Х. Роберто Паэс. Испанские колониальные хронисты: часть вторая. J. Roberto Páez. Cronistas coloniales - Segunda parte
Uncategorized March 11th, 2006
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. De todo este mal suceso comúnmente se echaba la culpa a Hernando de Soto y Pedro del Barco por la gente de guerra, que no están informados de la obligación que tienen las personas a quien algo se manda (especialmente en la guerra) de cumplir precisamente su instrucción, sin que tengan libertad de mudar los intentos según el tiempo y negocios, si no llevan expresa comisión para ello; dicen los indios que cuando Guascar se vido matar dijo: «Yo he sido poco tiempo señor de la tierra, y menos lo será el traidor de mi hermano, por cuyo mandado muero, siendo yo su natural señor». Por lo cual los indios, cuando después vieron matar a Atabaliba (como se dirá en el capítulo siguiente), creyeron que Guascar era hijo del sol, por haber profetizado verdaderamente la muerte de su hermano; y asimismo dijo que cuando su padre se despidió dél le dejó mandado que cuando a aquella tierra viniese una gente blanca y barbada se hiciese su amigo, porque aquellos habían de ser señores del reino, lo cual pudo bien ser industria del demonio, pues antes que Guaynacaba muriese ya el Gobernador andaba por -283- la costa del Perú conquistando la tierra. Pues en tanto que el Gobernador quedó en Caxamalca, envió a Hernando Pizarro, su hermano, con cierta gente de a caballo a descubrir la tierra; el cual llegó hasta Pachacamá, que era cien leguas de allí, y en tierra de Guamachuco encontró a un hermano de Atabaliba, llamado Illescas, que traía más de trecientos mil pesos de oro para el rescate de su hermano, sin otra mucha cantidad de plata; y después de haber pasado por muy peligrosos pasos y puentes, llegó a Pachacamá, donde supo que en la provincia de Jauja, que era cuarenta leguas de allí, estaba el capitán de Atabaliba de quien arriba se ha hecho mención, llamado Cilicuchima, con un gran ejército, y él le envió a llamar, rogándole que se viniese a ver con él. Y como no quiso venir el indio, Hernando Pizarro determinó de ir allá y le habló, aunque todos tuvieron por demasiada osadía la que Hernando Pizarro tuvo en irse a meter en poder de su enemigo bárbaro y tan poderoso; en fin, le dijo y prometió tales cosas, que le hizo derramar la gente e irse con él a Caxamalca a ver a Atabaliba, y por volver más presto vinieron por las cordilleras de unas sierras nevadas, donde hubieran de perecer de frío; y cuando Cilicuchima hubo de entrar a ver a Atabaliba se descalzó y llevó su carga ante él, según su costumbre, y le dijo llorando que si él con él se hallara no le prendieran los cristianos. Atabaliba le respondió que había sido juicio de Dios que le prendiesen, por tenerlos él en tan poco, y que la principal causa de la prisión y vencimiento había sido huir su capitán Ruminagui con los cinco mil hombres con que había de acudir al tiempo de la necesidad.
-284-
Capítulo VII
De cómo mataron a Atabaliba porque le levantaron que quería matar a los cristianos, y de cómo fue don Diego de Almagro al Perú la segunda vez.
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