía en la calidad, y por esto, en siendo europeo, sin otra más circunstancia, se juzgan merecedores del mismo aplauso y cortejo que se hace a los que van allá con empleos, cuyo honor los debería distinguir del común de los demás.

12. A proporción que, en unas ciudades más que en otras, tratan a los europeos sin la distinción entre sí que corresponde a la calidad y empleo de cada uno, tienen más facilidad de encumbrarse y hacer enlace con las [gentes] que componen allí la nobleza, los que en España no fueron muy favorecidos en su nacimiento. Pues tal vez, aun sin la circunstancia de que lo grande del caudal pueda servir de equivalente a la falta de la calidad, basta el dote de haber nacido en Europa y el de ser blancos para aspirar a las primeras de aquellas que se estiman por las principales señoras del país.

13. De este extremo pasan los criollos a otro, no menos malo, cuando el motivo de algún sentimiento les induce a que los ultrajes y palabras vilipendiosas sirvan de despique al encono de sus ánimos. Entonces motejan a los europeos con la misma generalidad que antes los cortejaban y obsequiaban, y no excusan el tratarlos de gente vil, mal nacida, sin que quede ejercicio bajo ni nacimiento ruin o tacha fea que no les atribuyan; de lo cual se origina que los que reciben esta vejación se venguen sacando a luz las que tienen las mismas familias, y, enredadas unas con otras, no hay alguna que quede libre de este pernicioso incendio. Los criollos se fundan, para vituperar así a los europeos, en el mísero e infeliz estado en que vieron llegar a sus a los más, y éstos en lo mismo que les tienen oído a ellos recíprocamente hablando los unos de la calidad de los otros, y así todos se ofenden con las faltas que conocen en los partidos contrarios, sin exclusión de ninguno, y viven en una continua inquietud y desasosiego.

14. Este es el origen principal de la desunión que tanto ruido suele ocasionar en aquellas poblaciones del Perú y en unas ciudades donde las muchas conveniencias y libertad pudieran hacer felices a sus vecinos con una vida la más [regalada], tranquila y quieta que fuera deseable, los tiene la contradicción y la imprudencia en una repetida guerra, llenos de pesares, rodeados de zozobras y metidos en un golfo de disgustos y desazones, solicitadas de ellos mismos por la poca continencia que tienen, y de la poca reflexión con que se precipitan al fomento de las parcialidades.

15. De la inconsiderada distinción con que tratan los criollos a los europeos cuando los miran amistosamente, y particularmente recién llegados por considerarlos entonces todavía fuera de parcialidad, se origina, como ya se ha dicho, el que éstos levanten los pensamientos más allá de los términos adonde, en correspondencia de sus calidades y estado, deberían llegar, y de aquí proviene que los que pasan de Europa llevando aprendo algún oficio, en llegando allá se aparten totalmente de su cultura. Por esta razón, todos los artes mecánicos y oficios no pueden adquirir allí más perfección o adelantamiento que aquel en que quedaron en el primitivo tiempo y en que los conservan los indios y mestizos, empleados únicamente en ellos. Por lo mismo, aunque España se despuebla con la mucha gente que pasa a las Indias, no consiguen aquellos países ningún adelantamiento, mediante que cada uno solicita el suyo propio y no piensa en el del país en común.

16. Contribuye mucho el poco orden que hay en las Indias sobre el particular de los europeos que pasan a ellas, y a que sea tan cuantioso su número, con perjuicio de la población de España, la costumbre introducida, tal vez desde el principio de la , de gozar fueros de nobleza todos los españoles que van a establecerse allí. Esta introducción, que entonces pudo autorizar con razón el mérito de la milicia y la atención a que se poblasen aquellos países, ya en los presentes tiempos en que hay provincias tan bien o mejor pobladas que España, es perjudicial a ésta y a aquéllos. A España, por la mucha gente que sale de ella a adquirir en las Indias los dos caudales más estimables a los hombres, de que no gozan acá todos, que son: el de las riquezas o bienes de fortuna y el de la nobleza, porque se les dispensa enteramente el privilegio de ella a los que van y, en su consecuencia, están en aptitud para los actos distintivos, reservados a los nobles, que es la más segura ejecutoria que puede haber en aquellas partes. Es nociva también a las Indias porque, además de llenarlas de disturbios y de disensiones, de oscurecerse y denigrarse en ellas la nobleza, y de infestarlas de ociosidad y vicios, se hallan abandonados los artes mecánicos y todos los ministerios laboriosos que son precisos en una bien ordenada república, por desdeñarse allá de ellos los que acá no tenían motivo alguno para haber de rehusarlos.

17. Supuesto, pues, que de los muchos españoles que pasan al Perú sin provisión de cargo o licencia no resulta, ni para aquellos reinos ni para los de España, adelantamiento alguno, sino, antes bien, perjuicio a entrambos, y que no han bastado las órdenes rigurosas y las acordadas disposiciones para contener el curso de los que van sin otro título que el de hacer fortuna, se nos ofrece un medio que parece podría surtir mejor efecto que los hasta aquí usados; el cual se reduce a establecer una ley no sólo que derogue y anule aquella primera, sino que totalmente sea contraria, disponiéndose en ella que todos los que pasasen a las Indias sin licencia de S. M., o que no vayan provistos en algún empleo, aunque en España fuesen nobles, se reputen en las Indias por plebeyos, y que, en su consecuencia, no puedan ejercer ningún cargo ni oficio correspondiente a los nobles en aquellas ciudades, villas y pueblos, y particularmente los de regidores, ni hacerse elección de alcaldes ordinarios en estos sujetos, con la prohibición de que los demás regidores no puedan contravenir a ello, y pena de que si lo ejecutasen, aunque fuese por conviene, se habría de reputar por nula la elección, y para evitar alborotos privar de los oficios a todos los regidores que hubiesen votado contra la ley, sin que pudiesen volver a ejercerlos hasta ser habilitados por S. M. Con lo cual no podrían los mismos regidores valerse de pretextos para hacer alcaldes a los europeos que no fuesen de los que hubiesen ido a las Indias con licencia o destino de oren de Su Majestad.

18. [Del] mismo modo se había de prohibir el que los europeos en quienes no concurriesen las mismas circunstancias pudiesen ser matriculados en el cuerpo de aquel comercio, imponiéndose alguna pena rigurosa a los priores y cónsules que contraviniesen a ello. Y es cierto que faltándoles estas dos circunstancias, que son las que sirven de apoyo a los europeos que van a las Indias, o muchos dejarían de ir, o los que fuesen sabrían que habrían de estar atenidos a manejarse en los oficios o ejercicios que llevasen aprendidos de España, y así, unos se dedicarían a la labor de las minas, otros a la cultura de las y otros al trabajo y perfección de las artes, con lo cual contribuirían a sus adelantamientos. Pero lo más cierto es que, como no querrían ir a no mejorar de fortuna tan considerablemente como lo consiguen ahora, serían menos los que pasarían allá que los que van ahora con este estímulo.

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