Skip to content

Х. Роберто Паэс. Испанские колониальные хронисты: часть вторая. J. Roberto Páez. Cronistas coloniales - Segunda parte


803 views | Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (30 votes, average: 3.17 out of 5)
Loading ... Loading ...

s Indias.
El investigador don Manuel Magallón y Cabrera, que un tiempo fue Director del Archivo Nacional de Madrid, ha puntualizado también cómo la Crónica de la Nueva España de Francisco Cervantes de Salazar, pasó a engrosar los libros de Antonio de Herrera, con modificaciones en el texto original que el cronista de Indias tuvo a bien hacer. Igual denuncia hizo don Francisco del Paso y Troncoso, aportando referencias importantes sobre el autor de la Crónica y su obra.
José Torre Revello ha desmenuzado a su vez las fuentes que utilizó Herrera en sus Décadas, al referirse a Pedro de Mendoza y las alteraciones que en ellas creyó del caso hacer. El investigador argentino llega a la conclusión de que es «muy relativo» el valor de la General de Herrera, la que, en todo caso, no puede mirarse como producto de un ingenio superior. Hace suyo el juicio de don Eduardo Madero, autor de la del puerto de Buenos Aires, que dijo:
Herrera dio una interpretación errada a ciertos documentos, y al extractar otros, incurrió en inexactitudes y hasta en contradicciones, agregando datos de los historiógrafos que le precedieron, sin cuidarse de averiguar si eran exactos.

Con posterioridad al estudio de Torre Revello sobre Herrera, vio la luz en México, el año de 1945, el volumen titulado Estudios de Historiografía de la Nueva España, publicado en la capital de la República azteca por El Colegio de México. Allí se encuentra la de don Carlos Bosch García, sobre -313- La Conquista de la Nueva España en las Décadas de Antonio de Herrera y Tordesillas.
Luego de interesantes datos biográficos sobre el hijo de Cuéllar, se aparta. del parecer de Rómulo Carbia que en su Crónica Oficial de las Indias expresó que Herrera usó para sus Décadas los escritos de todos los cronistas, «sin atarse a ninguno en particular aunque luego de someter sus aseveraciones a un cuidadoso análisis y a una discriminación que hoy mismo sorprende». Carlos Bosch García se expresa así:
Carbia nos presenta a Herrera como un moderno investigador que no se aventura a escribir sin tener suficientes documentos del tema estudiado. Esto no es cierto, al menos en lo que se refiere al de la conquista de México. Herrera en sus Décadas siguió un cronista de preferencia y no da la impresión de haber verificado mucho lo que escribía. Si hubiera sido consciente en la verificación, no hubiese seguido probablemente a Salazar sino a Bernal Díaz o al mismo Cortés, que fueron testigos presenciales de la conquista.

(Obra citada, página 149)

Bosch García ha acometido, luego, la tarea de establecer párrafo por párrafo la comparación del de Herrera en lo concerniente a la Conquista de México, con lo que al respecto escribieron Bernal Díaz del Castillo, Francisco Cervantes de Salazar, Lope de Gómara y Las Casas. Verificada esa comparación minuciosa, asoma como resultado de ella que Herrera utilizó literalmente en su obra la mayor parte del de Cervantes de Salazar: En las Décadas de Herrera entraron los tres tomos que constituyen la Crónica íntegra de Cervantes de Salazar. Por todo lo cual no puede Bosch García menos de citar las palabras de Jiménez de la Espada referentes al Cronista Mayor:
Ninguno de los historiadores de Indias ha llegado a donde Antonio de Herrera en eso de apropiarse -314- de los trabajos ajenos; se atrevió a sepultar en sus Décadas, una crónica entera y modelo de su clase. La Crónica de la Nueva España de Cervantes de Salazar se incorporó definitivamente a las Décadas y quedó sepultada en la obra de Herrera.

-[315]-
Antonio de Herrera. General de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del mar Océano
-[316]- -[317]-
Descripción de las Indias occidentales de Antonio de Herrera Cronista Mayor de Su Majestad de las Indias y su cronista de Castilla

-[318]- -[319]- -[320]- -[321]-
Capítulo XVII
Del distrito de la Audiencia de San Francisco del Quito.

El distrito del Audiencia, que reside en el Quito, y confina por el Norte con la de Panamá, en el Puerto de la Buenaventura, y por el Nordeste con el nuevo Reino, y por el Sur con la de Lima, tendrá de largo por la Costa del Sur, que es por donde más se prolonga, como 200 leguas, desde el puerto de Buenaventura, que es en el golfo de Panamá, o de San Miguel; el Puerto de Payta en la Costa del Perú, y desde allí de travesía, hasta la última de Popayán, más de otros 250, quedándolo los limites abiertos por la parte de Oriente: inclúyense en ella tres gobernaciones, sin las de la Audiencia, que son Popayán, los Quijos y la Canela, y la de Juan de Salinas, de los Pacamoros, y Igualsongo, divididas en dos obispados.
La provincia, y gobernación del Quito, que es lo que gobierna la Audiencia, tendrá de largo 80 leguas, desde junto a la equinocial, a la otra parte, y en ella los siguientes pueblos de Castellanos. Su cielo, y suelo, aunque está debajo de la equinocial, es semejante al de Castilla, claro y sereno, antes frío, que caliente, y en partes adonde dura la nieve todo el año. Llueve desde octubre a marzo, que llaman invierno, y los otros meses se agosta la yerba, que aunque no es muy grande, es a propósito para ganados de Castilla, de que hay muchos, y mucho trigo, y cebada, y oro, en algunas partes, y en esta región se vive muy apaciblemente; porque no hay cosa de más gusto la vida humana que gozar de cielo sano y alegre, porque no tienen invierno, que apriete can fríos, ni verano, que aflija con calores y los pueblos son, la ciudad de San Francisco del Quito, adonde nació Atahualpa, emperador del Perú; está medio grado de altura de la equinocial, y 82 del meridiano de Toledo, por un círculo mayor, 1686 leguas de él, y 60 de la Mar del -322- Sur, es de quinientos vecinos, reside en ella la Audiencia, para las cosas de justicia; porque las del Gobierno son a cargo del Visorrey. Residen asimismo en esta ciudad los oficiales de la hacienda, y Caja Real, y la Catedral de este Obispado, sufraganea del Arzobispado de Los Reyes; tres monasterios de dominicos, franciscos y mercedarios, y en su jurisdicción 87 pueblos, o parcialidades de indios. En el sitio adonde se fundó esta ciudad, había unos grandes aposentos, que edificó el Rey Topaynga, y los ilustró su hijo Guaynacapac, y se llamaban Quito, de donde tomó el nombre la ciudad, poblola el adelantado Sebastián de Belalcázar, soldado de don Francisco Pizarro, hombre leal al Rey, por orden del adelantado don Diego de Almagro, que le dejó por Gobernador de aquella provincia, cuando fue a ella, acabado el concierto con el adelantado don Pedro de Alvarado.
Este Riobamba en la provincia de los Purunáes, es Tierra semejante a Castilla en el temple, de hierbas, flores, y otras cosas, es un pueblo de pastores, está 25 leguas al Sudeste de San Francisco del Quito, camino de Los Reyes, en que hay, casi cuarenta mil cabezas de ganado, la mayor parte ovejas. Aquí tenían los ingas unos reales aposentos, y aquí tuvo el adelantado Belalcázar una porfiada batalla con los indios, y los venció; y en este lugar fue el concierto referido de don Diego de Almagro, y don Pedro de Alvarado, y en él estuvo primero fundada la ciudad del Quito.
La ciudad de Cuenca, que mandó fundar el marqués de Cañete, siendo Visorrey del Perú, que por otro nombre se llama Bamba, 51 leguas del Quito, al Sur, es corregimiento a provisión del Visorrey, con un monasterio de dominicos, y otro de franciscos, en su jurisdicción hay ricas minas de oro, algunas de plata y ricas de azogue, cobre, hierro y piedra azufre. La ciudad de Loja, por otro nombre la Zarza, 80 leguas de la ciudad del Quito, como al Sur, y 30 de Cuenca, es corregimiento proveído por el Visorrey, tiene monasterios de Santo Domingo, y San Francisco, está en el camino que va del Cuzco al Quito, de donde está 80 leguas, en el hermoso -323- valle de Cuxibamba, entre dos ríos: fundola en el año de 1546, el capitán Antonio de Mercadillo, para pacificar los naturales que estaban alterados. La ciudad de Zamora, que dicen de los Alciades, 90 leguas del Quito, como el Sueste, pasada la cordillera de los Andes, es corregimiento proveído por el Visorrey, tiene un monasterio de franciscos, no se coge trigo, por ser la tierra muy lluviosa, tiene ricas minas de oro, en que se hallan granos de cuatro libras de peso, y mar, poblola año de 1549 el capitán Mercadillo, por convención con el capitán Benavente, está 20 leguas de Loja, pasada la cordillera, que divide las vertientes de la Mar del Sur a la del Norte; los indios la llamaban Zamora, su sitio se llama Poroauca, que significa indios de guerra, sacase mucho oro, y se han traído a Su Majestad granos de doce libras, y hay salinas de agua sala

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.
Blok.NOT has prevented 0 attacks.