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. . 1534. Francisco de Xerez (Jerez). Verdadera relación de la conquista del Perú


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edificios de aposentos. Los christianos fueron bien servidos de lo
señores del pueblo y de sus indios; y dieron todo lo que fue
menester aquel día. Luego el siguiente día se partió el capitán y
fue a dormir a un pueblo que se dice Llachu, que se le puso nombre
el pueblo de las Perdices , porque en cada casa había muchas
perdices puestas en jaulas. Los indios deste pueblo salieron de paz
y sirvieron bien. El cacique deste pueblo no pareció. Otro día
partió el capitán deste pueblo algo de mañana, porque tenía la
noticia que era grande la jornada y fue a comer a un pueblo grande
que se llama Suculacumbi, que hay cinco leguas de camino. El señor
del pueblo y los indios salieron de paz, y dieron todo lo necesario
de comida para aquel día; y a hora de vísperas salió deste pueblo
por llegar otro día al pueblo donde estaba la mezquita; y pasó un
gran río a vado, y por un camino tapiado y fue a dormir a un lugar
del sobredicho pueblo, legua y media dél. Otro día domingo a treinta
de enero partió el capitán deste pueblo, y sin salir de arboledas y
pueblos llegó a Pachalcami , que es el pueblo donde está la
mezquita. A medio camino está otro pueblo grande donde el capitán
comió . El señor de Pachalcami y los principales dél salieron a
recebir a los christianos de paz y mostraron mucha voluntad a los
españoles. Luego el capitán se fue a posentar con su gente a unos
aposentos grandes que están a una parte del pueblo; y luego dijo el
capitán que iba por mandado del señor Gobernador por el oro de
aquella mezquita, que el cacique había mandado al señor Gobernador;
y que luego lo juntasen y se lo diesen, o lo llevasen adonde el
señor Gobernador estaba. Y juntándose todos los principales del
pueblo, y los pajes del ídolo, dijeron que lo darían; y anduvieron
disimulando y dilatando. En conclusión que trujeron muy poco y
dijeron que no había más. El capitán disimuló con ellos y dijo que
quería ir a ver aquel ídolo que tenían, que lo llevasen allá; y así
fue. Él estaba en una buena casa bien pintada, en una sala muy
escura, hidionda muy cerrada; tienen un ídolo he-cho de palo muy
sucio y aquél dicen que es su dios el que los cría y sostiene y cría
los mantenimientos. A los pies dél tenían ofrecidas algunas joyas de
oro. Tiénienle en tanta veneración, que solos sus pajes y criados
que dicen que él señala, esos le sirven; y otro no osa entrar, ni
tienen a otro por digno de tocar con la mano en las paredes de su
casa. Averiguóse que el diablo se reviste en aquel ídolo, y habla
con aquellos sus aliados, y les dice cosas diabólicas que
manifiesten por toda la tierra. A éste tienen por dios, y le hacen
muchos sacrificios. Vienen a este diablo en peregrinación de
trescientas leguas con oro y plata y ropa, y los que llegan van al
portero y piden su don, y él entra, y habla con el ídolo, y él dice
que se lo otorga. Antes que ninguno destos sus ministros entre a
servirle, dicen que ha de ayunar muchos días y no se ha de allegar a
mujer. Por todas las calles deste pueblo y a las puertas principales
dél, y a la redonda desta casa, hay muchos ídolos de palo, y los
adoran a imitación de su diablo. Hase averiguado con muchos señores
desta tierra que desde el pueblo de Catamez que es al principio
deste gobernamiento, toda la gente desta costa, servía a esta
mezquita con oro y plata; y daban cada año cierto tributo; tenían
sus casas y mayordomos adonde echaban el tributo, adonde se halló
algún oro y muestras de haber alzado mucho más; averiguóse con
muchos indios haberlo alzado por mandado del diablo. Muchas cosas se
podrían decir de las idolatrías que se hacen a este ídolo más por
evitar prolejidad no las digo, mas de cuanto se dice entre los
indios que aquel ídolo les hace entender que es su dios; y que los
puede hundir si le enojan, y no le sirven bien; y que todas las
cosas del mundo están en su mano. Y la gente estaba tan
escandalizada y temerosa de solamente haber entrado el capitán a
verle, que pensaban que en yéndose de allí los christianos los había
de destruir a todos. Los christianos dieron a entender a los indios
el gran yerro en que estaban, y que el que hablaba dentro de aquel
ídolo es el diablo, que los tenía engañados; y amonestáronles que de
allí adelante no creyesen en él ni hiciesen lo que les aconsejase, y
otras cosas acerca de sus idolatrías. El capitán mandó deshacer la
bóveda donde el ídolo estaba, y quebrarle delante de todos, y les
dio a entender muchas cosas de nuestra santa fe cathólica, y les
señaló por armas para que se defendiesen del demonio la señal de la
cruz. Este pueblo de Xachacama es gran cosa; tiene junto a esta
mezquita una casa del sol, puesta en un cerro bien labrada, con
cinco cercas; hay casas con terrados, como en España. El pueblo
parece ser antiguo, por los edificios caídos que en él hay; lo más
de la cerca está caído. El principal señor dél se llama Taurichumbi.
A este pueblo vinieron los señores comarcanos a ver al capitán con
presentes de lo que había en su tierra y con oro y plata;
maravilláronse mucho de haberse atrevido el capitán a entrar donde
el ídolo estaba y haberle quebrantado. El señor de Malaque , llamado
Lincoto, vino a dar la obediencia a su majestad y trujo presentes de
oro y plata; el señor de Hoar, llamado Alincay, hizo lo mesmo. El
señor de Guaico, llamado Guarilli, asimismo trujo oro y plata. El
señor de Chincha, con diez principales suyos, trujeron presentes de
oro y plata; este señor dijo que se llamaba Tambianvea. Y el señor
de Guarva, llamado Guaxchapaicho, y el señor de Colixa, llamado Aci,
y el señor de Sallicaimarca, llamado Ispilo, y otros señores y
principales de las comarcas traían sus presentes de oro y plata ,que
se juntó con lo que fue sacado de la mezquita noventa mil pesos . A
todos estos caciques habló el capitán muy bien, agradesciéndoles su
venida. Y mandóles en nombre de su majestad, que siempre lo hiciesen
así; y enviólos muy contentos.
En este pueblo de Xachacama tuvo el capitán Hernando Pizarro
noticias que Chilicuchima, capitán de Atabaliba, estaba cuatro
jornadas de allí con mucha gente y con el oro; y que no quería pasar
de allí, antes decía que venía a dar guerra a los christianos. El
capitán te envió un mensajero asegurándole, y envióle a decir que
viniese con el oro, que ya sabía que su señor estaba preso, y había
muchos días que le esperaba; y que también estaba enojado el señor
Gobernador de su tardanza; y otras muchas cosas te envió decir,
asegurándole para que viniese porque el no podía ir a verse con él,
porque había mal camino para los caballos; y que en un pueblo que
estaba en el camino el que más presto llegase, aguardase al otro.
Chilicuchima envió a decir que él haría lo que el capitán mandaba, y
que en ello no habría otra cosa. Y así, el capitán se despachó del
dicho pueblo de Xachacama para venir a juntarse con Chilicuchima; y
por las mesmas jornadas vino hasta el pueblo de Guarva, que está en
el llano junto a la mar; y allí dejó la costa y tornó a entrarla
tierra adentro. A tres días del mes de marzo salió el capitán
Hernando Pizarro del dicho pueblo de Guarva, y caminó por un río
arriba, cercado de muchas arboledas todo aquel día, y a la noche fue
a dormir a un pueblo que est en la ribera deste río; este pueblo
donde el capitán fue a dormir está subjecto al sobredicho pueblo de
Guarva. Y llámase Guaranga . El día siguiente partió el capitán
deste pueblo, y fue a dormir a otro pueblo pequeño que se dice

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