continuó su camino con mucho concierto; y antes de mediodía llegó al
pueblo de Andamarca, y no halló al capitán ni nuevas dél, más que de
la que primero el hermano de Atabaliba había dado, que estaba en un
pueblo que se dice Xanca con mucho oro y que venía de camino. En
este pueblo de Andamarca lo alcanzó la respuesta del señor
Gobernador, en que decía que, pues tenía noticia que Chilicuchima y
el oro venían tan lejos, que ya sabía que él tenía en su poder al
obispo de la mezquita de Pachacama, y el mucho oro que había
mandado; que se informase del camino que había para ir allá, y que
si le parecía que sería bueno ir allá por ello, que fuese porque
entretanto llegaría lo que venía del Cuzco. El capitán se informó
del camino y jornadas que había hasta la mezquita; y aunque la gente
que llevaba iba mal aderezada de herraje y de otras cosas necesarias
para tan largo camino, visto el servicio que a su majestad se hacía
en ir por aquel oro, porque los indios no lo alzasen, y también por
ver qué tierra era, y si era dispuesta para poblar en ella
christianos. Aunque tuvo noticia que había en ella muchos ríos y
puentes de redes, y largo camino y malos pasos determinó de ir; y
llevó algunos principales que habían estado en aquella tierra; y así
comenzó su camino a catorce de enero (186); y el mesmo día pasó
algunos malos pasos y dos ríos; y fue a dormir a un pueblo que se
dice Totopamba, que está en una ladera. De los indios fue bien
recebido, y dieron bien de comer y todo lo que fue menester para
aquella noche e indios para las cargas. Otro día salió deste pueblo,
y fue a dormir a otro pequeño que se dice Corongo; al medio camino
está un gran puerto de nieve. Y por todo el camino mucha cuantidad
de ganados con sus pastores que lo guardan; y tienen sus casas en
las sierras al modo de España. En este pueblo dieron comida y todo
lo que fue menester y indios para las cargas. Este pueblo es
subjecto de Guamachoro. Otro día partió deste pueblo y fue a dormir
a otro pequeño que se dice Piga. No se halló en él gente que se
ausentaron de miedo. Esta jornada fue muy mata, porque había una
bajada de escaleras hechas de piedra muy agra y peligrosa para los
caballos. Otro día a hora de comer llegó a un pueblo grande que está
en un valle; en medio del camino hay un río grande muy furioso;
tiene dos puentes juntas hechas de red, desta manera, que sacan un
gran cimiento desde el agua, y lo suben bien alto; y de una parte
del río a otra hay unas maromas hechas de bejucos a manera de
bimbres, tan gruesas como el muslo; y tiénenlas atadas con grandes
piedras, y de la una a la otra hay anchor de una carreta; y
atraviesan recios cordeles muy tejidos y por debajo ponen unas
piedras grandes para que apesgue la puente. Por la una destas pasa
la gente común, y tiene su portero que pide portazgo, y por la otra
pasan los señores y sus capitanes. Esta está siempre cerrada, y
abriéronla para que pasase el capitán y su gente; y los caballos
pasaron muy bien. En este pueblo descansó el capitán dos días,
porque la gente y los caballos iban fatigados del mal camino. En
este pueblo fueron los christianos muy bien recebidos y servidos de
comida y de todo lo que fue menester. Llámase el señor deste pueblo
Pumapaecha. El día siguiente se partió el capitán deste pueblo, y
fue a comer a un pueblo pequeño donde dieron todo lo necesario; y
junto a este pueblo se pasó otra puente de red como la otra; y fue a
dormir dos leguas de allí a otro pueblo donde le salieron a recebir
de paz, y dieron comida para los christianos y indios que llevasen
las cargas. Esta jornada fue por un valle abajo de maizales y
pueblos pequeños de una parte y otra del camino. Otro día domingo
partió deste pueblo y por la mañana llegó a otro pueblo donde
recibió el capitán y los que con él iban mucho servicio; y a la
noche llegaron a otro pueblo, donde asimesmo les fue hecho mucho
servicio, y prestaron los indios de aquel pueblo muchas ovejas y
chicha y todo lo demás que fue menester. Toda aquella tierra es muy
abundante de ganados y maíz, que yendo los christianos por el camino
vían andar los hatos de ovejas por el camino. El día siguiente
partió el capitán de aquel pueblo, y por el valle fue a comer a un
pueblo grande que se dice Guarax, y el señor dél Pumacapllay; donde
dél y de sus indios fue bien proveído de comida y gente para llevar
las cargas. Este pueblo está en un llano, pasa un río junto a él;
desde él se parecen otros pueblos, adonde hay muchos ganados y maíz.
Solamente para dar de comer al capitán y a su gente, que con él iba,
tenían en un corral doscientas cabezas de ganado. De aquí salió el
capitán tarde y fue a dormir a otro pueblo que se dice Sucaracoay,
donde le hicieron buen recibimiento; llámase el señor deste pueblo
Marcocana. En este pueblo descansó el capitán un día, porque la
gente y los caballos venían cansados del mal camino. En este pueblo
hubo buena guarda, porque era grande, y Chilicuchima estaba cerca
con cincuenta y cinco mil hombres. Otro día partió deste pueblo, y
por un valle de labranzas y muchos ganados fue a dormir dos leguas
de allí, a un pueblo pequeño que se dice Pachicoto. Aquí dejó el
camino real que va al Cuzco y tomó el de los llanos. Otro día partió
deste pueblo fue a dormir a otro que se dice Marcara, el señor dél
se llama Corcara; éste es de señores de ganados que tienen en él sus
pastores, y en cierto tiempo del año los llevan allí a apacentar
como hacen en Castilla, en Extremadura. Deste pueblo corren las
aguas hacia la mar y se hace el camino difícil, porque toda la
tierra adentro es muy fría y de muchas aguas y nieves, y a la costa
muy caliente, y llueve muy poco; que no basta para lo que se
siembra, sino que de las aguas que bajan de la sierra riegan la
tierra, la cual es muy abundosa de mantenimientos y frutas. Otro día
partió deste pueblo y por un río abajo de frutales y labranzas fue a
dormir a un pueblo pequeño que se dice Guaracanga. Y otro día fue a
dormir a un pueblo grande que se dice Parpunga, que está junto a la
mar; tiene una casa fuerte con cinco cercas ciegas pintadas de
muchas labores por de dentro y por de fuera, con sus portadas muy
bien labradas ala manera de España, con dos tigres a la puerta
principal. Los indios deste pueblo anduvieron remontados de miedo de
ver una gente nunca antes vista, y los caballos de los cuales se
maravillaban más. El capitán les hizo hablar por la lengua que
llevaba asegurándolos, y ellos sirvieron bien. En este pueblo tornó
a tomar otro camino más ancho que está hecho a mano por las
poblaciones de la costa, tapiado de paredes por una parte y otra. En
este pueblo de Parpunga estuvo el capitán dos días porque la gente
descansase y por esperar herraje. Partiendo el capitán deste pueblo
pasaron él y su gente un río en balsas, y los caballos a nado; y fue
a dormir a un pueblo que se dice Guamamayo que está en un barranco
sobre la mar. Junto a este pueblo se pasó otro río a nado con harta
dificultad, porque iba muy crecido y furioso. En estos ríos de las
costas no hay puentes, porque van muy grandes y derramados. El señor
deste pueblo y su gente lo hicieron bien en ayudar a pasarlas
cargas, y dieron muy bien de comer a los christianos y gente para
las cargas. Deste pueblo partió el capitán con su gente a nueve días
del mes de enero, y fue a dormir a otro pueblo subjecto de
Guamamayo, que son tres leguas de camino la mayor parte poblado y
labranzas y arboledas y frutales; y el camino limpio y tapiado; este
día fue a dormir a un pueblo muy grande que está cerca de la mar que
se dice Guarva. Este pueblo está en un buen sitio, tiene grandes
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