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Франсиско де Херес. Правдивое сообщение о завоевании Перу. 1534. Francisco de Xerez (Jerez). Verdadera relación de la conquista del Perú


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ir por él a la par, y de Chincha va al , y en mucha parte dél
van árboles de una parte y otra, puestos a mano para que hagan
sombra al camino. Este camino se hizo para el viejo, por donde
venía a visitar su tierra; y aquellas casas cercadas eran sus
aposentos. Algunos de los christianos fueron de parecer que fuese el
Gobernador con ellos por aquel camino a Chincha, porque por el otro
camino había una mala sierra de pasar antes de llegar a Caxamalca; y
en ella había gente de guerra de Atabaliba; y yendo por allí se les
podía seguir algún detrimento. El Gobernador respondió que ya tenía
noticia Atabaliba que él iba en su demanda desde que partió del río
de Sant Miguel; que si dejasen aquel camino, dirían los indios que
no osaban ir a ellos, y tomarían más soberbia de la que tenían; por
lo cual y por otras muchas causas, dijo que no se había de dejar el
camino comenzado, y ir a do quiera que Atabaliba estuviese, que
todos se animasen a hacer como dellos esperaba; que no les pusiese
temor la mucha gente que decían que tenía Atabaliba; que aunque los
christianos fuesen menos, el socorro de nuestro Señor es suficiente
para que ellos desbaratasen a los contrarios y los hacer venir en
conoscimiento de nuestra fe cathólica; como cada día se ha visto
hacer nuestro Señor milagro en otras mayores necesidades, que así lo
haría en la presente, pues iban con buena intención de atraer
aquellos infieles al conoscimiento de la verdad, sin les hacer mal
ni daño, sino a los que quisieren contradecirlo y ponerse en armas.
Hecho este razonamiento por el Gobernador, todos dije ron que
fuese por el camino que le pareciese que más con venía; que todos le
seguirían con mucho ánimo; y al tiempo del efecto vería lo que cada
uno hacía. Llegados al pie de la sierra, reposaron un día para dar
orden en la subida. Habido su acuerdo el Gobernador con personas
experimentadas, determinó dejar la retaguarda y fardaje, y tomó
consigo cuarenta de caballo y sesenta de pie; y los demás dejó con
un capitán, y mandóle que fuese en su seguimiento muy
concertadamente; y que él le avisaría de lo que hobiese de hacer.
Con este concierto comenzó a subir el Gobernador; los caballeros
llevaban sus caballos de diestro, hasta que a mediodía llegaron a
una fortaleza cercada, que está encima de una sierra en un mal paso,
que con poca gente de christianos se guardaría a una gran hueste,
porque era tan agro, que por partes había que subían como por
escaleras; y no había otra parte por do subir sino por sólo aquel
camino, Subióse este paso sin que alguna gente lo defendiese; esta
fortaleza está cercada de piedra, asentada sobre una sierra cercada
de peña tajada. Allí paró el Gobernador a descansar y a comer. Es
tanto el frío que hace en esta sierra, que, como los caballos venían
hechos al calor que en los valles hacía, algunos dellos se
resfriaron. De allí fue el Gobernador a dormir a otro pueblo; y hizo
mensajero a los que atrás venían, haciéndoles saber que seguramente
podían subir aquel paso; que trabajasen por venir a dormir a la
fortaleza. El Gobernador se aposentó aquella noche en aquel pueblo
en una casa fuerte, cercada de piedra labrada de cantería, tan ancha
la cerca como cualquier fortaleza de España, con sus puertas; que si
en esta tierra hobiese los maestros y herramientas de España no
pudiera ser mejor labrada la cerca. La gente deste pueblo era
alzada, excepto algunas mujeres y pocos indios; de los cuales mandó
el Gobernador a un capitán que tomase dos de los más principales, y
les preguntase a cada uno por sí de las cosas de aquella tierra y
dónde estaba Atabaliba, si esperaba de paz o de guerra. El capitán
supo dellos cómo había tres días que Atabaliba era venido a
Caxamalca y que tenía consigo mucha gente; que no sabían lo que
quería hacer; que siempre habían oído que quería paz con los
christianos, y que la gente deste pueblo estaba por Atabaliba. Ya
que el sol se quería poner llegó un indio de los que había llevado
el indio que fue por mensajero, y dijo que le había enviado el
principal indio que iba por mensajero desde cerca de Caxamalca,
porque allí había encontrado dos mensajeros de Atabaliba que venían
atrás, que otro día llegarían; y que Atabaliba estaba en Caxamalca,
y que él no quiso parar hasta ir a hablar a Atabaliba, y que él
volvería con la respuesta; y que en el camino no había hallado gente
de guerra. Luego el Gobernador hizo saber todo esto por su carta al
capitán que había quedado con el fardaje, y que otro día caminaría
pequeña jornada por esperalle, y de allí caminaría toda la gente
junta. Otro día por la mañana caminó el Gobernador con su gente,
subiendo todavía la sierra, y paró en lo alto della en un llano
cerca de unos arroyos de agua, para esperar a los que atrás venían.
Los españoles se aposentaron en sus toldos de algodón que traían,
haciendo fuegos por se defender del gran frío que en la sierra
hacía; que en Castilla en tierra de campos no hace mayor frío que en
esta sierra; la cual es rasa de monte, toda llena de una yerba como
esparto corto; algunos árboles hay adrados. Las aguas son tan frías,
que no se pueden beber sin calentarse. Dende a poco rato que el
Gobernador había aquí reposado llegó la retaguarda, y por otra parte
los mensajeros que Atabaliba enviaba, los cuales traían diez ovejas.
Llegados ante el Gobernador, y hecho su acatamiento, dijeron que
Atabaliba enviaba aquellas ovejas para los christianos y para saber
el día que llegarían a Caxamalca, para les enviar comida al camino.
El Gobernador los recibió bien, y les dijo que se holgaba con su
venida por enviarlos su hermano Atabaliba; que él iría lo más presto
que pudiese. Después que hobieron comido y reposado, el Gobernador
les preguntó de las cosas de la tierra y de las guerras que tenía
Atabaliba. El uno dellos respondió que cinco días había que
Atabaliba estaba en Caxamalca para esperar allí al Gobernador, y que
no tenía consigo sino poca gente, que la había enviado a dar guerra
al , su hermano. Preguntóle el Gobernador en particular lo que
había pasado en todas aquellas guerras, y cómo comenzó a conquistar.
El indio dijo: «mi Señor Atabaliba es hijo del vicio, que es
ya fallecido, el cual señoreó todas estas tierras; y a éste su hijo
Atabaliba dejó por señor de una gran provincia que está adelante de
Tomipunxa, la cual se dice Guito; y a otro su hijo mayor dejó todas
las otras tierras y señorío principal; y por sucesor del señorío se
llama , como su padre. Y no contento con el señorío que tenía,
vino a dar guerra a su hermano Atabaliba, el cual le envió
mensajeros rogándole que le dejase pacíficamente en lo que su padre
le había dejado por herencia. Y no lo queriendo hacer el , mató
a sus herederos y a un hermano de los dos que fue con la embajada.
Visto esto por Atabaliba, salió a él con mucha gente de guerra hasta
llegar a la provincia de Tumipomba, que era del señorío de su
hermano; y por defendérsele la gente, quemó el pueblo principal de
aquella provincia y mató toda la gente. Allí le vinieron nuevas que
su hermano había entrado en su tierra haciendo guerra, y fue sobre
él. Como el supo su venida, fuese huyendo a su tierra.
Atabaliba fue conquistando las tierras del , sin que algún
pueblo se le defendiese, porque sabían el castigo que en Tumepomba
hizo, y de todas las tierras que señoreaba se rehacía de gente de
guerra. Y como llegó a Caxamalca, parecióle la tierra abundosa, y
asentó allí para acabar de conquistar toda la otra tierra de su

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