caerían si no hobiese pared . En medio del camino hay una puente de
piedra y madera muy bien hecha, entre dos peñoles; y a la una parte
de la puente hay unos aposentos bien hechos y un patio empedrado,
donde dicen los indios que cuando los señores de aquella tierra
caminaban por allí les tenían hechos banquetes y fiestas.
Deste pueblo vino el capitán Hernando Pizarro por las mesmas
jornadas que llevó hasta la ciudad de Caxamalca, donde entró, y con
él Chilicuchima, a veinte y cinco días del mes de mayo año de mil y
quinientos y treinta y tres. Aquí se ha visto una cosa que no se ha
visto después que las indias se descubrieron, y aun entre españoles
es bien notar: que al tiempo que Chilicuchima entró por las puertas
donde estaba preso su señor, tomó a un indio de los que consigo
llevaba y una carga mediana, y echósela encima, y con él otros
muchos principales de aquellos que consigo llevaba; y así cargado él
y los otros, entró donde su señor estaba, y cuando lo vio, alzó las
manos al sol, y dióle gracias porquese lo había dejado ver; y luego
con mucho acatamiento, llorando, se llegó a él y le besó en el
rostro y las manos y los pies; y asimesmo los otros principales que
venían con él. Atabaliba mostró tanta majestad, que con no tener en
todo su reino a quien tanto quisiese , no le miró a la cara ni hizo
dél más caso que del más triste indio que viniera delante dél. Y
esto de cargarse para entrar a ver a Atabaliba es cierta ceremonia
que se hace a todos los señores que han reinado en aquella tierra.
La cual dicha relación, yo Miguel de Estete, veedor que fui en el
viaje que el dicho capitán Hernando Pizarro, hizo truje de todo lo
susosdicho, de la manera que sucedió. -Miguel Estete.
Verdadera relación de la conquista del Perú
Francisco de Xerez
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Verdadera relación de la conquista del Perú
Francisco de Xerez
Prosigue el primer autor
Visto por el Gobernador que seis navíos que estaban en el
puerto de Sant Miguel no se podían sostener, y que dilatando su
partida se podrerían los maestros dellos, que a él vinieron, le
habían requerido que los pagase y los despachase, el Gobernador hizo
ayuntamiento para despacharlos, y para hacer relación a su majestad
de lo sucedido. Y juntamente con los oficiales de su majestad acordó
que se hiciese fundición de todo el oro que hay en este pueblo, que
Atabaliba había hecho traer, y de todo lo demás que llegara antes
que la fundición se acabe, porque fundido y repartido, no se detenga
más aquí el Gobernador, y vaya a hacer la población, como manda su
majestad.
Año mil y quinientos y treinta y tres, andados trece días del
mes de mayo, se pregonó y comenzó hacer la fundición. Pasados diez
días, llegó a este pueblo de Caxamalca uno de los tres christianos
que fueron a la ciudad del Cuzco; éste es el que fue por escribano ,
y trujo la razón de cómo se había tomado posesión en nombre de su
majestad en aquella ciudad del Cuzco. Asimesmo trujo relación de los
pueblos que hay en el camino; en que dijo que hay treinta pueblos
principales, sin la ciudad del Cuzco, y otros muchos pueblos
pequeños; y dijo que la ciudad del Cuzco es tan grande como se ha
dicho, y que está asentada en una ladera cerca del llano. Las calles
muy bien concertadas y empedradas, y en ocho días que allí
estuvieron no pudieron ver todo lo que allí había; y que una casa
del Cuzco tenía chapería de oro. Y que la casa es muy bien hecha y
cuadrada y tiene de esquina a esquina trescientos y cincuenta pasos,
y de las chapas de oro que esta casa tenía quitaron setecientas
planchas, que una con otra tenían a quinientos pesos, de otra casa
quitaron los indios cuantidad de doscientos milpesos, y que por ser
muy bajo no lo quisieron recebir, que ternía a siete o ocho quilates
el peso; y que no vieron más casas chapadas de oro destas dos,
porque los indios no les dejaron ver toda la ciudad, y que por la
muestra y pare-cer de la ciudad y de los oficiales della creen que
hay mucha riqueza en ella; y que hallaron allí al capitán Quisquis,
que tiene esta ciudad por Atabaliba, con treinta mil hombres de
guarnición, con que la guarda, porque confina con caribes y con
otras gentes que tienen guerra contra aquella ciudad . Y otras
muchas cosas dijo que hay en aquella ciudad, y de la buena orden
della. Y que el principal que con ellos fue viene con los otros dos
christianos con setecientas planchas de oro y plata, y mucha
cuantidad que les dio en Xauxa el principal que allí dejó
Chilicuchima. Por manera que en todo el oro que traen vienen ciento
y setenta y ocho cargas, y son las cargas de paligueres, que las
traen cuatro indios, y que traen poca plata, y que el oro viene a
los christianos poco a poco y detiniéndose, porque son menester
muchos indios para ello, y los vienen recogiendo de pueblo en
pueblo; y se cree que llegará a Caxamalca dentro de un mes. El oro
que se ha dicho que venía del Cuzco entró en este pueblo de
Caxamalca a trece días de junio del año sobredicho ; y vinieron
doscientas cargas de oro y veinte y cinco de plata; en el oro al
parecer había más de ciento y treinta quintales; y después de haber
venido esto, vinieron otras sesenta cargas de oro bajo; la mayor
parte de todo esto eran planchas, a manera de tablas de cajas, de a
tres y a cuatro palmos de largo. Esto quitaron de las paredes de los
bohíos , y traían agujeros, que parece haber estado clavadas.
Acabóse de hundir y repartir todo este oro y plata que se ha dicho
día de Santiago; y pesado todo el oro y plata por una romana, hecha
la cuenta, reducido todo a buen oro, hubo en todo un cuento y
trescientos y veinte y seis mil y quinientos y treinta y nueve pesos
de buen oro. De lo cual perteneció a su majestad su quinto, después
de sacados los derechos de fundidor, doscientos y sesenta y dos mil
y doscientos y cincuenta y nueve pesos de buen oro . Y en la plata
hubo cincuenta y un mil seiscientos y diez marcos, y a su majestad
perteneció diez mil y ciento y veinte y un mil marcos de plata. De
todo lo demás, sacado el quinto y los derechos del fundidor,
repartió el Gobernador entre todos los conquistadores que lo
ganaron; y cupieron los de caballo a ocho mil y ochocientos y
ochenta pesos de oro,.y a trescientos y sesenta y dos marcos de
plata; y los de pie a cuatro mil y cuatrocientos y cuarenta pesos y
a ciento y ochenta y un marcos de plata; y algunos a más y otros a
menos, según pareció al Gobernador que cada uno merecía, según la
cualidad de las personas, y trabajo que habían pasado . De cierta
cuantidad de oro que el Gobernador apartó antes del
repartimiento,.dio a los vecinos que quedaron en el pueblo de Sant
Miguel y a toda la gente que vino con el capitán Diego de Almagro y
todos los mercaderes y marineros que vinieron después de la guerra
hecha, por manera que a todos los que en aquella tierra se hallaron
alcanzó parte , y por esta causa se puede llamar fundición general,
pues a todos fue general. Viose en esta fundición una cosa de notar,
que hubo un día que se fundieron ochenta mil pesos, y comúnmente se
hundían cincuenta o sesenta mil pesos. Esta hundición fue hecha por
los indios, que hay entre ellos grandes plateros y fundidores, que
fundían con nueve forjas .No dejaré de decir los precios que en esta
tierra se han dado por los mantenimientos y otras mercaderías,
aunque algunos no lo creerán por ser tan subidos; y puédolo decir
con verdad, pues lo vi, y compré algunas cosas. Un caballo se vendió








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