Este descubrimiento y conquista que hizo Gonzalo Pizarro, no podemos dejar de decir que fue una de las fatigosas jornadas que se han hecho en estas partes de las Indias, y adonde los españoles pasaron grandes necesidades, hambres e miserias; que bien experimentaron la virtud de su nación las cosas que han acaecido en estas partes del mundo. A todos es público que muchas naciones superaron e hicieron sus tributarios a otros, e pocos vencían a muchos; e así decían del grande Alejandro, que con treinta e tres mil hombres macedones de su nación, trató y emprendió la conquista del mundo; y los romanos, muchos de sus capitanes que enviaban a guerrear las provincias acometían a los enemigos con tan poca gente, que es cosa ridiculosa creerlo; y como yo tengo harto que escribir en mi historia algunos ejemplos que pudiera traer para en loor de mi nación, remítome a lo escrito, adonde los curiosos lo podrán ver como yo. E digo que no hallo gente que por tan áspera tierra, grandes montañas, desiertos e ríos caudalosos, pudiesen andar como los españoles sin tener ayuda de sus mayores, ni más de la virtud de sus personas y el ser de su antigüedad; ellos en tiempo de setenta años, han superado y descubierto otro mundo mayor que el que teníamos noticia, sin llevar carros de vituallas, ni gran recuaje de bagaje, ni tiendas para se recostar, ni más que una espada e una rodela, e una pequeña talega que llevaban debajo, en que era llevada por ellos su comida, e así se metían a descubrir lo que no sabían ni habían visto. Y esto es lo que yo pondero de los españoles, y lo mucho que lo estimo, pues hasta agora, gente ni naciones que con tanta perseverancia pasasen tan grandes trabajos, -196- hambres tan largas, caminos tan prolijos como ellos, no los hallo; y esta jornada que hizo Gonzalo Pizarro, ciertamente se pasó en ella muy gran trabajo.
E determinado por él de enviar a su Maestre de campo don Antonio de Rivera, adelante, le mandó que luego se partiese derecho a la provincia de los Quijos; e luego se partió, e Gonzalo Pizarro, dende algunos días, hizo lo mismo, yendo a la rezaga Cristóbal de Funes. Don Antonio se partió e anduvo hasta que llegó al pueblo de Hatunquijo. Gonzalo Pizarro le fue siguiendo, y en este tiempo, como por la costa del Perú se supiese de cómo Gonzalo Pizarro hiciese aquella jornada, aportó a ella Francisco de Orillana, natural de la ciudad de Trujillo, acompañado de treinta españoles; fue luego en seguimiento de Gonzalo Pizarro, el cual ya había partido del Quito e atravesando por una montaña en la cual había un alpe nevado, adonde se murieron más de cien indios e indias heladas e aunque los españoles pasaron mucho frío, ninguno de ellos murió; y de allí caminaron por una tierra muy fragosa e llena de ríos e de montaña muy poblada. Iban por aquellos espesos montes abriendo caminos con hachas e machetes los mismos españoles, e así anduvieron hasta que llegaron al valle de Zumaque, que es adonde más poblado e bastimenta hallaron, y está treinta leguas de Quito. Orellana que venía, como decimos, en seguimiento de Gonzalo Pizarro, como iba tanta gente delante, aquellas treinta leguas que hay hasta Zumaque, pasó gran necesidad de hambre él e los que con él iban; e al cabo de algunos días llegaron a Zumaque, donde estaba Pizarro e toda su gente, e con ellos recibió mucho placer, e nombró por su teniente general a este Francisco de Orellana. Antes de que llegansen a este pueblo de Zumaque, había Gonzalo Pizarro mandado a su Maestre de campo, don Antonio, que le enviase algún bastimento, porque era mucha la necesidad que traían, e don Antonio mandó al capitán, Sancho de Caravajal que fuese a llevar socorro de comida con que pudiese llegar Orellana hasta allí; e Sancho de Caravajal se partió luego a se encontrar con él, e luego que se vieron se holgaron con él de verse, y más de la -197- comida que traían, de la cual tenía mucha necesidad, e volvieron a Zumaque donde pasó lo que hemos contado. E después de haber llegado el capitán Orellana, Gonzalo Pizarro e los demás principales que estaban allí entraron en consulta para lo que habían de hacer; e porque venía allí fatigado Orellana e los que con él habían llegado, e también porque había mucho días que allí estaban y era necesario de partirse, acordaron que Gonzalo Pizarro se partiese adelante descubriendo lo que había, e de ahí a algunos días saldría Orellana con la demás gente. Luego acordaron que no fuesen con Gonzalo Pizarro más de setenta españoles, sin llevar caballo ninguno consigo, porque siendo la tierra tan áspera e dificultosa no los podrían llevar; e dejando el real de Zumaque todos los caballos, Gonzalo Pizarro se partió con setenta e tantos españoles, entre los cuales iban algunos ballesteros e arcabuceros, e tomaron la derrota de donde el sol nace, llevando indios naturales que les guiasen por el camino que habían de llevar. E luego se partieron e anduvieron ciertos días por aquellas montañas, espesas e ásperas, hasta que llegaron a topar con los árboles que llaman canelos, que son a manera de grandes olivos, y de sí echan unos capullos con su flor grande, que es la canela perfectísima e de mucha sustancia, e que no se han visto otros árboles semejantes que ellos en todas estas regiones de las Indias, e tiénenlos los naturales en mucho, y por todo sus pueblos contratan con ella las poblaciones. Hay algunos indios entre aquellas montañas y viven en pequeñas casas muy mal compuestas e apartadas unas de otras; son muy bestiales e sin nenguna razón, usan tener muchas mujeres e andan por aquellos montes tan sueltamente, que parece cosa de espanto ver su ligereza.
-
Descargar
UserOnline
- No User Is Browsing This Site
Архивы
- December 2008
- November 2008
- August 2008
- July 2008
- June 2008
- May 2008
- April 2008
- March 2008
- February 2008
- January 2008
- September 2007
- August 2007
- June 2007
- March 2007
- January 2007
- December 2006
- November 2006
- October 2006
- September 2006
- August 2006
- July 2006
- June 2006
- May 2006
- April 2006
- March 2006
- February 2006
- January 2006
- December 2005
- November 2005
- October 2005
- September 2005
Most Emailed
- Грамматика испанского языка. Gramática de la Lengua Castellana - 2 emails
- Диего де Кастро Титу Куси Юпанки. Сообщение о Завоевании Перу и дела Инки Манко II. Castro Titu Cusi Yupanqui, Diego de. Relación de la Conquista del Perú y hechos del Inca Manco II. Lima: I... - 1 emails
- Фрай Бернардино де Саагун. “Обычаи и верования” (Fray Bernardino de Sahagun. “Historia General de las cosas de la Nueva España”) - 1 emails
- Альвар Нуньес Кабеса де Вака. Кораблекрушения. Álvar Núñez Cabeza de Vaca. NAUFRAGIOS. - 1 emails
- Мигель де Унамуно. Туман. Miguel de Unamuno. NIEBLA - 1 emails
-
Управление
-



















Post a Comment