Skip to content

Диего де Кастро Титу Куси Юпанки. Сообщение о Завоевании Перу и дела Инки Манко II. Castro Titu Cusi Yupanqui, Diego de. Relación de la Conquista del Perú y hechos del Inca Manco II. Lima: Impr. y libr. Sanmartí, 1916 [1570]


| Email This Post Email This Post | Print It Print It |
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (2 votes, average: 5 out of 5)
Loading ... Loading ...



Como toda la jente de la tierra juntada de las quatro partes della, en las quales está repartida toda ella más de mill e doçientas leguas de largo y otras casi treçientas de anchor, rrepartida en esta manera a la discrición del mundo; conviene á saber: en Oriente e Poniente y Norte’ y Sur en nuestro uso llamamos Ande suyo, Chinchay suyo, Conde suyo, Colla suyo, rodeando’ desta manera: Ande suyo al Oriente, Chinchay su. yo al Norte, Conde suyo al Poniente, Colla suyo al Sur. Esto haçiamos puestos en el Cuzco, que es el centro y cabeça de toda la tíerra, y por ésto y por estar en el medio, se nombraban mis antepasados puestos allí por ser su çepa, señore de Tauantin suyo, que quiere deçir, señores de? Ias quatro partidas del mundo, porque pensaban de çierto que no había más mundo que éste, y a esta causa inviauan siempre desde aquí mensaje: ros a todas partes para que concurriese toda la gente a la cabeça, como hizo mi padre agora en esta junta, que arriba se dixo, porque por la mucha gente que había, que a quererla numerar! sería imposible, decían todo esto a tanto que con haberse consumido en Caxamarca y en lo de,Quisquis arriba dho. sin número de gente, y enl otras muchas guaçavaras y rreffriegas, que por’ evitar prolexidad callo, se juntaron a esta junta, de solos los prencipales, más de diez mil l; y des-,1 que ansi estuvieron juntos é puestos ante mi padre, como le vieron estar de aquella suerte, mouidos con gran llanto, dixieron:32.

“Sapay Inga: øQué coraçón hay en el mundo q’ viéndote ansí, nuestro Rey, que desa suerte estás tan afflexido y congoxado con dolor, no se haga pedaços y de lastima no se derrita? Por çierto, sapay Inga, tu lo erraste mucho con meter en tu tierra semejante gente, mas pues q’ ya ello está hecho y no se puede remediar por otra suerte, aparejados estamos estos tus vasallos ,a haçer de muy entera voluntad todo lo que por tí nos ffuere mandado; y no deçimos nosotros tan solamente eso que tu nos mandas que juntemos, q’ en comparaçión de lo que te debemos y somos obligados, no es nada; y sino bastase eso que tu diçes y fuese neçesario que para redimir tu vexagión nos vendiésemos a nosotros mismos y nuestras mugeres e hijos, lo haríamos de muy entera voluntad por tu seruiçio. Mira, señor, quando mandas que se junte ésto que al punto y hora que mandares, será junto y cumplido tu mandado, sin faltar en ello vn punto, avnque sepamos arañarlos con nuestras manos debaxo de la tierra.” 33.

Mi padre, Mango Inga Yupangui, viendo la gran voluntad con que sus vasallos se le ofresçían á hacer lo que les rrogaba agradesçióselo mucho y dixo: “Por cierto, apoes -que quiere deçir señores-, en gran obligaçión me habéis echado por la gran voluntad que me mostráis de querer rredimir la vexación en que estoy puesto e vara ello offresçer vuestras personas y haçiendas, y os doy mi palabra como. quien soy, que no perdáis nada en el negoçio, que si yo no muero, yo os lo pagaré; que pues yo me lo tomé por mis manos metiendo tan mala gente en mi tierra, yo me lo lleuaré; é gran plaçer me haréis en daros la mayor priessa que pudiéredes en la junta desto ques. os digo, porque resçibo grandísima pena en verme ansí presso y mal tratado. Y porque no me; molesten más éstos os será neçesario que les hin-’ chéis aquel bohío que está allí -el qual era vna casa grande-de oro y plata q’ quiga viendo esso cesarán de me molestar.” Los capitanes y gente respondieron a vna voz: “Señor Sapai Inga:’ para lo que te debemos no es nada eso; luego se hará como tú lo mandas”. Y ansí se despidieron todos a buscar lo que mi padre les había mandado; los quales voluieron en breue tiempo con lo que les había mandado que juntasen, y junto y puesto de la manera que mi padre había ordenado. Otro día el dho. mi padre envió a llamar a los españoles, los quales vinieron luego á su llamado. 34.

DE COMO LLEGARON LOS ESPAñOLES EN CASA DE MANGO INGA QUANDO ESTAUA PRESO Y LO QUE ALLI ACONTECIO CON SU LLEGADA.

Llegado que fueron los españoles a donde mi padre estaua preso y aherrojado con grillos a sus pies, le saludaron segund otras solían y mi padre como los vió venir y llegar a su cassa, hízoles el acatamiento acostumbrado; a los quales començó a hablar en esta manera, preguntándoles lo primero por el macho capito que no estaua allí a la sazón, el qual dixo ansí a Hernando Pizarro “øA dónde está el macho capito?” Y Herrando Piçarro respondió diçiendo que quedaba en casa mal dispuesto, y mi padre, como le deseava uer, dixo: “Pues no le embriaríamos á llamar”. Y Gonzalo Piçarro y los demás dixeron: “Norabuena, Mango Inga, váyanle á llamar y bueno sería que le ffuesen a llamar de tu parte”. Y ansí mi padre envió algunos de sus capitanes a lo llamar y el Gobernador respondió a los capitanes diçiendo que se hallaba mal dispuesto por entonçes q’ en estando algo mejor él iría á ver lo que mi padre mandaba. Y mi padre como vió que no venía, dijo a los españoles estas palabras.35.

PARLAMENTO DEL INGA A LOS ESPAñOLES ESTANDO EN LA PRISION QUANDO LES DIO EL TESORO LA PRIMERA VEZ.

“Señores: Muchos días há que me haçéis gran desaguisado en tratarme de la manera que me tratáis, no os habiendo yo dado ocassión para ello, en especial habiéndolo hecho tan bien con vosotros en dexaros entrar en mi tierra y traeros en tanta honra y aparato a mi pueblo y ca sa, y daros con tanta voluntad lo que en mi tierra y cassa-tenía; lo qual, si vosotros queréis juzgar. lo, no ffué tan poco que no fueron más de do millones de oro e plata, que yo sé que vuestro rrey no los tiene juntos. Y bien sabéis cómo estuvo en mi mano el entrar vosotros en la tierra o nó, porque no queriéndolo yo, que bastante erades vosotros ni otros diez tantos más a pode . entrar en ella. No sabéis quánto poderío de gente yo tengo en toda mi tierra, y quántas fortaleza é fuerças en ella hay; acordaros debríades con, quánta voluntad yo os envié á llamar sin voso tros me lo hacer saber, y cómo en señal de arais tad por lo que me dixieron que érades Virac chas e inviados por el Tecsi Viracochan os envi al camino lo que pude; acordaros debríades taras bién cómo llegados que fuistes a este pueblo os hice proueer de seruiçio y mandé juntar la gente de toda mi tierra para que os tributasen, y e pago de todo esto y de hacerlo yo con tanta affi-, çión é voluntad, me habéis presso y puesto agoraj de la manera que estoy, so color de que me quería alçar contra vosotros y mataros, no teniendo, yo dello tal pensamiento; bien entiendo que lw cobdicia os ha cegado para hacer tan gran desatino, y mediante ella me habéis tratado desta; suerte. Nunca yo pensaba que gente que tan buenas muestras daba al prençipio, que se jataba de hijos del Viracochan, habían de hacer tal cosa. Por vida vuestra que me asoltéis y entendáis que yo no os deseo dar pena, sino antes todo placer, y para hartar vuestra cobdiçia, que tanta hambre tenéis por plata, allí os darán lo que pedís. Y mirad que os doy ésto con aditamiento que a mí ni a gente ninguna de mi tierra habéis de molestar ni maltratar perpetuamente; y no penséis que os doy ésto de miedo que tenga de vosotros, sino de mi voluntad mera, porque øqué miedo había yo de haber de vosotros estando toda la tierra debaxo de mi poderío é mando? E si yo quisiese, en muy breue tiempo os podrían desbaratar a todos. Y estas prissiones que me hauéis echado, no penséis que las tengo en nada, que si yo ouiera querido, muy ffáçilmente me obiera soltado dellas; pero no lo he hecho porque entendáis que antes mi negocio emana de amor que de temor, y mediante éste os he hecho y hago el tratamiento que os he rrelatado. De aqui adelante todos tengamos paz y viuamos de amor y eompañía; y si no la obiera, bien sabéis que daréis pena al Viracochan –que quiere decir a Dios-y a vuestro Rey.” Y como mi padre acabase el parlamento ya dicho, todos los españoles que uinieron con Hernando Piçarro y Gonzalo Piçarro y Joan Piçarro le agradeçieron mucho lo que les había dicho y más lo que les daua, así del tesoro como de las demás joyas; y todos juntamente le rindieron las gracias desta manera. 36.

MODO Y MANERA COMO RINDIERON LOS’ ESPAñOLES LAS GRACIAS A MANGO INGA DEL TESORO E JOYAS QUE LE DIO’ QUANDO LE SOLTARON.

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • YahooMyWeb
  • Digg
  • E-mail this story to a friend!
  • Facebook
  • Google
  • Live
  • Technorati
  • Print this article!
  • MySpace
Tags: , , , , , , , , , , , ,

Related posts

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.