Х. Роберто Паэс. Испанские колониальные хронисты: часть вторая. J. Roberto Páez. Cronistas coloniales - Segunda parte
Uncategorized March 11th, 2006
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En su celebrado estudio sobre Los historiadores de Colón, el eminente erudito y polígrafo don Marcelino Menéndez Pelayo anota, al hablar de don Antonio de Herrera y Tordesillas, que por el encargo que tenía de Cronista Mayor de Indias se le franquearon, sin restricción alguna, para su estudio todos los papeles originales y relatos de los conquistadores, hallándose en capacidad de redactar, a base de ellos, una verdadera historia del descubrimiento, conquista y colonización de América, de insuperable mérito. No lo hizo así el Cronista Mayor y se contentó, «por ser tarea más grata y más acomodada a su temperamento literario» con poner en orden y estilo las crónicas anteriores, tejiendo con ellas el hilo de sus Décadas. No realizó, pues, obra original: se limitó a utilizar trabajos anteriores al suyo, que no siempre respetó tampoco en su integridad. Cuando aún no se había establecido el grado de originalidad del cronista Herrera, -308- su nombre figuraba en primer término entre los de los historiadores de Indias y menudeaban los elogios y encarecimientos para su labor, que se calificaba de incomparable, definitiva y única. Conocidas suficientemente las fuentes que utilizó para sus Décadas, esa gloria y esas alabanzas y encarecimientos tienen que distribuirse, dice Menéndez Pelayo, entre muchos participantes. Ciertos autores fueron especialmente aprovechados por Herrera, tales como Cervantes de Salazar, Pedro de Cieza de León, Bartolomé de las Casas. A este último le utilizó no pocas veces a la letra y con escasa conciencia. El gran pecado de Herrera radica, sin embargo, en no haber indicado en cada caso en su obra las fuentes que había utilizado. Se contentó con dar una lista de autores que había consultado, más no indicó lo que de cada uno de ellos había copiado en sus escritos; de esta suerte, no es posible y de inmediato saber qué pertenece a Herrera y qué a otros cronistas. Hay que reconocer, desde luego, que el caso de Herrera no es el único en esta materia. También el inca Garcilaso de la Vega se apropió de escritos ajenos; el Palentino utilizó, sin citar, un relato que puso en sus manos «La Gasca» y lo propio parece que hizo con otros documentos Cristóbal Calvete de Estrella. El respeto por los trabajos ajenos y el citarlos en su oportunidad enunciando quien los había hecho, parece que no fue moneda corriente entre los escritores de historia del siglo XVI.
El reputado bibliógrafo e historiador don Joaquín García Icazbalceta, escribió sobre Antonio de Herrera y Tordesillas un estudio que figura en el tomo octavo de sus Obras editadas por Agüeros en México el año de 1898. Anota allí García Icazbalceta cómo Herrera, nombrado Cronista Mayor de Indias el año de 1596, ya a fines de 1598 presentaba concluida la mitad de su célebre obra, la Historia General de los hechos de los castellanos en las Islas y tierra firme del mar Océano. Las cuatro primeras Décadas se imprimieron así en Madrid en 1601. La rapidez con que se llenó -309- el encargo, no se explicaría sino fuera por haber utilizado el autor investigaciones y trabajos ya existentes. Las cuatro Décadas restantes se imprimieron en 1615. Entre todas abrazan un período de sesenta y dos años, pues, van desde 1492 hasta 1554. La reimpresión que hizo Barcia en Madrid en 1730, es muy estimada, por la extensa y utilísima tabla de materias que él preparó para la obra de Herrera, tanto más preciosa cuanto que, como anota, Icazbalceta, «el grave defecto del trabajo del Cronista consiste en el plan, arreglado tan servilmente al orden cronológico que, saltando sin cesar el lector de un punto a otro del inmenso continente y de sus islas, se pierde en un laberinto de relaciones diversas, en donde a duras penas puede reunir y coordinar todas las circunstancias de un suceso».
Con su autoridad de Cronista Mayor de Indias dispuso Herrera, como anotamos antes, de los papeles de la cámara real, de las relaciones de navegantes y conquistadores y de todas las obras editadas e inéditas sobre las Indias Occidentales. Le fue dable así incorporar en su libro muchos relatos cuyos originales se han perdido posteriormente o no se los halla hasta la fecha. La obra de Antonio de Herrera y Tordesillas ha venido a ser así el gran acervo de datos que sin ella habrían desaparecido totalmente; por esto es de obligada consulta y de valor permanente cuando de investigaciones sobre historia americana se trata.
Decíamos que no siempre respetó el texto original de los autores que hizo suyos. En efecto, García Icazbalceta expresa que tomó capítulos enteros de la Historia de fray Bartolomé de las Casas, sin más trabajo que mejorar el estilo y suprimir las violentas invectivas del padre. Se le acusa también de haber procurado atenuar las atrocidades de ciertos hechos de los españoles en América, sin llegar hasta ser panegirista del crimen.
Pese a todo ello, no hay cómo negar que Herrera prestó gran servicio a la historia de América, pues -310- que tampoco descuidó de anotar datos importantes sobre ritos y costumbres de los habitantes primitivos de ella, sacados de las mejores fuentes.
La vida, le fue siempre fácil y pocos pudieron disfrutar como él de comodidad para entregarse al cultivo de las letras. Nació en la villa de Cuéllar, en Segovia, el año de 1559 y falleció en Madrid el 27 de marzo de 1625. Fue hijo de Rodrigo de Tordesillas y de Inés de Herrera, habiendo tornado en primer lugar el apellido de su madre, como solía usarse en aquel tiempo.
Felipe Segundo le nombró en 1596 Cronista Mayor de Indias. Le valió para ello la calurosa recomendación que de sus méritos hiciera Vespasiano de Gonzaga, al que había servido Herrera como secretario y con el que se había vinculado en Italia, en la que se perfeccionó en estudios humanísticos. A más de cronista de Indias lo fue de Castilla, con buena renta. Sirvió en los reinados de Felipe Segundo, Tercero y Cuarto. Su muerte ocurrió cuando se le había nombrado Secretario de Felipe Cuarto. Ni aún sus restos se han perdido, pues, conducidos a Cuéllar se conservan hasta hoy día en el entierro en que fueron depositados en el siglo XVII.
Aparte de numerosos estudios históricos, opacados por la fama de su Historia General, vertió del italiano al español no pocas obras y del latín tradujo los cinco primeros libros de los Anales de Cayo Cornelio Tácito. Se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid el manuscrito de Herrera sobre la Vida y hechos de Cristóbal Vaca de Castro gobernador del Perú y de otros Conquistadores de América. Jamás estuvo en el Nuevo Continente. Figura su nombre en el Catálogo de Autoridades de la lengua, de la Academia Española.
En el Homenaje que en 1941 se editó en Buenos Aires en honor del doctor Emilio Ravignam, y en el que colaboraron eminentes investigadores de América, -311- consta el estudio del fecundo polígrafo don José Torre Revello, titulado: La expedición de don Pedro de Mendoza y las fuentes informativas del Cronista Mayor de las Indias Antonio de Herrera y Tordesillas.
Al estudiar así sea brevemente la obra del célebre cronista, forzoso es tomar en cuenta lo que escribió en aquella oportunidad el historiador argentino. Torre Revello anota que Juan Bautista Muñoz, Martín Fernández de Navarrete y Marcos Jiménez de la Espada, todos tres españoles, han emitido «los juicios más severos sobre los procedimientos utilizados por el llamado príncipe de los historiadores de América».
Muñoz fue el primero que puso en descubierto la forma como Antonio de Herrera redactó parte de su obra. Muñoz recibió de Carlos Tercero el encargo de redactar la Historia del Nuevo Mundo y en tal virtud se le franquearon todos los papeles y documentos necesarios para esta gran empresa. Le fue dable así verificar que en lo tocante a la vida y hechos del descubridor de América, Antonio de Herrera no había hecho otra cosa que atenerse a la Historia de las Indias de fray Bartolomé de las Casas y a la Vida del Almirante, atribuida a su hijo, Hernando Colón.
Martín Fernández de Navarrete, en su Colección de los Viajes y Descubrimientos que hicieron los españoles desde fines del siglo XV, luego de anotar que la Historia de Las Casas es digna del mayor crédito, y estima, declaró que ella era la fuente en que habían bebido muchos escritores y en especial Antonio de Herrera y Tordesillas.
Por fin, Marcos Jiménez de la Espada, «llamó la atención sobre la forma como Herrera había incorporado a su Historia, en la parte referente al Perú, los escritos de Pedro de Cieza de León, señalando las supresiones y variantes que el primero introdujo en las partes que transcribió del segundo». El mismo reputado americanista señaló en su Relaciones Geográficas -312- de Indias, tomo segundo, cómo un escrito de Juan Pérez de Zurita lo había copiado a la letra Herrera, cometiendo a la vez graves trastrueques. Indicó también Jiménez de la Espada que Herrera no hizo otra cosa que incorporar la Geografía y descripción universal de las Indias de Lope de Velasco, en su obra, con el título de Demarcación y división de la
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