Skip to content

Хорхе Хуан и Антонио де Ульоа. Секретные сведения об Америке. Jorge Juan y Antonio de Ulloa. NOTICIAS SECRETAS DE AMERICA


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...



8. La fortaleza de Chagres es de una situación admirable por estar fundada sobre un alto peñasco escarpado hacia la mar, desde donde domina el fondeadero preciso de las embarcaciones grandes, y cubre con sus fuegos, por otra parte, la entrada del río. Esta [fortaleza] no se hallaba en mucho mejor estado que Portobelo cuando estuvimos allí, aunque tenía el pronto recurso de ser socorrida por el vecindario de un pueblo, que, con el nombre de San Lorenzo de Chagres, está junto al mismo fuerte, y se componía como de 40 a 50 casas de paja, y de 350 personas de todos sexos y edades, de las cuales se podían sacar hasta 100 hombres de armas [entre] negros, mulatos y otras castas de que se componen las familias del pueblo, socorro bastante para la corta guarnición del fuerte, que se componía de 86 hombres en todo.

9. En lo demás de cureñas, municiones, y otras providencias, no se diferenciaba Chagres de Portobelo, y uno y otro no se hallaban en postura de hacer más defensa que la de empezar a resistir y [luego] rendirse por necesidad, porque les faltaba todo lo preciso para hacer otra cosa, y en semejante coyuntura es de poca o ninguna entidad la fortaleza o ventaja del terreno.

10. Tanto en la fortaleza de Chagres como en las que había en Portobelo notamos, no sin novedad, que todas las oficinas y alojamientos interiores eran de madera, siendo así que no hay embarazo para que lo fuesen de piedra, como las murallas de la fortificación, de ladrillos, adobes y aun de tapiales de tierra, cuyas materias son incomparablemente menos expuestas a los estragos del fuego, cuyos accidentes son tanto más comunes en las ocasiones de combates cuanto son materias inflamables y combustibles todas las que entonces se manejan. Por esto ha padecido la fortaleza de Chagres, particularmente en el año de 1670, cuando el pirata inglés Juan Morgan la atacó y tomó, lo que no hubiera conseguido si, prendiéndose fuego a las obras interiores de madera, no la desamparasen los mismos defensores. Y aunque esto tenga el obstáculo de que los costos serán muy excesivos si se hiciera todo de piedra, hay en contra el fácil recurso de poderlo fabricar de adobes o tapiales, y aun de ladrillo, pues no falta de qué poderlo hacer, ni piedra para la cal, mayormente en unos parajes donde tanto abunda la leña para cocerlos.

11. El estado que tenían aquellas plazas de la costa del mar del Norte estaba tan puntualmente conocido por los ingleses, que no ignoraban su debilidad y lo distante de los recursos para recibir socorros. Todo lo tenían tan prolijamente examinado que no les eran extraños los menores ápices de lo que allí pasaba, y con esta seguridad tomaron mayores alientos para hacer las empresas que han intentado en el discurso de la presente guerra contra aquellas plazas.

12. Ya quedan vistos en lo antecedente los motivos de habérseles frustrado sus designios en la de Cartagena: por haber recibido y hallarse con tan considerables socorros aquella plaza, sin los cuales era regular los hubiesen logrado. Y lo mismo se podría haber temido de la invasión que después intentaron contra Panamá el año de 1742, si no los hubiese hecho desistir de ella el temor [a] los refuerzos que les avisaron [había] recibido la plaza con lo cual desmayaron tan fácilmente que no se atrevieron a acometerla, y a no suceder así, hubiera sido muy factible que se hubiesen apoderado de ella mediante las buenas prevenciones que llevaban y las escasas con que se hallaba la plaza para resistirles, porque lo perteneciente a tren de artillería ni reconocía mejoras al de Portobelo ni excedía al de Chagres; las municiones eran muy escasas, y la gente que militaba en tan corto número que desde el primer golpe que hicieron los ingleses sobre Portobelo [desembarcando allí], fue preciso que [en Panamá] tomaran las armas los forasteros que se hallaban en la plaza, y que, haciendo guardia como la tropa reglada, ocupasen los puestos que debía llenar aquélla.

13. El virrey [marqués de Villagarcía] envió los socorros que pudo, según alcanzaban sus fuerzas, porque tampoco se determinaba a remitirlos a Panamá tan considerables que quedasen desmembradas las fuerzas de Lima totalmente y que no fuesen suficientes las que quedasen para resistir alguna otra invasión que pudiese sobrevenir, por la parte del mar del Sur, en el mismo Callao o en otro puerto de los que están inmediatos a aquella capital.

14. Vernon llegó a Portobelo con 2.500 hombres blancos y 500 negros de desembarco para ir a sitiar a Panamá, conducidos en 53 embarcaciones, y considerando que se agregarían otros muchos de voluntarios, [pensó que] en todo podrían componer cerca de 4.000 hombres, cuyo armamento fondeó en Portobelo el 15 de abril, pero hasta el 11 de junio no pudo salir del Callao el primer socorro que envió el virrey a Panamá, y consistía en dos compañías de a 50 hombres y algunos víveres, y así, en el intermedio que llegó, hubo tiempo suficiente para haber hecho el sitio de la plaza y para rendirla. En los dos meses y medio, o cerca de tres, desde que los enemigos entraron en Portobelo hasta que en Panamá se recibió este socorro, el mayor que tenía aquella plaza era el que le suministró la escuadra de los cuatro navíos y una fragata que había enviado el virrey en seguimiento de Anson, y fondeó en el Puerto de Perico el [22 de marzo], de la cual se habían sacado [unos] 35 hombres por navío para la defensa de la plaza, que en todos componían [150] hombres. Pero a Vernon se le pintó el caso de distinto modo, diciéndole que la escuadra se componía de cuatro navíos grandes (lo cual era cierto respecto del buque, pero no como él lo comprendió, porque ninguno excedía de 30 cañones, y éstos de un calibre muy corto), y una fragata que, conjeturando él sería de 50 cañones, sólo montaba 20, [y] de estos [barcos] le dijeron que habían llevado más de 500 hombres de desembarco; [las noticias le abultaron] la cantidad del socorro de un modo que, a no atropellarlas con temeridad, era forzoso mudar de dictamen y suspender la determinación. Pero en la realidad no era suficiente el socorro que la plaza había recibido, ni las fuerzas que tenía, para hacer una larga resistencia, ni cabía [tal] aunque se intentase socorrerla con todas las tripulaciones y municiones de los navíos, dejándolos desamparados en una ocasión tan crítica como aquella en que, si inquietaban los temores de que Vernon la atacase por tierra, no se temía menos que Anson la bloquease por mar, pues hasta entonces no se tenía noticia de su paradero.

15. En este conflicto se vio Panamá por falta de aquel regular estado en que se deben mantener las plazas en tiempo de paz, para que en los de guerra no experimenten algún mal suceso, ni se vean precisadas a tomar las precauciones cuando ya no hay el tiempo necesario para concluirlas, y ponerlas en aptitud de servir, y siendo aquélla la llave de los dos reinos del Perú y Nueva España, lo necesita mucho más que otras. Bien podemos condescender en que el no estar el tren en estado de servicio proviniese de que no hubiese habido caudal en el real erario para costearlo; que el no tener las municiones de guerra correspondientes naciese de no habérsele suministrado; que el no estar las fortificaciones tan perfeccionadas, de no haberse atendido a los informes de los gobernadores, cuando los han hecho para que se dé providencia, pero ¿qué disculpa se podrá encontrar de tanta fuerza que salve el descuido de no tener aquella plaza completa de guarnición de su dotación, siendo cosa cierta que nunca deja de recibir los situados regulares para sus pagamentos, los cuales se remiten de Lima indefectiblemente? Difícil será hallar salida a este reparo, y ésta la deberán dar aquellos a cuyo cargo esté la administración y dispendio de aquel caudal.

16. Panamá, aunque está cerrada de muralla de piedra y ésta se halla en buen estado, particularmente por la parte de tierra, no tiene por ésta, que es la que peligra mediante ser la única [por] donde se puede formar ataque, más resguardo que el de un simple foso, ni otra obra avanzada que la cubra; y así toda su fuerza consiste en esta muralla y sus bastiones, lo cual, una vez vencido, queda llana la plaza. Y no fuera ni difícil ni costoso con exceso fortalecerla con las obras que requiere, y pueden ponerla en estado de mayor fuerza, atento a no ser grande el ámbito en donde se pueden formar ataque contra ella, provenido de que la mayor parte del terreno se compone de playa peñascosa que queda anegada con las crecientes, y así reduce a corto distrito el firme que es contiguo a la muralla.

17. Entrando a registrar ya las plazas del Perú no será extraño que encontremos en ellas lo mismo que en las antecedentes, siendo en las Indias generales, y como característicos, los descuidos, de modo que, si bien se repara, las mismas flaquezas de que adolecen unas padecen otras.

18. Las plazas principales que tiene el Perú son: El Callao, que con harta lástima quedó últimamente destruido al ímpetu de las olas [el 28 de octubre de 1746]; Valparaíso, La Concepción y Valdivia; de cada una diremos lo que pudiéremos en particular.

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Related posts