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Para descubrir el río grande de la Magdalena, y otras provincias comarcanas, y las que entendía, que confinaban con ellas, envió el gobernador Sebastián de Belalcázar, a diversos capitanes con buenas tropas de gente, y entre los otros que pasaron la gran cordillera, fue el capitán Gonzalo Díaz de Pineda, que entró en la tierra de los Quijos, y la Canela, y fue el primero, que lo hizo, y la reconoció, y refirió, que de la otra parte de ella había riquísimas provincias; y esta relación movió a Gonzalo Pizarro, por deseo de honra, y de provecho, para entrar -376- a su descubrimiento, de donde no sacó más, al cabo de muchos meses, de haber padecido su gente trabajos de hambre, y de cansancio, y otras dificultades, cuales no se alcanza que ningunos hombres jamás hayan sufrido, como particular y exactamente se dirá en su lugar. Y lo que se puede referir de los quijos, se dirá aquí, por no partir esta en muchos pedazos. Y mucho después estando las cosas del Perú en sosiego; el marqués de Cañete, don Hurtado de Mendoza, ordenó a Gil Ramírez Dávalos, que el año de 1557, había poblado a la ciudad de Cuenca, y tenía la tierra, en quietud, que pasase a pacificar los quijos, y que poblase en esta gobernación, la cual cae en la jurisdicción, y distrito de la Real Audiencia de San Francisco del Quito, y está al Levante de esta ciudad, y al mediodía tiene la gobernación de Yguarzongo, por otro nombre Juan de Salinas, al Norte a Popayán, la tierra que corre hasta la Mar del Sur, y al Oriente las provincias del dorado, su altura de la equinocial, no llega a un grado, tiene de largo poco menos de cuarenta leguas, y menos de veinte de ancho. Toda la tierra de esta gobernación es muy caliente, y muy lloviosa, áspera, sin trigo, y poco maíz; tiene aquellos árboles que parecen canela, que comida en polvo, sabe a ella, y de otra manera pierde el sabor, y hay las ordinarias frutas del Perú, y particularmente son más preciadas las granadillas de esta provincia, que ningunas otras; hanse dado naranjas, y limas, y hortalizas de Castilla; cogen mucho algodón, y de ello se labra ropa bien fina, y también sacan oro; rígense por un gobernador, que es proveído por el Visorrey, y hay en esta provincia cuatro ciudades de castellanos; la primera es Baeza, que fundó Gil Ramírez Dávalos, caballero natural de Baeza, en Castilla, año de 1559. Está dieciocho leguas de la ciudad de San Francisco del Quito, como al Sueste, y en esta ciudad reside el Gobernador. Ávila, al Norte de Archidona, que es la tercera; y la cuarta Sevilla, que llaman del oro. Toda la gobernación, es del obispado de San Francisco del Quito, y los naturales reciben bien las cosas de la fe; tienen lengua propia, y usan la general del Perú; en su vestido, costumbres, -377- y religión, eran como los demás sus comarcanos, y han disminuido por enfermedades generales; y porque en la pacificación fueron algo inquietos, queriendo como nación de la otra parte de los Andes, mostrar su fiereza, y aún después de dada la obediencia, se volvieron algunas veces a inquietar, hasta que reconocidos de su hierro, viven con sosiego, gozando de los bienes de la justicia, y de la paz; y por la otra parte, Hernán Pérez de Quesada, que del Nuevo Reino salió a descubrir; llegó al valle de la Canela, y volvió, habiendo pasado casi los mesmos trabajos, que Gonzalo Pizarro, y salió a la Villa de Timaná.
Y para acabar con el distrito del Audiencia de San Francisco del Quito, queda la gobernación de los Pacamoros, o Bracamoros, e Iguarsongo, dicha por otro nombre de Juan de Salinas, y son sus límites, y términos, cien leguas, que se le señalaron al Oriente, desde veinte leguas más adelante de la ciudad de Zamora, que es la misma cordillera de los Andes, y otras tantas, Norte Sur; y es buena tierra, en temple, y disposición para trigo, y para todo género de semillas, y de ganados de ricas minas de oro, y se hallan granos muy grandes, y se ha sacado muy gran provecho del oro. Tiene esta provincia cuatro pueblos, que fundó el capitán Juan de Salinas Loyola, siendo su Gobernador. El primero, la ciudad de Valladolid, en siete grados de la equinocial, y a veinte leguas de la ciudad de Loza al Sueste, pasada la cordillera de los Andes.
El segundo, la ciudad de Loyola, o cumbinama, que está como diez y seis leguas al oriente de Valladolid. La tercera es la ciudad de Santiago de las montañas, cincuenta leguas de Loyola, como al oriente, y en esta comarca de Santiago, se halla más cantidad de oro, que en las otras, y es muy subido de ley, aunque no llega a lo de Carabaya en el Perú, ni a lo de Valdivia en , porque esto suele pasar de veinte y tres quintales y medio; y porque de las diferencias del oro, que se halla en pepita, polvo, y en piedra, tratamos particularmente en nuestra Descripción General de estas Indias, se acabará en lo que toca esta gobernación de Iguarsongo, con -378- que los naturales de ella en sus inclinaciones, ingenios, costumbres, lengua, hábito y religión, y en todas las demás cosas fueron, y son como los otros, y que el capitán Juan de Salinas, demás de haber gastado mucho de su hacienda en pacificarlos, usó de mucho valor, prudencia, e industria.

-379-
Libro Octavo

Capítulo VI
De la gran necesidad, que pasaban los soldados de , y que Gonzalo Pizarro comenzó el descubrimiento de la Canela y pasó adelante.

[...]
Partió Gonzalo Pizarro con los poderes del Marqués su hermano, como se dijo, para ser gobernador de las provincias de abajo, abusando de la facultad, que tenía para renunciar en uno de sus hermanos, o quien quisiese, la gobernación del Perú entera, y no para dividirla. Llegado, pues, Gonzalo Pizarro a la ciudad del Quito, habiendo estado primero en San Miguel, Puerto Viejo, y Guayaquil, fue también admitido en el Quito; y entre tanto que iba caminando, llegó nueva a Los Reyes, que Pascual de Andagoya se había entrado en Cali, y por lo mucho que pesó de ello al Marqués, proveyó por gobernador de esta ciudad, y de Ancerma a Isidro de Tapia, por apretada inteligencia con Antonio Picado, secretario del Marqués; pero no tuvo efecto este negocio, y aunque fuera a ello el Tapia, no le recibieran, porque Jorge Robledo era quisto, y se hallaban bien con él. Gonzalo Pizarro, habiendo entrado llanamente en la gobernación, parecía, que ya quedaba puesto bastante impedimento a Sebastián de Belalcázar, cuando habiendo conseguido el cargo de aquellas provincias en Castilla, volviese a ellas, porque la intención del Marqués era, que nadie, con provisiones del Rey, ni sin ellas, gobernase un palmo en aquel Nuevo Mundo, como lo mostró con don -380- Diego Almagro y con Diego de Alvarado. Y siendo hombre enemigo de reposo, por la información que Pedro de Añasco dio de los intentos de Sebastián de Belalcázar, en descubrir el valle, que llamaban del Dorado, y por la información que le dio Gonzalo Díaz de Pineda, que había entrado en la provincia de la Canela, y de los Quijos, y que más adelante se decía, que se hallaban tierras muy ricas, adonde andaban los hombres armados de piezas, y joyas de oro, y que no había sierra ni montañas, deseando de hacer alguna empresa, digna de mucha gloria, y ocupar mucha gente moza, y valerosa, que había en aquellas provincias, determinó de hacer la jornada, y comenzó a proveer de caballos, armas, y de todo lo demás que convenía, y en pocos días juntó doscientos y veinte soldados de a pie, y de a caballo, y nombró por su maese de campo a don Antonio de Rivera, y por su alférez general a Juan de Acosta. Estando, pues, todo a punto, ordenó a don Antonio de Ribera, que se fuese adelante con la vanguardia, a esperarle en la provincia de los Quijos; y dejando en el Quito en su lugar al capitán Pedro de Puelles, partió Gonzalo Pizarro, publicando, que hacía esta jornada, algunos acudieron por hallarse en ella, y entre otros Francisco de Orellana, caballero de Trujillo, con treinta caballos fue en seguimiento de Gonzalo Pizarro, el cual habiendo partido del Quito, y atravesado una sierra nevada muy fría, adonde se murieron más de cien indios de frío, caminó por una tierra de grandes ríos, y arboledas despoblada, y abriendo camino con hachas, y machetes, hasta el valle de Zumaque, treinta leguas del Quito, adonde hallaron poblaciones y vitualla.

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