Está, como se ha dicho, la ciudad del Quito, debajo de la línea equinocial, y dicen que el día de San Bernabé, que era el solsticio, estuvo antes de la reformación del año solar (que es a 23 de junio) el hombre sin sombra: el vino, aceite, especería, y otras cosas de Castilla, van desde la mar el río arriba en balsas, y desde el desembarcadero se llevan recuas, y asimismo la sal, y el pescado, hasta el Quito, que son cuarenta leguas; los indios hacen sus mercados, a donde los castellanos se proveen de lo que han menester, entre ellos no tienen peso, ni medida, sino que su contratación es trocar una cosa por otra, a ojo, los castellanos se rigen por el peso, y marco de Ávila, y la hanega es algo mayor que en estos reinos. Los tratos y granjerías de la tierra de más de la labranza, y crianza, son, mucho queso de oveja, vaca y cabra, mantas de Algodón, paños blancos, negros y pardos, frazadas, sombreros, jerga, sayal, alpargates, y jarcía para navíos, cordobanes, sillas de brida, y gineta. Algodón en pelo, y estameñas blancas; hay mucho lino aunque se hila poco, hay muchas lanas, ingenios de azúcar, hay mucho número de oficiales castellanos de -370- todos oficios, y los que se sabe que son casados, son compelidos a venir a hacer vida con sus mujeres; la ciudad tiene pocos propios, tiene ejidos y los pastos son comunes, pasa por medio de la ciudad una gran barranca o quebrada, tiene puentes por todas las calles, la tierra es arenisca, y a medio estado se halla peña, el asiento no es húmedo; y el intento que tuvo Sebastián de Belalcázar, fue ponerla en sitio fuerte, para poderse defender de los indios, que eran muchos, y los castellanos pocos. Repartidos los solares, hicieron sus casas lo mejor que pudieron, cubiertas de paja; ahora sacan sus cimientos tres palmos encima de la tierra, y hacen las paredes de adobes con sus rasas de ladrillo, con las portadas de piedra, y las cubren de teja; tiene la ciudad tres plazas grandes, y cuadradas delante de la Iglesia Mayor, y de los monasterios de Santo Domingo, y San Francisco, y las calles son anchas, y derechas, y habrá más de cuatrocientas casas, y cada día crecen; la Iglesia mayor está muy bien labrada, es templo espacioso con tres naves, el monasterio de Santo Domingo, hecho de limosna, es muy sumptuoso, tiene sus casas de ayuntamiento, y de la chancillería, con sus corceles, y otras casas del público; y las principales, que son muchas, tienen de ordinario dos, y tres cuartos, con su patio, huerta y corral; los materiales se hacen cerca, y cuando más lejos, a tres leguas, y los llevan en carros, habiéndose quitado del todo el común uso del cargarse los hombres, aunque en la descarga de Guayaquil andan algunos voluntarios, ganando su vida, que no se les ha podido persuadir, que tomen otro oficio, y en efecto, también en Castilla, y en todo el mundo se cargan los Ganapanes, y faquines. Está proveída esta ciudad de armas, como coracinas, cotas, y escaupiles de algodón, que han valido mucho para las flechas emponzoñadas; hanse hecho petos y espalderas, y celadas de cuero de toro, que resiste a la lanza, y espadas, las armas de hierro, y de acero duran mucho, porque la tierra no es húmeda; han usado unas coracinas de laonas de -371- cuerno para infantes, que duran más que el hierro, y acero, y defienden tanto como los escaupiles de algodón, que fatigan mucho, porque el algodón en lo frío es frío, y en lo caliente es fuego, y muchas veces se han encalmado los hombres por tomar un alto, o hacer alguna cosa de priesa; y en sustancia, en esta ciudad se hace muy buena pólvora, y cuerda, y buenas rodelas de duelas de palma tostada, tejidas con algodón; hácense lanzas, y picas de todas maderas, y hácense de bejucos, que salen correosas, y fuertes, y se tienen por mejores que las otras; por todos los caminos hay tambos, o ventas a cinco y seis leguas, bien proveídas de mantenimientos, y a precio barato, conforme al arancel que han puesto las justicias. La Iglesia Mayor comenzó el primer obispo que fue don Garci Díaz Arias, y acabole el obispo don Francisco Pedro de la Peña, porque mandó el Rey, que la tercera parte del gasto pagase la ciudad, la otra los indios de su distrito, y la otra pagó Su Majestad. Hay otras dos iglesias parroquiales, que la una se llama San Sebastián, y la otra San Blas, y las casas episcopales están en la Plaza Mayor, junto a la Iglesia Catedral, que está bien proveída de ornamentos para el culto divino, y no tiene fábrica, sino que cuando es menester, se juntan los vecinos, y lo reparten entre ellos, sin que se pida limosna. Ya se dijo, que Santo Domingo está acabado, los otros monasterios de San Francisco, y la Merced se van labrando; la Orden de San Francisco ha hecho provincia al Quito, que antes se regía por Custodio, hay en esta Orden de los naturales, Frailes de buena vida, y ejemplo, y así mismo en las otras. El factor, tesorero, contador, y veedor de la real hacienda, residen en la ciudad, la cual no tiene más libertad, ni franqueza, que las otras de las Indias, la mayor parte de los habitadores son castellanos; hay algunos portugueses, y extranjeros; porque a todos admite, y da lugar la nación castellana, que en esto es más liberal, y excelente, que ninguna otra, aunque a indias no puede pasar otra nación, en los términos de esta ciudad son muchas lenguas que se hablan, y por la general del Cuzco, que introdujeron los ingas, se entienden todos, excepto los pastos, que es lengua -372- dificultosa; la general es buena, y fácil de aprender, especialmente después que se ha compuesto un arte para ello, habrá en el distrito de la ciudad cincuenta mil indios tributarios, antes más que menos, y cada día crecen, porque están muy descansados y relevados.
Capítulo XII
Que prosigue las cosas de la provincia de San Francisco del Quito.



















Post a Comment