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Диего де Кастро Титу Куси Юпанки. Сообщение о Завоевании Перу и дела Инки Манко II. Castro Titu Cusi Yupanqui, Diego de. Relación de la Conquista del Perú y hechos del Inca Manco II. Lima: Impr. y libr. Sanmartí, 1916 [1570]


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“Muy amados hijos y hermanos míos: En las pláticas pasadas que os he hecho antes de agora, habréis entendido cómo yo siempre os estorué que no hiciésedes mal a aquella çente tan mala que debaxo de engaño, y por decir que eran hijos del Viracochan y enviados por su mandato, habían entrado en mi tierra, a lo qual yo les di consentimiento; y por ésto y por otras muchas y muy buenas obras que les hice, dándoles lo que yo tenia en ella, plata y oro, ropa, y maíz, ganados, vasallos, muçeres, criados e otras muchas cossas sin número, me prendieron, estropearon y maltrataron sin yo se lo meresçer, y después me trataron la muerte, la qual entendí por auiso de Antonico, su lengua; el qual está aquí presente, que se huyó dellos por no los poder suffrir, y como entendistes por el parlamento que sobre el çerco del Cuzco os hice para la junta dél, me rrecojí yo a Callca para que desde allí, sin entedello ellos, les diésemos en la cabeça. Lo qual me parece que ansí se hizo como yo lo mandé, avnque no me hallé presente, como pensaba, de lo qual rreçibistes detrimento en la toma de Sacsaguaman, que por descuido os tomaron; y después os desbarataron siguiendoos hasta Yucay, sin poderles haçer nada. Pena me habéis dado de que siendo tanta çente vosotros y ellos tan pocos se os saliesen de las manos; quiça el Viracochan les ayudó por lo que me habéis dicho de que estuvieron de rrodillas toda la noche mochándole, porque si no les ayudara øcomo se podrían escapar de vuestras manos siendo vosotros sin número? Ya está hecho; por vuestra vida que de aquí adelante miréis cómo os habéis con ellos, porque sabed que son nuestros enemigos capitales y nosotros lo habemos de ser suyos perpetuamente, pues ellos lo han querido. Yo me quiero haçer ffuerte en este pueblo y hacer aquí vna ffortaleza para que naidie me pueda entrar en él: por vía vuestra que me hagáis este placer, que algún día podrá ser que nos aproveche”.70.

RESPUESTA QUE LOS CAPITANES HICIERON AL INGA

“Sapai inga: Estos tus pobres criados te besan las manos y con mui gran conffusión y verguença venimos ante tí, por habérssenos escapado de entre las manos tan gran empresa como era la de aquella çente malina, habiéndote hecho tantos y tan malos tratamientos y habiéndote sido tan ingratos a lo mucho que por ellos hicistes. Hános caído tanta conffusión que no te osamos mirar a la cara, pero en alguna manera nos da algún alivio el poderte echar a tí alguna culpa, y es porque te enviamos a preguntar qué haríamos dellos quando los teníamos çercados e sin ninguna esperança de rremedio y nos enviaste a decir que los dexásemos padeçer, como ellos habían hecho a tí, que tu vernías y los acabarías; y nosotros por no ir contra lo que tu mandabas dexamoslos vn día e vna noche aguardándote; y cuando pensamos que estábamos seguros y que más çiertos los teníamos en las manos se nos escabullieron sin ser señores de hacerles nada. No sabemos qué fué la causa, ni qué te digamos desto, sino que fué nuestra desdicha en no acudir con tiempo y la tuya en no nos dar la licencia para ello. Aparejados estamos para rresçibir el castigo que por esta culpa nos quisieres dar. Y lo que diçes que te hagamos ffuerte aqui en este pueblo para poderte defender de aquella çente y de todos los que te quissieren acometer, deçimos que lo haremos de muy entera voluntad, que más que ésto te debemos”. Y ansí la hiçieron vna de las más ffuertes que hay en el Perú, en año y medio que estuvo en Tambo.71.

En este medio tiempo, ya que había hablado a los indios y dádoles a entender la desgraçia que les había aconteçido, llegaron al dicho pueblo de Tambo los mensajeros del desbarate que había hauido en Lima y Cullco Mayo, que es en Xauxa, donde ovieron vna rrefriega los españoles con los indios, en que los indios ouieron la victoria y traxieron a mi padre muchas cabeças de los españoles y dos españoles vivos y vn negro y quatro caballos, los quales llegaron con gran rregoçijo de la vitoria habida, y mi padre los rresçibió muy honrradamente y animó á todos los demás a pelear de aquella suerte; y allí mesmo llegó al dicho pueblo de Tambo el capitán Rodrigo Orgónez, con vna cuadrilla de soldados a pelear con mi padre; y sabido por él le salieron al enquentro muchos indios antes que llegasen al fuerte de Tambo, ya pasado el rrío, y en vn llano llamado Pascapampa y Pachar ouieron gran refriega los vnos con los otros y al fin no se conosçió de ninguna parte la vitoria, porque los mesmos españoles, por causa de unas espinas que allí estaban se desbarataron, y avn murió el vno dellos en la rrevuelta, y tres negros; y los indios coxieron otro allá en su fuerte, porque se quiso aventurar e ya que la noche los despartió, rrecoçieronse todos, cada vno a su fuerte; y los españoles asentaron su toldo a prima noche e hicieron sus lumbradas a la madrugada, a guissa de que querían pelear; y antes que amanesçiese voluieron las espaldas hacia el Cuzco; y quando los indios pensaron que estaban allí a la mañana, no hallaron ninguno, de que les dió muy gran rrisa, diçiendo que se habían huido de miedo. Después que pasó todo esto y los españoles se fueron a sus casas, quédose mi padre en Tambo dando priessa a su ffortaleza, y estando ansí en el mesmo Tambo diez españoles pressos, rrendidos que allí tenía consigo, a los quales hacía muy buen tratamiento, dándolos de comer junto a ssí, se le huyeron por auisos que del Cuzco les vino y, no se sabiendo dar maña, los tornaron desde vn pueblo llamado Maras dos leguas del dicho pueblo de Tambo. A los quales, como mi padre preguntase la causa por qué se huían, no supieron dar razón de sí. E uisto por mi padre que avn éstos le pagaban tan mal el bien que les hacía, y avn al vno dellos que era Antonico arriua dicho, que había avissado a mi padre en el Cuzco de lo que los españoles trataban contra él, no sabiendo conoçer el tratamiento que mi padre le había hecho y haçía, trayéndole en hamaca y haçiéndole el ttratamiento de hijo, le aconteçió lo que a los demás; que fue que los mandó entregar a vnos indios moyo moyos andes para que despedaçados los comiesen.72.

Acabado todo ésto, y acabada también la ffortaleza, determinó mi padre de quererse entrar a los Andes y dexar aquella tierra dalla fue ra, porque le daban mucha pena los españoles y los Andes le importunaban mucho a que se fuese a su tierra; que ellos le guardarían como a su señor Rey. Y ya determinado que estuvo en la dicha entrada, hizo juntar a su çente para les dar a entender la manera que habían de tener en la viuienda con los españoles; el qual les dixo así:73.

DOCUMENTO QUE MANGO INGA DIO A LOS INDIOS QUANDO SE QUISO RRECOJER A LOS ANDES EN LA MANERA QUE HABIAN DE TENER CON LOS ESPAñOLES.

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