Skip to content

Х. Роберто Паэс. Испанские колониальные хронисты: часть вторая. J. Roberto Páez. Cronistas coloniales - Segunda parte


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (30 votes, average: 3.17 out of 5)
Loading ... Loading ...



Como se acordase que Diego de Almagro volviese a lo que se ha contado a Panamá, Francisco Pizarro con toda la gente, entendían en lo que solían, que era andar por entre aquellos ríos y manglares, donde había poca gente, porque los indios sus pueblos tienen pasadas las sierras, dellos al Norte y los más al Poniente; y si por entre aquellos ríos había algunos indios, como tenían noticia de los españoles está en la tierra y fuese tan grande y montañosa, desviábanse de no caer en sus manos, metiéndose en la espesura de los montes; más todavía se tomaban algunos de aquellos, hombres y mujeres de quien sabían por donde andaban, y como aquella costa es tan enferma y los trabajos fuesen grandes, cada día se les iban muriendo españoles y otros se hinchaban como odres. Tenían con los mosquitos su continuo tormento -162- y a algunos se les llagaban las piernas, y todos andaban mojados pasando ríos y ciénagas y recibiendo en si los grandes y pesados aguaceros. Con esta vida tan triste pasaban su tiempo congojándose muchos parque tan livianamente se habían movido a pasar tanto trabajo, y miseria. Pizarro siempre les puso ánimo con palabras de buen corazón y muy alegres, amonestándoles que sufriesen con paciencia aquellas cosas, porque nunca bien y gran provecho se alcanzaban livianamente y con facilidad, diciéndoles más, que como Almagro volviese con el socorro, irían todos juntos por mar a descubrir. Desta manera pasaban sus vidas con esperanza de lo que pensaban hallar y con la mala vida presente. Pues como Diego de Almagro se partió de Francisco Pizarro, volvió a Panamá, donde supo que Pedrarias, por ciertos movimientos que había hecho en la provincia de su capitán Francisco Hernández (de Córdoba) con gran saña que dél tenía, juntaba gente para le castigar; y como desembarcó se fue luego a le hablar y a dar cuenta adonde quedaba Francisco Pizarro y de lo mucho que habían trabajado por entre aquellos ríos y manglares por donde andaban, aunque todo lo querían pasar en la esperanza que tenían de que presto habían de dar en tierra de mucha gente y riqueza, y quel volvía a llevar de nuevo socorro y gente. El Gobernador dicen que oyó secamente lo que le contaba Almagro y que se conoció tener voluntad para no dar lugar a que más gente no saliese de Panamá; y Almagro que lo entendió, le tornó a hablar sobre el fin que había sido su venida, y como no le diese licencia para hacer gente, le hizo sobre ello algunos requerimientos y protestaciones; lo cual aprovechó, porque Pedrarias no estorbó lo que había dicho no querer, y Almagro y su compañero el padre Luque se dieron priesa a aderezar los navíos y hacer gente llamando todos a la tierra del Perú, por lo que se ha dicho en lo de atrás; y dicen algunos de los de aquel tiempo, que desta vez Pedrarias quería enviar acompañado a Francisco Pizarro y nombrar otro capitán para que juntamente con él hiciese el descubrimiento; y que como lo entendiese Almagro y el padre Luque procurar (sic) y estorbar -163- y lo acabaron con que se le diese a Diego de Almagro poder de capitán y provisión y que entrambos lo fuesen suyos. Otros dicen que no quería Pedrarias dar tal capitán y que Almagro tuvo sus inteligencias viendo que se había de ir a que hobo provisión de capitán. En esto no puedo afirmar cual dello ser lo cierto: sé que por mandar el padre niega al hijo y el hijo al padre. Desta vuelta de Diego de Almagro a Panamá volvió con título de capitán adonde quedó su compañero llevando dos navíos y dos canoas con gente y lo demás perteneciente para la jornada, y el piloto Bartolomé Ruiz que mucho había servido y sirvió fue con él; y con esta gente y navíos y canoas volvió Almagro en busca de Pizarro, adonde, cuando se vieron, se cuenta por cierto que Pizarro sintió notablemente haber Almagro procurado la provisión de capitán, creyendo que del había salido y no de Pedrarias; mas como no era tiempo de fingir enemistades, disimuló el enojo, aunque no lo olvidó; y fue leída públicamente la provisión dicha del capitán Diego de Almagro que también (¿tan bien?) se había justificado con su compañero y podía tener razón que porque a extraño no se diese tal cargo lo había tomado, pues si otra cosa fuera era grande afrenta dellos mismos; y quel no quería salir de lo que por él fuera mandado y ordenado. Y como se vieran con mucha gente y algunos caballeros (¿caballos?) determinaron salir a descubrir por mar, pues por la tierra, especialmente en lo estaba (sic) era tan trabajoso, así por el espesura de los manglares, como por los muchos ríos que había llenos de lagartos tan fieros y mosquitos que tanto les atormentaban; y con este acuerdo todos (en) los navíos se fueron a embarcar.

-164-
Capítulo X
De cómo Pizarro y Almagro anduvieron hasta el río de Sant Juan adonde se acordó que el piloto Bartolomé Ruiz fuese descubriendo la costa al Poniente y Almagro volviese por más gente.

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.