Cuzco. Pasados sesenta días de la prisión de Atabaliba, un cacique
del pueblo donde está la mezquita, y el guardián della, llegaron
ante el Gobernador, el cual preguntó a Atabaliba que quién eran;
dijo que el uno era señor del pueblo de la mezquita y el otro
guardián della, y que se holgaba con su venida, porque pagaría las
mentiras que le había dicho; y pidió una cadena para echar al
guardián porque le había aconsejado que tuviese guerra con los
christianos, que el ídolo le había dicho que los mataría a todos; y
también dijo a su padre el Cuzco, cuando estaba a la muerte, que no
moriría de aquella enfermedad. El Gobernador mandó traer la cadena,
y Atabaliba se la echó diciendo que no se la quitasen hasta que
hiciese traer todo el oro de la mezquita; y dijo Atabaliba que lo
quería dar a los christianos, pues que su ídolo es mentiroso; y dijo
al guardián: Yo quiero agora ver si te quitará esta cadena ese que
dices que es tu dios. El Gobernador y el cacique que vino con el
guardián despacharon sus mensajeros para que trujesen el oro de la
mezquita y lo que el cacique tenía, y dijeron que volverían dende en
cincuenta días. Con todo esto, sabido por el Gobernador que se
ayuntaba gente en la tierra y que había gente de guerra en
Guamachuco, envió el Gobernador a Hernando Pizarro con veinte de
caballo y algunos de pie a Guamachuco, que está tres jornadas de
Caxamalca, para saber qué se hacía, y para que hiciese venir el oro
y plata que estaba en Guamachuco. El capitán Hernando Pizarro se
partió de Caxamalca víspera de los Reyes del año de mil quinientos
treynta y tres. Quince días después llegaron a Caxamalca ciertos
christianos con mucha cuantidad de oro y plata, en que vinieron más
de trescientas cargas de oro y plata en cántaros y ollas grandes y
otras diversas piezas. Todo lo mandó el Gobernador poner con lo que
primero habían traído, en una casa donde Atabaliba tenía puestas
guardas, diciendo que él lo quería tener a recaudo, pues había de
cumplir lo que había prometido, para que venido todo lo entregase
junto; y todo porque a mejor recaudo estuviese puso el Gobernador
christianos que lo guardasen de día y de noche; y al tiempo que se
mete en la casa lo cuentan todo por piezas porque no haya fraude.
Con este oro y plata vino un hermano de Atabaliba, y dijo que en
Xauxa quedaba mayor cuantidad de oro, lo cual traían y a por el
camino, y venía con ello uno de los capitanes de Atabaliba, llamado
Chilicuchima. Hernando Pizarro escribió al Gobernador que él se
había informado de las cosas de la tierra; y que no había nueva de
ayuntamiento de gente ni de otra cosa, sino que el oro estaba en
Xauxa, y con ello un capitán, y que te hiciese saber qué mandaba que
hiciese; si mandaba que pasase adelante, porque hasta ver su
respuesta no se partiría de allí. El Gobernador respondió que
llegase a la mezquita, porque tenia preso al guardián delta, y
Atabaliba había mandado traer el tesoro que en ella estaba, y que
despachase presto de traer todo el oro que en la mezquita hallase, y
que le escribiese de cada pueblo lo que te sucediese por el camino;
y así lo hizo. Viendo el Gobernador la dilación que había en el
traer del oro, envió tres christianos para que hiciesen venir el oro
que estaba en Jauja y para que viesen el pueblo del Cuzco, y dio
poder a uno dellos para que en su lugar, en nombre de su majestad,
tomase posesión del pueblo del Cuzco y de sus comarcas ante un
escribano público que con ellos iba; y con ellos envió a un hermano
de Atabaliba. Y mandóles que no hiciesen mal a los naturales ni les
tomasen oro ni otra cosa con-tra su voluntad, ni hiciesen más de lo
que quisiese aquel principal que con ellos iba, porque no los
matasen, y que procurasen de ver el pueblo del Cuzco, y de todo
trujesen relación. Los cuales se partieron de Caxamalca a quince
días de hebrero del año sobredicho.
El capitán Diego de Almagro llegó a este pueblo con alguna
gente, y entraron en Caxamalca víspera de Pascua Florida, a catorce
de abril del dicho año; el cual fue bien recebido del Gobernador y
de los que con él estaban. Un negro que partió con los christianos
que fueron al Cuzco volvió a veinte y ocho de abril con ciento y
siete cargas de oro y siete de plata; este negro volvió desde Xauxa,
donde hallaron los indios que venían con el oro, y los otros
christianos se fueron al Cuzco; y dijo este negro que vernía el
capitán Hernando Pizarro muy presto, que era ido a Jauja a verse con
Chilicuchima. El Gobernador mandó poner este oro con lo otro, y
contáronse todas las piezas.
A veinte y cinco días del mes de mayo entró en este pueblo de
Caxamalca el capitán Hernando Pizarro con todos los christianos que
llevó y con el capitán Chilicuchima. Fuele hecho muy bien
recebimiento por el Gobernador y por los que con él estaban. Trujo
de la mezquita veinte y siete cargas de oro y dos mil marcos de
plata, y dio al Gobernador la relación que Miguel Estete, veedor
(que con él fue en el viaje), hizo; la cual es la siguiente:
Verdadera relación de la conquista del Perú
Francisco de Xerez
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Verdadera relación de la conquista del Perú
Francisco de Xerez
La relación del viaje que hizo el señor capitán Hernando Pizarro
por mandado del señor Gobernador, su hermano, desde el pueblo de
Caxamalca a Parcama y de allí a Jauja.
Miércoles, día de la Epifanía (que se dice vulgarmente la
fiesta de los tres Reyes Magos), a cinco de enero del año mil
quinientos y treynta y tres, partió el capitán Hernando Pizarro del
pueblo de Caxamalca con veinte de caballo y ciertos escopeteros; y
el mesmo día fue a dormir a unas caserías que están cinco leguas
deste pueblo. Otro día fue a comer a otro pueblo que se dice Ichoca,
donde fue bien recebido y le dieron lo que fue menester para él y
para su gente. Aquel día fue a dormir a otro pueblo pequeño que se
dice Guancasanga, subjecto del pueblo de Guamachuco. Otro día de
mañana llegó al pueblo de Guamachuco, el cuales grande y está en un
valle entre sierras; tiene buena vista y aposentos; el señor dél se
llama Guamanchoro, del cual el capitán y los que con él iban fueron
bien recebidos. Allí vino un hermano de Atabaliba que venía de dar
priesa a que viniese el oro del Cuzco; dél supo el capitán que
veinte jornadas de allí venía el capitán Chilicuchima y traía toda
la cuantidad que Atabaliba había mandado. Visto que el oro venía tan
lejos, el capitán hizo mensajero al Gobernador para saber lo que
mandaba que hiciese, que él no pasaría de allí hasta ver su
respuesta. En este pueblo se informó de algunos indios si venía tan
lejos Chilicuchima; y apremiando a algunos principales, le dijeron
que Chilicuchima quedaba siete leguas de allí en el pueblo de
Andamarca, con veinte mil hombres de guerra, y que venía a matar a
los christianos y a libertar a su señor; y el que esto confesó dijo
que había comido el día antes con él. Tomado aparte otro compañero
deste principal, dijo lo mesmo. Visto estopor el capitán, determinó
de ir a verse con Chilicuchima; y ordenada su gente tomó el camino
en la mano; y aquel día fue a dormir a un pueblo pequeño que se dice
Tambo subjecto de Guamachuco, y allí se tornó a informar; y a todo
cuantos indios preguntaba decían lo mesmo que los primeros. En este
pueblo hubo buena guarda toda la noche, y otro día por la mañana








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