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Франсиско де Херес. Правдивое сообщение о завоевании Перу. 1534. Francisco de Xerez (Jerez). Verdadera relación de la conquista del Perú


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tributo. Fue natural de una provincia más atrás de Guito, y como
hallase aquella tierra donde estaba apacible y abundosa y rica,
asentó en ella; y puso nombre a una gran ciudad donde él estaba, la
ciudad del . Era tan temido y obedescido, que lo tuvieron cuasi
por su dios, yen muchos pueblos le tenían hecho de bulto. Tuvo cien
hijos y hijas, y los más son vivos; ocho años ha que murió; dejó por
su heredero a un hijo suyo llamado así corno él. Éste era hijo de su
mujer legítima. Llaman mujer legítima a la más principal, a quien
más quiere el marido; éste era mayor de días que Atabaliba. El
viejo dejó por señor de la provincia de Guito, apartada del otro
señorío principal, a Atabaliba, y el cuerpo del está en la
provincia de Guito donde murió, y la cabeza llevaron a la ciudad del
, y lo tienen en mucha veneración, con mucha riqueza de oro y
plata; que la casa donde está es el suelo y paredes y techo todo
chapado de oro y plata, entretejido uno con otro; y en esta ciudad
hay otras veinte casas las paredes chapadas de una hoja delgada de
oro por de dentro y por de fuera. Esta ciudad tiene muy ricos
edificios; en ella tenía el su tesoro, que eran tres bohíos
llenos de piezas de oro y cinco de plata, y cien mil tejuelos de oro
que habían sacado de las minas; cada tejuelo pesa cincuenta
castellanos; esto había habido del tributo de las tierras que había
señoreado. Adelante desta ciudad hay otra llamada Collao, donde hay
un río que tiene mucha cuantidad de oro. Camino de diez jornadas
desta provincia de Caxamalca, en otra provincia que se dice Guaneso,
hay otro río tan rico como éste. En todas estas provincias hay muy
ricas minas de oro y plata. La plata sacan en la sierra con poco
trabajo, que un indio saca en un día cinco o seis marcos, la cual
sacan envuelta con plomo y estaño y piedra zufre, y después la
apuran, y para sacarla pegan fuego a la sierra; y como se enciende
la piedra zufre, cae la plata a pedazos; y en Guito y Chincha hay
las mejores minas. De aquí a la ciudad del hay cuarenta
jornadas de indios cargados, y la tierra es bien poblada. Chincha
está al medio camino, que es gran población. En toda esta tierra hay
mucho ganado de ovejas; muchas se hacen monteses por no poder
sostener tantas como se crían. Entre los españoles que con el
Gobernador están se matan cada día ciento y cincuenta, y parece que
ninguna falta hace ni haría en este valle aunque estuviesen un año
en él. Los indios generalmente las comen en toda esta tierra.
Asimesmo dijo Atabaliba que después de la muerte de su padre,
él y su hermano estuvieron en paz siete años cada uno en la tierra
que les dejó su padre; y podrá haber un año poco más, que su hermano
el se levantó contra él con voluntad de tomarle su señorío; y
después le envió a rogar a Atabaliba que no le hiciese guerra, sino
que se contentase con lo que su padre le había dejado. Y el no
lo quiso hacer, y Atabaliba salió de su tierra, que se dice Guito,
con la más gente de guerra que pudo; y vino a Tomepomba, donde hubo
con su hermano una batalla, y mató Atabaliba más de mil hombres de
la gente del ; y lo hizo volver huyendo; y porque el pueblo
Tomepomba se le puso en defensa, lo abrasó y mató toda la gente dél,
y quería asolar todos los pueblos de aquella comarca, y dejólo de
hacer por seguir a su hermano; y el se fue a su tierra
huyendo; y Atabaliba vino conquistando toda aquella tierra; y todos
los pueblos se le daban, sabiendo la grandísima destruición que
había hecho en Tomepomba. Seis meses había que Atabaliba había
enviado dos pajes suyos, muy valientes hombres, el uno llamado
Quisquis, y el otro Chaliachin, los cuales fueron con cuarenta mil
hombres sobre la ciudad de su hermano, y fueron ganando toda la
tierra hasta aquella ciudad donde el estaba, y se la tomaron,
y mataron mucha gente, y prendieron su persona y le tomaron todo el
tesoro de su padre; y luego lo hicieron saber a Atabaliba; y mandó
que se lo enviasen preso, y tiene nueva que llegarán presto con el y
con mucho tesoro; y los capitanes se quedaron en aquella ciudad que
habían conquistado, por guardar la ciudad y el tesoro que en ella
había, y tenían diez mil hombres de guarnición, de los cuarenta mil
que llevaron, y los otros treinta mil hombres fueron a descansar a
sus casas con el despojo que habían habido; y todo lo que su hermano
el poseía tenía Atabaliba subjectado.
Atabaliba y estos sus capitanes generales andaban en andas, y
después que la guerra comenzó han muerto mucha gente. Y Atabaliba ha
hecho muchas crueldades en los contrarios, y tiene consigo a todos
los caciques de los pueblos que ha conquistado, y tiene puestos
gobernadores en todos los pueblos, porque de otra manera no podría
tener tan pacífica y subjecta la tierra como lo ha tenido; y con
esto ha sido muy temido y obedecido, y su gente de guerra muy
servida de los naturales, y dél muy bien tratada. Atabaliba tenía
pensamiento, si no le acaesciera ser preso, de irse a descansar a su
tierra, y de camino acabar de asolar todos los pueblos de aquella
comarca de Tumepomba, que se le habían puesto en defensa, y poblalla
de nuevo de su gente; y que le enviasen sus capitanes, de la gente
del que han conquistado, cuatro mil hombres casados para
poblar a Tumepomba. También dijo Atabaliba que entregaría al
Gobernador a su hermano, al cual sus capitanes enviaban preso de la
ciudad, para que hiciese dél lo que quisiese. Y porque Atabaliba
temía que a él mesmo matarían los españoles, dijo al Gobernador que
daría para los españoles que le habían prendido mucha cuantidad de
oro y plata; el Gobernador le preguntó qué tanto daría y en qué
término. Atabaliba dijo que daría de oro una sala que tiene veinte y
dos pies en largo y diez y siete en ancho, llena hasta una raya
blanca, que está a la mitad del altor de la sala, que será lo que
dijo de altura de estado y medio, y dijo que hasta allí henchiría la
sala de diversas piezas de oro, cántaros, ollas y tejuelos, y otras
piezas, y que de plata daría todo bohío dos veces lleno, y que esto
cumpliría dentro de dos meses. El Gobernador le dijo que despachase
mensajeros por ello, y que cumpliendo lo que decía no tuviese ningún
temor. Luego despachó Atabaliba mensajeros a sus capitanes, que
estaban en la ciudad del , que te enviasen dos mil indios
cargados de oro y muchos de plata, esto sin lo que venía camino con
su hermano, que traían preso. El Gobernador le preguntó que qué
tanto tardarían sus mensajeros en ir a la ciudad del .
Atabaliba dijo que cuando envía con priesa a hacer saber alguna
cosa, corren por postas de pueblo en pueblo, y llega la nueva en
cinco días, y que yendo todo el camino los que él enviaba con el
mensaje, aunque sean hombres sueltos, tardan quince días en ir.
También le preguntó el Gobernador que porqué había mandado matar a
algunos indios que habían hallado muertos en su real los christianos
que recogieron el campo. Atabaliba dijo que el día que el Gobernador
envió a su hermano Hernando Pizarro a su real para hablar con él,
que uno de los christianos arremetió el caballo, y aquellos que
estaban muertos se habían retraído, y por eso los mandó matar.
Atabaliba era hombre de treinta años, bien apersonado y
dispuesto, algo grueso, el rostro grande hermoso y feroz, los ojos
encarnizados en sangre; hablaba con mucha gravedad como gran señor,
Hacía muy vivos razonamientos, que entendidos por los españoles,
conocían ser hombre sabio; era hombre alegre, aunque crudo. Hablando
con los suyos era muy robusto y no mostraba alegría. Entre otras

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